"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

viernes, 3 de mayo de 2013

Donde la gente quiere vivir

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Hay en marcha un interesante debate sobre si el aumento de la población conduce necesariamente a un aumento de los precios del suelo con el paso del tiempo. Bill McBride, que escribe el blog Calculated Risk [Riesgo calculado], dice que sí: “Una de las razones fundamentales del incremento de los precios inmobiliarios es que algunas zonas tienen un suelo limitado, y al incrementarse la población, el valor del suelo aumenta más rápido que la inflación”.
Noah Smith, que es analista y profesor de economía, disentía en una reciente entrada en su blog porque, escribía, el suelo no es especialmente escaso, y cuando vemos unos precios elevados del suelo en algunas zonas metropolitanas, se deben a los efectos de la aglomeración, que podría seguir distintas direcciones con el paso del tiempo.
Lubbock
Mi reacción inicial ante el comentario de Smith fue que podría no tener mucha importancia porque las nuevas zonas metropolitanas son muy difíciles de crear: puede que haya mucho suelo alrededor de Lubbock, Tejas, pero nadie va a mudarse allí, por lo que la población más numerosa tiene que apiñarse en las zonas metropolitanas que ya existen. Pero luego me di cuenta de que la cosa tampoco podría quedar ahí. Incluso si la gente quisiese quedarse en las zonas metropolitanas existentes, podría irse a “ciudades limítrofes” situadas en los, valga la redundancia, límites de estas zonas metropolitanas, de tal manera que la densidad de población relevante –la densidad que hace que el suelo en las aglomeraciones urbanas o cerca de ellas sea caro– podría no aumentar cuando la población total de la zona metropolitana crece.
Y tenemos nuevos datos. Un nuevo informe de la Oficina del Censo publicado el año pasado, titulado Pautas del Cambio de la Población Metropolitana y Micropolitana: de 2000 a 2010, calcula “la densidad ponderada en función de la población”, que es una media ponderada de la densidad en las secciones censales, en las que las secciones no están ponderadas por zona territorial sino por población; esto nos da una idea mucho mejor de cómo vive la persona media.
Como señalaba Richard Florida, un director de The Atlantic, en el blog The Atlantic Cities en octubre, la nueva medición permite apreciar mucho mejor cómo difieren las zonas metropolitanas. Por ejemplo, según la medición estándar de la densidad, Los Ángeles tiene en realidad una densidad mayor que Nueva York, básicamente porque Los Ángeles está rodeado de montañas, lo que limita el tamaño que puede alcanzar las zonas en expansión y de cercanías. Pero Nueva York tiene un núcleo urbano que, en cierta manera, Los Ángeles no tiene, y no cabe duda de que tiene una densidad ponderada en función de la población muchísimo más elevada.
Los Angeles

Lo que quería, sin embargo, eran tendencias, y el censo ha calculado esta medida tanto para las zonas metropolitanas como para los conjuntos nacionales en 2000 y en 2010. Aportaré un par de datos. En primer lugar, aunque EE UU es un país enorme y poco poblado, con menos de 90 personas por milla cuadrada (2,59 kilómetros cuadrados), el estadounidense medio vive en un barrio bastante densamente poblado, con más de 5.000 personas por milla cuadrada. La próxima vez que alguien diga que las localidades pequeñas son los “EE UU verdaderos”, tengan en cuenta que los verdaderos EE UU verdaderos –los EE UU en los que viven la mayoría de los estadounidenses– se parecen más o menos al área metropolitana de Baltimore.
En segundo lugar, sin embargo, aunque la población estadounidense y, por tanto, la densidad de población, aumentó cerca de un 10% a lo largo de la última década, el estadounidense medio estaba viviendo en un barrio un poco menos denso en 2010 que en 2000, ya que la población se ha extendido dentro de las zonas metropolitanas.
Si lo prefieren, empezamos a ser menos un país de Bostones y más un país de Houstones.
Esta es, creo, la situación actual de la geografía urbana en la que es probable que, en el mejor de los casos, la relación entre el incremento del conjunto de la población y los precios del suelo sea difusa. Por eso, creo que el argumento de Smith se impone, aunque el argumento de McBride de que parece que los precios inmobiliarios reales tienen tendencia a aumentar sigue siendo importante y tiene que explicarse.
© 2013 New York Times
Traducción de News Clips.

jueves, 2 de mayo de 2013

La rotunda negación europea

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El economista Tim Duy preguntaba recientemente en su blog: ¿cuándo podemos admitir todos que el euro es un fracaso?
La respuesta, por supuesto, es que nunca. En la moneda única se han invertido demasiada historia, demasiadas declaraciones y demasiado ego como para que los interesados reconozcan jamás que quizás hayan cometido un error. Incluso si el proyecto acaba en un desastre total, insistirán en el que el euro no le falló a Europa, sino que Europa le falló al euro.
Euros


Pero se me ocurre que podría ser buena idea que recapitulara mi opinión sobre lo que realmente está causando daño a Europa y lo que se podría hacer todavía.
Por tanto, empecemos por Europa tal como estaba a finales de la década de 1990. Era un continente con muchos problemas, pero nada parecido a una crisis, y no había muchas señales de que estuviera siguiendo un camino insostenible. Luego llegó el euro.
El primer efecto del euro fue un estallido de euforia: de repente, los inversores creyeron que toda la deuda europea era igual de segura. Los tipos de interés bajaron en toda la periferia europea, lo que hizo que España, Grecia y otras economías similares recibiesen enormes flujos de capital.
Estos flujos de capital propiciaron unas burbujas inmobiliarias enormes en muchos lugares, y, en general, crearon booms en los países que recibían los flujos.
Estos booms, a su vez, provocaron una inflación diferencial: los costes y los precios aumentaron mucho más en la periferia que en los países del núcleo, como Alemania y Francia. Las economías periféricas se volvieron cada vez menos competitivas, lo cual no era un problema mientras durasen las burbujas propiciadas por la afluencia de capital, pero que sí lo sería cuando los flujos de capital dejasen de entrar.
Y dejaron de entrar. La consecuencia de ello fue una grave depresión en las economías periféricas, que perdieron mucha demanda interna pero siguieron siendo débiles en cuanto a demanda externa a causa de la falta de competitividad.
Esto puso de manifiesto el grave problema de la moneda única: no hay una forma fácil de que un país miembro realice ajustes cuando sus costes se pasan de la raya. En el mejor de los casos, las economías periféricas se enfrentaron a un periodo prolongado de desempleo elevado mientras llevaban a cabo una lenta y trabajosa “devaluación interna”.
Sin embargo, el problema se agravó enormemente cuando la disminución de los ingresos sumada a la perspectiva de una debilidad económica prolongada provocó grandes déficits presupuestarios e inquietud respecto a la solvencia, incluso en países que iniciaron la crisis con superávits presupuestarios y una deuda baja, como España. Se desató el pánico en el mercado de los bonos, y los países del núcleo europeo exigieron duros programas de austeridad como requisito para recibir ayuda.
La austeridad, a su vez, llevó a unas recesiones mucho más profundas en la periferia, y como la austeridad en la periferia no se contrarrestó con una expansión en los países del núcleo, el resultado fue una recesión para el conjunto de la economía europea. Una de las consecuencias ha sido que la austeridad está fracasando incluso en sus propios términos: algunos indicadores clave como la relación deuda/PIB han empeorado en vez de mejorar.
Un par de veces, este inquietante escenario amenazó con provocar una catástrofe europea inmediata, en la que el malestar político provocó una pérdida de confianza en los mercados financieros, que a su vez provocó un pánico relacionado con la deuda soberana, que a su vez provocó un pánico bancario, y así sucesivamente en un círculo vicioso. Hasta el momento, sin embargo, el Banco Central Europeo (BCE) ha logrado contener la amenaza de catástrofe interviniendo, directa o indirectamente, para apoyar la deuda soberana. Pero aunque se ha contenido el pánico financiero, la macroeconomía subyacente no deja de empeorar.
Mario Draghi, presidente del BCE.

