"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

lunes, 12 de noviembre de 2012

La Pasión por Cuba, que no hemos perdido

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Presentación de Por un consenso para la democraciaPor Mayra Espina
Presentación de Por un consenso para la democracia Archivo IPS Cuba
Agradezco a los organizadores de Espacio Laical la invitación a formar parte del panel de presentación de la colección de textos Por un consenso para la democracia [1]. Ha sido una tarea interesante y agradable, pues me ha permitido valorar de conjunto, en su diálogo y polémica, trabajos que coinciden en su serio escrutinio de la realidad cubana y en su voluntad de encontrar caminos de mejoramiento nacional; por eso en mi lectura me rondaba, insistente, la idea de la pasión por Cuba que permanece, que no hemos perdido, que compartimos, aun desde circunstancias de vida y posiciones muy diferentes y en un contexto global y nacional donde el descomprometimiento con proyectos colectivos ha sido un signo de época. Es también un placer compartir la mesa con los colegas Hiram y Alzugaray, pues creo que nuestros criterios se complementan y cada cual ha destacado aristas disímiles, lo que contribuye a la valoración de este material desde diferentes ángulos.
Haré una presentación breve y mi mirada no se detendrá en cada texto, pues esa valoración particular me haría manifestar mis propias cercanías y disensos, lo que no creo que corresponda hoy. Por otra parte, posicionarse con seriedad y respeto ante cada artículo exige lecturas y relecturas mucho más detenidas y mesuradas que la que he tenido tiempo de hacer. Opto entonces por valorar el conjunto y su significado, desde las primeras y gratas impresiones que me ha causado.
Considero que el folleto, y el proceso de creación que le dio origen, se une a una corriente en curso en el país, cuyo foco es ampliar los puntos de observación de la realidad cubana y crear escenarios de confluencia de actores diversos (académicos, políticos, decisores, la sociedad civil) y con ello poner en contacto la multiplicidad de imaginarios y argumentos sobre opciones de cambio posibles de la sociedad cubana, de “mejoramiento humano” me gustaría decir, que esas atalayas diversas permiten avizorar. Me refiero a espacios como la revista Temas y su Último Jueves, Martes de Debate del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS), el Centro Criterios, sus discusiones y su labor de diseminación de ideas, el Balcón de la Casa del Alba coordinado por FLACSO, el Foro de OAR, la Cofradía de la Negritud y otros, que permiten dar cauce a un movimiento de ideas que cada vez se hace más potente y que está marcado por la multicriterialidad.
Tales espacios son expresión del proceso de intensa transformación en que se encuentra la sociedad cubana, cuyas fuentes provienen de la reforma organizada y planificada que lideran las autoridades del país, de la heterogenización social en curso desde los 90s, del recambio generacional natural, así como de disímiles canales de la vida cotidiana (estrategias familiares de sobrevivencia, redes informales, relaciones con la emigración, diversificación de sujetos económicos, proyectos de transformación comunitaria y local, etc.). Son hijos también de una conciencia que se va expandiendo de que tal heterogeneidad porta potenciales de complementación- tensión entre una disimilitud de expectativas, aspiraciones y modelos de sociedad deseados. Estos potenciales, para ser aprovechados positivamente, necesitan hacerse visibles en escenarios compartidos de expresión, contrastación y, eventualmente, cooperación, lo que ha proyectado el tema de la participación social como uno de los centros de atención de las ciencias sociales y la opinión pública.
La colección de textos que hoy se presenta nutre esta corriente con su propio sello y marca un hito que será valorado en su justa medida cuando pase el tiempo. En este sentido me referiré, apretadamente, a tres aspectos que me interesa resaltar: a) la diversidad de posiciones que muestra y la relevancia del diálogo en la diferencia; b) el énfasis en el debate de cara a la praxis y la intención propositiva y c) los peligros epistemológicos que se ciernen ante estos debates.
En relación con el primer aspecto, percibo la singularidad del folleto en que muestra una diversidad de posiciones (no toda la posible, es obvio) más amplia que la que usualmente recorren nuestras publicaciones y, por ello, ilustra mejor las contradicciones. En la presentación a los textos se clasifica el espectro que recogió la colección en tres posturas (liberalismo, catolicismo y marxismo) y, aunque se entiende esta clasificación como convención, percibo una interrelación mucho más complicada entre las posiciones teóricas y políticas que dialogan, que rompen ese molde estrecho, lo desbordan, entregando un panorama “contaminado”, cuya virtud es permitir visualizar un horizonte con mayores opciones.
A pesar de sus diferencias, los autores coinciden en su preocupación sobre el futuro de Cuba y se aprecia un consenso, no siempre explícito, sobre la necesidad de lo que, en rasgos generales, podríamos llamar la modernización del proyecto socioeconómico y político cubano, como parte de su propia viabilidad como nación, en una soberanía irrenunciable. Considero que el tema de la ciudadanía en su plenitud, desde sus aristas económicas, sociales, culturales, jurídicas y políticas, se presenta como un terreno de confluencia y polémica de calidad para dar continuidad a este debate sobre democracia-participación, desconcentración de poder en la sociedad cubana y encauzar nuevas propuestas.
Me parece relevante y alentador que autores con diferencias irreconciliables o con propuestas difícilmente armonizables, aceptan “mostrarse juntos”, polemizar sin descalificar, entender al otro y sus argumentos, para oponer un argumento que se considera mejor, más elaborado de cara al contexto y la historia. Dialogar tiene verdadero sentido cuando se hace desde la diferencia y es precisamente el respeto por la diferencia lo que permite el diálogo. Practicado con consecuencia, es un ejercicio que exige oír lo que no queremos, concederle una razón al otro, imaginar una posible conexión empática, aceptar el conflicto y la necesidad de dilucidarlo públicamente. Leída de conjunto, la colección es una contribución al fin de la era “de ángeles y demonios” [2] y a la multicriterialidad: la elección de caminos es mucho más rica cuando se parte de un repertorio múltiple que no descalifica a priori lo diferente y permite ponderar los méritos e inconvenientes de cada propuesta, las consecuencias de elegir una ruta de cambio u otra, la responsabilidad moral por la decisión.
No es desdeñable la diversidad generacional. Junto a analistas de larga data y reconocida obra, se abre un espacio para el pensamiento joven (de 14 autores, 8 nacieron después de 1973). De igual modo, se opina desde dentro y fuera de Cuba. Así, el tiempo en que se ha vivido y las experiencias y lugares desde los cuales se mira y se siente el país nutren la multiplicidad de perspectivas críticas.
Lamento la ausencia de mujeres en el conjunto. Supongo que es un hecho fortuito, pero nos privó de oír (leer) las voces de mujeres que han producido una obra afín a estos temas y que, sin pretender legitimar una sociología del punto de vista femenino, me atrevo a decir que suelen aportar al río de ideas énfasis particulares (como llamar la atención sobre las asimetrías de género en la distribución de poder y recursos, la sociopolítica de la vida cotidiana, la democracia en los microespacios, la cultura de paz, entre otros).
Coincido con el diagnóstico que hace uno de los autores, sobre el fracaso del socialismo real y del capitalismo en la construcción de una democracia profunda y, a mi juicio, no se trata de un diagnóstico desalentador, sino de una buena noticia: se abre ante nosotros la exigencia histórica, que es a la vez una oportunidad, de innovar, de desmarcarnos de la fuerza de la inercia y de los modelos preestablecidos, del normativismo.
En lo que respecta al segundo tema que deseo destacar, el énfasis en el debate de cara a la praxis, se aprecia en las ciencias sociales cubanas un interés cada vez mayor por el compromiso de intervenir en la práctica, en la vida pública, con los riesgos que esto entraña, sin purismos, asumiendo el derecho de colocar su voz y sus propuestas y de debatir con políticos y con la sociedad sobre los rumbos necesarios y posibles de la sociedad cubana. La creación de foros de debate y blogs que abren oportunidades al intercambio y la polémica, el involucramiento en temas de la política social y relacionados con las desigualdades (muy especialmente en las inequidades raciales, de género y territoriales), en comisiones organizadas por las autoridades para asesorar la implementación de la reforma, en proyectos de desarrollo local, de capacitación y acompañamiento a las sociedades civiles y gobiernos municipales, por colocar solo algunos pocos ejemplos, son indicadores de este interés
