"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

miércoles, 3 de agosto de 2016

Trump y la rebelión de los blancos

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Traducido del más allá por Max Lesnik


Los más sesudos analistas políticos de Estados Unidos y de todo el mundo se están rompiendo la cabeza tratando de descifrar el fenómeno “Trump” en el escenario electoral norteamericano. Ha sido algo que comenzó en lo que parecía ser una aspiración presidencial en broma, por parte de un pintoresco millonario con cara de payaso de circo y de cerebro de ignorancia supina, para convertirse en una peligrosa realidad que ya tiene a todo el país tan dividido, que gane quien gane las elecciones presidenciales del mes de noviembre, más nunca el país de Washington, Lincoln y Roosevelt será el mismo.

En mi opinión el tal “fenómeno Trump” no es otra cosa que una rebelión política de un sector de la población blanca y racista de Norteamérica- la misma que dio vida al Ku Klux Klan- la menos educada de la sociedad, que no quiere aceptar la realidad que constituye los Estados Unidos actual, con una población diversa y multicultural en la que blancos, negros, hispanos, asiáticos, judíos y musulmanes constituyen en la actualidad la mayoría de la población de la nación. No es extraño que también haya cubanos de Miami envueltos en la aventura del “Trompismo” porque cubanos, para bien o para mal los hay en todas partes. Es en lo único en que nos parecemos a Dios.

Pero lo grave para Estados Unidos no es Donald Trump, sino el “trompismo”. Es decir esa corriente política conformada por blancos racistas de poca educación que se sienten frustrados ante la realidad de la nueva sociedad que les rodea y que no tiene nada que ver con sus sueños de grandeza hegemónica imperial, cuyo mejor símbolo norteamericano es el Superman de los “muñequitos”.

Lo cierto es que el “Trompismo” existía antes de que Donald Trump se lanzara al ruedo con su aspiración presidencial por el Partido Republicano. Él lo que ha hecho es sacarlo a flote. Y ahí está. Ya acabó con el Partido Republicano. Y va por más. Vamos a ver si la Norteamérica hoy divida por el fenómeno del “Trompismo” sale adelante y toda esta discordia política se disuelve en la nada como una benigna tormenta tropical. Digo como Silvio: ¡Ojalá!

Y hasta mañana jueves amigos de El Duende que con mi gallo me voy cantando a mi tumba fría. Bambarambay.

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