"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

domingo, 1 de junio de 2014

ACONTECER ECONÓMICO CUBANO

Por Pedro Meluzá López

Presidente de Cámara de Comercio de EE.UU: “es hora de un nuevo enfoque”

“ES HORA de eliminar las barreras políticas de larga data y trabajar por una política de acercamiento” entre Estados Unidos y Cuba.… “Es hora de un nuevo enfoque”…”Están cambiando” en mi país “las actitudes hacia el embargo”, afirmó el presidente de la Cámara de Comercio de EE.UU, Thomas J. Donohue, en la Conferencia Magistral pronunciada en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. En su exposición, divulgada con amplitud por la prensa nacional e internacional, elogió el actual proceso que está teniendo lugar en la economía cubana, y manifestó: “Nos complace estar aqui…Esperamos irnos con una comprensión más clara de las reformas que están teniendo lugar, y valorar la forma en la que el sector privado en Estados Unidos podría brindar su apoyo”… “Hay muy buenos negocios en los que se pudieran invertir en la Isla”. El máximo directivo de esa institución, con 300 mil integrantes, sostuvo entrevistas por separado con el Presidente de Cuba, General de Ejército Raúl Castro Ruz, y los ministros de Relaciones Exteriores y de Comercio Exterior e Inversión Extranjera. La delegación integrada por una decena de altos ejecutivos de la Cámara y empresarios, quienes recorrieron la Zona Especial de Desarrollo de Mariel y cooperativas no agropecuarias, entre otros.

Petroleras rusa y cubana fortalecen proyectos de exploración

CINCO ACUERDOS de cooperación entre las corporaciones petroleras rusas Rosneft y Zarubezhneft y la cubana Cupet, fueron firmados en San Petersburgo, Rusia, con la asistencia del presidente Vladimir Putin. Los documentos prevén la intención de desarrollar proyectos bilaterales de exploración de crudo, así como la creación de una base logística de la empresa Rosneft en la Zona de Desarrollo Económico Mariel, entre otros temas. Prensa Latina informa que la firma se efectuó en el Foro Económico Internacional celebrado en la citada ciudad de Rusia, en el cual participó una delegación cubana. El viceministro de Energía y Minas, Rubén Cid, destacó en declaraciones al NTV la significación estratégica de los textos suscritos, por ser el reinicio de la colaboración entre ambas industrias y permitir dar continuidad a la exploración petrolera en aguas cubanas y en bloques de tierra. Por su parte, el director general de Cupet, Juan Torres, explicó que las corporaciones rusas van a cooperar en la realización de estudios de los yacimientos de petróleo que actualmente operan en Cuba y del potencial de producción de hidrocarburos en las aguas de la plataforma ínsular.

Empresarios mexicanos reverdecen interés por negociar con Cuba

ESTE ES el momento para impulsar las relaciones comerciales entre México y Cuba, por las oportunidades de negocios que brinda su nueva Ley de Inversión Extrajera y en particular la Zona Especial de Desarrollo Mariel, donde buscamos tener una presencia fuerte porque vemos que puede ser una punta de lanza para muchos mercados, manifestó en La Habana Francisco González, director de ProMéxico, organismo encargado de desarrollar la participación azteca en la economía internacional. Ambos países, precisó, “se pueden complementar muy bien” desde el punto de vista de la inversión, en sectores como el energético, turismo, servicios y las industrias agroalimentaria y sideromecánica. Con ese objetivo le acompañaron en su visita a la Isla más de 40 directivos y representantes de empresas mexicanas de muy diversa índole. Las palabras del funcionario siguieron a la inauguración de la nueva oficina de ProMéxico en la capital cubana y a la firma de un acuerdo de cooperación entre esa institución y el Centro de Promoción de las Exportaciones de Cuba, reportaron las agencias. EFE, Notimex y AIN. Por su parte, PL destaca que los medios de prensa de la nación americana resaltaron lo que consideraron una nueva era comercial en la relaciones con la mayor de las Antillas.

Terminan obras sociales en varias provincias

EL DESARROLLO constructivo no se detiene en la isla caribeña no obstante sus limitaciones financieras, en particular en obras sociales que mejoran los servicios a la población. A continuación una síntesis de las noticias más recientes publicadas en la prensa. En Bayamo, provincia de Granma, fueron inaugurados el Círculo Infantil Semillitas del ALBA, para 194 pequeños, el policlínico de especialidades del Hospital Provincial Carlos Manuel de Céspedes, la cafetería-dulcería Chocolatera San Juan, un gimnasio biosaludable y el centro deportivo para esgrima. * Zonas residenciales y edificios patrimoniales y turísticos de Sancti Spíritus quedaron remozados con motivo del próximo aniversario 500 de esa ciudad, lo que representó beneficios para unos 20 mil habitantes del centro histórico y de áreas colindantes. * En los últimos meses concluyeron en Calabazas de Sagua de Tánamo, Holguín, 35 obras de impacto social, entre ellas el hospital, la escuela primaria, dos edificios multifamiliares, el correo, sala de video y complejo comercial, con un valor superior al millón 23 mil pesos. * Otra comunidad holguinera beneficiada lo fue Janata, de amplio potencial agrícola, ubicado en el municipio Calixto García, donde se asignaron a sus trabajdores 89 apartamentos remodelados y reconstruidos a partir de una secundaria básica ya no utilizada. Además, el asentamiento cuenta con escuela primaria, guardería, parque infantil, panadería y bodega.

En construcción planta de medicamentos en Tanzania

LA EMPRESA cubana Labiofam construye en Tanzania una planta productora de medicinas y biofertilizantes, para combatir la malaria y el dengue, principales causas de muerte en esa nación africana. Esta nueva industria, cuya terminación está calculada para finales del presente año, significa un ejemplo de transferencia tecnológica y de cooperación Sur-Sur, manifestaron dirigentes tanzanos a PL. Constituirá igualmente un aporte importante al mejoramiento de los suelos destinados a la producción agrícola, muy afectados por el uso indiscriminado de productos químicos.

(Cierre: 30/5/14)

Fuentes: Ahora, Escambray, Demajagua, Granma, Cubadebate, AIN, PL, Notimrex, AP y EFE.

