"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

viernes, 21 de septiembre de 2018

Trump pospone la desclasificación de los documentos de la investigación rusa

Publicado: 21 sep 2018 15:05 GMT | Última actualización: 21 sep 2018 15:35 GMT

El inspector general del Departamento de Justicia revisará los documentos antes de que sean desclasificados, ha anunciado el presidente a través de su cuenta de Twitter.


El presidente de EE.UU., Donald Trump.
Mike Segar / Reuters

El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha anunciado este viernes que el inspector general del Departamento de Justicia revisará los documentos relacionados con la investigación rusa antes de que estos sean desclasificados. El pasado lunes, el mandatario había ordenado su desclasificación inmediata.



I met with the DOJ concerning the declassification of various UNREDACTED documents. They agreed to release them but stated that so doing may have a perceived negative impact on the Russia probe. Also, key Allies’ called to ask not to release. Therefore, the Inspector General.....

Trump ha explicado a través de su cuenta de Twitter que se ha reunido con el Departamento de Justicia en relación con la desclasificación de los documentos y aceptaron publicarlos, "pero declararon que hacerlo podría tener un impacto negativo en la investigación rusa". Además, el presidente señaló que "aliados clave" le pidieron que no desclasificara estos materiales.



....has been asked to review these documents on an expedited basis. I believe he will move quickly on this (and hopefully other things which he is looking at). In the end I can always declassify if it proves necessary. Speed is very important to me - and everyone!

"Por lo tanto, se le ha pedido al inspector general que revise esos documentos de manera acelerada", adelantó Trump, quien cree que el proceso se hará "rápidamente".

"Al final siempre puedo desclasificar, si resulta necesario", recalcó el mandatario, concluyendo que "la rapidez es muy importante" para él "y para todo el mundo".

El presidente ordenó el lunes a la Oficina del Director de Inteligencia Nacional y al Departamento de Justicia (incluido el FBI) la desclasificación inmediata de parte de los materiales relacionados con la supuesta injerencia de Rusia en los comicios presidenciales de 2016.

La medida se tomó "a petición de varios comités del Congreso" y "por razones de transparencia", según el comunicado emitido por la Casa Blanca.

Rusia ha refutado repetidamente las acusaciones sobre la presunta injerencia de Moscú en las elecciones presidenciales de EE.UU. en 2016.

El FBI quiere mandar un mensaje a Cuba: estamos vigilando. Comentario HHC

POR NORA GÁMEZ TORRES Y JAY WEAVER, Nuevo Herald


Cuando agentes del FBI comenzaron a llamar recientemente a las puertas de exiliados cubanos en Miami y Nueva York que apoyan la normalización de las relaciones con Cuba, se desencadenó una ola de especulaciones sobre por qué la agencia federal estaría desplegando una campaña que muchos atribuyeron a remanentes de la Guerra Fría.

¿Intentaban los agentes recopilar información sobre los exiliados cubanos que apoyan el diálogo con el país comunista? ¿Buscaban inteligencia sobre posibles “espías” cubanos que podrían haberlos contactado? ¿O estaría esto relacionado con los misteriosos ataques contra los funcionarios de Estados Unidos en La Habana y que han enfermado a 26 personas?

Ninguna de estas teorías es correcta, de acuerdo con fuentes familiarizadas con los esfuerzos del FBI. Las visitas no estaban relacionadas con una investigación o una amenaza particular, ni siquiera con la política hacia Cuba del presidente Donald Trump, sino que tenían otro propósito: enviar un mensaje claro a Cuba de que el FBI todavía está vigilando a los espías cubanos infiltrados en el país y que la agencia no solo está prestando atención a las amenazas provenientes de Rusia, dijeron las fuentes, que no están autorizados para hablar públicamente sobre el tema.

El FBI no tiene como blanco a los exiliados cubanos, sino que está utilizando la publicidad en torno a las visitas a activistas que abogan por mejores relaciones con Cuba — quienes podrían tener contactos con diplomáticos cubanos— para llevar el mensaje al gobierno cubano.

“Son contactos de rutina, nosotros hacemos eso todo el tiempo”, dijo un oficial de una agencia policial de EEUU. “No estamos presionando una agenda de la administración Trump”.

La iniciativa del FBI, que se alimenta de la teatralidad de la época de Castro, tiene como objetivo poner en guardia a los posibles espías cubanos que podrían operar bajo una cobertura oficial en Estados Unidos.

Por ejemplo, el recientemente designado presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, viajará a EEUU al frente de una amplia delegación oficial a la Asamblea General de las Naciones Unidas, programada para fin de mes en Nueva York.

El Departamento de Estado ha otorgado 18 visas para la delegación, en la que, como acostumbra el gobierno cubano, es probable que viajen agentes de inteligencia.

Se espera que Díaz-Canel se reúna con empresarios estadounidenses y miembros de la comunidad cubanoamericana cercanos al gobierno de La Habana o que favorecen la política de “engagement” propuesta por el gobierno de Barack Obama.

Varios de los activistas que fueron contactados por el FBI recibieron la invitación para asistir a la reunión con la delegación cubana a la ONU, programada para el 28 de septiembre en Nueva York.

Las visitas del FBI fueron reportadas primero por el New York Times. Pero activistas citados por la publicación sugerían que la agencia federal los estaba señalando por sus opiniones políticas a favor de la normalización de las relaciones con Cuba y en contra de la retórica más dura del presidente Donald Trump.

El Nuevo Herald contactó a dos de activistas contactadas por el FBI, pero una de ellas no quiso ser citada.

“Llevo 20 años trabajando el tema de Cuba, por la normalización. Jamás en todo es tiempo me había llamado el FBI”, dijo Elena Freyre a el Nuevo Herald. “Si el motivo es político, están rompiendo con sus propias leyes. El FBI debe tener cosas más importantes que hacer que andar persiguiendo a abuelas cubanas para ver con quién están hablando”.

Según Freyre, agentes del FBI se presentaron a su antiguo trabajo y le dejaron un mensaje de voz en su celular. “Nunca les respondí. No tengo ni las mínimas intenciones de hablar con ellos”, aseguró.