Ello da cuenta de un proceso de autoconstitución del espacio académico como espacio de ciudadanía y de configuración de un sujeto intelectual público colectivo cubano [3] (en el que no solo se incluyen los y las que producen y viven en el país), en cuyo interior se amalgaman y tensionan el necesario pragmatismo económico con la imprescindible racionalidad ética, uno de cuyos signos más alentadores es la asunción de los valores como instrumentos para la definición de los problemas sociales relevantes y el conocimiento como acto de construcción de realidad comprometido con la transformación social [4].
Encuentro en Pierre Bourdieu y en Edward Said (que no pretendo imponer como referentes para todos) inspiraciones para el momento de compromiso que vivimos. Tomando sus reflexiones sobre el modelo de “intelectual colectivo” [5] y acerca del papel de los intelectuales en la esfera pública [6] respectivamente, me he armado una especie de decálogo que quiero compartir:
  1. La intervención pública de los intelectuales está simultáneamente regida por el compromiso y por la objetividad: debe fundamentar una política de intervención que observe las reglas del campo científico.
  2. Capacidad autocrítica como supuesto de partida para toda acción política.
  3. Superación de la “ceguera escolástica”: del revolucionarismo intelectual y de la radicalidad abstracta sin objeto directo y efecto visible.
  4. Contribución a la renovación política, a la producción colectiva de utopías realistas. Apoyo a grupos socialmente activos, portadores de nuevas utopías emancipadoras.
  5. Oponer al universalismo superficial -contenido en el dogma del cosmopolitismo de la globalización neoliberal, que preserva el orden existente- un nuevo internacionalismo, que supera la frontera entre el microcosmos académico y el mundo exterior.
  6. Aprovechar el potencial emancipador de las plataformas de comunicación disponibles para implicarse en discusiones con públicos cada vez más amplios y presentar puntos de vista alternativos.
  7. Intervenir desde una visión no lineal de la historia: asumir la ausencia de toda teleología utópica y contribuir a la invención de metas sobre la base de la hipótesis de una situación mejor a partir de hechos históricos y sociales conocidos.
  8. Discernir las posibilidades para la intervención activa, considerando que siempre es posible identificar dialécticamente un problema que no es exclusivo de un grupo, sino comprender que otros grupos tienen algo similar en juego y pueden trabajar en un proyecto común.
  9. Construir campos de coexistencia y no campos de batalla, como resultado del trabajo intelectual.
  10. Mantener un compromiso que sustente el imperativo teórico de oponerse a la acumulación de poder y capital, que demuestre la necesidad de redistribución de recursos y el valor intelectual de que la paz no puede existir sin igualdad.
Finalmente, y solo a manera de titulares y con el ánimo de alentar nuevos debates, me referiré a los peligros epistemológicos que me parece acechan a las tres posturas o, dicho de otra forma, a interrogantes que estas posiciones deberían considerar para mejorar sus propuestas hacia la sociedad cubana:
Concentrarse en las diferencias en detrimento de descubrir-construir afinidades y consensos posibles. Identificar las diferencias es un ejercicio imprescindible, polemizar, criticar, pero hay que entrenarse en las cercanías, aunque sean difíciles y aunque a primera vista parezca imposible encontrarlas o que tan solo pueden distinguirse afinidades superficiales, no muy útiles para la acción conjunta. Me explico: considero útil visibilizar aunque sea un primer nivel muy general de coincidencias, a sabiendas de que una vuelta de tuerca más develaría las diferencias ideológicas. Pero solo así se construye verdadero diálogo. Por ejemplo, de esta colección se extraen cuatro coincidencias de posible utilidad práctica para la ampliación de los márgenes democráticos: la visión compartida de que el rescate económico es necesario, pero insuficiente, y en cualquier caso debería estar atravesado por un criterio de justicia social y equidad; la soberanía nacional como elemento innegociable; la centralidad de una renovación de la ciudadanía y su ejercicio; la necesidad de un rediseño institucional de mayor cobertura para la participación popular directa en la toma de decisiones y como garantía de derechos, especialmente en lo que se refiere a instrumentos jurídicos. Cada una de estas afinidades en el qué, entraña un mundo de profundos disensos en el cómo, pero es un comienzo.
Repetir la elección dicotomizada en la realización de la justicia social. Los aportes de la experiencia vivida por Cuba (tanto los éxitos como los errores), puestos a la luz de la contemporaneidad, tienen la riqueza de permitirnos evadir respuestas que obligan a elegir entre dos caminos supuestamente excluyentes, que a veces intuyo en algunas posiciones encontradas que se recogen en esta colección, del tipo: pluripartidismo o partido único (como si la esfera política solo fuera la de los partidos); colectivismo o individualismo, derechos sociales o políticos, libertad individual o responsabilidad social (como si la realización de un valor impidiera inexorablemente la expresión del otro); mercado o estado, centralización o descentralización, políticas sociales universales o focalizadas (como si cada una de estas estructuras e instrumento no tuvieran ámbitos de aplicación y pertinencia propios). No estamos obligados a encontrar soluciones radicalmente excluyentes, ni caminos únicos, ni respuestas permanentes y eternas. Obviamente, estos pares expresan una relación conflictiva, no se resuelve de manera natural su coexistencia, pero dentro de esa dialéctica hay también complementariedad, combinaciones posibles que flexibilizan y amplían el repertorio de acción y su adaptación a circunstancias y contextos disímiles, que no se ajustan a recetas cerradas ni a soluciones definitivas.
Reproducir propuestas de nueva institucionalidad con un diseño vertical y jerárquico y que imagina la sociedad como conjunto estandarizado. La idea de una organización social con arriba y abajo, niveles centrales y de base, escalas de decisión, aun cuando se matice con mecanismos para “construir desde abajo”, generar dispositivos de intercambio entre los niveles de dirección, de control ciudadano de los resultados de las políticas y para dar mayor protagonismo a las bases (¿quién se lo da?, ¿es una concesión de quién?), reproduce de contrabando una institucionalidad con dispositivos de concentración de poder. Es difícil cambiar este modelo político y organizativo conocido y experimentado, donde el punto–momento y el sujeto de la decisión final es claro, y lanzarse a correr el riesgo de la horizontalidad, la deliberación, la agregación de demandas no por superioridad de niveles, sino por consensos y alianzas, pero los avances en la concepción de redes, en la organización y educación popular y las herramientas de gobierno electrónico, están abriendo caminos de articulación diferentes, que permiten una distribución de poder y de capacidad de disposición de recursos desconcentrada y donde eso que hasta hoy llamamos “las bases”, “el ciudadano de a pie”, “lo microcomunitario”, puede autorrepresentarse e intervenir en todo el proceso de gestión hasta la decisión final. Adicionalmente, y no menos relevante, es la necesidad de asumir un diseño de nueva institucionalidad democrática que no repita el error de tomar la sociedad como un todo homogéneo e ignorar las diferentes condiciones de partida y la asimétrica distribución de recursos de que disponen los diferentes grupos sociales (en Cuba especialmente debe considerarse las desventajas socioeconómicas y culturales asociadas a la racialidad, el género, los territorios y las comunidades). Eliminar tales asimetrías y ampliar márgenes democráticos supone una institucionalidad que genere, no oportunidades iguales para todos, que serían aprovechadas por los aventajados de siempre, sino que incorpore un criterio de acceso a bienes, servicios y toma de decisiones basado en un enfoque de políticas públicas de reparación de injusticias históricas y de carácter afirmativo hacia los grupos en desventaja.
Dictar normas y construir modelos completos inapelables. Dialogar y someterse a la polémica exige propuestas teóricas y prácticas que se construyen como sistemas abiertos, no como posturas definitivas y mucho menos como conjunto de normas, como modelo cerrado. Las ciencias sociales clásicas y precomplejas se han legitimado como un centro de poder basado en un conocimiento pretendidamente superior, al que debería subordinarse cualquier otro tipo de saber. Esta es una forma de autoritarismo que un conocimiento comprometido con la transformación social debe superar por la vía de la transdisciplina que conecta diferentes disciplinas con el conocimiento popular, la creación artística y otras formas de saber, y saber hacer.
Termino aquí mis comentarios y animo a la lectura.