Cuba en tránsito. Entrevista a Juan Valdés Paz


La Ventana reproduce una entrevista al sociólogo y politólogo cubano Juan Valdés Paz, publicada en el más reciente número de la revista El Viejo Topo 

Por Miguel Riera 

Juan Valdés es un veterano sociólogo y politólogo cubano, de larga trayectoria académica y política. Autor de numerosos textos, sus dos últimos libros publicados son: El proceso de organización agraria en Cuba. 1959- 2007 El Espacio y el límite. Ensayos sobre el sistema político cubano

Desde hace algún tiempo recibimos noticias de que se van a producir, o se están produciendo, cambios en Cuba. ¿Qué es realmente lo que está cambiando? 

En Cuba, en todas las esferas y con distintos ritmos, todo está cambiando. De hecho la sociedad cubana actual es muy diferente de aquella de los años ochenta, aunque también se puedan señalar algunas semejanzas. Esos cambios han sido el “efecto combinado” de los impactos de la crisis de los años noventa –de la cual no nos hemos recuperado aún–, de las estrategias para superarla y de las reformas actuales. Por otra parte, aunque estos cambios parecen estar centrados en la esfera económica, también se manifiestan en la esfera política, civil e ideológico-cultural. 

Vayamos entonces por partes. Empecemos por el final: los cambios en el terreno ideológico-cultural 

Respecto de estos cambios tenemos que distinguir, en general, los que ocurren en los estratos dirigentes del Partido y el Gobierno de los que se producen en la población. Los primeros perdieron con el derrumbe del campo socialista europeo el discurso escatológico y triunfalista, de inspiración soviética. La segunda, la población, la confianza en la irreversibilidad de la Revolución y, en parte, la laminación del estrecho vínculo entre la suerte del país y sus destinos personales. 

¿Y entonces? 

Por suerte, el discurso oficial encontró en el nacionalismo radical cubano y en el pensamiento de Martí una oportunidad de reconversión. La población, a pesar de sus nuevas incertidumbres, intuyó que solo el régimen revolucionario podría garantizar los intereses de la nación y de sus grandes mayorías. A su vez la Dirección política entendió que solamente la preservación y desarrollo prioritario de la cultura nacional –identidad, libre creación, inclusión, etc. –permitiría superar la crisis, resistir al enemigo externo y asegurar la continuidad del proyecto de nación. 

De Marx a Martí... ¿cómo repercute ese viaje en la realidad cotidiana? 

Digamos que este viaje de Marx a Martí ha sido tan fácil como el de Martí a Marx. Un nacionalismo radical que predica la independencia nacional, la justicia social, el desarrollo y una democracia popular, está en nuestro mundo periférico más cerca del marxismo de lo que se piensa. Pero en lo inmediato, no parece que la ideología dominante o las disidentes tengan mucho que ver con las tensiones de la vida cotidiana, porque esta parece más sujeta al comportamiento macroeconómico del país que a las veleidades del discurso. 

En otro sentido, el discurso nacionalista radical y socialista sostiene su hegemonía sobre la base de sus conquistas históricas y de su propuesta de una sociedad más inclusiva y equitativa. Las grandes mayorías encuentran en ese proyecto su única alternativa para alcanzar un futuro mejor; por eso resisten las dificultades de todo tipo que conlleva la vida cotidiana en Cuba. 

Últimamente se han producido cambios en la política económica supuestamente destinados a paliar esas dificultades. ¿Lo están consiguiendo? 

El país se encuentra inmerso en un proceso de reforma económica –término que no utiliza el Gobierno– bajo un programa de medidas conocido popularmente como los “Lineamientos”. Estas medidas se pueden agrupar como: de ajuste macroeconómico, de desregulación y de cambios estructurales. Las primeras se orientan a reequilibrar las cuentas nacionales y mejorar el crédito externo; las segundas a redinamizar la economía, completando su recuperación de la crisis de los años noventa y favoreciendo un nuevo ciclo de desarrollo; y las terceras a promover un nuevo modelo económico de base socialista. 

¿Con qué grado de éxito? 

Hasta el momento, los resultados de estas medidas han sido limitados: algunas mejoras en los indicadores macroeconómicos y poca incidencia en la vida cotidiana de la población. A ello ha contribuido un entorno internacional adverso –del cual forma parte inseparable el prolongado bloqueo económico de EEUU sobre la Isla– y la insuficiente movilización de los recursos internos en que se basa la estrategia económica en curso. De hecho, el crecimiento del PIB en los últimos años no ha rebasado el 2 % anual y el nivel de consumo ha crecido aún menos. Quizás lo más importante de las reformas sea la preservación de la política social de la Revolución. 

Ajuste macroeconómico, desregulación y cambios estructurales... ¿Puedes darnos ejemplos concretos de medidas que se hayan tomado en cada uno de esos aspectos? 

Respecto de los ajustes macroeconómicos se pueden mencionar los recortes presupuestarios, la disminución de subsidios y supresión de gratuidades, el pago convenido de la deuda externa, la racionalización de las inversiones... De las desregulaciones, de la supresión de prohibiciones a la venta libre de casas y automóviles, la instauración de un sistema tributario, la descentralización o supresión de procedimientos administrativos, la nueva legislación migratoria; y en cuanto a los cambios estructurales, la desestatización de la tenencia de tierra mediante la entrega de tierras en usufructo a nuevos y viejos productores, la creación de un sector de trabajadores por cuenta propia y cooperativo, el rediseño de una esfera empresarial estatal más autónoma, la ampliación de las relaciones mercantiles y la creación de mercados libres (agropecuarios, artesanos), además de una mayor apertura a la inversión extranjera; entre otras muchas medidas. 

Vistas en conjunto e independientemente de su grado de implementación, estas medidas apuntan hacia un nuevo modelo económico aún en discusión, que se instauraría a partir del 2015. De hecho, existe actualmente una comisión de estudio encargada de elaborar una propuesta de ese modelo, la cual se espera sea objeto de consulta popular. 

¿Puede decirse, entonces, que ese próximo modelo tenderá a ser, al menos en parte, un socialismo con mercado? 

De hecho, los “Lineamientos” incluyen medidas para la ampliación de las relaciones mercantiles y definen un mayor papel del mercado en la regulación de la economía nacional. En la práctica, se ha ido creado un “mercado” segmentado, conformado por diversos mercados minoristas especializados en ciertos productos autorizados a circular en ellos. Algunos de estos mercados son “libre”, es decir, fijan sus precios acorde a la oferta y la demanda; otros, generalmente gestionados por el Estado, funcionan con precios administrados u oficiales. Vale llamar la atención de que una parte importante del consumo de la población se encuentra aún bajo racionamiento y a precios subsidiados, cosa que los “Lineamientos” proponen superar. 