Varios activistas contactados por el FBI en Miami dijeron al New York Times y al Herald que los agentes se identificaron como miembros de una iniciativa con el nombre de “Abdala”, una obra de teatro del escritor y líder independentista cubano José Martí.

El Nuevo Herald supo que el grupo, dedicado a temas relacionados con Cuba, no es nuevo y lleva años operando.

Oficialmente, el FBI emitió una declaración sobre el alcance de sus actividades en modo general pero declinó comentar sobre amenazas reales provenientes del espionaje cubano.

“En el curso de nuestras funciones, el FBI interactúa abierta y regularmente con los miembros de las comunidades a las que servimos para generar confianza mutua en la lucha contra la posible actividad delictiva y las posibles amenazas para el pueblo estadounidense”, dijo el comunicado. “El FBI siempre ha confiado en la cooperación del pueblo estadounidense para mantener a nuestro país a salvo, y mantener líneas abiertas de comunicación ayuda al FBI a ser más receptivo a las preocupaciones de la comunidad”.

Algunos de los exiliados cubanos contactados por el FBI se reunieron con la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU) en Miami a principios de este mes. Pensando que las visitas del FBI eran de naturaleza política, la ACLU sugirió que presentaran una solicitud bajo la Ley de Libertad de Información para obtener los expedientes que el FBI podría tener sobre ellos.

Otros activistas en Miami especularon que el FBI podría estar respondiendo a una petición del Congreso para dedicarle más atención a la posible presencia de espías cubanos en EEUU. Un nombre salió a relucir, el del senador demócrata Bob Menéndez, cuyos esfuerzos lograron que el FBI incluyera a Joanne Chesimard — juzgada por matar a un policía en New Jersey y exiliada en Cuba — en la lista de los terroristas más buscados.

Pero la oficina del senador cubanoamericano negó que este tuviera que ver con la campaña del FBI. Ellos estaban tan sorprendidos por la historia como los demás.

Es difícil conocer el tamaño de la actividad de espionaje del gobierno cubano en Estados Unidos. Según estimados del excapitán y desertor del Ministerio del Interior Cubano, Enrique García, Cuba podría tener más de 3,000 agentes de inteligencia operando en los Estados Unidos—incluidos los llamados “ilegales”— cultivados durante casi seis décadas. A ellos podrían sumarse cerca de 1,600 “agentes de influencia”.

Pero estas proyecciones están basadas en los niveles de “relaciones de inteligencia” mantenidas en 1989, cuando desertó García, y los recursos destinados para el espionaje en EEUU podrían haber variado.

Tras casos notorios en las dos décadas anteriores—la Red Avispa (1998), la analista de la Agencia de Inteligencia de Defensa, Ana Belén Montes (2001); los profesores Carlos y Elsa Álvarez (2006) y los esposos Walter y Gwendolyn Myers (2009) — el tema no ha arrojado nuevos titulares.

Pero las agencias de seguridad continúan identificando a los servicios de inteligencia de Cuba como una amenaza a la seguridad de EEUU, aún cuando las dos naciones restablecieron relaciones diplomáticas.

En el 2014, el FBI hizo público un informe advirtiendo que los servicios de espionaje cubanos tenían como objetivo captar simpatizantes dentro de la academia estadounidense.

En el 2016, el entonces director nacional de los servicios de inteligencia James Clapper dijo que los servicios de inteligencia de “Rusia y China representan la mayor amenaza, seguidos por Irán y Cuba, a menor escala”. Al comparecer ante el Senado, Clapper dijo que la inteligencia cubana “continúa viendo a Estados Unidos como una amenaza primaria”.

Siga a Nora Gámez Torres en Twitter: @ngameztorres

Comentario HHC: De risa una explicación tan infantil al saberse denunciados los del FBI y demuestran que están en penumbras son cómplices de las agresiones a Cuba.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Dirección Provincial de Educación en La Habana ratifica que los hechos inusuales y lamentables ocurridos en la Olo Pantoja no quedarán impunes

Ante la ocurrencia del suceso, acudieron al lugar las autoridades del Partido, el Gobierno y Educación del territorio, así como miembros de la Policía Nacional Revolucionaria


En horas de la mañana del 17 de septiembre se produjo un hecho inusual y lamentable en el Politécnico Olo Pantoja, en el municipio La Lisa, donde cuatro personas ajenas al sistema nacional de educación irrumpieron en el centro y causaron lesiones leves a nueve estudiantes, que fueron atendidos de inmediato y restituidos a sus hogares ese propio día, dio a conocer la Dirección Provincial de Educación en La Habana en nota enviada a nuestra redacción.

Ante la ocurrencia del suceso, acudieron al lugar las autoridades del Partido, el Gobierno y Educación del territorio, así como miembros de la Policía Nacional Revolucionaria.

Las acciones investigativas permitieron en corto tiempo dar captura a los cuatro autores, quienes se encuentran confesos y bajo proceso investigativo.

El Politécnico Olo Pantoja mantiene sus actividades docentes normales.

Se ratifica que hechos inaceptables y repudiables como estos, ajenos a nuestro sistema de educación, no quedarán impunes y recibirán el rigor de nuestras leyes, conforme al Código Penal.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Cuba: la República no está en discusión



Foto: Cirenaica Moreira. Sin título, de la serie Ojos que te vieron ir… (1994-1996) (Cortesía de la autora para La Cosa)



Por Julio Antonio Fernández Estrada

Socialismo y Partido Comunista: los contenidos “indiscutibles” del Proyecto constitucional. ¿Y la República?

Las asambleas que se organizan desde el 13 de agosto para discutir en barrios, centros de trabajo y escuelas, el Proyecto de Constitución de la República de Cuba, parten de una verdad política que trasciende a la ley y al propio Proyecto: hay algunos contenidos del documento que no están en discusión. Dos llaman la atención, por ser los que se dejaron sobre la mesa desde antes de comenzar el proceso público de reforma constitucional: a) el partido único como fuerza dirigente de la sociedad y el Estado y b) el Socialismo como sistema económico, social y político. Ambas realidades no se discuten, porque se consideran “principios rectores” del proyecto de nación.

