"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

martes, 28 de diciembre de 2010

¿Por qué actualización y no reforma económica en Cuba?

Por José Alejandro Rodríguez

«Estamos haciendo un bonsái en esta pequeña isla», me contesta Hugo Pons, Doctor en Ciencias Económicas, cuando trato de explicarme la movida que está comenzando a registrarse en la economía cubana. Y la sorprendente respuesta, aferrada al símbolo, nos lleva por un laberinto coloquial.
¿Quién habla y conceptualiza? ¿El profesor titular de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana? ¿El investigador?, ¿o el especialista de la Consultoría CANEC? ¿Quizá el vicepresidente de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores de Cuba? Todos a la vez, en una sola persona pausada, amante de las conceptualizaciones…
Hugo explica su símil: «Un bonsái es aparentemente pobre e insignificante por su pequeñez, pero expresa una singularidad atrayente, una individualidad muy fuerte. Estamos en un proceso sui géneris, que responde a nuestros orígenes y nuestro destino; a la cultura, historia e identidad de esta nación».
Este preguntón le hace el juego al estilo alegórico del entrevistado, y supone que antes de plantearnos «la actualización del modelo económico cubano» en que nos va la vida, estuvimos mucho tiempo haciendo injertos de abedules y abetos siberianos en el «tronco» de la economía cubana.
Pero Hugo vuelve a sorprender con su visión dialéctica del camino recorrido en más de 50 años. Lo ve como un proceso permanente de ruptura y continuidad. El bonsái lo estamos fomentando como una especie única e irrepetible desde 1959, una verdadera experimentación renovadora que, tropiezo tras tropiezo, avances y retrocesos incluidos, siempre nos conduce a un arbolito extraño en el bosque de la economía global.
Mira hacia atrás, pero no con anatemas ni ácidos resentimientos por los vaivenes y tumbos que ha dado la economía cubana, los cuales califica como estadíos o momentos de una larga corriente de ruptura y continuidad que nos atraviesa: «El bonsái se logra cortando y podando meticulosamente las ramas y las raíces que te limitan. Muchas raíces y ramas se han ido extirpando en sucesivos procesos de cambio, acuciados por las circunstancias».
—¿Cuándo mira atrás, no cree que demoramos demasiado para promover estos cambios?
—Solo es posible decir que pudo haberse hecho antes esto o lo otro, si logramos llegar al después. Cuando volteo la cabeza trato de mirar lo que se ha logrado; como mismo cuando miro hacia delante me sitúo el reclamo de lo que se debe hacer.
«Cuando miras hacia atrás, te das cuenta de que este país se ha visto en tres ocasiones en el fuego cruzado, en la necesidad de reestructurar la base de sustentación de su economía y su producción: A inicios de los 60, tras el cisma con Estados Unidos, hubo que reorientarse hacia los recursos del campo socialista europeo, y a su particular ámbito científico y tecnológico. En 1972, cuando nos integramos al CAME, institucionalizamos nuestras relaciones económicas en aquel sistema. Y con la caída del socialismo real, en la mayor soledad del bonsái, tuvimos que vérnoslas apenas con nosotros mismos, con nuestras virtudes y defectos».
—Hay quien prefiere olvidar aquellos años más cruentos del Período Especial…
—Yo creo que habrá que recordar siempre el Período Especial no solo por lo que se desarticuló, sino porque también fue un punto de inflexión que nos trajo hasta aquí. Hay que estudiarlo científicamente, además de recordarlo para que no vuelva a repetirse. Uno de los efectos más graves fue el deterioro de la institucionalidad, la desarticulación de los vínculos entre los órganos de dirección, incluido el Ministerio de Economía y Planificación y las empresas. Hubo que preservar con cierta premura el sistema empresarial, arreciando la centralización. Y esta no fue siempre un error, sino una necesidad. El problema es cuando trasciende y desborda los marcos de la necesidad histórica.
«Ya ves, para mí el Período Especial fue la demostración de la inmensa capacidad de prevención que tuvimos para sobrevivir a tantos retos juntos, por encima del precio que ha habido que pagar en todos los órdenes. Fue también parte del largo proceso de ruptura y continuidad».
—Por cierto, usted menciona el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas, a fines de los 80, como un momento especial en la evolución del bonsái. Aunque parezca especulación, ¿adónde cree que hubiéramos llegado de no producirse el desplome del socialismo europeo?
—El proceso de rectificación de errores y tendencias negativas marcó una pauta, porque identificó los aspectos de la política económica, y sus instrumentos, que no se correspondían con nuestras características e identidad, con las posibilidades de desarrollar nuestro bonsái. Se clarificaron muchos errores y se ponderaron muchos aspectos motivadores en los procesos productivos en cuanto a la utilización de la fuerza de trabajo y su participación activa, se estimuló el vínculo salarial con los resultados, se criticaron debilidades del proceso inversionista, y en general se fustigó mucho el copismo de otras realidades.
«¿Adónde hubiéramos llegado? Nos hubiera acercado mucho más a realidades que hoy nos planteamos. Al menos creo que nos hubiera acercado a fórmulas más idóneas de redistribución de las riquezas».
—¿Encuentra usted algún nexo entre el proceso de rectificación de errores y la actualización del modelo económico a la que está abocada Cuba?
—Tanto uno como el otro han pretendido transformaciones preservando el socialismo, pero en contextos históricos muy diferentes.
—¿Por qué el socialismo europeo no pudo resolver sus propias contradicciones?
—Siempre pienso en lo que motivó ese proceso. La esencia del problema es que no se supo interpretar a tiempo los intereses de la sociedad que estaban construyendo. Se alejaron y no fueron a las raíces, a las esencias de sus singularidades culturales e históricas. Aplicaron raseros igualitarios a todo.
«El apego al poder en la URSS causó mucho daño, y el no tener una visión realista de sus capacidades como potencia para competir con el capitalismo; el negar las realidades del capitalismo y esconder los avances de la ciencia, la técnica y la cultura en otras realidades, hizo mucho daño».
—En su consideración, ¿por qué se identifica el proceso en que está enrolada Cuba como una actualización del modelo económico y no como una reforma?
—Antes te sugiero que profundices en la actualidad de esta reflexión martiana: «Solo lo genuino es fructífero. Solo lo directo es poderoso. Lo que otro nos lega es como manjar recalentado. Toca a cada hombre reconstruir su vida: a poco que mire en sí, la reconstruye».
«Y te agrego: El agotamiento del modelo copista se expresa entre nosotros a finales de los 80, con el proceso de rectificación de errores. Ahora estamos en un proceso de cambio, pero no puede ser identificado jamás con otras reformas, porque ello se hará sin minar las bases del socialismo y de su ideología, sin modificar las relaciones de producción preponderantes».
—¿El proceso de actualización del modelo económico no supone que lo que hoy pensemos necesario mañana puede ser ya inoperante? ¿No implicará una revisión permanente?
—No hay nada más parecido a la labor del médico que los procesos de dirección y gestión económica. El economista tiene su paciente o cuerpo vivo en la economía. Cuando el economista analiza una situación, elabora un diagnóstico. Y a partir del diagnóstico se deben tomar un conjunto de medidas, que serían la prescripción facultativa, la receta. Luego debe monitorearse lo que está pasando en el comportamiento de ese paciente que es la economía.
«En términos prácticos, los compartimentos estancos no existen en economía. La solución a los problemas de hoy no tendrá que ser la del mañana. Siempre voy a gestionar, rectificar y accionar».
—¿Cómo se podría aplicar eso a nuestro socialismo?
—Hay una dimensión aspirada en nuestro socialismo, porque este sistema es el único que se construye a voluntad y a conciencia. Eso requiere de la instrumentación de la planificación. La estrategia es lo que se pretende alcanzar a largo plazo, la política es el conjunto de acciones que deben lograrse para resolver los problemas en la consecución de la estrategia. Y el modelo de gestión es el mecanismo con que aseguras el conjunto de políticas para lograr la estrategia. Esta interacción debe ser orgánica y coherente, pero progresiva. A fuer de marxistas, sabemos que nunca hay soluciones definitivas.
—Algunos creen ver un antes y un después de los Lineamientos del Congreso del Partido y del último discurso de Raúl en la Asamblea Nacional del Poder Popular…
—Creo que vivimos un momento de reforzamiento de la confianza en la Revolución, por la precisión con que se están identificando y abordando los problemas; y porque esa identificación está expresada desde el sentir popular, desde las necesidades y los objetivos de la mayoría. Por lo dialéctico y flexible que caracteriza este proceso, sin tener que abandonar principios esenciales.
«Para mí EL QUÉ de los Lineamientos son las transformaciones estratégicas que requerimos. El CÓMO son los instrumentos para actualizar nuestro modelo económico. El CUÁNDO es el horizonte temporal en que se vayan definiendo los alcances. Y El QUIÉN, es lo más importante: el pueblo, nuestra gente, que siempre será la garantía.
«Esa capacidad de identificar, analizar y desarrollar se garantizará en la medida en que la construcción del socialismo en Cuba responda a la mayoría de la población. El socialismo se construye a voluntad, y esa voluntad hay que educarla, desarrollarla y preservarla. Esa será la única forma de mantener vivo y sano el bonsái».

