"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

lunes, 18 de abril de 2016

El bienestar de los cubanos, clave del Plan de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030

El presidente de la Comisión, Esteban Lazo Hernández, miembro del Buró Político, resaltó la importancia del análisis que abordan más de 150 delegados y cerca de una treintena de invitados de todas las provincias del país



Foto: Juvenal Balán

Desatar el potencial humano formado por la Revolución, continuar aumentando el caudal de derechos conquistados durante más de me­dio siglo y alcanzar mayores estándares de calidad de vida en la población están en el centro del Plan de Desarrollo Económico y Social de Cuba hasta el 2030, analizado este sábado por una de las comisiones del 7mo. Congreso del Partido.

El presidente de la Comisión, Esteban Lazo Hernández, miembro del Buró Político, resaltó la importancia del tema que abordan más de 150 delegados y cerca de una treintena de invitados de todas las provincias del país.

“Estamos analizando el futuro, para dónde vamos”, dijo Lazo. Precisó que el documento que debaten quedará como una guía que deja la ge­neración histórica de la Revolución a las nuevas generaciones y su cumplimiento asegurará la consecución de una nación soberana, independiente, socialista, próspera y sostenible.

Lazo se mostró confiado de que el texto final reafirmará el principio de que el ser humano y su bienestar son el centro de la obra revolucionaria.

Si bien el objetivo inicial era llegar al 7mo. Con­greso con todas las etapas del Plan de De­sarrollo concluidas, lo que se presenta es solo la primera parte, compuesta por la propuesta de visión de la nación, ejes y sectores estratégicos, refirió Lazo citando el Informe Central presentado en la jornada de la mañana.

Carlos Pérez Soto, directivo del Ministerio de Economía y Pla­nificación, quien participó en las etapas previas que condujeron a la elaboración del documento, abordó los distintos pa­sos que se han dado para llegar al texto que discuten los delegados.

Dijo que durante los últimos meses se han llevado a cabo consultas a nivel territorial y na­cio­nal que arrojaron más de dos centenares de propuestas concretas, la mayoría de las cuales fue integrada en el Plan.

“Es prácticamente un documento nuevo, no hay una página que no haya sufrido cambios”, aseguró Lazo.

Soto Pérez precisó que la mayoría de las propuestas estuvieron referidas al eje de desarrollo humano, como muestra de “cuáles son los as­pec­tos que más nos preocupan y lo que nos distingue a nivel internacional”.

Los problemas migratorios, el trabajo con la juventud y el papel de los medios de comunicación, también fueron muy discutidos, dijo.

Pérez Soto hizo un minucioso recorrido por el documento y abordó en especial las propuestas anteriores que no fueron aprobadas.

En la jornada de la tarde de ayer la Comisión debatió los principios rectores y los ejes temáticos del Plan. Se abordaron los motivos por los cuales no fueron incluidas las propuestas y se abrió el espacio para defender la pertinencia de incorporarlas al texto final, así como de realizar otros cambios o precisiones.

Abel González, delegado por Cienfuegos, ase­guró que la Co­misión demandaba un es­fuerzo grande: visualizar el país que queremos, un mo­delo de sociedad que no va a caer del aire, sino que tenemos que construir entre todos.

A la segunda etapa que se abre a partir de las definiciones del 7mo. Congreso y el debate posterior en cuanto al Plan de Desarrollo, se refirió el delegado por Pinar del Río, Alfredo López: “Es importante que una meta a largo plazo tenga indicadores para medirla y que tenga cuantificado esos indicadores”.

López citó el ejemplo de la energía renovable y cómo quedó establecido que la fuente de fi­nanciamiento principal está en el sector externo, tanto la inversión extranjera como créditos internacionales. Y a partir de ahí se definen las metas para lograr una determinada participación de esa forma de producción de energía respecto al total nacional.

Uno de los temas que suscitó debates entre los delegados fue el peso de Socialista en la vi­sión de la nación (soberana, independiente, so­cialista, próspera y sostenible), ante una propuesta de Vi­lla Clara de ubicarlo en un primer lugar.