¿Qué podría estar haciendo Europa de otra manera? Desde el principio de la crisis, los escépticos como yo abogamos por una respuesta en tres partes. En primer lugar, la intervención del BCE para estabilizar los costes de endeudamiento. En segundo lugar, una expansión monetaria y fiscal agresiva en los países del núcleo para facilitar el proceso de ajuste interno. Y en tercer lugar, una suavización de las exigencias de austeridad a los países periféricos; no una austeridad cero, sino menos austeridad, para que así los costes humanos fuesen menores. Con el tiempo, vimos cumplida la primera parte, más o menos, pero nada de la segunda y la tercera.
Y los dirigentes europeos siguen negando rotundamente lo esencial de la situación. Siguen definiendo el problema como un problema de despilfarro fiscal, que es solo una parte de la historia incluso en el caso de Grecia, y que no es en absoluto el caso en otros lugares. Siguen declarando el éxito de la austeridad y de la devaluación interna, utilizando cualquier excusa que tengan a mano: un falso aumento de la productividad irlandesa registrada se convierte en la prueba de que la devaluación interna está funcionando; y la bajada de las primas de riesgo tras la intervención del BCE se proclama como una reivindicación de la austeridad.
De modo que es aquí donde nos encontramos. Y es difícil imaginarse un final feliz.
© 2013 News York Times.
Traducción de News Clips.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Cuba: Consideraciones sobre las formas de producción cooperativa en el sector campesino

