"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

jueves, 17 de mayo de 2012

Cuba: crear fármacos únicos, una receta contra el Bloqueo

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Impulsa incluso a los que acatan el bloqueo a buscar vías para conseguir esos productos isleños.

Corbis / RT
Varios inventos que no tienen análogos en el mundo paso a paso están convirtiendo la industria farmacéutica en una locomotora de la economía cubana.
Económicamente ya es el segundo sector, después de la extracción de níquel, que más ganancias proporciona a las arcas estatales. Pero también el que tiene mejores perspectivas para romper un día el bloqueo a Cuba, impuesto por Estados Unidos. Al menos así lo creen los isleños que están orgullosos de trabajar en este sector.
Crear los medicamentos únicos impulsa incluso a los países que mantienen el bloqueo a buscar vías para comprar la producción isleña. Es una táctica de La Habana, y una de sus primeras armas en este combate virtual es la vacuna Heperprot P, un descubrimiento que permite evitar las amputaciones a los diabéticos que padecen de úlcera de pies.
Este fármaco, dice el director del Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología, Gerardo Guillén, “rompe el paradigma de que siempre los productos, los nuevos desarrollos se han obtenido en los países desarrollados, en Europa o EEUU”. Antes no existía el tratamiento para las úlceras avanzadas, por lo tanto es un producto único, exclusivo, con patente cubano, asegura el científico.

Contra viento y marea

Hoy en día, en decenas de países, cuya legislación no prohíbe el comercio con Cuba, esta sustancia es un medicamento de libre acceso. En EEUU, donde su venta es imposible por las restricciones, este mal conlleva anualmente operaciones de amputación a más de 80.000 personas.
Los logros de los científicos isleños son aún más valiosos, considerando que se alcanzan contra viento y marea: los proveedores de los equipos técnicos y algunos agentes químicos necesarios para las investigaciones, tienen que superar las numerosas barreras para exportar productos a Cuba.
Los biotecnólogos de la isla ya tienen fijado el siguiente objetivo: encontrar remedios contra los males que de momento son incurables: el SIDA y el cáncer pulmonar. Teniendo en cuenta la dedicación de los especialistas cubanos y la gran inversión recibida, no sería extraño que fuera en la isla, donde se encontrara la esperada fórmula.
Han elaborado ya dos sustancias que pueden combatir tumores malignos: el Vidatox, hecho a base de veneno de escorpión, y el CimaVax, la primera vacuna terapéutica contra el cáncer de pulmón. Asimismo, en marzo pasado los investigadores se colocaron a la vanguardia en la lucha contra el SIDA, tras empezar la fase de pruebas en seres humanos de un método innovador.
No obstante, lo que convierte al sistema de sanidad de Cuba en el mejor en el mundo -un hecho reconocido por la Organización Mundial de la Salud- no son solo los avances en el sector farmacéutico, sino también su aplicación en los centros clínicos del país, de manera inmediata y gratuita.

miércoles, 16 de mayo de 2012

Lecciones argentinas para Europa

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Por:
Corralita
Protesta por el 'corralito', en Buenos Aires en enero de 2002. / AP
El columnista Matt Yglesias, quien acaba de estar en Argentina, escribía no hace mucho en Slate sobre lo que nos enseña la recuperación de ese país después de abandonar la ley de convertibilidad que establecía la paridad entre el peso y el dólar. Como dice Yglesias, es una historia de éxito extraordinario que supuestamente contiene algunas lecciones para la eurozona.
"La suspensión de pagos y la devaluación no fueron ni mucho menos una fiesta. Destruyeron el sistema bancario del país y acabaron con los ahorros de muchos argentinos", escribía Yglesias el 1 de mayo. "Pero funcionó. Argentina ha crecido rápidamente en los años posteriores y su tasa de desempleo se ha ido reduciendo progresivamente hasta el 6,7%, una tasa que envidiamos en Estados Unidos".
Solo añadiría otra cosa: la información en la prensa argentina es otro de esos ejemplos sobre cómo la lógica popular puede por lo visto hacer que resulte imposible entender correctamente algunos hechos básicos. Siguen contándonos historias sobre la recuperación de Irlanda cuando, de hecho, no hay recuperación, pero, maldita sea, debería haberla, porque han hecho "lo que tenían que hacer", así que eso es lo que decimos.
Por el contrario, los artículos sobre Argentina casi siempre tienen un tono muy negativo: son irresponsables, están volviendo a nacionalizar algunos sectores y hablan como populistas, así que las cosas deben de estar yendo muy mal. Los datos que presentamos en esta página dan igual.
Para que quede claro, creo que a Brasil le está yendo bastante bien, y ha tenido buenos líderes. ¿Pero por qué razón precisamente Brasil es un BRIC impresionante mientras que siempre se menosprecia a Argentina?
En realidad, sabemos por qué, pero no dice mucho del estado de la información económica.
No sé mucho de historia (antigua)
Lo que tengo que hacer para aumentar las ventas de libros. No hace mucho, participé en una especie de debate con Ron Paul en Bloomberg TV (pueden verlo en Internet en bloomberg.com/video).
Pensé que podríamos tener una conversación sobre las razones por las que no acaba de producirse la inflación descontrolada que él y sus aliados siguen pronosticando. Pero no, insistía (si le entendí bien) en que la devaluación de la moneda y los controles de precios destruyeron el Imperio Romano. Le repliqué que no soy un defensor de las políticas económicas del emperador Diocleciano.
Sin embargo, es verdad que las alusiones a lo que sucedió en algún momento del pasado lejano son de lo más normal en el lado de la economía de los incondicionales del oro. Y es bastante revelador.
Me refiero a que la historia es esencial para el análisis económico. Realmente hay que saber, por ejemplo, que la ley de convertibilidad de Argentina fracasó, las consecuencias que tuvo el fervor del canciller Brüning hacia el patrón oro en Alemania y muchos otros episodios.
Pero por alguna razón, a la gente como Paul le desagrada hablar de los acontecimientos de hace un siglo, sobre los que disponemos de datos razonablemente buenos; les gusta hablar de lo que aconteció en la noche de los tiempos, cuando realmente no sabemos a ciencia cierta qué pasó. Y creo que no es una casualidad. En parte es el intento del autodidacta de hacer alarde de su conocimiento esotérico; pero también se debe a que realmente no sabemos qué pasó (¿qué recordamos en verdad de la era diocleciana?), de modo que uno puede extrapolar a los imprecisos anales lo que cree que debió de haber pasado y después reivindicar lo que sea que uno quiera creer.
En cierto sentido, tiene gracia, excepto que este tipo de pensamiento domina uno de nuestros dos principales partidos políticos.
Traducción de News Clips.
© 2012 New York Times.

martes, 15 de mayo de 2012

¿La palabra de Dios es la palabra de Wall Street?

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¿Qué pasaría si Dios fuera analista?
Hace algunos días indagué cómo las escrituras sagradas son usadas para reforzar, justificar o vilipendiar la actividad económica, desde los impuestos hasta las comisiones bancarias.
En el proceso, me di cuenta de que un pasaje del Nuevo Testamento aparecía constantemente. Es probablemente el más citado en Wall Street cuando se trata de validar la inversión y el comercio frente a la vida espiritual.
Muchos analistas financieros usan la Biblia para promocionar su trabajo.
Quizás no por casualidad, el pasaje viene de Mateo, quien era recaudador de impuestos antes de comenzar a seguir a Jesús, según las escrituras.
Incluso aquellos que no tienen un trasfondo bíblico están familiarizados con Mateo 25: 14-30. Se trata de una parábola acerca de un amo que, dependiendo de la traducción, deja sus "talentos" o "dinero" a tres esclavos antes de comenzar un viaje.
Cuando regresa, dos de los esclavos han invertido y obtenido ganancias. El amo se emociona y les da promociones y más riqueza. Preocupado, el tercer esclavo entierra el dinero en la tierra, lo cual causa la ira del patrón.
"¿Por qué no depositaste mi dinero en el banco? Al menos lo hubiera recibido con intereses", le dice el amo.
Uno no tiene que formar parte del coro dominical para entenderlo. El mensaje es que Dios quiere que hagamos algo con lo que tenemos. Quiere que prosperemos, multipliquemos y asumamos un poco de riesgo.
Tampoco es descabellado pensar, sobre la base de este pasaje, que casi todas las profesiones de Wall Street —prestamistas, operadores, analistas— practican lo que predica la Biblia. Muchos asesores financieros han usado el libro sagrado para promocionar sus servicios. Hay incluso un fondo de inversión registrado que se llama "Mateo 25".
Es más, la interpretación de este pasaje parece estar más orientada a las finanzas a medida que pasa el tiempo. Las versiones más antiguas de la Biblia se refieren al amo dejando "talentos". Las interpretaciones más recientes, en cambio, dicen que el amo deja "dinero".
Sólo hay un problema. A casi todos los que les pregunté, religiosos, académicos y ateos, dijeron que Mateo, y por extensión Dios, no estaba hablando de dinero.
La historia "aconseja a los fieles invertir de forma sabia al igual que la parábola del grano de mostaza nos aconseja plantar semillas de mostaza", dice Harald Thorsrud, profesor asociado de filosofía en Agnes Scott College, en Georgia.
"Quienquiera que encuentre aquí una justificación para buscar ganancias, es muy probable que encuentre una inspiración semejante en cualquier parte", dice Thorsrud.
Kevin Macnish, profesor asistente de teología en la Universidad de Leeds me dijo que "la economía de Dios es diferente a la del hombre".
"Dios valora la atención a los pobres, las viudas y los huérfanos —los desafortunados y marginados de la sociedad— así que podemos amasar tesoros en el cielo al invertir en estas personas, en lugar de ganando dinero en la tierra".
Myles Alexander, pastor de la Universidad Estatal de Kansas, añadió una interpretación más profunda de la parábola al preguntar "¿quién es el amo y quién el esclavo?".
Alexander sostiene que el amo es Jesús y "los esclavos son los seguidores de Jesús, a quienes se les ha encomendado la propagación del evangelio", dice. "Corresponde a los seguidores de Jesús multiplicar su palabra en su ausencia física. Jesús les pedirá cuentas a su regreso".
En general, los estudiosos de Mateo coinciden en que el pasaje no se trata para nada sobre la inversión, a menos que uno considere "trabajar con el objetivo de la eternidad como recompensa" como una inversión. El pasaje tampoco es una recomendación sobre la asunción de riesgos.
Dios, según estos argumentos, es un analista flexible.

