"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

miércoles, 14 de febrero de 2018

Científicamente comprobado: eres una mejor persona cuando estás enamorado


Stephanie Cacioppo y su esposo, John Cacioppo, son neurocientíficos de la Universidad de Chicago.CreditWhitten Sabbatini para The New York Times



“Durante años, la ciencia ha relegado al amor a un instinto básico, casi como una adicción que no tiene cualidades que la compensen”.

Así lo dice Stephanie Cacioppo. No es una evangelista del movimiento New Age predicando enfrente de parejas durante un retiro espiritual, sino una neurocientífica de la Universidad de Chicago que ha dedicado buena parte de su carrera a mapear las interacciones que provoca el amor en el cerebro. Sus investigaciones y algunas otras teorías que ha desarrollado la han confrontado con otros científicos que describen el amor romántico como una emoción o impulso primitivo, incluso una droga.

Con el uso de escaneos cerebrales, la Dra. Cacioppo ha recopilado datos que sugieren que enamorarse activa no solo el cerebro emocional, sino las regiones involucradas con actividades intelectuales y de cognición de alto nivel. “Eso significa que es posible que el amor tenga una función real: no solo poderse conectar emocionalmente con las personas, sino mejorar nuestro comportamiento”, dijo.

La Dra. Cacioppo afirma que hay beneficios mentales y físicos de todo tipo que provienen de estar enamorado. Dice que puede ayudarnos a pensar más rápido, a anticipar mejor los pensamientos y comportamiento de los otros o a recuperarnos con mayor rapidez de una enfermedad. “Las pruebas empíricas que he hecho en mi laboratorio sugieren que, de muchas maneras, cuando estás enamorado eres una mejor persona”, dijo.

Hablar por solo un rato con la Dra. Cacioppo es suficiente para comprender lo optimista que es respecto al romance tradicional, sobre todo en un mundo en el que el divorcio es común, las tasas de casamiento han bajado y cada vez hay más formas de relacionarse, como el poliamor. Aunque reconoce que es saludable que haya muchas maneras de estar en relaciones, cree que todos estamos en busca de ese “amor verdadero” que nos va a completar, que los humanos estamos predispuestos a la monogamia y que hay evidencia biológica indirecta de cosas sacadas de los cuentos de hadas como el amor a primera vista.

“Tu cerebro ya sabe que amas a esa persona antes de que tú mismo lo sepas”.DRA. CACIOPPO, NEUROCIENTÍFICA

El primer caso que estudió fue el de sus propios padres. Creció a las afueras de Chambéry en los Alpes franceses y recuerda que sus padres se quedaban viendo con ensueño a los ojos y que siempre estaban agarrados de las manos. Cuando era niña pensaba que el vínculo entre sus padres era casi mágico, como si hubieran desarrollado una conexión telepática.

Y después estudió la biología detrás de ese comportamiento, que también es bastante mágica: hay maneras, dijo, en las que el sistema de neuronas espejo nos ayuda a predecir lo que va a hacer una pareja antes de que lo haga, mientras que verse a los ojos o darse las manos aumenta los niveles de oxitocina, un neuropéptido que incrementa los sentimientos de empatía y confianza hacia alguien.

En un experimento de la Dra. Cacioppo y de su equipo, los participantes usan capuchas con sensores para electroencefalogramas mientras ven diferentes imágenes y se estudian sus movimientos oculares con un sistema infrarrojo.CreditStephanie Cacioppo

Su primer gran hallazgo en temas del amor surgió a principios de su carrera, cuando era una investigadora de posdoctorado en Dartmouth College. En varios experimentos le mostró a los participantes imágenes y nombres de personas –de desconocidos, de amigos neutros y de sus parejas– y usó técnicas de resonancia magnética para ver qué secciones del cerebro se activaban al verlas.

Utilizó los datos para diferenciar el amor pasional y romántico –de otras emocionas más básicas (como la felicidad) y de otros tipos de amor (el maternal, por ejemplo)–, pero también para identificar doce diferentes regiones cerebrales que eran activadas por este tipo de amor.

“Lo que se me hizo fascinante es que podías ver que el amor tiene su propio patrón cerebral, como un plano”, dijo la doctora. (Según algunos investigadores, otras emociones como el enojo y el desagrado también muestran oscilaciones eléctricas cerebrales propias).

Después utilizó electrodos para medir qué tan rápido se activaba esta “red neuronal del amor” cuando los participantes veían a alguien de quien estaban enamorados. El resultado la sorprendió: “Tardó menos de medio segundo, lo que es preconsciente. Entonces tu cerebro ya sabe que amas a esa persona antes de que tú mismo lo sepas”.

Claro que el ambiente estéril de un laboratorio de neurociencias es muy distinto al del mundo real. Pero estos experimentos permitieron que la Dra. Cacioppo y sus colegas pudieran identificar un área específica del cerebro –el giro o circunvolución angular– que parece ser más sensible al amor. Mientras más apasionadamente enamorada decía estar una persona, más se prendía esta zona.

Ubicado detrás de la oreja, el giro angular solo se encuentra en simios y humanos, lo que significa que se desarrolló durante una etapa tardía de la evolución, y ha sido vinculada a la creatividad y el pensamiento abstracto.

A la Dra. Cacioppo le gusta llamar a esta zona “el pequeño robot en tu cabeza”: aquel que nos ayuda a procesar los idiomas y números y que gestiona datos autobiográficos complejos y profundos, como la percepción de uno mismo y la “teoría de la mente”, la capacidad para reconocer y atribuir ciertos estados mentales (como los deseos y pensamientos) a uno mismo o a otros.


“La gente tiene esta idea equivocada de que, cuando estás en las primeras etapas del amor, estás distraído y no te concentras en el trabajo, pero al contrario”.DRA. CACIOPPO

Así que enamorarse, según la Dra. Cacioppo, es como ejercitar intensamente el giro angular. “La manera en la que lo fortaleces es al formar nuevas asociaciones… aprender, viajar, explorar nuevos conceptos y culturas y, sí, enamorándote”, dijo. “Y dado que el giro angular está conectado a tantas partes integrales del cerebro, el hacer conexiones ahí te ayuda a ser más sagaz para otras situaciones que no necesariamente tienen que ver con tu pareja sentimental”.

Espera que su investigación invite a la gente a tener un punto de vista más abarcador sobre el valor del amor romántico.

“La gente tiene esta idea equivocada de que, cuando estás en las primeras etapas del amor, estás distraído y no te concentras en el trabajo, pero al contrario”, dijo. “Con base en esta ciencia, quizá queramos contratar a personas que están apasionadamente enamoradas porque probablemente estarán más motivadas y serán más creativas en el aspecto laboral”.
Amor o lujuria

La neurociencia involucra algo de trabajo de detective; hay que seguir corazonadas, revisar mucha evidencia y eliminar pistas falsas. Para dilucidar bien cómo influye el amor en el cerebro, la Dra. Cacioppo necesitaba hacer más que identificar las regiones cerebrales que se activan con estar enamorado: tenía que separar el amor de su compañera cercana, la lujuria.

Una zona del cerebro que tiene algo de pistas sobre la relación entre el romance y el deseo se llama la ínsula, dentro de la corteza cerebral. Se divide en dos partes: una ínsula posterior más pequeña (que registra el dolor, el calor y el contacto sensual) y una ínsula anterior algo más grande que puede ayudarnos a entender esos sentimientos y que, se cree, está involucrada en el pensamiento abstracto.

En sus estudios con resonancia magnética funcional (fMRI, por su sigla en inglés), la Dra. Cacioppo halló que la ínsula posterior se estimulaba más por sentimientos de deseo sexual y la ínsula anterior, por los de amor. Esta investigación apuntaba a que la ínsula está relacionada, de alguna manera, con nuestra capacidad de formar y mantener relaciones amorosas.

En vez de ver el deseo sexual como un opuesto total al amor, la investigación de la Dra. Cacioppo la ha llevado a pensar en ambos como parte de un espectro. Las sensaciones más viscerales relacionadas a la lujuria a veces pueden llevar a sentimientos más abstractos de amor. “Un deseo sexual fuerte, cuando es correspondido y coactivado con el amor, puede promover la fidelidad, un amor duradero y la monogamia”, dijo.

