"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

viernes, 20 de enero de 2012

Mensajes de Raúl Castro en 2011

Mensajes de Raúl Castro en 2011
Jorge Luis Baños - IPS
La necesidad de forjar un consenso nacional sobre la actualización del modelo cubano, la resistencia a los cambios y el ritmo de las reformas, la renovación generacional, la no discriminación por motivos de religión, raza o género, así como las amenazas que representan para el país fenómenos como el de la corrupción, estuvieron presentes en las escasas intervenciones del presidente de Cuba, Raúl Castro, durante 2011.
  En un intento por sistematizar esas intervenciones, IPS Cuba realiza la presente sistematización, con la idea de no necesariamente reproducir las frases textuales del mandatario, sino más bien de resumir las principales ideas expresadas por el presidente en el año del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y en vísperas de la Conferencia Nacional partidista, prevista para enero de 2012.

Consenso nacional

El Partido Comunista del Cuba (Pcc) tiene capacidad para conducir un diálogo serio y transparente con la población sobre cualquier asunto, por sensible que éste fuera, máxime cuando se trata de ir forjando un consenso nacional acerca de los rasgos que deberán caracterizar al modelo económico y social del país.

Abastecimiento normado

La eliminación de la libreta de abastecimiento debe verse como una medida imprescindible para erradicar las profundas distorsiones existentes en el funcionamiento de la economía y la sociedad en su conjunto. Previamente, habrá que realizar otras transformaciones para incrementar la eficiencia y la productividad del trabajo, a fin de garantizar con estabilidad niveles de producción y oferta de los productos y servicios básicos a precios no subsidiados y a la vez accesibles a todos los ciudadanos.

Programas sociales

Para garantizar las conquistas del socialismo sin retroceder en su calidad y alcance, los programas sociales deben caracterizarse por una mayor racionalidad, de manera que con gastos menores se obtengan resultados superiores y sostenibles en el futuro y que, además, guarden una adecuada correlación con la situación económica general de la nación.

Subsidio a sectores vulnerables

En Cuba, bajo el socialismo, jamás habrá espacio para las “terapias de choque” en contra de las personas más necesitadas. Nadie quedará desamparado y se reorganiza el sistema de atención para asegurar el sostenimiento diferenciado y racional de aquellos que realmente lo requieran. En lugar de subsidiar masivamente productos, como hasta ahora, se pasará progresivamente al apoyo de personas sin otro sostén.

Trabajo por cuenta propia

El incremento del sector no estatal de la economía, lejos de significar una privatización de la propiedad social, “como afirman algunos teóricos”, está llamado a convertirse en un factor facilitador para la construcción del socialismo en Cuba, ya que permitirá al Estado concentrarse en la elevación de la eficiencia de los medios fundamentales de producción, propiedad de todo el pueblo y desprenderse de la administración de actividades no estratégicas para el país.

Organización según facultades y funciones

Para descentralizar y cambiar la mentalidad, es requisito obligado elaborar el marco regulatorio que defina con claridad las facultades y funciones de cada eslabón, acompañadas por los procedimientos de control contable, financiero y administrativo. En este sentido, se trabaja desde hace un par de años para perfeccionar el funcionamiento, la estructura y composición de los órganos de gobierno en los diferentes niveles de dirección: está en vigor el Reglamento del Consejo de Ministros, la reorganización del sistema de trabajo con los cuadros del Estado y el gobierno, la introducción de procedimientos de planificación de las actividades principales y el establecimiento de las bases organizativas para disponer de un sistema de información del cobierno.

Sin margen a la improvisación

No hay peor ley que aquella que no se cumple o no se hace cumplir. Los cuadros deben habituarse a trabajar con los documentos rectores que emiten los órganos facultados y abandonar el irresponsable vicio de engavetarlos. Los órganos superiores del partido y del poder estatal y gubernamental deben mantener una sistemática y estrecha vigilancia sobre el proceso de actualización del modelo cubano y ser capaces de introducir oportunamente los ajustes apropiados para corregir efectos negativos.
Del mismo modo, se debe cultivar y preservar la interrelación incesante con las masas, despojada de todo formalismo, para lograr una retroalimentación eficaz de sus preocupaciones e insatisfacciones y que sean precisamente ellas quienes indiquen el ritmo de los cambios que deban introducirse.