domingo, 26 de diciembre de 2010

Los 10 errores más comunes que cometen los nuevos empresarios

Por Rosalind Resnick

Cuando se trata de lanzar un negocio, no existe un manual que asegure su éxito.
Por otro lado, existen tantos errores por cometerse como empresarios que los cometen.
Recientemente, luego de una sesión de ejercicios con mi entrenadora en el gimnasio—una atractiva joven quien es además una bailarina y actriz—ella me contó sobre una serie de televisión que ella produce y protagoniza junto con unos cuantos amigos. Aunque la serie ha ganado muchos seguidores por Internet, ella y sus amigos aun no han incorporado su nuevo negocio, creado un acuerdo de operación, registrado el nombre del programa o hecho ninguna de las cosas que los negocios típicamente hacen para proteger su propiedad intelectual y dividir la propiedad del negocio entre los dueños. Aunque nada de esto es un problema ahora, le advertí, solo hay que esperar que el show sea un éxito para que todo el mundo contrate a un abogado.
Acá están los 10 principales errores que, en mi experiencia, cometen los empresarios cuando comienzan una compañía:
1.Lanzarse solo. es difícil construir un negocio que pueda expandirse si usted es la única persona involucrada. Es cierto que una firma de relaciones públicas, diseño de web o firma de consultoría de una sola persona puede necesitar poco capital para comenzar y el precio de contratar a un solo asistente administrativo, representante de ventas o empleado de nivel bajo puede consumir buena parte de sus ganancias. La solución: Asegúrese de que existe suficiente margen en sus precios para permitirle incluir a otra gente. Los clientes usualmente no tienen problema con la tercerización siempre y cuando puedan contactarle a usted, el profesional conocedor que gerencia el proyecto.
2. Pedirle consejo a demasiadas personas. Obtener el aporte de expertos siempre es bueno, especialmente el de empresarios con experiencia que han construido y vendido un negocio exitoso en su industria. Pero obtener la opinión de demasiadas personas puede retrasar su decisión tanto tiempo como para que su compañía nunca arranque. La respuesta: Arme una junta de asesoría sólida a la que pueda acudir con regularidad pero siempre manejando el día a día del negocio usted. Dice Elyissia Wassung, presidenta ejecutiva de 2 Chicks With Chocolate Inc., una empresa de chocolates en Matawan, Nueva Jersey, "Convoque a su equipo [de asesoría] para conferencias telefónicas cada dos semanas o, por lo menos, una vez al mes. ¡Deseará haberlo hecho antes!".
3. Dedicarle demasiado tiempo al desarrollo de productos y no lo suficiente a las ventas. Aunque es difícil construir una gran compañía sin un gran producto, los empresarios que emplean demasiado tiempo haciendo ajustes pueden perder clientes a manos de competidores con una organización de ventas más fuerte. "Le llamo [a este error] el 'Campo de los Sueños' del empresariado. Si lo construye, ellos vendrán", dice Sanjyot Dunung, presidenta ejecutiva de Atma Global, Inc., una empresa de software en Nueva York, quien ha cometido el mismo error en su propio negocio. "Si no mantiene la vista firmemente enfocada en las ventas, con seguridad se quedará sin dinero y energía antes de que logre lanzar su producto al mercado."
4. Enfocarse en un mercado demasiado pequeño. Es tentador intentar capturar un mercado de nicho, pero el crecimiento de su compañía rápidamente chocará contra una pared si el mercado que persigue es muy pequeño. Piense en todas las estrellas de baloncesto de la secundaria que sueñan con jugar en la NBA. Ya que solo hay 30 equipos y cada uno contrata únicamente a unos cuantos jugadores, las posibilidades de que su hijo será el próximo Michael Jordan son bastante limitadas. La solución: Elija a un mercado más grande que le de la oportunidad de obtener una porción más grande del pastel aún si su empresa apenas es un pequeño participante.
5. Entrar en un mercado sin un socio distribuidor. Es más fácil penetrar un mercado si ya existe una red de agentes, intermediarios, representantes de fábrica y otros revendedores listos y disponibles para vender su producto en los canales de distribución existentes. La moda, comida, medios y otras industrias mayores funcionan de esta manera; otras no tienen tanta suerte. Es por eso que los negocios de servicios como las firmas de relaciones públicas, estudios de yoga y empresas de cuidado de mascotas usualmente luchan por sobrevivir, alternándose entre banquetes y hambruna. La solución: Elabore una lista de fuentes de referencia potenciales antes de comenzar su negocio y pregúnteles si estarían dispuestos a referirle clientes.
6. Pagar de más por clientes. Gastar mucho dinero en publicidad puede atraer a muchos clientes, pero es una estrategia que le llevará a perder dinero si su empresa no puede convertir esos billetes en valor de clientes fieles. Una empresa o página web que gasta US$500 en publicidad para adquirir un cliente que paga US$20 al mes y cancela la suscripción al final del año simplemente está botando su dinero. La solución: Pruebe, mida, y luego vuelva a probar. Una vez que haya hecho suficientes pruebas para determinar cómo hacer más dinero vendiendo productos y servicios a sus clientes de lo que gasta adquiriendo esos clientes, lance una campaña de publicidad.
7. Recaudar muy poco capital. Muchas nuevas empresas asumen que todo lo que necesitan es suficiente dinero para alquilar espacio, comprar equipos, llenar el inventario y conseguir que los clientes entren por la puerta. Lo que usualmente olvidan es que también necesitan capital para pagar por sus salarios, los servicios públicos, seguros y otros gastos hasta que la empresa comience a generar ganancias. A menos que usted impulse el tipo de negocio donde todo el mundo trabaja por amor al arte y difiere su compensación, necesitará obtener suficiente dinero para mantenerlo a flote hasta que los ingresos logren cubrir sus gastos y generen suficiente flujo de caja positivo. La solución: Calcule sus costos de la nueva empresa antes de que abra sus puertas, no después.
8. Recaudar demasiado capital. Aunque no lo crea, recolectar demasiado dinero puede ser un problema también. Compañías con demasiados fondos tienden a volverse grandes e hinchadas, contratando a demasiadas personas demasiado pronto y desperdiciando recursos valiosos en quioscos de ferias de negocios, fiestas, publicidad de imagen y otros. Cuando el dinero se acaba y los inversionistas pierden la paciencia (que es lo que ocurrió hace 10 años cuando el pujante mercado de Internet se desplomó), las empresas nuevas que dilapidaron su dinero tendrán que cerrar sus puertas. No importa cuanto dinero logre recolectar al comienzo, recuerde guardar alguna parte para los malos tiempos.
9. No tener un plan de negocios. Aunque no toda empresa necesita un plan de negocios formal, una empresa nueva que requiere de un capital significativo para crecer y más de un año para lograr ganancias debería establecer un plan de cuánto tiempo y dinero va a necesitar para alcanzar su meta. Esto significa examinar las medidas que harán que su negocio funcione y crear un modelo para recrear 3 años de ventas, ganancias y proyecciones de flujo de efectivo. "Desperdicié 10 años [perdiendo el tiempo] pensando como un artista y no como un hombre de negocios", admite Louis Piscione , presidente de Avanti Media Group, una empresa de Nueva Jersey que produce videos para eventos privados y corporativos. "Aprendí que se debe poner parte de su genio creativo hacia el plan de negocios que predice y fija metas para el crecimiento y el éxito".
10. Pensar demasiado sobre su plan de negocios. Aunque muchos empresarios que he conocido toman decisiones impulsivas y no hacen el trabajo necesario, otros empresarios temen arrancar hasta estar 100% seguros de que el plan tendrá éxito. Un abogado con quien trabajé hace unos años tenía tanto recelo a la idea de abandonar su trabajo con un salario bien pagado para lanzar su negocio que nunca se reunió con un solo banco o inversionista que podría haber financiado su empresa. La verdad es que un plan de negocios no es una bola de cristal que pueda predecir el futuro. En algún momento, debe cerrar sus ojos y lanzarse.
A pesar de muchos libros y artículos que han sido escritos sobre el emprendimiento, simplemente no es posible comenzar una empresa sin cometer algunos errores en el camino. Simplemente trate de evitar cometer un error tan grande que su compañía no pueda luego recuperarse para seguir luchando.
 

