"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

jueves, 6 de febrero de 2014

Entrevista al abogado Antonio Zamora (Especialista en derecho comercial internacional, ex miembro de la Brigada 2506 y ex abogado de La Fundación Nacional Cubano Americana)

PROGRAMA: La Tarde se Mueve (www.latardesemueve.com MIAMI 14.50 am)

PERIODISTA: Edmundo García (@edmundogarcia65)

ENTREVISTADO: Abogado Antonio Zamora

FECHA: Viernes 31 de enero, 2014

EDMUNDO GARCIA: Buenas tardes al Abogado Antonio Zamora. Creo que es la primera vez que estás en La Tarde se Mueve.

ANTONIO ZAMORA: Sí Edmundo, he oído tu programa muchas veces y nos hemos conocido personalmente por supuesto.

EG: Esta es una entrevista que se va a publicar. Será en mi estilo de entrevistador; yo soy un entrevistador a veces duro, yo espero que usted entienda el papel que juega un entrevistador cuando quiere conseguir una buena entrevista con un buen entrevistado.

AZ: No tienes problemas conmigo, no te preocupes.

EG: Usted nace en Cuba, de qué familia viene, en la de clases que existía, de qué rango social.

AZ: Mi familia era básicamente clase media alta, mi padre era profesor en la universidad, y tenía un abuelo con algunas propiedades, nosotros teníamos tres casas en La Habana, teníamos en el reparto Kohly dos de ellas y una en la 5ta Avenida. Yo iba mucho a un club, el Casino Español de La Habana, visitábamos los Estados Unidos casi todos los años, etc. O sea, una familia de clase media alta aunque mi padre murió cuando yo tenía 5 años y la situación económica no era tan buena después de la muerte de mi padre por supuesto.

EG: Pero no hubo escasez en su familia después de la muerte de su padre… ¿o eso fue un impacto muy dramático?

AZ: No, yo tenía 5 años, el impacto fue la muerte de él… Nosotros realmente vivíamos bien, ya te digo, teníamos tres casas en La Habana, la casa más importante la teníamos alquilada y vivíamos en una casa más pequeña al lado; yo tenía dos hermanos mayores que se casaron y nosotros vivíamos en la casa de al lado que era mucho más chica, que también era propiedad nuestra.

EG: Yo le calculo a usted unos 73 años.

AZ: Bueno, tienes una bola de cristal: cumplí 73 hace unos días. Yo nací el 18 de enero del año 41.

EG: ¿Usted participó en la lucha contra el dictador Fulgencio Batista?

AZ: Sí, era muy joven, pero sí. En la familia mía yo diría que casi todo el mundo estaba en contra de la dictadura de Batista. Mi hermano mayor estaba en la Universidad de La Habana, ya se había graduado pero estaba allí, yo también, la mayoría de la familia era oponente del gobierno de Batista.

EG: ¿Pero usted participó en acciones en esa lucha contra Batista?

AZ: Yo no diría en acciones; en algunas cositas por aquí y por allá sí. Pero que yo recuerde, no de una demostración… sí ayudé a un amigo mío que estaba muy involucrado en esconder armas y moverlas de un lado para otro. Yo creo que esa fue la cosas más importante que yo hice, e imagino que alguna manifestación en contra de Batista. Pero no recuerdo.

EG: Usted tenía 15, 16, 17 años, ¿por ahí?

AZ: Bueno, yo estaba en bachillerato, yo me gradué en el año 58 y en al año 58 la clase mía, básicamente, que éramos graduados, dejamos de asistir al colegio después de la huelga del 9 de abril del 58. El 5to año dejó de funcionar, yo estaba en la Lasalle del Vedado, la escuela Hermanos de Lassalle, y cerraron, no pudimos seguir asistiendo entre otras cosas porque había dos hijos de Batista que estaban en ese colegio. Pero después de la huelga del 9 de abril la clase mía entera se puso en huelga y no seguimos asistiendo. Hicimos los exámenes, nos graduamos, pero no hubo una graduación formal. Hubo una protesta, nosotros estudiantes del 5to año hicimos una protesta dentro de la escuela, y los Hermanos de Lassalle lo aceptaron y no se siguieron las clases hasta que nos dieron los diplomas; aunque pasamos los exámenes, los exámenes de bachillerato de las escuelas en Cuba.

EG: Al triunfo de la Revolución Cubana, con la llegada del Ejército Rebelde triunfante encabezado por el Comandante en Jefe Fidel Castro, usted trabaja durante algún tiempo, ¿usted trabaja algún tiempo en lo que se perfilaba y luego sería el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba?

AZ: Sí. Mi hermano mayor era de la edad de Fidel Castro, conocía a Fidel Castro, y estaba contra Batista, a favor de la Revolución Cubana, y él trabajó en el Ministerio de Relaciones Exteriores que en aquel momento se llamó Ministerio de Estado. El fue director de cancillería, un puesto bastante importante, y yo tenía un puesto entre otras cosas porque la universidad estaba cerrada, y yo tuve un puesto primero en Educación y después en el Ministerio de Estado, que después de llamó Ministerio de Relaciones Exteriores.