lunes, 14 de mayo de 2012

Krugman vaticina el fin del euro y ve posible el ‘corralito’ bancario en España

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El Nobel de Economía deja en manos de Alemania la decisión clave para evitar la ruptura

 
Paul Krugman.

El Nobel de Economía Paul Krugman, convertido en azote de quienes pretenden salir de la crisis a base únicamente de austeridad y recortes, advierte en un post publicado este pasado fin de semana que “es muy posible” que Grecia abandone el euro el próximo mes. En caso de que se cumpla esta posibilidad, que en su opinión y la de otros como el Der Spiegel o incluso el Financial Times (enlace con suscripción), medio que está en las antípodas de Krugman, ya no es tan extrema, cundiría el pánico entre el resto de la periferia. 
Este es el panorama que se avecina según afirma Krugman en su post, cuyo texto íntegro se reproduce a continuación:
"Algunos de nosotros hemos estado hablando del tema, y creemos que el final del juego será algo como esto:
1. Salida griega del euro, muy posiblemente el próximo mes.
2. Cuantiosas retiradas de fondos de los bancos españoles e italianos, a medida que los depositantes tratan de llevar su dinero a Alemania.
3a. Tal vez, solo posiblemente, se impondrán controles de facto, con los bancos prohibiendo transferir depósitos fuera del país y limitando la retirada de dinero en efectivo.
3b. Alternativamente, o tal vez a la vez, el BCE realizará fuertes inyecciones de crédito para evitar el derrumbe de los bancos.
4a. Alemania tiene una elección. Aceptar indirectamente las reclamaciones que se hacen sobre Italia y España  —además de realizar una drástica revisión de su estrategia— básicamente, para darle a España alguna esperanza y poner en marcha garantías a la deuda para mantener bajos los costes de endeudamiento y permitir una mayor inflación en la eurozona para posibilitar el ajuste de precios relativos, o:
4b. Fin del euro.
Y estamos hablando de meses, no de años, para que esto ocurra”.
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Plutonomía y precariado: el declive de la economía estadounidense
Noam Chomsky · · · · ·