viernes, 24 de diciembre de 2010

“La burocracia transforma la nacionalización en letra muerta”

Por J. Gregorio Yépez
Desde la acera más radical de la izquierda internacional, Alan Woods arranca negando que es asesor del Presidente Chávez. Y aclara además: “No he recibido un centavo del Gobierno de Venezuela”, repitió.
Sin embargo, está convencido de que los pasos del “proceso” abren un camino para mejorar las condiciones de vida de los venezolanos.
Vía internet transcurrió el diálogo con Woods, quien desde el viejo continente contestó algunas de las interrogantes sobre el debate ideológico global con esta “ribera del Arauca vibrador” inserta en él.
-¿Venezuela va en sentido contrario a otras experiencias socialistas del mundo?
La revolución venezolana tiene algunas similitudes con otras revoluciones, pero también diferencias. En el inicio, el Movimiento Bolivariano no planteó la cuestión del socialismo. Su objetivo podía ser caracterizado como revolucionario-democrático. Las tareas objetivas que planteaba la revolución rusa fueron también de carácter democrático. Eso se demuestra por el programa de los bolcheviques: “Paz, pan y tierra”.
Pero la experiencia demostró que la única manera de lograr estas reivindicaciones fue a través de la toma del poder por la clase obrera. También a principios de la Revolución Cubana, Fidel Castro tenía un programa democrático-nacional. Pero la feroz oposición de la burguesía y el imperialismo llevó a la Revolución Cubana a expropiar a los terratenientes y capitalistas para cumplir con ese programa.
Al igual que en Cuba, la feroz resistencia de la oligarquía venezolana ha impulsado la revolución en la línea socialista. Se ha comenzado a expropiar a los terratenientes y capitalistas. Desgraciadamente, la revolución todavía no ha llevado a cabo la tarea más fundamental: la eliminación del poder económico de la oligarquía. La historia demuestra que es imposible hacer media revolución. Chile demostró esto con toda claridad.
¿Las reformas en Cuba reivindican la iniciativa privada?
En Cuba la abolición del capitalismo después de la revolución de 1959 fue lo que permitió lograr unas conquistas en el terreno de la salud, la erradicación del analfabetismo, el grado de educación superior de su población, la esperanza de vida, la reducción de la mortalidad infantil, etc., que son las mejores de toda América Latina y en algunos casos son superiores a las de los países capitalistas avanzados. Ahora bien, Cuba es sólo una pequeña isla, a merced del mercado mundial y además sometida a un bloqueo y un embargo feroz que causan enormes daños económicos. Estados Unidos quiere a toda costa que la revolución cubana fracase porque temen el ejemplo de la superioridad de una economía que no se rige por las leyes del beneficio privado de una minoría. Sin embargo, la idea de que los problemas de la economía cubana se pueden resolver con medidas de mercado, es equivocada y además pondría en peligro las conquistas de la revolución. Lo que se requiere es un auténtico control obrero que acabe con la burocracia, que conduce a la corrupción y el despilfarro. Sobre todo, no se puede construir el socialismo en un sólo país. Es necesaria la extensión de la revolución socialista a América Latina, empezando por Venezuela.
-En el socialismo vietnamita convive un partido fuerte y mecanismos de mercado.
En Vietnam, como en China, la burocracia gobernante ha tomado el camino capitalista, que ha tenido consecuencias negativas para la población. Se han destruido conquistas históricas como la sanidad pública y se ha producido un aumento impresionante de la desigualdad además de la superexplotación de la clase trabajadora. La ley que rige esas economías es la del beneficio, no la de los intereses y necesidades de la población. No puedo considerar a estos países como socialistas.
- ¿Socialismo y propiedad privada son irreconciliables?
¡Depende de lo que entendamos por propiedad privada! El socialismo no significa que el Estado expropie los bienes personales: el carro de uno, el apartamento, etc. Tampoco vamos a nacionalizar las pequeñas tiendas y negocios, o las pequeñas parcelas de los campesinos que tienen unas cuantas gallinas. Lo que defendemos es la expropiación de la tierra de los grandes latifundistas, los bancos y los grandes monopolios que controlan la mayoría de la economía del país.
A menos que estos sectores clave se conviertan en propiedad común, será imposible tener un plan racional de la producción en beneficio de la mayoría de la población. No se puede planificar lo que no se controla, y no se puede controlar lo que no se posee, por ejemplo, la inversión productiva.
Mientras estos sectores permanezcan en manos de un pequeño grupo de ricachones, no se puede hablar de socialismo en Venezuela. Sin embargo, podemos garantizar el respeto a la propiedad del 98 por ciento de los venezolanos.
¿“Las condiciones materiales” para el desarrollo del socialismo se logran sin la fuerza del empresariado?
Cualquier persona que contemple la evolución de la economía venezolana en los últimos años, sólo puede llegar a la conclusión de que la burguesía no está haciendo nada para desarrollar las fuerzas productivas. El sabotaje patronal de diciembre 2002-enero 2003 casi puso al país de rodillas. En el momento actual, el sector privado no está invirtiendo en Venezuela. Al contrario, hay una fuga de capitales o, para darle su verdadero nombre, una huelga de capital. La economía sólo se mantiene gracias al sector estatal.
Durante los últimos diez años la burguesía ha cerrado más de 4.000 empresas de tamaño mediano y grande. Encuestas del sector empresarial venezolano señalan que para el 2010, menos del 15% de los capitalistas planeaban un aumento de su nómina de trabajadores, y sólo el 60% de las inversiones de capital en el sector manufacturero será para inversiones operativas.
Estas cifras muestran que los capitalistas no pueden desarrollar la economía venezolana. Por el contrario, la están destruyendo. La continuación de la situación actual significará más cierres de fábricas, más desempleo, más inflación y más caos.
¿La diversificación de la economía es posible bajo el control estatal?
La verdadera pregunta es si el control de las decisiones económicas está centralizado por un monopolio estatal o monopolios privados. Porque el control monopólico ya existe. El 10% más rico recauda el 36,8% del dinero y el 30% más rico controla el 65,1% de los recursos, mientras que los más pobres se ven obligados a sobrevivir con apenas el 0,9%. Tomemos por ejemplo el sector de la alimentación: una gran
Parte está en manos del monopolio privado. Polar, la mayor empresa privada de Venezuela, representa un 2,4% del PIB no petrolero. Son estos gigantescos monopolios privados los que amenazan con eliminar la “diversificación”, empujando a los pequeños competidores a la bancarrota. Las decisiones claves que afectan a los puestos de trabajo y la vida de millones de personas son tomadas por las juntas de administración no electas de estos monopolios, que sólo están interesados en maximizar sus ganancias.
La oligarquía venezolana ha estado en los últimos 100 años completamente dependiente de la renta petrolera, e incapaz de generar un tejido productivo diversificado. Mediante la expropiación de los monopolios, todo lo que estaríamos haciendo sería poner el control de la economía en manos del pueblo venezolano. Sin embargo, es esencial que el control del funcionamiento de las industrias nacionalizadas esté en manos de la clase trabajadora, mediante mecanismos de control obrero.
El sindicalismo local se queja de poca participación de los trabajadores.
Durante el gobierno del presidente Chávez se ha dado una explosión de la organización sindical en Venezuela. De manera única en el mundo se han dado casos de expropiaciones de empresas que habían sido tomadas por los trabajadores para defender la producción y sus ingresos. Con el plan Guayana Socialista, se ha iniciado una experiencia de control obrero en las industrias básicas. Nada de esto existía bajo la IV República y menos con el sindicalismo corporativo y pro-patronal de los adecos. Es verdad que hay un problema muy grave de burocracia, que transforma la nacionalización en letra muerta. Las viejas malas costumbres de la gestión burocrática, estafa y corrupción vuelven a aparecer. Los trabajadores se sienten alienados, el descontento crece y eso se refleja en baja productividad, y esto desacredita la idea de la nacionalización y del control obrero. La única manera de luchar contra la burocracia es desde abajo, mediante el control democrático de las empresas nacionalizadas por parte de la clase obrera.
¿Hay socialismo sin clase trabajadora organizada y atomizada?
La clase trabajadora venezolana no está “atomizada”. Ha sido el motor principal de la Revolución desde sus inicios. Recordemos que fueron los trabajadores los que salvaron la revolución en diciembre de 2002, cuando derrotaron el paro patronal. Las experiencias de control obrero que se han dado en Venezuela no tienen parangón en todo el mundo y demuestran un nivel de conciencia y de organización muy avanzado por parte de los trabajadores venezolanos. Otra cosa es que sus dirigentes sindicales estén a la altura de lo que se necesita. Recientemente ha habido toda una serie de actividades y manifestaciones de la clase trabajadora que muestran claramente que los trabajadores están luchando para radicalizar la revolución. La marcha de la UNT del 9 de noviembre para una nueva Ley del Trabajo es sólo uno de muchos ejemplos.
¿Se está a tiempo de integrar a los trabajadores como centro de un nuevo modelo social?
La historia de la última década es suficiente para demostrar el enorme potencial creador de las masas. Se ha manifestado en todas las etapas críticas de la Revolución. Durante el paro patronal, los trabajadores ocuparon las instalaciones petroleras, expulsaron a los antiguos gerentes contrarrevolucionarios y pusieron a funcionar las instalaciones bajo control obrero. No sólo salvaron la Revolución, sino también demostraron que eran capaces de dirigir la industria y obtener mejores resultados que antes. Lo que es cierto para los trabajadores petroleros lo es también para los obreros de cualquier otra rama de la industria. Hemos visto muchos otros ejemplos que muestran que los trabajadores son capaces de dirigir la industria y aumentar la productividad, si se les permite hacerlo. Pero la burocracia ha llevado a cabo una campaña sistemática para desacreditar la idea del control y la gestión obrera, saboteando cada movimiento en esta dirección.
Víctor Álvarez, del Centro de Estudios Miranda señala que en la primera década de revolución la economía se hizo más capitalista. El sector privado pasó de 65 % a 70 % del PIB, mientras el estatal se redujo de 35% a 30 %.
No sé si estas cifras son exactas, pero sí sé que una parte importante de la economía venezolana se mantiene en manos privadas. También sé que los capitalistas privados están organizando una huelga de inversión que está dañando la economía y causando grandes dificultades. Esto pone de relieve el hecho de que la situación actual no puede mantenerse. Uno puede tener una economía de mercado capitalista o uno puede tener una economía socialista planificada. Pero uno no puede tener ambas cosas. He aquí la contradicción central de la Revolución Bolivariana. Víctor Álvarez cree que la propiedad estatal es mala en sí y conduce inevitablemente a la burocratización. Por el contrario, insisto en que los sectores fundamentales de la economía deberían ser nacionalizados por parte del Estado, pero el Estado y la gestión de la economía deberían de estar en manos de los trabajadores de manera democrática para impedir el desarrollo de la burocracia.
Sectores del chavismo hablan de poca participación obrera y protagonismo militar. ¿Esto no es la tradición autoritaria latinoamericana?
La comparación con los regímenes militares autoritarios no tiene sentido. ¿Desde cuándo un régimen militar autoritario organiza y arma una milicia popular? Le recuerdo que Chávez ha ganado más elecciones y referendos que ningún otro líder político en el mundo en los últimos o­nce años. Sea cual sea su juicio sobre la política de Hugo Chávez, no se le puede tachar de “autoritario”.
Los trabajadores han jugado un papel clave en la revolución, y Chávez ha demostrado muchas veces que él considera que esto es un elemento muy importante. Fue él quien planteó el lema: “fábrica cerrada, fábrica ocupada”. El problema es que los dirigentes sindicales no aprovecharon la oportunidad para ocupar las fábricas y exigir la nacionalización de las mismas.
El marxismo por definición es dialéctico. Lenin en 1921 asumió la Nueva Economía Política que supuso una planificación centralizada, pero flanqueada por la iniciativa privada. A 12 años de revolución ¿No le hace falta una NEP al país?
Tales analogías históricas tienen límites muy definidos y pueden prestarse a equívocos. En 1921, tras la derrota de la Revolución en Alemania, la Revolución rusa quedó aislada en condiciones de atraso espantoso. Tan solo en 1920, seis millones murieron de hambre. Rusia fue invadida por 21 ejércitos extranjeros. La economía estaba totalmente destruida por los efectos de la guerra mundial y la guerra civil. En tales circunstancias Lenin tuvo que hacer ciertas concesiones al “mercado” con el fin de aplacar a los millones de pequeños propietarios campesinos. Sin embargo, las palancas fundamentales de la economía estaban en manos del Estado y el Estado, fundamentalmente, en manos de los trabajadores, algo que no sucede en Venezuela. No existe ningún paralelo entre la NEP y la situación actual en Venezuela. Es cierto que hay algunos problemas. Pero, ¿acaso no hay problemas económicos muy graves en Inglaterra, Irlanda, Grecia, España, Portugal y también en los Estados Unidos? ¡Las referencias a los méritos de la economía del mercado libre y la iniciativa privada suenan bastante irónicas después de la hecatombe económica del 2008! Veinte años después de la caída del Muro de Berlín no queda piedra sobre piedra de la afirmación de la superioridad de la economía de mercado. La restauración del capitalismo en Rusia y Europa del Este ha supuesto una catástrofe para sus pueblos. En todas partes el capitalismo se encuentra en una profunda crisis, millones de personas han perdido sus puestos de trabajo y el mundo entero está en un estado de turbulencia.
- Entonces... nada de medias tintas
El problema con el reformismo es que hace imposible el funcionamiento normal del capitalismo, pero no pone nada coherente en su lugar. La nacionalización parcial no resuelve nada fundamental. Por el contrario, se distorsiona el mecanismo del mercado y provoca el caos. Sigue siendo imposible tener un plan racional de la producción porque las piezas clave de la economía permanecen en manos privadas. Sólo cuando los puntos clave de la economía sean nacionalizados será posible movilizar el colosal potencial productivo de Venezuela para servir a los intereses del pueblo.