EG: ¿Y usted qué hacía ahí?

AZ: Yo trabajaba en un departamento que se llamaba “Blancos consulares”; que son los documentos que se usan para hacer embarques hacia Cuba. Había que hace un embarque hacia Cuba desde República Dominicana o Estados Unidos, en aquella época, no sé si se hace ahora con las computadoras y todas estas cosas… pero entonces había un documento que había que llenar sobre lo que se estaba importando, para los gastos y ese tipo de cosas. Se llamaba “Oficina de Blancos Consulares”.

EG: O sea usted era un burócrata, usted no era un funcionario político.

AZ: Yo era un burócrata, yo estaba trabajando allí con 19 o 12 personas.

EG: ¿Cuándo y por qué usted se va de Cuba?

AZ: Bueno yo básicamente me empiezo a preocupar por lo que había pasado en Cuba, y a disgustarme con lo que estaba pasando, cuando ya Anastás Mikoyán va a Cuba, si no me equivoco en febrero de año 60, yo era muy pro americano, curiosamente tal vez sea menos pro americano ahora que llevo viviendo aquí 50 años, conozco muy bien este país, tengo la ciudadanía, soy ciudadano norteamericano… Mi familia era muy pro americana, mi padre era graduado de la Universidad de Harvard; mi hermano mayor que se llama igual que mi padre, Juan Clemente Zamora, nació en Nueva York. Mi padre salió de Cuba a dar clases, dio clases en la Universidad de Miami en los años 30, cuando el “machadato”. Salió de Cuba, la Universidad de La Habana estaba cerrada. Nosotros viajábamos a los Estados Unidos casi todos los años; yo me eduqué en la primaria en un colegio americano en Cuba. Igual que mis dos hermanos. Nosotros éramos muy pro americanos y la cosa de la Unión Soviética en aquel momento era parte de la Guerra Fría. Entonces yo me sentí mal con eso porque yo sentí que Cuba se iba a mantener fuera de esa situación. Yo entiendo por qué pasó todo lo que pasó, y toda una serie de cosas, pero aquello me disgustó mucho y entonces me fui de Cuba en octubre del año 60.

EG: Y regresa a Cuba ya como miembro de la Brigada 2506, en la invasión de Bahía de Cochinos.

AZ: Sí, correcto. Y yo me entero que se está preparando una invasión estando todavía en Cuba, por un tipo que yo asumo que era de la CIA, como yo había ido a un colegio americano, yo me imagino que me tenían en alguna lista, y a mí y a otras personas nos habló de que se estaba preparando una invasión y entonces yo voy a unirme a las fuerzas invasoras.

EG: O sea usted sale de Cuba sabiendo ya que va a regresar en una invasión desde Estados Unidos para derrocar a la Revolución.

AZ: No, no lo puedo poner de esa manera, yo no sabía lo que se estaba preparando, yo no sabía lo que estaba pasando, en aquel momento no existía la Brigada de Asalto 2506. O sea yo me voy de Cuba porque estoy disgustado con la situación, entro en esto como un conflicto de la Guerra Fría, entre Estados Unidos y la Unión Soviética, y porque este señor que hablaba con nosotros y tenía un montón de amigos nos decía que por qué no nos íbamos, que se iban a tomar acciones desde Estados Unidos, eso es lo que me motiva a mí a irme. Yo me voy y me incorporo a la organización de la Brigada 2506 a los dos o tres meses de haber llegado.

EG: ¿Usted desembarca?

AZ: Yo desembarco.

EG: ¿Y participa en combate?

AZ: Sí.

EG: ¿Y fue herido o nunca fue herido?

AZ: No, no fui herido, compañeros míos sí fueron heridos y muertos, pero yo no fui herido.

EG: Y en el tiempo que estuvo preso cómo lo sobrellevó.

AZ: Mira, yo, primero, era joven; no estaba casado, no tenía hijos ni nada de eso. Una de las cosas que hizo el gobierno cubano es que nos separó, pero en grupos, yo tenía muy buenos amigos en la prisión. Hubo algún que otro maltrato pero era mínimo. Un señor que había perdido creo que el hermano en Bahía de Cochinos, en la invasión de Girón, ametralló a un grupo de gentes. No mató a nadie pero hirió a varios. Estar preso siempre es malo, pero yo realmente no sufrí gran cosa, estaba con mis amigos… ¡hombre perdí como 40 libras!, pero eso es otra cosa. Yo pasé mis 2 años y pico sin mucho problema.

EG: Al cabo de los años, cuando los años pasan, y las ideas maduran, y los procesos históricos van tomando el sedimento del tiempo, usted habrá reflexionado y no sé si habrá llegado a la conclusión, si muchos han llegado a la conclusión, de que esa fue una invasión mercenaria producto de que era dirigida, financiada y estructurada por una potencia extranjera de arriba abajo, de principio a fin, de cabo a rabo, ¿usted ha llegado a esa conclusión o no ha llegado a esa conclusión?