El movimiento “Ocupemos” ha experimentado un desarrollo estimulante. Hasta donde mi memoria alcanza, no ha habido nunca nada parecido. Si consigue reforzar sus lazos y las asociaciones que se han creado en estos meses a lo largo del oscuro periodo que se avecina –no habrá victoria rápida– podría protagonizar un momento decisivo en la historia de los Estados Unidos.
La singularidad de este movimiento no debería sorprender. Después de todo, vivimos una época inédita, que arranca en 1970 y que ha supuesto un auténtico punto de inflexión en la historia de los Estados Unidos. Durante siglos, desde sus inicios como país, fueron una sociedad en desarrollo. Que no lo fueran siempre en la dirección correcta es otra historia. Pero en términos generales, el progreso supuso riqueza, industrialización, desarrollo y esperanza. Existía una expectativa más o menos amplia de que esto seguiría siendo así. Y lo fue, incluso en los tiempos más oscuros.
Tengo edad suficiente para recordar la Gran Depresión. A mediados de los años 30, la situación era objetivamente más dura que la actual. El ánimo, sin embargo, era otro. Había una sensación generalizada de que saldríamos adelante. Incluso la gente sin empleo, entre los que se contaban algunos parientes míos, pensaba que las cosas mejorarían. Existía un movimiento sindical militante, especialmente en el ámbito del Congreso de Organizaciones Industriales. Y se comenzaban a producir huelgas con ocupación de fábricas que aterrorizaban al mundo empresarial –basta consultar la prensa de la época-. Una ocupación, de hecho, es el paso previo a la autogestión de las empresas. Un tema, dicho sea de paso, que está bastante presente en la agenda actual. También la legislación del New Deal comenzaba a ver la luz a resultas de la presión popular. A pesar de que los tiempos eran duros, había una sensación, como señalaba antes, de que se acabaría por “salir de la crisis”.
Hoy las cosas son diferentes. Entre buena parte de la población de los Estados Unidos reina una marcada falta de esperanza que a veces se convierte en desesperación. Diría que esta realidad es bastante nueva en la historia norteamericana. Y tiene, desde luego, una base objetiva.      
La clase trabajadora
En los años 30’ del siglo pasado los trabajadores desempleados podían pensar que recuperarían sus puestos de trabajo. Actualmente, con un nivel de paro similar al existente durante la Depresión, es improbable, si la tendencia persiste, que un trabajador manufacturero vaya a recuperar el suyo. El cambio tuvo lugar hacia 1970 y obedece a muchas razones. Un factor clave, bien analizado por el historiador económico Robert Brenner, fue la caída del beneficio en el sector manufacturero. Pero también hubo otros. La reversión, por ejemplo, de varios siglos de industrialización y desarrollo. Por supuesto, la producción de manufacturas continuó del otro lado del océano, pero en perjuicio, y no en beneficio, de las personas trabajadoras. Junto a estos cambios, se produjo un desplazamiento significativo de la economía del ámbito productivo –de cosas que la gente necesitara o pudiera usar- al de la manipulación financiera. Fue entonces, en efecto, cuando la financiarización de la economía comenzó a extenderse.
Los bancos
Antes de 1970, los bancos eran bancos. Hacían lo que se espera que un banco haga en una economía capitalista: tomar fondos no utilizados de una cuenta bancaria, por ejemplo, y darles una finalidad potencialmente útil como ayudar a una familia a que se compre una casa o a que envíe a su hijo a la escuela. Esto cambió de forma dramática en los setenta. Hasta entonces, y desde la Gran Depresión, no había habido crisis financieras. Los años cincuenta y sesenta fueron un periodo de gran crecimiento, el más alto en la historia de los Estados Unidos y posiblemente en la historia económica. Y fue igualitario. Al quintil más bajo de la sociedad le fue tan bien como al más alto. Mucha gente accedió a formas de vida más razonables –de “clase media”, como se llamó aquí, de “clase trabajadora”, en otros países–. Los sesenta, por su parte, aceleraron el proceso. Tras una década un tanto sombría, el activismo de aquellos años civilizó el país de forma muchas veces duradera. Con la llegada de los setenta, se produjeron una serie de cambios abruptos y profundos: desindustrialización, deslocalización de la producción y un mayor protagonismo de las instituciones financieras, que crecieron enormemente. Yo diría que entre los años cincuenta y sesenta se produjo un fuerte desarrollo de lo que décadas después se conocería como economía de alta tecnología: computadores, Internet y revolución de las tecnologías de la información, que se desarrollaron sustancialmente en el sector estatal. Estos cambios generaron un círculo vicioso. Condujeron a una creciente concentración de riqueza en manos del sector financiero, pero no beneficiaron a la economía (más bien la perjudicaron, al igual que a la sociedad).     
Política y dinero
La concentración de riqueza trajo consigo una mayor concentración de poder político. Y la concentración de poder político dio lugar a una legislación que intensificaría y aceleraría el ciclo. Esta legislación, bipartidista en lo esencial, comportó la introducción de nuevas políticas fiscales, así como de medidas desreguladoras del gobierno de las empresas. Junto a este proceso, se produjo un aumento importante del coste de las elecciones, lo que hundió aún más a los partidos políticos en los bolsillos del sector empresarial.    
Los partidos, en realidad, comenzaron a degradarse por diferentes vías. Si una persona aspiraba a un puesto en el Congreso, como la presidencia de una comisión, lo normal era que lo obtuviera a partir de su experiencia y capacidad personal. En solo un par de años, tuvieron que comenzar a contribuir a los fondos del partido para lograrlo, un tema bien estudiado por gente como Tom Ferguson. Esto, como decía, aumentó la dependencia de los partidos del sector empresarial (y sobre todo, del sector financiero).
Este ciclo acabó con una tremenda concentración de riqueza, básicamente en manos del primer uno por ciento de la población. Mientras tanto, se abrió un período de estancamiento e incluso de decadencia para la mayoría de la gente. Algunos salieron adelante, pero a través de medios artificiales como la extensión de la jornada de trabajo, el recurso al crédito y al sobreendeudamiento o la apuesta por inversiones especulativas como las que condujeron a la reciente burbuja inmobiliaria. Muy pronto, la jornada laboral acabó por ser más larga en Estados Unidos que en países industrializados como Japón o que otros en Europa. Lo que se produjo, en definitiva, fue un período de estancamiento y de declive para la mayoría unido a una aguda concentración de riqueza. El sistema político comenzó así a disolverse.
Siempre ha existido una brecha entre la política institucional y la voluntad popular. Ahora, sin embargo, ha crecido de manera astronómica. Constatarlo no es difícil. Basta ver lo que está ocurriendo con el gran tema que ocupa a Washington: el déficit. El gran público, con razón, piensa que el déficit no es la cuestión principal. Y en verdad no lo es. La cuestión importante es la falta de empleo. Hay una comisión sobre el déficit pero no una sobre el desempleo. Por lo que respecta al déficit, el gran público tiene su posición. Las encuestas lo atestiguan. De forma clara, la gente apoya una mayor presión fiscal sobre los ricos, la reversión de la tendencia regresiva de estos años y la preservación de ciertas prestaciones sociales. Las conclusiones de la comisión sobre el déficit seguramente dirán lo contrario. El movimiento de ocupación podría proporcionar una base material para tratar de neutralizar este puñal que apunta al corazón del país. 
Plutonomía y precariado
Para el grueso de la población –el 99%, según el movimiento Ocupemos– estos tiempos han sido especialmente duros, y la situación podría ir a peor. Podríamos asistir, de hecho, a un período de declive irreversible. Para el 1% -e incluso menos, el 0,1%- todo va bien. Son más ricos que nunca, más poderosos que nunca y controlan el sistema político, de espaldas a la mayoría. Si nada se lo impide, ¿por qué no continuar así?
Tomemos el caso de Citigroup. Durante décadas, ha sido uno de los bancos de inversión más corruptos. Sin embargo, ha sido rescatado una y otra vez con dinero de los contribuyentes. Primero con Reagan y ahora nuevamente. No incidiré aquí en el tema de la corrupción, pero es bastante alucinante. En 2005, Citigroup sacó unos folletos para inversores bajo el título: “Plutonomía: comprar lujo, explicar los desequilibrios globales”. Los folletos animaban a los inversores a colocar dinero en un “índice de plutonomía”. “El mundo –anunciaban- se está dividiendo en dos bloques: la plutonomía y el resto”.    
La noción de plutonomía apela a los ricos, a los que compran bienes de lujo y todo lo que esto conlleva. Los folletos sugerían que la inclusión en el “índice de plutonomía” contribuiría a mejorar los rendimientos de los mercados financieros. El resto bien podía fastidiarse. No importaba. En realidad, no eran necesarios. Estaban allí para sostener a un Estado poderoso, que rescataría a los ricos en caso de que se metieran en problemas. Ahora, estos sectores suelen denominarse “precariado” –gente que vive una existencia precaria en la periferia de la sociedad–. Solo que cada vez es menos periférica. Se está volviendo una parte sustancial de la sociedad norteamericana y del mundo. Y los ricos no lo ven tan mal.
Por ejemplo, el ex presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, llegó a ir al Congreso, durante la gestión de Clinton, a explicar las maravillas del gran modelo económico que tenía el honor de supervisar. Fue poco antes del estallido del crack en el que tuvo una responsabilidad clarísima. Todavía se le llamaba “San Alan” y los economistas profesionales no dudaban en describirlo como uno de los más grandes. Dijo que gran parte del éxito económico tenía que ver con la “creciente inseguridad laboral”. Si los trabajadores carecen de seguridad, si forman parte del precariado, si viven vidas precarias, renunciarán a sus demandas. No intentarán conseguir mejores salarios o mejores prestaciones. Resultarán superfluos y será fácil librarse de ellos. Esto es lo que, técnicamente hablando, Greenspan llamaba una economía “saludable”. Y era elogiado y enormemente admirado por ello.
La cosa, pues, está así: el mundo se está dividiendo en plutonomía y precariado –el 1 y el 99 por ciento, en la imagen propagada por el movimiento Ocupemos. No se trata de números exactos, pero la imagen es correcta. Ahora, es la plutonomía quien tiene la iniciativa y podría seguir siendo así. Si ocurre, la regresión histórica que comenzó en los años setenta del siglo pasado podría resultar irreversible. Todo indica que vamos en esa dirección. El movimiento Ocupemos es la primera y más grande reacción popular a esta ofensiva. Podría neutralizarla. Pero para ello es menester asumir que la lucha será larga y difícil. No se obtendrán victorias de la noche a la mañana. Hace falta crear estructuras nuevas, sostenibles, que ayuden a atravesar estos tiempos difíciles y a obtener triunfos mayores. Hay un sinnúmero de cosas, de hecho, que podrían hacerse.
Hacia un movimiento de ocupación de los trabajadores
Ya lo mencioné antes. En los años treinta del siglo pasado, las huelgas con ocupación de los lugares de trabajo eran unas de las acciones más efectivas del movimiento obrero. La razón era sencilla: se trataba del paso previo a la toma de las fábricas. En los años setenta, cuando el nuevo clima de contrarreforma comenzaba a instalarse, todavía pasaban cosas importantes. En 1977, por ejemplo, la empresa US Steel decidió cerrar una de sus sucursales en Youngstown, Ohio. En lugar de marcharse, simplemente, los trabajadores y la comunidad se propusieron unirse y comprarla a los propietarios para luego convertirla en una empresa autogestionada. No ganaron. Pero de haber conseguido el suficiente apoyo popular, probablemente lo habrían hecho. Gar Alperovitz y Staufhton Lynd, los abogados de los trabajadores, han analizado con detalle esta cuestión. Se trató, en suma, de una victoria parcial. Perdieron, pero generaron otras iniciativas. Esto explica que hoy, a lo largo de Ohio y de muchos otros sitios, hayan surgido cientos, quizás miles de empresas de propiedad comunitaria, no siempre pequeñas, que podrían convertirse en autogestionadas. Y esta sí es una buena base para una revolución real.      
Algo similar pasó en la periferia de Boston hace aproximadamente un año. Una multinacional decidió cerrar una instalación rentable que producía manufacturas con alta tecnología. Evidentemente, para ellos no era lo suficientemente rentable. Los trabajadores y los sindicatos ofrecieron comprarla y gestionarla por sí mismos. La multinacional se negó, probablemente por consciencia de clase. Creo que no les hace ninguna gracia que este tipo de cosas pueda ocurrir. Si hubiera habido suficiente apoyo popular, algo similar al actual movimiento de ocupación de las calles, posiblemente habrían tenido éxito.
Y no es el único proceso de este tipo que está teniendo lugar. De hecho, se han producido algunos con una entidad mayor. No hace mucho, el presidente Barack Obama tomó el control estatal de la industria automotriz, la propiedad de la cual estaba básicamente en manos de una miríada de accionistas. Tenía varias posibilidades. Pero escogió esta: reflotarla con el objetivo de devolverla a sus dueños, o a un tipo similar de propiedad que mantuviera su estatus tradicional. Otra posibilidad era entregarla a los trabajadores, estableciendo las bases de un sistema industrial autogestionado que produjera cosas necesarias para la gente. Son muchas, de hecho, las cosas que necesitamos. Todos saben o deberían saber que los Estados Unidos tienen un enorme atraso en materia de transporte de alta velocidad. Es una cuestión seria, que no sólo afecta la manera en que la gente vive, sino también la economía. Tengo una historia personal al respecto. Hace unos meses, tuve que dar un par de charlas en Francia. Había que tomar un tren desde Avignon, al sur, hasta el aeropuerto Charles de Gaulle, en París. La distancia es la misma que hay entre Washington DC y Boston. Tardé dos horas. No sé si han tomado el tren que va de Washington a Boston. Opera a la misma velocidad que hace sesenta años, cuando mi mujer y yo nos subimos por primera vez. Es un escándalo.
Nada impide hacer en los Estados Unidos lo que se hace en Europa. Existe la capacidad y una fuerza de trabajo cualificada. Haría falta algo más de apoyo popular, pero el impacto en la economía sería notable. El asunto, sin embargo, es aún más surrealista. Al tiempo que desechaba esta opción, la administración Obama envió a su secretario de transportes a España para conseguir contratos en materia de trenes de alta velocidad. Esto se podría haber hecho en el cinturón industrial del norte de los Estados Unidos, pero ha sido desmantelado. No son, pues, razones económicas las que impiden desarrollar un sistema ferroviario robusto. Son razones de clase, que reflejan la debilidad de la movilización popular.      
Cambio climático y armas nucleares
Hasta aquí me he limitado a las cuestiones domésticas, pero hay dos desarrollos peligrosos en el ámbito internacional, una suerte de sombra que planea sobre todo lo el análisis. Por primera vez en la historia de la humanidad, hay amenazas reales a la supervivencia digna de las especies.  
Una de ellas nos ha estado rondando desde 1945. Es una especie de milagro que la hayamos sorteado. Es la amenaza de la guerra nuclear, de las armas nucleares. Aunque no se habla mucho de ello, esta amenaza no ha dejado de crecer con el gobierno actual y sus aliados. Y hay que hacer algo antes de que estemos en problemas serios.
La otra amenaza, por supuesto, es la catástrofe ambiental. Prácticamente todos los países en el mundo están tratando de hacer algo al respecto, aunque sea de manera vacilante. Los Estados Unidos también, pero para acelerar la amenaza. Son el único país de los grandes que no ha hecho nada constructivo para proteger el medio ambiente, que ni siquiera se ha subido al tren. Es más, en cierta medida, lo están empujando hacia atrás. Todo esto está ligado a la existencia de un gigantesco sistema de propaganda que el mundo de los negocios despliega con orgullo y desfachatez con el objetivo de convencer a la gente de que el cambio climático es una patraña de los progres “¿Por qué hacer caso a estos científicos?”.
Estamos viviendo una auténtica regresión a tiempos muy oscuros. Y no lo digo en broma. De hecho, si se piensa que esto está pasando en el país más poderoso y rico de la historia, la catástrofe parece inevitable. En una generación o dos, cualquier otra cosa de la que hablemos carecerá de importancia. Hay que hacer algo, pues, y hacerlo pronto, con dedicación y de manera sostenible. No será sencillo. Habrá, por descontado, obstáculos, dificultades, fracasos. Es más: si el espíritu surgido el año pasado, aquí y en otros rincones del mundo, no crece y consigue convertirse en una fuerza de peso en el mundo social y político, las posibilidades de un futuro digno no serán muy grandes.
Noam Chomsky es profesor emérito del Departamento de Lingüística y Filosofía del MIT. Universalmente reconocido como renovador de la lingüística contemporánea, es el autor vivo más citado, el intelectual público más destacado de nuestro tiempo y una figura política emblemática de la resistencia antiimperialista mundial.  
Traducción para www.sinpermiso.info: Gerardo Pisarello