Seguimiento y control de los cambios

La Comisión Permanente del cobierno para la Implementación y Desarrollo de los lineamientos aprobados por el VI Cogreso del Pcc, subordinada al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, tiene la responsabilidad de controlar, verificar y coordinar las acciones derivadas de los lineamientos aprobados en el congreso, así como proponer la incorporación de nuevos lineamientos, considerado imprescindible en el fupuro. El Comité Central del Pcc se reunirá no menos de dos veces al año e incluirá como primer punto, en todos sus plenos, un informe del Estado de la implementación de los acuerdos adoptados en el VI Congreso acerca de la actualización del modelo económico y el análisis de cumplimiento del plan de la economía.

Tránsito hacia la descentralización

El modelo excesivamente centralizado que caracteriza a la economía deberá transitar, “con orden y disciplina y con la participación de los trabajadores”, hacia un sistema descentralizado, en el que primará la planificación, como rasgo socialista de dirección, pero no ignorará las tendencias presentes en el mercado, lo que contribuirá a la flexibilidad y permanente actualización del plan.

Ambiente

Los efectos del cambio climático son ya devastadores y la falta de voluntad política de las naciones industrializadas impide adoptar las acciones urgentes e imprescindibles para prevenir la catástrofe.

Plantillas infladas

El reordenamiento de la fuerza laboral en el sector estatal continuará adelante, “sin prisas, pero sin pausa” y su ritmo estará determinado por la capacidad de ir creando las condiciones requeridas. A ello debe contribuir, entre otros factores, la ampliación y flexibilización del trabajo en el sector no estatal.

Papel de la prensa

Dejar atrás, definitivamente, el hábito del triunfalismo, la estridencia y el formalismo al abordar la actualidad nacional y generar materiales escritos y programas de televisión y radio, que por su contenido y estilo capturen la atención y estimulen el debate en la opinión pública.

Estados Unidos

Se reitera la disposición al diálogo y la voluntad cubana de asumir el desafío de sostener una relación normah con Estados Unidos, en la que se pueda convivir de manera civilizada con las diferencias existentes entre ambos países, pero sobre la base del respeto mutuo y la no injerencia en los asuntos internos.

Desatar las fuerzas productivas

Es una tarea estratégica desterrar definitivamente “la mentalidad de la inercia” entre funcionarios y dirigentes para desatar los nudos que atenazan al desarrollo de las fuerzas productivas.                                   

Defensa

En el escenario actual y previsible, conserva total vigencia la concepción estratégica de la “Guerra de Todo el Pueblo”, la cual se enriquece y perfecciona de modo constante. Su sistema de mando y dirección se ha visto fortalecido, incrementando las capacidades para reaccionar ante las diferentes situaciones excepcionales previstas.

Eliminar prejuicios ante creencias religiosas

Se hace necesario continuar eliminando cualquier prejuicio que impida “hermanar en la virtud y en la defensa de nuestra Revolución” a todas y a todos los cubanos, creyentes o no, a los que forman parte de las iglesias cristianas, entre las que se incluyen la católica, las ortodoxas rusa y griega, las evangélicas y protestantes; al igual que de las religiones cubanas de origen africano, las comunidades espiritistas, judías, islámica, budista y las asociaciones fraternales, entre otras.
En consecuencia, hay que revisar toda visión estrecha y excluyente, de manera definitiva, y ajustarla a la realidad que emana de los acuerdos del VI Congreso del Pcc y también del IV encuentro partidista que, 1991, modificó la interpretación de los estatutos que limitaba el ingreso a la organización de los revolucionarios creyentes.

Conferencia Nacional del PCC

Previsto para el 28 de enero de 2012, el encuentro debe conducir a las modificaciones de los métodos y estilo de trabajo del Pcc con el objetivo de concretar en su actuar el contenido del artículo 5 de la Constitución de la República donde se establece que la organización partidista es la vanguardia organizada de la nación cubana y fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado.
Las modificaciones deben tender a separar las funciones del Pcc y el Estado, pues la confusión en estos conceptos conduce al debilitamiento del trabajo político de la organización política y al deterioro de la autoridad del Estado y el gobierno, pues los funcionarios dejan de sentirse responsables de sus decisiones.
El poder del partido descansa su autoridad moral, en la influencia que ejerce sobre las masas y en la confianza que el pueblo deposita en él. La acción del partido se fundamenta, ante todo, en el convencimiento que emana de sus actos y de la justeza de su línea política.
En tanto, el poder del Estado parte de su autoridad material, que consiste en la fuerza de las instituciones encargadas de exigir a todos cumplir las normas jurídicas que emite.