AZ: No, yo estoy bastante en desacuerdo con esa conclusión. Primero, por lo menos desde el punto de vista mío, yo no era de ninguna manera un mercenario; el problema mío era un problema de la Guerra Fría, yo no estaba peleando contra los cubanos yo estaba peleando contra la Unión Soviética.

EG: Pero pelearon contra milicianos cubanos, no pelearon contra soldados soviéticos.

AZ: Está bien pero en mi mente, los milicianos cubanos eran dirigidos y manejados por la Unión Soviética, las armas contra las que nosotros peleamos, los tanques, los cañones, todos vinieron de la Unión Soviética.

EG: Zamora, algo de ayuda en armamento, como Estados Unidos ayudaba en armamentos a muchas personas, pero los milicianos cubanos eran dirigidos por el Comandante en Jefe Fidel Castro y no por Mikoyán ni por Kruschov. Mientras que la Brigada de Asalto 2506 era dirigida por Howard Hunt, David AtleePhillipsy Allen Dulles, los tres grandes halcones de la CIA; eso la historiografía norteamericana lo reconoce.

AZ: Yo estoy de acuerdo con lo que tú estás diciendo. Yo te estaba diciendo como yo lo veía. Con lo que tú has dicho yo estoy de acuerdo; excepto con una cosa. Yo una de las cosas que he estudiado, yo no leo novela, no veo televisión, a mí me encanta la historia; yo tengo mi propia teoría de la historia de Bahía de Cochinos y la parte de los Estados Unidos. Yo he estudiado esto profundamente y es más he escrito hasta un libro sobre mi proceso político que acaba de ser publicado hace unos meses, que se llama “Lo que aprendí de Cuba yendo a Cuba”. Está publicado en inglés, eventualmente lo voy a hacer en español y lo voy a documentar también con una serie de cosas. Mi interpretación de lo que yo estaba haciendo es que estaba luchando contra la Unión Soviética; que los milicianos eran cubanos, por supuesto, pero la idea era que uno no estaba peleando necesariamente contra cubanos, que estaba peleando contra las acciones de la Unión Soviética, y defendiendo los intereses de los Estados Unidos. Eso es como yo lo veía, estoy seguro que mucha otra gente lo vieron diferente, pero muchos lo vieron igual.

EG: Pero después usted, que le gusta la historia, ¿no se ha puesto a poner la historia cronológicamente y darse cuenta que en ese momento la relación entre Cuba y la Unión Soviética no tenía el peso que alcanzó después de esa invasión y de la crisis de los cohetes? O sea, que en ese momento aún el carácter socialista de la revolución no había sido proclamado.

AZ: Bueno yo estoy de acuerdo con todo eso, pero las armas, las cuatro bocas, los obuses, los tanques que nos derrotaron a nosotros… Íbamos a perder de todas maneras, porque nosotros no teníamos el más mínimo chance; y aunque no estuvieran esos tanques ahí, aunque no estuvieran esas cuatro bocas allí, aunque no estuvieran los equipos soviéticos allí, íbamos a perder de todas maneras. Nosotros no teníamos el más mínimo chance de ganar. Podemos estar hablando diez días sobre eso; yo tengo mi teoría muy especial de qué fue lo que pasó. Y parte de eso lo he puesto en el libro. Yo podría hacer tres libros de lo que yo pienso. Mi teoría sobre Bahía de Cochinos no tiene nada que ver con lo que dice la mayoría de la gente. Yo estoy prácticamente en contra de todo lo que se ha dicho de Bahía de Cochinos.

EG: De lo que ha dicho quién, qué parte.

AZ: Los de aquí, no estoy hablando de los de allá. De las interpretaciones de aquí de lo que pasó en Bahía de Cochinos. Yo creo que nadie está de acuerdo con lo que yo digo.

EG: ¿Hoy en día usted saluda o critica la decisión del Presidente Kennedy de no autorizar un bombardeo sobre Cuba?

AZ: Yo creo que eso es irrelevante completamente…

EG: ¿Irrelevante?

AZ: Nosotros íbamos a perder de todas maneras. La invasión de Bahía de Cochinos fue un disparate inventado por la CIA basado en lo que pasó con Jacobo Arbenz en Guatemala. El que no entienda eso no entiende nada. Eso se preparó exactamente igual que se preparó la acción contra Jacobo Arbenz en Guatemala.

EG: Y los tres mismos halcones.

AZ: Y fue un desastre. Porque se confundieron. Confundieron a Jacobo Arbenz con Fidel Castro. Una tontería. Una imbecilidad completa. A nosotros nos dan armas de la Segunda Guerra Mundial, nosotros teníamos cinco tanques de basura. Nosotros estábamos peleando con el Garand, que era el arma de los americanos en la Segunda Guerra Mundial.