sábado, 12 de mayo de 2012

Informar no es contrarrevolucionario

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ENTREVISTA A FERNANDO RAVSBERG (*)
Por Joseba Macías (**)

Dos décadas trabajando como periodista extranjero en Cuba dan para mucho. El uruguayo Fernando Ravsberg (1957), actual corresponsal de la BBC en la Isla, trata de acercar al resto del mundo la verdadera realidad de la Revolución en estos tiempos de cambios y transformaciones.
Admirado por unos, rechazado por otros, sus crónicas desde la cotidianidad caribeña no dejan indiferente a nadie. Con él estuvimos una larga tarde-noche de tertulia y café en su casa de La Habana charlando en torno a cuestiones tan diversas como el periodismo en Cuba, la situación económica o el futuro político inmediato de la Revolución. Ravsberg habla claro y directo: “Aquí hay una burocracia corrupta a la que no le interesa el socialismo”.

- Llevas veinte años en Cuba, Fernando, en tareas de periodista. Creo que tu primer trabajo fue con la radiotelevisión sueca- Sí, así es. Me enviaron porque entonces en todo el mundo se consideraba que la caída de Fidel Castro era inminente. Además, las expectativas de los medios de comunicación occidentales eran que ese cambio de gobierno iba a ser, sin duda, violento.
Yo había vivido el final de Pinochet en Chile, había estado en Perú en los años de Sendero Luminoso, había trabajado en Centroamérica… Tenía una cierta experiencia y por eso me propusieron venir a la Isla. En cuanto llegué, pude ver enseguida que lo que aquí ocurría no tenía nada que ver con la visión que nosotros teníamos en Europa.
Recuerdo bien una conversación que tuve con mi jefe en la que él me hablaba de la toma de las embajadas en La Habana. “Es verdad” –le dije–, “dentro de la embajada de España hay ahora mismo veinte personas en señal de protesta… Y a 50 metros está pasando el Carnaval en el que están participando como unos 300.000 cubanos bailando y tomando cerveza. ¿Cuál es la verdadera Cuba?” Yo, realmente, no veía síntomas de nada de lo que imaginábamos fuera. Entonces intentamos explicar qué es lo que estaba pasando realmente. Yo le decía a mi jefe que no conocíamos nada de este país, ni siquiera cuál es su religión. “Cómo que no” –me dijo–“son católicos”. “No” –le contesté–, “no son católicos”. “¿Vas a decirme entonces que son ateos?” “No, tampoco” –le contesté–“son macumberos. Todos son macumberos”.
Así, el primer reportaje que hicimos se tituló precisamente “Los dioses de Cuba” y hablamos de la santería en un momento en el que la cuestión era absolutamente tabú. Recuerdo que un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores me amenazó con expulsarme si yo mostraba la imagen de un chivo degollado en un sacrificio.
Ten en cuenta que en aquellos días la santería era vista como una cosa vergonzosa… Ahí empezamos a tratar de dar una visión distinta de Cuba. Era aquel tiempo en el que corríamos de un lado para otro a la “caza y captura” de “alzamientos populares”, tanques en las calles, golpes de estado y todo eso.
Así, cuando llegábamos a barrios habaneros como El Cotorro, porque nos habían dicho que se había alzado completamente, te encontrabas con gente comiendo un helado por la calle o haciendo cola para comprar en algún mercado…
Nos costó mucho, la verdad, ir a contramarcha pero, a la larga, esa actitud te da credibilidad, que es a lo que, al fin y al cabo, todo periodista debe aspirar. Esa ha sido nuestra política informativa.
Recuerdo que unos años atrás, por ejemplo, hice un reportaje sobre la oposición interna que me costó prácticamente que me acusaran en muchos sitios de “castrista”. Unos años después, Wikileaks reveló que el embajador norteamericano en La Habana recomendaba leer ese artículo para entender cuál es la verdadera realidad de esa oposición. Al final, las aguas se van acomodando y si dices la verdad o tratas de acercarte lo más posible a ella, las cosas toman su cauce.
Esa era la idea pero realmente fueron años muy duros, incluso a nivel personal. En aquellos tiempos –años 90, Pe río do Especial– nadie escapaba a esas complicaciones. Pero bueno, aquí estamos”.

- Nos gustaría conocer tu opinión respecto al periodismo que se hace en Cuba. ¿Se informa bien en la Revolución?- Yo creo que los cubanos se informan mal. Creo que los medios de comunicación cubanos informan mal. Eso tiene que ver especialmente con todo un sistema establecido en torno a los medios. En primer lugar, hay una sola línea editorial. Y en segundo lugar, quienes dirigen esa línea editorial están bastante lejos de los medios. Se sale siempre tarde y mal. Me acuerdo que hace ya un tiempo escribí una nota titulada “Los que mandan y los que saben”.
En los medios hay un amplio colectivo de profesionales que tienen una enorme capacidad. Pero ellos no deciden. Eso no pasa únicamente en los espacios periodísticos: en el Ministerio de Relaciones Exteriores, por ejemplo, tienen gente muy capaz, con un verdadero conocimiento de lo que es el trabajo en y con la prensa, pero tampoco deciden.
Así pues, el tema viene determinado por los que deciden: un grupo de personas muy reducido, que son fundamentalmente políticos, y que forman parte de lo que aquí en Cuba se denomina el Departamento Ideológico (antes conocido como el Departamento de Orientación Revolucionaria –DOR) y que son quienes marcan la línea general de información.
En los años 90 tuve la oportunidad de asistir a una reunión en un medio de prensa, a la que no había sido invitado. Era el tiempo de los asaltos a las embajadas.
Allí estaba uno de los jefes del DOR y un periodista le preguntó en un momento determinado: “¿Cómo es posible que nosotros, los periodistas que estamos con la Revolución, no informemos nada de lo que está sucediendo en las Embajadas y Radio Martí, mientras tanto, sea la fuente de in formación de la población cubana de la Isla? Deberíamos ser nosotros” –decía el periodista–.
La respuesta del alto funcionario del DOR fue la siguiente: “Para un revolucionario no hay más verdad que la del Partido y la del Gobierno. Y mientras el Partido y el Gobierno no se expresen, esa verdad no existe”. Evidentemente eso no puede funcionar bien. Cuando te riges por esos criterios, con una línea editorial única, cuando los que deciden qué publicar están situados a kilómetros de la redacción, con un aparato totalmente burocratizado para la toma de decisiones… Fíjate ahora lo ocurrido con la muerte de Wilmar Villar en Santiago de Cuba.
La noticia salió tres o cuatro días después… Y no se puede alegar que el hecho les pilló de sorpresa porque lo de este preso se veía venir… Otro ejemplo: el juicio y la absolución de Luis Posada Carriles en Texas. Tarda ron cuatro días en responder a ese hecho… Esa es la cuestión: hay un sistema organizado de tal manera que no permite que funcione. Esto está haciendo aguas por todas partes.
Que tú tengas 33 muertos de hambre y frío en un Hospital Psiquiátrico y ningún medio de prensa cubano envíe a un periodista para investigar el hecho, es todo un síntoma.1 No me refiero a hablar a favor o en contra. Simplemente a investigar qué fue lo que pasó.