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El cooperativismo ha sido una de las formas de organización del trabajo agrícola en Cuba.Cuba: Consideraciones sobre las formas de producción cooperativa en el sector campesino
    El cooperativismo ha sido una de las formas de organización del trabajo agrícola en Cuba.Jorge Luis Baños-
Aspectos generales sobre las formas de producción cooperativa
La formación y desarrollo de las cooperativas, como forma de organización del trabajo y de la propiedad sobre los medios de producción, constituye un elemento de relevante importancia. La cooperación es un elemento esencial del desarrollo económico de la sociedad por cuanto ella constituye una nueva fuerza productiva del trabajo, al mismo tiempo que se desarrollan nuevas relaciones de producción.
La cooperación, considerada en el sentido amplio de la palabra, abarca las diversas agrupaciones de pequeños productores y obreros en general; de consumo, suministro y venta, etc. Desde este punto de vista se puede decir que la cooperación tiene sus raíces en el sistema capitalista de producción, pues surge aquí como forma de agrupaciones de obreros para defenderse de la explotación a la que se ven sometidos y que se recrudece con la aparición de los intermediarios que venden la mercancía a través de la red del comercio al por mayor y al por menor.
Las cooperativas representan un tipo casi universal de organización que existe en la generalidad de los países, con el fin de autodefensa, obtención de créditos de producción agrícola industrial, comercial, seguros y asistencia sanitaria.
A pesar de que el proceso de creación de cooperativas de producción ha desarrollado una gran variedad de formas en los distintos países, todas pueden reducirse a tres tipos fundamentales: las de primer tipo constituyen las formas más simples de cooperación productiva en la que solamente se socializa el trabajo en forma de brigada y grupos de ayuda mutua; permaneciendo como propiedad privada la tierra y demás medios de producción. Estas brigadas y grupos de ayuda mutua se organizan con la finalidad de enfrentar en las haciendas individuales aquellas tareas y labores más importantes en forma colectiva, tales como la labranza de la tierra, la siembra, la fertilización, así como la utilización de la maquinaria.
Un segundo tipo de cooperativas de producción es aquella en que además de la socialización del trabajo se socializa también la tierra, pero aún quedan como propiedad privada determinados medios de producción o se practica el pago de renta por el usufructo colectivo de la tierra, es decir, aquí la distribución de los beneficios se realiza de acuerdo al trabajo y a los medios aportados por los integrantes de las cooperativas.
Las cooperativas del tercer tipo ya representan la forma superior de estas, aquí está socializado el trabajo, la tierra y demás medios de producción y la distribución de los beneficios se realiza únicamente de acuerdo al trabajo efectuado. Este tipo de cooperativa es semejante a la cooperativa agrícola de la ex Unión Soviética (koljoz), pero se diferencia de esta última en que la tierra que utiliza para su economía no es propiedad de todo el pueblo, sino de los cooperativistas. Es importante destacar que en las cooperativas del segundo y tercer tipo se mantienen las economías personales complementarias de los miembros de las cooperativas como forma de combinar los intereses sociales con los intereses individuales de su miembros y ésta representa, de acuerdo a la experiencia de los países ex socialistas, una cuestión de suma importancia para el desarrollo de la producción socialista en el campo.
La existencia con carácter de obligatoriedad de una determinada parcela de tierra próxima a la vivienda de cada miembro de la cooperativa se contempla en los estatutos de las cooperativas agrícolas de producción como forma de garantizar cierta correlación entre el desarrollo de la hacienda colectiva con la individual y ésta desempeña un importante papel económico en la solución de las necesidades de consumo de los miembros de la cooperativa.
En el sistema socialista, a diferencia del capitalismo los pequeños agricultores se unen con la finalidad de aprovechar al máximo las tierras, la aplicación de los adelantos de la ciencia y la técnica así como elevar la productividad del trabajo.
Desarrollo mundial del proceso cooperativo agrícola
El alemán Friedrich Wilhem Raiffeisen fue el creador de la cooperación agrícola moderna. En Alemania tomó auge, pero en 1918 el movimiento cooperativo fue perseguido por el gobierno para favorecer la empresa privada, y en 1933, por presión de los comerciantes nazis, el gobierno hitleriano puso las cooperativas bajo su control.
El movimiento cooperativo actual se inició en Europa como resultado de la revolución industrial. Durante 1844 en Inglaterra se organizaron los trabajadores textiles con el objetivo de modificar las condiciones existentes.
Avanzó en un movimiento nacional e internacional, por lo que en 1895 se fundó la Alianza Cooperativa Internacional que funciona en Londres y la integran más de 50 países.
En 1859 existían en Inglaterra 1.065 cooperativas de consumo con unos nueve millones de socios. El movimiento se extendió a Escocia, Irlanda. Hacia 1855 arraiga también en Francia.
En 1933 un tercio de la población de Austria era socio de cooperativas. El cooperativismo se extendió por todos los países de Europa.
En España el movimiento tomó auge, especialmente en Cataluña. También se practicó en Australia. En América, Canadá, Estados Unidos, México, Argentina, Chile y Brasil se han organizado también cooperativas.
De los movimientos cooperativos en América Latina, el más significativo es el mexicano. Tomó carácter de ideología, se creó un partido cooperativista y se aspiraba a una república cooperativa. Las primeras cooperativas eran de consumo, producción y crédito. A nivel de gobierno se crearon órganos administrativos especializados o con funciones específicas para la cooperación.
En México existen muchas formas de cooperación e integración que son variadas, por la forma, dispersas en el territorio e inconexas como organización, no obstante, para emprender una política de fomento cooperativo hay que tomarlas en cuenta.
El proceso de creación y desarrollo de las formas cooperativas de producción se fueron extendiendo por todo el mundo. En los EE.UU. alcanza su mayor impulso en los centros rurales después de la Primera Guerra Mundial. Sus principales objetivos eran el de aumentar los ingresos de los campesinos y llevarlos a un nivel de vida más elevado.
Tanto el gobierno norteamericano como el público en general han llegado a reconocer que el movimiento cooperativo de los EE.UU. constituye una gran y eficiente escuela de formación de ciudadanos.
El movimiento cooperativo en Argentina se inició en 1905 con la fundación de las cooperativas "El hogar obrero", desde ese momento las ideas y prácticas se difundieron por todo el país, en el campo surgieron las primeras cooperativas agrícolas.
En 1902 surge el movimiento cooperativo en Perú, promulgándose la Ley de las Cooperativas. En ella se cultivó de forma rudimentaria la cooperativización en el trabajo, en el uso de los medios de producción y en la forma de agenciarse la ganancia. Trabajan con deficiencia las técnicas de cooperativa, la distribución en proporción de cada socio en el colectivo; proceden a resolver problemas económicos mediante la colaboración, pero sufren la autoridad de los jefes de las comunidades.
Casi todos los países de América han creado departamentos de cooperativización independientemente del comportamiento de la agricultura.
La extinta Unión Soviética fue el país que por primera vez en la historia llevó a cabo la cooperativización productiva de los campesinos basado en el plan cooperativo de Lenin. La reestructuración de la economía rural se llevó a cabo a través del desarrollo de las relaciones cooperativas, dándose inicio a una etapa cualitativamente nueva en la solución de los problemas de la agricultura en proporciones mundiales, surgió el koljos (gran hacienda mecanizada con especialistas de calificación).
En 1952 comenzó la primera formación de cooperativas agrícolas en Alemania, al igual que en los demás países occidentales se desarrollaron diferentes tipos de trabajo cooperativo, teniendo en cuenta los intereses de los campesinos y la múltiples condiciones concretas, bajo las cuales se consumó la unión cooperativa voluntaria.
En Checoslovaquia, desde la segunda mitad del siglo XIX, los campesinos comenzaron a agruparse, ya que la productividad del trabajo individual agrícola era incomparablemente inferior a las grandes granjas y latifundios capitalistas, no pudiendo competir en el mercado con la gran producción capitalista. Después de la liberación, el gobierno viabilizó la idea del cooperativismo unificado.
Las cooperativas socialistas estaban encaminadas a elevar constantemente el nivel de vida material y cultural de los miembros del pueblo. Las cooperativas son escuelas de la sociedad.
La experiencia de los países ex socialistas en la transformación de la agricultura demuestra la importancia que para lograr la cooperativización tiene la participación del Estado. Los mismos prestaron ayuda a las cooperativas de producción a través de la concesión de recursos financieros, semillas, etc, lo que tiene por finalidad lograr el fortalecimiento de las formas colectivas de producción, que obtuvieron éxitos en la gestión, demostrando que la producción en gran escala tiene ventajas para los productores que no pueden obtener con una pequeña producción individual.
Dinamarca tiene reputación de poseer la cooperación agrícola mejor organizada y extendida de los países capitalistas. Son cooperativas de producción y ventas de productos agropecuarios, se organizan por especialidades ramales que después se constituyen en federaciones nacionales para la exportación. La más antigua radica en los productos lácteos. Se encuentran -ubicadas en las actividades de carne procesada, de huevos, etc.
Existen cooperativas de servicios que suministran los insumos a las cooperativas de producción. Como resultado de las tendencias del desarrollo del progreso económico predomina la concentración y la centralización de la producción agropecuaria, aunque según investigaciones realizadas por expertos se debe tener en cuenta que el incremento sucesivo del tamaño de la explotaciones agropecuarias choca con límites.
La gran producción con respecto a la pequeña producción aporta mayores ingresos por trabajadores, menores costos de producción y una más alta productividad del trabajo.
Según estudios realizados en la agricultura danesa revelan que ante cierto crecimiento del tamaño de la explotación agrícola se reducen los costos y se elevan los beneficios por hectáreas.
Tamaño y situación económica de las granjas danesas
Tamaño
Menos de
Costos totales*
/ha
Beneficio neto*
/ha
Producción por
c/hectáreas 100
10 ha. 1.512 166 111
10-20 1.081 172 116
20-30 973 171 118
30-50893 163118
50-100816 153119
*En coronas danesas
Fuente: Las formas de organización de la producción cooperativa. Vías de elevación. Trabajo de Diploma. 1995. Facultad de Economía. Universidad de La Habana.
Como se aprecia en la tabla anterior, los costos más bajos corresponden a las granjas de 50-100 hectáreas de tamaño, pero con menores beneficios por hectáreas, aunque en los tres indicadores que se muestran las granjas de 20-30 hectáreas tienen una situación económica mejor.
El movimiento cooperativo campesino como forma de organización social de la producción agrícola en Cuba
