"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

lunes, 9 de julio de 2012

Las cooperativas muestran el camino para salir de la crisis

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Las cooperativas han demostrado ser más resistentes que otros sectores a la creciente crisis mundial. El Día Internacional de las Cooperativas de la ONU, que se celebra este año el 7 de julio, ofrece una oportunidad para reafirmar su posición en la economía global. OIT Noticias entrevista a Simel Esim, Directora del Sector de Cooperativas de la OIT.


¿El papel de las cooperativas en la economía con frecuencia es subestimado?

Simel Esim:
Aunque la contribución económica de las cooperativas es considerable, con frecuencia es subestimada y, a veces, ignorada por completo.

La facturación de las 300 cooperativas más grandes del mundo supera los 1,6 billones (millones de millones) de dólares, más que el PIB de Canadá. En Argentina, 58 por ciento de la electricidad rural en 2005 fue suministrada por cooperativas. En Colombia, Saludcoop, una cooperativa de salud, ofrece servicios de asistencia médica a 15,5 por ciento de la población.

En Japón, 9,1 millones de agricultores familiares son miembros de cooperativas, que proporcionan 257.000 empleos. En India, las necesidades del 67 por ciento de los hogares rurales son atendidas por las cooperativas. En Suiza, el mayor minorista y empleador del sector privado es una cooperativa.

¿Cuán importante es el papel de las cooperativas dentro del sistema bancario internacional?

Simel Esim:
Algunos de los bancos más grandes del mundo, incluyendo el Credit Agricole y el Credit Mutuel en Francia, el DG Bank en Alemania, son cooperativas. Sólo en Europa, hay 4.200 bancos cooperativos locales, cerca de 60.000 filiales y una cuota de mercado de 20 por ciento. En Francia, por ejemplo, 9 de cada 10 agricultores son miembros de cooperativa agrícolas, mientras que los bancos cooperativos manejan 60 por ciento del total de los depósitos. KUSCCO, un Banco cooperativo en Kenia, es el cuarto más grande del país con un capital de 180 millones de dólares.

¿Las cooperativas han sido más resistentes a las crisis?

Simel Esim:
Los datos disponibles sugieren que las empresas cooperativas en todos los sectores y regiones están demostrando ser relativamente más resistentes a las variaciones de los mercados que otro tipo de empresas.

Vemos que las cooperativas financieras siguen siendo sólidas desde el punto de vista económico, que las cooperativas de consumidores registran un incremento en la facturación, y que las cooperativas de trabajadores se multiplican, ya que las personas escogen el modelo cooperativo de empresa para responder a las nuevas realidades económicas.

Para citar un ejemplo: Mientras que los bancos cooperativos europeos tenían el 21 por ciento de la cuota de mercado entre el tercer trimestre de 2007 y el primero de 2011, representaron sólo el 7 por ciento de las amortizaciones y las pérdidas del sector bancario europeo.

En Francia, los cierres de cooperativas y la pérdida de puestos de trabajo disminuyeron en 2011. En Italia, más de dos terceras partes de las cooperativas mantienen el mismo nivel de empleo, mientras que 18 por ciento registraron un crecimiento del empleo. Aún en el actual contexto de recesión, la OIT ha constatado un aumento en el establecimiento de cooperativas. En particular, las cooperativas de ahorro y las de crédito contribuyen a la creación de empleo en todo el mundo.

¿Cómo explica esta resistencia de las cooperativas?

Simel Esim:
Si bien en el pasado las cooperativas pueden haber sido menos rentables que otras instituciones financieras, los bancos cooperativos han mejorado su rentabilidad durante la crisis. Los bancos corporativos son menos propensos al riesgo y están menos orientados a obtener beneficios para los inversionistas e incentivos para los gerentes.

En comparación con los bancos privados, las cooperativas de ahorro y crédito tienden a no congelar los créditos, a tener menores aumentos en las tasas de interés y, en general, son más estables debido a sus prácticas en materia de préstamo. Los bancos cooperativos han permanecido más fieles a la misión original del sistema bancario y a la economía real. Esto los ha hecho más resistentes a la confusión económica mundial.

¿Cómo podemos garantizar la promoción de las cooperativas?

Simel Esim:
La promoción exitosa de las cooperativas requiere de una política de desarrollo de cooperativas consistente, clara, realista, a largo plazo y que esté en sintonía con las prioridades nacionales. Estas prioridades necesitan reconocer su importancia económica y social, su autonomía y su identidad propia.

Los responsables de las políticas deben garantizar igualdad de condiciones entre los bancos propiedad de los clientes y los bancos propiedad de inversionistas, y asegurar que las nuevas regulaciones bancarias no representen una desventaja para el sector. También deben garantizar que la legislación y las prácticas administrativas actuales (procedimientos de registro, políticas fiscales, normas de contabilidad, etc.) no obstaculicen el desarrollo y el crecimiento de las cooperativas.

Sin el crédito de las cooperativas, sería aún más difícil mantener o crear los empleos necesarios y garantizar que las empresas permanezcan a flote.

Directrices de la OIT para promover las cooperativas
La Recomendación (nº 193) de la OIT sobre la promoción de las cooperativas (2002) ofrece orientación sobre políticas y legislación en materia de cooperativas y destaca la necesidad de proporcionar igualdad de condiciones para las cooperativas y otras empresas. Más de 70 países han revisado su legislación en materia de cooperativas desde la adopción de la Recomendación hace diez años, en sintonía con sus disposiciones.


Todas las leyes sobre cooperativas adoptadas desde entonces han reducido la influencia y el patrocinio del Estado sobre las cooperativas, aumentado su autonomía y autosuficiencia. Además, han roto los vínculos que podían existir entre las cooperativas y las organizaciones políticas.

Cooperativas
  • Prestan servicio a 1.000 millones de miembros en todo el mundo 
  • Las cooperativas financieras atienden a más de 857 millones de personas, 13 por ciento de la población mundial 
  • Garantizan un modo de vida a 50 por ciento de la población mundial 
  • Producen 50 por ciento de los productos agrícolas del mundo 
  • Las 300 cooperativas más grandes generan 1,6 billones (millones de millones) de dólares

domingo, 8 de julio de 2012

Desvelado el secreto para convertir la ciencia en crecimiento económico

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Según Carver Mead, lo mejor es comprar empresas surgidas en las universidades

Carver Mead, durante la rueda de prensa. Foto: Fundación BBVAEl ingeniero electrónico Carver Mead, una figura clave en el desarrollo de Silicon Valley, ha desvelado el secreto para traducir la investigación básica en crecimiento económico: lo que mejor funciona es que las grandes compañías compren las pequeñas empresas que surgen de la ciencia que se hace en las universidades. Añade que los éxitos realmente grandes se dan en áreas en las que el mercado no existía previamente y que, a menudo, la ayuda a los nuevos innovadores viene de individuos, ya que es mucho más difícil que provenga de organizaciones estructuradas.
Carver Mead, durante la rueda de prensa. Foto: Fundación BBVA
El ingeniero electrónico Carver Mead, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC), nunca ha percibido en su carrera “una frontera muy marcada entre la investigación básica y las aplicaciones”. Su propia investigación ha dado lugar a más de ochenta inventos patentados, y es fundador de una veintena de empresas.

En rueda de prensa, Mead ha defendido que “la investigación básica es absolutamente esencial para el éxito económico”, pero ha recordado que es una relación que se puede estimular, pero no forzar: "Al invertir en ciencia hay quien piensa que la innovación se puede planificar y eso es un error. En el mejor de los casos podemos favorecer el que tenga lugar”.

La planificación es, de hecho, “una de las maneras más eficaces de desalentar la innovación. Muy pocas de las ideas innovadoras tienen éxito, pero si no se permite intentarlo, ninguna lo tendrá”, ha dicho Mead. “Hay una especie de resistencia cultural a admitir que la innovación es un proceso caótico, pero así es, porque innovar es, por definición, crear algo que no se había hecho antes. Debemos intentar no aplastar las ideas de los jóvenes. Tenemos que dejar que el éxito ocurra, que los que tienen aspiraciones lo intenten, tolerar que fracasen sin que eso se considere un desprestigio. Conseguir este cambio cultural es más difícil que convertir una idea en un producto comercial".

Mead ha sido clave en el desarrollo del famoso Silicon Valley, la cuna de la actual revolución digital. El premio se le concede por hacer posible “la construcción de los microchips con miles de millones de transistores que rigen el funcionamiento de los dispositivos electrónicos –ordenadores portátiles, tabletas, móviles, DVDs, automóviles híbridos- hoy omnipresentes en nuestra vida diaria”, señala el acta del jurado.

Entre sus logros está el haber calculado, en los años setenta, el límite físico de la miniaturización de los chips. Muy pocos creían por entonces que los circuitos integrados pudieran llegar a ser tan pequeños, pero Mead, lejos de hacer una estimación a la ligera, se basó en su propia investigación en la física de los semiconductores, de carácter fundamental. Su siguiente paso fue predecir que estos microprocesadores estarían compuestos por miles de millones de transistores, para después descubrir cómo integrar todos esos componentes en una placa de silicio minúscula. Mead se convirtió así en el creador de los hoy omnipresentes dispositivos VLSI (siglas en inglés de Sistemas Integrados a Muy Gran Escala).

Mead ha reflexionado en la rueda de prensa sobre el límite de la miniaturización de estos dispositivos: “Estamos en uno de esos momentos emocionantes en que la industria presiona fuertemente a la investigación para hacer transistores cada vez más pequeños, y realmente no podemos saber lo vendrá hasta que estemos allí”.