Ambos contenidos están previstos en el Proyecto, pero solo ha pasado a ser una cláusula de intangibilidad constitucional la irreversibilidad del socialismo. De paso es bueno decir que ello ya estaba consagrado en la constitución vigente, desde la reforma de 2002; pero que este Proyecto ha sobrevolado, al proponer otro sistema político, económico y social contra lo regulado en el artículo 3 de la Constitución. El artilugio queda completo al incluirse de nuevo en este Proyecto la misma cláusula pétrea; es decir, los sistemas político, económico y social se han cambiado de hecho al escribirse este Proyecto, pero se ha repetido la irreversibilidad del socialismo como propuesta para la nueva constitución.

El Partido Comunista de Cuba, ahora expresamente único, democrático y fidelista, no se considera, en ninguna parte del Proyecto, un contenido intocable por posteriores reformas. En ninguna parte del Proyecto que se discute hoy aparece una referencia incontestable al sistema político socialista, ni al económico, ni al social; pero podemos considerar que algunos datos aparecen en los Fundamentos políticos y económicos de la Nación cubana, aunque no tienen sentido de definición.

El sistema económico socialista cubano se basaba hasta ahora (y se basa, hasta que tengamos otra constitución), en la propiedad socialista de todo el pueblo, en la inexistencia jurídica de la propiedad privada, en la prohibición de la explotación del hombre por el hombre, en la protección de la gestión cooperativa, en el protagonismo de los trabajadores en la creación de los planes de desarrollo en fábricas y empresas, en la regulación especial sobre el uso, disfrute y abuso de la tierra, que incluía la posibilidad de heredar este inmueble solo para los que trabajen de forma directa en el surco.

Ahora el sistema económico es otro: se basa en la propiedad socialista con un representante que no administrará, como hasta ahora, la propiedad del pueblo, sino que será en toda relación jurídica “el propietario”, porque el Estado nos representará; imagino que alguna incapacidad debe habérsele descubierto al pueblo para dejar de ejercer su derecho de dueño de los bienes fundamentales de producción.

El sistema se basa, de pronto, en la planificación que considera al mercado; en la preponderancia de la empresa estatal; en la existencia de la propiedad privada y la mixta; en el fomento de la inversión extranjera; en la prohibición de la concentración de la propiedad en los particulares, pero no en el Estado; en la pérdida de importancia del papel de los trabajadores a la hora de decidir cuestiones trascendentales; además de que se ha eliminado, sin plebiscito previo, al comunismo, como derrotero político y ético; el internacionalismo proletario; el trabajo voluntario y a la proscripción de la explotación del hombre por el hombre. Ningunos de estos cambios estaban permitidos desde que en el 2002 el pueblo de Cuba consideró la irreversibilidad del sistema económico socialista.

El sistema social cubano tampoco está definido en la constitución vigente, ni en el Proyecto actual, pero entendemos que se basa en la justicia social, en la igualdad, en los servicios sociales inclusivos, universales, y gratuitos, en la protección de los derechos (hasta ahora no llamados “humanos”), en la no discriminación de ninguna especie, y en la voluntad del Estado de velar por el desarrollo social en todas sus formas.

Ahora se propone, por primera vez, una regulación constitucional basada en la protección de los derechos humanos, se avanza mucho en la lista de derechos que Cuba había amparado en diversos instrumentos internacionales, y que ahora forman parte de nuestro ordenamiento jurídico.

Sin embargo, el capítulo de igualdad ha desaparecido del Proyecto, ahora ella es parte de la protección de los derechos humanos; pero no están más los enunciados que definían a nuestra sociedad como justa e inclusiva. No contamos en el Proyecto con la consagración de que usaremos los cubanos, sin separación, de los transportes de todo tipo, de los restaurantes, de las playas, de los balnearios, de los hoteles.

Es otro sistema social. Tenemos más derechos, pero algunos se han contraído de forma sospechosa. El principio de progresividad, que ahora nos adorna, ya padece cuando se limita la gratuidad de la educación pública hasta la enseñanza universitaria de pregrado; cuando desaparece del Proyecto la alusión a los Círculos Infantiles; y cuando no están más los detalles del tipo de servicio de salud pública con que contamos, con la mención de los hospitales rurales y la atención estomatológica gratuita.

Ahora, además, el Proyecto remite demasiadas veces a la ley para regular los derechos que se promueven por primera vez; y el glosario de este documento dice, disparatada y peligrosamente, que en este Proyecto se entenderá “ley” como sinónimo de cualquier tipo de disposición normativa; por lo que cualquier norma, y de cualquier jerarquía, puede decirnos después cómo se protegerán nuestros derechos humanos.

No hay dudas de que será otro sistema social: ahora existe el derecho al agua, pero debidamente retribuida. En el nuevo Proyecto se aclara que tendremos derecho al agua potable cuando el desarrollo económico del país lo permita, el mismo argumento que ha usado por siempre el capitalismo más brutal para justificar la debilidad de sus servicios sociales.

También se incluye entre los derechos, el derecho a la propiedad; cuando antes se ha dicho que los derechos humanos no son enajenables ni divisibles. El derecho de propiedad no es un derecho humano, porque no participa de las mismas características de los demás derechos universales. La propiedad es un derecho esencialmente transmisible, es parte de un patrimonio, es enajenable, y es casi siempre divisible.

Por otro lado, también tenemos otro sistema político. Este salta a la vista, y es llamativo que el Proyecto repita la irreversibilidad del sistema político socialista cuando este ha sido tan diverso en la historia de la institucionalidad no capitalista. Es extraño también que el Partido Comunista de Cuba, marxista-leninista, acepte que una institucionalidad sea “irreversible”, porque esta es una tesis en todo caso hegeliana, no marxista. Marx y Engels creían en que no había un Estado que resumía toda la historia política de un pueblo; sino que la lucha de clases marcaba el camino de las formas de organización política de la humanidad.