Pero, aunque el amor y la lujuria se complementan, la doctora advierte que no son requisitos previos el uno para el otro y que son sentimientos complejos que pueden cambiar con el paso del tiempo: el amor puede profundizarse y el deseo sexual desvanecerse.

The Cacioppos share the same office and even the same desk. “I wouldn’t necessarily try this at home,” John joked.CreditWhitten Sabbatini for The New York Times
Resultados a partir de la ciencia

Cacioppo, de 43 años, ha dedicado buena parte de su vida académica al amor, pero por mucho tiempo no tuvo un contacto personal con el fenómeno. Salía con personas de vez en cuando y nunca tuvo un novio en serio.

“Parecía que estaba casada con mi trabajo”, dijo.

Hasta hace seis años cuando, durante una conferencia en Shangái, terminó sentada junto al neurocientífico de la Universidad de Chicago John Cacioppo.

Él dedicaba su investigación a lo opuesto que ella: la soledad. En un principio, no tenían en mente estar juntos; incluso cada uno llegó a decir que nunca tendría planes de casarse. Aunque la investigación de ambos demuestra la importancia de establecer conexiones humanas y del posible daño al no hacerlo. Algunos de los datos de los estudios de John Cacioppo mostraban que quienes sufren de soledad son más propensos a morir de manera prematura.

Aun así, ambos pensaban que estaban felices con sus vidas académicas solitarias y ninguno se sentía solo. “Uno de los secretos para una buena relación es que te atraiga alguien por elección y no por necesidad”, dijo John, de 66 años. “No estábamos corriendo de algo, sino moviéndonos a algo que sería único”.

Las primeras citas fueron durante las conferencias científicas, pues él estaba en Chicago y ella en la Universidad de Ginebra, en Suiza. Pero cada vez se volvía más difícil separarse. Se casaron en 2011 en París y Cacioppo dejó atrás su apellido de soltera, Ortigue, y se sumó al equipo de la Facultad de Medicina Pritzker de la Universidad de Chicago, donde ahora dirige el Laboratorio de Dinámica Cerebral.

“Uno de los secretos para una buena relación es que te atraiga alguien por elección y no por necesidad”.JOHN CACIOPPO, NEUROCIENTÍFICO

Ahí comparten oficina –la señalización de la puerta dice “Los Cacioppos”– y hasta escritorio.

“No recomiendo intentar esto en casa”, bromeó John, al decir que la sinergia que tiene con su esposa no necesariamente es la idónea para otras parejas ni la típica para todos los romances pasionales.
Retos no anticipados

Una enfermedad grave es la pesadilla de cualquier pareja y algo que enfrentaron los Cacioppo en 2015, cuando a John lo diagnosticaron con una forma agresiva y poco común de cáncer de las glándulas salivales. Se sometió a una cirugía, seguida de siete rondas de un tratamiento de quimioterapia y radiación, de catorce días de duración cada una. No podía comer por sí solo y tuvo que recibir alimentos por un tubo durante meses.

Mientras más se debilitaba, más se respaldaban él y la Stephanie. Compartían la cama del hospital, caminaban de la mano hacia la sala de tratamiento cada día y, según el oncólogo Everett Vokes, coordinaban sus atuendos.

“Tenemos muchos pacientes en los que una de las personas está involucrada y es servicial, hasta demasiado, mientras espera que la otra mejore”, dijo el Dr. Vokes. “Pero John y Stephanie eran otra cosa. Era casi como si le estuviéramos dando tratamiento a dos personas”.

El Dr. Vokes y sus colegas lograron que el cáncer estuviera en remisión total, con lo que John pudo regresar a dar clases e investigar a tiempo completo.

Para su esposa, fue un recordatorio de la capacidad del amor no solo de expandir nuestras mentes, como muestra su investigación, sino de, en algunos casos, ayudar a sanar nuestros cuerpos. Incluso citó estudios de que las personas casadas, en comparación con individuos solteros, tienen menos problemas físicos y sufren menos enfermedades de largo plazo, además de que la tasa de mortandad es menor y la tasa de supervivencia en caso de enfermedad es mayor.

Aunque la Dra. Cacioppo enfatizó que no se trata del tipo de relación, sino de la calidad de esta, lo que puede traer estos resultados. “El estado civil –si estás ‘casado’ o no– no es ni necesario ni suficiente para que haya estos beneficios de salud”, dijo.

“Se trata más bien de qué tan conectado o desconectado se siente uno de su pareja”.

martes, 13 de febrero de 2018

Cuba rechaza categóricamente declaraciones injerencistas de la OEA (+Fotos)

La Habana, 13 feb (PL) El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Rogelio Sierra, rechazó hoy categóricamente recientes declaraciones del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, las que calificó de injerencistas.

Desde la sede de la cancillería cubana, en esta capital, el viceministro dijo a la prensa local que el funcionario de la OEA hizo afirmaciones desde Miami sobre el proceso electoral cubano que elegimos libremente.


Al mismo tiempo -subrayó- el representante de ese organismo hemisférico 'trataba de descaracterizar el proceso electoral que estamos viviendo en un intento por deslegitimarlo, apoyando así las campañas de la contrarrevolución cubana y de sus aliados'.

El diplomático puso énfasis en que 'sin pudor alguno el secretario general de la OEA se hizo acompañar de una serie de personajes que defienden, apoyan y alientan acciones agresivas contra Cuba como el bloqueo, el terrorismo'.

Advirtió que esos individuos 'son parte de un sector de la comunidad cubanoamericana radicada en Estados Unidos que todavía sueña con derrocar a la revolución' en esta nación del Caribe.

Curiosamente -señaló- el secretario general de la OEA ha hecho silencio cómplice sobre las declaraciones que hace apenas unos días formuló el secretario norteamericano de Estado, Rex Tillerson, 'en las cuales apoyó un golpe militar en Venezuela y en las que también defendió la vigencia de la doctrina Monroe'.

Recordó que la mencionada doctrina es parte del esquema intervencionista y dominación de Estados Unidos, y 'del imperialismo en la región de América Latina y el Caribe'.

Como si no fuera poco tampoco reaccionó a las declaraciones de un senador de la Florida en las que también apoyó el golpe militar al presidente venezolano, Nicolás Maduro, expresó el vicecanciller.

'El secretario general de la OEA -insistió Sierra- no tiene ninguna credibilidad, no tiene moral ni ética para juzgar lo que hacemos el Gobierno y pueblo cubanos, comete un gran error al desconocer, al ignorar la decisión del pueblo cubano de ser soberano e independiente'.

Mientras, Cuba seguirá su propio camino, nadie podrá doblegarla; aunque con ello sueñen sumisos y serviles como el actual secretario general de la OEA, recalcó el viceministro de Relaciones Exteriores.

ocs/dfm

¿Unidad de las izquierdas? Las izquierdas ante el nuevo interregno


He escrito mucho sobre las izquierdas, sobre su pasado y su futuro [1]. 

Tengo preferencia por las cuestiones de fondo, siempre me sitúo en una perspectiva de medio y largo plazo y evito entrar en las coyunturas del momento. En este texto sigo una perspectiva diferente: me centro en el análisis de la coyuntura de algunos países y es a partir de este que planteo cuestiones de fondo y me muevo a escalas temporales de medio y largo plazo. 

Esto significa que mucho de lo que está escrito en este texto no tendrá ninguna actualidad dentro de meses o incluso semanas. Su utilidad puede estar precisamente en eso, en el hecho de proporcionar un análisis retrospectivo de la actualidad política y del modo en el que ella nos confronta cuando no sabemos cómo se va a desarrollar. Asimismo, puede contribuir a ilustrar la humildad con la que los análisis deben realizarse y la distancia crítica con la que uno debe recibirlos. Este texto tal vez puede leerse como un análisis no coyuntural de la coyuntura. 

Para empezar, debo aclarar lo que entiendo por izquierda. Izquierda significa el conjunto de teorías y prácticas transformadoras que, a lo largo de los últimos ciento cincuenta años, han resistido a la expansión del capitalismo y al tipo de relaciones económicas, sociales, políticas y culturales que genera, y que surgieron con la convicción de que puede existir un futuro poscapitalista, una sociedad alternativa, más justa por estar orientada a la satisfacción de las necesidades reales de los pueblos, y más libre, por estar centrada en la realización de las condiciones del efectivo ejercicio de la libertad. 