- ¿Y las nuevas generaciones de profesionales? ¿Los jóvenes periodistas también están sujetos a este particular “control mediático”?- Yo he hablado mucho con jóvenes periodistas a lo largo de estos años. Me han invitado en diversas ocasiones pero siempre en un particular “clima de clandestinidad”. Tuve una conferencia en la Facultad de La Habana, dentro de las aulas, que después me enteré que era “clandestina”. Y tuve otra, a la que me invitaron, en la Universidad de Villa Clara. Negaron todos los locales y cuando me llamaron por teléfono para comentármelo, les propuse llevar el debate al Parque de la ciudad, sentándonos todos en el suelo. A las pocas horas ya había aparecido un local…
El problema es que existe un temor en la gente a eso que podíamos llamar “pasarse al otro lado”. O bien que les consideren que se han pasado “al otro lado”. No podemos olvidar que aquí hay un grupo muy importan te de personas con mucho que agradecer.
La gente más joven tiene a su mamá que le dice: “No te olvides de dónde yo vengo” o a la abuelita que le dice: “No sabes lo que esto era antes”… Los muchachos por su parte piensan: “Mira, qué gano yo escribiendo una noticia si luego el director no me la va a publicar”. Porque, ¿quiénes son los directores? Los que mandan, pero no saben nada de periodismo.
Y abundan los casos. Casi siempre, cuando vas a un medio, es el segundo en el organigrama es el que verdadera mente sabe. El primero es la persona “de confianza”. Todo eso hace que todavía sea más inoperante el proceso. Entonces, es natural que un joven se pregunte: “¿Qué gano yo con escribir o elaborar notas que después no se publican o no salen al aire?”
Mi consejo personal es que aprovechen los medios digitales. Prácticamente todos los periodistas cubanos tienen la posibilidad de tener un blog. Por eso podríamos decir que hoy en día lo mejor que se está escribiendo en el periodismo cubano está en los blogs. Es una tendencia mundial y, en mi opinión, aquí y ahora es el medio más adecuado.

- Algo parecido está ocurriendo también en los últimos años en el mundo cinematográfico y audiovisual. Ahí está, por ejemplo, la labor que vienen desarrollando los jóvenes realizadores…- Sí, es cierto, pero ese fenómeno no es nuevo. El cine en Cuba siempre ha venido a cubrir el papel que la prensa no ha podido desarrollar. Yo me acuerdo que cuando llegué hice un trabajo sobre la censura y entrevisté al gran documentalista Santiago Álvarez, que vino a decirme que tanto en el capitalismo como en el socialismo el oficio de periodismo no es tarea fácil. No sé las razones últimas por las que el cine ha tenido más espacios de libertad. Fíjate que el ICAIC nunca cayó en manos del Departamento Ideológico.

Fue lo único que se les escapó. Quizá porque Fidel lo protegió... Cada vez que el Departamento Ideológico intentó hacerse con el control, el propio Fidel lo paró.
Yo creo que el gran drama de este país es el Departamento Ideológico. Si yo fuera el jefe de la CIA trataría de que se mantuviera como fuera. Es, sin duda, el mayor éxito de Estados Unidos en lo relativo a la in formación.
Son torpes, lentos, ineficientes, están siempre a la defensiva… Lees por ejemplo el editorial del Granma aparecido el 23 de ene ro en el que se trata de “responder” a las acusaciones vertidas contra Cuba en torno a la muerte del preso Wilmar Villar en la cárcel de Santiago y te das cuenta de lo que estamos hablando2. Lo que se dice ahí es algo así como “tú que hablas, si tú también violas los derechos humanos”, es decir, se trata prácticamente de un reconocimiento pero además con malos argumentos, mal elaborado. Es cierto que todos los me dios en el mundo tienen un control. No nos vamos a “pinchar la manguera entre bomberos”. Pero esto es lo que te digo: aquí es muy estricto, un solo control y lejos, además, de la realidad de la Cuba de hoy.

- ¿Y quién está detrás en este momento del Departamento Ideológico? ¿Fidel, Raúl?- No, no, el Partido. Ellos funcionan como un grupo aparte.
Mira, te voy a contar una anécdota: yo tuve una reunión con Fidel a la que asistí junto a otros catorce periodistas. Fue una cena en la que íbamos a hablar de problemas del trabajo, etc.
En medio de la conversación, él dijo: “¿Pero ustedes por qué no tienen una Asociación de Periodistas?” “Porque no nos dejan” respondimos. “Pero deberían” –prosiguió–. “No se preocupe, Comandante, que eso se arregla rápido”, dijimos. Al día siguiente fuimos convocados al Ministerio de Relaciones Exteriores. Allí nos hablaron clarito: “Cuidado con lo que van a hacer”. “Pero si el Comandante ayer nos animó a poner en marcha una asociación”, señalamos. “El que lo haga” –terminaron–“que se atenga a las consecuencias, haya dicho lo que haya dicho el Comandante…” Nosotros nos quedamos así, pensando en que las palabras de Fidel habían sido claras al respecto. Y nuestros medios nos dijeron que ni un ápice de movimiento.
En aquellos momentos todo el mundo especulaba con la muerte de Fidel y nadie quería perder la plaza… Lo que tequie ro decir es que se trata realmente de un ente aparte, que funciona con muchos intereses y mucho apoyo dentro del poder porque, en definitiva, ese es el ente que protege a los poderosos. Y, sobre todo, el que protege a los poderosos corruptos. Ten en cuenta que una prensa activa más que un peligro de política opositora se convierte en un peligro de transparencia.
Tú puedes generar un caos como el que se vivió en la Unión Soviética en los primeros momentos del derrumbe. O, por el contrario, puedes favorecer una apertura ordenada, civilizada, inteligente… Yo creo que hay gente preparada, gente muy capaz… El mismo Raúl Castro ha animado continuamente a los periodistas a realizar esa labor, pero la máquina del poder es la que es. Ese es el gran tema. Y no sólo en el ámbito de la prensa.
Aquí hay una burocracia corrupta a la que no le interesa el socialismo de Raúl. Sí cualquier sistema que les permita tener ganancias.

-¿Quieres decir que vivían mejor en el “socialismo de Fidel”?
- Claro, ellos con Fidel vivían muy bien porque él era siempre muy suave en las respuestas, muy cuidadoso… Y eso ha cambiado ahora. Primero, se está intentado construir una economía más eficiente. Cuando tú haces una economía más eficiente es difícil robar. Si tú tienes dos tasas de cambio, dos monedas, dos contabilidades… Ahí lo que puedes es robar a dos manos. Ahora, tú has una sola moneda o encamínate hacia ella y se acabó el robo. Por ejemplo, en el gobierno anterior (el cubano se enoja mucho cuando hablo del “gobierno anterior”) la persecución era contra el tipo que vendía el helado en la calle. Ahora no. Hace poco le cayeron encima a un amigo mío que vende helados y le dijeron: “Tú vendes bocadillos de helado”. “No, yo no…”. “Sí mira, esos que tienes ahí. Pero no te preocupes, que tú no nos interesas. Nos interesa el que te trae el helado”. “Pero no, porque son amigos míos”. “Tú tranquilo, tampoco nos interesan ellos, no les va a pasar nada.
Queremos al jefe de la heladería que lo saca”. ¿Qué pasa? Cuando tú metes preso al jefe de la heladería, paralizaste la red. Y además, ocupas una sola celda. De la otra manera ocupas cien celdas y encima las llenas de infelices porque ellos realmente se buscan la vida mientras los grandes se te escapan y montan una nueva red. Eso es lo que se está rompiendo ahora. Cuando Raúl Castro dijo: “ningún cubano está por encima de la ley” y a los pocos días caen presos el hijo de fulanito y el hijo de menganito… La cadena es larga y dicen ahora, jocosamente, que están abriendo una escuela en el campo para todos estos “hijos de”… De todas formas, aquí hay una cosa buena a pesar de todo el nepotismo que se dice afuera y todo eso. Salvo Fidel y Raúl que han sobrevivido biológicamente mientras buena parte de su generación va desapareciendo (con una historia parecida: un compromiso histórico, etc.) la mayor parte de la nueva dirigencia joven del país no son hijos de ningún cargo político (con una excepción: Rodrigo Malmierca, actual ministro de Comercio Exterior e hijo de un canciller). Tampoco lo eran, por cierto, Robaina, Lage o Pérez Roque… Los “hijos de papá” se volcaron hacia las empresas extranjeras cuando se dio la apertura.