Nosotros aceptamos, sin embargo, lemas, consignas, postulados, raramente contrarios al materialismo dialéctico y al materialismo histórico, como los epítetos teológicos para definir a los líderes de un partido marxista; o como los epítetos de Marvel para designar al partido mismo: dígase eterno, de acero, inmortal, invencible, invicto, etc. Tal vez esta sea la razón por la cual la alusión al comunismo se ha dejado fuera del Proyecto: se trata de otra época, de otra ideología dominante, de otra clase en el poder, de otra nomenclatura política.

Nuestro sistema político se propone ahora basado -muy bien, dígase de paso- en el estado de derecho, en la supremacía constitucional, en el mismo principio de democracia socialista; pero han aparecido, a la vez, estructuras políticas no colegiadas, y no electas por el pueblo (como la Presidencia de la República -porque imagino que una mujer pueda desempeñar el cargo-, los Gobernadores Provinciales y los Intendentes).

El Estado cubano será otro si se aprueba este Proyecto. El sistema de gobierno se propone ahora más enrevesado que antes, porque junto a la Asamblea Nacional (máximo órgano de poder del Estado), contamos con un Presidente (jefe de Estado), con un Primer Ministro (jefe de gobierno), con un Consejo de Estado (que será, en la práctica, órgano legislativo), y con un órgano permanente que dirigirá los procesos electorales.

Las consecuencias de una República

Llama la atención que en las discusiones sobre el Proyecto no se haya incluido entre los contenidos protegidos de antemano, para ser incuestionables, a la República; entendida esta como forma de gobierno y como forma de organización de la vida socio-económica de la nación.

Las noticias se repiten en los medios de prensa cubanos. La gente pide cosas inauditas en las asambleas, algunas de ellas contrarias al republicanismo que nos funda y nos sustenta como Patria. La República no está en discusión, ella tiene consecuencias históricas, institucionales, éticas, económicas y sociales.

La República es la forma de organización política contraria al reino, a la corona, a los reyes, a los títulos nobiliarios, al vasallaje; y en Cuba, contraria al yugo colonial y a la esclavitud. La República debe ser custodiada, en ella los cargos públicos deben ser electivos, renovables, colegiados y controlados por el pueblo. En ella el soberano es el pueblo y él no puede ser tratado como incapaz, ni como sujeto de representación constante y asfixiante.

La República no está en discusión, en ella solo se aceptará la dictadura como la magistratura excepcional -Estado de Emergencia, Situación de Desastre, etc.- que nos permita salvar el flujo institucional hasta que se resuelvan las emergencias de la soberanía popular.

En la República el pueblo tiene iniciativa legislativa, y él crea las normas jurídicas más importantes, que se llama Ley, no Decreto. La República en Cuba es la obra de Céspedes, Agramonte, Maceo, Martí, Juan Gualberto, Villena, Mella, Guiteras, José Antonio y los jóvenes de la “Generación del Centenario”, que lucharon por una república; no por una monarquía.

No todas las repúblicas han sido democráticas en la historia. El republicanismo oligárquico es una opción que se ha defendido contra los reyes y contra las mayorías populares, por los que creen en la sociedad gobernada por minorías selectas; pero la República de Cuba, que hemos defendido con ese nombre y con sus símbolos históricos, se ha pretendido democrática, y para eso Martí la soñó inclusiva, hasta de los mejores vencidos; para eso él creó el partido más democrático posible, puerta de entrada en contenido y forma, a la República venidera.

Las discusiones del Proyecto de Constitución deben empezar por aclarar que el documento se llama “Proyecto de Constitución de la República de Cuba”, por lo que la forma de gobierno está considerada desde antes de plantearse el Preámbulo y los demás contenidos. La República es una garantía histórica, es un postulado que no discutimos, que damos por hecho, pero que tiene consecuencias, como la búsqueda de la justicia social, porque la República es la cosa de todos, contra el reino, que es la cosa de uno.

La República no se puede violentar con rasgos políticos contrarios a su naturaleza, ni con prácticas de desconfianza en el pueblo; por eso en nuestra República deberían desaparecer las mediaciones que el sistema electoral ha creado para interponer entre el pueblo y sus elegidos instancias burocráticas, que solo subrayan el miedo a las mayorías.

La democracia no se agota con la elección, ni la República queda consumada con ella, pero sin elecciones no hay República. Después es necesario que los elegidos no conviertan nuestra voluntad y nuestra fe en ellos, en silencio, corrupción o traición a los intereses del pueblo, pero todo debe empezar por un acto democrático de elección.

Nadie tiene el derecho de enajenar la soberanía popular: ni un partido, ni un grupo, ni un hombre; por lo que los cargos públicos más importantes deben ser electivos, no designados, y deben ser todos revocables por el pueblo. No hay República donde un pueblo asiste a la puesta en escena de su destino y no se entera de que tiene que tomar las riendas de la política; aunque sea estresante, difícil, agotador, abrumador, trascendental e histórico.

En la República manda el pueblo, en la nuestra así debería ser. No discutimos dejar detrás la forma de organización política por la que se ha peleado en Cuba por 150 años. Esos años de lucha no han sido por cualquier Estado, ni por cualquier sociedad: sino por la República que los contiene a ambos.


Este texto se reproduce en La Cosa con la autorización expresa del autor.

Julio Antonio Fernández Estrada. Licenciado en Derecho y en Historia. Doctor en Ciencias Jurídicas. Profesor Titular. Docente desde 1999 en la Universidad de la Habana, con experiencias en cursos presenciales, y semipresenciales. Profesor de la Facultad de Derecho de 1999 a 2008 y en las filiales universitarias de 2008 a 2012. Fue profesor e investigador del Centro de Estudios de Administración Pública de la UH de 2012 a 2016. Ha publicado libros, ensayos académicos y artículos sobre temas jurídicos.

martes, 18 de septiembre de 2018

Informan primeros avances en estudio de cajas negras de avión accidentado

El registro de la caja que recoge los sonidos dentro de la cabina ya ha sido esclarecido entre el 90 y el 95 porciento de su contenido. En cuanto a la caja negra que registra los detalles técnicos, ya fue esclarecido el 100 porciento de su contenido

Publicado: Martes 18 septiembre 2018 | 01:49:32 PM

digital@juventudrebelde.cu


Foot cover de Noticia Autor: Juventud Rebelde Publicado: 18/09/2018 | 02:09 pm

Nuevos detalles sobre los análisis de las cajas del avión accidentado el 18 de mayo en el aeropuerto habanero de Boyeros fueron ofrecidos este martes por parte del Presidente del equipo gubernamental que lleva a cabo el estudio de las dos cajas negras recogidas tras el accidente, informó el Noticiero Nacional en su emisión del mediodía de hoy.