Más en general y en lo referido al modelo económico, los “lineamientos” y su implementación han ido prefigurando una economía socialista, centralmente planificada y con mercado; una economía mixta con predominio de los servicios; un modelo más abierto al mercado y la inversión internacional; una mayor diversificación y descentralización de la gestión; etc. Cada uno de estos aspectos y el propio modelo deberán ser objeto de una mayor definición, cualificación y ponderación; por ejemplo, cuál será la función reguladora del mercado, qué bienes, y cuáles no, pasarán por el mismo; cuál será su relación con el Plan, etc. Consecuentemente, el nuevo modelo económico en ciernes está siendo objeto de un debate social aún muy acotado y deberá, oportunamente, ser debatido abiertamente por la población. En cualquier caso, estimo que el modelo económico de la transición socialista cubana demandará mucha creatividad por parte de su gobierno e intelectuales a fin de dar cuenta de su experiencia histórica, de las nuevas condiciones y de sus “características propias”. 

Deduzco pues que se trata de un proceso en un estado aún muy incipiente, y que existen muchas dudas en relación a los distintos caminos que pueden emprenderse... En resumen: que no está claramente configurado un modelo final definitivo... 

Una comisión del gobierno estudia una propuesta de modelo económico a implementar después del 2015, de cuyas características no existe hasta el momento conocimiento público. Se ha sugerido que, en alguna medida, las reformas económicas en curso preconizan dicho modelo. Como mencioné, acerca de dicho modelo existe un creciente debate en la sociedad. Pero como ya se había advertido, las reformas en curso impondrán una definición más amplia del modelo de transición socialista que lo contiene o fundamenta; al respecto, ya el Presidente Raúl Castro planteó en su discurso por el LV aniversario del triunfo de la Revolución la necesidad de elaborar “una creativa conceptualización del socialismo posible en las condiciones de Cuba…” Por otra parte, tanto el modelo económico como el del socialismo cubano reclamarán una importante reforma constitucional, cosa ya asumida oficialmente. Algo previsible y en mi opinión muy importante, es que tanto la formulación de los nuevos modelos como la reforma constitucional darán lugar a respectivos escenarios de intensa lucha ideológica entre las distintas corrientes políticas internas. 

¿Corrientes políticas internas? ¿Estamos hablando de diferencias de matiz o de algo más importante? 

El régimen cubano enfrenta la oposición política e ideológica de personas, grupos y gobiernos, particularmente el de EEUU. Esta oposición se ubica doctrinalmente desde el neoliberalismo hasta una cierta socialdemocracia, pasando por todos sus matices. Un aspecto compartido por todos ellos, aun que con diferentes argumentos, es su anticomunismo. Aun que esta es fundamentalmente una oposición externa, también tiene alguna representación interna. 

Del lado del régimen socialista “realmente existente” en Cuba hay también personas y grupos con posiciones críticas, algunas de los cuales le pasan por la izquierda y otras por la derecha. Doctrinalmente, estas corrientes se ubican desde posiciones libertarias hasta socialdemócratas de izquierda, pasando por el guevarismo, el fidelismo y el sovietismo. La prioridad absoluta atribuida a la unidad política de las fuerzas de la revolución ha propiciado una cultura, un estilo y una práctica políticos –tanto en el Partido dirigente como en la sociedad– que lleva a “opinar de la manera adecuada, en el momento oportuno y en el lugar conveniente”. Ello hace que la crítica sea un insumo de poco peso en el diseño e implementación de las políticas. 

Por otra parte, en cuanto a los contenidos de esas críticas, estas abarcan desde políticas en curso o en proyecto, hasta el modelo mismo de transición socialista. 

Transición socialista... ¿Cuáles son los modelos sobre los que se discute? 

Oficialmente existen sendas comisiones de Partido y Gobierno que estudian propuestas del “modelo económico, del “modelo socialista” y de la “reforma constitucional”. Siguiendo la práctica establecida, cuando estas propuestas se consideren acabadas se someterán a la consulta de algunas instituciones y de la opinión pública. En ambos momentos influyen e influirán las corrientes de pensamiento más o menos afines a los modelos “socialistas” – soviéticos, chino-vietnamitas, socialdemócratas y también a las experiencias de los gobiernos populares latinoamericanos– sin que ninguna de éstas se adecue a las condiciones de la Revolución Cubana ni a su historia. De manera que los dirigentes y el pueblo cubano tendrán que ser eclécticos y creadores de un modelo propio alrededor del cual se construya el consenso nacional. 

Sin embargo, por lo que sabemos, algunos dirigentes ven con simpatía el modelo chino. ¿Te parece que ese modelo prosigue teniendo el socialismo como principal referencia? 

Como sabes, todas las experiencias históricas del socialismo en el siglo XX fueron, con mayor o menor divergencia, tributarias del modelo soviético. Ahora los chinos declaran que llevan adelante su experiencia socialista mediante una economía de mercado a la cual definen como un socialismo con “características propias”. Esta fórmula le ha permitido a todos los que se reclaman del socialismo proponer sus versiones nacionales como la más adecuada a sus condiciones. Si bien ya nadie alude a un modelo universal de socialismo, de hecho todas las experiencias en curso coinciden en un mayor papel del mercado en su modelo económico. 

Los dirigentes e intelectuales cubanos saben que el modelo chino se atiene a características que no existen en Cuba ni por asomo. Pero a algunos sectores les atrae el acelerado crecimiento de ese país como resultado de su apertura al mercado y a la inversión extranjera, entendiendo que podrían contener esa apertura en el marco de una planificación central y bajo la tutela de un sistema político encabezado por el Partido de vanguardia. 

Los chinos que se declaran socialistas, entre ellos el PCCh, parecen creer que solo el desarrollo ilimitado de las fuerzas productivas, la adecuación a las condiciones de la mundialización, el poder efectivo de una gran potencia y un mayor nivel de bienestar de su población les permitirá alcanzar las “premisas materiales” del socialismo, el cual ven, en todo caso, como un proceso secular. Parte del costo sería instaurar en su sociedad un mayor patrón de desigualdad. 

Si descartamos tan largo plazo, este parece ser el “modelo” que inspira a parte de la izquierda internacional y también a sectores cubanos comprometidos con proyectos de reformas. No obstante, creo que la visión predominante en la dirección del país es que hay que tener en cuenta todas las experiencias y crear una versión autóctona del socialismo. 