La fórmula para convertir ciencia en desarrollo


¿Cuál es la fórmula para traducir los resultados científicos en desarrollo económico? “Cuando se gestiona bien por ambas partes [el ámbito académico y el empresarial] hay una potente relación simbiótica entre la investigación académica y los desarrollos tecnológicos comerciales”, dice Mead.

Para que eso ocurra, explica, deben darse las condiciones adecuadas. Una de ellas tiene que ver con la mentalidad en ambos mundos. “En Estados Unidos sufrimos hace tiempo la gran separación entre investigadores y empresarios. En el fondo estaba la vieja idea de que, en cierto modo, las empresas de nueva creación -las startup- no tienen que ver con la investigación pura porque, como su objetivo es ganar dinero, no merecen la dedicación de los auténticos investigadores. Pero para los académicos es mucho más peligroso no tener contacto alguno con el mundo comercial real, porque se arriesgan a quedar obsoletos y a perder las muchas oportunidades para hacer ciencia fundamental que se generan en el contexto de las tecnologías emergentes”.

Los empresarios, por su parte, deben tener claro que la inversión en ciencia es necesaria. Pero Mead puntualiza: “Probablemente es cierto que la inversión en investigación básica de las grandes compañías a menudo no crea ganancias para esas empresas en particular. La inversión en desarrollo [de nuevas tecnologías] sí, los laboratorios de desarrollo han generado muchos productos importantes. La fórmula que mejor funciona [para traducir la ciencia en desarrollo] es que las grandes compañías compren empresas pequeñas surgidas de la ciencia que se hace en las universidades, y que hayan demostrado esa tecnología en el mercado. Este mecanismo es muy eficiente para todos los implicados”.

Sin predictores de éxito

No es un camino fácil, entre otras cosas porque, según Mead, no hay indicadores que aseguren que una nueva tecnología triunfará. “No conozco ningún método fiable de hacer estas predicciones. El problema es que los éxitos realmente grandes se dan en áreas en las que, simplemente, ¡el mercado no existía previamente!”.

Él se basa en su propia experiencia para explicar -no sin ironía- cómo un investigador llega a empresario de éxito: “Cuando se tiene una nueva tecnología uno puede ver, de forma difusa, para qué podría ser útil. Entonces, con suerte, puede que des con alguien con un buen sentido del márketing y se le ocurra una aplicación; si es buena se logra convencer a un inversor para crear una compañía start-up. Y si esta empresa fuera de las muy pocas que acaban teniendo éxito, los tecnólogos y el experto en márketing proclamarán su genialidad y dirán que lo vieron claro desde el principio. Sin duda, escribirán un libro sobre su brillantez. Pero, en los momentos de cordura admitirán que, como todos sabemos, en los éxitos hay también mucho de suerte”.

Por ello el riesgo es un ingrediente fundamental, principio que Mead transmite tanto a los innovadores - “Las start-up son 100% riesgo, está en su esencia”, dice- como a los responsables de la política de I+D: “La innovación, por su propia naturaleza, implica riesgo. Pero este riesgo palidece, comparado con el de no innovar”.

Consejos a los emprendedores

¿De cuál de las empresas que ha fundado se siente Mead más satisfecho? “De las que hacen una contribución tecnológica que funciona en el mundo real. Synaptics fue pionera en la creación de superficies táctiles que hoy forman parte de la vida de todos. Audience desarrolló chips para el procesado de voz que emulan algunas de las funciones del sistema auditivo humano; Foveon (ahora parte de Sigma) crea sensores que capturan las imágenes más exquisitas. Me siento inmensamente orgulloso de las personas que han permitido que estos esfuerzos tengan éxito, y recompensado por haber formado parte de ellos”.

Sin embargo, reconoce que no siempre acertó a la hora de predecir el éxito de sus tecnologías. Algunas “han tardado más de 20 años en dar sus frutos”. Por eso aconseja a los innovadores-emprendedores: “Prepárate para las críticas. Aprende de tus errores y sigue adelante. Si fallas, habrá otra oportunidad de éxito. Y tras el triunfo, ayuda a los innovadores que vienen detrás”.

“A menudo la ayuda a los nuevos innovadores viene de individuos, es mucho más difícil que provenga de organizaciones muy estructuradas”, ha dicho Mead.

Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento

Carver Mead y el resto de los galardonados en las ocho categorías que forman la familia de los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, participaron el pasado jueves en la ceremonia de entrega que se celebró en el Palacio del Marqués de Salamanca, sede madrileña de la fundación BBVA.

Estos galardones, creados en 2008, quieren dar visibilidad y reconocer a quienes se esfuerzan por hacer avanzar el conocimiento y la innovación. Los premios obedecen al mapa del conocimiento del siglo XXI, incluyendo en sus ocho categorías y junto a las áreas más clásicas –Ciencias Básicas; Economía, Finanzas y Gestión de Empresas; Biomedicina- otras que reflejan los retos de nuestro tiempo, como la Cooperación al Desarrollo, el Cambio Climático, la Ecología y Biología de la Conservación, las Tecnologías de la Información y la Comunicación o la Música Contemporánea y las posibilidades que ofrece al desarrollo de nuestra sensibilidad.

Los premios nacen desde España y cuentan con la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), y se enmarcan en la actividad de la Fundación BBVA de apoyo y difusión del conocimiento científico y la cultura. La filosofía de los Premios Fronteras entronca además con el convencimiento del Grupo BBVA de que las posibilidades colectivas, como país; de las familias; de las empresas y de las personas, dependen hoy, más que nunca, del avance del conocimiento científico y la innovación, que repercuten sobre el cuidado del medio ambiente, la salud y la calidad de vida.

La arquitectura de los premios se basa en la calidad, rigor e independencia de los ocho jurados de expertos internacionales, uno por categoría, que evalúan las candidaturas recibidas desde las instituciones docentes y de investigación más prestigiosas del mundo.

Al objetivo de la difusión de la ciencia y la cultura, la Fundación, suma, a través de los premiados, la posibilidad de reconocer los valores que sus trayectorias representan: esfuerzo continuado e intensivo, pasión por el trabajo y voluntad de mejorar la herencia recibida de generaciones anteriores.

La figura de Carver Mead

Carver Mead nació en Bakersfield, California, el 1 de mayo de 1934. En Big Creek, en las montañas de Sierra Nevada (California), asistió a la escuela rural con otros veinte compañeros y uno o dos profesores, según el año. Recuerda bien cómo su profesor de sexto de primaria le descubrió el mundo de las matemáticas y la ciencia. "Me dio un libro de trigonometría elemental y descubrí cómo averiguar la altura de un árbol sin subirme a él". Su padre le aficionó a los fenómenos electrónicos trayéndole baterías desechadas, interruptores y otros materiales de la planta energética en la que trabajaba.

En 1956 se graduó en Ingeniería Electrónica en el California Institute of Technology (Caltech), institución a la que dedicaría su vida académica. Tras realizar el máster (1957), obtuvo el doctorado en 1960. Allí empezó a enseñar en 1958 y desarrolló su carrera docente hasta convertirse en Gordon and Betty Moore Professor of Engineering and Applied Science. Es autor de más de 200 artículos científicos y de más de 80 patentes. Ha recibido la National Medal of Technology (la mayor distinción en innovación tecnológica que concede el Gobierno de Estados Unidos), el Lemelsol-MIT Prize, la IEEE John Von Neumann Medal y otra veintena de distinciones.

Los 10 'talones de Aquiles' del capitalismo en EE.UU.

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Paul Farrell compila una lista de 10 burbujas que están a punto de explotar y acabar con el capitalismo en Estados Unidos

El capitalismo de EE.UU. es muy vulnerable, segun el columnista de Market Watch Paul Farrell, que ha confeccionado una lista con las 10 burbujas que están a punto de explotar y acabar con el capitalismo como tal.
Los primeros signos de desequilibrio fueron señalados hace cinco años por el inversor Jeremy Grantham, presidente de GMO, que dijo que la situación se asemejaba a la contemplacion de "un tren que llega al final de su vía a toda máquina".
Desde entonces, el tren  se mueve hacia su fin a gran velocidad, sostiene el empresario. El mito del crecimiento perpetuo, la argumentacion pseudo-científica del capitalismo estadounidense como un sistema centrado en el hiperconsumo, ahora está más cerca que nunca de quedar desacreditado. Y el primer candidato para colapsar es EE.UU.
1. La burbuja en el ámbito de los seguros sanitarios y el sistema de salud pública figura como la primera fuerza destructiva de EE.UU. Los costos de salud en el país constituyen el 15% del PIB y son una enorme carga para la economía. Sin embargo, más de 3.000 miembros de grupos de presión pugnan para incrementar estos costos.
2. La burbuja del gobierno, que ha  aislado a Washington del resto de EE.UU. Debido a la enorme deuda nacional, la influencia de los funcionarios estadounidenses sobre la vida del país ha aumentado excesivamente. Ellos lo saben y viven aislados en un Washington DC relativamente pequeño donde cada funcionario electo tiene cerca a 20 miembros de un grupo de presión.
3. La burbuja de salarios y remuneraciones en Wall Street. Mientras que un estadounidense medio sufre la crisis, los directores ejecutivos de los bancos están viviendo muy bien. Cuando las acciones bancarias caían, los sueldos de los directores aumentaron en un 20%.
4. La burbuja de la desigualdad social. La desigualdad social en Estados Unidos ha alcanzado los niveles de la Gran Depresión en 1929. En un nuevo libro dedicado a este problema, el premio Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, declara que el sueño americano es un mito: desde  2008 el 1% de los estadounidenses más ricos obtienen alrededor del 93% de todos los ingresos en el país.
5. La burbuja de la deuda. Los licenciados universitarios, atosigados por la deuda, se ven obligados a servir café y a preparar hamburguesas para costear su educación. Sin seguro de salud ni programas de pensiones, muchos jóvenes se quedan bloqueados en ese trabajo durante varios años.
6. La burbuja del desempleo global. Debido a que la juventud sigue sin empleo, comienza ya a pensar en clave de revolución. Si el gobierno sigue haciendo la vista gorda ante este problema, la 'Primavera árabe' y 'Ocupa Wall Street' parecerán insignificantes al lado del nuevo evantamiento.
7. La burbuja del petróleo. Debido a la caída del precio mundial del petróleo los analistas del sector usan expresiones como “devastación” y “tensión severa” para describir lo que sucedería en el futuro, es decir, una “nueva ronda de revoluciones al estilo de 'Primavera árabe', o lo que es lo mismo: un “escenario de pesadilla” para las potencias petroleras.
8. La burbuja de los riesgos financieros globales. Después de la crisis de 2008 la economía de EE.UU. se recupera a un ritmo insuficiente. Las condiciones externas bastante complejas representan un peligro adicional para una economía ya débil.
9. La burbuja de crecimiento lento. Muchos analistas financieros en  EE.UU. están preparando a los clientes para una era de crecimiento lento. La nueva realidad económica está marcada por la crisis de la zona euro, el "precipicio fiscal" en Estados Unidos después de las elecciones y el riesgo de recesiones mundiales en los mercados emergentes.
10. La burbuja del capitalismo. EE.UU., que  solía ser percibido como el líder del mundo moderno, está sumido en sus propios problemas. Y la culpa la tiene el capitalismo extremo privado, según Grantham, su "ética y conciencia" y "su incapacidad absoluta para procesar la finitud de los recursos y la imposibilidad matemática de mantener un rápido crecimiento en la producción física".