La política de cuadros

Salvo para las responsabilidades propias de las organizaciones políticas, la militancia no debe significar una condición vinculante al desempeño de puesto de dirección alguno en el gobierno o el Estado, sino la preparación para ejercerlos y la disposición de reconocer como suyos la política y el programa partidista. Los dirigentas no surgen de escuelas ni del amiguismo favorecedor, se hacen en la base, desempeñando la profesión que estudiaron, en contacto con los trabajadores y deben ascender gradualmente a fuerza del liderazgo que sólo otorga ser ejemplo en el sacrificio y los resultados.

Representatividad por género y raza

Ha sido insuficiente la sistematicidad y voluntad política para asegurar la promoción a cargos decisorios de mujeres, personas negras, mestizas y jóvenes, sobre la base del mérito y las condiciones personales. No haber resuelto este problema en más de medio siglo es una verdadera vergüenza. No se ha sido consecuente con las orientaciones que desde los primeros días del triunfo revolucionario impartió el líder de la Revolución, Fidel Castro, ni con los acuerdos adoptados por el I Congreso del Pcc y los cuatro que le sucedieron, sin que se asegurara su cumplimiento. Asuntos como estos, que definen el futuro, jamás deberán volverse a guiar por la espontaneidad, sino por la previsión y la más firme intencionalidad política de preservar y perfeccionar el socialismo en Cuba.

Renovación generacional

Por desaciertos en la promoción de jóvenes a cargos principales, no se cuenta con una reserva de sustitupos debidamente preparados, con suficiente experiencia y madurez para asumir las nuevas y complejas tareas de dirección en el partido, el Estado y el gobierno, cuestión que se debe solucionar paulatinamente, a lo largo del quinquenio, sin precipitaciones ni improvisaciones. Resulta recomendable limitar, a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años, el desempeño de los cargos políticos y estatales fundamentales. Ello es posible y necesario en las actuales circunstancias, bien distintas a las de las primeras décadas de la Revolución, aún no consolidada y por demás sometida a constantes amenazas y agresiones.

Institucionalidad como garantía del rumbo socialista

El reforzamiento sistemático de la institucionalidad, será a la vez condición y garantía imprescindible para que esta política de renovación de los cuadros jamás ponga en riesgo la continuidad del socialismo en Cuba.

Abandono de viejos hábitos

En cuanto a la vida interna del Pcc, la Conferencia Nacional debe propiciar el análisis de hábitos contraproducentes como superficialidad, formalismo, reuniones excesivamente extejsas, organización de trabajos voluntarios sin contenido real ni la debida preparación, generando gastos, disgusto y apatía en la militancia. El encuentro se centrará en potenciar el papel del Partido, como máximo exponente de la defensa de los intereses del pueblo cubano. Para alcanzar esta meta se hace imprescindible cambiar la mentalidad, dejar de lado el formalismo y la fanfarria en las ideas y las acciones, así como desterrar el inmovilismo fundamentado en dogmas y consignas vacías.

Resistencias a los cambios

El mayor obstáculo en el cumplimiento de los acuerdos del VI Congreso es la barrera sicológica formada por la inercia, el inmovilismo, la simulación o doble moral, la indiferencia e insensibilidad. Ante esta resistencia al cambio, sea consciente o inconsciente, habrá paciencia y perseverancia. Toda resistencia burocrática al estricto cumplimiento de los acuerdos del Congreso, respaldados masivamente por el pueblo, será inútil.

Imprescindible cambio de mentalidad

Sin cambiar la mentalidad será imposible acometer los cambios necesarios para garantizar la sostenibilidad, o lo que es lo mismo, la irrevocabilidad del carácter socialista y del sistema político y social consagrados en la Constitución de la República.

Ritmo de las reformas y unidad nacional

El principal enemigo que enfrenta y enfrentará Cuba son sus propias deficiencias internas. Una tarea de tamaña dimensión para el futuro de la nación como la actualización del modelo, no podrá admitir improvisaciones ni apresuramientos. No se renunciará a hacer los cambios que hagan falta, al ritmo que demanden las circunstancias objetivas y siempre con el apoyo y comprensión de la ciudadanía, sin poner nunca en riesgo la unidad de la nación en torno a la Revolución y sus programas.