En el mundo occidental las noticias sobre los disidentes cubanos, opositores al régimen, son recogidas en los medios de una forma tal que parecen tener un peso importante en la isla. ¿Cuáles el peso real de la disidencia? 

Dejando a un lado el desafortunado uso del término disidencia para denominar la oposición a los regímenes establecidos, independientemente de su legitimidad y reconocimiento popular, en el caso cubano habría que distinguir la oposición ideológica y programática que existe independientemente de intereses foráneos, de aquella vinculada de manera directa o indirecta a la política de otras potencias, principalmente de EEUU. En mi opinión, ambas oposiciones son minoritarias y disponen de escasa legitimidad. 

Más preocupante para la hegemonía de la Revolución es el estrechamiento de su base de apoyo popular activo en la medida que se prolonga el período de recuperación económica y social del país, las reformas en curso no concluyen y la sucesión política generacional se dilata. 

Ese estrechamiento... ¿afecta a todas las capas sociales? ¿Qué piensan la mayoría de jóvenes? 

Los “jóvenes” cubanos se hallan en una sociedad en la que coexisten hasta seis generaciones políticas y en la cual los menores de 30 años solo alcanzan el 30% de la población. Aunque no se dispone de estudios de campo, este “estrechamiento” es menor en las primeras dos generaciones y ascendente en las generaciones siguientes. Se podría decir que de estas generaciones, las tres primeras vivieron mejor que sus padres, la cuarta igual que sus padres y las dos últimas peor que sus padres. Es de suponer que, en grandes números, estas condiciones generacionales hayan influido en el grado de compromiso con el régimen revolucionario o con sus estrategias políticas. Considero que la “última ratio” que sustenta el compromiso de cada una de estas generaciones es la identidad y defensa de la nación cubana. 

En cuanto a qué piensan los jóvenes, generacionalmente hablando y más allá de sus veleidades, creo que los contenidos más importantes son: las críticas no saldadas con la experiencia histórica de la Revolución; su limitada presencia y participación en el poder político; y el sentimiento de que sus expectativas ya no podrán realizarse o tienen un horizonte lejano, en las actuales condiciones de la sociedad cubana. 

¿Por qué un horizonte lejano? ¿Es que eres pesimista sobre los derroteros por los que puede transitar la evolución del régimen? 

El “horizonte lejano” se refiere a los problemas estructurales de la economía cubana, que no serán fáciles de superar en el marco de un proyecto de sociedad no capitalista. De hecho, las reformas económicas en curso tratan de devolver a la economía nacional su viabilidad en condiciones externas e internas sumamente adversas. Una mayor integración a la economía regional latinoamericana y caribeña sería una condición favorable. 

Mi vinculación a medio siglo de la Revolución cubana me hace más optimista que pesimista, pero uno u otro estado de ánimo no me impiden ver los enormes desafíos presentes y futuros que ella deberá enfrentar. Los pesimistas suelen compartir el criterio de que la Revolución concluyó con su primer ciclo de transformaciones estructurales más o menos a mediados de los años setenta; desde entonces reproduce su propio régimen. Los optimistas retienen la visión de que mientras los “objetivos históricos” del proyecto nacional y socialista cubano no se hayan alcanzado, la Revolución estará inconclusa y su proyecto vigente. Obviamente, aquí se introduce el problema de la interpretación que cada generación hará de tales objetivos y de las vías para alcanzarlo. Pero en el escenario histórico actual la continuidad de la Revolución aparece vinculada a la existencia de un poder soberano y popular, a la legitimidad del régimen y a la hegemonía cultural alcanzada por éste, en la cual se incluyen los “tres miedos”, a saber: miedo a perder la soberanía nacional; miedo a perder las conquistas de la revolución; y miedo al capitalismo que visiblemente nos tocaría, sea este a la “mexicana” o a la “dominicana”. 

Para finalizar, quisiera tu opinión, a vista de pájaro, sobre el continente latinoamericano y los distintos grados de relación de Cuba con los países más significativos 

Esta pregunta demandaría una respuesta extensa. Desde una perspectiva histórica, la política de guerra fría de EEUU logró aislar a Cuba del concierto latinoamericano y caribeño desde los años sesenta y durante varias décadas; sorpresivamente, el derrumbe del campo socialista europeo y de la URSS propició que la Isla completase el restablecimiento de relaciones diplomáticas plenas con todos los países de la región. De hecho, Cuba tiene hoy relaciones interestatales normales con todos los Estados de América Latina y el Caribe. Paralelamente, Cuba ha venido integrándose en diversos esquemas de integración económica y mecanismos de concertación política, hasta el punto de presidir la CELAC, en su segundo período. Aunque esta evolución de las relaciones con los países de la región ha estado favorecida por nuevas circunstancias, en ella ha tenido un peso determinante la proyección internacional cubana basada en una política exterior compleja que ha dado cuenta de su principismo –soberanía y autodeterminación plenas, derecho internacional vinculante, objetivos de política exterior expresos, etcétera– así como de su múltiple condición de país caribeño, latinoamericano, tercermundista y socialista. Como es conocido, la región latinoamericana y caribeña ha transitado hacia una posición más independiente, antiimperialista y de mayor desarrollo autónomo; para Cuba esta es una oportunidad extraordinaria para una mayor concertación política e integración. Sin embargo, si agrupamos los países de la región por su progresismo y posición frente a EEUU, podemos distinguir tres ejes en los que se alinean: países con gobiernos populares, como Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y otros; países con posiciones moderadas o centristas, como Brasil, Argentina, Uruguay, los países caribeños y otros; y países con posiciones más cercanas al neoliberalismo y con alianzas más estrechas con EEUU, como Chile, Colombia, Perú, México, Costa Rica y otros. 

¿Y cómo enfoca Cuba sus relaciones con esos tres distintos ejes? 

Cuba proyecta su política exterior tratando de, por un lado, fortalecer la concertación entre los países de los ejes centrista y popular y, por el otro, de concertar a todos los países en el marco de los esquemas de integración y de concertación política vigentes que son transversales a estos ejes. Con esta política, Cuba propicia la acumulación de fuerzas en la región para sostener agendas compartidas y contribuye a la definición de una agenda común que exprese los intereses estratégicos de la región. En esta proyección, los Gobiernos de turno en cada país son factores más o menos favorables a los intereses comunes pero la fuerza de la posición cubana estriba en el fundamento invariable de sus relaciones interestatales y en la defensa de tales intereses estratégicos. 

