"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

miércoles, 27 de julio de 2016

Indisciplinas ciudadanas frenan el rescate de las dunas habaneras

El proyecto mejoró hasta el momento 1.200 metros de costa y gracias a ello ya regresaron especies de la fauna.



Algunas pasarelas de madera para llegar a la playa han sido afectadas por personas inescrupulosas, que suelen quedar impunes, según habitantes de la zona. Foto: Archivo IPS Cuba

La Habana, 27 jul.- Bañistas de las playas del este capitalino botan basuras fuera de los cestos y dañan las pasarelas y señalética, indisciplinas que entorpecen el avance de un proyecto de rehabilitación de dunas, iniciado en 2012 para detener la acelerada erosión en los 26 kilómetros de litoral.

“Lo peor de todo es que estos hechos ocurren impunemente, sin que nadie haga respetar el trabajo realizado para rehabilitar la duna, un proyecto costoso y considerado innovador, incluso para países desarrollados”, comentó a la Redacción IPS Cuba un especialista vinculado a la iniciativa, su nombre bajo reserva.

Aunque en algunos espacios está prohibido, las mascotas acompañan a sus dueños a la playa.

Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

Para Modesto Gallardo, vecino de la playa, “cuando las personas vienen aquí, solo quieren recrearse y no piensan en el cuidado”. “Tampoco existe una autoridad que ponga fin al maltrato a las cestos para desechos ni multe a quienes lanzan la basura en la arena”, lamentó.

El litoral de la ensenada de Sibarimar, donde se encuentran enclavadas las playas del este de la Habana, es un territorio clave para el desarrollo económico de la capital y también uno de sus sistemas ambientales más relevantes del territorio.

De sus 26 kilómetros de playas, 13 kilómetros ostentan hoy buena calidad, según estudios. Pero, el sistema de monitoreo y evaluación del estatal Instituto de Iconología reporta un retroceso de la línea de costa de 26 metros en los últimos 27 años, a un ritmo promedio de 0,9 metros por año.

La erosión costera, tanto por el efecto del oleaje o del viento, es actualmente uno de los problemas ambientales más preocupantes de ese litoral, pues lo hacen vulnerable a las penetraciones del mar.

En zonas mejoradas de la playa de Boca Ciega, el proyecto encontró afectaciones en las pasarelas ecológicas construidas para llegar al agua sin caminar sobre la duna, roturas en las señales con indicaciones para bañistas y muchas personas transitan sobre las dunas aunque tienen al alcance estructuras de madera.

Además, detectó el surgimiento de vertederos temporales en la propia playa y basuras en la parte alta de la duna, delitos que no suelen ser penados por falta de cuerpos de inspección.

Cuando se rompen las estructuras y carteles colocados por la iniciativa, los gestores del proyecto deben destinar dinero a reponerlos, lo que resta fondos para las acciones pendientes. También retrasa la llegada de las mejoras a la zona de Guanabo, la más dañada por los desagües y las construcciones sobre la duna.

La ensenada de Sibarimar fue declarada Zona de Alta Significación para el Turismo, en 1999, año en que también se reconocieron dos áreas protegidas de significación local: los Paisajes Naturales Protegidos Laguna del Cobre Itabo y Rincón de Guanabo.

Estudios previos al proyecto alertaron que, en determinadas épocas del año, ocurre un ingreso desigual de arena del mar al área de sol y viceversa.

E indicaron que este fenómeno, resultado de la combinación de acciones humanas negativas o de eventos hidrometeorológicos extremos, podrían ser una de las causas más significativas de la erosión de las playas, a la que cada verano acuden miles de personas de la capital y sus alrededores, así como turistas internacionales.

Investigaciones posteriores evidenciaron, entre 2005 y 2010, la existencia de severos indicios de erosión en ciertos tramos de Santa María y Boca Ciega, consideradas las playas de mejor calidad, a causa del debilitamiento de las dunas costeras.

Entre las medidas implementadas durante el proyecto, coordinado por la Delegación del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente en la capital cubana, estuvo la extracción de cimientos sepultados bajo la arena, demolición de construcciones en la duna y postduna, conformación de nuevas lomas de arena y colocación de pasarelas para llegar a la playa.

También sembraron especies adecuadas que retuvieran la arena y fortalecieron la educación ambiental, tanto en la comunidad como en escuelas cercanas, al tiempo que colocaron mensajes sobre el cuidado de las playas en los ómnibus urbanos con esta ruta.

Incluso ya constataron avances ambientales gracias al monitoreo, que registró el regreso de especies de la fauna.

En Boca Ciega, se reportó la presencia de más de 30 especies de aves e insectos. (2016)

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