El último respiro del euro

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Joseph E. Stiglitz

 Al igual que un preso en el corredor de la muerte, el euro ha recibido otro aplazamiento de última hora: va a sobrevivir un poco más. Los mercados están celebrando, como lo han hecho después de cada una de las cuatro anteriores cumbres de "crisis del euro", hasta que comprendan una vez más que aún no se han abordado los problemas fundamentales.

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Illustration by Tim Brinton
Hubo buenas noticias en esta cumbre: los líderes europeos entendieron que finalmente no va a funcionar la operación circular en que Europa presta dinero a los bancos para salvar a los fondos soberanos, y a los fondos soberanos para salvar a los bancos. Asimismo, ahora reconocen que los préstamos de rescate que dan al nuevo acreedor un mayor orden de precedencia sobre los demás empeoran la situación de los inversores privados, que reaccionarán simplemente exigiendo tasas de interés todavía más altas.
No deja de ser profundamente preocupante el que las autoridades europeas se hayan demorado tanto en ver algo tan obvio (y evidente hace más de una década y media en la crisis del Este asiático). Pero lo que falta en el acuerdo es aún más significativo que lo que hay. Hace un año, los líderes europeos reconocieron que Grecia no iba a poder recuperarse sin crecimiento y que el crecimiento no puede lograrse únicamente con austeridad. Y sin embargo, es poco lo que se ha hecho para corregir el asunto.
Lo que se propone ahora es la recapitalización del Banco Europeo de Inversiones, que forma parte de un paquete de crecimiento de alrededor de $ 150 mil millones. Pero los políticos son buenos para el reenvasado y, según algunas versiones, el nuevo dinero es una pequeña fracción de esa cantidad, e incluso eso no entrará en el sistema de inmediato. En resumen: los remedios (demasiado escasos y tardíos) se basan en un diagnóstico errado del problema y en análisis económicos defectuosos.
La esperanza es que los mercados premien la virtud, que se define como austeridad. Pero los mercados son más pragmáticos: si, como es casi seguro el caso, la austeridad debilita el crecimiento económico y por lo tanto socava la capacidad de pago de la deuda, las tasas de interés no se reducirán. De hecho, la inversión caerá en una viciosa espiral descendente que ya ha comenzado en Grecia y España.
Alemania parece sorprendida por esto. Al igual que con las sangrías de la Edad Media, sus gobernantes se niegan a ver que la medicina no sana al paciente e insisten en administrarle más hasta que acaba por morir.
Los eurobonos y un fondo de solidaridad podrían promover el crecimiento y estabilizar los tipos de interés a los que se tienen que enfrentar los gobiernos en crisis. Las menores tasas de interés, por ejemplo, permitirían liberar dinero para que incluso los países con fuertes restricciones presupuestarias pudieran destinar más fondos a inversiones de estímulo al crecimiento.
La situación es peor en el sector bancario. Cada gobierno respalda el sistema bancario de su país, y si se desgasta su capacidad de apoyo, también lo hará la confianza en los bancos. Incluso los sistemas bancarios con buena gestión se verían en problemas en una crisis económica como las que se viven en Grecia y España; con el colapso de la burbuja inmobiliaria española, los bancos enfrentan riesgos todavía mayores.
En su entusiasmo por crear un "mercado único", los líderes europeos no se percataron de que los gobiernos proporcionan un subsidio implícito a sus sistemas bancarios. La seguridad de que si surgen problemas el gobierno los apoyará es lo que da confianza en los bancos, y cuando algunos gobiernos se encuentran en una posición mucho más sólida que otros, el subsidio implícito es mayor para esos países.
Sin un campo de juego uniforme, ¿por qué no debería huir el dinero de los países más débiles, e irse a las instituciones financieras de los más fuertes? De hecho, es notable que no haya habido un mayor nivel de fuga de capitales. Los líderes europeos no reconocieron este peligro creciente, que se podría haber evitado fácilmente con una garantía común que a la vez corrigiera la distorsión del mercado causada por la subvención implícita del diferencial.
El euro estaba viciado desde el principio, pero estaba claro que las consecuencias quedarían en evidencia solamente en una crisis. Política y económicamente, nació con las mejores intenciones. Se suponía que el principio de un mercado único promovería la distribución eficiente del capital y el trabajo.
Pero los detalles tienen su peso. La competencia fiscal significa que puede que el capital no vaya a donde sea más alta su rentabilidad social, sino a donde puede encontrar las mejores utilidades. El subsidio implícito a los bancos significa que los bancos alemanes tienen una ventaja sobre los de otros países. Los trabajadores pueden emigrar de Irlanda o Grecia, no porque su productividad sea más baja, sino porque, al hacerlo, pueden escapar del endeudamiento contraído por sus padres. El mandato del Banco Central Europeo es garantizar la estabilidad de los precios, pero hoy la inflación está lejos de ser el problema macroeconómico más importante de Europa.
A Alemania le preocupa que, sin una supervisión estricta de los bancos y los presupuestos, termine teniendo que pagar las cuentas de sus vecinos más derrochadores. Pero ese no es el punto clave: España, Irlanda, y muchos otros países en dificultades tenían superávits presupuestarios antes de la crisis. La crisis dio origen a los déficits, y no al revés.
Si estos países cometieron un error, fue solo que (al igual que la Alemania de hoy) creyeron demasiado a los mercados, por lo que (al igual que Estados Unidos y tantos otros) permitieron que creciera sin control una burbuja de activos. Si se aplican políticas racionales y se crean mejores instituciones -lo que no significa solamente más austeridad y una mayor supervisión de los bancos, los presupuestos y los déficits- y se recupera el crecimiento, estos países serán capaces de cumplir con sus obligaciones crediticias, y no habrá necesidad de recurrir a las garantías. Además, Alemania tiene las de perder en ambos casos: si colapsan el euro o las economías de la periferia, va a tener que enfrentar costes muy altos.
Europa tiene grandes fortalezas. Sus puntos débiles de hoy reflejan, principalmente, políticas y arreglos institucionales erróneos. Se pueden modificar, pero solo si se reconocen sus debilidades fundamentales, tarea mucho más importante que las reformas estructurales al interior de cada país. Si bien los problemas estructurales han debilitado la competitividad y el crecimiento del PIB en determinados países, no dieron origen a la crisis y hacerles frente no la resolverá.
El enfoque europeo de ganar tiempo no puede funcionar indefinidamente. No es solo la confianza en la periferia de Europa lo que se está perdiendo. También comienza a ponerse en duda la supervivencia del euro mismo.

sábado, 7 de julio de 2012

Entrevista- Julio A. Díaz Vázquez- ¿Es aplicable en Cuba el modelo de China o Vietnam?

