"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

martes, 1 de marzo de 2016

La muerte de Chavez cumplió los objetivos de Washington

Eva Golinger, RT

En la ceremonia de los Premios Oscar este año hubo muchos comentarios sobre la justicia social. La poca diversidad entre los nominados para estos prestigiosos premios del mundo del cine no fue ignorada, más bien fue discutida abiertamente por el moderador del evento, el comediante afro-estadounidense Chris Rock, y varios presentadores y ganadores. Los ganadores del mejor guión adaptado por la película “La Gran Estafa” también denunciaron los graves abusos del poder cometidos por los bancos, las corporaciones y los políticos que responden a intereses financieros. Haciendo referencia a la campaña presidencial en Estados Unidos, el guionista y también director de la película, Adam McKay declaró, “Ante todo, si no quieren que los bancos controlen al gobierno, no voten por candidatos que reciben dinero de grandes bancos y petroleras, o raros multimillonarios”.

El tema del abuso sexual estuvo muy presente en el show de los Oscars, primero a través de un discurso del Vice Presidente de Estados Unidos, Joe Biden, pidiendo apoyo para una campaña en contra del asalto sexual en las universidades, (itsonus.org). Después, Biden introdujo a la artista Lady Gaga, quien cantó la canción “Till It Happens To You” del documental “The Hunting Ground”, sobre la violación sexual en las universidades, en una apasionada y poderosa presentación en vivo acompañada por jóvenes víctimas del abuso sexual. Y el gran ganador de Mejor Película, el filme “Spotlight”, fue sobre la investigación periodística que desenmascaró el escándalo del abuso sexual perpetrado por sacerdotes de la Iglesia Católica en Boston y el estado de Massachusetts, y luego a nivel mundial. Al recibir su premio, uno de los productores de la película, Michael Sugar, se dirigió al Vaticano, diciendo, “Papa Francisco, es hora de proteger a los niños”.

Hubo otros momentos en donde estuvo resaltado el pensamiento progresista de las estrellas de Hollywood y su esfuerzo para utilizar su medio para promover la justicia social. No obstante, las palabras sin acciones no cambian al mundo.

Este no es un texto sobre los Oscar ni es una crítica contra el Hollywood de los millonarios de izquierda que se lavan las manos contribuyendo dinero a causas progresistas pero a la hora de actuar no dan la cara. Como sabrán por el título de este artículo, el tema es otro.

Solo hago mención de un discurso más de la ceremonia de los Oscars, el de Leonardo DiCaprio, quien por fin ganó el premio del Mejor Actor por su fuerte actuación en la película “El renacido”. DiCaprio es un conocido activista ecológico, pro-ambiente, y tiene su propia Fundación Leonardo DiCaprio que se dedica a la protección y defensa de la tierra, el eco-sistema y las comunidades indígenas a nivel mundial. En su muy esperado discurso casi finalizando la noche de gala de los Oscars, DiCaprio no dejó de mencionar su pasión por el ambiente. “El 2015 fue el año más caliente de la historia… el cambio climático es real, está pasando en este momento, es la amenaza más urgente contra nuestra especie y tenemos que trabajar de manera colectiva y dejar de aplazarlo”, dijo. Luego, el famoso actor declaró, “Necesitamos apoyar a líderes alrededor del mundo que no hablan en nombre de grandes corporaciones, pero quienes hablan por toda la humanidad, por los pueblos indígenas del mundo y por las miles de millones de personas que son más afectadas, por los hijos de nuestros hijos, y por aquellas personas cuyas voces han sido silenciadas por la política de la codicia”.

Sus palabras invocaron, para mi, la imagen de Hugo Chávez, un líder que nació de la humildad del pueblo, honesto y con compasión y amor por toda la humanidad, quien no le tembló la mano a la hora de enfrentar a los más poderosos y peligrosos intereses a nivel mundial. Un hombre que levantó su voz en apoyo a los pueblos del mundo en contra de la desigualdad, la explotación, el despilfarro, la injusticia social y las guerras injustas, desafiando siempre a las élites y las trasnacionales que buscaban silenciarlo.