EG: Y más allá de las armas. La respuesta popular que usted vio, más allá de la calidad de las armas, Cuba tampoco tenía muchas armas en ese momento…

AZ: Perdóname, Cuba tenía cincuenta tanques Stalin, tenía un montón de cuatro bocas, tenía cañones que tiraban a 25 kilómetros. Nosotros no teníamos el más mínimo chance. Mira, para darte una idea militar, la artillería nuestra caminaba cuatro kilómetros. La artillería del gobierno cubano caminaba quince kilómetros. No teníamos el más mínimo chance.

EG: Zamora usted hace mención dos veces a la CIA, ¿usted fue miembro de la CIA?

AZ: No.

EG: ¿Usted nunca fue miembro de “la compañía”?

AZ: No.

EG: Cuando usted regresa, que el Presidente Kennedy consigue que ustedes regresen, y entrega las compotas y los equipos agrícolas a Cuba, y regresan a Miami, muchos fueron a “la compañía”. Tengo entendido que usted fue a la Marina.

AZ: Pero eso no tiene que ver con la CIA.

EG: Yo lo sé. ¿Pero usted nunca fue agente de la CIA?

AZ: No, yo fui oficial de la Marina, no retirado porque yo estuve nada más que dos años. Cuando nosotros salimos de Bahía de Cochinos, a trescientos de nosotros más o menos, nos ofrecen posiciones de oficiales en las fuerzas armadas de Estados Unidos: Marina, Ejército y Aviación. Yo acepté una posición de oficial en la Marina de Guerra de los Estados Unidos, y estuve ahí dos años más o menos. Eso se acabó después de la muerte de Kennedy.

EG: ¿Pero nunca tuvo nada que ver con “la compañía” usted?

AZ: No, nunca tuve nada que ver. Es posible que… bueno me hayan… no sé, yo nunca he tenido sueldo en “la compañía” ni he trabajado para nadie en la CIA.

EG: Se lo preguntaba porque hay un axioma que dice “una vez en la compañía siempre en la compañía”, ¿será ese axioma cierto?

AZ: Sí, yo te voy a relatar una pequeña historia. Yo he sido abogado desde los años 70, y sigo siendo abogado. Lo que más yo he hecho como abogado es inversiones internacionales, negocios internacionales, sobre todo con América Latina. Yo fui abogado de un jefe de inteligencia de América Latina, específicamente de Venezuela, que me dijo en un momento determinado, conversando en mi oficina en Miami, que la inteligencia es buena, porque la inteligencia evita muchos problemas, evita muchos errores, es bueno que los países tengan inteligencia pero me dio un consejo: nunca le digas una mentira a un oficial de inteligencia, porque más tarde o más temprano van a saber que tú dijiste una mentira. Y segunda cosa, que nunca hagas lo que un oficial de inteligencia te pida. Por sencillo que sea; una llamada por teléfono, mandar una carta, llevar un paquete… nunca hacer lo que te pida.

EG: ¿Usted me está hablando de Oscar García?

AZ: No, no estoy hablando de Oscar García. Además no se llamaba Oscar. El Sr. García no se llamaba Oscar. Yo estoy hablando de un funcionario venezolano. No tiene nada que ver con los cubanos. García murió hace poco en Miami.

EG: Murió hace poco en Miami. Y estuvo muy vinculado a la inteligencia venezolana.

AZ: Pero no era jefe. El mío era jefe.

EG: Ya…

AZ: Entonces yo no acepto eso. Primero no le digo mentiras a nadie y no acepto nada que me pidan, o favores. Esa es mi política por muchos años, por lo que me dijo este señor le estoy muy agradecido. El falleció hace ya mucho tiempo.

EG: Déjeme pasar a un tema, ¿usted se hace abogado en qué año, en el 73?

AZ: Yo me gradué de abogado en el 73, sí.

EG: Y cómo comienza sus vínculos con Jorge Mas Canosa.

AZ: Bueno, yo conozco a Jorge en Fort Benning. Jorge fue del grupo ese de trescientos que aceptaron ser oficiales en las fuerzas armadas de los Estados Unidos. Yo estaba en la Marina y él estaba en el Ejército, y yo lo conozco de ahí.

EG: Usted trabajó como abogado de la Fundación Nacional Cubano Americana, tal vez uno de los primeros o el primero. ¿Lo invita Jorge Mas Canosa como parte de esa amistad a formar parte de la Fundación Nacional Cubano Americana?

AZ: Sí. El que crea La Fundación como abogado es un abogado norteamericano que no recuerdo cómo se llama, ya murió hace un tiempo, que era abogado de Jorge. Pero después que se creó la organización, formalmente, y se inscribió en el registro público y ese tipo de cosas, Jorge un día me invita a almorzar y me pide que yo sea el consejero legal de La Fundación, y lo fui por once años.

EG: Y sus vínculos, ¿eran solo los de la representación legal o usted formaba parte de la Junta Directiva de la Fundación Nacional Cubano Americana?

AZ: Era básicamente el asesoramiento legal, aunque como el abogado de La Fundación participaba de reuniones del Director y de ese tipo.