No obstante esta visión de conjunto, es evidente que Cuba concede a los países del eje radical, en su mayor número integrado en el esquema del ALBA, una importancia mayor, en la medida que sostienen agendas más independientes y hasta contrapuestas a EEUU, y que promueven formas más avanzadas de integración económica y de concertación política en la región. 


Tomado de El Viejo Topo

Murió Eugenio George, el mítico entrenador del voleibol cubano

Eugenio George Laffita, laureado director técnico que durante décadas dirigió a los equipos femeninos cubanos de voleibol, ganadores de tres medallas de oro en Juegos Olímpicos y Campeonatos Mundiales, falleció en la noche del sábado a los 81 años de edad, víctima de cáncer.

Reconocido por la Federación Internacional de Voleibol (FIVB) como el mejor entrenador de equipos femeninos del siglo XX, Eugenio en los últimos años también fue presidente de la Federación Cubana de este deporte y después se mantuvo como asesor de los equipos nacionales.

Por su reconocida trayectoria como técnico y maestro de generaciones pasó a formar parte desde el 2005 del Salón de la Fama del Voleibol. Fue acreedor de las condecoraciones como Héroe Nacional del Trabajo y la Orden del Collar Dorado de la FIVB, concedida por la Confederación NORCECA, de la cual era hasta el momento de su deceso presidente de la comisión técnica y de entrenadores.

El pueblo podrá rendirle tributo desde las 8:00 a.m. de este domingo en la Funeraria de Calzada y K. Llegue nuestras condolencias a sus familiares y amigos.



(Con información del diario Granma)

David Harvey, Thomas Piketty y la contradicción central del capitalismo

Michael Roberts, The Next Recession

David Harvey es un reconocido profesor marxista de Antropología y Geografía en el Centro de Graduados de la Universidad de la Ciudad de Nueva York. Harvey es bastante crítico del libro de Piketty. Reconoce que Piketty proporciona datos de gran importancia sobre la desigualdad de la riqueza y de los ingresos en las principales economías capitalistas desde que el capitalismo se convirtió en el modo dominante de producción y las relaciones sociales desde 1750. "Lo que Piketty sí muestra estadísticamente (y deberíamos estar en deuda con él y sus colegas por eso) es que el capital ha tendido a lo largo de su historia a producir cada vez mayores niveles de desigualdad. Esto, para muchos de nosotros, no es noticia. Era, además, exactamente la conclusión teórica de Marx en el Tomo I de El Capital".

Pero, como apunta Harvey, Piketty nada dice sobre las crisis recurrentes de producción y de inversión del capitalismo. Piketty "no nos dice por qué la crisis de 2008 se produjo y por qué está tomando tanto tiempo para tantas personas para salir de debajo de la doble carga del desempleo y de millones de casas perdidas en una prolongada ejecución hipotecaria. No ayuda a entender por qué el crecimiento es actualmente tan lento en EE.UU. en comparación con China, y por qué Europa está bloqueada en una política de austeridad y de una economía de estancamiento".

Entonces Harvey nos dice que todo lo que Piketty tenía que hacer era leer a Marx. Si lo hubiera hecho, dice Harvey, habría encontrado que "en el Volumen 2 de El Capital de Marx (que Piketty tampoco ha leído y festivamente descarta) Marx señaló que la afición del capital a bajar los salarios en algún momento restringiría la capacidad del mercado para absorber el producto del capital". Entonces Harvey dice que la explicación de las crisis en el capitalismo se encuentra en el Volumen 2 de El Capital de Marx, y no en el volumen 1 o 3.

En realidad, no hay una explicación de las crisis recurrentes del capitalismo que se encuentre en el Volumen 2. Es sobre todo en el Volumen 3, con la esquematización de Marx de la ley de la tendencia de la tasa de ganancia a caer (LTCTG) y sus contra-tendencias.

La explicación alternativa por el “subconsumo” de Harvey no es nueva en él. En su nuevo libro, que parece que vale la pena leer y no he leído todavía, Harvey destaca lo que él ve como "las contradicciones en el corazón del capitalismo - dirigirse, por ejemplo, a acumular capital más allá de los medios para invertirlo, su imperativo de utilizar los métodos más baratos de producción que lleva a consumidores sin medios de consumo... "

De hecho, la posición de Harvey es que la ley de Marx de la rentabilidad es irrelevante para la explicación de las crisis. Esto le lleva a afirmar que la dirección neo-liberal para aumentar los beneficios en la década de 1980 no fue "dictada por cualquier ley matemática" (lo que probablemente significa la ley de Marx de la rentabilidad). Cita a Alan Budd, asesor económico de Margaret Thatcher que confesó 'en un momento de descuido' que las políticas de lucha contra la inflación de la década de 1980 resultaron ser "una muy buena manera de aumentar el desempleo, y el aumento del desempleo fue una manera extremadamente deseable de reducir la fuerza de la clase obrera... lo que se montó en términos marxistas fue una crisis del capitalismo, que recreó un ejército de reserva de mano de obra y ha permitido a los capitalistas hacer grandes ganancias desde entonces" (Budd). Verdaderamente esta cita me hace pensar que la agenda neo-liberal fue en mucho restaurar la rentabilidad que había llegado a los mínimos de la posguerra a finales de los años 1970. Pero al parecer, según Harvey, la profunda recesión, de doble caída, en la década de 1980, que devaluó y destruyó capital y restauró la rentabilidad no tenía nada que ver con eso. En lugar de ello " todo era política". 

Harvey critica a Piketty por no haberse fijado en que la restricción en la participación de los salarios, y el potencial 'subconsumo' que podría crear fue superado por un aumento masivo de la deuda de las familias: "¿dónde está la demanda? Piketty ignora sistemáticamente esta cuestión. En la década de 1990 eludieron la respuesta con una gran expansión del crédito, incluyendo la ampliación de la financiación de hipotecas en los mercados de alto riesgo ("subprime"). Pero la burbuja de activos resultante fue obligada a estallar como lo hizo en 2007-8 derribando a Lehman Brothers y el sistema de crédito con él. "Por lo tanto las crisis son producto de la falta de demanda. Las burbujas del crédito pueden compensar, pero sólo por un tiempo.