Igualdad ante la ley

“Nunca he sido partidario del apresuramiento ni de los cambios bruscos, prefiero mil veces razonar, convencer, educar y sumar que sancionar”, pero ante las violaciones de la Constitución y de la legalidad establecida no queda otra alternativa que recurrir a la Fiscalía y los Tribunales para exigir responsabilidad a los infractores, sean quienes sean. Todos los cubanos, sin excepción, somos iguales ante la ley.

Corrupción

La corrupción es hoy uno de los principales enemigos de la Revolución, mucho más dañino que la actividad subversiva e injerencista del gobierno de Estados Unidos y sus aliados dentro y fuera del país. Este flagelo (se combatirá) con toda la severidad que permiten las leyes, como se enfrentó exitosamente el incipiente tráfico de drogas a partir de enero de 2003.

Política migratoria

Se trabaja en la actualización de la política migratoria vigente, incluida la reformulación y elaboración de un conjunto de normativas reguladoras en esta esfera, ajustándolas a las condiciones del presente y el futuro previsible. (1 de agosto, ante el parlamento). Existe la voluntad política de introducir paulatinamente los cambios requeridos en esta compleja temática, sin dejar de valorar en toda su integralidad los efectos favorables y desfavorables de cada paso que demos. (23 de diciembre, ante el parlamento).

Integración regional

La constitución en la capital venezolana de Caracas, el pasado 2 de diciembre, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), representa el hecho institucional de mayor trascendencia en el hemisferio durante los dos últimos siglos desde la Independencia.

jueves, 19 de enero de 2012

El economista Joseph Stiglitz considera que bajar los salarios agrava la crisis

 El reputado economista Joseph Stiglitz, Premio Nobel en esa disciplina en 2001, consideró recomendable que Europa mejore la flexibilidad laboral, pero alertó de sus efectos perniciosos si se utiliza para bajar salarios.
La liberalización del mercado de trabajo “se aprovecha a veces para recortar sueldos, y esta política sólo agrava el problema en un contexto de crisis, ya que las personas no hacen compras”, señaló el estadounidense durante su intervención en unas conferencias sobre el sector de la distribución celebradas hoy en Lisboa.
En opinión de Stiglitz -conocido por rechazar las políticas de austeridad implantadas tanto en EEUU como en Europa para combatir la crisis-, las reformas estructurales no resuelven los problemas de la zona Euro a corto plazo.
Este tipo de ajustes exigen tiempo para ser efectivos y se centran en la oferta, según explicó el economista norteamericano, que insistió en que el problema y EEUU viene del lado de la demanda.
Respecto a la flexibilidad laboral, Stiglitz puso como ejemplo a EEUU, que con un mercado de trabajo desregulado “no resolvió el problema de esta crisis” y, de hecho, funcionó “peor durante la recesión que Alemania y otros países con más protección social”.
Las declaraciones del premio nobel coincidieron hoy con la firma oficial del acuerdo alcanzado por el Gobierno portugués con la patronal y el sindicato UGT para reformar el mercado laboral, y que recoge el recorte de vacaciones y festivos, así como la reducción de las indemnizaciones por despido y del pago de horas extra.
Respecto a la hipótesis de que algún país europeo caiga en “default” (“incumplimiento”), Stiglitz consideró que “hay vida más allá” y que no sería el fin del mundo.
“Si Grecia u otro país de la UE entra en incumplimiento, ¿cuáles serían las perspectivas? Hay varios ejemplos de estados que dejaron de pagar sus deudas y no les fue tan mal”, recordó.
El economista norteamericano puso como ejemplo los casos de Argentina y Rusia, que cayeron en “default” en 2001 y 1999, respectivamente, y cuya economía volvió a crecer al poco tiempo.
“Es verdad que el proceso es muy duro, no lo recomendaría a nadie”, precisó Stiglitz, quien destacó el impacto positivo de utilizar “los fondos que antes se aplicaban al pago de la deuda a la economía nacional”. EFE

miércoles, 18 de enero de 2012

El hombre vs. la máquina, el dilema de EE.UU.