- ¿Qué pasa? Lo que ya “papá” no les podía dar, se lo facilitaba la empresa extranjera. Pero a costa de “robar a dos manos”.
- Por ejemplo, el hijo de Almeida, Juan, al que yo entrevisté aquí. Él me dijo: “Si quieres yo te hago la entrevista pero vamos a hablar claro”. Y él me contó que traficaba con obras de arte, con tabacos, que sacó gen te del país pero no les cobraba nada… Claro, cobres o no cobres, el tráfico ilegal de personas está prohibido en Cuba, en México o en Estados Unidos, que era el destino final. Esa es la “actividad” de estos muchachos, que muchos de ellos ahora están presos… En estas semanas se están pasando entre los militantes del Partido unos vídeos que reflejan todo esto. Sale un hombre diciendo: “A mí no me va a pasar nada porque yo soy socio de fulanito, hijo de…” Y ese “fulanito” y el “hijo de…” están actualmente presos. Las cosas han cambiado en ese aspecto. Y así están las cosas ahora. Cuando comenzamos a hablar de esto, del poder de la burocracia, algunos dirigentes cubanos se reían. “Tú estás loco” me decían, “nadie tiene fuerza aquí para enfrentarse a ese poder porque controla todo el aparato económico…
“Habían llegado incluso, escúchame bien, a crear empresas clandestinas de aviación y empresas clandestinas de níquel, que exportaban níquel por su cuenta. Llegaban barcos, los cargaban de níquel y se iban. Todo el abastecimiento de habanos del Caribe…
Imagínate el poder que tiene esa gente. Y el poder corruptor. Yo calculo que el tema de la aviación debe haberles reportado una cantidad cercana a los 100 millones de dólares. Y te aseguro que 100 millones en Cuba es mucho dinero. También te digo que hay mucha gente que no, que no hay dinero para comprarla, ni aquí ni en el mundo en general.
Y esa burocracia, la que está tratando de frenar el proceso de reformas, es a su vez la que por supuesto es tratando de frenar a la prensa.
Porque imagínate una prensa desenmascarando esto… Por ejemplo, el tema del cable telefónico que viene desde Venezuela…

- De ese tema hablaste en una de tus crónicas hace ya unos meses señalando que el retraso no se debía a cuestiones técnicas sino a un caso de alta corrupción…- ¿Y tú has visto que alguien haya desmentido esa información? Primero nadie me desmintió; segundo, nadie me citó en la cancillería para decirme que eso no era cierto. Y, tercero, que el cable no funciona muchos meses después. ¿Qué pasó?
¿Qué cosa ha sucedido? Imagínate tú una prensa cubana investigando qué pasó con el cable. El problema es que les hacen creer que investigar es “contrarrevolucionario”. Pero, si yo fuera revolucionario, pensaría que informar, investigar, contrastar, es lo más revolucionario que puedo hacer”.

-En este último tiempo ha habido intentos por parte del Gobierno de buscar nuevos mecanismos de retroalimentación en el ámbito periodístico. Uno de ellos es, por ejemplo, la nueva edición amplia da del Granma de los viernes, desde marzo de 2008, dando un espacio directo para la crítica y los comentarios de los lectores…
- A mí me parece bien, claro, pero considero que es un proceso muy filtrado. Van soltando los comentarios y las opiniones en función de que ellos saben que el Gobierno va a mover ficha en un sentido o en otro. Si saben que el gobierno va a entregar las barberías empiezan con eso… Y créeme que la gente no es tonta, no es un proceso transparente. El intento más importante que ha habido en este sentido es el de “Acuse de recibo” en el diario Juventud Rebelde. Pero a su coordinador, José Alejandro, le cortaron las alas rapidito. Dedícate al tipo que denuncia los problemas con la basura, con el bache en la esquina… Y no profundices más. Mientras la estructura sea la misma y los que dirigen sean los mismos, no puede haber ningún tipo de cambio.

- ¿Y un programa como “Hablando claro” en Radio Rebelde?
- Me parece muy formal. “Ahora vamos a hablar de un tema que es realmente fuerte. No importa porque la verdad hay que decirla. En la esquina de 23 y G hay un bache…” Es la forma, la escenificación vacía. No se tocan los problemas medulares. Estás viviendo un cambio de orientación económica gigantesco, donde estás pasando la mayoría de la mano de obra al sector no estatal, donde estás entregando la mayor par te de las tierras a pequeños campesinos…
Es prácticamente una revolución dentro de la Revolución. Y los medios de comunicación hablando del bache…

- ¿Y la revista Temas?- Está muy bien pero es una cosa local, con escasa incidencia. Yo recuerdo que estuve en uno de los Últimos Jueves que organiza la revista una vez mensualmente con un debate público y abierto. Era una discusión en torno a cuestiones económicas y
estaba presente el último ministro de economía con Fidel que defendió honestamente su modelo. Lo machacaron. Publiqué eso e inmediatamente le llegó a Temas la prohibición de grabar o mencionar nada de lo que hubiera en esos espacios. Y yo saqué una nueva nota comentando la prohibición. En fin…
Hoy en día lo mejor que se está escribiendo en el periodismo cubano está en los blogs.
Además, es un espacio demasiado intelectual para el pueblo.

-Te refieres a la creación de un “estado de opinión” entre las élites.- Exacto. Por ejemplo, mucho más cercana es la revista católica Espacio Laical. Es intelectual pero más cercana a la gente por lo que cuenta y cómo lo cuenta.
Es, además, más plural (aparecen firmas de intelectuales revolucionarios, etc.). Temas no se lee, tienes que sentarte a estudiarla... Sin olvidar que tiene una tirada muy limitada.

-¿Y la televisión?- Todos los medios están controlados políticamente por el Partido. O por el DOR, para ser más exactos. Ahora, depende de quién y de dónde. Por ejemplo, hablemos de Lázaro Expósito, secretario del Partido en Santiago de Cuba. Todo un personaje y, además, sumamente eficiente.
Tanto es así que un grupo de jóvenes ha sacado una página en Facebook que se llama “Clonemos a Expósito” y tiene como 400 seguidores… Este hombre llama a la televisión local de Santiago a las 4 de la mañana para filmar un encuentro en la sede del Partido. Y le dice a la cámara: “Tú empieza a filmar y no cortes, veas lo que veas y digamos lo que digamos”. Así, llegan a una panadería y aquello es verdaderamente lamentable: las ratas caminando por todos los lados, las cucarachas, los kilos y kilos de masa llena de hongos, un panadero dormido descalzo encima de la mesa donde se amasa… Y las cámaras filmando.
Y Expósito: “Esto no son los hombres, aquí lo que falla el sistema…” La filmación apareció tal cual en la programación regular de la televisión de Santiago. En el resto de Cuba circuló clandestinamente, como si fuera un vídeo de Miami. Quiero decirte que hay un ambiente, hay espacios, que no se reflejan para nada. El Partido controla. El DOR, para ser más precisos. Si el DOR, como en el caso de Santiago, dice “arriba”, la televisión se abre. Si dice “no va”, la cosa no va. Y eso es lo que dijo el Partido (el DOR) en las otras trece provincias, por lo que mientras en Santiago se emitía por la televisión, en el resto del país funcionó clandestinamente.
Todo depende de eso. Es el caso del documental “Fuera de liga” que, prohibido en un primer momento, luego fue emitido (3)… La apertura en los medios de comunicación cubanos es muy lenta.. Y si Raúl Castro no cambia a las personas que dirigen la prensa desde el Partido… Es lo que me decía un viejo periodista: “A mí no me tienen que decir lo que tengo que escribir. Yo soy militante del Partido. Si yo no sé lo que tengo que escribir que me quiten el carnet”. El tema central es ese: en Estados Unidos tú no tienes que decirle a un periodista lo que tiene que escribir… Tiene que romperse ese sistema creado.
No se deciden, le tienen ganas, pero no se deciden, Raúl Castro no se decide. Yo creo que de-ben temer un movimiento pendular, un bandazo, pero la cuestión es que no les queda más remedio. Lo mismo ocurre con la corrupción. No la van a resolver ni con medidas legales, como empezaron, ni con el aparato del Partido. Deben integrar a la población (que les odia, por cierto, porque cuando un ciudadano roba una latica de pintura lo ponen como un zapato, le putean todo lo que pueden y después ellos
tienen cuentas en el extranjero) y, en el ámbito del que estamos hablando, deben integrar a los núcleos de periodistas. La libertad de prensa, para mí, tiene dos patas: una es que los periodistas puedan escribir libremente sobre todo lo que ocurre. Y al decir “libremente” me refiero a que mientras sea verdad, no haya cortapisas, (y eso no sólo ocurre aquí). Y la segunda pata, es que la gente pueda defenderse de lo que esos medios expresan.