EG: ¿Pero fue miembro de la Junta de Directores?

AZ: Creo que sí, pero por unos años, no me acuerdo, mi función era la de abogado.

EG: ¿Cómo es la salida suya de la Fundación Nacional Cubano Americana y por qué?

AZ: Muy sencillo y lo explico en el libro. Cuando viene la caída de la Unión Soviética, en el año 89-90, yo, todos nosotros, esperábamos que Cuba iba a pasar por el proceso de una colonia, una Hungría, etc., pensamos que se caía el gobierno cubano. Nosotros tuvimos infinidades de reuniones, conversaciones, acciones, cosas que se hicieron, se prepararon para esa eventualidad. Eso se relaciona en muchos aspectos con la elección de Ronald Reagan en el año 80, nosotros estábamos muy cerca de la administración Reagan; se cayó la Unión Soviética pues Cuba se cae también. Eso no pasó, y yo, que aparte de ser abogado estudié Ciencias Políticas por muchos años, y estaba haciendo un Doctorado en Ciencias Políticas con una especialidad en América Latina, yo pensé que habiia algo raro que yo no entendía, y yo iba a tratar de averiguarlo, entonces sin mucho aspaviento, porque a mí no me gusta pelearme con nadie, la gente se pelea conmigo pero yo no me peleo con nadie, le escribí a Jorge Mas Canosa y le dije: mira Jorge, llevo once años trabajando para La Fundación, me quiero coger una licencia, así que mira, yo voy a dejar mi puesto. Lo que yo iba a hacer era ponerme a estudiar lo que estaba pasando con Cuba, porque yo no entendía. Haciendo una historia larga, que repito yo pongo en el libro, yo he estado bastante involucrado en la política de Miami de los 70 y los 80, sobre todo de los 80, cuando era Vicepresidente de la Junta de Comercio Internacional de la Ciudad de Miami. Con esa posición yo conocía a mucha gente de América Latina, presidentes de América Latina y del Caribe, y muchas veces yo les hablaba de Cuba; algunos me decían que no estaban interesados, decían que no querían hablar de eso sino de otra cosa, pero la mayoría me decía que nosotros estábamos equivocados con lo que estábamos haciendo con Cuba; que era tratar de cambiar el régimen cubano, utilizando a los Estados Unidos, es una estrategia que no llega a ningún lado, que lo único que hace es fortalecer al régimen cubano. Eso es lo que me dijeron a mí personalmente dos docenas de presidentes de América Latina. Segunda cosa que me decían, era que lo que había que hacer con Cuba era traerla de vuelta a la OEA y entonces ahí discutir el problema de los exilados y etc. A mí esa cosa, con el hecho de que la Unión Soviética había desaparecido, y Cuba seguía manteniendo su posición como un país independiente, yo decidí que yo quería saber por qué. Y eso me hace ir a Cuba en el año 95, además de que me pongo a leer un montón de libros.

EG: Antes de llegar a su primera visita a Cuba, ¿usted tuvo conocimiento de que Jorge Mas Canosa en persona envió a través de Francisco González Aruca un mensaje a las máximas autoridades cubanas de que él quería reunirse con Fidel Castro? Cosa que Fidel Castro, para hablarlo claramente, lo tiró a mierda inmediatamente. Pero que Jorge Mas Canosa insistía y envió un mensaje por ese canal para tratar de tener un contacto en los momentos difíciles de la década del 90. ¿Sabía usted eso?

AZ: Bueno, yo no sé si Aruca hizo eso, pero yo sé que hubo una llamada de Jorge Mas Canosa a Carlos Lage…

EG: A Chile.

AZ: … en Chile.

EG: ¿El alguna vez le manifestó que quería habar con Fidel?

AZ: Bueno con Fidel no sé, yo no recuerdo eso específicamente, pero hablar con el gobierno cubano sí.

EG: El gobierno cubano lo dirigía y lo encabezaba Fidel.

AZ: Bueno está bien, pero tú puedes hablar con un embajador y no estás hablando con Fidel. El embajador le reporta a Fidel.

EG: Hay que ser un poco ingenuo para pensar que un embajador hablaría con Jorge Mas Canosa sin la venia del Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, sin la venia del Comandante en Jefe Fidel Castro.

AZ: Sí pero eso no es lo que yo estoy diciendo. Tú puedes llamar al embajador o a Carlos Lage cuando estuvo en Chile, y decirle que te quieres reunir. Tú puedes hablar con personas de segundo nivel y esas personas se lo llevan al alto nivel. Eso pasó, para no ir más lejos, con Bernardo Benes y el diálogo y todo eso.

EG: Pero usted entenderá que si a mí me dan la opción de entrevistar a alguien del gobierno de los Estados Unidos yo voy a tratar de entrevistar a Barack Obama. Aunque lo que consiga sea Eric Holder o a un Subsecretario, la primera intención es entrevistar al Presidente. Cuando uno está tratando de tener contacto con un gobierno está tratando de llevarlo al mayor nivel posible. Es como una verdad de Perogrullo.