El inmenso liderazgo de Chávez en Venezuela abrió el camino a otros grandes defensores de la humanidad y de la Madre Tierra, luchadores contra las injustas políticas del capitalismo que lograron, junto a sus pueblos, transformar a sus naciones con procesos democráticos y justos, como Evo Morales en Bolivia y Rafael Correa en Ecuador.

Chávez fue un ferviente defensor del planeta y de todos sus habitantes. En su famoso discurso en Copenhagen en la Cumbre del Cambio Climático de las Naciones Unidas en 2009, el líder venezolano hizo eco de las grandes protestas anti-globalización, “No cambiemos el clima ¡Cambiemos el sistema! Y en consecuencia comenzaremos a salvar el planeta. El capitalismo, el modelo de desarrollo destructivo está acabando con la vida, amenaza con acabar definitivamente con la especie humana”.

Chávez tenía claro la real amenaza que representaban los impactos ambientales y la causa de los mismos, “El cambio climático es sin duda el problema ambiental más devastador del presente siglo, inundaciones, sequías, tormentas severas, huracanes, deshielos, ascenso del nivel medio del mar, acidificación de los océanos y olas de calor, todo eso agudiza el impacto de las crisis globales que nos azotan…Hablemos de la causa, no evadamos responsabilidades, no evadamos la profundidad de este problema, la causa sin duda, vuelvo al tema de todo este desastroso panorama es el sistema metabólico destructivo del capital y su modelo encarnado: el capitalismo”.

Cito una última frase de su cargado discurso aquel diciembre del 2009 en el frío de Copenhagen, “Hasta cuándo, nos preguntamos desde Venezuela señor Presidente, señoras, señores, hasta cuándo vamos a permitir tales injusticias y desigualdades; hasta cuándo vamos a tolerar el actual orden económico internacional y los mecanismos de mercado vigente; hasta cuándo vamos a permitir que grandes epidemias como el VIH SIDA arrasen con poblaciones enteras; hasta cuándo vamos a permitir que los hambrientos no puedan alimentarse, ni alimentar a sus propios hijos; hasta cuándo vamos a permitir que sigan muriendo millones de niños por enfermedades curables; hasta cuándo vamos a permitir conflictos armados que masacran a millones de seres humanos inocentes, con el fin de apropiarse los poderosos de los recursos de otros pueblos. Cesen las agresiones y las guerras pedimos los pueblos del mundo a los imperios, a los que pretenden seguir dominando el mundo y explotándonos”.

A que un actor de Hollywood utiliza un minuto ante las cámaras para recordar la importancia de actuar para frenar el cambio climático - lo cual es respetable - no es lo mismo que un mandatario, quien de paso lidera el país con las más grandes reservas del petróleo del planeta, lo denuncia en un foro mundial. Un líder quien además ya había sido víctima de un golpe de estado promovido desde Washington y múltiples otros atentados contra su gobierno y su vida.

No fue solo por su discurso anti-capitalista, anti-imperialista y en pro a la humanidad que Hugo Chávez se convirtió en un blanco de poderosos intereses mundiales. Chávez actuaba para poner en práctica sus palabras, Chávez implementaba sus políticas, hacia realidad su visión. Retomó el control soberano de la industria petrolera de Venezuela, que aunque había sido nacionalizada en 1976 funcionaba como una empresa privada cuando él fue electo en 1998. Nacionalizó importantes empresas y sectores estratégicas que estaban en manos de trasnacionales, como la electricidad, la telefonía, y otros recursos naturales incluyendo las inmensas minas de oro y minerales que estaban siendo explotadas por corporaciones que causaban desastres ambientales y saqueaban la riqueza del país, dejando al pueblo en la pobreza y la miseria.