PERFIL - ALAN WOODS
El analista político últimamente ha sido muy nombrado en el país por chavistas y opositores. Cree y confía en la Revolución Bolivariana
¿Ycómo es él?

AiramFernández

AlanWoods es un analista político marxista, de origen galés. La vena izquierdista la tiene desde que era un chico. Con apenas 16 años de edad se vinculó a ese campo ideológico.
Catedrático de filologías rusa y eslava en la Universidad de Sussex, en el Reino Unido, y la Universidad de Sofía, en Bulgaria, participó en la lucha contra la dictadura franquista en España durante los años 70.
Junto al ya difunto Ted Grant, quien fuese otro pensador como él, fundó la Corriente Marxista Internacional, organización de la que lleva todas las riendas desde 2006, y bajo el objetivo de luchar por unir a la mayor cantidad posible de trabajadores y jóvenes en todo el mundo, para impulsar y estimular la lucha por el socialismo a nivel internacional.
A lo largo de toda su vida política, ha escrito libros traducidos a varios idiomas, en los que pregona sus ideas de izquierda. La revolución bolivariana, un análisis marxista, es uno de ellos, publicado en el año 2005.
Así pues, es uno de los pensadores marxistas de mayor reconocimiento a nivel mundial. Trotskista, además, es firme defensor de la revolución comandada por el presidente Hugo Chávez, del que dicen es su asesor e ideólogo, por las reuniones que han sostenido en varias ocasiones.
Pero el autor de El marxismo y la cuestión nacional , y editor de la revista Socialist Appeal y de la página web marxist.com, ha desmentido este rumor, y lo ha hecho públicamente y en reiteradas oportunidades, agregando que no ha sido asesor ni del presidente Chávez ni del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), organización que también le ha sido atribuída.
Pero su admiración y confianza en la Revolución Bolivariana, no significa la ausencia de críticas de su parte. Al contrario, en varios artículos escritos por él y en una entrevista concedida a un medio nacional, dijo que éste era un proceso que no estaba consolidado del todo y al que le hacía falta una profundización, porque “no se puede hacer una revolución a medias”.
Y tal parece que el Presidente le tomó la palabra, y está acelerando las medidas revolucionarias.