AZ: No, yo no estoy de acuerdo, perdóname, no estoy de acuerdo.

EG: Se puede querer hablar con alguien y no con la máxima autoridad.

AZ: Es que tú empiezas… y si la máxima autoridad te da entrada, perfecto, pero si la máxima autoridad no te quiere dar entrada o tú no tienes cómo llegar tú vas por otros caminos. Eso es lo que yo creo que pasó, que hubo un intento; yo no sabía que Aruca había llevado (un mensaje), no me extraña, para nada. Sí sabía que había esa intención.

EG: Aruca y Mas Canosa eran vecinos, en Pinecrest, no sé si usted sabía eso.

AZ: No, no sabía eso… Pero no me extraña; estamos discutiendo una cosa que no tiene sentido.

EG: Muy bien.

AZ: Yo no estoy diciendo que no sea correcto, pero en muchas ocasiones, en la gran mayoría de las ocasiones, tú no hablas con el jefe de gobierno, eso no pasa, en el mundo diplomático real, entre países, eso no pasa. Tú primero hablas con alguien más abajo y entonces eventualmente tú hablas con el presidente, si es que te dejan llegar al presidente. O sea, el mundo diplomático no funciona como tú lo estás viendo.

EG: Esa pudiera ser otra discusión pero vamos a dejarlo ahí. ¿Usted termina en buenos términos con Mas Canosa y con la Fundación Nacional Cubano Americana?

AZ: Sí, en general sí.

EG: O sea hasta el final, hasta su muerte, fue amigo de él.

AZ: No, yo no era amigo de él. Yo era amigo de que lo conocía, él me conocía, pero yo no era cercano a él ni nada de eso. Yo no era de su grupo íntimo ni mucho menos; debo haber estado en su casa una o dos veces, pero yo no era de sus amigos íntimos. Aunque yo me consideraba un amigo.

EG: ¿Usted conoció de la existencia de un ala militar o paramilitar de La Fundación?

AZ: Vagamente.

EG: ¿Qué quiere decir con “vagamente”?

AZ: Bueno, “vagamente” quiere decir que lo que tú me estás diciendo desde el punto de vista legal, organizativo, no tenía nada que ver con la Fundación Nacional Cubano Americana. Y una de las cosas que yo tenía que hacer era mantener esas cosas separadas. Porque La Fundación era una organización privada, no lucrativa, que hacía labores de cabildeo pero como otra organización. Todo eso estaba organizado dentro de las leyes de los Estados Unidos. Existían cosas paralelas, pero una de mis funciones era mantener esas cosas paralelas separadas de La Fundación.

EG: Pero por ejemplo, sobre las bombas estallaron en los hoteles cubanos Posada Carriles le dijo a Ann Louise Bardach que él era financiado por la Fundación Nacional Cubano Americana y por Jorge Mas Canosa; además la Fundación Nacional Cubano Americana compra una página en The Miami Herald y en El Nuevo Herald diciendo que eso eran levantamientos de militares cubanos, ¿usted estaba allí? Y si estaba allí, ¿se creyó esta historia?

AZ: Yo no tenía nada que ver con eso; yo dejé La Fundación en el año 93, yo no sé nada de eso que tú me estás hablando.

EG: ¿Usted no sabe que La Fundación publicó una página en El Herald diciendo que las bombas que estaban explotando en La Habana eran por levantamiento de fuerzas militares dentro de Cuba?

AZ: Yo sé que Posada Carriles hizo eso. Yo sé que Posada Carriles hizo lo de las bombas, que fue el que voló el avión de Barbados, que estuvo involucrado en esas cosas. Ahora…

EG: Citó a Jorge Mas Canosa, diciendo que había sido financiado por la Fundación Nacional Cubano Americana y Jorge Mas Canosa.

AZ: Lo que tú me estás diciendo yo no lo sé.

EG: ¿Usted no leyó ese artículo de Ann Louise Bardach en The New York Times?

AZ: No. He leído el libro de Bardach, pero el artículo que me estás diciendo no.

EG: Como a usted le gusta la historia, yo se lo voy a enviar; tanto el artículo como la página pagada por La Fundación, inculpando a militares cubanos de que había un levantamiento. Solamente para que tenga la referencia histórica.

AZ: Perfecto, te lo agradezco mucho, no conozco la cosa esa. En ese momento no estaba en La Fundación ni seguía de cerca lo que hacía La Fundación.

EG: ¿Cómo se produce el regreso suyo a Cuba, Zamora?

AZ: Bueno el regreso a Cuba se produce porque un par de amigos míos que habían ido a Cuba, incluyendo a uno que había sido de La Fundación, todo eso lo explico en el libro, y voy a Cuba, quien me ayudó en ese proceso fue John Cabañas; voy a Cuba inclusive con un mensaje de la administración Clinton; voy a Cuba porque quiero ir a Cuba, porque me dejan ir a Cuba, la administración Clinton me da permiso para ir a Cuba, voy con mi esposa, y con otro matrimonio, y voy a Cuba llevando un mensaje de la administración Clinton y de una cosa que se llamaba el Caribbean Latin American Conference, para invitar a un ministro cubano a una de las conferencias de esta organización; la del año 96. Y yo voy a Cuba en octubre del 95 con esa invitación (todo eso lo explico en el libro), presento en lo que hemos quedado con Estados Unidos, con el gobierno americano. Todo eso pasó en el año 95; después en el año 96 derriban los aviones de Hermanos al Rescate y el gobierno americano por supuesto cancela la invitación.