El Máster en Ciencias Armando Daniel López, quien también es presidente del Instituo de Aeronáutica Civil de Cuba, explicó que el fuerte impacto del avión Boeing 737 DMJ 0972 del vuelo Habana - Holguín no dañó los sistemas de registros de voces y sonidos en la cabina de los dos dispositivos, estudiados primero en Cuba, y luego en laboratorios en Estados Unidos.

El registro de la caja que recoge los sonidos dentro de la cabina, informó López, ya ha sido esclarecido entre el 90 y el 95 porciento de su contenido.

En cuanto a la caja negra que registra los detalles técnicos, ya fue esclarecido el 100 porciento de su contenido.

Ahora, el estudio pasará a la fase en que se analiza minuto a minuto, segundo a segundo, cada detalle del vuelopara determinar si fue un error humano o una falla técnica la causa del accidente.

Se trabaja intensamente por parte de esta comisión, apegados al protocolo de la Aeronaútica Civil Internacional.

El estudio de las cajas negras, en Cuba y luego en laboratorio en Estados Unidos, cumple con los rangos de tiempo establecidos por la Aeronáutica Internacional para estudiar las causas de un accidente de aviones de este gran tamaño, que comprende entre los cuatro y seis meses para los primeros avances, como los que ahora se alcanzan.

En la emisión nocturna del Noticiero Nacional se ofrecerán detalles por parte del Presidente del Instituto Nacional de Aeronáutica.

Almagro y su moribunda OEA



Luis Almagro el impresentable Secretario General de la Organización de Estados Americanos, la tristemente célebre OEA, acaba de volver a meter la pata al declarar primero y desmentir después, que su fórmula mágica para resolver lo que se ha dado en llamar “la crisis venezolana” es una invasión militar extranjera para derrocar por la fuerza al gobierno electo democráticamente del Presidente Nicolás Maduro.

El señor Almagro ahora dice Diego donde dijo Digo, desmintiéndose a si mismo cuando todo mundo y su tía vio por los canales de la televiso internacional cuando este tránsfuga de la izquierda- porque fue Ministro en el gobierno uruguayo del Presidente Mujica- reclamaba una intervención militar en Venezuela en la que de llevarse a cabo, utilizando a Colombia de agente provocador, desembocaría en una invasión al territorio venezolano de los famosos “marines” norteamericanos.

A todas luces el señor Almagro se adelantó en su lectura del libreto que le han dado en el desempeño del cargo de amanuense de la OEA, al revelar por anticipado el plan de invasión a Venezuela que al parecer todavía no tiene el visto bueno del Pentágono y de la Casa Blanca.

Por eso no son pocos los gobernantes de América Latina- nada amigos algunos de ellos del gobierno venezolano - que cansados de las “metidas de pata” del locuaz papagayo Almagro, andan desesperados buscando la mejor manera de sacar de su cargo al incontrolable personajillo que de seguir en su puesto de Secretario General acabará por destruir a la OEA, un organismo que si bien no tiene prestigo alguno, ha servido como ningún otro a los intereses de Estados Unidos en el continente americano.

La OEA está en un dilema. Almagro o ella. Me temo que los días de este payaso uruguayo están contados. La patada por el trasero está en el aire. Así paga Roma a sus lacayos que bien les sirven.

Les habló para Réplica de Radio-Miami su director Max Lesnik.

Derecho de asociación y sociedad civil en la Constitución cubana

 


Foto: Kako Escalona / ShutterStock



Por Ailynn Torres Santana

La sociedad civil aparece en los artículos 14, 15, 60, 61 del Proyecto de la Constitución cubana. Ellos se ocupan, respectivamente, de las organizaciones de masas, las “instituciones religiosas”, los “medios fundamentales de comunicación social”, y los “derechos de reunión, manifestación y asociación”.

Cada uno de esos artículos debería desmenuzarse en todas las ágoras habilitadas para la consulta popular: en los barrios, en los centros de trabajo o estudio, en los medios de comunicación y hasta en las sobremesas de los hogares y los juegos de dominó de las esquinas.

El artículo marco que regula las posibilidades de ampliación, modificación y existencia de la sociedad civil, como espacio asociativo, es el 61. Su redacción es la siguiente:

Artículo 61. Los derechos de reunión, manifestación y asociación, con fines lícitos y pacíficos, se reconocen por el Estado siempre que se ejerzan con respeto al orden público y el acatamiento a las preceptivas establecidas en la ley.

La nueva cláusula muestra cambios respecto a su homóloga (Artículo 54) de la Constitución en vigor. Allí se formula del siguiente modo:

Artículo 54.- Los derechos de reunión, manifestación y asociación son ejercidos por los trabajadores, manuales e intelectuales, los campesinos, las mujeres, los estudiantes y demás sectores del pueblo trabajador, para lo cual disponen de los medios necesarios a tales fines.

Las organizaciones de masas y sociales disponen de todas las facilidades para el desenvolvimiento de dichas actividades en las que sus miembros gozan de la más amplia libertad de palabra y opinión, basadas en el derecho irrestricto a la iniciativa y a la crítica.

El cambio más notable que introduce el artículo 61, es que ahora el derecho de asociación, reunión y manifestación no aparece indexado a las organizaciones de masas. A ellas se dedica otro artículo, el 14, según el cual “el Estado socialista cubano reconoce y estimula” a las organizaciones de masas, las cuales “agrupan en su seno a distintos sectores de la población, representan sus intereses específicos y las incorporan a las tareas de la edificación, consolidación y defensa de la sociedad socialista”.