Harvey puntualiza que "Las crisis no son eventos singulares. Aunque tienen sus factores desencadenantes evidentes, los movimientos tectónicos que representan tardan muchos años en resolverse ... Con la perspectiva del tiempo, no es difícil de encontrar abundantes signos de problemas por venir mucho antes de una crisis estalla en vista completa. "Pero para él, los signos de la crisis no se encuentran en ningún movimiento de la rentabilidad, sino en crédito, porque "la financiarización global de la deuda- saturada y cada vez más desregulada, que comenzó en la década de 1980 como una forma de resolver los conflictos con el trabajo, al facilitar la movilidad geográfica y la dispersión, produjo su desenlace con la caída del banco de inversión Lehman Brothers el 15 de septiembre de 2008".

Harvey identifica correctamente el defecto clave de Piketty como "una definición errónea del capital. El capital es un proceso, no una cosa. Se trata de un proceso de circulación en el que a menudo el dinero se utiliza para hacer más dinero - aunque no exclusivamente - a través de la explotación de la fuerza de trabajo. Todo el pensamiento económico neoclásico (que es la base del pensamiento de Piketty) se basa en una tautología. La tasa de rendimiento del capital depende de manera crucial de la tasa de crecimiento porque el capital se valora por medio de lo que se produce y no por lo que pasó en su producción". Este es un destaque que James Galbraith y otros, entre ellos yo, han hecho sobre Piketty: no reconocer que el capital no es "la riqueza". Y esto hace la diferencia. Como dice Harvey, si sacamos la vivienda y la riqueza inmobiliaria de la medida del capital, la previsión de Piketty de un rendimiento estable de "capital", que es más alta que la tasa de crecimiento de la tendencia a largo plazo no se sostiene.

En un nuevo documento, Esteban Maito muestra precisamente eso. Usando los propios datos de Piketty, descubre que es la ley de Marx de la tendencia de la tasa de ganancia a caer en el tiempo lo que se confirma por la evidencia, no un retorno estable de Piketty. Explica que "en la perspectiva de Piketty, el capital no está relacionado con la producción o el proceso de valorización. Como sinónimo de la palabra "riqueza", cualquier bien o servicio intercambiable en el mercado es capital. Pero las tendencias descritas por Marx se refieren a la producción capitalista. En este sentido, cualquier evaluación de la teoría marxista, aunque su validación empírica, tiene que considerar este aspecto básico en su análisis. De tal manera, "las viviendas" no deben ser consideradas como parte del capital, como bienes de consumo particulares en lugar de los medios de producción. Consideraciones similares pueden establecerse en otros casos como "los activos financieros" (un circuito puro MM') o "la tierra".

De hecho, durante el último período (desde el máximo alcanzado a mediados de 1960), el retorno, incluso de Piketty, del capital, ha tendido a caer, en línea con la tasa de ganancia marxiana, porque la tierra y la propiedad residencial se han vuelto menos significativos como parte de la riqueza en comparación con las máquinas y la propiedad no residencial.

La ley de Marx de la rentabilidad explica la contradicción central del capitalismo, no la erre ("r") de Piketty, ni 'la falta de medios de consumo' de Harvey.
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Tomado de Sin Permiso 

Luis Suárez: “Cuba es una isla, no una ínsula”

Por Martín Granovsky

Vive, investiga y enseña en La Habana, donde integra el Comité Académico de la Maestría de las Relaciones Internacionales que dicta el Instituto Superior de Relaciones Internacionales Raúl Roa García, adscripto al Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba. Y al mismo tiempo el politólogo Luis Suárez Salazar disfruta no sólo de los intercambios en América latina (fue miembro directivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales y es un participante activo de sus encuentros), sino también de los Estados Unidos.

En Nueva York, Suárez Salazar participó de un seminario de puesta al día sobre Cuba organizado por Clacso y el observatorio latinoamericano de la New School. Después voló a Chicago para el congreso de Asociación de Estudios Latinoamericanos. Allí, en el espacio de Clacso, accedió a dialogar con Página/12 sobre lo que Cuba llama desde 2011 “actualización”, que es el cambio económico pero no sólo eso.

–En los últimos años los cubanos con los que uno puede hablar –funcionarios o investigadores, o alguna vez ciudadanos de a pie en La Habana– parecen conjeturales, cercanos a los escenarios de ensayo-error y esperanzados en que las transformaciones sociales salgan bien. Dicen mucho “creo” y “ojalá”.

–Realmente hoy en diferentes sectores de la sociedad cubana uno encuentra muchos márgenes de incertidumbre relacionados con el impacto de la actualización. En la vida cotidiana, en la familia… En todo.

–¿Por qué justo ahora?

–Porque es el momento en que la actualización está afrontando uno de sus temas más complejos, que es la eliminación de la doble dualidad monetaria. No es un acto simplemente administrativo. No es una decisión abstracta sobre si la economía se queda con el peso cubano convertible o con el no convertible. Tiene que ver con un hecho real, y si la estructura económica del país no puede sustentar la decisión, al final podrían reproducirse fenómenos ya ocurridos en otros países. Podría pasar que se cambia la moneda, pero la inflación te la devora y te va quitando los ceros. Por eso es mejor no simplificar la realidad.

–No es un juego de letras entre el peso cubano, el CUP, y el peso cubano convertible, el CUC.

–No. Al final del camino de la eliminación de la dualidad en lo económico y social el problema mayor es saber cuál va a ser el poder adquisitivo real de la moneda, sea cual fuere. Cuántos bienes y servicios puedo adquirir para satisfacer las necesidades básicas y esenciales. Eso les genera incertidumbre a muchas personas. Ya hay una especie de acostumbramiento a la dualidad monetaria. Las personas y las familias vienen estableciendo estrategias frente a esa realidad. Sin considerar el mercado negro, que es otro asunto, un cubano domina el panorama de cuatro mercados, incluyendo el de los cuentapropistas.

–Sea mala o buena para cada uno, ésa es la realidad de la costumbre cotidiana.

–Y a partir de allí puede haber un elemento de contradicción, porque todo proceso complejo genera contradicciones. Lo esencial, por supuesto, es que la economía tenga capacidad de sustentación. Que sectores claves como el alimentario no dependan tanto de las importaciones, porque además importarían inflación. Y que, a la vez, se realice con éxito el reordenamiento empresarial para la llamada empresa estatal socialista. Si no hay una medida única para evaluar la eficacia, todo se distorsiona. El sector estatal sigue siendo un componente enorme de la economía y funciona con más de una moneda.