EG: ¿Tuvo usted consecuencias personales entre antiguos miembros, amigos o colegas por haber visitado Cuba?

AZ: Tuve bastantes, sí, pero los amigos míos de verdad no se pelearon conmigo. No les gustó lo que yo hice pero no se pelearon conmigo.

EG: ¿Usted es de los expulsados de la Brigada 2506 como Alfredo Durán?

AZ: Bueno, yo no me río de eso, pero cuando a mi me expulsan ya yo no era miembro de la organización esa de Veteranos de Bahía de Cochinos. Yo había dejado de ser miembro unos años antes.

EG: ¿Entre las consecuencias que usted tuvo que pagar por el viaje a Cuba hubo alguna de gravedad para su familia para su economía?

AZ: Sí, yo fui vetado de varias posiciones que me ofrecieron. Por ejemplo un bufete, un puesto que me estaban ofreciendo relacionado con América Latina y un grupo de abogados cubanos se encargaron de decir que si yo entraba al bufete ese ellos dejaban de ser clientes. Eso me pasó varias veces, pero en este caso me hicieron la oferta, y después me la retiraron.

EG: Usted está preparando ahora un evento que tiene que ver con un grupo de abogados aquí en el estado de la Florida. Este evento probablemente busca un acercamiento hacia Cuba pero al perecer tampoco contempla una crítica al embargo, o al bloqueo, o a otros temas. ¿Ese evento del cual usted formará parte no incluirá cosas bien claras como el carácter extraterritorial de la Ley Helms-Burton y otros temas de ese tipo?

AZ: Pero este es un proyecto del Florida Bar, del Colegio de Abogados de la Florida, del cual yo soy parte, yo soy el director de un subcomité sobre el Caribe, y este subcomité está preparando una conferencia sobre Cuba y Estados Unidos. Esa conferencia va a tener lugar en Orlando y no va a ser política. Nosotros vamos a presentar una posición, vamos a llamarle “imparcial”, de lo que son las leyes de Estados Unidos hacia Cuba y las leyes de Cuba que se reflejan en Estados Unidos; porque es una cosa legal y de comercio.

EG: Pero el carácter extraterritorial de la política de la Ley Helms-Burton, ¿está incluido en ese sumario?

AZ: No.

EG: Entonces, me atrevo a decir yo, como que no es muy serio por el impedimento de la extraterritorialidad considerado por muchos países del mundo, de la Ley Helms-Burton, dígame usted.

AZ: La ley Helms-Burton se va a discutir, desde el punto de vista de Estados Unidos, pero no se va a “evaluar”. Se va a considerar que esa es la ley de Estados Unidos y las implicaciones que tiene esa ley. Pero lo que tú me estás diciendo es que se va a condenar la ley, y no; nosotros no vamos a tomar una posición de que si es buena o es mala, vamos a explicar qué cosa es. Igual que vamos a explicar las leyes cubanas sin decir si son malas o buenas. Vamos explicarlas.

EG: Y usted qué opinión tiene de la Ley Helms-Burton.

AZ: Bueno yo creo que es un disparate completo.

EG: Y no puede alguien que tiene ya esa convicción luchar en el seno del board de abogados de la Florida para que se entienda ese disparate.

AZ: Yo vengo hablando mal de la Ley Helms-Burton desde que la pasaron; es más, desde antes que la pasaran yo vengo diciendo que es un disparate. Y a los que hicieron la ley se los he dicho públicamente, es un total absurdo. Pero eso no tiene nada que ver con una conferencia. La Ley Helms-Burton es una ley, una ley que no se aplica, dicho sea de paso, tiene cosas que no se aplican. Lo que nosotros vamos a hacer es explicar qué cosas hay en la ley que se aplican y no se aplican; igual que vamos a explicar cuál es la ley de inversión en Cuba, la nueva y la anterior; vamos a explicar cómo es, cómo se hace y cómo se aplica. Pero no vamos a decir si es mala o buena, vamos a hablar de lo que existe. Y eso es lo que vamos a hacer en esa conferencia de abogados; que es lo que se hace en la mayoría de las conferencias de abogados.

EG: ¿Qué opinión le merece la reunión de la CELAC que acaba de concluir en La Habana?