Por  Timothy Aeppel

SUNNYEn ninguna otra recuperación estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial las empresas han sido tan rápidas en impulsar el gasto en maquinaria y software y, al mismo tiempo, más lentas a la hora de contratar empleados.
Parte de esto tiene que ver con la vieja historia de sustituir capital por mano de obra. Pero una combinación de exenciones tributarias temporales que en 2011 permitieron a las empresas en Estados Unidos reducir el valor contable de la totalidad de sus inversiones en el primer año y tasas de interés históricamente bajas a corto y largo plazo ha acelerado el proceso.

Sunny Delight está invirtiendo US$70 millones para actualizar los equipos en cinco plantas en EE.UU.
La contratación, en tanto, es demasiado lenta como para reducir rápidamente la tasa de desempleo. Las empresas han incorporado trabajadores a una tasa mensual de 142.000 durante los últimos seis meses, la mitad del ritmo necesario para reducir de manera significativa la desocupación, que en la actualidad se ubica en 8,5%.
Billy Cyr, presidente ejecutivo de Sunny Delight Beverage Co., una firma de bebidas de Cincinnati, Ohio, cuenta que está comprando nueva maquinaria en parte gracias a los precios de liquidación. "Cuando el costo del capital aumenta, es difícil justificar la compra de equipos y, en cambio, puede dar lugar a un mayor empleo a partir del uso de la maquinaria existente", opina, por ejemplo añadiendo turnos u horas extras. Hoy, ocurre lo contrario.
En lugar de contratar, empresas como Sunny Delight y el fabricante de motosierras Stihl Holding AG están invirtiendo en tecnología para realizar sus operaciones de manera más productiva. La historia sugiere que la inversión que aumenta la productividad a la larga crea puestos de trabajo y eleva los niveles de vida. La mecanización agrícola y la automatización de las fábricas desataron temores de desempleo permanente, pero la eficiencia en la producción de las materias primas creó puestos de trabajo en todo tipo de servicios.
La mayoría de los economistas dice que el aumento actual de la productividad surtirá el mismo efecto benéfico a largo plazo. En el corto plazo, sin embargo, la mayor eficiencia permite a las empresas demorar la contratación.
Y eso es lo que ha estado sucediendo en las últimas recuperaciones de la economía estadounidense. El gasto en equipo y la incorporación de empleados están, en general, sincronizados. Desde que EE.UU. comenzó a crecer de nuevo, en 2009, el gasto real en equipo y software se ha incrementado en 31%. En el período de posguerra, sólo después de las recesiones de 1970 y 1982 ese tipo de gasto experimentó una expansión más rápida. El empleo en el sector privado aumentó apenas 1,4% durante el mismo lapso. Sólo el repunte posterior a las recesiones de 1980 y 2001 mostró un crecimiento más lento del empleo.
Erik Brynjolfsson, economista del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), afirma que las empresas comenzaron a priorizar la inversión en tecnología que ahorra mano de obra en la primera mitad de la década pasada. El punto de inflexión, señala, se produjo durante la recesión, cuando se dieron cuenta de que podían hacer mucho más de lo que esperaban con menos gente.
Las compañías han reaccionado al retroceso de la demanda invirtiendo en maquinaria que automatiza funciones.
"Es como si la economía tuviera un potencial reprimido de ahorro de mano de obra que no había manifestado hasta la recesión", sostiene Brynjolfsson, autor de un nuevo libro sobre la automatización.
Por supuesto, el aumento del gasto en capital no es el único impedimento para la creación de empleos. Algunos empleadores dicen que contratarían más si no hubiera tanta incertidumbre. Otros se quejan de que no pueden encontrar trabajadores calificados para cubrir sus vacantes.
El gobierno estadounidense dice que la situación del empleo sería peor si no fuera por el salto en la inversión empresarial.
Jason Furman, director adjunto del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca, señala que el gasto en equipamiento y software ha creado puestos de trabajo en las empresas en expansión, así como en las que fabrican e instalan los equipos. La contratación, sin embargo, es impulsada principalmente por el crecimiento de la demanda y ese es el aspecto más problemático.