Notas
[1] Originalmente este no fue un texto escrito, sino solo apuntes para ser dichos. A solicitud de Espacio Laical convierto, aprisa, los apuntes en párrafos hilados, más o menos coherentes. Me disculpo de antemano con los lectores y las lectoras posibles por la involuntariamente descuidada escritura y la insuficiente argumentación de afirmaciones que, en rigor, merecen una explicación más fina.
[2] Tomo esta idea de Fernando Martínez Heredia, quien, en una entrevista realizada por Julio César Guanche e Hilario Rosete, y refiriéndose a la conveniencia de conocer la obra de Jorge Mañach, señala la necesidad de “(…) combatir con el uso de nuestras mentes la funesta tendencia a imponer un mundo en blanco y negro, en el que se reparten premios y castigos, un mundo de ángeles y demonios”, en Guanche, J. C. 200. La imaginación contra la norma. Ocho enfoques sobre la República de 1902, Ed. La Memoria, La Habana, p. p.74-75. Creo que esta postura es válida no solo para el pasado, sino también para el debate de ideas en el presente.
[3] Quizás mejor decir reconfiguración, porque no se trata de un proceso nuevo, sino revitalizado, en el que lo diferente con respecto a momentos anteriores de la relación entre ciencias sociales y política, es (según mi apreciación) el tránsito desde la concentración en la reflexión crítica a la propuesta de política pública; un mayor protagonismo de los y las cientistas sociales jóvenes; una relación no tan formal con la institucionalidad establecida que anteriormente fue el vehículo exclusivo del diálogo pensamiento social- decisores; una mayor preocupación por incluir a la sociedad civil en los debates y mayores vínculos entre ciencias sociales y otras zonas de la producción de ideas (el arte, la literatura, el activismo social).
[4] Esta postura acerca del conocimiento como acto de construcción de realidad comprometido con la transformación social la argumenta Hugo Zemelman en “Conocimiento y conciencia. Verdad y elección” en Osorio, J. y Westein, L. (editores) El corazón del Arco Iris: Lecturas sobre Nuevos Paradigmas en Educación y Desarrollo, CEAAL, Santiago de Chile, 1993
[5] Ver Bourdieu, P. 2003 “La internacional de los intelectuales: la ciencia como profesión, la política como compromiso: por una nueva división del trabajo político”, en Criterios, La Habana. No. 34, pp. 161-166.
[6] Said, E. 2003 “El papel público de los escritores y los intelectuales”, en Criterios, Idem, pp. 161-166.
Publicado por cortesía de Espacio Laical

domingo, 11 de noviembre de 2012

¿Por qué la economía mundial no se recupera? Un mundo sin el Minotauro Global

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Yanis Varoufakis, Sin Permiso

Han pasado dos años desde que se escribió la primera edición de El Minotauro Global. El pronóstico hecho allí no auguraba nada bueno para la bestia. ¿Ha confirmado lo ocurrido desde entonces que las heridas del Minotauro Global eran demasiado profundas como para permitirle seguir con su milagroso reciclaje del excedente global? ¿Sigue siendo esa la mejor explicación disponible para entender por qué la economía norteamericana, la europea y aun el conjunto de la economía mundial se tambalean? ¿Para entender por qué la inseguridad generalizada se ha convertido en la "nueva normalidad"? Esas son las cuestiones que me planteo en la segunda edición del libro.

Para ser digna de una estimación seria, una teoría sobre lo que funcionó mal en la economía global no sólo debe ofrecer una explicación lógica del pasado; está también obligada a describir los desarrollos futuros que podrían refutarla. A la vista de lo ocurrido durante estos dos últimos años, ¿pasa la prueba el argumento central de este libro? Antes de responder a esta cuestión, será útil reformular con claridad (y con ayuda de un diagrama) la "Hipótesis del Minotauro Global" que subyace al libro. Tras recordar al lector la hipótesis, pasaremos revista a una serie de "hechos" que habrían refutado la hipótesis, caso de suceder. Como espero mostrar luego, el sentido explicativo originario, la Hipótesis del Minotauro Global, sobrevive muy bien a la prueba de refutación. Y al pasar esa prueba, arroja una útil luz sobre los debates políticos actuales en el drama que se desarrolla ante nuestros ojos por tres vías paralelas: Norteamérica, Europa, China.

La Hipótesis del Minotauro Global: un sumario


A partir de los años 70 los EEUU comenzaron a absorber una gran porción del excedente de productos industriales del resto del mundo. Las importaciones netas norteamericanas eran, naturalmente, las exportaciones netas de países excedentarios como Alemania, Japón y China; su principal fuente de demanda. A su vez, los beneficios obtenidos por los empresarios de las naciones excedentarias regresaban diariamente a Wall Street en busca de mayores retornos. Wall Street, entonces, se servía de esos aflujos de capital extranjero para tres cosas: a) proporcionar crédito a los consumidores norteamericanos; b) invertir directamente en las grandes corporaciones empresariales norteamericanas; y por supuesto, c) comprar bonos del Tesoro estadounidense (es decir, financiar los déficits del gobierno norteamericano).

Central en este Mecanismo de Reciclaje del Exdedente Global al que he llamado Minotauro Global eran los dos déficits gargantuescos de los EEUU: el déficit comercial y el déficit presupuestario del gobierno federal. Sin ellos, sostenía en mi libro, el flujo circular global de bienes y capital (véase, más abajo, el diagrama) no habría "cerrado", lo que habría traído consigo la desestabilización de la economía global.

Este sistema de reciclaje quebró, porque Wall Street se aprovechó de su posición central en él para construir colosales pirámides de dinero privado a partir de los beneficios netos que afluían a los EEUU procedentes del resto del mundo. El proceso de creación de dinero privado por parte de los bancos de Wall Street, también conocido como financiarización, inyectó mucha energía en el esquema de reciclaje, en la medida en que rezumaba vitalidad financiera permanentemente renovada, lo que alimentaba un nivel de demanda más y más acelerado en los EEUU, en Europa (cuyos bancos no tardaron en subirse al carro de la creación privada de dinero) y Asia. Pero eso fue lo que trajo consigo su quiebra.

DIAGRAMA:

Cuando, en otoño de 2008, las pirámides de dinero privado erigidas por Wall Street se autoconsumieron convirtiéndose en ceniza, se desvaneció también la capacidad de Wall Street para seguir "cerrando" el círculo del reciclaje global. El sector bancario norteamericano ya no podía seguir utilizando los dos déficits gemelos de los EEUU (comercial y presupuestario), a fin de financiar una demanda norteamericana suficiente para mantener a flote las exportaciones netas del resto del mundo (un proceso de financiación que, hasta el otoño de 2008, aprovechaba los beneficios excedentarios del resto del mundo generados por esas exportaciones netas). A partir de ese negro momento, la resultaría imposible a la economía mundial recuperar posición: y no podrá hacerlo en lo venidero, sin un Mecanismo de Reciclaje del Excedente Global (MREG) que venga a reemplazar al Minotauro Global herido de muerte.

Tal era, en substancia, la hipótesis central de la primera edición del libro. ¿Pasó la prueba de la historia?

El Minotauro ha muerto, ¡larga vida a los déficits norteamericanos!


Si la economía global hubiera conseguido hacer pie y recuperar posición sin algún MREG que viniera a reemplazar al Minotauro, no habría habido segunda edición de este libro; habrían bastado unas disculpas por haber publicado la primera. Análogamente, si la Eurozona se hubiera recuperado mínimamente cabalgando a lomos de sus drásticas políticas de austeridad, o si China hubiera descubierto alguna fuerza interna con que frenar la declinante tasa de consumo de su población, el pilar central del libro habría quedado irremediablemente arruinado. Desgraciadamente, nada de eso ha ocurrido: el mundo sigue su travesía por las aguas sin cartografiar de un renegrido océano inclementemente azotado por los malignos vientos del terror y el pavor.