–Pero el plan de actualización económica quiere reducir el peso del sector estatal de la economía.

–Sí, la apuesta es que el sector estatal mantenga un peso de sólo el 60 o el 70 por ciento. Cuba era una de las economías más estatalizadas de los procesos socialistas. Estaban fuera los pequeños agricultores y las cooperativas agrícolas. El Estado mantiene el control del comercio exterior.

–Los cubanos, funcionarios y no funcionarios, también parecen metidos de lleno en una dinámica que tendrá mucho de ensayo-error.

–No hay sólo incertidumbre. También cuentan los deseos y las expectativas. Aunque los lineamientos aprobados por el congreso del Partido Comunista plantearon un grupo grande de objetivos, quedaba claro que de hecho habría espacio para una cierta dosis de ensayo y error. También habría espacio para que surgieran nuevas demandas o exigencias que –aun cuando no hubiesen sido expresadas– habría que abordar. Como no soy adivino pero creo que la prospectiva sí es importante, para el análisis yo me muevo en una gama de escenarios. Pero en última instancia todo se moverá con tiempos políticos.

–¿Cuál es el peor escenario?

–Que el impacto de la actualización sea muy adverso, y eso con independencia de la voluntad colectiva. Si es muy adverso puede crear costos sociales y políticos que la sociedad no esté dispuesta a absorber.

–¿Hay otro escenario menos crítico?

–Bueno, el proceso de actualización se basa en una secuencia política. Deberá ir creando a cada momento los consensos políticos necesarios para avanzar. Sin consensos no se puede construir un 40 por ciento de la economía que no esté en manos del Estado.

–Eso supone el funcionamiento de nuevos actores. De nuevos sujetos que hoy ni siquiera existen.

–Más actores, sí, y sobre todo más actores convertidos en sujetos con capacidad de elaborar políticamente los consensos. Y a su vez sujetos capaces de servir como elemento de diálogo para permitir que las personas sean escuchadas.

–No hay un consenso único, de una vez y para siempre.

–No existen los consensos ad eternum. Y agrego algo más, por si la complejidad no bastara. Algo que en mi análisis tiene que ver con un hecho real y objetivo: en Cuba estamos en una transición generacional. En estos momentos todavía están actuando cinco generaciones políticas. No hablo de demografía. Hablo de una generación determinada como tal por el momento en que cada uno entró a la vida política. Una es la generación histórica.

–Esa primera generación sería, supongo, la que protagonizó la revolución.

–La misma. Tiene peso no sólo en el liderazgo, sino también en el conjunto de la sociedad cubana. Como fruto de la obra de la revolución se incrementó la esperanza de vida y hay mucha gente por encima de los 75 años políticamente activa, de lo nacional a lo comunitario. Mi padre tiene 90 y todavía está haciendo política.

–¿Qué hace?

–La emisora local de su pueblo le pide opiniones y él habla. También trabaja en el Consejo de Defensa de la Revolución dentro de la comunidad.

–¿Cuál es la segunda generación?

–La llamada generación guevarista. Es la mía. Los que entramos a la vida política en los primeros años posteriores al triunfo de la revolución. La primera tarea política que tuvo mi generación fue alfabetizar. Hablo de “generación guevarista” por la influencia que tuvieron en no- sotros la personalidad del Che, su pensamiento, sus ideas sobre el papel específico de la juventud, su concepción sobre el hombre nuevo… Sentimos que nos entregaba un proyecto de vida ético asociado al internacionalismo, a los valores morales, a pensar de manera distinta del marxismo.

–¿Tercera generación?

–La de la revolución institucionalizada. La que empieza a hacer política con la primera Constitución, en 1976, cuando también entrega el derecho de sufragio a los 16 años. Esa generación puso los sargentos y los soldados para Angola. Y empezaron a ser diputados, y fueron asumiendo responsabilidades sociales a veces a edades poco pensadas.

–Vamos a la cuarta generación.

–Después viene la generación del período especial. La que entró a la política cuando se estaba derrumbando todo. Se caían el campo socialista, los sueños, las ideas… Una etapa enormemente compleja. En ese período se de- sarticula algo: la idea de que con el estudio continuo y con el trabajo podía lograrse progreso material y social, ascenso social. Que se podía aspirar a mejores salarios y a otro nivel de vida, incluso en relación con tus padres. Se notó esa desarticulación cuando muchos graduados universitarios tuvieron que buscar otros empleos, distintos de los que querían ejercer cuando habían estudiado. O cuando muchos no terminaron sus carreras. Abandonaron más los varones que las mujeres, y eso se nota hoy en el mundo del Estado cubano.

–Las mujeres terminaron de calificarse en aquel momento y actualmente son funcionarias del Estado.

–Sí, a distintos niveles. Igual, con todos los derrumbes que sufrió y presenció, esa cuarta generación siguió participando de un milagro político. El milagro es que la Revolución Cubana haya seguido siendo sustentable. Yo hablo del heroísmo cotidiano de un pueblo, como sujeto colectivo.

–¿Quinta generación, profesor?

–La generación de la batalla de ideas, para usar una expresión que Fidel utiliza desde hace muchísimos años. La generación que entró a la vida política a comienzos del siglo XXI. Lo de Elián movilizó a muchos jóvenes, a muchos estudiantes.

–Claro, esa historia es exactamente del año 2000. Elián González tenía seis años y su madre lo sacó de Cuba en una balsa, pero ella murió en el camino y su padre, que había quedado en Cuba, reclamó la devolución del chico a los Estados Unidos.

–Fue una enorme batalla. Bien, vuelvo al comentario inicial sobre las generaciones y su actuación en la construcción de consensos políticos: esas cinco generaciones todavía estamos participando. Por el orden lógico natural de las cosas, una generación histórica está terminando su ciclo político y la generación guevarista está en un intermedio. No se nos mira como el relevo. Para mí, el peso mayor de la actualización va a recaer en las otras tres generaciones: la de la institucionalización, la del período especial y la nueva, que ya lleva como mínimo diez años haciendo política. Quienes estudian las juventudes cubanas plantean que hay una inversión de prioridades. Han descubierto que hoy están primero la formación profesional y la familia y recién después viene el proyecto social. Antes era al revés: el proyecto social venía primero. Pero no cerremos todo allí. La investigadora María Isabel Domínguez plantea que cuando se indaga por las identidades prepondera el sentido de pertenencia. Tienen identidad nacional: “Soy cubano”, dicen. Ojalá que se identificaran mejor como latinoamericanos nacidos en Cuba, pero ése es mi gusto, ¿no? Lo cierto es que antes de definirse como mujeres, campesinos o lo que fuera, señalan un territorio: Cuba. A veces hay desconfianza, pero no se tiene en cuenta que también esa generación participó de una discusión sobre los lineamientos de la que fueron parte siete millones de cubanos. Vuelvo al tema de los consensos. Cuando hablamos de un socialismo próspero y sustentable, ¿qué van a entender estas generaciones por prosperidad?