En un mundo cada vez más interdependiente llevo tiempo insistiendo en la necesidad de aprendizajes globales. Ningún país, cultura o continente puede arrogarse hoy el privilegio de haber encontrado la mejor solución para los problemas a los que el mundo se enfrenta y mucho menos el derecho de imponerla a otros países, culturas o continentes. La alternativa está en los aprendizajes globales, sin perder de vista los contextos y las necesidades específicas de cada uno. Llevo tiempo defendiendo las epistemologías del Sur como una de las vías para promover tales aprendizajes y de la necesidad de hacerlo partiendo de las experiencias de los grupos sociales que sufren en los diferentes países la exclusión y la discriminación causadas por el capitalismo, el colonialismo y el patriarcado. Así pues, las necesidades y aspiraciones de tales grupos sociales deben ser la referencia privilegiada de las fuerzas de izquierda en todo el mundo, y los aprendizajes globales una herramienta valiosa en ese sentido. Lo que sucede es que las fuerzas de izquierda tienen una enorme dificultad en conocer las experiencias de otras fuerzas de izquierda en otros países y en estar dispuestas a aprender de ellas. No están interesadas en conocer profundamente las realidades políticas de otros países ni tampoco dan la atención debida al contexto internacional y a las fuerzas económicas y políticas que lo dominan. La desaparición analítica de las múltiples caras del imperialismo es una prueba de ello. Además, tienden a ser poco sensibles ante la diversidad cultural y política del mundo. 

Que las fuerzas de izquierda del Norte global (Europa y América del Norte) sean eurocéntricas no es ninguna novedad. Lo que quizá sea menos conocido es que la mayor parte de las fuerzas de izquierda del Sur global también son eurocéntricas en las referencias culturales subyacentes a sus análisis. Basta tener en cuenta las actitudes racistas de muchas fuerzas de izquierda de América Latina con relación a los pueblos indígenas y afrodescendientes. 

Con el objetivo muy limitado de analizar la coyuntura de las fuerzas de izquierda en algunos países, este texto pretende aumentar el interconocimiento entre ellas y sugerir posibilidades de articulación tanto nacional como internacionalmente. 

El nuevo interregno 

Estamos en un interregno. El mundo que creó el neoliberalismo en 1989 con la caída del Muro de Berlín terminó con la primera fase de la crisis financiera (2008-2011) y todavía no se ha definido el nuevo mundo que le tomará el relevo. El mundo posterior a 1989 tuvo dos agendas que tuvieron un impacto decisivo en las políticas de izquierda un poco en todo el mundo. La agenda explícita fue el fin definitivo del socialismo como sistema social, económico y político liderado por el Estado. La agenda implícita constituyó el fin de cualquier sistema social, económico y político liderado por el Estado. Esta agenda implícita fue mucho más importante que la explícita porque el socialismo de Estado ya estaba en fase agonizante y desde 1978 procuraba reconstruirse en China como capitalismo de Estado a raíz de las reformas promovidas por Deng Xiaoping. El efecto más directo del fin del socialismo de tipo soviético en la izquierda fue el hecho de haber desarmado momentáneamente los partidos comunistas, algunos de ellos distanciados desde hacía mucho tiempo de la experiencia soviética. La agenda implícita fue la que verdaderamente contó y por eso tuvo que ocurrir de manera silenciosa e insidiosa, sin que cayeran muros. 

En la fase que hasta entonces había caracterizado el capitalismo dominante, la alternativa social al socialismo de tipo soviético eran los derechos económicos y sociales universales del que se beneficiaban sobre todo quienes, al no tener privilegios, solo tenían el derecho y los derechos para defenderse del despotismo económico y político al que tendía el capitalismo sujeto exclusivamente a la lógica del mercado. La forma más avanzada de esta alternativa había sido la socialdemocracia europea de la posguerra, que de hecho en sus inicios, a principios del siglo xx, también había desplegado una agenda explícita (socialismo democrático) y una agenda implícita (capitalismo con alguna compatibilidad con la democracia y la inclusión social mínima que esta suponía). Después de 1945 quedó claro rápidamente que la única agenda era la agenda implícita. Desde entonces las izquierdas se dividieron entre las que seguían defendiendo una solución socialista (más o menos distante del modelo soviético) y las que, por más que se proclamaran socialistas, solo querían regular el capitalismo y controlar sus «excesos». 

Después de 1989, y tal como había sucedido a principios de siglo, la agenda implícita continuó durante algún tiempo siendo implícita, pese a ser ya la única en vigor. Se fue volviendo evidente que las dos izquierdas del periodo anterior habían salido derrotadas. Es por ello que, en el periodo posterior a 1989, se asistió a la difusión sin precedentes de la idea de la crisis de la socialdemocracia, muchas veces articulada con la idea de la imposibilidad o inviabilidad de la socialdemocracia. Al secundarla, la ortodoxia neoliberal adoctrinaba sobre el carácter depredador o por lo menos ineficiente del Estado y de la regulación estatal, sin los cuales no se podía garantizar la efectividad de los derechos económicos y sociales. 

El desarme de la izquierda socialdemócrata se disimuló durante algún tiempo a través de la nueva articulación de las formas de dominación que dominaron el mundo desde el siglo xvii: el capitalismo, el colonialismo (racismo, monoculturalismo, etc.) y el patriarcado (sexismo, división arbitraria entre trabajo productivo y trabajo reproductivo, es decir, entre trabajo remunerado y trabajo no remunerado). Las reivindicaciones sociales se orientaron a las agendas llamadas posmateriales, los derechos culturales o de cuarta generación. Estas reivindicaciones eran genuinas y denunciaban modos de opresión y discriminación repugnantes. Sin embargo, la manera en la que se orientaron hizo creer a los agentes políticos que las habían movilizado (movimientos sociales, ONG, nuevos partidos) que las podían llevar a cabo con éxito sin tocar el tercer eje de la dominación, el capitalismo. Incluso hubo una negligencia de lo que se fue llamando política de clase (distribución) a favor de las políticas de raza y sexo (reconocimiento). Esa convicción demostró ser fatal cuando cayó el régimen posterior a 1989. La dominación capitalista, reforzada por la legitimidad que ha ido creando durante estos años, se ha mostrado con facilidad contra las conquistas antirracistas y antisexistas en la búsqueda incesante de mayor acumulación y explotación. Y estas, desprovistas de la voluntad anticapitalista o separadas de las luchas anticapitalistas, están sintiendo muchas dificultades para resistir. 

En estos años de interregno resulta evidente que la agenda implícita pretendía dar toda la prioridad al principio del mercado en la regulación de las sociedades modernas en detrimento del principio del Estado y del principio de la comunidad. A comienzos del siglo xx el principio de la comunidad había sido dejado en segundo plano en favor de la rivalidad que se instaló entonces entre los principios del Estado y del mercado. La relación entre ambos siempre fue muy tensa y contradictoria. La socialdemocracia y los derechos económicos y sociales significaron momentos de tregua en los conflictos más agudos entre los dos principios. Dichos conflictos no derivaban de meras oposiciones teóricas. Derivaban de las luchas sociales de las clases trabajadoras que intentaban encontrar en el Estado el refugio mínimo contra las desigualdades y el despotismo generados por el principio del mercado. A partir de 1989, el neoliberalismo encontró el clima político adecuado para imponer el principio del mercado, contraponiendo su lógica a la lógica del principio del Estado, hasta entonces protegido. 

La globalización neoliberal, la desregulación, la privatización, los tratados de libre comercio, el papel inflacionario del Banco Mundial y del FMI se fueron desarrollando paulatinamente para erosionar el principio del Estado, tanto retirándolo de la regulación social como convirtiendo esta en otra forma de regulación mercantil. Para ello fue necesaria una desnaturalización radical pero silenciosa de la democracia. Esta, que en el mejor de los casos había sido la encargada de gestionar las tensiones entre el principio del Estado y el principio del mercado, pasó a «usarse» para legitimar la superioridad del principio del mercado y, en el proceso, transformarse ella misma en un mercado (corrupción endémica, lobbies, financiación de partidos, etc.). El objetivo fue que el Estado pasara de Estado capitalista con contradicciones a Estado capitalista sin contradicciones. Las contradicciones pasarían a manifestarse en la sociedad, crisis sociales que serían resueltas como cuestiones policiales y no como cuestiones políticas. 