Cuba impulsa el desarrollo económico local

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Los proyectos de desarrollo local en comunidades cubanas se dirigen sobre todo a la actividad agropecuaria e industrial
Los proyectos de desarrollo local en comunidades cubanas se dirigen sobre todo a la actividad agropecuaria e industrial

Por Jorge Luis Baños
 Cuba ejecuta más de 100 proyectos de desarrollo local, sobre todo enfocados a la producción de alimentos, mientras economistas insisten en la descentralización de la gestión municipal y la participación ciudadana como pasos claves para aumentar el crecimiento y calidad de vida comunitaria.
Las denominadas Iniciativas municipales de desarrollo local (Imdl), implementadas desde 2009, buscan ser autosustentables, sustituir importaciones y contribuir al bienestar comunitario, dijo la investigadora Victoria Pérez Izquierdo durante el VIII Encuentro Internacional de Contabilidad, Finanzas y Auditoría, celebrado esta semana en el capitalino Palacio de Convenciones.
En la comisión de la cita dedicada al Desarrollo Local, se socializaron las experiencias en este sentido de municipios como Fomento, de Sancti Spíritus; Caibarién, de Villa Clara; Río Cauto, de Granma; y Santiago de Cuba, ciudad cabecera de la provincia del mismo nombre, donde se impulsan actividades agropecuarias e industriales a partir de los recursos locales con el concurso de instituciones territoriales y otros actores.
Como parte de la actualización del modelo económico cubano, las autoridades apuestan por activar las fuerzas productivas y el crecimiento endógeno de los municipios.
De hecho, poco más del 30 por ciento de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, documento guía de la reforma, refiere de alguna manera al territorio o lo local, advirtió la economista Luisa Íñiguez en su texto “El territorio y lo local en la política económica y social”.
Sin embargo, las Imdl han sido satisfactorias en los lugares donde se han aplicado, pero se enfrentan a varias dificultades, indicó la experta en el artículo incluido en la tercera edición de la serie de libros “Miradas a la economía cubana. El proceso de actualización” (2012) de la Editorial Caminos.
Según Íñiguez, figuran entre ellas que “la mayor parte de los recursos localizados al interior de los territorios están subordinados a niveles superiores y la ausencia de reglas de participación de las autoridades locales en los proyectos asociados a la estrategia de desarrollo territorial y de las ganancias que se generan”.
En el encuentro científico internacional, se presentaron además experiencias de personas con emprendimientos privados, el rol del cooperativismo –sobre todo aplicado a ámbitos diferentes del agropecuario- en la reforma económica, la responsabilidad social corporativa y los negocios inclusivos, entre otros temas.

viernes, 6 de julio de 2012

Cuidado con el ‘keynesianismo'

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Por:
George Osborne y, en segundo plano, David Cameron.
George Osborne, el ministro de Hacienda de Reino Unido y artífice de sus políticas de austeridad, acaba de dar un giro de 180º (aunque, por supuesto, no lo reconoce).
Jonathan Portes tiene la prueba incriminatoria: en un blog publicado hace poco, el director del Instituto de Investigación Económica y Social británico señalaba que las premisas por las que la nueva política de subvenciones a la inversión privada —incluida la inversión en infraestructuras— mediante garantías de préstamos tiene sentido son exactamente las mismas premisas por las que el gasto público financiado mediante deuda en, por ejemplo, infraestructuras, tiene sentido.
“El Gobierno ha reconocido ahora el argumento intelectual y económico”, escribía Portes en su blog del 15 de junio. “Esperemos que ahora inicie el necesario cambio de política que hemos estado pidiendo, como quiera que decidan llamarlo”.
Entonces, ¿por qué canalizar el dinero hacia sociedades anónimas privadas mediante garantías de préstamo en vez de limitarse a hacer lo obvio y restituir los enormes recortes que se han realizado últimamente en la inversión pública?
Lógicamente, una respuesta sería que el hacerlo equivaldría a reconocer implícitamente que el Gobierno de David Cameron acaba de desperdiciar dos años haciendo exactamente lo que no debe. Por supuesto, lo ha hecho, y por lo visto ha caído en su error; pero, presumiblemente, el Gobierno espera que el privatizar el proceso confunda a suficiente gente como para rehuir la responsabilidad.
Pero señalemos también que el canalizar fondos a través del sector privado brinda una oportunidad para obsequiar generosamente a los amigos. Claro que, para ser justos, también la brinda la contratación pública; pero esa es una actividad conocida, con normas y garantías bien establecidas. Esto sería algo nuevo, que podría posibilitar el colar algunas concesiones en las que nadie se fija.
A mí me parece que Osborne ha dado con un nuevo truco político que por la presente denomino keynesianismo de amigotes, que consiste en aplicar políticas cuya lógica requiere gasto público, pero que en lugar de eso adoptan la forma de incentivos a intereses privados favorecidos.
Desde un punto de vista macroeconómico, hasta el keynesianismo de amigotes es mejor que una austeridad destructiva y continuada. Pero debemos ser conscientes de lo intrínsecamente extraño que es, y lo propenso a los abusos.
Un aniversario mítico
Se acerca el segundo aniversario de mi columna Mitos de austeridad, en la que traté de echar por tierra la opinión general, sencillamente descabellada, que entonces prevalecía entre la Gente Muy Seria. Desde el punto de vista intelectual, fue, creo que puedo decirlo sin falsa modestia, una gran victoria: yo (y los que piensan como yo) hemos acertado en todo. Pero no he conseguido impedir el terrible giro equivocado en la política. Es más, que yo sepa, ninguna de las personas responsables de ese mal giro ha pagado ningún precio, ni siquiera en reputación; todavía se les considera muy serios, y se les profesa un gran respeto. Y la tendencia política que impulsa ese terrible análisis económico tiene al menos un 50% de posibilidades de triunfar en Estados Unidos. Qué se le va a hacer.
Entretanto,  Ed Balls —al que deduzco que los muy serios miembros del Partido Laborista han estado a punto de obligar a renunciar a un puesto de liderazgo— ha estado en lo cierto todo el tiempo, y ahora tiene un nombre estupendo para la fracasada receta política: puesto que sus defensores eran Cameron, la canciller alemana Angela Merkel y el expresidente francés Nicolas Sarkozy, lo llama economía Camerkozy.
Bien hecho.
Traducción de News Clips.

jueves, 5 de julio de 2012

¿Patrón chino o vietnamita?