- ¿Cómo consideras la labor de los corresponsales extranjeros en Cuba?- Es una generalidad demasiado abierta. Aquí hay periodistas de medios tan diversos como la línea editorial que podía tener El País o la que tiene L´Unitá, el periódico comunista italiano.
No se puede hablar de un bloque. Ten en cuenta también que hay personas y personas, periodistas con más profesión que otros… Gente que accede incluso a que le cambien las notas que él escribió, a que le digan lo que hay que escribir desde la redacción central…Realmente aquí estamos para cosas distintas. En el caso nuestro, el de la BBC, te puedo decir que el hecho de ser un medio público nos permite tener una cierta libertad editorial que otros medios no tienen. Nuestra aportación no es sólo dar noticias, sino contextualizar y profundizar en los temas. Te pongo un ejemplo: semanas atrás estaba escribiendo una nota sobre Villas, el preso muerto en Santiago de Cuba. El Gobierno señala que es un preso común pero, a la vez, te dice que no hay presos políticos, con lo cual no hay otros espacios posibles para la diferenciación.
Mientras tanto, la disidencia te dice que se trata de un disidente de larga trayectoria pero todas las referencias en este sentido ubican su posible militancia a finales del año pasado. Y después tú dices: “Voy a hablar con la familia, con la madre…” pero alguien me señala: “No, no, con la madre no hables porque está ligada al Ministerio del Interior…” Es realmente muy complicado. Al final, tú te quedas sin saber quién te está mintiendo y quién te dice la verdad. Y no es la primera vez que me pasa… Recuerdo que en un Congreso que tuvo lugar en 2009 en Santander, España, yo pedí en voz alta que
debíamos tener un sólo rasero cuando hablábamos de derechos humanos.
No puede ser que Cuba sea una “dictadura” y Arabia Saudí una “democracia monárquica”. Díganme ustedes, pregunté a los asistentes, cuándo se han producido las últimas condenas a muerte en Cuba. “En el 2003”, me dijeron muchos de los presentes “Perfecto, han pasado seis años. ¿Cuántos condenados a muerte ha habido en este período, o en el último año, en China, en Pakistán, en Arabia Saudí o en Estados Unidos? ¿No les parece curioso que se acuerden perfectamente de lo que pasó hace seis años en Cuba y no supieran lo que está pasando en el resto del mundo?
Ahí es cuando se puso en pie un periodista de El País, Miguel Ángel Bastenier, para decirme en voz alta: “A mí me importa más la vida de un cubano que la de cien negros”. Ahí se acabó el debate porque yo en términos racistas no entro. Pero es que, además de todo, si el negro fuera el presidente Obama diría otra cosa… El contexto, como te digo, es fundamental. Tú puedes decir: “Yo no estoy de acuerdo con que haya periodistas presos piensen lo que piensen y escriban lo que escriban”. Pero no puedes olvidar la contextualización de lo que está pasando en la Región. Yo no puedo ubicar a Cuba en medio de Europa o en Escandinavia. Cuan do la contextualizo, tengo 90 muertos en Colombia, colegas de profesión. Tengo de cenas de colegas muertos en México y en Honduras…
No puedes decir, en ningún caso, que la peor situación de la prensa se vive en Cuba, por favor. Es verdad que no es buena y que yo no estoy de acuerdo con muchas cosas, Pero en absoluto es la peor. Nosotros mismos, los periodistas extranjeros.
¿Qué es lo más que nos puede pasar? Que nos expulsen del país. Hace poco me llegaba un libro de una periodista española en el que contaba que cada vez que la llamaban al Centro de Prensa Internacional (CPI) ella iba llorando y que la noche anterior no podía dormir. Y la verdad, no sé por qué. A mí me han llamado un montón de veces, hemos discutido un montón de cosas pero jamás nadie me ha maltratado, nadie me ha alzado la voz… A Mauricio Vicent (el ex corresponsal de El País) se le facilitaron todas las cosas para que se fuera: las cuestiones legales, puede regresar cuando quiera, tiene su casa aquí, pudo vender sus autos… Para mí, realmente, es una plaza muy segura.
¿Para qué estamos aquí en definitiva? En mi caso, estoy tratando de informar y hablar de lo que es Cuba más allá de la noticia puntual. Esa es la idea. Junto a esa cuestión, no podemos olvidar que aquí hay toda una experiencia que no ha sido reflejada. Yo estoy corriendo detrás de alguno de esos hombres y mujeres que han estado desde mediados del siglo XX metidos en toda esta historia para que me den una entrevista a fondo. Aquí hay que hablar del PSP, el Partido Socialista Popular, que es la base de todo esto. Hay que hablar de las presiones soviéticas, de un montón de cosas de las que no se ha hablado y cuyos protagonistas se van muriendo sin que eso vaya a ninguna parte”.

- Semanas atrás se celebraba la Conferencia Nacional del Partido Comunista de Cuba. En la clausura Raúl Castro anunciaba que la Revolución continuará con un solo partido reclamando una sociedad más democrática y con una prensa profesionalmente más preparada…- Yo creo que no ha habido sorpresas y estamos también ante un proceso de adecuación a los nuevos tiempos. Se trata, en definitiva, de no cambiar las herramientas sino de mejorar su eficiencia y, en mi opinión, la reforma económica en su conjunto sale fortalecida al dificultar en el futuro la labor de los sectores” obstruccionistas”.
De todos modos no ha quedado claro cuál será la fórmula para avanzar en esa dirección: si el PCC establecerá nuevos mecanismos para relacionarse con la sociedad civil o si va a relajar el férreo control que ejerce sobre todos los medios de prensa nacionales, por ejemplo. Por otra parte, todo apunta a que se está potenciando el papel de los cuadros provinciales, personas de 50-60 años… Hay un tópico en torno al poder de los militares. Mucha gente dice que en el Buró la mayor parte de los integrantes proviene de las FAR.
Pero no es cierto. Hay una camada que está ahí porque son guerrilleros, quiero decir, guerrilleros del frente de Raúl. Son sus hombres de confianza desde que estaban en Sierra Maestra. Ahora bien, cuando tú vas a analizar el Comité Central y excluyes a esos hombres, ves que los militares no representan más del 14%. La mayor parte de los integrantes de ese Comité son gente de las provincias. Y la mayor parte de los que están ahí son personas no profesionales del Partido, ni de la política. Han puesto muchos cuadros técnicos ligados a la producción: ingenieros, arquitectos, agrónomos, etc.

-Pero son muchas las voces que señalan que el peso de los militares en el proceso actual es una evidencia.- No, yo no lo creo. A corto plazo es verdad. Los cuadros vienen del Partido y de las Fuerzas Armadas. Tú no puedes tener unas fuerzas armadas que sean eficientes (y las cubanas en África demostraron que sí lo eran) siendo un ejército con jefes a los que se les dice siempre: “sí, señor”. Tienes que tener un ejército con iniciativa, con capacidad de discrepancia. De esas dos fuentes es de dónde saca Raúl sus cuadros…
Ahora bien, los que están en el Buró no son militares, son guerrilleros. Los que están en el Comité Central sí son militares. Así pues, lo importante en este caso no son los viejecitos que están garantizando la transición porque es un cargo para cuatro o cinco años, cuestión biológica. El tema no está ahí. El tema está en ese Comité Central constituido por personas de 50-60 años y que, además, van a dirigir el país en los próximas décadas.