Huelga decirlo: el hecho de que los aires de la recuperación no nos hayan bendecido no prueba que la Hipótesis del Minotauro Global sea correcta. Para llegar a la conclusión de que los dos últimos años han mantenido esa hipótesis con vida haciéndola potencialmente iluminadora, necesitamos formular cuidadosamente con cierto detalle sus predicciones y compararlas con los hechos sucedidos. Comencemos, pues: ¿qué tendríamos que haber observado en los dos últimos años para poder concluir que la Hipótesis del Minotauro Global era falsa?

Supongamos que, a pesar de la Crisis, los déficits norteamericanos siguieran siendo altos, pero siguieran absorbiendo las exportaciones netas de bienes y capital procedente del resto del mundo, y a un ritmo no demasiado distinto del de la era anterior a 2008. Si eso es lo que observáramos en 2009 y luego, entonces la Hipótesis del Minotauro Global habría sido refutada: porque sería imposible sostener a) que el Minotauro Global está liquidado, y b) que los estropicios de la economía mundial son atribuibles a los achaques de la bestia.

Bien, pues vayamos a los hechos. La primera observación digna de nota es que los déficits gemelos de Norteamérica siguen vivitos y coleando. En el momento culminante del reinado de Minotauro, en 2005, el gobierno federal de los EEUU reveló un déficit de 574 mil millones de dólares. Ese mismo año, los consumidores y las empresas norteamericanos absorbieron la imponente cantidad de 781 mil millones de importaciones netas procedentes del resto del mundo. Casi el 70% de los beneficios realizados por los productores no norteamericanos de esos bienes regresaron a Wall Street. Una vez en manos de los banqueros, eran turbocargados (a través de la llamada "ingeniería financiera") y, por esa vía, usados para financiar los déficits de EEUU, destinándose los remanentes a exportación de restantes a las cuatro esquinas del globo (en donde contribuían a hinchar distintas burbujas).

Tras la catástrofe de 2008, los déficits de Norteamérica divergieron enormemente. Puesto que todos los tipos de ingresos (del trabajo, del capital y de las rentas) colapsaron y los valores de los activos cayeron a ras de suelo, puesto que se dispararon los desahucios y subió desorbitadamente el desempleo, resultaba inevitable que los norteamericanos redujeran drásticamente su consumo de bienes importados. En efecto, en 2009, el déficit comercial cayó de 281 mil millones en 2005 a 506 mil millones de dólares. Sin embargo, en el mismo año, el déficit federal estadounidense se disparó (de 574 mil millones en 2005) hasta 1,4 billones de dólares, resultado del intento del gobierno de sostener Wall Street sin dejar de estimular Main Street [la economía productiva real; T.]. Hacia 2011, el déficit comercial había recuperado, sobre poco más o menos, su nivel de 2005 (llegando a 738 mil millones], mientras que el déficit presupuestario se estabilizó en la marca históricamente ciclópea de 1,228 billones de dólares.

Dado que la Crisis no mermó los déficits norteamericanos (más bien disparó su suma), la cuestión pertinente es esta: ¿lograron los EEUU post-2008 seguir reciclando los excedentes de bienes y beneficios de terceros a un ritmo que, comparado con el anterior a 2008, resultara necesario para mantener boyante la demanda total mundial de bienes producidos? La respuesta que salta a la vista en las estadísticas oficiales es inequívocamente negativa. En suma: los hechos confirman la hipótesis de que el Minotauro Global ha fallecido. Dos tipos de datos lo confirman.

Primero, Norteamérica ha perdido su capaciadd para reciclar las exportaciones netas del resto del mundo a un ritmo equivalente al anterior a 2008. Más precisamente, en 2011 Norteamérica generaba una demanda de las exportaciones netas del resto del mundo un 23,7% menor de lo que habría sido el caso sin el desplome de 2008. (Véase la Figura 1, en donde resulta evidente que en 2011 los EEUU absorbían casi un 24% menos de las exportaciones netas de los principales exportadores en relación con el valor de la tendencia subyacente.)

FIGURA 1:

Segundo, y simultáneamente: Norteamérica no conseguía atraer (a través de Wall Street) el nivel de flujos de capital necesarios para mantener el ritmo pre-2008 de inversión en su sector privado. En particular, hacia 2011, los EEUU habrían perdido el 28,6% de los activos en manos de tenedores extranjeros en relación con el nivel (tendencial) que se habría alcanzado de no haber ocurrido el desplome de 2008 (véase la Figura 2).

FIGURA 2:

Además, y esto es crucial, los flujos netos de capital exterior que terminaban como préstamos a empresas norteamericanas cayeron drásticamente, desde una cifra en torno a los 500 mil millones de dólares en 2006, hasta los 50 mil millones de 2001 (véase Figura 3).

FIGURA 3:

Así pues, en resolución, tenemos ante nuestros ojos una imagen inequívocamente clara: la Crisis no alteró la posición deficitaria de los EEUU. El déficit presupuestario federal se multiplicó por dos, mientras que el déficit comercial norteamericano, tras una caída inicial, se estabilizó al mismo nivel. Sin embargo, los déficits de los EEUU ya no son capaces de sostener el mecanismo que mantiene equilibrados a escala planetaria los flujos de bienes y beneficios. Mientras que, hasta 2008, Norteamérica era capaz de atraer al país montañas de bienes e importaciones netas y un similar volumen de flujos de capital (de modo que ambas cosas se equilibraban), eso ya no ocurre después de 2008. Los mercados norteamericanos absorben un 24% menos de importaciones netas (con lo que sólo generan un 66% de la demanda a la que el resto del mundo se acostumbró antes del desplome de 2008) y atraen hacia el sector privado norteamericano un 29% menos de capital de lo que atraerían, si Wall Street no hubiera colapsado en 2008.

En suma: el único remanente del poderoso Minotauro Global son los flujos –todavía en aceleración— de capital exterior hacia la deuda pública norteamericana (véase la Figura 4), prueba inconfundible de que el mundo anda revuelto y el dinero busca desesperadamente refugio en el regazo de la moneda de reserva en estos tiempos convulsos.

FIGURA 4:

Pero en la medida en que el resto del mundo está reduciendo sus inyecciones de capital en el sector empresarial y en los bienes raíces norteamericanos, al tiempo que Norteamérica está reduciendo sus importaciones de sus exportaciones netas, podemos estar seguros de que la bestia está muerta y nada ha ocupado su lugar en punto a capacidad para reinstaurar el esencial proceso del reciclaje de excedente. De aquí la desconsolada llantina: El Minotauro ha muerto, ¡larga vida a los déficits norteamericanos!