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Por Julio A Diaz Vasquez

Introducción
La caída del “Muro de Berlín”, la desaparición en cadena del socialismo en el centro-este-europeo, el enrarecimiento del clima político y ulterior derrumbe de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), borraron en un abrir y cerrar de ojos, el contexto económico-social-político, al que estaba enlazada la economía de Cuba. Así, desde 1990, después de treinta años de casi una práctica separación del mercado mundial capitalista, inicia la Isla un derrotero inédito para el manejo económico. En realidad, había surgido una coyuntura para la que no contaba con ventajas aparentes para reinsertarse en la economía internacional.
Entre 1990-2006 la Isla entró en lo que se calificó de “Período Especial en Tiempos de Paz”1, decretado en agosto de 1990. En este lapso es posible distinguir, por convención, al menos cuatro grandes momentos, dentro de los más de veinte años que Cuba ha venido intentando remontar la más grave de las crisis económicas habidas en el ciclo revolucionario2. La primera etapa se extendería hasta 1993, calificada como de “administración de la crisis”. La segunda, iniciada en 1994 que, por conveniencia, la extendemos hasta el 2002, que unos llamaron de reanimación, y otros, con criterios más optimistas – que la vida no ratificó - de recuperación económica irreversible.
Los años del 2003-2007, en la periodización adoptada, abren un tercer tiempo en el “Período Especial”, al ponerse en práctica un programa caracterizado como “Batalla de Ideas”. Consideramos que, un cuarto curso se inició (2007-2012), cuando el Presidente Raúl Castro Ruz (26/7/2007) expuso en un profundo examen la situación económica del país y reconoció la necesidad de “introducir los cambios estructurales y conceptos que resulten necesarios (…) con sentido crítico y creador sin anquilosamientos”. Desde esa fecha se abrió un curso de análisis en la situación económico-social del país que culminaría el (15-19/2011), con los acuerdos aprobados en el VI Congreso de PCC para “Actualizar” el Modelo Socialista vigente en el país.
Sin embargo, el proceso de superación de la crisis económica que se abatió sobre la Isla, no ha dejado de estar sometido a las más variadas interpretaciones. Los apelativos más usados por la academia, investigadores, periodistas, analistas extranjeros, etc., compendian una amplia gama de calificativos: “liberalización”, “ajuste”, “transición”, “reforma”, “apertura y ajuste”, “desregulación”, “marcha hacia una economía de mercado”, etc. Una valoración más integral consideró que, a la altura de 1993, la economía cubana presentó un carácter “dual polarizado”, con dos formas distintas de operar: en divisa (dólar) y moneda nacional. Para, después formarse y operar un “modelo semintegrado”.3
No obstante, con respecto al conjunto de interpretaciones a las políticas y medidas introducidas, hasta el 2007, en el funcionamiento de la economía, bajo los imperativos del “Periodo Especial”; es útil hacer, al menos, hacer tres observaciones. En ningún documento gubernamental o partidista, exposición de dirigente del Partido-Estado las adecuaciones introducidas fueron calificadas de “apertura” o “reforma”. Cierto, fueron introducidos elementos de mercado y relaciones mercantiles; pero, sin darles carácter de integralidad o contenido institucional. El conjunto de cambios y medidas empleadas, en su concepción y aplicación, se cuidó de no dotarlas de carácter irreversible.
Por otra parte, en el “ciberchancleteo” que circula en el país; en comentarios generados en el exterior, unos bienes intencionados, y otros no tanto, comentan, especulan, o emiten juicios sobre la “actualización del modelo económico” acerca de la pertinencia que pudieran tener, para Cuba, seguir las experiencias de las políticas económicas de la “Reforma y Apertura”, en China; o la llamada “Renovación”, que acontece en Vietnam.
Precisamente, a exponer algunas razones y criterios que cuestionan esas reflexiones; presentar algunas de las peculiaridades que es posibles destacar en la práctica evolutiva operada en el manejo de la economía de la Isla, así como sugerir la conveniencia de aprender o ilustrarse acerca de los cambios operados en las economías china y vietnamita en los últimos treinta años —siempre abierto al debate— está consagrado el presente trabajo.
Fin del Modelo único. Otros Socialismo
Ante todo, el “desmerengamiento” del socialismo en Europa del Este y la desintegración de la URSS, envió al museo de la historia la concepción de un modelo típico socialista inspirado en generalidades teóricas-prácticas extraídas de la experiencia soviética. China, entre 1953 y 1957 tomó prestadas algunas de las características del “modelo soviético”. Entre 1958-1961 y 1966-1976 —excepto el interregno 1962-1965, llamado dereajustes, consolidación, completamiento y elevación— intentó crear otro modelo de socialismo. Primero, impulsó las “Comunas Populares”; después desplegó la “Revolución Cultural”. Desde 1978-2012 aplica, con reconocido éxito, una política económica innovadora que catapulta al país a los primeros planos mundiales.
Proclamada en 1954, la República Democrática de Vietnam (Norte) adoptó el modelo soviético. Con la salvedad de que el presupuesto era financiado en cerca de un 80% por la ayuda socialista, en particular de la URSS. En 1975, al finalizar la cruenta lucha de liberación nacional contra la intervención norteamericana en Vietnam del Sur, se logró la reunificación del país. Se llevó a todo el territorio nacional el modelo de economía centralizada que rigió en el Norte. El intento naufragó; dio paso a una situación crítica: las hambrunas costaron al país miles de vidas. En 1986 fue introducida la política económica de “Renovación”. Entre otros enfáticos logros productivos, el país pasó a exportador de café y segundo mundial de arroz; y la pobreza se redujo a menos del 10%.
Cuba, dentro de las experiencias socialistas, presenta singularidades por variadas razones. Una de ellas, inició el rumbo socialista intentado una vía que tuvo como referente (1960-1975), la construcción “paralela del socialismo y el comunismo”.
Como finalidad inmediata de la sociedad cubana, resultó utópica. Así, en el I Congreso del PCC (12/1975) son adoptados acuerdos que establecieron preceptos institucionales inspirados en las prácticas socialistas conocidas y, en particular, en la soviética: un orden estatal basado en los Poderes Populares; e introdujo un nuevo Sistema de Dirección y Planificación de la Economía (SDPE). Éste recogió “de manera realista esa experiencia y tratar de adaptarla a las condiciones, nuestras haciéndolo además con mucho cuidado y con criterios más bien conservador4
Entonces, es comprensible que la “actualización del modelo económico”, y puede agregarse, el social, de Cuba; tal como se recoge en los acuerdos sancionados en el VI Congreso del PCC, pongan énfasis, sin mencionarlo, en dejar atrás las huellas de la herencia soviética, tanto en el dominio de la economía – verticalización de las estructuras administrativas, centralización económica etc., unido con la planificación, abrir espacios al mercado--, diversificar las formas de propiedad, incluyendo el relanzamiento de la apertura a las inversiones externas, etc.
Por otro lado, puede afirmarse que la sociedad isleña está libre de los vestigios del legado soviético en espacios tan disímiles como en el arte, literatura, las ciencias aplicadas, lengua, costumbres culinarias, etc. Sin embargo, en materias del quehacer nacional, como las ciencias sociales, la cultura política, en la conducción de la economía, en las cuestiones jurídicas, en el manejo de la información, el papel de la prensa, el Estado, los sindicatos, la sociedad civil, así como en todo aquello que está ligado a la organización del sistema económico y político, no puede aseverarse lo mismo. Elementos que entran en los desafíos que la “actualización del modelo económico” debe encontrarle respuestas.
Finalmente, el fracaso del socialismo en Europa, las transformaciones en China y Vietnam, y las menos apreciables de la República Popular Democrática de Corea, apuntan a la formación de otros modelos socialistas alejados de la teoría y la práctica que legó el “Modelo Soviético. El avance en la creación de patrones propios refuerza la tendencia a la pluralidad, de acuerdo con las condiciones y experiencias de cada país y con las cambiantes realidades marcadas por el curso geopolítico-estratégico del siglo xxi . En Cuba, al “actualizar el modelo económico”, se reafirma que revolución, socialismo, soberanía e independencia nacional están estrechamente unidos.
Cuba: ¿Qué la aleja o acerca al patrón chino-vietnamita?
Es indudable que, hoy más que nunca antes, Cuba, al plantearse la reorganización económico-social contenida en los 313 lineamientos trazados por el VI Congreso del PCC, a ejecutarse en el quinquenio 2011-2015, resulte positivo seguir lo que acontece en la “Reforma y Apertura” de la economía en China, así como en la “Renovación” en Vietnam6. No obstante, las diferencias geográficas, socioculturales y otras circunstancias histórico-naturales marcan distancias que deben tomarse en consideración.
En primer lugar, con sus modalidades muy específicas, las tres experiencias enfrentan la lucha que conlleva el desencadenar procesos de crecimiento y desarrollo económico sostenidos. Ambas tareas constituyen imperativos para no ser apartados del camino, o convertirse en cola del furgón capitalista. China y Vietnam optaron por aceptar el reto de la globalización económica y entraron a competir con esas reglas en la economía mundial.
En el caso de Cuba, situada en América Latina, tiene ante sí dos tareas paralelas. Una, vencer los avatares que debe enfrentar generados por el propio desafío globalizador para reinsertarse en la dinámica económica internacional. La otra, derivada del agravamiento y la hostilidad del bloqueo económico que, por más de cincuenta años, ha aplicado a la Isla el gobierno de los Estados Unidos.
Sin embargo, hay otros elementos que marcan distancia en las prácticas chinas o vietnamitas que deben tomarse en cuenta. China y Vietnam se distinguen por haber sido sociedades campesinas, lo que se refleja en que un 49% y algo menos del 80% de sus habitantes viven en zonas rurales. Lo que, en buena medida, explica los enormes esfuerzos que el despliegue económico modernizador ha exigido para incorporar el mercado a la dirección económica y la gestión empresarial en los dos países asiáticos.
Cuba, por el contrario, se caracterizó históricamente por una economía agraria, pero no campesina como la china o la vietnamita. En la Isla, la mayoría de la población, un 75% radica en zonas urbanas. Sin olvidar, que el tamaño de la población y la extensión territorial, en relación con Cuba, son factores que no pueden pasarse por alto.
Además, la extensión territorial y la población marcan diferencias regionales, zonas de pobreza, comunicaciones, etc., que tienen influencias evidentes para acelerar o retardar las políticas innovadoras. China presenta las mayores disparidades. Vietnam, además del atraso secular y subdesarrollo de su economía, trata de borrar la brecha entre el Norte-Sur del país. Las regiones de Cuba no presentan diferencias tan acentuadas.
En lo cultural, China reabrió el debate de finales del siglo xix e inicios del xx con la difusión de influencias intelectuales que abogaban porque el país se abriera a Occidente en la captación de tecnologías e instituciones democráticas. Vietnam, colonia francesa por muchos años, estuvo más abierto a estas influencias y tendencias.
Cuba, por el contrario, tiene sus raíces nacionales y culturales dentro de la tradición occidental. Tampoco no debemos pasar por alto que las dos naciones asiáticas acumulan una vida cultural y aldeana de miles de años. En consecuencia, la estructura y la tradición familiar han tenido papeles muy diferentes en el asentamiento humano asiático y cubano.