Inicialmente se concibe la formación de cooperativas cañeras no como la suma de las tierras individuales sino con las grandes extensiones de tierras que eran propiedad de los latifundios y que la revolución entregó a los obreros en usufructos colectivos. Estas desarrollaron la producción con ajuste a los planes de producción del Estado, que a la vez les otorga el crédito necesario para la producción de las siembras, así como para el fomento de nuevos cultivos y la cría ganadera y avícola.
Las relaciones agrarias específicas que se formaron en Cuba revolucionaria consideraron toda una serie de particularidades esenciales de las transformaciones revolucionarias en la agricultura cubana, en comparación con las transformaciones agrarias que tuvieron lugar en otros países socialistas.
La particularidad principal reside en que la mayor parte de la tierra expropiada no se dividió en parcelas entre los campesinos y obreros agrícolas, sino que fue empleada con el fin de organizar grandes cooperativas azucareras, las cuales se transformaron posteriormente en empresas estatales.
Las grandes extensiones de tierras nacionalizadas por el Estado fueron convertidas en empresas estatales agropecuarias.
En los primeros quince años de desarrollo agrario, se le dedicó la atención fundamental a la empresa agrícola estatal, pues se entendía que el sector agropecuario en definitiva, se desarrollaría a la larga a través de esta forma; no se concebía a la cooperación, como la vía de integración voluntaria de los campesinos propietarios individuales, como una forma de socializar esta producción, y por lo tanto no se veía como una vía socialista de desarrollo. El comandante en jefe Fidel Castro Ruz planteaba: que era justo reconocer esto, pero que en el fondo era sin dudas un planteamiento revolucionario; y al respecto apuntaba en el VI Pleno de la ANAP, celebrado en 1982:
"Había dos ideas, digamos, la predilección por la empresa del Estado, tenía predilección por la empresa del Estado, tenía predilección por la empresa estatal, y al mismo tiempo por un respeto casi sagrado a la tradición individualista de los campesinos. Y decíamos: seguramente los campesinos no van a tener interés en organizarse en cooperativas. Yo diría que subestimaba el nivel de conciencia de nuestros campesinos, sobrestimaba su individualismo, y al propio tiempo los respetaba demasiado para pensar violentar sus deseos o sus sentimientos en lo más mínimo. Si había subestimación del nivel de conciencia, había profundo respeto, como el que hemos sentido siempre por los campesinos".
Este proceso inicialmente se concibió como la posibilidad de ir creando en el campo diferentes planes que se conocían como comunidades, en las cuales las condiciones de vida de los campesinos mejoraban extraordinariamente a través de la construcción en ellas de viviendas confortables, escuelas, hospitales, etc., pero esto requería enormes recursos, cuantiosas inversiones, y tal vez un número de años prolongados antes de que la tierra de los pequeños propietarios privados pasara a formas superiores de producción. Por otra parte, se hacía prácticamente imposible en medio de una multiplicidad de parcelas aplicar correctamente los adelantos científicos técnicos a la agricultura. Podría decirse que aproximadamente más de un 20 por ciento de la tierra en manos de los campesinos privados se encontraba estancada; la posibilidad de aplicar técnicas superiores no existía en aquellas condiciones.
Todos estos elementos llevaron al gobierno cubano a meditar sobre la creación de las verdaderas cooperativas; no las que se habían querido instaurar en los primeros años con los obreros agrícolas, sino las verdaderas cooperativas, las cooperativas históricas, las que se forman con la unión de la tierra de los pequeños agricultores, para de esa forma garantizar que el 20 o el 25 por ciento de la tierra que les quedaba a los campesinos, objetivamente se integrara a la socialización de la producción a través de la vía más correcta y realista posible y conformar así las dos vías socialistas: la empresa estatal y la cooperativa agropecuaria.
Primeras formas de producción cooperativa en el campo
A partir del triunfo de la revolución de 1959 y con la creación de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), surgieron diversos tipos de cooperación simple e intermedia que sirvieron como procesos de transición hacia las formas superiores de cooperativismo agrícola.
Asociaciones campesinas
Representan la unión voluntaria de campesinos privados, estimulada por la ANAP. Al inicio, su fin era, en lo fundamental, político como medio de promoción y difusión de las nuevas formas de trabajo; además de concebirse como una primera aproximación del campesinado hacia un tipo de propiedad distinta a la privada. Sus relaciones con el Estado se limitaban a la discusión de planes de producción y acopio, distribución de créditos; más adelante, las de compra y venta de productos agrícolas. También se daban casos en que la asociación asumía funciones colectivas en la adquisición de medios de producción para uso común. De esta manera aparecían los primeros elementos de propiedad colectiva.
En los primeros años del ascenso cooperativo, este tipo de organización alcanzó la cifra de 3.463, pero a medida que maduraba el proceso se transformaron en formas más complejas.
A finales de los años ochenta su estructura radicaba en la agrupación de varias familias de pequeños agricultores organizados territorialmente. Su organismo de base es la ANAP, y como tales participan en la confección de los planes anuales de producción, siembra y acopio. Desempeñan un importante papel en la tramitación de créditos que otorga el Banco Nacional a cada socio. Al mismo tiempo son agentes de apoyo y difusión de programas educacionales, culturales y sociales.
Agrupan básicamente campesinos que han incorporado sus tierras a planes estatales, pero que aún viven de manera aislada, trabajando sus parcelas de autoconsumo.
Sociedades agropecuarias (SA)
Se formaron sobre la base de grupos de familias que por su voluntad han decidido unir las tierras, los equipos, los animales de labor, etc, transformando sus pequeñas propiedades individuales en una propiedad colectiva, donde el trabajo se efectúa por normas que ellos mismos han establecido y los ingresos se reparten proporcionalmente al trabajo realizado por cada miembro de la agrupación.
Luego de un impulso inicial en que se expandieron - de 229 en 1962 a 345 en 1963 -, fueron reduciéndose a partir de 1964 que cerró con 270; en 1967 quedaron 126 y ya en 1971 solo 41. En realidad la SA nunca fueron significativas en socios ni en áreas; tampoco constituyó un movimiento político y económico fuerte ni masivo (1).
Brigadas de ayuda mutua
Estas constituyen otra forma de cooperación elemental entre los campesinos. Su labor consistía en lograr el óptimo aprovechamiento de la fuerza de trabajo, así como de la formación política de sus miembros. Realizaron actividades en común durante el cultivo y la cosecha, con el objetivo de promover el trabajo cooperativo y voluntario de los integrantes. Estaban formadas con campesinos que habitaban en la misma zona, como promedio las integraban 10 ó 12 miembros.
Brigadas FMC-ANAP
Estaban integradas, en lo fundamental, por esposas e hijas de campesinos, se crearon como una forma de ayuda mutua, auxiliar para la ejecución de importantes labores agrícolas: recogida de tabaco, café, frutos, hortalizas y otras. La significación de este tipo de organización no sólo se manifestó por el aporte de mano de obra para la agricultura, sino de manera sustancial por la incorporación de la mujer campesina a la vida político-social del país.
Cooperativas de Créditos y Servicios (CCS)
Esta forma de organización cooperativa fue un elemento fundamental en la promoción de formas superiores de producción. Representan una forma intermedia entre las Asociaciones Campesinas y las Cooperativas de Producción Agropecuarias (CPA). Constituyen una entidad económica que tiene personalidad jurídica y responsabilidad limitada a su patrimonio. Esta cooperativa crea un fondo colectivo con el aporte, en forma y cuantía, que acuerden sus integrantes.
Los fines de las CCS son:
- planificar, contratar recibir y utilizar en forma organizada los recursos materiales y la asistencia técnica que el Estado les proporciona para lograr mayor eficiencia en los resultados y contribuir a elevar el nivel económico y social de sus integrantes;
- fomentar la ayuda mutua y otras formas de cooperación entre los agricultores y sus familiares.(2)
En el plano político, las CCS significan una forma de tránsito hacia las CPA, pues las actividades colectivas y la relación con el Estado son factores de motivación para convertirse en organizaciones más desarrolladas.
La concepción sobre la socialización cooperativa de la economía campesina a partir de 1974 representó un cambio en la política agraria con respecto al período 1967-1974.
El Primer Congreso del PCC en 1975, y el V Congreso de la ANAP en 1977 aprobaron la vía cooperativa como modelo preferente de transformación económico-social del campesinado.
El diseño de la estrategia de desarrollo económico y social del país para finales de los años sesenta y ochenta promovía la industrialización desplegada que demandaba la cooperativización como componente del ajuste estructural y de eficiencia de las proporciones existentes hasta aquel momento entre la industria y la agricultura.
La falta de experiencia y cultura sobre el cooperativismo era un gran obstáculo que debía superarse en la práctica. Durante el capitalismo había sido nulo el cooperativismo. Luego, en todo el trayecto de la revolución hasta los años setenta, sólo se había acumulado una breve experiencia en las cooperativas obreras de la Primera Reforma Agraria que se organizaron con los jornaleros agrícolas en los latifundios cañeros nacionalizados y en los proyectos de sociedades agropecuarias. Sólo había experiencia en el desarrollo y funcionamiento de formas simples de cooperación en la esfera del crédito, los servicios de abastecimiento y laboral.
Una ventaja era el hecho de que la gran mayoría de los campesinos se encontraban asociados o vinculados a dichas organizaciones.
El naciente movimiento cooperativo de los años setenta asumió los patrones organizativos de las Sociedades Agropecuarias y tomó para su promoción política y organizacional a las cooperativas de créditos y servicios existentes.
Los estímulos político-sociales y materiales serían factores claves para el despegue del cooperativismo en los setenta.
La evolución del cooperativismo campesino puede enmarcarse, a grandes rasgos, en tres etapas (3).
- La primera de 1977 a 1983 que se caracteriza por ser un período de multiplicación acelerada del ingreso voluntario de los campesinos al cooperativismo al tiempo que se da inicio al proceso de centralización de las entidades ya creadas.
- La segunda de 1984 a 1986, tiene como rasgos más significativos la estabilización del régimen económico y el afloramiento de tendencias recesivas inducidas por factores externos y a los impactos del fortalecimiento del gigantismo. Se inicia la contracción del movimiento de transformación cooperativa del campesinado. La última después de 1987 hasta la actualidad que coincide con la etapa de agotamiento del modelo económico en general y el advenimiento de la crisis económica que conduce a la parálisis del movimiento de socialización campesina y al decrecimiento incluso del sector cooperativo en su conjunto.