sábado, 10 de noviembre de 2012

El nuevo Windows Phone trae agradables sorpresas

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Como si no fuera suficiente una nueva versión de Windows y la primera computadora de marca propia, Microsoft presentó hace poco Windows Phone 8, una versión revisada de su sistema operativo para celulares.
Windows Phone, que fue lanzado hace dos años, fue el adelanto de cómo el sistema táctil de Windows 8 luciría en las computadoras personales. En lugar de íconos estáticos que representan aplicaciones o programas, tanto Windows Phone como Windows 8 usan lo que Microsoft llama "Live Tiles", algo así como "mosaicos vivos". Se trata de íconos que se transforman para mostrar actualizaciones automáticas de su actividad en línea.
Una gran queja inicial acerca de Windows Phone era que sus Live Tiles no eran realmente vivos. Algunos íconos cambiaban para mostrar información diferente, pero no todos y no todo el tiempo. Algunos de los datos no resultaban muy informativos ni útiles. Además de eso, los mosaicos estaban apilados unos sobre otros en la pantalla de inicio, obligando al usuario a desplazarse por una enorme lista de mosaicos para hallar lo que buscaba.
image
Probé Windows 8 por una semana y puedo decir que los mosaicos de esta versión son más "vivos" que en el pasado. La pantalla de inicio, donde aparecen estos pequeños cuadrados, se ha rediseñado para mostrar más, de izquierda a derecha. Y los mosaicos pueden hacerse más pequeños, permitiendo a los usuarios ver más con menos desplazamiento.
El único problema: los pequeños Live Tiles no pueden mostrar tanta información como los medianos o grandes, y algunas versiones de mosaicos pequeños no son para nada vivos.
En general, usar Windows Phone 8 es un placer. Lo probé con el 8X de HTC, un teléfono inteligente elegante y con estilo. Me gustó especialmente usar las aplicaciones, muchas de las cuales están diseñadas para imitar la apariencia general del software de Windows Phone, mostrando menús y funciones adicionales a medida que uno se desplaza horizontalmente.
Utilicé las aplicaciones Kindle, Facebook, FB -3.90%Twitter, ESPN ScoreCenter y otras más incluidas varias de noticias como the Guardian, BBC News y USA Today. Aunque sólo hay 120.000 aplicaciones en la tienda de Windows Phone Store, frente a las más de 700.000 en las de Apple y Google, GOOG +1.65%estas versiones se veían elegantes y refrescantemente diferentes.
Una nueva función de Windows Phone 8, llamada Rincón infantil, permite a los padres prestarle su teléfono a sus hijos sin temor a que el niño envíe accidentalmente 200 e-mails. Rincón infantil se inicia con un desplazamiento de derecha a izquierda desde la pantalla de bloqueo del teléfono, para activar juegos, videos, música o aplicaciones que los padres han marcado como accesibles para el niño. Si el niño presiona el botón de encendido, el teléfono vuelve a su pantalla de bloqueo, que puede ser protegida con una clave.
Esta versión de Windows Phone cuenta también con la función Salas, que puede ser configurada para compartir en privado con determinados grupos de amigos calendarios, notas, chats y fotos.
Algunas de las funciones y aplicaciones tienen cualidades extrañas. Cuando abrí Hub de contactos y leí la última actualización de estatus de mi hermana en Facebook, no podía ver los nombres de las personas que le habían dado "Me gusta". En Twitter, opté por recibir una notificación cuando alguien retuiteaba mis tuits, pero sólo aparecían en las notificaciones en la parte superior de la pantalla de mi teléfono, y no en la aplicación de Twitter.
La duración de la batería en el teléfono que hice la prueba, el 8X de HTC, fue realmente buena. No utilicé el teléfono para hacer llamadas o enviar textos, dado que estaba probando una versión de 8X que no tiene tarjeta SIM, así que eso afectó mis resultados. Pero incluso después de tocar la pantalla de 4,3 pulgadas y usar Wi-Fi todo el día —revisando el e-mail, navegando por la web, tomando fotos y jugando con las aplicaciones—, aún tenía un cuarto de mi batería hacia la medianoche.
Windows Phone 8 anima a que uno utilice sus herramientas de personalización. Por ejemplo, una pantalla decía: "Utilice las fotos de Facebook en su pantalla de bloqueo", y toqué para configurarlo. A partir de entonces, diferentes fotos de Facebook aparecían en mi pantalla de bloqueo, lo que resultaba una grata sorpresa.
La interfaz de Windows 8 combina buen aspecto, características funcionales y un nuevo y sexy hardware que convierten un teléfono inteligente en un ganador

¿Está China haciendo trampa?

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Joseph E. Stiglitz

Joseph E. Stiglitz, a Nobel laureate in economics and University Professor at Columbia University, was Chairman of President Bill Clinton’s Council of Economic Advisers and served as Senior Vice Pr…

Portrait of Joseph E. Stiglitz ¡Trampa! De otra manera, dicen los EU, ¿cómo podría China ofrecer precios más bajos que los productores estadounidenses en tantos sectores?

Durante décadas, Estados Unidos parecía dominar las manufacturas, así que los funcionarios de ese país se concentraron en liberalizar el comercio de bienes manufacturados. Hicieron pocos esfuerzos a fin de nivelar las condiciones para los granjeros, pues sabían que Estados Unidos no podía competir en agricultura.
Ahora, China le está ganando la competencia a todo el mundo, y está acumulando enormes superávits comerciales con los EU. Por ello, el Secretario del Tesoro de Estados Unidos acusa a China de mantener bajo su tipo de cambio de manera deliberada y pide que deje que las fuerzas del mercado determinen el valor del reminbi. El economista en jefe saliente del FMI, Ken Rogoff, advierte que los superávits ponen en riesgo la estabilidad global.
Para quienes recuerdan la crisis en el Este de Asia de hace cinco años, gran parte de esto parece ir en contra de lo que se decía entonces. A China se le instó a no poner a flotar su moneda. Hasta que el peso argentino implotó, las tasas de cambio fijas eran aceptables. La Tesorería de los EU aplaudía la intervención de los gobiernos en los mercados de divisas, y alentaba al FMI a apoyar dichas intervenciones con préstamos de miles de millones de dólares a países en crisis. Si China hubiera dejado que su divisa flotara en ese entonces, su valor se habría depreciado, y habría acentuado la crisis.
Se le advirtió a los países que evitaran los déficits comerciales y que aumentaran sus reservas, ya que constituye la primera línea de defensa. Los países del Este de Asia siguieron esos consejos porque tenían buenos motivos para hacerlo: habían visto las consecuencias de una falta de reservas.
Los gobiernos del Este de Asia sabían entonces que las políticas del FMI agravarían sus desaceleraciones económicas, pero fueron incapaces de resistirse a ellas. El FMI tenía el dinero que necesitaban. China y Malasia, lo suficientemente afortunadas para no tener que recurrir al FMI, o lo suficientemente valientes para emprender su propio camino, hicieron lo que dicen lo libros de texto que había que hacer: siguieron políticas monetarias y fiscales expansivas. La economía de China siguió creciendo al 7%. Malasia tuvo la desaceleración económica más corta y menos profunda.
Para entender lo que está en juego, hay que explicar unos cuantos elementos económicos básicos. Primero, el comercio internacional se basa en el principio de las ventajas comparativas: los países exportan bienes en los que tienen una ventaja relativa e importan bienes en los que tienen una desventaja relativa. Con mucho, Estados Unidos tiene actualmente una desventaja relativa en las manufacturas, mientras que China tiene una ventaja relativa. China debe exportar bienes manufacturados a los EU.
Segundo, si un país invierte más de los que ahorra, va a tener que pedir prestado, y lo malo de eso son los déficits comerciales. El creciente déficit comercial de Estados Unidos es resultado de la inaudita mala administración del gobierno de Bush. Los recortes a los impuestos, que Estados Unidos no se podía dar el lujo de aplicar, convirtieron un enorme superávit fiscal en un gigantesco déficit. En lugar de ahorrar, Estados Unidos está pidiendo préstamos, muchos de ellos en el extranjero. A eso, y no a la política de tipo de cambio de China, es a lo que hay que achacarle la culpa.
De hecho, el superávit comercial total de China es en realidad pequeño, de alrededor del 1% de su PIB. Por supuesto, la administración Bush quiere echarle la culpa, pero ni China ni nadie más debe dejarse engañar. Esto recuerda lo que sucedió hace veinte años, cuando el presidente Reagan urdió enormes recortes a los impuestos que supuestamente se pagarían solos, pero que generaron grandes déficits fiscales que, a su vez, condujeron a déficits comerciales importantes. En esa época se culpó a Japón.
La dura realidad es que ni el FMI ni la administración Bush creen realmente en los mercados libres. Interfieren con ellos cuando les conviene. La administración Bush apoyó rescates para las aerolíneas, subsidios sin precedentes para la agricultura y protección tarifaria para el acero.
El FMI tiene razón: hay un riesgo real de inestabilidad global, pero la causa subyacente son los enormes préstamos del extranjero a los EU, que comenzaron bajo el presidente Reagan. Esto convirtió a los EU en un gran deudor. Si algún día los acreedores deciden que quieren conservar menos dólares, ello podría desencadenar importantes movimientos en los tipos de cambio, lo que generaría inestabilidad global.
¿Por qué el FMI no ha condenado con severidad esos déficits? ¿Por qué los países más ricos del mundo pueden vivir con más de lo que tienen mientras que el FMI regaña a los países más pobres por transgresiones menores?
El problema se complica por el sistema global de reservas, en el que la mayoría de los países demandan dólares para enterrarlos. El sistema exige que el país con la divisa de reserva (los EU) sea un gran deudor, hasta el punto en que otros pierden la confianza. Pero para resolver los problemas de fondo del sistema financiero global, necesitamos ir más allá de la autocomplacencia que ha caracterizado desde hace mucho al G-7 y del unilateralismo que define a la actual administración de los EU.
China tuvo razón al ignorar las exigencias de Estados Unidos. Poner a flotar el tipo de cambio habría expuesto al país a inestabilidades que habrían conducido a una serie de problemas adicionales, sobre todo en su delicado sistema bancario. Una tasa de cambio más elevada debilitaría la creación de empleos y contribuiría a la deflación, que China está combatiendo con éxito.
China es afortunada al tener la libertad para aplicar sus propios puntos de vista. Sus enormes reservas extranjeras le permiten ignorar al FMI y a la Tesorería de los EU. A fin de cuentas, esta podría ser la razón más convincente por la que China debe seguir acumulando superávits comerciales. Una vez más, China ha demostrado su dominio de los principios económicos básicos. Otros en la región desearían haber actuado en forma similar.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Nuevo modelo de gestión para la gastronomía