Por otra parte, la introducción del mercado en la renovación en Vietnam no contó con etapas intermedias como en el caso de China. En esta ultima, comenzó por tomar a la planificación como lo central y al mercado de medio auxiliar; posteriormente, se planteó que el mercado regulaba el funcionamiento de las empresas y el Estado normaba el mercado. Para finalmente, a partir de 1992, pasar a la instrumentación práctica de una “economía de mercado socialista”.
En Cuba, ciertamente, los Lineamientos Económicos Sociales que, el VI Congreso trazó hasta el 2015, contemplan incorporar al mercado, en el desempeño económico, en el contexto de los perfiles de una economía mixta en formación en el país. Cuestión alejada de los conceptos implícitos dentro del funcionamiento de una “economía de mercado”.
Sin embargo, lo dicho no resta valor a las enseñanzas que son factibles de extraer de los procesos modernizadores emprendidos por China (1978) y Vietnam (1986). Ante todo, ambas prácticas han evidenciado que el “Modelo Soviético”, no era transformable. Resultaron fallidos los intentos reformadores de introducir el mercado, sin alterar la centralización de la gestión, dirección de la economía, cuestiones sociales y aspectos del modelo político. En esencia, careció de mecanismo de “retroalimentación”. Quizás, el mercado y las crisis económicas recurrentes son medios que han permitido al capitalismo instrumental reacomodos que insuflan nuevos aires al sistema.
Por otra parte, es insoslayable que las modernizaciones económico-sociales-políticas en China y Vietnam, fueron desencadenadas por dirigentes históricos, e impulsadas por los respectivos Partidos Comunistas de ambos países. En las dos naciones se gesta la formación de “Modelos” socialistas muy diferentes a los generados en las prácticas de la URSS y en Europa del Este.
En otro ámbito, es reconocido que la existencia de la dirección centralizada de la economía, sello distintivo que sirvió para marcar distancia con respecto al capitalismo en la gestión económica socialista se erigió, con diferentes manifestaciones, en freno para el desarrollo de la creatividad de todos los ciudadanos. Parece que este rasgo ha encontrado terreno promisorio para ser superado, tanto en la “Reforma y Apertura” en China como en la “Renovación” en Vietnam. En otras palabras, puede afirmarse que la dirección y gestión de la economía socialista en la práctica del “Modelo Soviético” no favoreció la formación de “hombres dinámicos”.
Mientras, parece de interés, por parte de Cuba, estudiar el efectivo desempeño de las industrias rurales en China. En efecto, cuando el país se plantea dentro de las tareas de la “actualización”, descentralizar la administración y la gestión de las empresas; el papel que pueden desempeñar los emprendimientos regionales o municipales, mediante el desarrollo de pequeñas actividades industriales, puede resultar importante para la satisfacción de necesidades de la población en bienes y servicios, así como en aportar fuentes de empleo adicionales.
Coincidente o no, el incremento de la producción agrícola constituye hoy para Cuba una cuestión de seguridad nacional. Las prácticas chino-vietnamitas comenzaron por reformar las relaciones agrarias. En el primer caso, el apremio no era tan presionante, pero era necesario excluir las amenazas de las hambrunas recurrentes, asegurar el crecimiento continuo de la producción, elevar el nivel de vida del campesinado, eliminar las importaciones, y afirmar un consenso nacional mayoritario que apoyara el proceso de reformas. En el segundo, se trataba de resolver con urgencia la falta de alimentos que originaron hambrunas con el consiguiente costo de vidas humanas.
En el caso de Cuba, hay coincidencia entre los entendido que el “nudo gordiano” en la superación del “Período Especial” radica en la transformación estructural del sector agropecuario. El Decreto Ley 258 (2008), autorizó la entrega de tierras inactivas a trabajadores privados y cooperativistas; el objetivo está dirigido a incrementar la producción agrícola y pecuaria, sustituir importaciones de alimentos – entre el 60%-70% del consumo--, y elevar las exportaciones. Destaca que hoy los agricultores privados, con algo más del 24% de las tierras cultivables, aportan el 57% de los alimentos; y poseen el 60% de la masa vacuna.
El fondo de tierras ociosas en el país se elevó a 1 millón 800 mil hectáreas, de ellas se han cedido 1 millón 450 mil hectáreas a 163 mil usufructuarios; reportándose en producción mas del 50%; dato interesante, el 30% del nuevo campesinado son menores de 35 años. Esta cifra incluye la entrega de 80 mil nuevas fincas forestales. Pero, es reconocido que los resultados productivos de los suelos que, estaban sin cultivar, aún no son significativos. Mientras, no faltan opiniones que insisten en lo imprescindible de revisar los "mecanismos diabólicos" de acopio, transporte y distribución, creados por empresas y ministerios que ya han demostrado su ineficiencia, así como acortar la distancia entre el productor y el consumidor.
No debe perderse de vista que, en China, la entrega de la tierra, bajo el “contrato familiar”, se distribuyó según el número de miembros de la familia; el tiempo de la contrata ha variado desde el arranque inicial; en la actualidad es por treinta años, con derecho a renovación por igual periodo; con la potestad de trasmitirlo en herencia y en arriendo. Inicialmente, el campesino entregó a la cooperativa el 70% de la cosecha y el restante 30% lo comercializó en el mercado. Progresivamente la cantidad a entregar disminuyó, elevándose la parte vendida libremente. La “Reforma” puso fin a lo que fue una práctica generalizada en el socialismo conocido: vender caro y comprar barato en las relaciones campo-ciudad.
Por otra parte, no es ocioso señalar que, en Cuba, después de la “Ofensiva Revolucionaria” (OR) de 1968, en la práctica, desapareció el sector no estatal en la economía. Quedó identificada la “propiedad estatal” (igualada con la social) como sinónimo de socialismo. Sin embargo, en las experiencias reformadoras de China y Vietnam, precisamente, un importante papel lo ha desempeñado, en sus diferentes variantes, la pequeña producción mercantil. Así, los acuerdos del VI Congreso del PCC, para la “actualización del modelo económico cubano” incluyen la formación de un sector no estatal que, además de los pequeños productores y cooperativas – de producción y de servicios – agrícolas, abarca las modalidades del trabajo por cuenta propia (TCP), así como iniciar experimentos en el fomento de cooperativas en el área industrial.
En la actualidad, el TCP se ha extendido hasta 181 actividades. El número de trabajadores autónomos aumentó (9/2010) de 157 000, hasta más de (5/2012) los 383700; con la salvedad de que el 67% no trabajaba. Mientras, la cantidad de licencias canceladas, oscila alrededor del 25%. Las autorizaciones más demandadas: elaboración y venta de alimentos, transportistas, y el arrendamiento de viviendas (en CUC y CUP). Últimamente, se han suavizado las disposiciones que norman el TCP, atemperando la política impositiva, autorizando la contratación de fuerza de trabajo o elevando de 12 hasta 50 la cantidad de sillas en los paladares. Pesa como limitación para la consolidación de este sector emergente, la ausencia de un mercado mayorista y la apertura de canales para microcrédito5.
En otro sentido, las experiencias reformadoras chino-vietnamitas aportan enseñanzas útiles en cuanto que, la adecuación del funcionamiento de la economía a patrones que incorporen el mercado, partiendo de regímenes de dirección centralizados, exige la gradualidad como una de sus condiciones básicas. China, inició la reforma y apertura sin grandes tensiones internas y de modo pragmático. En Vietnam, la renovación comenzó desde un punto crítico. Ambas experiencias han debido enfrentar, con mayor o menor éxito, la organización de las infraestructuras normativo-jurídico-económico-financieras indispensables para lograr ajustes no traumáticos a los mecanismos de mercado, así como al normal desenvolvimiento de las relaciones monetario-mercantiles.
Muy acertado parece que la reforma y apertura en China como la renovación en Vietnam comenzaron priorizando las políticas en el área económica. En ambos casos se trataba de resolver, en mayor o menor medida, problemáticas apremiantes; ampliar la base social que concitara el apoyo al proceso renovador que, dado el éxito logrado en el despegue agrario, creó impulsos para extenderlo a otras esferas de la economía; y al mismo tiempo, aislaran a los sectores conservadores y retardatarios. Las dos prácticas tienen a su favor el haber sido los respectivos Partidos quienes desencadenaran las transformaciones económico-sociales-políticas. Especial énfasis han dedicado al mantenimiento de la estabilidad social.
Las experiencias de las reformas en China y en Vietnam han debido resolver con denuedo las tareas subjetivas, pero capital, de liberar las mentes. “Actualizar” el modelo económico en Cuba, entre otros muchos desafíos, afronta “la resistencia pasiva de los cuadros intermedios a cambiar la mentalidad”, sumado a decenios de gestión y dirección centralizadas de la economía; y además, superar las prácticas y vestigios creados por políticas “socio-económicas paternalistas”. El ordenamiento jurídico y el respeto a la ley – Sociedad de Derecho -- son otros patrones indispensables para que arraiguen las nuevas pautas. Será necesario superar el trauma creado por la desaparición de una realidad y adecuarse a otra muy distinta.
Finalmente, de conjunto para Cuba, las políticas económicas instrumentadas en China y en Vietnam en el curso de la “modernización” o “renovación”; en particular, aquellos principios en los que funcionan las dos economías deben concitar a su estudio y valoración, tanto lo valioso como los efectos negativos que ha implicado incorporar las palancas mercantiles al desempeño de la dirección de la economía y los elementos propios de una “economía de mercado” a la gestión empresarial.
Reflexiones finales abiertas
Ante todo, parece interesante otra vez aludir a algunas de las peculiaridades que han estado presentes en la práctica socialista en Cuba. Después de más de medio siglo de la “alborada revolucionaria de enero de 1959, y hasta nuestros días, es constatable la ausencia del establecimiento y funcionamiento de “mecanismos sistémicos de gestión y dirección en la economía cubana. En este contexto, es previsible que los Acuerdo del VI Congreso del PCC, desembocaran en la formación de otro Modelo Económico-social Socialista en Cuba en el Siglo XXI.
Una mirada retrospectiva mostraría que, en la década de 1960-1970, la economía de la Isla presentó un carácter mixto (unidades agro-industriales, comercio mayorista y parte del minorista, bancos, transporte, etc.) estatales; cooperativas y un sector (comercio bodegas, kioscos, etc., pequeños talleres, industrias artesanales y productores individuales en el campo) privado, hasta finales de los años de 1960, se articularon a través de un “mercado semicautivoque, integró las necesarias relaciones entre los diferentes sectores económicos. La introducción (12/3/1962), del “consumo normado de alimentos y otros bienes”;  y la posterior (13/3/1968) “OR, eliminó todo tipo de actividad privada e individual (excepto en el agro y el transporte), en la práctica, despojó al mercado de casi todas sus funciones económicas.
Por otro lado, después del I Congreso del PCC, el SDPE se caracterizó por la planificación centralizada, con exclusión de las señales del mercado para orientar a las empresas y consumidores; y papel pasivo de la moneda. En la organización política, un partido único de vanguardia; un sistema estructurado en las instancias de los poderes populares (nación, provincia, municipio) como forma más desarrollada de democracia. La política social quedó incorporada como un todo al modelo de desarrollo económico: educación, salud, trabajo, vivienda, descanso y seguridad en la vejez para todos los ciudadanos, etc.