Las CPA se crearon con una dimensión aceptable, en ciertos momentos fueron valoradas de minifundios colectivos, así comenzó a simultanearse durante los años 80 la expansión del cooperativismo y las fusiones de las CPA existentes. En consecuencia, se limitó la creación de nuevas cooperativas pequeñas de vecinos. Este enfoque, unido a la política de fusiones, condujo a una aceleración del tamaño promedio de las CPA que de 1980 a 1983 se incrementó 3,1 veces. De este modo se introdujo el gigantismo en el movimiento cooperativo campesino como reflejo de lo que era común en el sector estatal agropecuario.
La política de jubilación del campesinado cooperativista inauguró un proceso social indiscutible en el campo, de resonancia internacional. La sola expectativa de jubilación provocó un incremento acelerado del número de socios desde 1982 y sobre todo en 1983 para un incremento neto de 19.326 asociados en ese último año.
A nivel nacional las formas cooperativas de origen campesino ocupan el siguiente espacio en la estructura de la explotación agrícola.
Las formas cooperativas de producción campesina poseen la mayor participación en la producción de tabaco (66 por ciento del área cultivable total) y tienen un peso importante en la producción de café (42 por ciento del área cultivable total).
Por otro lado, concentran el 43,5 y el 39 por ciento de la superficie cultivable total dedicada a cultivos varios y a frutales, respectivamente.
Una muestra de los indicadores de las cooperativas de producción agropecuarias durante el año 1995 por tipos de cultivo se muestra a continuación.
Como se aprecia el 33 por ciento del total de las cooperativas son cañeras, el 20 por ciento se localizan en el café, el 14 por ciento en las actividades de viandas y pecuarias y el 13 por ciento se ubica en el tabaco.
En las cooperativas cañeras el 60 por ciento del área cooperativizada se dedica a la actividad fundamental. En las restantes cultivos es como sigue: el 73 por ciento en las pecuarias, el 48 por ciento en la de granos, el 40 por ciento en las de frutales, el 38 por ciento en cítricos, y el 20 por ciento en la de café.
Funcionamiento interno de las cooperativas agropecuarias
El movimiento cooperativista cubano se rige por un reglamento general de funcionamiento.
El mismo rige la vida y acción de los cooperativistas y debe ser aprobado por la asamblea general de socios, algunos de sus principales aspectos se reflejan a continuación:
- Cada campesino, propietario o no de las tierras, decide voluntariamente su ingreso en las CPA, luego de su admisión debe acatar el reglamento propio del funcionamiento de las cooperativas. A diferencia de otros países el campesinado no entrega gratuitamente a la cooperativa sus tierras, animales de trabajo, maquinarias, etc. Esta, de sus ganancias anuales, paga a aquel todo el valor de los bienes aportados al patrimonio colectivo, para no dañar la integralidad y el funcionamiento de las cooperativas.
- Todos los asociados de las cooperativas de producción agropecuaria, hayan aportado bienes o no al patrimonio común, deben contribuir con su trabajo al florecimiento de la hacienda colectiva, en consecuencia, el aporte laboral es el criterio principal para que cada cooperativista reciba una remuneración monetaria mensual en proporción a su participación en la distribución de las utilidades.
- Cada cooperativista decide autónomamente cómo repartir sus ganancias netas, en términos generales el proceso es el siguiente: para pagar los bienes aportados por los miembros 40-50 por ciento, según el trabajo individual entregado 25-30 por ciento, para inversiones 10-15 por ciento, y para el desarrollo socio-cultural y otros el 15 por ciento.
El reglamento de cada cooperativista establece las normas internas de funcionamiento, las obligaciones y derechos de los cooperativistas. Cada CPA de forma libre dirige y organiza su producción, establece las cuantías de pago por el trabajo realizado por sus miembros, elige y revoca su junta directiva, a su vez la asamblea de cooperativistas se reúne periódicamente para rendir cuentas de su gestión a sus asociados o para decidir la incorporación de otros miembros, para la toma de decisiones económicas de largo alcance, aprobar los volúmenes de siembra, de ventas, etc.
Logros y problemas
Las cooperativas agrícolas han demostrado en todos los años de la revolución una mayor capacidad de organización y de racionalidad económica que las empresas estatales. Esto se ha demostrado en las condiciones de crisis económica de los años noventa. El interés colectivo desarrolló más ampliamente el sentido de propiedad y de pertenencia de los trabajadores como productores socialistas que la variante estatal.
La participación nacional de las ventas de productos de alta demanda de la población de las CPA al Estado se estructura de la siguiente manera:
Tubérculos - 20 por ciento
Hortalizas - 24 por ciento
Tomate - 19 por ciento
Maíz - 25 por ciento
Frijoles - 32 por ciento
Plátanos - 15 por ciento
Frutales - 13 por ciento
Cítricos - 3 por ciento.
Han contribuido a la transformación del modo de vida de miles de campesinos en varias direcciones: la superación voluntaria de la propiedad privada sobre la tierra bajo una forma colectiva; el paso de la pequeña producción dispersa a la gran producción con medios técnicos y productivos modernos; el salto del trabajo individual al cooperado y combinado, la superación de la vivienda tradicional campesina por la urbanización y la vida comunitaria. La cooperativización del campesino ha significado una profunda revolución cultural en el campo.
Desde el punto de vista productivo han logrado mayores rendimientos, reducción de los costos en comparación con otras formas productivas, Además, ha contribuido a la diversificación de la producción agrícola del país.
Teniendo en cuenta lo anterior, se tomó como referencia el modelo CPA para la realización de las transformaciones agrícolas del sector estatal en 1993.
Entre los beneficios sociales se pueden mencionarla Ley de Seguridad Social, con la cual se extiende este derecho a un sector de la población rural que antes no tenía protección social. Bajo esta ley se establece protección a los miembros de las CPA en los casos de enfermedad y accidentes.
El sistema de autoconsumo, con el cual se da respuesta a una demanda básica de la familia campesina, es otra ventaja importante en la organización cooperativa. A los cultivos de consumo familiar se destina un área agrícola, el tamaño de la superficie depende de las necesidades de los socios. En el caso de las CPA dedicadas a cultivos varios, el autoconsumo se toma de los resultados de la producción misma. Desde sus inicios el sistema de autoconsumo representó un factor de motivación para lograr la integración social de campesinos a las CPA, en contraposición a la idea de que la cooperación significaba perder la propiedad de la parcela y la posibilidad de disponer de manera directa de productos.
El derecho a la vivienda decorosa ha sido un logro del movimiento cooperativo, hasta los años noventa se habían construido más de 30.000 viviendas para las familias de las cooperativas. La solución del problema de la vivienda se había articulado a la urbanización rural y a la electrificación. La vivienda fue y sigue siendo un incentivo decisivo para impulsar el cooperativismo.
Asimismo, las CPA han adquirido un mayor nivel de organización política y social, mayor desarrollo en las actividades culturales, recreativas y deportivas para los socios.
Independientemente de los logros obtenidos en el desarrollo del movimiento cooperativo se han enfrentado algunos problemas en su avance. Entre ellos se pueden mencionar los siguientes:
- Problemas de gestión y administración derivados de la falta de capacidad organizativa y de dirección económica. (Ventas de productos a instituciones no acopiadoras, desvío de recursos a actividades no productivas, ventas al mercado, sin haber cumplido los planes de producción, ausencia de una profunda evaluación de las posibilidades de desarrollo económico previo a la formación de cooperativas, utilización inadecuada de las tierras, etc)
- Problemas en la aplicación de recursos tecnológicos. (Incumplimiento de las medidas agrotécnicas orientadas, violación de calendarios de siembra, deficiente preparación de las tierras, subsistencia de métodos de cultivos tradicionalmente parcelarios).
- Errores en la aplicación de la Ley de Seguridad Social. Incorporación de tierras a las CPA a cambio del retiro o jubilación de sus propietarios.
El sector cooperativo de origen campesino no ha estado exento del proceso de crisis económica por la que atraviesa el país desde principios de los noventa. Este elemento ha influido en la pérdida de la dinámica, así como al estancamiento del proceso cooperativo durante los últimos años.
El país está en el momento de enfocar creadoramente la rectificación de las insuficiencias que se acumularon en el modelo cooperativo CPA y colocarlo sobre bases más racionales y participativas de gestión y funcionamiento, especialmente ahora que el régimen cooperativo se universaliza en el campo con la creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa (UBPC).
Evolución del sector cooperativo del tipo CPA
Concepto 1978 1980 1983 1987199019921994*1995*
CPA343 (a) 1035 147114181305121911741160
Membresía 9103 39519 826116960452130608376173862257
Área 45,2 212,9 938,2977,0833,7833,7753,2743,1
Tamaño promedio
En Ha./CPA132206637689639642641640
En socios2729564948505364
En Ha./socio5,05,411,414,013,412,912,112,0
Fuente:Víctor Figueroa Albelo. Cooperativización del Campesinado en Cuba. Universidad Central de las Villas.
* Los años 1994 y 1995 son agregados por el autor sobre la base de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).
a) En el Censo Nacional de las tierras del sector campesino de 1987 aparecen sólo 296 CPA.
b) De ella: tierras estatales asignadas en usufructo por las CPA: 98.012 Ha en 1987 y 57.152 en 1992.
Estructura de la explotación agrícola según los tipos de tenedores. 1996.(en por ciento)
Indicadores Nacional Estatal CPA CCS UBPC Otros
Sup. Agrícola 100,0 32,7 9,3 11,8 41,9 4,3
Sup. cultivable 100,0 25,4 10,0 12,0 47,5 5,1
Cult. permanentes 100,0 23,0 10,4 6,5 58,2 1,9
Caña de azúcar 100,0 10,8 12,2 3,5 73,0 0,5
Café 100,0 26,8 13,5 28,5 19,1 12,1
Plátano 100,0 42,4 10,7 12,9 26,0 8,0
Cítricos 100,0 48,1 3,7 9,1 37,2 1,9
Frutales 100,0 33,0 10,3 28,7 20.9 7,1
Cultivos temporales 100,0 32,0 9,1 27,2 17,8 13,9
Arroz 100,0 51,1 6,1 8,4 28,7 5,7
Cultivos varios 100,0 26,5 10,4 33,1 14,4 15,6
Tabaco 100,0 8,2 15,5 50,7 6,5 19,1
Pastos naturales 100,0 39,3 9,3 12,9 35,3 3,2
Pastos y forrajes 100,0 55,6 4,1 4,6 34,7 0,9
Fuente: Balance de la tierra del país. Diciembre 1996. Oficina Nacional de Estadísticas. Cálculos del autor.
Indicadores de las Cooperativas de Producción Agropecuarias. Por tipos de cultivo (1995)
Cultivo No. de CPA (uno) No. de Socios (uno) Área Coopera-tivizada/ha. Dedicada alcultivo fun.
Caña 388 28.393 356.855 214.936
Café 231 7.191 99.454 19.845
Tabaco 146 9.442 73.432 11.818
Viandas y hortalizas 163 9.620 81.351 33.098
Granos 20 676 10.733 5.105
Cítricos 15 636 5.628 2.157
Pecuarias 159 5.058 108.620 79.636
Frutales 18 425 6.860 2.747
Otros 20 816 9.112 2.211
Total 1.160 62.257 752.045 371.553
Fuente: Informe de los Sectores Cooperativos y Campesinos. Diciembre 1995. Ministerio de Finanzas y Precios.
Leyenda:
1.Víctor Figueroa Albelo. Cooperativización del campesinado en Cuba. Universidad Central de las Villas
2.Gaceta Oficial de la República de Cuba. 28-8-1982, pág.784.
3.Víctor Figueroa Albelo. Cooperativización del campesinado en Cuba.