Vea tambien en este blog la reseña de Alan Woods en "Los intelectuales comunistas cubanos discuten......

jueves, 23 de diciembre de 2010

Demandan a Ernst & Young por las cuentas de Lehman Brothers

[Ernst]Por Liz Rappaport y Michael Rapoport

En lo que constituyen las acusaciones más graves contra una firma contable en casi diez años, el fiscal general de Nueva York ,Andrew Cuomo, entabló el martes una demanda civil contra Ernst & Young por fraude.
El documento de 32 páginas acusa a una de las mayores firmas contables del mundo de ayudar al banco de inversión Lehhman Brothers a ocultar a los inversionistas su precaria situación financiera durante siete años antes de su colapso en septiembre de 2008 mientras, de paso, obtenía US$150 millones en honorarios.
Ernst & Young estaba al tanto, apoyó y asesoró a Lehman sobre sus transacciones conocidas como Repo 105, una maniobra de maquillaje contable en la que calificó como ventas lo que realmente era un tipo de deuda de corto plazo. Esta operación la hacía parecer menos riesgosa de lo que era realmente, según indica la demanda.
La firma de auditoría también se quedó de brazos cruzados mientras Lehman ocultaba a los inversionistas y analistas en conferencias telefónicas y en la divulgación de documentos financieros el verdadero alcance de los niveles de riesgo, especialmente después de que la estabilidad de la firma comenzara a tambalearse tras el inicio de la crisis de deuda en 2007, alega la querella.
La oficina del fiscal general de Nueva York pretende que Ernst & Young pague al estado de Nueva York las comisiones que obtuvo de Lehman Brothers entre 2001 y la actualidad, más los daños a los inversionistas. "Ernst & Young ayudó sustancialmente a Lehman Brothers Holdings Inc., ahora en bancarrota, a cometer un masivo fraude contable", escribió Cuomo en la demanda. La firma declinó referirse al tema.
La demanda alega que Ernst & Young estaba consciente de que las transacciones con Repo 105 de Lehman Brothers violaban las normas contables, y que la firma hizo caso omiso a las advertencias de varios empleados de Lehman Brothers y de dentro de su propia empresa sobre la conveniencia de realizar las transacciones.
La firma de contabilidad aprobó las transacciones Repo 105 de Lehman desde el momento en que esta compañía se convirtió en uno de sus principales clientes en 2001, indicó Cuomo. En el proceso, recibió más de US$150 millones en honorarios de Lehman entre 2001 y 2008, según la querella.
En las transacciones Repo 105 de Lehman, la compañía transfirió hasta un total de US$50.000 millones de activos de su balance a bancos extranjeros en períodos clave de divulgación de datos financieros con la promesa de recomprar los valores a un precio con prima días después, agregó Cuomo en la demanda. Con el dinero en efectivo con el que contaba, Lehman canceló otras deudas, reduciendo su apalancamiento y aparentando una mejor situación financiera de la que tenía en realidad.
Ernst & Young también aprobó el plan para usar los Repo 105 desde el principio. A Lehman se le ocurrió la idea de usar los Repos 105 en 2001 para "reducir su balance contable", según un memorando de Lehman a Ernst & Young mencionado en la demanda de la fiscalía de Nueva York.
La demanda del fiscal de Nueva York es el último y más reciente problema que ha aquejado a Ernst & Young en los últimos años. La Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) suspendió a la empresa en 2004 por presunto conflicto de intereses. Ernst había auditado a la compañía de software PeopleSoft al mismo tiempo que la división de consultoría recomendaba el software de PeopleSoft a sus clientes.
Ernst, asimismo, acordó pagar US$142,5 millones a los accionistas y tenedores de bonos de HealthSouth Corp. en un acuerdo extrajudicial ligado a un escándalo contable en el que HealthSouth fue acusada de manipular sus resultados. En 2005, a su vez, Ernst pagó US$100 millones como parte de un acuerdo extrajudicial en un caso en el que Time Warner Inc. fue acusada de inflar los ingresos de su negocio de Internet.
"El fiscal general representa fielmente que la tarea de un auditor es asegurarse de que los reportes financieros de sus clientes no lleven a engaño y sus acusaciones, de resultar ciertas, podrían crear un problema importante para Ernst & Young", dijo Robert Willens, un consultor tributario de Nueva York que asesora a bancos de inversión y fondos de cobertura. "Pone de relieve una serie de asuntos preocupantes".
 

martes, 21 de diciembre de 2010

Socialismo necesita más impuestos y menos subsidios

Por Patricia  Grogg

"Se avecinan tiempos que pueden ser traumáticos para la población", dijo un antiguo militante del gobernante Partido Comunista de Cuba (PCC), atento a la transmisión televisiva diferida de las sesiones en las que el parlamento analizó el programa de reformas que será discutido en el próximo congreso partidario.

El hombre concuerda con el criterio oficial de que no hay alternativa a los cambios que el gobierno de Raúl Castro aplica y aplicará como parte de la actualización del modelo económico. "Pero me preocupa que la ciudadanía no vea claro el horizonte", dijo a IPS la fuente, que pidió no ser identificada.

Los cuatro días de sesiones parlamentarias finalizaron el sábado 18 con un crítico discurso de Castro, quien volvió a insistir en que el camino emprendido es irreversible y apunta a fortalecer el socialismo, y reconoció que en las últimas cinco décadas se cometieron errores que es necesario enmendar.

"O rectificamos o ya se acaba el tiempo de seguir bordeando el precipicio, nos hundimos, y hundiremos (...) el esfuerzo de generaciones enteras", dijo el presidente, que también advirtió que no le temblará la mano con los "cuadros" de cualquier nivel que incumplan sus tareas.

La línea será de "mayor exigencia" y se adoptarán "las medidas disciplinarias pertinentes cuando se detecten transgresiones de lo establecido", dijo Castro. Es preferible que los dirigentes que se sientan incapaces de cumplir sus responsabilidades soliciten sus renuncias antes de ser destituidos, consideró.

Por el mal desempeño de funcionarios y deficiencias productivas, esta nación caribeña dejó de percibir este año 120 millones de dólares por el desaprovechamiento de oportunidades de exportación de níquel, y de 65 millones en las ventas de azúcar.

Pero las mayores inquietudes de los hogares continúan concentrándose en la posible pérdida del empleo, por la eliminación de más de un millón de puestos de trabajo en el sector estatal, y en el cada vez más cercano fin del abastecimiento racionado de alimentos.

Si bien el racionamiento no satisface todas las necesidades familiares, muchos siguen viéndolo como la única forma segura y ordenada de obtener a bajo precio, gracias al subsidio estatal, ciertas cantidades de arroz, azúcar, aceite, granos, huevos y algunos alimentos cárnicos, entre otros artículos básicos.

"De acuerdo, es insuficiente, pero me asegura ese mínimo. Sacaron las papas de la libreta y de inmediato comenzaron las dificultades para comprarlas. El chícharo (guisantes secos) desapareció. No se consigue por ninguna parte", se quejó a IPS la profesora jubilada María Caridad Rivero.

Castro admitió lo delicado de este problema, pero criticó que se siga identificando la libreta de abastecimiento "como un logro social que nunca debiera suprimirse", pues en hoy constituye una expresión de "igualitarismo", que beneficia por igual a quien no la necesita, trabaje o no.

"En el futuro existirán subsidios, pero no a los productos, sino a las cubanas y cubanos que por una u otra razón realmente los necesiten", anunció el mandatario, para reiterar que tanto en la "libreta" como en la reducción de plantillas "abultadas" nadie quedará "desamparado".

Según el ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo, sostener esta canasta básica a bajo precio le cuesta al Estado 1.016 millones de dólares anuales, pero el ingreso medio actual de la población no permite suprimirla de golpe. "Habrá que irla eliminando paulatinamente, mientras no podamos hacer una transformación radical", señaló.

En materia de empleo, el gobierno espera que unas 250.000 personas se sumen en 2011 a más de 143.000 trabajadores por cuenta propia que ya existían en 2009. Para ellos, se puso en marcha un régimen tributario que algunos economistas consideran excesivo y poco estimulante, sobre todo en los primeros años.

Otra parte del personal estatal "sobrante" se moverá hacia centros del Estado donde haga falta mano de obra o se podrá incorporar al sector agrícola o al de la construcción, ambos con déficit de fuerza laboral, entre otras opciones. El reajuste de plantillas implica suprimir medio millón de plazas en el primer trimestre del año próximo.

Los impuestos al trabajo privado incluyen gravámenes de 25 a 50 por ciento sobre la renta, de 10 por ciento sobre las ventas o servicios, de 25 por ciento a la contratación de fuerza laboral, y de 25 por ciento como contribución al seguro social.

En tanto, la ministra de Finanzas y Precios, Lina Pedraza, dijo que se trabaja en una legislación tributaria para gravar gradualmente salarios, viviendas, servicios públicos y tierras ociosas. También se estudiará aplicar algún impuesto especial a personas que, estando aptas, no trabajan, pero disfrutan de todos los beneficios sociales.