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El arrendamiento de locales gastronómicos a sus trabajadores, quienes se convertirán en figuras del trabajo por cuenta propia, se realizará de manera gradual. Inicialmente se habilitarán unidades donde laboren de uno a cinco trabajadores, comenzando por las provincias de Artemisa, Villa Clara y Ciego de Ávila

Por O. Fonticoba Gener
Un nuevo sistema de gestión económica con arrendamiento de locales para el trabajo por cuenta propia en los servicios gastronómicos comenzará a implementarse en el país a partir del próximo primero de diciembre, según anunciaron ayer en conferencia de prensa autoridades de los ministerios de Comercio Interior (MINCIN), Finanzas y Precios (MFP) y de Trabajo y Seguridad Social (MTSS).

foto: Yander ZamoraEl nuevo modelo de gestión constituirá una fuente de empleo y estimulará la calidad de los servicios gastronómicos.
Estas medidas, indicó Ada Chávez Oviedo, viceministra del MINCIN, dan continuidad a la instrumentación del Lineamiento 308, referido a la introducción de formas no estatales de gestión en el comercio; y abarcan tres resoluciones publicadas en la Gaceta Oficial No. 50, del 6 de noviembre —junto a otras disposiciones complementarias.
Además de constituir una fuente de trabajo alternativa, señaló, el nuevo modelo de gestión pretende estimular la calidad de los servicios en la gastronomía.
PRINCIPIOS Y CARACTERÍSTICAS
De acuerdo con Chávez Oviedo, el arrendamiento de locales gastronómicos se realizará de manera gradual. Por ese motivo se habilitarán —inicialmente— unidades donde laboren de uno a cinco trabajadores, comenzando por las provincias de Artemisa, Villa Clara y Ciego de Ávila.
La nueva forma de gestión, enfatizó, no significa el despojo de los derechos del Estado sobre la propiedad de los inmuebles arrendados, sino que mantiene los principios de carácter general para los modelos de gestión en marcha que contemplan esa propiedad, la de equipos y otros medios rentados, en manos del Estado socialista.
Los gastos en mantenimiento y reparaciones, así como el pago por los servicios de electricidad, agua y telefonía, serán asumidos por los trabajadores según la tarifa residencial.
Para la incorporación al nuevo sistema serán priorizados quienes laboren en los centros gastronómicos disponibles para su arrendamiento y los que cumplan en ese momento el servicio social.
En el primero de los casos, explicó María del Carmen Rodríguez, funcionaria del MTSS, los trabajadores que deseen laborar como cuentapropistas deberán inscribirse en las Direcciones Municipales de Trabajo y en el Registro de Contribuyentes de la Oficina Nacional de Administración Tributaria (ONAT), según su área de residencia.
Las actividades que serán acogidas por ese sistema de gestión son: elaborador-vendedor de alimentos y bebidas no alcohólicas al detalle en puntos fijos de venta, trabajador contratado y elaborador vendedor de alimentos y bebidas mediante el servicio gastronómico. Esta última modalidad incluye, como elemento novedoso, la comercialización de cigarros y tabacos—que serán vendidos a los arrendatarios a precio minorista, con un descuento.
BASES LEGALES Y TARIFAS IMPOSITIVAS
Un elemento a no perder de vista en las relaciones que se establecerán dentro del nuevo sistema de gestión es el contrato, instrumento primordial a la hora de demandar atribuciones y exigir cumplimientos.
Según advierten las recientes disposiciones, el contrato de arrendamiento podrá ser firmado por un término de hasta diez años, prorrogable por acuerdo entre las partes y sin posibilidad de subarrendar a terceros.
Por su parte, la funcionaria del MTSS indicó que en caso de la suspensión de la licencia de cuentapropista al titular del local arrendado, los trabajadores subcontratados no podrán ejercer de forma independiente.
Sobre los impuestos a pagar, Rafael González, miembro del Grupo de Estudios Tributarios del MFP, significó que los nuevos actores económicos estarán exonerados del gravamen sobre los Ingresos Personales, los Servicios Públicos y por la Utilización de la Fuerza de Trabajo, durante los tres meses que siguen a su inscripción en el Registro de Contribuyentes de la ONAT. En ese lapso, acotó, solo deberán pagar su Contribución a la Seguridad Social, en los casos que corresponda.
Asimismo, refirió que a los trabajadores que asuman la reparación de los locales se les podrá eximir del pago del arrendamiento por un periodo de hasta un año. Esa facilidad solo tendrá vigencia durante el primer año de labor, y por una sola vez.
Otro aspecto relevante, señalaron los funcionarios, resulta la facultad de los Consejos de Administración Provincial para establecer el procedimiento de determinación y aprobación de las tarifas de arrendamiento de los locales, y la de sus homólogos municipales, para fijarlas.
Esta iniciativa, subrayó la viceministra del MINCIN, supone una capacidad de decisión más efectiva y ajustada, por parte de los gobiernos locales, a las problemáticas y características de sus territorios.

jueves, 8 de noviembre de 2012

Evitar el despilfarro de alimentos permitirá alimentar a mil millones de personas más

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Un estudio europeo revela que una mejor gestión de los recursos del planeta recortaría a la mitad las pérdidas anuales en la cadena de suministro alimentario.
Con el sistema de producción de alimentos actual, las pérdidas alimentarias anuales equivalen a 27 metros cúbicos de agua potable, 0,031 hectáreas de tierra de cultivo y 4,3 kilogramos de fertilizantes por habitante. Un estudio reciente ha puesto de relieve que este desperdicio es evitable si se mejora la gestión de los recursos del planeta. De este modo, las pérdidas se reducirían a la mitad y habría alimentos procedentes de recursos naturales para mil millones más de personas.
 Un nuevo estudio realizado en Europa indica la posibilidad de mantener a más personas y conservar los recursos naturales del planeta si se reduce el despilfarro de alimentos y se aumenta la eficiencia de la cadena de producción alimentaria.
Estos hallazgos, publicados en la revista Science of the Total Environment, muestran en concreto que disminuyendo los porcentajes de alimentos que se echan a perder o se desechan se podría recortar a la mitad las pérdidas en la cadena de suministro alimentario y, a su vez, proporcionar alimentos a mil millones más de personas. De este modo, se reforzaría la seguridad alimentaria.

Por primera vez, investigadores dirigidos por la Universidad Aalto de Finlandia han realizado un cálculo verificado del número de personas a las que se podría alimentar si disminuyera el despilfarro de alimentos.

Si las pérdidas se redujeran a la mitad, habría alimentos procedentes de recursos naturales para mil millones más de personas, siendo la población mundial cercana a los siete mil millones.

Mejor aprovechamiento de los recursos

Los investigadores aseguran que se trata de un objetivo factible si en cada región del mundo se redujese al mínimo el porcentaje de pérdidas.

En palabras del Dr. Matti Kummu de dicha universidad: “La disponibilidad de agua potable es insuficiente en muchas partes del planeta. No se puede roturar una cantidad mucho mayor de tierra y ya escasean ciertos minerales que son fundamentales para los fertilizantes. Mientras, la cuarta parte de las calorías contenidas en los alimentos producidos se echa a perder o se desecha en distintas etapas de la cadena de producción alimentaria, lo que implica un despilfarro innecesario de recursos”.

Los investigadores analizaron el efecto del fenómeno de pérdida de alimentos y de su relación con los recursos del planeta. Las pérdidas alimentarias anuales equivalen a 27 metros cúbicos de agua potable, 0,031 hectáreas de tierra de cultivo y 4,3 kilogramos de fertilizantes por habitante.