martes, 30 de abril de 2013

La Empresa Abierta. Nuevos modos de gestión

Por Juan Sobejano



Nadie duda de que estemos en un entorno en constante cambio, de que la modernidad dura ya sólo un instante y de que lo único que permanece es la transformación. Aparecen nuevas herramientas, nuevos modos de relación, nuevas formas de negocio, nuevas maneras de acceder al beneficio. Ante eso la empresa se ve en la necesidad de responder adaptándose al medio, a un modo de etología empresarial de la supervivencia, que en cambio genera en muchas ocasiones resultados brillantes y evoluciones realmente fascinantes.
 
Es el caso de la Empresa Abierta (EA) un enfoque de gestión que se reconoce hijo del presente y, por lo tanto, dispuesto a dar contestación a todos los desafíos que nacen de las cambios mencionados y otros sin mencionar. En realidad la EA no es un modelo de gestión, es más bien una filosofía, un prototipo no replicable, sino interpretable, que cada empresa desarrolla a su manera pero siguiendo una serie de principios más o menos válidos y para nada dogmáticos.
Estos principios pueden ser más o menos los siguientes (ya digo que la EA asume como natural el cambio y la evolución, no hay dogmatismos):
-Organización fluida y adaptable. Capaz de responder de manera natural a los cambios que se generan en el entorno.
-Con sistema de gestión transparente. Que permite la participación de más recursos en el diseño y ejecución de proyectos.
-La información fluye multidireccional. Enriqueciendo a toda la organización, que a su vez enriquece ese flujo de información.
-Interesada por las TIC. Como herramientas naturales de gestión y mejora de comunicación.
-Con herramientas de gestión de código abierto. Más adaptables, con mejor capacidad de respuesta a las necesidades de la empresa.
Por supuesto no todos estos puntos tienen la misma importancia. Tampoco tienen el mismo impacto en la organización. No genera el mismo cambio el uso de herramientas de código abierto que la asunción de una gestión transparente.
Si hubiera que buscar una definición para EA ésta podría ser algo como: Corriente de gestión que busca aprovechar las ventajas de los nuevos entornos colaborativos utilizando la información de manera horizontal y centrando el valor en las personas. Sí, lo sé, puede que siga siendo una definición poco precisa, pero tal vez sea esta una de las ventajas de la EA, que acepta muchas visiones bajo su manto. De todos modos vamos a reflexionar un poco sobre la definición.
Corriente de gestión. Como digo, hay muchos caminos para llegar a la EA. No estoy hablando de una metodología cerrada o de un club exclusivo, la EA basa sus principios en la libertad de elección (bajo unos criterios mínimos) lo que permite a cada organización encontrar su camino. No hay un modelo a seguir de modo que pueda haber empresas incapaces de alcanzarlo, la EA es adaptable a cualquier tipo de organizaciones y desde cualquier punto de salida.
Esto hace que en cierto modo sea complicado definir claramente a una empresa como EA. Hoy en día prácticamente todas las empresas tienen elementos de esta corriente. Posiblemente el más habitual sea la búsqueda natural de información fuera de los límites tradicionales de la empresa.
Nuevos entornos colaborativos. Las nuevas tecnologías de la comunicación están permitiendo el desarrollo de nuevas maneras de relación, fundamentalmente a partir de la potenciación de modos distintos de distribuir y usar la información. Estamos cambiando el valor de la información, que ya no es importante en cuanto que se posee, sino en cuanto que se usa. En este sentido las empresas han dejado (o han de dejar) de dar importancia a la protección de determinado tipo de conocimiento e información, y apuestan por ser relevantes en su uso. Las empresas y los proyectos son relevantes por el modo en que son capaces de transformar las ideas en productos o servicios atractivos para el mercado, por el modo de relacionarse con ese entorno. Decía Steve Jobs que “la creatividad simplemente consiste en conectar cosas”. Apple, que no es un ejemplo de EA, sí ha sabido comprender que más que la innovación tecnológica, lo que hace relevante a una empresa es el uso de esa tecnología, es decir, la combinación que se hace de la información que lleva implícita esa tecnología.

El enfoque colaborativo es clave porque implica la necesidad de que las EA no sean tan exigentes a la hora de definir sus límites, las fronteras de lo que son o no son ellas. De hecho muchas empresas que se pueden considerar Abiertas no serían capaces de señalar, desde un punto de vista funcional, cuáles son los integrantes de la organización y cuáles no. Un ejemplo muy claro es el de KaBoom!, empresa norteamericana de creación de parques infantiles que se une a la comunidad local para desarrollar sus acciones y construir los centros de ocio. KaBoom! les ofrece el know-how y si es necesaria la dirección del proyecto, siendo los vecinos de la comunidad los que construyen los parques en una acción comunitaria. Los costes del parque se cubren gracias a las donaciones vecinales y posibles esponsorizaciones, mientras que los ingresos de KaBoom! vienen fundamentalmente a través de fundaciones. Muchos actores y con relaciones no habituales.
Esta indefinición de los límites es importante puesto que condiciona toda la gestión de la empresa. Partners externos participan así de manera natural en la gestión diaria, ya sea en proyectos concretos o en el día a día, pudiendo amplificar otro de los elementos clave y muy interiorizado en este tipo de empresas, la Innovación Abierta. No voy a profundizar aquí en el tema de la Innovación Abierta, pero sin duda se está convirtiendo en un importante recurso para potenciar la capacidad de innovación de las empresas a través de la creación de redes de colaboración más o menos estables.
Los entornos colaborativos dentro de las Empresas Abiertas permiten tener una mayor capacidad de adaptación a los cambios que se generan y requieren de un tipo de organización más fluida y transparente.
Utilizando la información de manera horizontal. Es decir, dándole valor a la información y desarrollando estrategias de comunicación que permitan la difusión del conocimiento por toda la organización. La información pasa en muchos casos a ser la materia prima de este tipo de empresas, que entienden que, como he dicho antes, el valor de dicha información no está en su posesión, sino en su uso. Sir Ken Robinson tiene una frase que siempre que puedo repito: “no permitas que te roben las ideas, regálalas”. Esta capacidad para comprender dónde está la verdadera importancia de la información no abunda tanto como fuera deseable.
El desarrollo de estos modelos de trasmisión de la información se hace de la mano de estructuras en red, no piramidales, de modo que se genera de manera natural una relación P2P entre los distintos miembros de la organización, no importa el rango, y lo que es posiblemente más importante, entre la organización y agentes externos, ya sean estos Partners o incluso competencia (a través de estrategias de coopetición). Ver por su interés El Modo de Producción P2P.
Centrando el valor en las personas. La EA comprende que su principal activo es la persona que trabaja en la organización. Al igual que la información es la materia prima fundamental, las personas son los nodos naturales que hacen posible que esa información tenga valor para la empresa. El diseño, de manera consciente o inconsciente, de una estructura en red no hace sino potenciar la importancia de esas personas, que se convierten en los gestores de la materia prima de la empresa. La organización ha de facilitar, por tanto, canales de comunicación que mejoren el impacto de la información en la organización.
La gestión del error se convierte en un elemento clave. Las personas se equivocan, es un hecho, y la mejor manera de no hacer de ello una debilidad es sacar la mayor información posible de cada error. Equivocarse no está mal si somos capaces de aprender y mejorar. El modelo tradicional de castigo al error no sólo limita la acción (por la parálisis que genera en los trabajadores), sino que también disminuye la capacidad de conocimiento de la organización. La EA asume el error como natural y aprende de él.
Pero las personas no sólo tienen un valor instrumental, sino que también son el fin de este tipo de empresas (personas, no clientes). Sin llegar a ser Empresas B, sí buscan una respuesta a la relación empresa-trabajador que vaya más allá de la mera relación contractual y el intercambio comercial. La EA entiende que ella está formada por personas, pero que también el mercado lo son, al fin y al cabo “los mercados son conversaciones”. De este modo el objetivo inmediato no son los beneficios económicos, sino un beneficio para las personas, que de este modo se convierten en clientes, clientes que están dispuestos a pagar por ese beneficio y generan a su vez beneficios para las empresas. Es decir, el enfoque es intercambiar beneficio, valor, no generar una relación puramente comercial. Al final se consigue romper la sensación de estar en un mercado de suma cero en el que recibes lo que pagas, de modo que la persona que da un valor monetario siempre tiene la sensación de recibir más que el precio que ha debido pagar.
A través del siguiente gráfico, gracias a Julen Iturbe, podemos ver las conexiones que se generan en torno al concepto de Empresa Abierta.
Hay varios puntos que creo que son interesantes en este gráfico. Por un lado la importancia de la web social. Los medios sociales actúan en este modelo de empresa como catalizadores, en muchos casos, del cambio. Como dice el propio Julen, son un Caballo de Troya que generan cambios internos en la forma de acceder y distribuir el conocimiento. Éste se diluye y permeabiliza las fronteras clásicas de la empresa sumando recursos tanto intelectuales como humanos.
En un trabajo del año pasado la Escuela de Organización Industrial (EOI) estudió varios casos de empresas que se podían definir como de filosofía abierta. Como se ve en el estudio no hay un modelo que se mimetice, sino que, como dije al principio, cada empresa busca su camino hacia este modelo. De hecho es muy posible que ninguna de las empresas estudiadas fuera consciente de que su modelo de empresa se podía definir como EA, lo que muestra hasta qué punto la EA es un desarrollo natural y en muchos casos lógico dentro del entorno en el que vivimos.
En definitiva, la EA no hace sino tratar de aprovechar todo el potencial y herramientas que le ofrece la sociedad actual, autodefiniéndose en un contexto menos dogmático y más abierto a cambios en un estado de beta permanente. Son empresas para las que el cambio es un valor a proteger y no un riesgo que hay que evitar.

lunes, 29 de abril de 2013

El heredero de Thatcher en EE UU

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Por: Paul Krugman Premio Nobel de Economia