Las políticas de Chávez mostraban que sí se puede encontrar un balance entre las necesidades sociales y la prosperidad económica. En sus años como presidente creó un gran sistema público para garantizar la salud, la educación, la vivienda, el trabajo y la alimentación, y a la vez, creció la economía, reapareció la clase media y expandió las relaciones internacionales con grandes socios comerciales como China y Rusia que aportaban tecnologías y productos importantes para el desarrollo del país. Venezuela estaba en un buen camino, a pesar de las amenazas permanentes que buscaban socavar y desestabilizar al gobierno, hasta que, de manera muy inesperada, Chávez falleció.

Este 5 de marzo serán tres años desde la muerte de Hugo Chávez y ya Venezuela, y la región, es otra. En Argentina la derecha retomó el poder y el Presidente Mauricio Macri ha pactado con las mismas instituciones financieras internacionales que forzaron su país a la bancarrota hace 15 años. En Bolivia, una sucia campaña de la oposición financiada con millones de dólares de agencias estadounidenses logró impedir la posible reelección de Evo Morales en 2019, aunque las políticas del primer presidente indígena de ese país andino lo han mejorado de manera innegable en todos los ámbitos. En Ecuador, fuertes protestas respaldadas con financiamiento y asesoría externa frenaron la posibilidad de un nuevo mandato del muy popular y exitoso Presidente Rafael Correa. Y en Venezuela, una grave crisis económica, altos niveles de corrupción y descontento social, y una oposición re-potenciada y apoyada desde el exterior, amenazan con destruir la Revolución Bolivariana y el legado de Chávez. Todo lo que intentó lograr Washington durante la gestión de Hugo Chávez, hoy, en su ausencia, se está cumpliendo.

El cáncer de lo cual padeció Chávez fue inusualmente agresivo y sospechoso, y cada día salen más evidencias sobre la clara posibilidad de que Chávez fue asesinado. Solo saber que uno de sus edecanes más cercanos durante años, quien estuvo a solas con él y quien le llevaba su comida, su café, su agua, hoy es un testigo protegido en Estados Unidos. Las acciones ocultas de Leamsy Salazar y su íntima colaboración con las agencias de inteligencia de Washington pronto se darán a conocer.

Cuando Leonardo DiCaprio hizo su sorpresivo llamado para apoyar a los “líderes del mundo” que luchan por la humanidad, líderes que trabajan por sus pueblos y enfrentan las grandes trasnacionales y poderosos intereses, sentí alivio y a la vez tristeza. Por fin alguien con su plataforma masiva, que llega a miles de millones de personas alrededor del mundo de todos los sectores - sin importar su ideología política - jóvenes, adultos, todos. Por fin alguien con ese alcance reconoció la importancia de apoyar públicamente y masivamente a los presidentes que son del pueblo y luchan por el pueblo, líderes como Chávez, Evo, Correa, Maduro. Uno podría preguntarse, ¿porqué no lo dijo antes? ¿Porqué no manifestó su apoyo a esos liderazgos que han sufrido golpes y atentados contra sus gobiernos y sus vidas - acciones promovidas desde su país, Estados Unidos - justamente por sus posturas y acciones que desafían a la élite mundial? Bueno, de igual manera es importante hacerlo ahora. Nunca es tarde para unirse a la lucha por un mundo más justo.

Martin Luther King Jr. declaró una vez, “Un hombre no mide su altura en los momentos de confort, sino en los de dificultad y controversia”. Irónicamente, esa frase también fue citada durante un discurso en los Premios Oscar.

En Estados Unidos, una campaña presidencial en marcha está por definirse entre un loco racista billonario y lacandidata de Wall Street y el Complejo Militar Industrial. En América Latina, de nuevo la agenda neoliberal intenta imponerse sobre la justicia social. Chávez ya no está, lo más probable es que fue asesinado, y ahora intentan asesinar su memoria, su legado. Una memoria que es nuestra, un legado que es de la humanidad. Puede ser que Washington cumplió su objetivo con la desaparición física de Hugo Chávez, pero no hay que entregar el bastón.

En momentos difíciles como estos es cuando hay que estar firmes y unidos, con la cara en alta, luchando para seguir adelante.

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