La gran mayoría de las fueras de izquierda aceptaron este giro; no opusieron mucha resistencia o incluso se volvieron cómplices activas del mismo, lo que sucedió sobre todo en Europa. En la última fase de este periodo, algunos países de América Latina protagonizaron una resistencia significativa, tan significativa que no se pudo neutralizar por la monotonía de las relaciones económicas promovidas por el neoliberalismo global, ni fue tan solo el resultado de los errores propios cometidos por los gobiernos progresistas. Supuso la fuerte intervención del imperialismo estadounidense, que en la primera década de 2000 había aliviado la presión sobre los países latinoamericanos por estar profundamente implicado en Oriente Medio. 

Venezuela, Brasil y Argentina son quizá los casos más emblemáticos de esta situación. El imperialismo estadounidense ha cambiado entretanto su imagen y táctica. En vez de imponer dictaduras mediante la CIA y fuerzas militares, promueve y financia iniciativas de «democracia amiga del mercado» a través de organizaciones no gubernamentales libertarias y evangélicas y de desarrollo local; de protestas en la medida de lo posible pacíficas, pero con lemas ofensivos dirigidos contra las personalidades, los principios y las políticas de izquierda. En situaciones más tensas puede financiar acciones violentas que después, con la complicidad de los medios de comunicación nacionales e internacionales, se atribuyen a los gobiernos hostiles, o sea, a gobiernos hostiles a los intereses estadounidenses. Todo esto tutelado y financiado por la CIA, la embajada estadounidense en el país y el Departamento de Estado de Estados Unidos. 

Así pues, vivimos un periodo de interregno. No sé si este interregno genera fenómenos mórbidos como el interregno famosamente analizado por Gramsci. Sin embargo, seguro que ha asumido características profundamente discordantes entre sí. En los últimos cinco años, la actividad política en diferentes países y regiones del mundo ha adquirido nuevos contornos y se ha traducido en manifestaciones sorprendentes o desconcertantes. He aquí una selección posible: /el agravamiento sin precedentes de la desigualdad social; /la intensificación de la dominación capitalista, colonialista (racismo, xenofobia, islamofobia) y heteropatriarcal (sexismo) traducida en lo que llamo fascismo social en sus diferentes formas (fascismo del apartheid social, fascismo contractual, fascismo territorial, fascismo financiero, fascismo de la inseguridad); /el resurgimiento del colonialismo interno en Europa con un país dominante, Alemania, aprovechándose de la crisis financiera para transformar los países del Sur en una especie de protectorado informal, especialmente flagrante en el caso de Grecia; /el golpe judicial-parlamentario contra la presidenta Dilma Rousseff, un golpe continuado con el impedimento de la candidatura de Lula da Silva a las elecciones presidenciales de 2018; /la salida unilateral del Reino Unido de la Unión Europea;/ la renuncia a las armas por parte de la guerrilla colombiana y el conturbado inicio del proceso de paz; /el colapso o crisis grave del bipartidismo centrista en varios países, como Francia, España, Italia y Alemania; /el surgimiento de partidos de nuevo tipo a partir de movimientos sociales o movilizaciones antipolítica, como Podemos en España, el Movimiento Cinco Estrellas en Italia y el Partido del Hombre Común (AAP) en la India; /la constitución de un gobierno de izquierda en Portugal basada en un entendimiento sin precedentes entre diferentes partidos de izquierda; /la elección presidencial de hombres de negocios multimillonarios con muy poca o nula experiencia política resueltos a destruir la protección social que los Estados han garantizado a las clases sociales más vulnerables, independientemente de si es Macri en Argentina o Trump en Estados Unidos; /el resurgimiento de la extrema derecha en Europa con su tradicional nacionalismo de derecha, pero sorprendentemente portadora de la agenda de las políticas sociales que la socialdemocracia había abandonado, con la reserva de que ahora solo valen para «nosotros» y no para «ellos» (inmigrantes, refugiados); /la infiltración de comportamientos fascistizantes en gobiernos democráticamente elegidos, como, por ejemplo, en la India del Partido Popular Indio (BJP) y el presidente Modi, en las Filipinas de Duterte, en los Estados Unidos de Trump, en la Polonia e Kaczynski, en la Hungría de Orbán, en la Rusia de Putin, en la Turquía de Erdogan, en el México de Peña Nieto;/ la intensificación del terrorismo yihadista, que se proclama islámico;/ la mayor visibilidad de manifestaciones de identidad nacional, de pueblos sin Estado, de nacionalismos de derecha en Suiza y Austria, de nacionalismos con fuertes componentes de izquierda en España (Cataluña, pero también en el País Vasco, Galicia y Andalucía) y Nueva Zelanda, y de nacionalismos de los pueblos indígenas de las Américas que se niegan a encajar en la dicotomía izquierda/derecha;/ el colapso, debido a una combinación de errores propios e interferencia grave del imperialismo estadounidense, de gobiernos progresistas que procuraban combinar el desarrollo capitalista con la mejora del nivel de vida de las clases populares, en Brasil, Argentina y Venezuela;/ la agresividad sin parangón en la gravedad y la impunidad de la ocupación de Palestina por el Estado colonial de Israel; /las profundas transformaciones internas combinadas con la estabilidad (por lo menos aparente) en países que durante mucho tiempo habían simbolizado las más avanzadas conquistas de las políticas de izquierda, como China, Vietnam y Cuba. 

El significado histórico de este interregno 

Esta lista deja fuera los problemas sociales, económicos y ecológicos que quizá más preocupen a los demócratas en todo el mundo. Al mismo tiempo, no menciona la violencia familiar, urbana y rural o la proliferación de las guerras no declaradas, embargos no declarados, el terrorismo y el terrorismo de Estado que están destruyendo a pueblos enteros (Palestina, Libia, Siria, Afganistán, Yemen) y la convivencia pacífica en general, la transformación del trabajo en una mercancía como otra cualquiera, los llamamientos al consumismo, al individualismo y a la competitividad sin límites, ideologías con las que muchas fuerzas de izquierda han sido muy complacientes o aceptan como algo inevitable, lo que acaba por significar lo mismo. 

En este sentido, esta es una lista de síntomas y no de causas. Aun así, me sirve para mostrar las características principales del interregno en el que nos encontramos: 

Si bien el capitalismo es un sistema globalizado desde su inicio, el ámbito y las características internas de la globalización han variado a lo largo de los siglos. Para referirme tan solo al mundo contemporáneo, podemos decir que desde 1860 el mundo se encuentra en un proceso particularmente acelerado de interdependencia global, un proceso atravesado por contradicciones internas, como es propio del capitalismo, muy desigual y con discontinuidades significativas. El concepto de interregno pretende precisamente dar cuenta de los procesos de ruptura y de transición. Los periodos de más intensa globalización tienden a coincidir con periodos de gran rentabilidad del capital (ligada a grandes innovaciones tecnológicas) y con la hegemonía inequívoca (sobre todo económica, pero también política y militar) de un país. A estos periodos les han seguido etapas de gran inestabilidad política y económica y de creciente rivalidad entre los países centrales. 

El primer periodo de globalización contemporánea ocurrió entre 1860 y 1914. Reino Unido fue el país hegemónico y la segunda Revolución Industrial y el colonialismo fueron sus principales características. A este le siguió un periodo de más acentuada rivalidad entre los países centrales del que resultaron dos guerras mundiales en las que murieron 78 millones de personas. El segundo periodo ocurrió entre 1944 y 1971. Estados Unidos fue el país hegemónico y sus principales características fueron la tercera Revolución Industrial (informática), la Guerra Fría, la coexistencia de dos modelos de desarrollo (el modelo capitalista y el socialista, ambos con varias versiones), el fin del colonialismo y una nueva fase de imperialismo y neocolonialismo. Se siguió un periodo de creciente rivalidad del que resultó el colapso del socialismo soviético y el fin de la Guerra Fría. A partir de 1989 entramos en un tercer periodo de globalización cuya crisis está dando lugar al interregno en el que nos encontramos. Fue un periodo de dominación más multilateral con la Unión Europea y China disputándose la hegemonía de Estados Unidos conquistada en el periodo anterior. Se caracterizó por la cuarta Revolución Industrial (la microelectrónica y, de manera creciente, la genética y la robotización) y sus características más innovadoras fueron, por un lado, someter por primera vez virtualmente el mundo entero al mismo modelo de desarrollo hegemónico (el capitalismo en su versión neoliberal) y, por otro, transformar la democracia liberal en el único sistema político legítimo e imponerlo en todo el mundo. 