Como señalaba Bruce Bartlett, un antiguo asesor político del presidente Ronald Reagan, en un comentario en The New York Times en 2011, la Margaret Thatcher que los conservadores estadounidenses admiran se asemeja poco a la difunta primera ministra británica del mismo nombre.
En concreto, Thatcher apenas hizo nada para reducir el estado de bienestar británico (aunque sí que hizo una chapuza con las pensiones de jubilación). Lo que hizo fue redistribuir el peso de los impuestos en sentido descendente y rebajó los tipos impositivo más altos a la vez que aumentó los impuestos al consumo, que representan una carga mayor para quienes tienen rentas bajas. La caída de Thatcher se debió en parte al impuesto de capitación, un impuesto radicalmente retrógrado –la misma cantidad para todos, independientemente de la renta- que fue demasiado incluso para su propio partido.
Bobby Jindal


Y eso significa que su heredero más fiel en Estados Unidos es... Bobby Jindal, el no tan prodigioso gobernador prodigio de Luisiana, quien hace poco ha propuesto abolir el impuesto sobre la renta de su estado y sustituirlo por impuestos sobre las ventas.
A Grover Norquist, el analista conservador, le ha encantado. Según un artículo reciente publicado en Talking Points Memo: “Grover Norquist, el líder intelectual del grupo anti-impuestos de Washington, ha elogiado el plan de Jindal calificándolo de la reforma tributaria estatal más audaz y beneficiosa para el crecimiento de la historia de EE UU. Señalaba que era especialmente importante porque, con Obama dispuesto a vetar cualquier cosa que se parezca al presupuesto de los republicanos de la Cámara durante los próximos años, Louisiana podría ser la mejor oportunidad que tenga el Partido Republicano de exponer sus ideas tributarias a escala estatal”.
“Los medios de comunicación nacionales y la gente del corredor Acela [entre Washington y Boston] siguen centrándose en las disputas internas de Washington, pero pueden aprender lo que es una verdadera reforma tributaria si se fijan en Luisiana’, decía Norquist”.
Pero, curiosamente, no son solo quienes viajan en el expreso Acela los que detestan esta idea; lo mismo pasa con los ciudadanos de Luisiana, que la desaprueban en un 63 %, frente al 27 %. El índice de aprobación del propio Jindal ha bajado, de modo que también está viviendo su momento de la verdad gracias al impuesto de capitación.
En cualquier caso, si los republicanos de manera más general decidiesen emular la verdadera trayectoria de Thatcher, estoy seguro de que los demócratas estarían encantados.
© 2013 The New York Times
Traducción de News Clips.

domingo, 28 de abril de 2013

Prácticas ancestrales de crianza de agua, como una estrategia para adaptarnos al cambio climático