“La agricultura acapara más del 90 % del agua dulce para consumo humano, y también la mayoría de las materias primas que componen los fertilizantes -añadió Kummu-. Lograr una producción de alimentos más eficiente y reducir las pérdidas alimentarias son dos cuestiones muy importantes para el medio ambiente, así como para la seguridad alimentaria en el futuro”.

Los investigadores concluyeron que cada día se echan a perder 614 kilocalorías por persona, lo que se debe a la pérdida de alimentos en la cadena de producción. De no producirse ese despilfarro, la producción alimentaria mundial actual bastaría para proporcionar cada día 2.609 kcal de elementos comestibles por persona.
Resumiendo, la disminución de la cantidad de alimentos desaprovechados proporcionaría recursos alimentarios suficientes para ocho mil millones de personas. Al estudio contribuyeron investigadores de la Universidad Libre de Ámsterdam (Países Bajos) y de la Universidad de Bonn (Alemania).
Tendencias 21.

Los retos económicos de EE.UU. a largo plazo .

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[image] Getty Images/AFP Creative
La Casa Blanca.
Los temas marcados como "urgentes" en la agenda económica del presidente Barack Obama son abrumadores. Se verá tentado a empezar por arriba e ir bajando: evitar el llamado "abismo fiscal", llenar vacantes en su gabinete, abrir el diálogo con los nuevos líderes de China y persuadir a Europa para que no caiga en el suicidio económico.
Sin embargo, tras festejar su reelección, sería sabio de Obama considerar unos asuntos que serán esenciales para la prosperidad de Estados Unidos durante la próxima década, un lujo que no se pudo dar al principio de su primer mandato debido a la crisis financiera global. Hoy sí puede. A continuación, cuatro temas pendientes a largo plazo.
Last August, President Obama and Congress put the U.S. economy on course to go over a "fiscal cliff." With the 2012 presidential election decided, WSJ's David Wessel tells you everything you need to know about the "cliff" but were afraid to ask.
La verdadera solución fiscal
Evitar el abismo fiscal es importante. Los abruptos recortes de gastos y aumentos de impuestos —que entrarían en vigencia de forma automática en enero— no sólo arrastrarían a la ya debilitada economía a una recesión, sino que también convencerán al público y a los mercados de que Washington es realmente disfuncional.
El déficit presupuestario no es el problema económico de hoy. El gobierno estadounidense vende US$3.000 millones en bonos todos los días laborales y paga la tasa de interés más baja de la historia. El problema del presente es el desempleo.
El déficit es el problema de mañana: gastar en prestaciones prometidas excederá con creces el ingreso tributario previsto incluso después de que la economía se recupere. Esto, concuerdan demócratas y republicanos, es insostenible. Hacer algo hoy que reduzca el déficit de 2016 es más importante que reducir el rojo de 2013.
También es importante cómo se reduce el déficit. El presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, ha aconsejado evitar demasiada austeridad muy pronto, cuidar la frágil recuperación y promulgar leyes hoy para reducir el endeudamiento en el futuro.
Otro punto: el gasto del gobierno debería concentrarse en inversiones en capital humano y físico que den resultados, lo que significa destinar menos de lo proyectado a prestaciones de jubilación y salud.
Empleos y salarios
EE.UU. tiene un problema grave de desempleo. Alrededor de 3,6 millones de estadounidenses están desocupados desde hace un año o más. Casi uno de cada cinco hombres de entre 25 y 54 años no tiene trabajo. Las políticas fiscal y monetaria deberían ser calibradas para que más de estas personas regresen a trabajar antes de que se vuelvan permanentemente ineptos para un empleo.
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Sin embargo, EE.UU. tenía un problema de sueldos incluso antes de la recesión de 2007-2009. El hombre promedio entre 25 y 65 años ganó US$40.081 en 2011, cerca de 16% menos que en 1999, en términos reales. A las mujeres les fue un poco mejor, ya que ganaron US$30.061, o 4% más que en 1999.
Un crecimiento económico más rápido es una condición necesaria pero probablemente insuficiente para que los salarios vuelvan a subir. Como han documentado los economistas David Autor y Frank Levy del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), los empleos de ingresos medios que pueden ser fácilmente automatizados o trasladados al extranjero están desapareciendo, y con ellos los sueldos de la clase media.
Ascenso social
Los próximos cuatro años serán más productivos si comienzan con un reconocimiento de que la brecha entre los ganadores y los perdedores en la economía estadounidense se ha estado ampliando. Detrás del cambio hay razones, incluidas las fuerzas del mercado, el avance de la tecnología, la globalización y las cambiantes costumbres sociales. La distancia entre el penthouse y la planta baja se ha ampliado, pero los escalones que permiten el ascenso, como la educación, no han mejorado conmensurablemente.
Cambio climático
El cambio climático no fue un tema de la campaña presidencial. Aun así, eso no significa que pueda ser ignorado en los próximos cuatro años, un reto para un sistema político que tiene problemas para ver más allá del corto plazo y la próxima elección.
Estos cuatro temas tienen algo en común: no hay un consenso sobre cómo deben abordarse, cómo reducir el déficit sin estancar la recuperación, cómo crear más empleos para la clase media y promover el ascenso social, y cómo responder al cambio climático.
Los republicanos y los demócratas tienen diferentes recetas, y las elecciones no cambiaron eso, lo que deja sólo dos opciones: llegar a un acuerdo o estancar el diálogo.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Tras las elecciones, todas las miradas apuntan al abismo fiscal