El sexto congreso del PCC se realizará del 16 al 19 de abril de 2011, precedido por debates populares sobre la estrategia de desarrollo económico y social a adoptar, que se extenderán hasta febrero, dijo Castro.

El mandatario de 78 años recordó que el congreso será, "por ley de la vida", el último de la mayoría de la "generación histórica" que condujo los destinos de este país isleño desde el triunfo de la Revolución Cubana, en enero de 1959.

"El tiempo que nos queda es corto… estamos en la obligación de aprovechar el peso de la autoridad moral que poseemos ante el pueblo para dejar el rumbo trazado…", y "tenemos el deber elemental de corregir los errores que hemos cometido en estas cinco décadas de construcción del socialismo", dijo el gobernante.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Por qué el dinero fácil no será la solución

Por Joseph Stiglitz
La Reserva Federal, luego de hacer tanto para crear los problemas en los que ahora está atascada la economía, luego de haber pensado de forma errónea que incluso luego de que reventó la burbuja inmobiliaria los problemas estaban contenidos, y luego de haber subestimado la severidad del problema, ahora quiere hacer una contribución para impedir que la economía se hunda en un malestar al estilo japonés. ¿Cómo? Como anunció el presidente de la Fed Ben Bernanke la semana pasada, a través de compras a gran escala de bonos del Tesoro de EE.UU., lo que se conoce como alivio cuantitativo, o AC.

La Fed tiene razón al preocuparse. Si el desempleo alto continúa, EE.UU. enfrenta el riesgo de perder capital humano a medida que se erosionan las destrezas de los desempleados. Entonces será cada vez más difícil bajar la tasa de desempleo a niveles cercanos a los que prevalecían a mediados y fines de los años 90, y la mayor tasa de desempleo y la menor producción harán que las actuales previsiones pesimistas del presupuesto de la Oficina de Presupuesto del Congreso de EE.UU. parezcan optimistas.
El problema es que, con las tasas de interés cerca de cero, es poco lo que puede hacer la Fed para reimpulsar la economía, y cometer un error puede causar daños considerables. En 2001, las (entonces) tasas de interés en mínimos históricos no resucitaron la inversión en plantas y equipos. En cambio, reemplazaron la burbuja tecnológica con una burbuja inmobiliaria aún más peligrosa. Ahora lidiamos con el legado de esa burbuja, con capacidad excesiva en bienes raíces y apalancamiento excesivo en los hogares.
Hoy, la Fed le presta muy poca atención a la transmisión entre las tasas de interés pagadas por el gobierno y los términos y la disponibilidad del crédito para pequeñas y medianas empresas (Pymes). Las grandes empresas están llenas de efectivo, y los pequeños cambios en las tasas de interés —a corto o largo plazo— las afectarán poco. Un banquero pregunta con razón si este tipo de empresas vienen a pedir dinero, ¿qué tiene de malo?
Pero las Pymes son la fuente de creación de empleo en la mayoría de las economías, incluido EE.UU. Muchas de estas empresas están hambrientas de efectivo. No pueden pedir dinero prestado a la tasa de interés a la que pueden acceder los grandes bancos, las grandes firmas o el gobierno. Piden prestado a los bancos, y muchos de los bancos locales y comunitarios más pequeños de los que dependen están en mala forma; más de 800 están en la lista de observación de la Corporación Federal de Seguro de Depósitos (FDIC) de EE.UU.
Sin embargo si los bancos estuvieran dispuestos y tuvieran la posibilidad de prestar, otorgarles préstamos a Pymes suele estar basado en colateral, y el valor de la forma más común de colateral, los bienes raíces, ha caído entre 30% y 40%. Entonces no es de extrañar que la disponibilidad del crédito esté tan restringida. Pero no es probable que AC en la forma de comprar bonos del Tesoro de EE.UU. afecte mucho esta situación. Tendrá cierto efecto a la baja sobre las tasas hipotecarias, y bajar las tasas de las hipotecas pondrá algo de dinero en los bolsillos de la gente. Los precios de bienes raíces más altos quizás también permitan que algunas Pymes pidan más prestado. Pero es probable que estos efectos, aunque son positivos, sean pequeños, tan pequeños que causarán una diferencia apenas perceptible en el persistente desempleo de EE.UU.
Hay otro canal a través del cual el alivio tendrá algunos efectos positivos: es probable que los precios de los valores suban. Pero por todos los motivos que acabo de dar, es poco probable que esto tenga mucho efecto en la inversión. Ni tampoco es probable que la mayoría de los estadounidenses, cargados con deudas y cuentas de retiro más pequeñas, se embarque en un frenesí de compras. Ni deberían hacerlo. Eso sólo retrasaría el desapalancamiento que es necesario si vamos a experimentar un crecimiento sostenible en el futuro.
Hay otro riesgo negativo: el AC quizás ni siquiera tenga éxito en bajar las tasas de interés, o en bajarlas mucho. Dada la magnitud del exceso de capacidad, hay poco riesgo de inflación hoy en día. Pero si los halcones de la inflación creen que el riesgo de inflación futura es real, entonces creerán que las tasas de interés a corto plazo aumentarán. Esto significará que las tasas de interés a largo plazo, incluso ahora, quizás aumenten, a pesar de la enorme intervención de la Fed, debido a que las tasas de interés a largo plazo se basan en expectativas de tasas de interés a corto plazo futuras.
El AC presenta un tercer riesgo: si revienta la burbuja del mercado de bonos que la Fed buscar desarrollar —la consecuencia de las burbujas de tecnología y bienes raíces— claramente tendrá efectos adversos sobre la economía, como deberíamos haber aprendido para este momento.
Los partidarios del AC señalan otro canal a través del cual fortalecerá la economía. Las tasas de interés más bajas también podrían llevar a un dólar más débil, y el dólar más débil a más exportaciones. La devaluación competitiva lograda a través de tasas de interés bajas se ha convertido en la forma preferida de políticas de "mendiguear entre los vecinos" en el siglo XXI. Pero esta política sólo funciona si otros países no responden. Lo han hecho y lo harán, a través de todos los instrumentos a su disposición. Ellos también pueden reducir sus tasas de interés. Pueden imponer controles al capital, impuestos y regulaciones bancarias, y pueden intervenir de forma directa en su tasa cambiaria.
Bajo el patrón oro, se suponía que había un mecanismo de ajuste automático, cuando un país con un excedente comercial registraba un flujo de ingreso de oro y un aumento en los precios, lo que llevaba a una apreciación real automática de su moneda. Nunca funcionó de forma tan fluida como se suponía, pero en la economía moderna con dinero no convertible, el proceso de ajuste puede ser impedido de forma aún más fácil. China, por ejemplo, tiene un control suficiente de su sistema bancario y su economía como para poder mantener de forma simultánea una tasa de cambio estable que genera un excedente y previene la inflación.
Este tipo de políticas podrían tener un precio que pagar, pero el precio podría ser menos que la alternativa: las bancarrotas y el desempleo que vendrían a continuación de una apreciación monetaria disruptiva cuando EE.UU. permite el ingreso de una marea de liquidez. Se supone que ese dinero reimpulsaría la economía estadounidense pero en cambio recorre el mundo de busca de economías que de hecho parecen funcionar bien y causando problemas allí.
El lado positivo del AC es limitado. El dinero simplemente no se dirigirá a donde es necesitado, y los efectos sobre la riqueza son demasiado pequeños. El lado negativo es un riesgo de volatilidad global, una guerra monetaria y un mercado financiero global que está cada vez más fragmentado y distorsionado. Si EE.UU. gana la batalla de la devaluación competitiva, podría resultar ser una victoria muy costosa, ya que nuestras ganancias se producen a expensas de otros, incluidos aquellos a los que esperamos enviarles nuestras exportaciones.
Stiglitz, profesor de la Universidad de Columbia, ganó el Premio Nobel de economía.
 

viernes, 17 de diciembre de 2010

¿Economía cubana de mandatos o de utilidades?