La fase de interregno en la que nos encontramos está relacionada con la evolución más reciente de estas características. Todas las facetas de esta fase están vigentes, pero dan muestras de gran desestabilización. Una mayor rivalidad entre dos potencias imperiales, Estados Unidos y China, apoyándose en satélites importantes, la UE en el caso de Estados Unidos y Rusia en el caso de China; un desequilibrio cada vez más evidente entre el poderío militar de Estados Unidos y su poder económico con nuevas amenazas de guerra incluyendo la guerra nuclear y una carrera armamentista; la imposibilidad de revertir la globalización dada la profunda interdependencia (bien evidente en la crisis del proceso Brexit) combinada con la lucha por nuevas condiciones de llamado comercio libre en el caso de Estados Unidos; una crisis de rentabilidad del capital que provoca una larga depresión (no resuelta tras la crisis financiera de 2008 aún en curso) y que se manifiesta de dos formas principales: la degradación de los ingresos salariales en los países centrales y en los semiperiféricos, combinada con un ataque global a las clases medias (una realidad que sociológicamente varía mucho de país a país) y una carrera sin precedentes por los llamados recursos naturales, con las consecuencias fatales que esto crea para las poblaciones campesinas y los pueblos indígenas, así como para los ya precarios equilibrios ecológicos. 

Entre las características de este interregno dos son particularmente decisivas para las fuerzas de izquierda y revelan bien la tensión en la que se encuentran entre la necesidad cada vez más urgente de unirse y las dificultades nuevas y sin precedentes con respecto a la satisfacción sostenida de tal necesidad. Se trata de dos pulsiones contradictorias que van en sentido contrario y que a mi entender solo pueden gestionarse a través de un cuidadoso manejo de las escalas de tiempo. Veamos cada una de ellas: 

En lo que se refiere a la universalización de la democracia liberal, las fuerzas de izquierda deben partir de la siguiente comprobación. La democracia liberal nunca ha tenido la capacidad de defenderse de los antidemócratas y de los fascistas bajo sus innumerables disfraces; pero actualmente lo que más sorprende no es esa incapacidad, sino más bien los procesos de incapacitación impulsados por una fuerza transnacional altamente poderosa e intrínsecamente antidemocrática, el neoliberalismo (capitalismo como civilización de mercado, de concentración y de ostentación de la riqueza), cada vez más hermanado con el predominio del capital financiero global, al que he llamado «fascismo financiero», y acompañado por un cortejo impresionante de intuiciones transnacionales, grupos de presión y medios de comunicación. Estos nuevos (de hecho, viejos) enemigos de la democracia no quieren sustituirla por una dictadura, más bien buscan hacer que pierda su carácter hasta tal punto que se transforme en la reproductora más dócil y en la voz más legitimadora de sus intereses. 

Esta verificación convoca con urgencia la necesidad de que las izquierdas se unan para salvaguardar el único campo político en el que hoy admiten luchar por el poder: el campo democrático. 

A su vez, nos encontramos ante el ataque generalizado a los ingresos salariales, a las organizaciones obreras y a las formas de concertación social con la consiguiente transformación de las reivindicaciones sociales en una cuestión policial; ante la crisis ambiental cada vez más grave e irreversible agravada por la lucha desesperada por el acceso al petróleo, que implica la destrucción de países como Irak, Siria y Libia y mañana tal vez Irán y Venezuela; y ante el recrudecimiento, para muchos y muchas sorprendente, del racismo, el sexismo y el heterosexismo. Todas estas características apuntan a una condición de irreversible contradicción entre el capitalismo y la democracia, incluso la democracia de baja intensidad que la democracia liberal siempre ha sido. 

Ahora bien, siendo cierto que las izquierdas están desde hace mucho tiempo divididas entre las que creen en la regeneración del capitalismo, de un capitalismo de rostro humano, y las izquierdas que están convencidas de que el capitalismo es intrínsecamente inhumano y por tanto irreformable, no será fácil imaginar que se unan de forma sostenida. Pienso que una sabiduría pragmática que sepa distinguir entre el corto y el largo plazo, pero manteniéndolos en el debate, puede ayudar a resolver esta tensión. Este texto se centra en el corto plazo, pero no quiere perder de vista el medio y el largo plazo. 

Las fuerzas de izquierda ante el nuevo interregno 

La lista de fenómenos, en apariencia anómalos, que he mencionado anteriormente ilustra cómo el movimiento dominante de erosión de la democracia se está viendo contrariado por fuerzas sociales de señal política opuesta, aunque con frecuencia apoyadas sobre las mismas bases sociales de clase. Bajo la forma del populismo, nuevas y viejas fuerzas de derecha y de extrema derecha buscan crear refugios en los que poder defender «su» democracia y sus derechos de los apetitos de extraños, sean estos inmigrantes, refugiados o grupos sociales «inferiores», declarados así debido a la raza, la etnia, el sexo, la sexualidad o la religión. No defienden la dictadura; al contrario, declaran defender la democracia al poner de relieve el valor moral de la voluntad del pueblo, reservando para ellos, como es obvio, el derecho de definir quién forma parte del «pueblo». Como la voluntad del pueblo es un imperativo ético que no se discute, la supuesta defensa de la democracia opera a través de prácticas autoritarias y antidemocráticas. Esta es la esencia del populismo. Hablar de populismo de izquierda es uno de los errores más perniciosos de alguna teoría política crítica de los últimos años. 

A su vez, nuevas y viejas fuerzas políticas de izquierda se proponen defender la democracia contra los límites y las perversiones de la democracia representativa, liberal. En este texto me centro en ellas. Dichas fuerzas intentan democratizar la democracia, reforzándola para poder resistir a los instintos más agresivos del neoliberalismo y del capital financiero. Esa defensa ha asumido varias formas en diferentes contextos y regiones del mundo. Las principales son las siguientes: nacimiento de nuevos partidos de izquierda y a veces de partidos de nuevo tipo, con una relación con la ciudadanía o con movimientos populares diferente y más intensa de la que ha sido característica de los viejos partidos de izquierda; rupturas profundas en el seno de los viejos partidos de izquierda, tanto en lo que respecta a programas como a liderazgos; surgimiento de movimientos de ciudadanía o de grupos sociales excluidos, algunos que perduran y otros efímeros, que se posicionan fuera de la lógica de la política partidaria y, por tanto, del marco de la democracia liberal; protestas, marchas, huelgas en defensa de los derechos económicos y sociales; adopción de procesos de articulación entre la democracia representativa y la democracia participativa en el interior de los partidos o en los campos de gestión política en los que intervienen, sobre todo a escala municipal; reivindicación de revisiones constitucionales o de asambleas constituyentes originarias para fortalecer las instituciones democráticas y blindarlas contra las acciones de sus enemigos; llamamiento a la necesidad de romper con las divisiones del pasado y buscar articulaciones entre las diferentes familias de izquierda con el fin de volver más unitaria y eficaz la lucha contra las fuerzas antidemocráticas. 

Tras apreciar esta lista es fácil concluir que este periodo de interregno está provocando un fuerte cuestionamiento de las teorías y las prácticas de izquierda que han predominado durante los últimos cincuenta años. El cuestionamiento asume las formas más diversas, pero, pese a ello, se pueden identificar algunos rasgos comunes. 

El primero es que el horizonte emancipador ha dejado de ser el socialismo para ser la democracia, los derechos humanos, la dignidad, el posneoliberalismo, el poscapitalismo, un horizonte simultáneamente más impreciso y más diverso. Lo que pasa es que, treinta años después de la caída del Muro de Berlín, este horizonte está tan desacreditado como el horizonte socialista. La democracia liberal es hoy en muchos países una imposición del imperialismo y los derechos humanos solo se invocan para liquidar gobiernos que resisten al imperialismo. 