El artículo 61, por el contrario, habla del derecho en general, y lo supedita –como en casi todas las Constituciones modernas– a dos principios cívico-normativos: el respeto al orden público y a la ley. Si se cumplen esas condiciones, el derecho de asociación, reunión y manifestación podría ejercerse sin más condición. El cambio da cuenta de una forma distinta de atender un derecho largamente disputado política y socialmente en Cuba.

¿Qué son los derechos de asociación?

Los derechos de asociación no han tenido siempre un estatus claro. ¿Son derechos civiles, como la libertad de expresión o los derechos de propiedad? ¿Políticos, como el derecho al voto? ¿Sociales, como el derecho a educación o a salud?

Para algunos, el derecho de asociación es una anomalía; son sujetos individuales los que se asocian con un fin común y funcionan como colectivo. Esta existencia, al mismo tiempo individual y colectiva, se ha prestado a confusión. Por no ser individuales, esos derechos no deben calificarse como civiles. Pero tampoco son políticos, si por ello se entienden solo los derechos a elegir y ser elegidos, o a la capacidad de acción de organizaciones con una agenda estrictamente política. Tampoco pueden categorizarse como derechos sociales, que son aquellos que el Estado asegura a través de acciones positivas (derechos de salud, educación, etcétera).

Un sector “marxista” ortodoxo ha entendido los derechos de asociación –así como los de expresión o libertad de prensa– como derechos “burgueses”. Esa confusión interesada ha falseado un hecho firme como un templo: puede existir un uso “burgués” de los derechos, pero ningún derecho lo es en sí mismo.

En el caso de los derechos de asociación, han asegurado, probablemente como pocos, la participación popular en la vida política. Obreros y obreras organizadas, periodistas, defensores de derechos de “minorías”, mujeres, migrantes, y la plebe en general, ha ejercido ese derecho para “entrometerse” en el orden existente, y democratizarlo.

Pero el derecho de asociación no basta por sí mismo. No hay que hacer de él pedestal exclusivo de la democracia. Los derechos son interdependientes. Un irrestricto derecho de asociación, reunión y manifestación no asegura, por sí solo, una sociedad más democrática.

Si pensamos que es así, ignoramos –como hace el liberalismo más rancio– que los ciudadanos y grupos sociales no parten del mismo suelo para ejercer “libremente” el derecho. En sociedades desiguales, unos actores tienen voces más altas que otros y que otras. Sus agendas tienen más alcance no necesariamente porque sean más importantes, sino porque sus plataformas están en condición de ventaja (socioeconómica, de redes políticas, reconocimiento social, etcétera) frente a las de otros.

Tampoco todos los esfuerzos asociativos son necesariamente democratizadores. Al interior de los espacios asociativos podrán encontrarse tendencias explícitamente antidemocráticas y “anti-igualitarias”, que de hecho (re)producen exclusión y marginación informal o formal.

Sin embargo, el derecho de asociación, reunión y manifestación encarna la naturaleza práctica de la ciudadanía. Y asegura que esta sea no un solo ideal igualitario o estatus, sino también, acción ciudadana. Por tanto, el mejor camino, siempre, es la garantía del derecho y el establecimiento de normas no arbitrarias para que sea efectivo.

Haciendo uso de ese derecho, los y las ciudadanas pueden colocar asuntos en la agenda pública para la discusión colectiva; diseñar estrategias diversas de participación social; crear redes de sostén social frente a necesidades de grupos específicos o de la sociedad en pleno; elaborar, negociar y disputar normas; solicitar “audiencia” en los espacios políticos; participar, en definitiva, en la construcción de las reglas que la comunidad política se da a sí misma para su funcionamiento, y permear, así, el orden público. Ser “intrusos” en todos los espacios y temas que puedan despertar interés colectivo.

Itinerario cubano

Solo la ley nos hace libres. Sin ella, se abre paso a la arbitrariedad y el despotismo.

En Cuba, el derecho de asociación está registrado en la Constitución desde 1901. Aquella refrendó en su artículo 28: “Todos los habitantes de la República tienen el derecho de reunirse pacíficamente y sin armas, y el de asociarse para todos los fines lícitos de la vida”.

La Constitución de 1940 aseguró y amplió ese derecho, con un contenido similar al que propone el artículo 61 del actual Anteproyecto:

Art. 37- Los habitantes de la República tienen el derecho de reunirse pacíficamente y sin armas, y el de desfilar y asociarse para todos los fines lícitos de la vida, conforme a las normas legales correspondientes, sin más limitaciones que la indispensable para asegurar el orden público.

En el mismo artículo se calificó como ilícita la conformación de “organizaciones políticas contrarias al régimen del gobierno representativo democrático de la República”, o que atentaran “contra la plenitud de la soberanía nacional”.

Así, sin interrupciones en los textos constitucionales, el derecho de asociación, reunión y manifestación se ha asentado en la historia cubana. En todos los casos, ha supuesto la creación, por parte del Estado, de condiciones institucionales para su ejercicio. En este caso, ello se trata del establecimiento real y efectivo de normas y registros que hagan jurídicamente relevante el acto de asociación, y regulen el derecho de reunión y manifestación.

Hoy, la posibilidad de asociatividad con registro legal se regula por la Ley de Asociaciones, vigente desde 1985. Actualmente más de 2 mil asociaciones cuentan con registro en el Ministerio de Justicia. El mayor número de ellas son fraternales (1200), deportivas (400 aproximadamente) y culturales (200 aproximadamente).

Sin embargo, desde hace varios años se admiten pocos nuevos registros. El número de asociaciones ha quedado casi congelado y está completamente desactualizado respecto a las reales dinámicas de la sociedad cubana. Colectivos de defensa de derechos de mujeres, LGTBIQ, de derechos de los animales, asociaciones con carácter económico o profesionales, y otras muchas iniciativas ciudadanas, han quedado fuera. Funcionarias del Ministerio de Justicia de Cuba han confirmado la necesidad de modificar la Ley.

Además, la norma vigente establece que no es posible el registro de una asociación si existe otra con idénticos o similares objetivos. Así se restringe la iniciativa ciudadana a un solo esfuerzo en toda la nación. Ello supone que un actor social de cada sector tiene la capacidad de ser representativo de la agenda del sector, y de llevarla a cabo siempre, para todo el territorio nacional.