-Cambiando de tema, Fernando, hay un rumor muy extendido que sitúa cambios importantes en el ámbito migratorio en los próximos meses.- Ellos tienen una verdadera obsesión por la unidad. Ten en cuenta que esa idea tiene sus razones históricas: siempre les quebraron por pelearse entre ellos. Fidel la tenía todavía más, pero Raúl mantiene esa misma actitud. La política es avanzar con todos, llevar a todo el mundo… De hecho lo que Raúl hizo fue incorporar al Gobierno a muchos de los cuadros opuestos en un primer momento a las reformas. Los que han sido capaces de llevar adelante esas tareas siguen en el Gobierno y los que no, han sido apartados. Y estamos hablando de cuadros de primer nivel.
El tema migratorio es un tema muy difícil que levanta muchas polémicas. No olvides que aquí hay organismos que viven de este tema y sacan sus recursos (no pequeños) de la cuestión de la migración… Hay visiones distintas. Una, por ejemplo, no propone nada para que todo siga como hasta ahora. Hay otra, en cambio, que dice: liberalicemos, que vamos a ganar más incluso económicamente mientras que políticamente dejamos de pelearnos con una migración a la cual no hay que enfrentarse.
Económicamente, al no pelearnos, vamos a ganar más porque no olvidemos que en este momento las remesas familiares en Cuba representan la tercera parte de lo que son en El Salvador cuando la población salvadoreña en Estados Unidos es la tercera parte de la de Cuba.
¿Por qué? Porque el cubano manda para ayudar a su mamá mientras que el salvadoreño manda para ayudar a su mamá, para construirse una casa y para montar un negocio con el cual pueda regresar a su país. De esta forma, el grueso del dinero del salvadoreño va para allá, mientras que el grueso del dinero del cubano se queda en Estados Unidos.
A lo mejor el gobierno de la Isla pierde cien millones de dólares en trámites migratorios. Pero si gana dos mil millones con las remesas familiares, ya me dirás dónde está la duda. Es cierto que el Gobierno cubano tiene que tener como prioridad la seguridad, un control de fronteras como el establecido por Estados Unidos desde el 11-S. Pero hay cuestiones como la “carta de invitación” que tú me explicarás para qué sirve. Para sacar dinero, claro. Pero ese dinero no cambia el país.
Es vital para el organismo que lo controla pero no para Cuba. Hay otro debate, otro problema fundamental: qué hacer con los profesionales. Hay voces que proponen que los médicos, sobre todo, trabajen diez años en el país y después, cuando lo decidan, puedan irse. Pero claro, un médico, una médica, bajo esa realidad, se podría ir así a los 35 años, el momento de madurez profesional y de mejor estado físico…
La idea más desarrollada actualmente es la siguiente: posibilitar que todos los cubanos tengan lo que llamarían un “pasaporte habilitado” (ya tienen incluso un programa informático para eso). Se trata de un tipo de pasaporte que, simplificando, te posibilita que tú vayas a un aeropuerto, te montes en un avión y te vayas sin que nadie te diga nada.
Hablamos de que este pasaporte podría ser extendido, más o menos, a un 80% de la población.
Después: médicos, militares, funcionarios del Ministerio de Interior, políticos, disidentes, etc. no tendrían acceso directo a un “pasaporte habilitado” y tendrían que hacer sus gestiones para la salida del país en las oficinas de Inmigración. Todo parece indicar que esa va a ser la propuesta final. Es cierto que no es una solución definitiva pero sí da salida, al menos, a un 80% de la población. No olvides que todas las propuestas de liberalización aplicadas hasta ahora, por el gobierno anterior, han sido para los cubanos de afuera. Yo creo que es una cuestión que, como Raúl Castro dijo, va a venir paso a paso. Es cierto, además, que han comenzado ya a repatriar gente pero, en realidad, lo llevan muy discretamente.
—Hay voces también que hablan de que, paradójicamente, Cuba vive hoy una particular y progresiva superación de la crisis…
—Te puedo decir que desde que yo estoy en la Isla, esta es la primera vez que hay reserva de divisas. Hablamos de 5.500 millones de dólares. Ahí vamos al discurso. Antes, cuando el país ganaba 10 pesos todo eran expectativas, sueños, mensajes de optimismo en el futuro… Ahora, en cambio, no: tú tienes 5.500 millones de reserva y te dicen: “Cuidado, Hay que ahorrar, hay que trabajar racionalmente, no se puede gastar”…
Ese es el cambio esencial del discurso en mi opinión... Por ejemplo, ¿qué has oído tú al respecto de la plataforma petrolífera?
¿Sabías que los pozos del Golfo de México, situados en aguas territoriales cubanas, van a producir tres veces la cantidad de petróleo que Cuba necesita?
—Sí, algo he leído. Y que la empresa española Repsol, incluso, ha hecho una enorme inversión en la zona.
—Es así. Repsol tiró sondas, penetró en la esponja… Ten en cuenta que ellos, cuando hacen una apuesta de este tipo, es porque saben que las cosas están claras. Y no olvides que están pagando 600.000 dólares diarios… Te digo más: las tuberías para la próxima plataforma que viene, que es la de perforación permanente, ya están en Cuba, ya las trajeron. A ese grado de seguridad llegan. Si el estudio geológico de Estados Unidos da resultados positivos haciendo público, claro, menos de lo que hay realmente, estamos a las puertas de una nueva realidad.
También te digo que esto no es nuevo: hay constancia de que existe petróleo en esa zona desde 2004. Lo que pasa es que no es lo mismo tener a Bush en el poder que tener a Obama, y menos en el tema del petróleo.
— ¿Estaríamos entonces ante un posible “antes” y un “después”?
—En América Latina, como dice Eduardo Galeano, la riqueza ha sido a veces nuestra mayor desgracia. Pero Cuba es un país con suerte, la verdad. Al principio de la Revolución, cuando lo aislaron, aparecieron los soviéticos; luego cayó la URSS y cuando el mundo conjeturaba con el fin de la historia, apareció Chávez. Y Chávez enferma de un tumor y encuentran petróleo. Hay un presidente cubano que dijo que esta Isla es como un corcho, que siempre flota. Yo creo que sí, que estamos ante un “antes” y un “después” siempre que lo utilicen bien. Y ahora pienso en lo mal utilizado que lo fue en Venezuela, por ejemplo, con la esencia de corrupción y dinero fácil que tiene esa realidad. De todos modos, es un síntoma en ese sentido el perfil bajo que le dan al petróleo en Cuba en este momento. Se calcula que van a tardar en sacarlo entre tres y cuatro años.
Cuando este hecho sea una realidad y se vea que se trata de petróleo bueno, que lo es, ahí Cuba empieza a comercializarlo. Además, no te olvides que tú vendes ahora lo que vas a suministrar mañana. Cuba tiene hoy una importante flota de autobuses chinos que se compraron a cambio de las minas de níquel del futuro… Yo creo que sí va a marcar otro tiempo.
Ahora, no olvidemos que hay también un peligro: que empiece la pachanga y recuerda que el cubano es “pachangoso”. Es una gente que sabe sacarle jugo a la vida. El peligro es ese, pero también hay un peligro en tener un Mercedes Benz y es que consume mucho… Pero tampoco se van a quejar por eso. Creo, además, que hay otro hecho importante: todo esto llega con Raúl Castro en el poder. Raúl, a diferencia de Fidel, es más pragmático a la hora de la solidaridad con el Tercer Mundo. Él ha potenciado una relación “sur-sur”, que es beneficiosa para ambas partes. Para Cuba también. Fidel funcionaba como potencia del Primer Mundo dando ayuda a países del Tercer Mundo. Eso se ha acabado. Y no solamente con Venezuela. Esa relación la tiene también con Angola, donde anualmente se pagan 150 millones de dólares a profesionales cubanos en salarios.
Y no olvides que a los angoleños les conviene realmente este intercambio, porque un profesional portugués les cuesta el doble… En ese sentido, claramente, han cambiado las relaciones de Cuba con el mundo. No sé si te acuerdas del debate de James Petras con Fidel Castro sobre este tema, debate en el que por cierto yo creo que Petras tenía razón.” Se trata de un intercambio “sur-sur” que beneficia a las dos partes. Y ya. De todos modos, creo que el petróleo no es lo importante. El verdadero tema es el gas. Y las reservas de gas en esa área son mucho mayores. Y Estados Unidos está muy interesado, porque Cuba es incapaz de consumir esa cantidad de gas. Los norteamericanos sí. Y podría abaratar el gasto de energía en los estados del sur en un 20%.
—Entonces ¿se acabaron los apagones?
—Sí, claro, los apagones se acabaron. Hay que ver qué se hace con eso. Pero creo que el primer problema que hay que resolver aquí es el del salario. Los salarios no alcanzan y de esa forma dejaron de ser el ingreso fundamental de la gente.
Tú bus cas un trabajo y tú nunca preguntas cuánto te pagan. Tu pregunta es qué se puede resolver desde ahí. Yo creo que ese es el tema principal. Si hay petróleo, yo creo que sí van a poder afrontar ese problema. De forma progresiva, claro. Ellos van a buscar algo parecido a lo que se da entre los campesinos y los hoteles, un cambio que sería de 7 a 1 6.

—Así pues, y terminamos si te parece, Venezuela y Hugo Chávez dejarían de jugar un papel de “vanguardia político-financiera”…
—En mi opinión Chávez en este momento ya no es tan importante. Además ten en cuenta a Brasil. Brasil se ha propuesto ser el socio comercial número uno de Cuba. El nuevo puerto del Mariel, por ejemplo. Ahí va a crearse una zona franca de alto nivel tecnológico (medicinas, software, etc.), van a construir un polo petroquímico para procesar el petróleo (que no lo van a vender crudo), el oleoducto que va de Matanzas a Cienfuegos… Ten en cuenta que este año pasado Cuba vendió por primera vez derivado de petróleo a España por 80 millones de dólares, a partir del polo petroquímico de Cienfuegos… Esa es la idea que el gobierno de Brasil tiene. Y esperemos que sea así.
—Muchas gracias, Fernando, por todo este tiempo.
—Gracias a vosotros.
Notas
1. El 15 de enero de 2010, el diario Granma informaba que 26 pacientes han fallecido en el Hospital Psiquiátrico de La Habana atribuyendo el hecho a las bajas temperaturas y a factores de riesgo intrínsecos a este tipo de enfermos. Doce meses después, en la edición del 31 de enero de 2011, se informa en el mismo diario sobre la sentencia judicial que establece entre cinco y quince años de privación de libertad para los principales responsables del centro clínico. El editorial, con carácter oficial como todos los publicados por la prensa cubana, señala las flagrantes condiciones en las que vivían los internos y los niveles de robo y corrupción extendidos en el Hospital. (http://www.granma.cubaweb.cu/2011/01/31/index.html
2. http://www.granma.cubaweb.cu/2012/01/23/ nacional/ artic08. html
3. El documental “Fuera de liga” (Ian Padrón, 2003) plantea un análisis pormenorizado del beisbol con entrevistas a jugadores cubanos y, por primera vez, también a los que salieron del país y juegan en las grandes ligas norteamericanas.
4. El Centro de Prensa Internacional (CPI) vinculado al Ministerio de Relaciones Exteriores, es la institución encargada de atender lo referente a la prensa extranjera acreditada de forma permanente en el país y la que visita en tránsito para realizar trabajos periodísticos.
6. El cambio actual es de 24 pesos (moneda nacional) por 1 CUC (peso convertible).
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