En segundo lugar, el carácter de las luchas y las reivindicaciones es, en general, un carácter defensivo, es decir, que pretende defender lo que se ha conquistado, por poco que haya sido, en vez de luchar por reivindicaciones más avanzadas en la confrontación con el orden capitalista, colonialista y patriarcal vigente. En vez de las guerras de movimiento y de las guerras de posición, como caracterizó Gramsci las principales estrategias obreras, prevalecen las guerras de trinchera, de líneas rojas que no se pueden traspasar. Las fuerzas que no aceptan esa lógica defensiva corren el riesgo de cargar con la marginación y la autonomía, que, cuanto más circunscrita se presenta a escala territorial o social, mayor es. 

En tercer lugar, al no haber sido totalmente proscrita, la democracia obliga a que las fuerzas de izquierda se posicionen en el marco democrático, por más que el régimen democrático esté desacreditado. Este posicionamiento podría implicar el rechazo a participar en el juego democrático, pero el coste es alto tanto si se participa (ninguna posibilidad de ganar) como si no se participa (marginación). Este dilema se siente especialmente en los periodos preelectorales. 

Entre las varias estrategias que he mencionado antes, las que al mismo tiempo ilustran mejor las dificultades a la hora de actuar políticamente en un contexto defensivo y de transformar tales dificultades en una oportunidad para formular proyectos alternativos de lucha política son las propuestas de articulación o unidad entre las diferentes fuerzas de izquierda. Cabe añadir que estas propuestas están siendo discutidas en varios países en los que en 2018 se realizarán elecciones. Precisamente, los procesos electorales son la máxima prueba de viabilidad para este tipo de propuestas. Por todos estos motivos, me voy a centrar en ellas y voy a empezar por referir un caso concreto a modo de ejemplo. 

Dos notas previas. La primera se puede formular en dos preguntas. ¿Realmente son de izquierda todas las fuerzas políticas que se consideran de izquierda? La respuesta a esta pregunta no es fácil, puesto que, más allá de ciertos principios generales (identificados en los libros que he mencionado en la nota 1), la caracterización de una determinada fuerza política depende de los contextos específicos en los que esta actúa. Por ejemplo, en Estados Unidos se considera de izquierda o de centroizquierda el Partido Demócrata, pero dudo que lo sea en cualquier otro país. Históricamente, uno de los debates más encendidos en el seno de la izquierda ha sido precisamente la definición de lo que se considera ser de izquierda. La segunda pregunta se puede formular así: ¿cómo distinguir entre fuerzas de izquierda y políticas de izquierda? En principio, se debería pensar que lo que hace que una fuerza política sea de izquierda es el hecho de defender y aplicar políticas de izquierda. Sin embargo, sabemos que la realidad es otra. Por ejemplo, considero el partido griego Syriza un partido de izquierda, pero con el mismo grado de convicción pienso que las políticas que ha venido aplicando en Grecia son de derecha. Por tanto, la segunda pregunta induce a una tercera: ¿durante cuánto tiempo y con qué consistencia se puede mantener tal incongruencia sin que deje de ser legítimo pensar que la fuerza de izquierda en cuestión ha dejado de serlo? 

La segunda nota previa está relacionada con la necesidad de analizar el nuevo impulso de articulación o unidad entre las fuerzas de izquierda a la luz de otros impulsos del pasado. ¿El impulso actual debe interpretarse como algo que indica la voluntad de renovación de las fuerzas de izquierda o al contrario? La verdad es que la renovación de la izquierda siempre se ha pensado, por lo menos desde 1914, desde la falta de unión de las izquierdas. A su vez, la unidad siempre se ha tratado desde el encubrimiento o incluso el rechazo de la renovación de la izquierda y la justificación para ello ha estado siempre relacionada con el peligro de la dictadura. ¿Acaso el impulso de articulación o unidad actual, aunque motivado por el peligro inminente del colapso de la democracia, puede significar, al contrario que en los casos anteriores, una voluntad de renovación? 

————————————— 

*Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EE.UU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. Es uno de los científicos sociales e investigadores más importantes del mundo en el área de la sociología jurídica y es uno de los principales dinamizadores del Foro Social Mundial. En Público.es, 01.02.18. Este artículo constituye la primera entrega de las cinco que van a dedicarse en este blog al tema de la unidad/articulación de las izquierdas en diferentes contextos contemporáneos y que forman parte del artículo «¿Unidad de las izquierdas? Cuándo, por qué, cómo y para qué». Traducción de Antoni Aguiló y Àlex Tarradellas. 

Notas 

[1] Véase Boaventura de Sousa Santos: «Una izquierda con futuro», en Rodríguez Garavito, C., et al., La nueva izquierda en América Latina. Sus orígenes y trayectoria futura, Bogotá: Norma, pp. 437-457 (2005); Democracia al borde del caos. Ensayo contra la autoflagelación, Bogotá: Siglo del Hombre y Siglo XXI (2014); A difícil democracia. Reinventar as esquerdas, São Paulo: Boitempo (2016); La difícil democracia: una mirada desde la periferia europea, Madrid: Akal (2016); Democracia y transformación social, Bogotá/Ciudad de México: Siglo del Hombre Editores/Siglo XXI Editores (2017); Pneumatóforo. Escritos políticos (1981-2018), Coímbra: Almedina (en prensa); con José Manuel Mendes, Demodiversidad. Imaginar nuevas posibilidades democráticas, Madrid: Akal (2017); Demodiversidade. Imaginar novas possibilidades democráticas, Coímbra: Almedina/Edições 70 (2017). 


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lunes, 12 de febrero de 2018

La Doctrina Monroe siempre ha estado vigente

Por Néstor García Iturbe, Alai

Desde que en 1823, hace cerca de 200 años, Estados Unidos proclamó por primera vez la Doctrina Monroe, esta no ha dejado de estar vigente en la política exterior del Imperio, es por eso que considero un enfoque equivocado el considerar que la administración Trump está retornando a la Doctrina Monroe, como han planteado, con toda buena intención, algunos politólogos y periodistas.

La repudiada doctrina establece bien claro el principio de “América para los americanos”. En este caso cuando se habla de América se está refiriendo a todo el continente, norte, centro y sur, pero cuando se menciona a los “americanos” se modifica la etimología de la palabra para referirse solamente a los que viven en Estados Unidos, pues ellos mismos se denominan “americans” y eso fue lo que se plasmó en la Doctrina Monroe.

Esta doctrina fue la que ideológicamente se utilizó para arrebatar vastos territorios a México en un período comprendid0 entre 1836 y 1848.

En 1855 Estados Unidos invade Nicaragua y posteriormente ocupa El Salvador y Honduras.

También se puso de manifiesto en 1898 con la intervención de Estados Unidos en la Guerra de Independencia de Cuba contra España, la ocupación militar de la Isla, la imposición de un tratado que le proporcionaba entre otras ventajas bases militares y la posibilidad legal de intervenir con sus tropas cundo lo consideraran necesario, lo cual hicieron en tres oportunidades.

En 1903 crean la república de Panamá, robándole territorio a Colombia para posteriormente adueñarse del Canal de Panamá.

Desembarcan los Marines estadounidenses en República Dominicana para sofocar una rebelión originada en 1904.

A partir de esa fecha y hasta el año 2000, prácticamente un siglo, en más de cuarenta oportunidades la presencia estadounidense se ha puesto de manifiesto en América Latina utilizando distintas variantes, pudiera decirse que fueron los Marines las fuerzas más utilizadas, sin dejar de tomar en consideración otros cuerpos militares, además de la CIA, que también operó en la región. Las acciones realizadas van desde ocupación de países, golpes de estado, represión a las fuerzas de izquierda y otras donde en todo momento se han defendido los intereses económicos de los grandes consorcios estadounidenses. El listado de acciones es extenso y tétrico. La ayuda a los “contra” en Nicaragua, la muerte de Torrijos y la invasión de Granada son algunos ejemplos de las distintas formas adoptadas.

A partir del año 2000, las acciones vinculadas a la Doctrina Monroe han continuado poniéndose de manifiesto. En algunos casos el Imperio ha tratado de encubrir su actividad utilizando métodos más sofisticados, pero cuando ha sido necesario se han quitado la careta y se han apoyado en la presencia militar para conseguir sus objetivos.