Por Jose Alejandro Rodriguez

Rayando 85 años tiene las neuronas tan pródigas como un joven universitario; como si no bastara medio siglo consagrado a la economía cubana desde el cargo y también desde la cátedra, la investigación y la docencia: dos mundos que casi nunca convergen. Generoso porque siempre ha creído en la eficacia potencial del socialismo, por más bandazos y vaivenes que este haya dado. Leal, con esa lealtad auténtica de los que tienen la boca suelta y defienden sus criterios.
El Doctor en Ciencias Económicas Joaquín Infante respondió a las preguntas de este reportero, sintiéndose juez y parte de los rumbos accidentados de la economía cubana hasta hoy; y de sus desafíos y destinos en lo adelante.
—Cuba se mira al espejo con el análisis de los Lineamientos del Congreso del Partido. ¿Qué implica transitar de la dirección administrativa de la economía a su conducción financiera?
—Lo de la dirección administrativa de la economía es una larga historia, desde que nos insertamos en el sistema del socialismo real de la URSS: el culto a los planes materiales y no a los valores, no a los saldos financieros. Nos acostumbramos, país, empresa y ciudadano a que, tuviéramos resultados o no, siempre los déficits y las incapacidades se cubrían.
«Las finanzas nos sugerían capitalismo. Y eso nos llevó a una centralización extrema de la planificación y las decisiones económicas. Con esa rigidez e inflexibilidad, las finanzas no pueden funcionar. Un reflejo es que todavía tenemos el tipo de cambio monetario de uno por uno en el sector estatal de la economía. La decisión de exportar o importar no tiene en cuenta el verdadero valor de la moneda, ni permite conocer el real costo de lo que produces, de lo que exportas e importas.
«Ahora que urge fomentar exportaciones y sustituir importaciones, hay que sincerar el tipo de cambio, más allá de esa falacia de un peso, un dólar. Así las exportaciones se estimulan y las importaciones encarecen. «Descentralizadamente, la empresa analiza y decide a partir de sus costos reales, y el tipo de cambio juega en sus análisis, porque decide a partir de sus costos reales».
—¿En qué medida el culto a la economía material, en detrimento de lo financiero, genera ineficiencia?
—Mira, cuando yo era director del Presupuesto del Estado, en los años 80, al menos subsidiábamos únicamente los productos que se le vendían a la población por debajo de su costo. Pero luego eso se fue deteriorando, y el Presupuesto comenzó a subsidiar miles de producciones. Era una bodega.
«Si tú subsidias todas las producciones, no sabes nunca el costo de nada. Por eso uno de los cambios más fuertes es que no se van a subsidiar las pérdidas. Así, se obligará a la empresa a buscar eficiencia. Ahora vas a ver cómo el director se preocupa de que Contabilidad le dé los datos rigurosos para seguir obsesivamente los costos».
—Pero eso implica descentralizar facultades hacia el sistema empresarial. Si usted tiene las manos atadas para estimular la excelencia del trabajo y la calidad; si no pueden quedar fondos de las utilidades en la empresa, como ha sido hasta hoy, y todo va hacia arriba…
—Por ahí anda la actualización del modelo. Porque hasta ahora, con la centralización extrema, llegamos a incluir hasta la divisa. Se centralizaba el ingreso bruto y no el neto. Ni siquiera te garantizaba la reproducción simple, los costos en que incurrías. Eso es mentalidad administrativa. ¿Cómo te van a quitar los recursos que necesitas para reponer lo gastado en la producción, y luego esperar a que te los asignen?».
—El empresario estatal pende de esos hilos. Lo han confinado a una especie de cómoda inercia. ¿Estará preparado ahora para tales cambios, después de tantos años acolchonadito por un diseño centralizado de la economía?
—El cambio de mentalidad es complejo, si te acostumbraste a que te exigieran por la producción en unidades físicas. ¿Y por qué entonces el campesino, sin saber un alpiste de Economía, no tiene pérdidas y es rentable? Cuando delegas facultades y mides por la rentabilidad, la eficiencia y la eficacia, el productor responde.
«Un terreno en el que hay que flexibilizar es el de los precios mayoristas. Es inevitable que si yo no puedo tener pérdidas, tengo que mover esos precios, que deben ser un acuerdo entre empresas. Si yo tengo que ser rentable y tú también, seguro que vamos a buscar un precio beneficioso para los dos. ¿Por qué deben decidirse tantos precios, desde el Ministerio de Finanzas y Precios?
—Pero implica que los precios minoristas también se muevan…
—Ese es otro asunto. Las transformaciones serán mediante aproximaciones sucesivas. Primero hay que cambiar el tipo de cambio en el sector estatal, porque la economía material se queda en aquello de: te asigno tantas toneladas de combustible, aunque no seas eficiente. Ahora el precio del combustible tiene que sentírselo la empresa.
«Tiene que haber flexibilidad en los precios, repito; pero primero tienen que conocerse los costos. Y los precios tendrán que moverse, esa es la vida. Pero está claro que el proceso de cambio no va a ser de hoy para mañana».
—Todo parece indicar que vamos hacia un modelo de economía socialista más racional. Pero en lo inmediato, hasta que dé resultados, ¿la actualización no traerá dificultades y sacrificios?
—Los comunistas tenemos que prepararnos para explicarle con sinceridad a la población la situación que se avecina. Sí va a haber afectaciones en el 2011 y parte del 2012, a mi entender. Pero no tenemos otra alternativa para enderezar tantas cosas. Si no lo hacemos, se nos va el socialismo que tanto nos ha costado y que tanto nos ha dado. Pero ya, en el 2013, se empezarán a ver los beneficios, no tengo duda.
—Lógicamente, una economía que no prospere, ¿cómo va sostener los programas sociales?
—Eso es lo que pasó en los últimos años: se prestó mucha atención al sector no productivo y se abandonó el productivo.
—Usted, parte de esa avanzada de economistas y contadores que al llamado del Partido y la ANEC están apoyando los debates sobre los Lineamientos Económicos, dígame concretamente un asunto en torno al cual le preocupe la vieja percepción predominante en muchas personas.
—Precisamente esa concepción material de la economía. Si hablan de la productividad, lo hacen en unidades físicas por trabajador. Ese es uno de los problemas más serio: hemos vivido sin tener en cuenta los valores financieros, que son los que revelan la salud de una economía. No es lo mismo el azúcar a seis centavos en el mercado internacional que a 30. No es lo mismo para un país vender azúcar de primera calidad que buscar un comprador para un azúcar de segunda o tercera.
—El capitalismo es un viejo camaján, con unas agallas de siglos, y busca sus mañas para emerger de muchas recaídas y mantenerse. El socialismo, con tan nobles ideales, es demasiado joven e inexperto. Le cuesta mucho trabajo coronar su eficacia económica…
—Son complejos asuntos, que rebasan a generaciones y generaciones. Nosotros pensábamos que podíamos cambiarlo todo en un corto período de tiempo. En 1967, cuando quitamos los costos y desconocimos muchas leyes económicas, pensábamos que ya íbamos a tener el Hombre Nuevo. Y el hombre con minúscula tiene que estar incentivado para el trabajo. Nos olvidamos de la Ley de Distribución Socialista. El socialismo es igualdad de derechos y oportunidades, no igualitarismo. Este rasero parejo hace perder motivación y fomenta la mediocridad.
—Ahora hay teóricos de izquierda que creen ver el final del socialismo en Cuba, y califican el proceso de actualización de puro «economicismo». ¿Qué opinión le merecen?
—Son un peligro esos teóricos que se meten 70 años discutiendo cómo construir el socialismo sin haber hecho nada por ese sistema. Ahora empiezan a teorizar de que si nos desviamos… bla, bla, bla. Pero una cosa es con guitarra y otra con violín. Es muy fácil opinar, y no ponerse en el lugar de un país con una situación financiera crítica, bloqueado por la mayor potencia y en medio de una crisis económica mundial. ¿El asunto es hablar o resolver los problemas concretos de un país? Yo soy un teórico práctico. Todavía nadie ha construido el socialismo ideal. Aquí tomamos medidas a nuestro estilo, para más socialismo. Y chico, ¿qué es el socialismo, si no darle bienestar al pueblo y redistribuir lo mejor posible los recursos? ¿Cuál es la diferencia entre una empresa socialista y una capitalista? Las dos deben producir con rentabilidad y ser costeables, autofinanciarse. Pero en la capitalista las riquezas se las embolsillan los dueños, y en la socialista son patrimonio del país y del pueblo. Mas, para que esto último sea eficaz, tenemos que eliminar muchas restricciones innecesarias.
—Un ejemplo de esas restricciones es la centralización desmedida en que se mueve —o casi no se mueve— la empresa estatal: todas sus utilidades van hacia las arcas del país. Y aunque al final se redistribuya globalmente lo creado, ello ha generado escasa motivación en esos colectivos y manos atadas de los empresarios para estimular a los trabajadores.
—En los Lineamientos está muy claro que la empresa estatal requiere un vuelco. Hay que dejarla caminar. Los trabajadores tienen que marchar viendo sus ingresos vinculados a sus resultados. Y la empresa, después de haber cumplido sus compromisos con el país, debe poder disfrutar de una parte de sus utilidades para su desarrollo y la estimulación, incluyendo la divisa en tanto no alcancemos la convertibilidad del peso.
—Se menciona mucho ahora el sentido de pertenencia. Porque un problema muy serio, de connotaciones ideológicas fatales, es que el sujeto económico no se ha sentido dueño.
—Si en los colectivos los ingresos dependerán de los resultados (el individual, el de la brigada y el de la empresa) todos estarán en función de ello, porque al final tendrán parte en las utilidades. Para eso hace falta darles participación y voz a los trabajadores en las decisiones. El plan hay que discutirlo allá abajo con el trabajador.
«Y los problemas de la contabilidad, los costos, cobros y pagos; cuando las empresas tengan facultades y les quitemos la camisa de fuerza, van a resolverse, porque ya eres tú luchando por la eficiencia. Y las empresas con pérdidas quebrarán; entonces se afectarán todos: trabajadores y cuadros. Eso va a obligar a que las cosas funcionen, aunque no van a ser perfectas. Pero según avancemos, mejorarán».
—La descentralización tan mencionada también abarca los territorios, la necesaria horizontalidad. ¿En qué medida pueden desatarse las potencialidades en los municipios?
—Vamos hacia otra relación de la empresa con el territorio donde está enclavada, de manera que aquella, de sus utilidades, salpique al municipio con sus aportes. Se podrán generar muchas iniciativas, incluso industrias con los recursos locales. Y se solucionarán muchos problemas allí en la base; eso va a darle mucha vida al municipio.
«Lo otro muy importante es la separación de las funciones estatales y empresariales. Si tú eres Gobierno, no administras. La empresa es la empresa. El Gobierno regula, norma y supervisa; pero no puede estar administrando la economía».
—Con todas estas transformaciones que sobrevendrán, ¿usted cree que se pueda ir esquinando el atoro del burocratismo?
—Cuando tú quites las tutelas administrativas, y te rijas por los resultados económico-financieros, estarás esquinando al burocratismo. La prioridad es cambiar nuestra concepción de la economía, para más y mejor socialismo. La planificación con primacía sobre el mercado, pero espacios para el mercado. Los recursos fundamentales los dirige y asigna el plan. Pero, cumplidos los compromisos con el Plan en el sector campesino con una lista determinada de productos, por ejemplo, se moverán mecanismos de oferta y demanda».
—De todas las transformaciones previstas, en su opinión qué va a ser lo más complejo.
—La instrumentación de cada una. Y en particular la eliminación de la dualidad monetaria. Date cuenta de que tenemos un tipo de cambio uno por uno para el sector empresarial, y otro de 25 por uno para la población. El peso en el sector empresarial está actualmente sobrevalorado, y depreciado en el sector población. Por eso debemos empezar por el sector empresarial, para que ayude a elevar la economía y a buscar eficiencia; y después poco a poco ir apreciando el peso para beneficiar a la población.
—Cuando mira hacia atrás, ¿no siente contrariedad de que muchas cosas en las cuales participó luego se desactivaron?
—Sí, siento nostalgia de las cosas que hemos tratado de hacer y luego no se lograron. Ahora me acuerdo de todo lo que Carlos Rafael Rodríguez hizo en el INRA, donde yo era director de Finanzas y Precios. Llegamos a hacer costeable ese Instituto en 1965. Tantas cosas que se encaminaron y luego se hicieron disparates, que hemos tenido que volver a rectificar. Pero no me arrepiento de nada, porque la vida es una obra de teatro con un solo acto y sin ensayo. Soy un optimista, y al menos me siento contento de que, antes de irme de este mundo, vamos a coger un buen camino. Lo que me queda por vivir será para eso.