Por otra parte, esa Ley no atiende el derecho de reunión y manifestación. Las garantías del artículo 54 y del próximo artículo 61 quedan, entonces, sin regulación legal ni institucional.

Si no hay modificaciones en el corto plazo, el derecho que refrendará el próximo artículo 61 será, en efecto, una anomalía o letra muerta.

Según la disposición transitoria decimotercera del Anteproyecto constitucional, la Asamblea Nacional del Poder Popular deberá aprobar, en el término de hasta dieciocho meses de entrada en vigor de la Constitución, “un cronograma legislativo que dé cumplimiento a la elaboración de las leyes que desarrollan los preceptos establecidos en esta Constitución”. La revisión, reforma y activación de la Ley de Asociaciones cubana tiene que ser parte de ese cronograma legislativo, para beneficio del soberano: el pueblo.




Este texto se reproduce en La Cosa con la autorización expresa de la autora.



Ailynn Torres Santana. (La Habana, 1983). Licenciada en Psicología (2006). Máster en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de la Habana (UH) (2010). Doctora por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO), sede Ecuador. Investigadora del Instituto Cubano de Investigación Cultural Juan Marinello (desde 2006). Profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (2006-2012). Investiga, dentro de Cuba, sobre procesos de participación y sistemas políticos locales, estudios sobre culturas políticas. Trabaja en un proyecto sobre historia de la Revolución cubana desde las mujeres. Ha investigado, también, sobre procesos de integración latinoamericana, y la relación entre Estado, ciudadanía y propiedad en América latina. Tiene publicaciones en revistas como Crítica y emancipación, OSAL, Sin Permiso, Temas y Cine Cubano; libros editados por CLACSO, el ICIC Juan Marinello, el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica; FLACSO-Cuba. Ha obtenido premios y becas de investigación en CLACSO-CROP, el Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI) de Costa Rica, FLACSO, Casa de las Américas, etc. Miembro del Consejo Editorial de la Revista Sin Permiso (Barcelona), de la Red de Investigadores del DEI, de grupos de trabajo de CLACSO y FLACSO.

lunes, 17 de septiembre de 2018

Donald Trump ordenó la desclasificación de documentos relacionados a la investigación sobre la injerencia rusa

El presidente de Estados Unidos solicitó al Departamento de Justicia y al Buró Federal de Investigaciones (FBI) la divulgación de contenidos vinculados a la pesquisa




Donald Trump ordenó la divulgación de información clasificada sobre la injerencia rusa

Mientras el fiscal especial Robert Mueller sigue adelante con las investigaciones sobre la injerencia rusa en las elecciones de Estados Unidos de 2016, el presidente Donald Trump ordenó este lunes la desclasificación de documentos relacionados a la pesquisa.

La Casa Blanca emitió un comunicado sobre la solicitud que realizó el mandatario al Departamento de Justicia y al Buró Federal de Investigaciones (FBI).



"El Presidente ha ordenado a la Oficina del director de Inteligencia Nacional y al Departamento de Justicia (incluido el FBI) que prevean la desclasificación inmediata"de una serie de materiales.

Entre ellos se destacan páginas del Tribunal de Vigilancia Extranjera sobre el caso del ex asesor de campaña Carter Page.

"Además, el presidente Trump ha ordenado al Departamento de Justicia que publique todos los mensajes de texto relacionados con la investigación rusa, sin redacción, de James Comey, Andrew McCabe, Peter Strzok, Lisa Page y Bruce Ohr", agrega el texto de la Casa Blanca.

James Comey, ex director del FBI, fue despedido por Trump en mayo de 2017, mientras que McCabe fue su número dos y posteriormente director interino.

El ex agente Peter Strzok fue destituido en agosto pasado, meses después de que se conociera que había intercambiado mensajes con su amante y compañera de trabajo, Lisa Page, sobre sus esfuerzos para frenar a Trump en la campaña presidencial.


El fiscal especial Robert Mueller investiga la supuesta injerencia rusa durante la campaña presidencial de 2016

Page es, precisamente, otra de las personas de la lista difundida hoy por la Casa Blanca, en la que también se encuentra Bruce Ohr, un empleado del Departamento de Justicia que comenzó ser criticado por el presidente al hacerse públicos sus vínculos con un dosier lleno de detalles sórdidos sobre Trump.

La portavoz presidencial, Sarah Sanders, justificó la medida de hoy por las solicitudes que han recibido de comités del Congreso, aunque no precisó cuáles ni cuántos, y "por razones de transparencia".

El anuncio se enmarca en un contexto en el que las averiguaciones de la trama rusa parecen haber avanzado significativamente en los últimos días después de que el ex jefe de campaña de Trump, Paul Manafort, aceptara cooperar con las autoridades y declararse culpable de varios cargos de fraude.

El fiscal especial de la trama rusa, Robert Mueller, investiga desde mayo de 2017, de manera independiente al Gobierno, los posibles lazos entre miembros de la campaña de Trump y el Kremlin, al que las agencias de Inteligencia acusan de interferir en los comicios de 2016.

sábado, 15 de septiembre de 2018

Regresa la Guerra Fría: El FBI intimida a emigrados favorables a las relaciones con Cuba



El FBI contactó a al menos cinco cubanoamericanos favorables a las relaciones con su país de origen. Foto: RT

La Guerra Fría está de vuelta, al menos en el cálido estado de Florida. Agentes del FBI están tocando las puertas de emigrados cubanos que apoyan la mejoría de las relaciones entre La Habana y Washington como parte de una campaña que los propios contactados califican de “intimidatoria”.

“Me parece que el propósito es intimidación. Esa es mi opinión, ya que en ningún momento fueron claros ni transparentes en cuanto a los propósitos o razones”, asegura a Cubadebate Elena Freyre, de 70 años, una de las personas que los agentes federales contactaron para sondear su relación con Cuba.

Miembros del FBI visitaron el antiguo trabajo de Freyre la semana pasada y no la encontraron. Más tarde le dejaron un mensaje de voz.