Un buen ejemplo de esto es el Plan Colombia, utilizado para formar una potente fuerza militar que responda a sus intereses, el fallido golpe de estado en Venezuela en el año 2002 es otra variante. El derrocamiento del gobierno constitucional de Honduras, los golpes de estado “constitucionales” en Paraguay y Brasil. La constante guerra contra Cuba, donde además del bloqueo se utilizan métodos de subversión política ideológica para tratar de derrocar la Revolución, las campañas contra Evo Morales y el tratar de crearle una oposición “fabricada”. Las acciones contra el gobierno constitucional de Nicaragua y El Salvador nos dicen que siguen utilizando el engendro de Monroe.

Pero si todo eso no dejara totalmente clara la acción intervencionista de Estados Unidos en la región, no considero que las declaraciones recientes del señor Rex Tillerson sean las que deban despertarnos y promover el cuestionamiento de si el Imperio está regresando a la aplicación de la Doctrina Monroe.

Venezuela es el mejor ejemplo de un país que lleva años sufriendo las acciones que se derivan de la aplicación de dicha doctrina. Han tratado de doblegar al pueblo venezolano con todas las formas posibles de hacerlo, estrangulando su economía, creando y financiando grupos internos de la llamada “oposición”, organizando disturbios callejeros que han costado la vida de decenas de venezolanos, creando una carestía artificial de productos para tratar de reducir al pueblo por hambre, promoviendo la inflación, organizando campañas de descredito utilizando los medios que aún poseen, tratando de dividir la unidad existente entre gobierno, pueblo y fuerzas armadas. Todo eso es más que una declaración más, sobre algo que ya sabíamos.

La inteligencia y resistencia del pueblo venezolano, su determinación de lucha y patriotismo, demostrarán una vez más la ineficacia de las aspiraciones Imperiales.

Almagro. “No te hagas mandador donde no fueres señor”


12 febrero 2018 


Almagro entre la ralea de Miami. Foto: Tomada de Twitter

Luis Almagro se fue el domingo a Coral Gables a recibir displicente la condecoración que le inventaron los “Luchadore$” anticubanos por “su postura valiente de defensa de los derechos humanos en los países del continente”.

No se trataba de un reconocimiento por defender a los pueblos originarios vilipendiados en la región, ni por exigir elecciones limpias en Honduras, ni denunciar la corrupción y el pacto político espurio en Perú -desde donde llegó al acto floridano-, ni por denunciar los asesinatos de luchadores sociales en Colombia.

Eufórico entre sus pares (por la ralea), como Lincoln Díaz-Balart y otros personajillos de la mafia política miamera, el secretario general de la OEA se desplayó en su pensamiento cipayo y dijo que “no se puede aceptar una sucesión no democrática en Cuba” y que la comunidad internacional tampoco debería aceptar a “dictadores” en ámbitos como la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar en Perú los próximos 13 y 14 de abril.

Almagro espetó que es imposible “aceptar ningún reclamo de legitimidad” de un régimen que ha “privado de los derechos básicos al pueblo cubano” por seis décadas en medio de “una complacencia generalizada” de los otros países de la región. Calificó a Cuba como “la peor clase de dictadura” y que es además un ejemplo “peligroso” para el continente. Palabras que recuerdan las de los embajadores yanquis y sus acólitos en las tristes sesiones de la OEA de los años 60.

Se refirió también a la “dictadura de Nicolás Maduro” en Venezuela, que, según dijo, es “un burdo intento de replicar la experiencia cubana” y remarcó que por eso, para confrontar al régimen de Maduro, “se debe confrontar antes al régimen cubano”.

¿Cómo pretende hacerlo el señor “Almugre”, por la vía militar como exigía recientemente Marco Rubio para Venezuela?

Ya nada sorprende de este señor, convertido en cuña divisoria al servicio estadounidense y de la oligarquía derechista de la región para socavar la integración latinoamericana y caribeña y la institucionalidad democrática en varios países del área. Un contumaz promotor de una agenda unipersonal de ataques contra los gobiernos de Bolivia, Venezuela y Cuba, que se aleja de sus funciones como Secretario General de la OEA, pero que articula muy bien con quienes verdaderamente controlan los hilos del “Ministerio de colonias yankys”

Almagro es un converso y un cínico de la peor ralea. Todavía se recuerdan sus viajes a Cuba y sus declaraciones implorando que nuestro país volviera a la membresía de la OEA; o peor, antes, cuando visitó oficialmente como Canciller de Uruguay nuestro país, en el 2013, y en su encuentro con el Canciller cubano Bruno Rodríguez, “Almagro señaló que (…) constituye un alto honor realizar esta visita (a La Habana) y reconoció especialmente la solidaridad de Cuba con los uruguayos durante los duros años de la dictadura militar en su país”, informaba entonces Prensa Latina. Almagro aquel día “definió a Cuba como el país más generoso de América Latina durante décadas, y destacó su papel en muchas de las principales luchas en el continente y en otros lugares del mundo”.

Si le complace a este señor ser reconocido cada 10 de febrero por la ralea de Miami, bien merecido lo tiene. Pero a La Habana ni vendrá ni podrá darnos lecciones. Los cubanos ejercemos, en soberanía, nuestros derechos y construimos colectivamente la sociedad perfectible en que vivimos. Vale recordarle a Almagro aquel refrán tan a tono: “No te hagas mandador donde no fueres señor”. O lo que es lo mismo; guárdese sus consejos que nadie se los pidió.

Hospitalizan a la nuera de Donald Trump después de abrir una carta que contenía polvo blanco

12/02/2018 - 19:51


Vanessa Trump, junto a Donald Trump Jr. y Donald Trump padre. Imagen: Reuters

La esposa del hijo mayor del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha sido evacuada este lunes a un hospital como medida de precaución tras recibir una carta con un polvo blanco, ha informado la Policía de Nueva York.

Vanessa Trump abrió este lunes por la mañana la misiva dirigida a su marido, Donald Trump Jr., en la vivienda que ambos comparten en Manhattan, según la cadena NBC News.

El incidente también ha derivado en el traslado al hospital de otras tres personas más, aunque no hay indicios de que ninguna de ellas hubiese estado expuesta a sustancias peligrosas, han aclarado los Bomberos.

Directora ejecutiva de Oxfam International dice escándalo en Haití "me rompe el corazón"

Por Angela Moore, Reuters


La directora ejecutiva de Oxfam International, Winnie Byanyima, habla durante una entrevista en Nueva York, Estados Unidos, 11 de febrero del 2018. REUTERS/Andrew Kelly

NUEVA YORK (Reuters) - La directora ejecutiva de Oxfam International dijo el domingo que estaba desconsolada por un escándalo de conducta sexual inapropiada en Haití, que involucró a trabajadores humanitarios y llevó que el Gobierno británico amenazara con cortar el financiamiento para las organizaciones benéficas.

Oxfam, una de las organizaciones benéficas más grandes de Reino Unido, condenó el viernes el comportamiento de algunos exfuncionarios en Haití, después de que un periódico dijo que sus trabajadores humanitarios habían pagado por sexo mientras estaban en una misión para ayudar a los afectados por el terremoto del 2010.

La ministra de Cooperación de Reino Unido dijo que el Gobierno recortará los fondos de asistencia a cualquier organización que no cumpla con una nueva revisión a las obras de caridad en el extranjero, y describió los reportes sobre explotación sexual en el sector como algo “totalmente despreciable”.

Winnie Byanyima, quien se convirtió en directora ejecutiva de Oxfam Internacional en el 2013, dijo que estaba triste por lo que ocurrió en el 2010 y que no podría suceder bajo los sistemas y las reglas establecidas desde entonces.

“Me siento profundamente, profundamente dolida (...) Lo que sucedió en Haití fue que unos pocos hombres privilegiados abusaron de las mismas personas que se suponía que debían proteger, usando el poder que tenían de Oxfam para abusar de mujeres sin poder. Me rompe el corazón”, dijo Byanyima en una entrevista con Reuters TV en Nueva York.

“Queremos restaurar la confianza. Queremos construir esa confianza. Nos comprometemos a ser honestos, transparentes y responsables ante el problema de la conducta sexual inapropiada. Estamos en un lugar diferente hoy”, agregó.

La ministra británica de Cooperación, Penny Mordaunt, dijo el domingo que escribiría a organizaciones benéficas británicas que trabajan en el extranjero para exigirles que declaren cualquier problema relacionado con la obligación que tienen de proteger a su personal y a las personas con las que trabajan contra daños y abusos.