martes, 14 de diciembre de 2010

En busca de la eficiencia perdida

Por Patricia Grogg
Cuba aspira a reactivar su deprimida industria azucarera, como parte de su estrategia en busca de diversificar las fuentes de ingresos externos, dijeron especialistas al comentar el comienzo de labores en dos de los 39 ingenios que involucrará la zafra.
La cosecha se concentrará este año en menor cantidad de centrales para el mejor aprovechamiento de la caña disponible. Citado por medios oficiales de prensa, el ministro del Azúcar, Orlando García Ramírez, indicó que el objetivo es invertir los recursos en los centros de producción "más seguros y estables".

Está previsto que al finalizar diciembre haya 15 ingenios en operaciones y el resto se incorporará en enero. Fuentes allegadas al sector, aseguraron a IPS que las actuales condiciones invernales, con bajas temperaturas y ocasionales lluvias, favorecen los rendimientos, aunque solo se espera una producción "similar" a la del pasado año.

La zafra precedente evidenció severas deficiencias productivas que ocasionaron un incumplimiento del plan en más de 230.000 toneladas de azúcar. El resultado fue una producción de 1,1 millones de toneladas, apenas suficiente para cumplir con la exportación comprometida con China de 400.000 toneladas y satisfacer el mercado interno de unas 700.000 toneladas.

Ese pobre desempeño fue duramente criticado en mayo pasado por el oficial diario Granma, que culpó del desastre a una mala política de planificación, voluntarismo y falta de control, así como de comprometer el desarrollo de la industria al moler caña reservada para la zafra siguiente.

"Desde 1905, el país no registraba una campaña azucarera tan pobre", sostuvo en su artículo el especialista en esos temas Juan Varela. La fuerte crítica se publicó 48 horas después de la destitución de Luis Manuel Ávila del cargo de ministro del sector, por "deficiencias en su trabajo".

Según especialistas en el tema, el gobierno busca desde hace tiempo una estrategia para sacar del bache a la industria azucarera, empequeñecida tras una reestructuración en 2002 y 2004 que redujo las tierras dedicadas a la caña y cerró más de la mitad de sus por entonces 156 ingenios.

Los planes en estudio incluirían convertir el Ministerio del Azúcar en una unión de empresas estatales bajo la cual se reorganizaría la agroindustria, desde la plantación de caña hasta la fabricación del producto y se podría ampliar la inversión extranjera, hasta ahora presente solo en el sector de los derivados. Esa estrategia daría mayor autonomía al sector, inclusive para la administración de sus fondos, de acuerdo a versiones no confirmadas aún oficialmente. Académicos consultados por IPS consideraron al respecto como buena señal las iniciativas para la industria azucarera plasmadas en el proyecto que traza las líneas estratégicas de desarrollo económico con vista al VI congreso del gobernante Partido Comunista de Cuba, previsto para abril de 2011. El texto base de la cita comunista, actualmente sometido a debates populares en todo el país, propone entre otros objetivos el aumento gradual de la producción azucarera y derivados de la caña hasta lograr los ingresos en divisas que permitan financiar los gastos totales de operación más el valor de las inversiones que se ejecuten.

Asimismo se prevé diversificar las producciones azucareras teniendo en cuenta las condiciones del mercado internacional y mediante la acertada explotación de los ingenios y plantas de derivados, en los cuales Cuba ha demostrado sus potencialidades, en algunos casos con inversión extranjera.

Economistas recordaron que la caña de azúcar es "pródiga" en subproductos para las industrias alimentaria, química, farmacéutica y biotecnológica.

Alimentos para animales, resinas, preservantes, plásticos e insumos para fábricas papeleras y del mueble figuran entre las subproducciones que dan mayor valor agregado a la materia prima.

Sin embargo, la agroindustria del azúcar, que hasta los años 80 era el principal producto de exportaciones de esta isla caribeña, requiere tanto de modernización como de flexibilización del proceso productivo. En ambos casos resultaría aconsejable la apertura al capital foráneo, ante la falta de liquidez que enfrenta el país.

"Es necesario revertir el proceso de descapitalización y desindustrialización que ha sufrido la agroindustria cañera en los últimos años, un sector que encierra un importante efecto multiplicador para la economía nacional y al cual se le debe restituir el lugar que le corresponde con una nueva visión y misión", comentó el estudioso Armando Nova.

En una investigación a la que IPS tuvo acceso, Nova considera que hace falta convertir al sector en una agroindustria bioenergética, es decir creadora de fuentes de energía renovable, productora de alimentos, materias primas, generadora de fondo exportable y con capacidad de sustitución de importaciones.

Según cifras oficiales, las exportaciones azucareras llegaron a sumar unos 4.000 millones de dólares en los buenos tiempos de la era de intercambio comercial con la hoy desaparecida Unión Soviética y sus aliados.

Pero en la zafra de hace unos dos años esas ventas externas generaron solo 600 millones de dólares, en tanto la comercialización de alcoholes, rones y otros derivados dejó una factura de 55 millones de dólares.
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