En lo institucional la Constitución otorgó al Partido el carácter de rector de la sociedad cubana en lo político-económico-social. En tanto, el proyecto social contenido en el ideal socialista encontró en una ideología oficial promovida por el Partido-Estado, el agente aglutinador constructor del consenso social. En otro plano, sirvió de elemento para cohesionar el orden social en torno a los objetivos supremos trazados por la vanguardia política que encarna el Partido.
Además, si bien en el socialismo conocido el Estado es quien posee los medios fundamentales de producción, en el caso de Cuba, por el grado y papel en la gestión económica no ha tenido parangón en el planeta, aún cuando la referencia se sitúe dentro o fuera de las experiencias socialistas. En 1989, el peso relativo de los fondos básicos estatales en la economía nacional, representaban, en la agricultura, el 92%, en la industria, la construcción, el transporte –excepto un pequeño grupo de operadores privados -, en los comercio mayorista, minorista y exterior, así como en la banca el 100%. Socialismo y propiedad estatal simbolizaron lo que pareció ser un mismo ideal.
Es bueno recordar que no pocos beneficios aportó, para darle vida al “Modelo” acuñado en la URSS y, con el mismo, a la dirección centralizada de la economía, la ausencia de relaciones mercantiles y la competencia”. Cuando en la economía socialista se debatió lo pertinente del empleo activo de estas categorías, lo que se evadía era el reconocer el papel y lugar del “mercado”. Además, aislarse del “mercado internacional” e ignorar su activo desempeño, mucho aportó a la existencia de irracionalidades que evidenció el funcionamiento del “Modelo”. No asombra hoy que la rama más dinámica en las exportaciones y progreso científico-técnico en Rusia, sea la militar; precisamente, la única sometida a la competencia internacional.
Igualmente, los efectos administrativos presentes en el “Modelo” resultaron paralizantes, refractarios a toda innovación, sumado a las tendencias burocráticas contenidas en la sujeción de las empresas a rígidos esquemas verticales – que explícitamente reproducían a todos los niveles del país las estructuras de dirección y control-, se erigieron en sólidas barreras que entorpecieron la asimilación de nuevas tecnologías, a iniciativas innovadoras, e inclusive, frenaron el surgimiento de verdaderos “empresarios dinámicos”.
Sin embargo, hoy prevalece el consenso acerca de los cambios en la planificación, la administración territorial, la dirección de la economía, en los sistemas de incentivos económicos, etc.; o lo que es lo mismo, las desviaciones en la economía que las reformas aplicadas en los años 1960 en los países socialistas europeos paliaban, prevalece el consenso aceptado por la mayoría de los estudiosos del socialismo, que el origen de los conflictos y desproporciones, en esencia, tenían su raíz en el funcionamiento del propio “Modelo”.
En última instancia, y se ha repetido muchas veces, aun cuando una sociedad encuentre el camino de la ley natural en correspondencia a la cual se mueve, jamás podrá evadir ni saltar por bienintencionados propósitos, ni decretos, las fases naturales sobre las cuales se desarrolla. Podrá, en todo caso, reducir o atenuar únicamente los “dolores del parto”.
Así, hoy es posible encontrar conformidad, después de haber asistido al naufragio del “Modelo Soviético” y las variantes aplicadas en el centro-este europeo, incluida la experiencia auto gestora yugoslava, y en Asia, hasta fines 1970 y mediados de 1980, de que las economías de dirección centralizada socialista conocidas, carecieron en el herramental de gestión y dirección económica de “propiedades genéticas auto correctoras”. Las prácticas chino-vietnamitas parecen sugerir que ese papel le corresponde al “mercado”. La conclusión resulta obvia, al nivel de las fuerzas productivas actual, la sociedad está lejos de poder enviar el “mercado”, junto a la rueca y el telar manual, al museo de la historia.
Asimismo, algo nuevo que parece dejar las lecciones del socialismo agotado y del existente; apunta al esclarecimiento de que el concepto de “mercado” no es identificable con el capitalismo. Más bien, constituye un conjunto de medios y métodos debidamente “institucionalizados” para la distribución y empleo de ciertos recursos. Su aparición, mutaciones y complejidades actuales son el fruto compartido de la civilización y desarrollo económico del mundo moderno. El “mercado”, por naturaleza, no es una conquista privativa de la burguesía ni el legado especial de su sociedad. A la vez, la “planificación” no es inherente al socialismo en exclusiva; sus raíces arrancan en el capitalismo industrial.
Vale agregar que, el “mercado” no es solo el lugar donde concurren vendedores y compradores, o emisor de señales a seguir por productores y consumidores. El “mercado” y los atributos ineludibles que le dan contenido a su funciones, en realidad, devino en una “institución”. Es más, el “mercado” constituye una relación social de carácter objetivo que, la experiencia acumulada, en particular, en el “socialismo conocido”, sugiere que no se puede suprimir o atrofiar por "decreto". Todo indica que acompañará a la humanidad en un periodo largo de su viajar histórico, y que, trasciende la etapa capitalista.
Además, la arquitectura mercantil exige integralidad y un adecuado marco jurídico-institucional como condición sine qua non para su incorporación en su acepción moderna6. El mercadeo, sin el adecuado control conduce a una desmedida diferenciación social, obtención de ingresos no provenientes del trabajo y a prácticas corruptoras. Integrar orgánicamente los mecanismos mercantiles en la economía, en un contexto “socialista”, hace necesario definir qué producciones y servicios deben ser regulado por el “mercado” y que prestaciones quedan a cargo del Estado. En otras palabras, “economía de mercado” e “incorporación del mercado” a la gestión y dirección de la economía son fenómenos económicos que no pueden calificarse como idénticos.
Asimismo, al tomar el socialismo, en la versión del “Modelo Soviético”, un derrotero que lo alejó del desarrollo del control financiero de la economía, no estuvo en posibilidad de incorporar a su experiencia el empleo de estas categorías macroeconómicas en el desempeño y control económico. Esto, debería de concitar la atención de los especialistas e investigadores, para seguir de cerca los avances que en este terreno parecen arrojar las experiencias de las “economías socialistas” existentes. Cuestión, también de validez, para otras “categorías” y “leyes” heredadas del socialismo desechado por la historia; es decir, separar lo “científico” de la “apologética”, como bien lo definió el Ché.
Tampoco puede ignorarse que la abstracción “construcción del socialismo” encontró base teórica de la práctica de la URSS. De aquí, puede desprenderse la interpretación que, la vía “socialista”, resulta una ruta – en áreas de capitalismo dependiente o neocolonial – para acceder al “desarrollo económico”11. En otras palabras, así, pareció identificarse al socialismo con una “teoría del desarrollo económico”. En la “deducción” de Marx-Engels el comunismo, aceptando la existencia de una etapa intermedia, caracterizada por Lenin, de “socialista”, está asociada a la superación económico-social de una determinada formación económica: la “burguesa o capitalista”.
Una acotación constataría que, la “sabia historia” no dice hoy, cuando Cuba adoptó la decisión de institucionalizar el sistema político siguiendo los patrones contenidos e impuestos por el “Modelo Soviético”, e introducir la versión “restringida” del “cálculo económico empresarial”, ya ambos habían perdido toda vigencia innovadora. Agregando que, el SDPE en la versión “caribeña”, nunca llegó a aplicar de “modo sistémico” todas sus categorías, así como el modelo político acogió especificidades muy autóctonas.
Finalmente, es preciso recordar que en la práctica e intelectualización del socialismo, en Cuba, ha estado presente, en uno u otros momentos de su trayectoria histórica, un cierto rechazo al mercado y las relaciones monetarias mercantiles, al identificarse con el capitalismo. El “mercado” se asoció con un “arma mellada” heredada del viejo régimen. Los elementos de “mercado” devenidos en palancas empleadas para remontar la erupción (1990-2006) de la crisis económica en proceso de reversión, han lastrado su empleo al aceptarlo como “mal necesario”.
Por último, organizar un mecanismo moderno y eficiente para dirigir y gestionar la economía, es, sin discusión, uno de los principales temas, entre los colosales retos que tiene ante sí, el actual quehacer económico de Cuba. Agregando que, la aplicación consecuente de lo aprobado en el VI Congreso, traerá cambios en la estructura social del país que, igualmente, se reflejaran en el entramado político. Todo ello, encaminado a buscar fórmulas que contribuyan a fortalecer el consenso social, en torno a la necesidad encarrilar el desarrollo económico-social-político cubano en las corrientes más avanzadas socialmente en el siglo XXI.
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Notas:
1 En Cuba se habían elaborado dos variantes de programas, en caso que se produjera una agresión militar al país: 1) Período Especial para Tiempo de Guerra; 2) y Período Especial para Tiempo de Paz, previsto para condiciones de bloqueo naval sin ataque militar.
2 Otras periodizaciones del período revolucionario lo dividen: 1959-1961: Nacionalismo Radical; 1961-1965: Bases de la Transición Socialista; 1965-1970: Socialismo Nacional; 1970-1975: Integración Socialista; 1975-1985: Socialismo de Estado; 1985-1990: Rectificación; 1990-2002: Período Especial; dividido en, 1990 – 1994: Sobrevivencia; 1994-2001: Recuperación; 2002-2007: Batalla de Ideas. El Período Especial en, 1990-1991: Ruptura y percepción de la crisis; 1992-1994: Desplome de la economía; 1995-1999: El inicio de la recuperación; 2003-2005: Reducción del costo social del Período Especial y ajuste de la política económica; 2003-2005: Nuevo ajuste de la política económica y recentralización de la divisa libremente convertible; 2006-2009: Crisis global y enfrentamiento al déficit de la balanza de pagos.
3 Ver: González Gutiérrez, Alfredo, Economía y Sociedad: los retos del modelo económico , Revista Temas Nro. 11, 1997, La Habana, pág. 11-24. Un interesante compendio de artículos que, ilustra y comenta los contenidos de las opiniones de los Autores, más un conjunto de declaraciones y resoluciones, están incluidos en el volumen: Economía y Reforma económica en Cuba , Dietmar Dirmoser, Jaime Estay (coordinadores), Editorial Nueva Sociedad, Caracas, Venezuela, 1997.
4 Ver, Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, La Habana, 18/4/2011.
5 Una experiencia de interés en el proceso de descentralización que acomete el país, a los impulsos de los acuerdos de VI Congreso, tiene antecedentes útiles en la reconstrucción del Casco Histórico de La Habana Vieja. Las facultades otorgadas, en medio de la crisis destapada a inicios de los años 90 del pasado siglo, para autofinanciar las obras constructivas arrojan saldos positivos que, bien pueden resultar remunerativos, en la previsión de delitos por desvíos de recursos, actividades ilegales y fomento del mercado negro.
6 Un excelente tratamiento a las complejidades de incorporar el mercado en una economía socialista, desde la práctica de una dirección centralizada de la economía puede consultarse en: Wang Shaoguang, El Estado, la economía de mercado y transición en China, Revista Temas Nro. 50-51, Abril-septiembre de 2007, La Habana, págs. 87-98.
Dr. Julio A. Díaz Vázquez, Profesor Consultante. Centro de Investigaciones de Economía Internacional, Universidad de La Habana