Al menos cinco cubanoamericanos fueron visitados por el FBI con propósitos similares, de acuerdo con un artículo del diario New York Times y una confirmación independiente de Cubadebate.

“Aquellos de nosotros que queremos y defendemos nuestro país no nos dejaremos intimidar. Sobre todo porque nadie está haciendo nada indebido ni en contra de ninguna ley ni ningún país”, añade Freyre, quien preside ForNorm, una organización a favor de la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos.

La visita a Julio V. Ruiz

Las personas contactadas tienen rasgos en común. Forman parte de un grupo de emigrados que llegaron a Estados Unidos siendo niños y luego buscaron retomar los nexos con su país de origen, a pesar de la política de agresión de las administraciones norteamericanas.

El Dr. Julio V. Ruiz, un psiquiátra retirado de 71 años y residente en Miami, participó en los diálogos de 1978 que marcaron un punto de inflexión en las relaciones de la mayor de las Antillas con su emigración y se ha mantenido activo en la defensa de las relaciones con su país de origen.

El jueves de la semana pasada, dos agentes del FBI se presentaron en su casa.

“Estuvieron tocando en mi puerta por 15 minutos”, cuenta a Cubadebate V. Ruiz. “Yo no abría porque normalmente a esa hora 1:30 p.m. solo te tocan los Testigos de Jehová haciendo proselitismo. Mi calle es cerrada y hay solo seis casas”.

Cuando abrió se trataba de “un muchacho y una muchacha en sus 30’s, que ni siquiera preguntaron al yo abrir si era Julio V. Ruiz. Simplemente comenzaron diciendo que estaban haciendo una entrevista”.

“Al yo decirles que no estaba interesado en entrevistas, se identificaron como Agentes del FBI enseñando sus dos carnet con una placa dorada adentro”, añade.

De acuerdo con V. Ruiz, el un muchacho era origen cubano, por su acento en español, mientras su compañera parecía ser de origen puertorriqueño. “A todas estas quisieron hablar en Español, siendo yo bilingüe”.

Los oficiales hicieron varias preguntas durante cerca de media hora: ¿Cómo yo veía las relaciones entre Estados Unidos y Cuba? ¿Como creía que se podrían mejorar? ¿Qué creía que iba a responder Cuba en caso de que las relaciones empeoraran?

Pero la situación se puso más extraña cuando los agentes se interesaron en si V. Ruiz había tenido contacto con alguien del “gobierno cubano” o de la Embajada cubana en Washington.

“Les dije que yo conocía personalmente al Embajador y al actual Cónsul”,señaló.


V. Ruiz (centro), junto al Embajador cubano en Washington (derecha), en una foto pública de la red social Facebook.

A V. Ruiz le pareció extraña la pregunta, ya que no es ilegal hablar con diplomáticos de cualquier país en Estados Unidos. “Aquí la Primera Enmienda de la Constitución es muy importante”.

“Es un poco extraño tener al FBI haciendo preguntas sobre eso”, coincide Elena Freyre. “Varios de nosotros estamos trabajando con los abogados de la ACLU (Sociedad American de Libertades Civiles) para proteger nuestros derechos”.

“En Estados Unidos no es un delito ser pro-normalización, pro-diálogo con Cuba”, dijo Howard Simon, director ejecutivo de la ACLU.

V. Ruiz señaló que los abogados recomiendan en ningún caso conversar con los agentes federales, por sus posibles implicaciones. “Si el presidente Trump no quiere y rehúsa hablar con ellos, por recomendación de su equipo de abogados, imagínate nosotros”.

“Los honorarios de un buen abogado aquí son una pequeña fortuna para algunos”, añadió.

El regreso de la Guerra Fría

A pesar del cambio en el ambiente anticubano de la Florida en los últimos años, algunos de los emigrados que mantienen una posición abiertamente favorable a las relaciones con La Habana todavía son objeto de escarnio por parte de elementos de ultraderecha.

Pero la intimidación por de agentes gubernamentales resulta una escalada que hace levantar viejas alarmas de la Guerra Fría.

“Creo que el momento no es casual; es parte de esta atmósfera de hostilidades que lamentablemente ha surgido de nuevo”, señaló Elena Freyre. “Hacía muchísimos años que este tipo de manipulación no sucedía”.

V. Ruiz recuerda cuando lo visitaron en casa de sus padres en 1998 por haber llamado a la entonces Oficina de Intereses de Cuba en Washington.

“¿Por qué se está recrudeciendo ahora?”, se preguntó. “Porque el Partido Republicano controla. La extrema derecha cubana es republicana. Tienen personas claves en el gobierno como Mauricio Claver-Carone, Marco Rubio, y toda la comparsa cubana”.

V Ruiz considera que la situación será aún peor los próximos dos años.

Otra Fuerza de Tarea contra Cuba


Folleto entregado por el FBI a una de las personas contactadas. Foto: Cubadebate

Uno de los acápites más insólitos de la visita del FBI a V. Ruiz fue la mención de que los agentes eran miembros de una “Fuerza de Tarea Nacional” que investiga temas relacionados con Cuba.

Aunque Cubadebate no pudo confirmarlo, conoció reportes de que otras personas, sin ser de origen cubano, han sido contactadas en Nueva York y Washington para indagar sobre sus vínculos con La Habana.

Según el New York Times, los agentes dejaron folletos sobre el “proceso de elicitación”.

La elicitación es un término asociado a la psicología que se refiere al traspaso de información de forma fluida de un ser humano a otro por medio del lenguaje, pero que también se utiliza en temas de inteligencia.

“Como parte de sus deberes, el FBI regularmente y de forma abierta interactúa con miembros de las comunidades que sirve para desarrollar una confianza mutua respecto a combatir posibles actividades criminales o amenazas al público estadounidense”, señaló la agencia en un comunicado ante la petición de información del diario neoyorquino.

Sin embargo, no especificaron en qué forma afecta la seguridad nacional el hecho de que emigrados cubanos favorezcan una mejoría de las relaciones con su país de origen ni que mantengan contacto con diplomáticos debidamente acreditados en Estados Unidos.
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