Byanyima dijo que las organizaciones benéficas deben evitar que las personas que no comparten sus valores se unan a ellas. “Necesitamos hacer más en términos de investigaciones y compartir los resultados de esas pesquisas para que los infractores no cometan delitos en otras organizaciones”, declaró.


Reporte de Angela Moore, Escrito por Daniel Wallis. Editado en español por Carlos Aliaga

LA HABANA EN MOVIMIENTO

Por Pedro Martínez Pírez

Concluyó este domingo la etapa habanera de la Feria Internacional del Libro, que a partir de ahora recorrerá hasta el próximo 13 de mayo todas las provincias cubanas hasta su conclusión en la oriental ciudad de Santiago de Cuba.

En La Habana fue un éxito la Fería, dedicada este año al destacado Historiador de la Ciudad Eusebio Leal Spengler y a la República Popular China como pais invitado.

Según los datos ofrecidos por los organizadores de esta gran fiesta de la lectura, en La Habana se vendieron más de 350 mil ejemplares de los más de 4 mil títulos y unos 4 millones de libros disponibles para todo el archipiélago cubano.

En el transcurso de la etapa habanera de la Feria del Libro, iniciada el primero de febrero, participaron 463 representantes de 43 países, entre expositores, escritores y artistas, y se realizaron unas dos mil 690 acciones literarias y artísticas.

Y al mismo tiempo que en la impresionante Fortaleza San Carlos de la Cabaña se cerraba la etapa habanera dela Feria, se iniciaba en el Teatro del hermoso Museo de Bellas Artes de La Habana, el Noveno Congreso Panamericano de Esperanto, al que asisten delegados de Africa, América, Asia y Europa, y sesionará también en la capital cubana hasta el próximo sábado.

Cuba tiene un fuerte movimiento esperantista que ha sido capaz de organizar antes dos Congresos Mundiales, y en uno de ellos, en 1990, participó el líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro, quien aseguró que los esperantistas constituyen la prueba de que este mundo necesita un lenguaje común. Si cada pueblo ha creado un idioma la humanidad debe crear el suyo, enfatizó el recordado líder Fidel Castro, quien calificó a los esperantistas como personas universales, personas de paz.

Desde hace treinta años la emisora internacional Radio Habana Cuba realiza cada domingo transmisiones en Esperanto, que en la actualidad pueden ser escuchadas además de por la tradicional onda corta, por frecuencia modulada y por Internet.

Y como si fuera poco el movimiento de La Habana ayer domingo, a partir de este lunes se desarrollará, con una muy amplia representación nacional y extranjera, el Onceno Congreso Internacional de Educación Superior Universidad 2018, evento que tiene lugar en el año del Centenario de la histórica Reforma Universitaria de Córdoba, que tanto impactó en Cuba y otras naciones de Nuestra América.

domingo, 11 de febrero de 2018

Cuba defendida......





La historia transcurre a través de procesos de larga duración. Los conflictos que hoy desgarran al mundo amenazan la supervivencia del planeta, desencadenan migraciones indetenibles, incitan a la violencia y se expresan en un racismo prepotente. Tuvieron su origen en la colonización desatada hace algo más de cinco siglos promovida por la codicia de las materias primas. Comenzaba así, como lo advirtió Carlos Marx, la acumulación originaria del capital. El oro y la plata venían de una América recién conquistada, pasaba por España para llegar a las naciones que se estaban forjando en el norte de Europa. Vendría luego el enfrentamiento feroz por el dominio de los mercados con la consiguiente exaltación del espíritu competitivo. En apuntes juveniles, el propio Marx señalaba que para multiplicar las ganancias había que estimular la aparición de nuevas necesidades, en un camino de creciente enajenación humana. Sobre la sangre de los vencidos, sobre culturas truncas, los triunfadores enmascaraban el crimen tras la cobertura propagandística de una supuesta misión civilizatoria.

Sin embargo, del universo de los oprimidos fue surgiendo un pensamiento que dinamitaba las bases del gran relato instaurado por las narrativas oficiales. Se basaba en el reconocimiento de las realidades concretas que configuraban contextos específicos que apuntaban, además, a claves comunes, a pesar de las diferencias históricas y culturales. Conectaban a la América Latina con los extensos territorios de Asia y África, proveedores tradicionales de materias primas y de fuerza de trabajo a bajo costo. El estallido de una perspectiva renovadora a escala planetaria se produjo a mediados del siglo pasado, cuando los colonizados de ayer tomaron la palabra en los grandes foros internacionales, mientras se combatía en Vietnam, en Argelia, y triunfaba la Revolución Cubana.

Acabo de repasar Pensamiento anticolonial de Nuestra América, recopilación de ensayos de Roberto Fernández Retamar auspiciada por Clacso y Casa de las Américas. Ha sido un regreso a textos leídos, uno a uno, cuando se dieron a conocer por primera vez, apenas salidos del horno, a la vuelta de los 60.

Atravesados por el tiempo transcurrido, el de la historia y el de mi propia existencia, adquieren mayor dimensión y riqueza. La realidad de ahora, marcada por el derrumbe de la Europa socialista, el dominio desembozado del capital financiero, las incertidumbres de una izquierda fragmentada, la crisis de valores, el desconcierto y escepticismo de muchos intelectuales, tiende un velo sobre las contradicciones fundamentales que eslabonan el curso de los procesos históricos de larga duración.

Hemos olvidado que, concluida la Segunda Guerra Mundial, se hizo visible el lazo que vinculaba a Asia, África y América Latina, los tres continentes que padecieron el yugo colonial. Algunos Estados obtuvieron entonces su independencia política y modificaron con su presencia la composición de las Naciones Unidas. Ante ese foro, Fidel Castro pronunció en 1960 un discurso memorable. Con plena autoridad, la voz de Cuba alertaba de los peligros latentes a quienes recién se estrenaban en el convite de las naciones.

Mucho antes, en los albores del XIX, la América Latina había alcanzado su primera independencia, lastrada todavía por numerosas manquedades. Al calor de esas contradicciones, fue madurando un pensamiento. Poco difundido, subyacente, circulaba por nuestros países. Su resonancia se acrecentó en el estallido de la Revolución Mexicana en 1910. Estábamos aprendiendo a descifrar las claves de la historia con mirada propia. Así lo hicieron Mella y Mariátegui. A mediados de la misma centuria, las voces de nuestros escritores se proyectaban más allá de nuestras fronteras. Nuestros economistas esbozaron la teoría de la dependencia con sus consecuencias en lo social y en lo cultural.

Se revelaba entonces con plena claridad que, en Cuba, llegada tardíamente a la ruptura del vínculo con España, la intervención norteamericana había sustituido las fórmulas anquilosadas de coloniaje por la instauración del modelo neocolonial. La aparente independencia política quedaba sometida a las presiones de la economía. Implementada en la Isla, la fórmula habría de tener larga y dramática historia.

En ese renovado batallar de las ideas, Roberto Fernández Retamar sitúa a José Martí en su Tercer Mundo. En acuciosa y profunda relectura, articula vida y obra. Solo así, pasando por el epistolario, por los artículos de Patria, por la concepción del Partido Revolucionario Cubano, puede revelarse todo lo que en silencio tuvo que hacerse, junto a la suprema lucidez de un actuar político imbuido de las tendencias dominantes en el acontecer de su tiempo, pero afincado siempre en la realidad concreta de un contexto específico.

De esa manera, la acción requerida por las exigencias de la inmediatez se inscribía orgánicamente en una visión, profética y estremecedora, de futuridad. Por eso, «Patria es humanidad», tal y como lo entendieron el martiniqués Frantz Fanon al comprometerse con la causa argelina y el argentino Ernesto Che Guevara, entregado al destino de «los condenados de la Tierra».

No alcanza este breve espacio para volver sobre Calibán, proyección emancipadora de este Caribe nuestro. No quiero, sin embargo, dejar escapar la oportunidad para insistir en la urgencia de retomar, a la luz de la contemporaneidad, el debate sobre civilización y barbarie. Lejos de volver las espaldas a los avances de la ciencia, tenemos que ponerla al servicio de un concepto de modernidad que contribuya a la salvación de nuestra especie y detenga la expansión prepotente de un poder hegemónico, valido ahora de la instrumentalización de la cultura. En nuestras más legítimas fuentes originarias habremos de encontrar el camino para afinar las ideas, esas armas imprescindibles en el combate de nuestros días.

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