miércoles, 4 de julio de 2012

En tiempos de crisis, mejores uniones

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Calle de Dublín en el inicio de las rebajas.
Mientras contemplamos el desastre del euro, hay una fuerte tendencia a creer que tiene mucho que ver con las desigualdades básicas en la productividad y el desarrollo económico general entre los miembros del euro; países retrasados y semidesarrollados (no es mi opinión, sino lo que se oye a menudo) chapuceramente vinculados a centros neurálgicos como Alemania.
Por eso sorprende un tanto el ver los datos de Eurostat sobre el producto interior bruto por habitante (o productividad, que son parecidos). Grecia y Portugal, sin duda, son relativamente pobres, con un PIB per cápita del 82% y el 77%, respectivamente, de la media de la Unión Europea; esto equivale a aproximadamente el 76% y 71%, respectivamente, de la media de la eurozona, ya que los países del euro son ligeramente más ricos que la Unión Europea en conjunto. Entretanto, Alemania está en un 120% de la media de la Unión Europea, o 112% de la media de la eurozona.
Pero, en realidad, no difiere mucho de la situación en Estados Unidos. Según datos de la Oficina de Análisis Económico, Albama está en un 74% de la media, Mississippi en un 67%, y Nueva Inglaterra y los Estados del Atlántico medio en un 118% y 116%.
En otras palabras, en lo que respecta a desigualdades económicas subyacentes, la eurozona no es peor que Estados  Unidos.
Básicamente, la diferencia es que nosotros en Estados Unidos nos consideramos un país, y aceptamos ciegamente medidas fiscales que sistemáticamente transfieren grandes sumas a los Estados más pobres sin siquiera considerarlo un problema regional; de hecho, los Estados que a efectos prácticos están cobrando subsidios tienden a votar a los republicanos y se creen sumamente autosuficientes.
La cosa es que nosotros tampoco nos hemos considerado siempre una nación. Antes de la Guerra Civil, la gente hablaba de “estos Estados Unidos”; solo después de la guerra, “estos” se convirtieron en “los”.
De modo que la clave del éxito de la zona dólar puede resumirse en tres palabras: William Tecumseh Sherman (general estadounidense cuya intervención fue decisiva para la victoria federal en la Guerra Civil).
Entretanto, en el modelo
Cuando empezó la crisis del euro, Jean-Claude Trichet, entonces presidente del Banco Central Europeo, sabía lo que los griegos tenían que hacer: “Grecia tiene un modelo y el modelo es Irlanda”, dijo al Parlamento europeo en marzo de 2010.  
¿Y cómo va? El Fondo Monetario Internacional ha publicado recientemente su sexto análisis del “acuerdo extendido” irlandés –rescate en la jerga del FMI– y el hecho de que este sea el informe número seis ya nos dice mucho. Lo curioso/triste es que a los irlandeses se les ha proclamado una historia de éxito no una sino dos veces. El año pasado, un año y medio después del triunfalismo de Trichet, la canciller alemana, Angela Merkel, declaraba que Irlanda era un “ejemplo sobresaliente” y el presidente francés Nicolas Sarkozy declaraba que el país “casi había salido de la crisis”.
Pero, una vez más, los anuncios fueron prematuros.
Lo más interesante y deprimente del último informe del FMI es el jarro de agua fría que arroja a las afirmaciones sobre el éxito de la “devaluación interna” (el intento de recuperar la competitividad mediante un tipo de cambio fijo). El pasado otoño se anunciaba a bombo y platillo la importante caída en los costes laborales unitarios irlandeses gracias al aumento de la productividad; este informe más o menos reconoce que se trataba de una ilusión estadística que reflejaba el hecho de que los sectores con un uso intensivo de capital , sobre todo el farmacéutico, habían capeado la crisis mejor que los sectores con un uso intensivo de la mano de obra. Mientras tanto, la realidad –un ligero descenso de los salarios en Irlanda mientras que en Alemania aumentan– ha seguido adelante a un ritmo relativamente glacial. Y la prometida contraprestación de una cuota de mercado ampliada sigue sin verse.
Una vez más, esto sucede en un país que hecho todo lo que debía hacer.
Adivinen quién está saliendo de la crisis
“Islandia, cómo no. El banco central islandés, limpio y reluciente, acaba de decidir una subida de los tipos en 25 puntos básicos para combatir los indicios de inflación en medio de una demanda nacional sólida”, según una publicación reciente en el blog Alfaville de Financial Times.
El producto interior bruto de Islandia sigue estando por debajo de su máximo anterior, pero creo que se podría sostener –mucho más que en Estados Unidos, por ejemplo– que una parte importante de ese máximo tenía que ver con un sector financiero fraudulento que no va a volver.
Creo que fui uno de los primeros extranjeros que se fijó en que la heterodoxia de Islandia estaba produciendo unos resultados sorprendentemente no tan terribles después de la crisis. Y, sí, la recuperación es mejor que la de Estonia, y mucho mejor que la de Lituania.
Traducción de News Clips.
© 2012 New York Times

martes, 3 de julio de 2012

Productividad en la mirilla

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La limitación de recursos y la excesiva centralización lastran hoy a la empresa cubana, coinciden expertos.
Por Jorge Luis Baños 

La limitación de recursos y la excesiva centralización lastran hoy a la empresa cubana, coinciden expertos. Economistas y expertos de varias disciplinas reconocieron recientemente que Cuba ha emprendido un camino de transformaciones económicas profundas, “sin precedentes”, aunque le queda mucho por andar. Ese consenso emergió entre los participantes en el Seminario Anual sobre Economía Cubana y Gerencia Empresarial, que tuvo lugar del 20 al 22 de junio en un salón de reuniones del Hotel Ambos Mundos, de La Habana Vieja.
El evento, organizado cada año por el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), pasó revista esta vez al camino andado desde que el VI Congreso del Partido Comunista definió la ruta de la “actualización del modelo económico”. En particular, puso atención al discurrir de la actividad empresarial, uno de los puntos priorizados en los Lineamientos de la Política Económica y Social aprobados por el cónclave partidista en abril del 2011.
Entre los desafíos inmediatos que afronta el país, el doctor Jorge Mario Sánchez Egozcue señaló la necesidad de “lograr en muy breve tiempo cambios sustantivos en la rígida cultura administrativa que caracteriza a la sociedad cubana para poder empezar a hacer efectivos los propósitos de su agenda estratégica”.
El debate evidenció que se han dado pasos de impacto, por ejemplo, en la política agraria, en la política bancaria y financiera con la introducción de novedades como los microcréditos y en el apoyo a actores económicos no estatales, como el trabajo por cuenta propia. Pero Sánchez Egozcue observó que existen apreciaciones opuestas sobre la velocidad de las transformaciones.
Van, según este economista, desde posiciones de apoyo al proceso para sacar al país del estancamiento hasta aquellos que lo consideran insuficiente o “se muestran poco optimistas sobre la eficacia real de las reformas iniciadas, dada la considerable resistencia pasiva que su implementación enfrenta desde la burocracia y el aparato institucional, renuentes a aceptar la descentralización y la transferencia de poderes que implican perder una hegemonía que nunca antes había sido cuestionada”.
Otras intervenciones admitieron que la descentralización propuesta por los Lineamientos es uno de los puntos de menor avance, a pesar de constituir uno de los fundamentos que aportarían fortaleza a la empresa estatal.
En las sesiones dedicadas al análisis de la política gerencial, la doctora Ileana Díaz Fernández reveló áreas dónde se esconden las reservas de productividad que la economía cubana necesita desplegar –como opinaron otros conferencistas- para garantizar un crecimiento estable y sostenible.
En referencia a una serie de estudios sobre la cultura organizacional en el país, Díaz Fernández mencionó la limitación de recursos y la excesiva centralización, como una de las características que lastran hoy a la empresa cubana.
Esta economista del CEEC consideró que la imposibilidad de manejar recursos propios para solucionar problemas y tener que esperar a que el plan le asigne lo necesario, “crea una cultura de la disciplina y no de la creatividad, de ser reactivos ante los problemas y no proactivos”.
La productividad encuentra otra fuerte traba en el exceso de empleo, dijo Díaz Fernández, así como en la obsolescencia tecnológica, el excesivo gasto material, el rendimiento de los fondos y la motivación de los trabajadores, “aspectos –recalcó- que no serán resueltos sin autonomía”.
El evento mostró que en casi todos los sectores de la economía cubana bajó la productividad en 2010 con respecto a 1991. Solo mejoró ese indicador en las telecomunicaciones, la minería y la construcción, los dos primeros a cuenta de las inversiones y el capital extranjero en los años 90.
En cambio, dos de los sectores de más baja productividad del trabajo, el agropecuario y la administración pública, concentran hoy el 61,7 por ciento del empleo total, lo cual constituye, una penalización para alcanzar un crecimiento económico sostenible en el corto y largo plazo, observaron otros participantes.
Varias ponencias, sin embargo, reconocieron la existencia de fuerzas potenciales en la economía cubana, si se logra un hábil encadenamiento productivo entre empresas y sectores, se ejecuta con más flexibilidad la política de inversiones extranjeras para encontrar capital y se aprovecha mejor el capital humano del país.
La ocasión resultó propicia para la presentación de una nueva edición de Miradas a la economía cubana, el proceso de actualización; Cuba, hacia una estrategia de desarrollo para los inicios del siglo XXI; y Elementos de Econometría, de investigadores del CEEC y de otros centros de estudios.
El seminario también sirvió de escenario a sendas conferencias magistrales de Mai Thi Thu, directora general del Centro Nacional para la Información y los Pronósticos Socioeconómicos, de Vietnam, y de Grzegorz Kolodko, del Instituto de Investigaciones sobre Transformación, Integración y Globalización Económicas de la Universidad de Kozminski, de Varsovia, capital de Polonia. (2012)
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