"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

viernes, 1 de enero de 2016

Intelectuales imaginan Cuba dentro de una década

En su último número, la revista Espacio Laical de la Arquidiócesis de La Habana propuso un ejercicio de futurología.

SOCIEDAD Redacción IPS Cuba 1 enero, 2016 


El envejecimiento poblacional es uno de los retos para la sociedad cubana del futuro inmediato. Foto: Jorge Luis Baños_IPS

La Habana, 1 ene.- Investigadores de la realidad nacional vislumbran a Cuba dentro de una década como un país plural, participativo, inclusivo, interconectado con el mundo, respetuoso del medio ambiente y con espacios de realización para que los jóvenes profesionales no emigren.

En su último número (1-2/2015), la revista Espacio Laical de la Arquidiócesis de La Habana comparte el artículo “Cuba 2025. Alas a la imaginación”, el cual propone un ejercicio de “futorología” a un grupo de intelectuales de distintas disciplinas.

Desde la pregunta inicial ¿Cómo imagina usted a Cuba, desde los puntos de vista económico, político, social y ecológico, dentro de diez años?, el texto sondea en algunas claves para analizar los futuros probables de la nación, a partir de la situación actual.

La indagación incluye, entre otros elementos, los efectos del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos, el incremento de las iniciativas económicas no estatales y el anunciado remplazo de la máxima dirigencia del gobierno en un futuro cercano.

La historiadora Leonor Amaro Cano recuerda que Cuba será el país más envejecido de la región para esa fecha, lo cual supondrá enormes retos para la sobrevivencia de esa parte de la población no activa ante el aumento de la desigualdad y la incapacidad del Estado para hacer frente a las nuevas necesidades.


Alerta que si bien podría lograrse un mayor respeto a la libre orientación sexual, la ampliación de las brechas de desigualdad por la realidad económica incidirán en que “la población negra, menos beneficiada y menos preparada para la competencia, tendrá posiciones nuevamente subalternas”, aunque las leyes expresen amparo a estos sectores.

Para el etnólogo Jesús Guanche resultará decisivo “jerarquizar la diversidad cultural de la nación y su patrimonialización como un recurso estratégico del desarrollo”; así como “garantizar el libre acceso a los medios tecnológicos más avanzados para convertir una sociedad de la información en una sociedad del conocimiento”.

En el orden social, pronostica, deberá fortalecerse “el papel de la familia en la transmisión de valores y en la estabilidad individual y social, junto con el papel de la escuela y el trabajo”.

Aboga además por “aplicar de manera consultiva las propuestas de medidas para enfrentar el cambio climático hasta el 2100; acompañado de un fuerte proceso de educación ambiental a todos los niveles y de medidas muy restrictivas contra quienes violen este proceso”.

El ensayista Arturo López-Levy asegura que la Cuba que imagina “será por necesidad más orientada al mercado, más pluralista, más globalizada, particularmente integrada al Caribe, Estados Unidos y América Latina”.

En este sentido, el país estará regido por “una generación con formación post-revolucionaria, cuya fuente mayor de legitimidad estará en su capacidad para producir desarrollo, orden político y representación ciudadana”, agrega.

Mientras el escritor Leonardo Padura confiesa que “no me lo imagino muy bien”, el país del porvenir.

¿Dentro de diez años habrá Internet libre y eficiente? ¿Se habrá derogado la Ley del embargo y habrá McDonalds en La Habana? ¿Habrá yogurt en las tiendas para poder desayunar? ¿Se seguirá dilatando el tejido social cubano y habrá más gentes emprendedoras con dinero y más viejos recogiendo latas de aluminio en los basureros? ¿Y los cubanoamericanos podrán invertir en Cuba a rostro descubierto?, se cuestiona.

Por último, el profesor universitario Guillermo Rodríguez Rivera apuesta por la preservación de una educación y salud gratuitas, así como el respeto irrestricto a nuestra soberanía.

Insiste en la urgencia de que los graduados de las distintas universidades “puedan vivir como verdaderos profesionales en su país: hay que desalentar la emigración de los jóvenes”.

Opina que “si nos convirtiéramos en ese país “normal” que muchos ansían, (ni sitiados ni bloqueados) acaso los cubanos consigamos la maravillosa dualidad que representa el ideal martiano, y que aún está por lograrse en plenitud: conseguir, junto a la soberanía de la patria, la libertad individual de todos los cubanos”. (2016)

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