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Por Por Kashyapa A. S. Yapa
¿Por qué hablamos de crianza de agua? No hay vida sin agua. Hemos de poder sobrevivir un tiempo largo sin comida, pero sin agua, no podemos. Este líquido vital constituye más de la mitad del cuerpo humano. Podemos decir, entonces, que la yaku mama (madre agua) nos cría. Si es así, en tiempos de escasez, ¿por qué no intentemos criar el agua?
En este clima cambiante, debemos prepararnos para carencias de agua en muchas regiones del mundo, porque el calentamiento gradual del aire obliga a todos los seres vivos (humanos, animales y plantas) que consuma más agua. También habrá mayor evaporación desde la tierra y el agua. Por el otro lado, la deforestación acelerada en las últimas décadas ha desnudado y compactado el suelo, reduciendo la infiltración de la escorrentía, y por ende, la recarga de los acuíferos. La grave contaminación del agua, por las actividades industriales, mineras, agrícolas y urbanas, empeora la situación y nos queda, cada vez, menos agua para el consumo.
Infiltración es nula en zonas densamente urbanizadas (La Paz, Bolivia)
La escorrentía lleva los desechos mineros a los ríos (Llallagua, Bolivia)
¿Por qué hablamos de crianza de agua? No hay vida sin agua. Hemos de poder sobrevivir un tiempo largo sin comida, pero sin agua, no podemos. Este líquido vital constituye más de la mitad del cuerpo humano. Podemos decir, entonces, que la yaku mama (madre agua) nos cría. Si es así, en tiempos de escasez, ¿por qué no intentemos criar el agua?
Nuestros antepasados respetaban y veneraban la naturaleza, más que nosotros hoy, porque dependían directamente de ella para el suministro de agua. Ellos integraban la crianza de agua a su convivencia comunitaria, sin esperar apoyos externos. Ejecutaban estas actividades empleando los materiales locales, y fuerzas físicas y mentales propias, individuales y colectivas. Así mismo, hoy, nosotros debemos enfrentar esta crisis climática solos, porque todo el mundo estará afectado y no aparecerá ningún rescatista.
Por eso proponemos las prácticas ancestrales de crianza de agua como la mejor herramienta para adaptarnos a las carencias de agua que se avecinan. No podemos decir que cada tecnología ancestral funcionó dondequiera y cuandoquiera: sin embargo, hemos heredado las prácticas más adecuadas para cada región. Estas incluyen técnicas para: pronosticar el clima; procurar agua en sequías; cosechar agua de lluvia; captar agua subterránea; consumir con cuidado el agua captada; y convivir con agua en exceso.
¿Como los campesinos pronostican el clima?
Los científicos enfrentan muchas dificultades en pronosticar el clima para zonas rurales por la falta de datos históricos y continuos. Sin embargo, muchos campesinos mayores logran predecir correctamente cuándo caerá la lluvia en su zona y cuánto. Ellos desarrollaron estas habilidades mediante observaciones minuciosas, en fechas específicas, del mundo a su alrededor: cuerpos celestiales, eventos meteorológicos, animales y plantas. A base de sus experiencias, pesan las indicaciones consistentes contra las ambiguas para formar pronósticos iníciales, y los confirman sólo después de observar eventos similares en otras fechas correspondientes.
El halo solar indicaría noches heladas alrededor del volcán Cotopaxi, Ecuador (Cortesía de: Marco Martinez)
Tales pronósticos, como lo que dicen los colores de rocas en el río Walawe de Sri Lanka (Uragoda 2000), o los eventos meteorológicos en el día de San Juan alrededor de Lago Titicaca-Perú (Chuyma Aru 2007), siempre dependen del clima del pasado, y se pueden equivocar durante un clima cambiante. Por eso, nuestra tarea es aprender cómo y por qué esos indicadores se relacionan con el clima, y desarrollar una nueva base de conocimientos conectando esos indicadores con el clima actual.
¿Cómo conseguimos agua en una sequía?
Nuestros antepasados se comunicaron con la naturaleza mediante rituales: para agradecerle por un bien hecho; solicitarle ayuda; o para reclamarle por no colaborar. En los rituales que solicitan lluvia, utilizan regularmente: la voz alta de los niños (Cachiguango y Pontón 2010) o de los animales (ranas, borregos); objetos simbólicos (plumas a representar el viento, turquesa para el agua, etc.); sacrificios; o pagamentos. Aún hoy, en India, se llaman a la lluvia realizando matrimonios entre ranas, mientras en Indonesia, por el mismo fin, voluntarios soportan dolorosos flagelases de caña rattan. Tales rituales, si se realizan con buena fe buscando armonizar la sociedad con la naturaleza, sí lograrán resultados. Pero si se acuerda de la naturaleza solo cuando necesita un beneficio puntual, no debe sorprenderse por sus oídos sordos.
Los antiguos pobladores andinos de la árida costa Pacífica lograron captar el vapor de agua que trae su densa niebla, mediante cortinas de árboles en las lomas costeras, y algunos de estos sistemas aún funcionan hoy. Donde ya no hay, primero debemos restablecer vegetación, tal vez captando agua mediante mallas artificiales, levantadas contra el viento. También podemos captar agua pura, de una poza contaminada, condensando su vapor en un ambiente cerrado. Usando la energía solar para su evaporación, como en las salineras antiguas, se puede sobrevivir una emergencia con esa poca agua que capta. Antes, la gente manipulaba las nubes para convertir el granizo a lluvia: en Europa se disparaban cañones; en el altiplano andino, hasta ahora, se emplean cadenas de fogatas de humo negro. Ahora, los adinerados tratan forzar a la lluvia colocando químicos sobre las nubes por medio de cohetes o aviones. Su efectividad dudosa, el alto costo y las graves consecuencias socio-ambientales (Morrison 2009) han frenado el avance de esta práctica.
Captar el agua de lluvia y de escorrentía
Captar y almacenar el agua de lluvia no requiere tecnologías sofisticadas, sino una buena planificación. Las ciudades antiguas recogían agua lluvia en casas individuales (Evanari et al. 1982) y en plazas públicas (Matheny 1982) porque evitaban la dependencia en suministros externos de agua, que eran costosos y propensos a ataques enemigos. Los citadinos modernos también pueden usar agua lluvia para reducir el consumo del suministro municipal, por lo menos para lavar y regar los jardines. Algunas ciudades, como Portland-EEUU., ofrecen incentivos a sus clientes por reducir la escorrentía que ingresa a su alcantarillado desde cada predio, porque eso rebaja el costo de tratamiento de aguas negras.
La escorrentía del campo se puede interceptar con canales y almacenar en reservorios. Sin embargo, infiltrarla en el mismo campo de cultivo resulta mejor porque evita la erosión también. Los agricultores Hopi y Zuni de los EEUU lo hacen simplemente con hileras de piedras o ramas colocadas en curvas de nivel. En pendientes fuertes, estas trampas podemos reforzar con terrazas, zanjas o pequeños diques.
Antiguos reservorios pequeños en escalinata, construidos sobre los riachuelos de Mau Ara, Río Walawe, Sri Lanka
Antiguos reservorios pequeños en escalinata, construidos sobre los riachuelos de Mau Ara, Río Walawe, Sri Lanka
Captar la escorrentía de un río y almacenarla detrás de un dique alto sí necesita conocimientos tecnológicos avanzados porque la descarga de esa agua, bajo algunos metros de presión, puede socavar el mismo dique, si no tiene un buen control. Los ingenieros de Sri Lanka, desde hace 2000 años, usaron un pozo robusto (Bisokotuwa)
construido de bloques de piedras (como se observa en el de Bhu Wewa-Polonnaruwa arriba; Izq: vista frontal, Der: plano) para desfogar agua de estos reservorios, y tal vez ocupaban una compuerta de tipo corcho para controlar su caudal.
Sin embargo, en áreas rurales, ellos usaron un mecanismo que los agricultores lograban manejar fácilmente: construyeron muchos pequeños reservorios en escalinata sobre cada quebrada, en vez de instalar uno grande sobre el río principal.
Aguas subterráneas
Los agricultores antiguos de la península de Santa Elena-Ecuador también atraparon la escorrentía en miles de pequeños reservorios (albarradas) en las cabeceras de microcuencas. Sin embargo, su idea no era almacenar superficialmente esa agua en esta zona semiárida; casi todas las albarradas fueron ubicadas sobre una formación de roca porosa, con el fin de recargar los manantiales aguas abajo, para sobrevivir las sequías prolongadas (Marcos 2004).
Un pozo de limpieza en puquio Cantalloc en Nazca, Perú
Donde los manantiales no descargan caudales suficientes, nuestros antepasados agujerearon las montañas bien adentro para captar más agua de los acuíferos, y la traían a la luz bajo gravedad. Estas galerías de filtración se conocen como qanat en el Medio Oriente o puquios en Nazca-Perú. Las famosas ‘Líneas de Nazca’, según una hipótesis, siguen las numerosas fallas geológicas de la zona y así señalan posibles fuentes de agua subterránea en este desierto extremo (Proulx 2008?).
Los ingenieros incaicos de Cuzco-Perú captaron el agua subterránea y la almacenaron allí mismo, mediante muros tipo terrazas de banco, construidos entre dos filos de rocas impermeables que delinean una quebrada intermitente. Así entregaban aguas limpias, con caudales firmes y suficientes, para el consumo humano o para regadío (Fairley 2003). Hoy, una técnica similar se emplea en el semiárido noreste de Brasil, construyendo muros tipo cortinas sumergidas en el lecho de quebradas intermitentes (UNEP 1997). Si incorporamos una galería de filtración aguas arriba de un muro de estos, será fácil extraer esa agua y realizar el mantenimiento.
Huachaque Grande, un campo hundido en Chanchan, Trujillo, Perú
En vez de traer el agua subterránea a la superficie de riego, como lo hacen normalmente, ¡algunos agricultores antiguos decidieron bajar el piso de cultivo! Algunos de estos campos hundidos en la costa peruana fueron cultivados continuamente (Schjellerup 2009) por lo menos desde el reino Chimú (1300 d.C.), cuando estos llegaron a su apogeo, por el riego a propósito de los campos aguas arriba.
Cómo aprovechar mejor el agua captada
Primero, debemos reducir el consumo y eliminar fugas en el sistema de suministro. Para reducir el consumo humano, sin sacrificar las comodidades modernas, podemos usar inodoros de poco volumen, urinarios para hombres o letrinas secas. En el campo, se puede optar por cultivos que consuman poca agua, sin perder la rentabilidad, como demostraron los agricultores de sureste de Turquía, quienes cambiaron el algodón por azafrán (Drynet 2008?). Las fugas de agua en la conducción y en el almacenamiento se pueden reducir usando tubería y/o revestimientos. Pero para eliminar el desperdicio de agua en la distribución, especialmente en el regadío, se requiere un análisis detallado de: tipo de semilla, calendario agrícola, suelo, clima y modo de regadío. También se puede reducir la necesidad de riegos frecuentes minimizando la pérdida de humedad del suelo, mediante el uso de cortinas rompeviento, cubiertas del suelo, abono orgánico, etc.
Segundo, no contaminemos innecesariamente el agua para poder reciclarla. Con el reciclaje de aguas grises en una casa urbana, ganaría el dueño y también el municipio. En zonas urbano-marginales y rurales, será más económico a largo plazo, si logramos reciclar el componente líquido del tanque séptico también. En las fincas, se puede producir biogás con la descarga de los establos (Pedraza et al. 2002), que acelera el proceso de compostaje de los sólidos y también permite reciclar el líquido.
Canals que unen los bajos con el río, depresión Momposina , Colombia (Plazas et al. 1993)
¿Qué hacemos si llueve demás?
Cuando estamos preocupados en captar cada gota de agua para sobrevivir a una sequía, una inundación repentina puede destruir todo. La sumisión de las sociedades modernas al acceso terrestre, aún en zonas anegables, nos hace muy vulnerable. En cambio, en esas zonas, nuestros antepasados desarrollaron ‘civilizaciones acuáticas’. Enormes planicies bajas de Colombia (Depresión Momposina), Ecuador (bajo Guayas) y Bolivia (Mojos), fueron más prosperas y más pobladas siglos atrás que hoy.
Los proyectos modernos de ‘control de inundación’, en cambio, desplazan pueblos enteros, diezman la vida acuática, propagan enfermedades y quitan nutrientes a los campos de cultivo. Lo peor es que, cuando sus estructuras ya no soportan las crecientes, ¡inundan los mismos ‘terrenos protegidos’ más que antes! Estos proyectos fracasan porque para muchos ríos no existen datos confiables sobre las lluvias, caudales ni sedimentos, pero los técnicos inventan valores para justificar las promesas politiqueras. No tener un monitoreo de la cuenca alta y un mantenimiento riguroso de las estructuras de control empeoran esta situación. Así se hace agua la actitud moderna de ‘conquistar la naturaleza’ mediante represas.
Lluvias intensas erosionan el suelo cultivable, pero se la puede frenar con terrazas, zanjas, diques e hileras de árboles. Los deslaves ocurren muchas veces por la acumulación interna de las aguas subterráneas. Se debe preparar pasajes flexibles dentro de la masa móvil para su desfogue (Rivera y Sinisterra 2006). Después, sembrando árboles de rápido crecimiento y de raíces profundas ayuda a estabilizar un deslave. El riesgo a los cultivos por anegamiento siempre requiere mayor atención (remedio: elevar las camas) que por una sequía (remedio: ahondar las camas para captar más humedad), porque las inundaciones ocurren más rápido y causan más daños.
Adaptémonos al clima cambiante
El clima actual nos exige que seamos investigadores de campo: autosuficientes, inquisitivos y prácticos. Los títulos académicos no nos han de servir mucho, pero sí cualquier tipo de capacitación previa en el campo. Convivir con la escasez (o el exceso) de agua es el reto más importante en este escenario. Cuando confrontamos un problema, no debemos descartar cualquier idea loca que nos ocurra (esperemos que este artículo germine más de ellas) hasta que la probamos en el campo. Será la mejor forma de homenajear a esos excelentes ingenieros del campo –nuestros antepasados. EcoPortal.net
(El artículo es un aperitivo sobre este tema. Con el apoyo de PNUD/ SNGR - Ecuador, hemos preparado para la divulgación gratuita el documento completo como UNA GUIA DE CAMPO y un documento complementario MEMORIAS DEL TALLER DEL INTERCAMBIO ENTRE CAMPESINOS. Gracias al apoyo de un querido amigo Colombiano, Germán Bustos, ustedes pueden descargar estos libros desde su sitio web: http://germanbustos.com/Libros-Crianza-del-Agua.)
Bibliografía:
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Riobamba, Ecuador .
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