Esteban Lazo dijo que se respetó el criterio histórico de luchar primero por la soberanía y la independencia sin que ello signifique en ningún sentido una merma de la importancia del socialismo.

El delegado por Holguín, Rogelio Polanco, pro­puso por su parte introducir el concepto de “de­fensa de nuestra democracia socialista” en­tre los principios rectores del Plan, en sustitución de una fra­se que hacía referencia a la “efectiva y creciente participación de la sociedad en la toma de decisiones”.
“Cualquier intento de arrebatarnos el término de democracia tenemos que rechazarlo”, dijo Polanco, porque nuestra democracia socialista es única, auténtica y original, lo cual nos ha permitido llegar hasta aquí.
José Ramón Balaguer Cabrera, miembro del Secretariado del Comité Central del Partido, dijo que compartía los conceptos de fondo defendidos por Polanco, pero llamó la atención sobre una corriente internacional que intenta ubicar el concepto de democracia junto a socialismo, pe­ro asumiendo el modelo democrático liberal, fun­damentalmente el de Washington.

“Es una corriente vergonzante del socialismo”, precisó, tras abordar el ejercicio democrático que emprendió el Partido y la nación cubana con la creación del Poder Popular, el cual es único en el mundo.

Polanco, tras escuchar las opiniones de otros delegados y compartir las ideas de fondo, decidió retirar su propuesta.

La intervención de Félix Duarte, delegado de la provincia de Ciego de Ávila, sobre la necesidad de incorporar el concepto de ciberseguridad en el principio rector que aborda el Sistema de Defensa y Seguridad Nacional, suscitó una opinión del invitado Ramón Labañino, Héroe de la República de Cuba.

Labañino afirmó que el propio concepto de Sistema incluía los distintos factores, co­mo es el caso de la ciberseguridad.

Hizo énfasis en la importancia de este tema, especialmente tras el restablecimiento de relaciones diplomáticas con Estados Unidos y los cantos de sirena que llaman a la desmovilización.

La seguridad del país es de orden prioritario y tenemos que estar siempre preparados mientras exista el imperialismo norteamericano, dijo.

Alcides Labrada, delegado por Mayabeque, defendió la posición de aclarar la redacción del punto 31, referido a “propiciar el perfeccionamiento y la expansión del mercado interno, para lo­grar que la demanda compulse a la producción nacional a dar respuesta al consumo diversificado de las empresas y la población, con la calidad requerida”.

Carlos Pérez Soto explicó que uno de los ob­jetivos fundamentales del acápite era destacar la importancia del mercado interno en las condiciones de Cuba.

“No hay contradicción entre la planificación y la oferta y la demanda. Tenemos que crear un mercado interno que reproduzca los valores so­cialistas”, dijo Pérez Soto.

El funcionario resaltó la necesidad de crear encadenamientos productivos y sostenibilidad en el país. Citó el ejemplo del ferrocarril, que en las condiciones actuales es un servicio vital pero producto de las distorsiones no recibe ingresos suficientes para lograr su reproducción.

Por el contrario, aclaró, varios sectores del cuen­tapropismo son capaces rápidamente de crear encadenamientos porque reciben los ingresos suficientes para su ampliación.

El comandante de la Revolución Ramiro Val­dés, miembro del Buró Político, defendió la idea de ubicar a la industria como uno de los elementos estratégicos para lograr los encadenamientos productivos.

Dijo que las importaciones no pueden ser la base para lograr los objetivos propuestos en el Plan y que era necesario articular una producción nacional que satisfaga esas necesidades.

Abordó la situación en el sector de la construcción y el deteriorado fondo habitacional en Cuba.

Dijo que resulta necesario construir más de un millón de casas para suplir el déficit y un plan anual para revertir el ritmo de deterioro actual.

Explicó que la clave, como se ha defendido públicamente, está en las construcciones por es­fuerzo propio y a nivel territorial.