martes, 17 de enero de 2012

A propósito de propuestas sobre la incorporación de Cuba al FMI

Dra. Tania García Lorenzo Economista. anialuis@cubarte.cult.cu


Ninguna sociedad puede ser analizada fuera de los contextos espacio-temporales en que se ha desenvuelto, los requerimientos de sus sociedades y las externalidades que la condicionan. Cuba no es una excepción. Los objetivos de la llamada actualización del modelo económico trascienden con creces la economía y su modernidad. Para muchos, el objetivo es el desarrollo y el bienestar de toda la sociedad y no solo una parte de ella, lo que, partiendo desde el subdesarrollo, lo convierte en un propósito sumamente complejo. Lo que está en juego hoy no es solo el modelo económico cubano, sino la sociedad que debe  emerger de la crisis que atraviesa la nación y que esta imprescindible introspección la haga emerger más saludable.
El diagnóstico de lo que debe ser jerarquizado en la estrategia de desarrollo es un componente fundamental del análisis. La evolución de un pueblo depende de él mismo y de sus capacidades para lograr su  desarrollo, por lo que en ausencia de autosustentabilidad económica, los equilibrios han dependido del ahorro externo. A decir de estudiosos de la economía nacional, en el caso cubano se demostró que, si bien la ayuda externa resulta decisiva en el proceso de desarrollo, el logro de una dinámica endógena que permita transformar y disminuir la dependencia resulta más que indispensable. Los expertos cubanos comprometidos con el proyecto nacional han reiterado en múltiples ocasiones que en el proceso de reconstrucción de la economía, hay que asumir y desarrollar los sectores dinámicos y establecer los encadenamientos productivos necesarios para alcanzar un desarrollo autosostenido. Esto es ineludible si de independencia estamos hablando.1
El multilateralismo es un instrumento de las políticas domésticas a escala internacional y son los  Estados Nacionales los que determinan su membresía y después su participación. Su sistema institucional ha servido para catalizar las correlaciones de fuerza del poder mundial y como resultado del estado actual de desorden, en la actualidad esta deslegitimado. El sistema de Instituciones Financieras no escapa a esa realidad. Como respuesta, se ha ido estableciendo un sistema multilateral internacional paralelo con un carácter cada vez más corporativo.
Han sido varias las propuestas que han incluido la reincorporación de Cuba al sistema de instituciones financieras de Bretton Woods, FMI y BM. No pretendo juzgar aquí a estas dos instituciones y sus desempeños a lo largo de sus más de sesenta años. La bibliografía que da cuenta de su gestión es sumamente amplia, diversa y polarizada. Desde el lado del análisis de esta ecuación solo quisiera dejar sentado un criterio de partida. El FMI/BM es un mecanismo institucional, instrumento de los intereses vencedores en la correlación mundial de fuerzas en cada etapa. Y le han sido asignados su perfil y el papel a desempeñar en cada uno de los países, así como los grados de libertad y las flexibilidades aceptables que aplicar. Los desmanes que han provocado constituyen el resultado de las políticas que propugnan las fuerzas que asumen su conducción, pero, sobre todo, de los gobiernos de los países que aceptan condicionamientos y políticas que no se corresponden con sus necesidades verdaderas.