AZ: Un éxito extraordinario. Sé que hay mucha gente que se está despertando con esto. Una de las cosas que yo digo en el libro, donde hago un análisis de la política internacional y de la política de Estados Unidos hacia Cuba, es que el punto de aislar a Cuba, que formaba parte de esta política, y lo que demuestra lo que pasó en La Habana es que quien ha quedado aislado es Estados Unidos. No Cuba. La política de Estados Unidos hacia Cuba ha sido un fracaso total en sus tres puntos fundamentales: recuperar las propiedades, aislar a Cuba y cambiar al régimen. Las tres cosas han sido un fracaso.

EG: ¿Cuál es su opinión del Comandante Fidel Castro?

AZ: Es un revolucionario; alguien que hizo cosas importantes, pero por otro lado pienso que desde el punto de vista de la sostenibilidad de la nación cubana ha sido bastante malo. Las políticas económicas de Fidel Castro, y esto no lo digo sino hasta su hermano Raúl Castro, han sido un error.

EG: ¿Usted ha oído a Raúl Castro, usted puede darme la cita exacta donde Raúl Castro dice eso?

AZ: No, pero sí te puedo decir que eso es una cosa que se comenta mucho en Cuba.

EG: ¿Pero alguien, usted tiene algún aval de que Raúl Castro haya dicho eso una sola vez en la vida?

AZ: Lo que está haciendo Raúl Castro como presidente de Cuba es una serie de cosas que se deberían haber hecho hace mucho tiempo.

EG: Pero eso significa esa afirmación que usted ha hecho de que lo ha dicho el propio Raúl Castro.

AZ: Retiro la cosa, pero las acciones de Raúl Castro indican eso. Y yo retiro lo que dije porque es verdad que no lo ha dicho.

EG: ¿Y usted cree que con la autoridad de Fidel, y estando en plena capacidad intelectual, usted cree que Raúl Castro, lo dijo cuando asumió el mandato, no conversa todas esas medidas con Fidel?

AZ: Es posible, me imagino que probablemente sí. Pero que ha habido un cambio profundo creo que no cabe la menor duda. Si mal yo no recuerdo, y yo no sigo esto demasiado cerca, fue el propio Fidel Castro en su último discurso, yo creo que después no ha habido otro discurso, en la escalinata de la Universidad de La Habana quien dijo que “el modelo nuestro no nos sirve ni a nosotros”.

EG: Bueno, eso fue al periodista Jeffrey Goldberg, de la comunidad judeoamericana que escribe para la revista The Atlantic; entonces ya Fidel no estaba en funciones y fue dentro de una conversación en el Acuario, no en la escalinata universitaria, y fue una frase dentro de un contexto de opiniones.

AZ: Pero bueno, no tiene que ver tanto que estuviera o no estuviera.

EG: Lo preciso para aclarárselo a la audiencia. Me gustaría como último punto, preguntarle qué solución ve usted al caso de los cinco antiterroristas cubanos y al caso de Alan Gross. ¿Qué solución usted considera viable?

AZ: Primero, ya no son cinco. Van a ser tres. Yo creo que Alan Gross debe ser liberado, y creo que los otros tres que están prisión deben ser liberados también. Yo no creo que eso sea posible legalmente en los Estados Unidos a no ser por un indulto presidencial; yo estoy a favor del indulto presidencial, pero para eso probablemente habrá que esperar a cuando se termine la administración de Obama. Yo soy abogado pero no soy litigante en cuestiones criminales; y ambos casos son criminales. Yo creo que eso es lo que va a pasar; que yo quisiera que pasara, que soltaran a Alan Gross y que eventualmente los tres que van a quedar en prisión aquí también sean liberados y por supuesto enviados a Cuba.

EG: ¿Usted cree que el control de lo que muchos consideran la línea dura, ese sector llamado por algunos “exilio histórico, usted cree que se ha debilitado ya, o todavía tiene un gran poder de influencia en la comunidad y en el gobierno federal?

AZ: Yo creo que la línea dura sigue teniendo influencia en el gobierno local, en el gobierno del estado y en el gobierno federal; ha disminuido tremendamente, y creo que cada día la van a seguir perdiendo. Principalmente porque las posiciones que ellos tienen están basadas en una Cuba que ya no existe; la Cuba del 59, del 58 fue completamente diferente. Otra cosa, la gente que estaba viva en los años 50 un gran por ciento ya falleció, estamos en otra cosa completamente diferente y aquí no lo entienden. La Cuba que se ve aquí en la línea dura es un disparate completo; nada más que tienes que leer los periódicos lo que dicen esta gente, no todos por supuesto.

EG: Antonio Zamora, muchas gracias por haber contestado todas mis inquisiciones y preguntas, por haber participado en La Tarde se Mueve, le prometo que una próxima vez será sobre otros tópicos, pero yo creía que era necesario, a partir de la vida que usted ha vivido, tener una primera entrevista en este tono. No sé si usted se ha sentido molesto, no era mi intención, pero yo me siento satisfecho con la entrevista.

AZ: Yo también, yo no me siento molesto por nada; yo hablo lo que yo pienso y de la forma en que veo las cosas.

EG: Muchas gracias por participar. Gracias a todos los oyentes. Nos vemos en La tarde se mueve, a las 5 en punto.

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