En cuanto al nivel nacional, dijo que el objetivo era dirigir los recursos para apoyar a la in­dustria local e incorporar nuevas tecnologías que permitan aumentar la productividad de los es­fuerzos individuales.

Este domingo las comisiones retomarán des­de temprano los debates, en un primer momento para opinar sobre el Informe Central presentado ayer por el Primer Secretario del Partido, Ge­neral de Ejército Raúl Castro Ruz, y luego continuar abordando los documentos específicos y dar sus conclusiones a la plenaria.

PENSAR EN EL FUTURO

Desde los primeros años de la Revolución se estableció la planificación como elemento fundamental del sistema de dirección económico y social y se elaboraron planes a corto, mediano y largo plazos. Sin embargo, la desintegración del campo socialista, los estragos del periodo especial, los daños ocasionados por el bloqueo y la falta de integralidad en los enfoques fueron menoscabando el diseño de una visión de futuro, la misma que comenzó a ceder espacio ante las soluciones coyunturales.

Sin embargo, el escenario económico actual, en extremo complejo, exige la solución de los desequilibrios estructurales existentes, a partir de políticas de gobierno con enfoques integrales, sistémicos y sostenibles que respondan a una visión estratégica.

La concepción de un Plan Nacional de Desarrollo Eco­nó­mico y Social hasta el 2030, en correspondencia con lo establecido en los Lineamientos de la Política Económica y So­cial del Partido y la Revolución, aprobados en el 6to. Congreso, es el resultado de una construcción colectiva que tuvo en cuenta las indicaciones ofrecidas por el Consejo de Mi­nis­tros, en marzo del 2014 e impulsa a poner la mira en un futuro sostenible.

La elaboración de este Plan, según el informe presentado a los delegados en la jornada inicial de la cita partidista, transita por dos etapas: la primera ya está en marcha y concluirá con los debates del 7mo. Congreso. En ella se destacan la evaluación de la situación actual y la identificación de sectores y ejes estratégicos que conduzcan al desarrollo. En la segunda se establecerán las metas y se validarán e integrarán los diferentes programas de desarrollo.

Los principios rectores de este Proyecto concebido hasta el 2030 se corresponden, de manera explícita, con los propósitos de consolidar una nación soberana, independiente, socialista, próspera y sostenible. Entre ellos fi­guran, garantizar una dinámica de crecimien­to del Producto Interno Bruto que conduzca al bienestar de la población; asegurar la propiedad social sobre los medios fundamentales de producción; propiciar y estimular la investigación científica; transformar la matriz energética del país; potenciar el desarrollo integral de las ramas de la industria, alcanzar niveles de producción y comercialización agropecuaria que permitan la autosuficiencia alimentaria; hacer coherentes las políticas mo­ne­taria, crediticia, cambiaria, de precios y fiscal, así como concebir la inversión extranjera como parte esencial del desarrollo del país y perfeccionar y expandir el mercado in­terno.

Los principales ejes temáticos del Plan expresan las dimensiones principales que conforman el panorama económico, social y ambiental, en aras de lograr un enfoque integral y sistémico de la estrategia de desarrollo. En ese sentido, se tienen en cuenta los tó­picos sociales, territoriales, demográficos, medioambientales, de infraestructura, monetario financiero, el sector externo, el po­ten­cial productivo, la defensa y la seguridad interior.

Mientras, la visión de país hasta el 2030 tiene implícita la necesidad de estructurar un enfoque de desarrollo capaz de enfrentar, al mismo tiempo, los principales problemas y dificultades que presenta la sociedad cubana en los ámbitos político, ideológico, institucional, social, económico, demográfico, cultural, tecnológico y ambiental; así como los retos asociados a la situación internacional.

A partir de esta visión, se establecen seis ejes temáticos que componen el núcleo de la propuesta de desarrollo económico y social y se concentran en: gobierno eficaz y socialista e integración social; transformación productiva e inserción internacional; in­fraestructura; potencial humano, ciencia, tecnología e in­nova­ción; recursos naturales y medio ambiente; y desarrollo humano, justicia y equidad.

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