Existen múltiples aristas del análisis de la reincorporación de Cuba al sistema multilateral de financiamiento internacional que no podrían faltar, tales como la actitud de los Estados Unidos y otras potencias  mundiales en su accionar en el FMI, y la actitud para con Cuba. También la tradicional política de interferencia en los diseños nacionales que son invariables y reconocidas, lo que no resulta negociable para los conceptos de independencia que tenemos la mayoría de los cubanos, mas allá de su disposición a escuchar con simpatías las preferencias domésticas. Por otra parte, la vida ha demostrado la inconveniencia de homologar experiencias de distinta naturaleza. El fracaso del llamado Consenso de Washington dio múltiples lecciones y una de ellas es que cada país tiene que analizarse de forma independiente. Cuba también tiene una larga experiencia en la inconveniencia de copiar modelos y políticas que no se ajustan a sus necesidades internas. Con todo el amor que nos profesamos, de forma recíproca, no es lo mismo Cuba que Nicaragua o Viet Nam. Al evaluar cada país es necesario tener en cuenta sus características específicas, sus diferentes puntos de partida, compromisos internacionales aceptados y sus sociedades.
No hay debate de políticas económicas que no esté compelido a empezar por definir la economía política que la regirá. Estamos hablando de un reordenamiento para producir y reproducir la vida de la sociedad tanto material como espiritual a través de un proyecto ético dignificador del ser humano. En ese contexto, se trata de restablecer la funcionalidad armónica de la economía donde coexistan distintas formas sociales de propiedad, estatal, cooperativa e individual, diferentes categorías de trabajo productivo y todo ello con una participación social activa y permanente que corrija las distorsiones. Una mirada que exceda los equilibrios macroeconómicos fundamentales pudiera apreciar que los cambios internos que deben producirse constituyen cambios profundos en el patrón de acumulación que sustente la estrategia nacional de desarrollo.
La proyección exterior de la Revolución cubana ha tenido diferentes etapas, donde ha influido en su definición la voluntad política de mantener un proyecto independiente; una concepción del «deber ser» del  orden mundial y una acción internacional consecuente con esa interpretación del deber ser; la permanente  contradicción entre las conveniencias económicas y las políticas así como las posibilidades de ambas. Por ello se aprecia que la inserción internacional política del proyecto cubano ha influido de forma determinante en el tipo y modelo socio económico doméstico y no a la inversa y ha determinado su evolución económica y social, actuando en ocasiones como complemento y en otras como condicionante de las decisiones estratégicas.
En las condiciones actuales y los ordenamientos internos necesarios establecidos, la inserción internacional juega un papel fundamental y forma parte de ese ordenamiento, pero debiera ser en una función subordinada. Disponer de fuentes de financiamiento estables para el proceso de inversión y de gastos corrientes en términos aceptables para el ciclo de reproducción puede contribuir de forma relevante a alcanzar los objetivos y, seguramente, deberán considerarse todas las opciones para asumir aquellas que no contradigan los encadenamientos productivos internos y las estrategias internas que se definan.
En la década de los 2000, Cuba reestructura por tercera vez su sistema de relaciones económicas internacionales con una importante reorientación hacia el continente y, cuando se comparan los datos por regiones, pareciera que se alcanza una mayor diversificación de sus vínculos comerciales. Sin embargo, al estudiar la estructura geográfica del comercio internacional se aprecia que siete países sonel destino de 70% de las exportaciones cubanas; ocho son los proveedores de 73% de las importaciones del país y en cinco se concentra 59% del comercio exterior.2   Transformar esa situación y diversificar los vínculos externos debiera constituir un objetivo priorizado de la política económica en la esfera internacional. Además de lo dicho por José Martí hace más de 150 años, cualquier cambio en los cinco países que hoy concentran los flujos de comercio e inversión tendría un severo impacto en la economía y la sociedad cubanas, de tal grado que, con mayor o menor exactitud, algunos analistas lo comparan con el shock externo que le provocó el derrumbe al “socialismo real europeo”.
En las transformaciones en marcha debiera tenerse el desarrollo como objetivo, el crecimiento económico como una de las vías y la inserción internacional y la cooperación como un expediente funcional al proyecto y al modelo y no a la inversa. Y para ello, fortalecer e impulsar la transformación de la totalidad de las capacidades productivas cubanas tanto en el sector estatal como en el no estatal y sin exclusiones, se constituye en requisito indispensable para alcanzar una inserción no dependiente en la economía mundial.
El discurso de integración con el continente se ha reflejado siempre vinculado al ejercicio de la solidaridad, la cooperación desde y a través de los acuerdos intergubernamentales, pero aún se evidencia poca o nula incidencia en las relaciones ínterempresariales en los bloques o estructuras internacionales en los que se participa y en los resultados totales del comercio internacional. Al menos, eso indica las estadísticas públicas. Un cambio cualitativo en ese esquema pudiera potenciar la economía nacional.
Cuba necesita una inserción económica internacional en general y financiera en particular que respalde los esfuerzos que se realizan y contribuya a acortar los tiempos necesarios para la recuperación de la economía nacional y de eso no debiéramos tener dudas. Pero no es cualquier inserción, no es a partir de patrones envejecidos que han probado su ineficacia, ni en esquemas que propendan a condicionamientos intolerables. Al menos, si de economía y sociedad estamos hablando.



Notas


1. Los trabajos de Juan Triana, Omar Everleny, Armando Nova y las reflexiones contenidas en el libro Cincuenta años de economía cubana (Omar Everleny, comp., Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010), son de obligada referencia en este orden para el debate actual.

2. Cálculos de la autora a partir de datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) y TRADEMAP.
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