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En su segundo mandato, el recién reelecto presidente Barack Obama afronta una economía que muestra destellos de una vitalidad que ha estado frenada por las incertidumbres fiscales y regulatorias y la desaceleración del crecimiento global.
imageLa economía estadounidense ha mostrado signos de mejoría en los últimos meses. El desempleo se encuentra por debajo de 8%, los precios de las acciones están en alza, el sector inmobiliario está reviviendo y los consumidores empiezan a gastar más en autos y otros artículos caros después de pasar los últimos cuatro años reduciendo sus deudas.
No obstante, el crecimiento sigue siendo débil. Muchos países europeos están en recesión e inmersos en turbulencias financieras. China, la segunda economía del mundo, ha perdido fuerza y registró una expansión de 7,4% en el tercer trimestre, una caída frente a 9,2% del año pasado.
Las acciones estadounidenses empezaron a caer y el dólar se debilitó, conforme Obama confirmaba un segundo período presidencial el martes. Los mercados asiáticos también ampliaron sus pérdidas en sus primeras operaciones después de que la victoria de Obama frente al candidato republicano Mitt Romney se hiciera evidente.
Barack Obama —cuya relación con el empresariado se ha deteriorado durante su primer mandato— tiene por delante un camino largo y arduo.
El tema económico más apremiante después de las elecciones es el llamado abismo fiscal, un paquete de US$500.000 millones en recortes de gastos y aumentos de impuestos que entraría en vigor en enero, a menos que el presidente Obama llegue a un acuerdo para postergarlos o reemplazarlos antes de esa fecha. La Casa Blanca y el Congreso aplazaron las negociaciones hasta después de las elecciones, para determinar qué partido tendrá mayoría.
Si Washington puede trabajar unido, los legisladores tienen la oportunidad de reducir la incertidumbre y allanar el camino para un crecimiento más robusto y una reactivación del empleo. Un nuevo estancamiento político, sin embargo, podría arrastrar a EE.UU. a una nueva recesión en cuestión de meses conforme las alzas de impuestos y los recortes del gasto tienen efecto.
"Muchas empresas están frenando sus gastos de capital, frenando sus planes para contratar personal y la formulación de sus planes para 2013 en espera de lo que acontezca con el abismo fiscal", señala James Meil, economista jefe de Eaton Corp., ETN -1.21%un fabricante de maquinaria industrial.
Linear Technology Corp., LLTC -2.77%un fabricante de microprocesadores, indicó que sus clientes pusieron sus pedidos en compás de espera debido a la incertidumbre en torno a Europa y las políticas de Washington. Sus ingresos aumentaron 1,6% en el trimestre finalizado el 30 de septiembre frente a igual lapso del año anterior mientras que su ganancia neta cayó 3%.
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Las probabilidades de cooperación política en Washington son tan difíciles de evaluar como las perspectivas de la economía. Andrew Kohut, presidente del Centro de Investigación Pew, dice que los electores podrían enviar un mensaje de que los políticos necesitan cooperar y actuar en conjunto para hacer frente a los temas fiscales. "O podría darse una situación en la que ambas partes sientan que sus posturas salen fortalecidas y las siguen reforzando".
"En realidad, estamos hablando de lo siguiente: ¿vamos a demorar cuatro o cinco años en salir del atolladero? ¿O va a demorar 10 o 12 años?", se pregunta el profesor de economía y política pública de la Universidad de Harvard Kenneth Rogoff. "No hay nada que pueda sacarnos de esto en uno o dos años. Eso sería un verdadero milagro. Pero una política acertada puede acelerar el proceso".
Allen Sinai, economista jefe de Decision Economics, una firma de investigación del sector financiero, prevé que EE.UU. caerá en una recesión en 2103 si los políticos no logran sortear el abismo fiscal. Si hay un acuerdo, pero el presidente y el Congreso no hacen nada para reducir el déficit fiscal a largo plazo, Sinai anticipa un crecimiento de entre 2% y 2,5%, lo que no hará descender mucho el desempleo por años.
Sin embargo, si el pacto va acompañado de una reforma tributaria que estimule el crecimiento y reduzca el déficit, dice Sinai, la dosis de confianza podría añadir un punto porcentual al crecimiento y reducir la desocupación con mayor rapidez.
Los cambios al código impositivo serán una concentración inmediata del segundo mandato de Obama. En repetidas ocasiones, ha promovido una subida de impuestos para personas con ingresos declarables de más de US$200.000 al año y parejas que ganan más de US$250.000. También ha presionado por una rebaja del impuesto a las empresas a 28% frente a 35%, a la vez que eliminaría una serie de deducciones sin especificar. Es probable que Obama se beneficiaría de un clima de intereses extraordinariamente bajos al menos durante un par de años.
La Reserva Federal ha señalado que espera mantener las tasas de corto plazo en cerca de cero durante al menos mediados de 2015. La Fed está comprando grandes cantidades de bonos hipotecarios y del Tesoro con el fin de mantener bajas las tasa de largo plazo. Ben Bernanke seguirá al frente de la Fed hasta enero de 2014 y según muchos de sus amigos, no planea postularse para un nuevo período en la presidencia del banco central estadounidense.
Los republicanos en el Congreso han atacado a la Fed, acusándola de generar presiones inflacionarias. Por ahora, la entidad está abocada a estimular el crecimiento, en particular en sectores sensibles a los movimientos de tasas como el inmobiliario y el de autos. Las compras de vehículos subieron 8,9% en el tercer trimestre frente al mismo lapso del año previo y la construcción de viviendas creció 13,8%, según el Departamento de Comercio de EE.UU.
"Estamos observando lo que empieza a parecer un mercado inmobiliario bastante saludable", afirma Joel Shine, presidente ejecutivo de la constructora Woodside Homes. Shine espera que la firma construya entre 1.200 y 1.300 casas este año y otras 1.400 o 1.500 el próximo año. Actualmente, agrega, hay suficientes viviendas para cubrir la demanda de dos meses, frente a cinco o siete meses de inventario en tiempos normales.
El repunte de la construcción es parte de una recuperación más amplia que parece estar tomando forma en el mercado inmobiliario. El índice Standard & Poor's Case-Shiller que mide los precios de las viviendas en 20 mercados metropolitanos avanzó 2,0% en agosto respecto a igual mes del año previo.
Los precios de las casas son importantes para los consumidores porque una gran parte de la fortuna de un hogar está ligada a los bienes raíces. La estabilización del sector inmobiliario es una de las razones por las que numerosos economistas creen que la economía podría estar posicionada para crecer con mayor dinamismo, siempre y cuando las autoridades resuelvan el desafío fiscal en forma satisfactoria.
Pero al igual que los ejecutivos, los economistas creen en la máxima de Santo Tomás: ver para creer. Los economistas encuestados por The Wall Street Journal proyectan una expansión anualizada de 2,3% en 2013 y una tasa de desempleo superior a 7% hasta 2014.

martes, 6 de noviembre de 2012

La deuda es prioridad para quien gane en Estados Unidos .

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Si el ganador de la elección presidencial quisiera abordar el preocupante nivel de deuda de Estados Unidos, probablemente tendrá que romper una o dos promesas de campaña.
El presidente Barack Obama y su oponente, el republicano Mitt Romney, han criticado mutuamente sus planes para hacer frente a la creciente deuda de la nación. Sin embargo, son similares en un aspecto fundamental: ambos ofrecen recetas que en gran medida eximen a la clase media de la amarga medicina.
La propuesta de Obama hace principalmente pequeños cambios al programa gubernamental de atención médica para la tercera edad Medicare y no incluye mayores reducciones a los beneficios, a pesar de que el programa es el mayor impulsor de la deuda estadounidense a futuro.
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Romney dice por su parte que no subirá los impuestos como parte de su estrategia para reducir el déficit. En lugar de ello, propone reducir drásticamente los impuestos sobre el supuesto de que menores tasas impositivas impulsarán el crecimiento económico y a los ingresos del gobierno, una idea que divide a los economistas, quienes no están seguros del tamaño de tal efecto.
Ambas propuestas presupuestarias apuntan a los sectores más extremos de cada partido y carecen de detalles clave. Ambos candidatos dicen que se comprometerían a llegar a un acuerdo, pero han ofrecido pocas pistas sobre cómo hacerlo.
"Es una situación extremadamente peligrosa", dijo el expresidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, mencionando el crecimiento de la deuda del país y la falta de consenso sobre cómo resolver el problema. "Creo que subestimamos la magnitud de los actuales desequilibrios financieros y lo difícil que será resolverlos. Estamos tratando de hacer esto sin dolor. Pero no hay un escenario creíble en el que eso ocurra", indicó.
El vencedor del martes se enfrenta a una prueba inmediata de su voluntad de compromiso, ya que después del 31 de diciembre, si el Congreso no actúa, los impuestos subirán significativamente en todos los ámbitos y entrarán en vigor los recortes de gastos obligatorios.
Si Romney es elegido presidente, se espera que los legisladores creen una solución temporal para aplazar el asunto hasta 2013, mientras se posesiona como el nuevo mandatario. Si Obama es reelegido, es probable que tenga que hacer frente de inmediato al problema.
Legisladores nerviosos en ambos partidos se quejan de que ninguno de los dos candidatos está siendo lo suficientemente honesto con los votantes.
La deuda estadounidense ha crecido rápidamente en los últimos años a raíz de una combinación de crisis económicas, recortes de impuestos, que le han restado ingresos al gobierno, y decisiones de gastos realizadas por legisladores y presidentes de ambos partidos.
El déficit del gobierno de EE.UU. ha superado el US$1 billón (millón de millones) por cuarto año consecutivo, y la deuda supera ahora los US$16,1 billones. Moody's Investors Service Inc. ha amenazado con unirse a Standard & Poor's Ratings Services y rebajar la calificación de la deuda estadounidense si no se resuelve el problema.
Para los demócratas y la Casa Blanca, el mayor interrogante es el Medicare, el seguro médico para personas mayores que tiene unos 50 millones de beneficiarios. Se prevé que el programa sea incapaz de pagar todos los beneficios en 2024, según sus administradores. En las décadas siguientes, se prevé que crezca más rápido que cualquier otra parte del presupuesto.
Los cambios propuestos al programa por la Casa Blanca encontrarían en gran medida ahorros mediante la reducción de los pagos efectuados directamente a los médicos y hospitales. De esa manera, argumentan los demócratas, no se hacen grandes recortes a los beneficiarios, sino a los proveedores.
Romney, a su vez, ha propuesto elevar gradualmente la edad a la que alguien puede empezar a recibir beneficios de Medicare. Su propuesta también transferiría a los estadounidenses a un programa en el que el gobierno ayudaría a pagar las primas para planes de seguros privados, y de esa forma limitar la dependencia en Medicare.
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