–¿Qué van a entender?

–Lo veremos. Insisto: no hablo con desconfianza, sino con la idea de que el futuro no está cerrado, entre otras cosas por el peso que tiene la participación. La participación es uno de los grandes consensos actuales de la sociedad cubana. En la primera elección popular –las elecciones generales de 2012/13–, un 85 por ciento de los ciudadanos ejercitó su derecho al voto. Y el voto es voluntario, lo cual implica que hay una gran masa de gente comprometida con el proceso de actualización. Así como hay población económicamente activa, hay población políticamente activa. Son cubanos que participan de distintas maneras y muchas veces desde muy jóvenes, en organizaciones estudiantiles. Yo tengo confianza en que el escenario más probable sea que la revolución siga contando con el consenso y con el tiempo necesario para redefinir el futuro. En esa lógica elevar el nivel de la participación y la calidad de ella es importante. En Cuba hay muchos canales de participación ciudadana. Votan los que tienen de 16 para arriba, pero no sólo se participa votando. Es necesario crear mecanismos institucionales para incrementar la participación en la toma de decisiones.

–Y en una dinámica de ensayo-error, ¿quién tendrá la legitimidad de señalar qué es error y qué no?

–La calificación de cuál es el error tiene que ser colectiva. Esto lleva anexo un mayor proceso de descentralización. Creo que a la planificación y al plan hay que mantenerlos. Pero esa planificación tiene que tener un nivel mayor de descentralización y un mayor nivel de democratización para el debate. Discutamos la participación de los trabajadores en las empresas estatales. No quitemos responsabilidad a los administradores, pero reactivemos el movimiento sindical. Que los estudiantes tengan mayor participación. En una sociedad compleja no pretenderás que todo se realice por grandes discusiones nacionales. No basta. Y tampoco buscarás que nada de lo que ocurra deje de interactuar con los tiempos políticos.

–Y está el mundo, que sigue andando.

–La revolución es lo que es hoy (tal vez no lo que hubiéramos querido, pero así es) porque forma parte de una revolución inconclusa, en proceso o en de-sarrollo, de América latina y del Caribe. Como hoy el entorno es favorable a Cuba, toda la actualización se va desarrollando dentro de un contexto favorable.

–¿Qué es exactamente lo favorable?

–Acciones como las del nuevo gobierno mexicano, de reestructurar la deuda. La transformación de Brasil en el primer inversor privado. El entorno global importa mucho. Evidentemente uno de los problemas permanentes planteados a lo largo de la nación cubana –ahora hablo de la historia de la nación y no de la historia de la revolución– es cómo interactuar entre una pequeña isla que primero quiso ser independiente y después quiso ser socialista frente a una potencia que tiene un proyecto radicalmente opuesto: la dependencia, e incluso en algún momento la anexión. Allí importan el nuevo papel de China, esta posición de Rusia en el mundo, la eventual ampliación del grupo Brics, de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. ¿Se sumarán la Argentina y otros países? Si ese grupo se amplía y profundiza su labor, mejor para Cuba. El país avanzó muchísimo en relación con América latina y el Caribe. Hoy mantiene dentro de la región las mejores relaciones históricas no sólo en la revolución, sino en toda su historia: Celac, Caricom, Alba, visita de Estado del presidente mexicano al comienzo del mandato. Cuba es una isla, pero no una ínsula. No vive en una campana neumática. Para mí es importante que cuando hablemos del futuro posible lo miremos asociado a los futuribles de lo que va a pasar en América latina, en el Caribe, en las relaciones de los Estados Unidos, en el mundo multipolar que se está construyendo, en la apuesta a una América latina unida y a un mundo multipolar. Ojalá logremos evitar que no se vuelvan a dar perniciosas reconcentraciones económicas que en un momento determinado puedan provocar trastornos políticos y sociales.


Reducir las emisiones de carbono

La semana que viene, se espera que el Organismo de Protección del Medio Ambiente (EPA, por sus siglas en inglés) anuncie las nuevas normas destinadas a frenar el calentamiento de la Tierra. Aunque todavía no conocemos los detalles, los grupos antiecologistas ya auguran unos costes inmensos y una catástrofe económica. No les crean. Todo lo que sabemos indica que podemos lograr grandes reducciones de las emisiones de gases de efecto invernadero con pocos costes para la economía.

Si no, pregunten a la Cámara de Comercio de Estados Unidos.

Bueno, ése no es el mensaje que la Cámara de Comercio intentaba transmitir en el informe que publicó el miércoles. Está claro que intentaba dar la impresión de que las nuevas normas del EPA harían estragos. Pero si uno se centra en el contenido del informe más que en su retórica descubre que, a pesar de los grandes esfuerzos de la Cámara por tergiversar las cosas —como explicaré después, el informe sobrevalora el coste real de la protección medioambiental casi con seguridad—, las cifras son llamativamente bajas.

Concretamente, el informe tiene en cuenta un programa de reducción del carbono que probablemente sea bastante más ambicioso que el que en realidad vamos a tener, y llega a la conclusión de que, de aquí a 2030, el programa costaría cada año 50.200 millones de dólares constantes. Se supone que eso debe parecernos mucho. Sin embargo, si uno conoce un poco la economía de Estados Unidos, eso le suena al Dr. Maligno recitando “un millón de dólares”. En los tiempos que corren, eso no es mucho dinero.

Recuerden que tenemos una economía de 17 billones de dólares ahora mismo y que va a ir creciendo con el tiempo. Así que lo que la Cámara de Comercio está diciendo en realidad es que podemos tomar medidas drásticas en relación con el clima —medidas que transformarían las negociaciones internacionales y sentarían las bases de las actuaciones mundiales— reduciendo nuestros ingresos tan solo la quinta parte de un 1%. ¡Es barato!

También pueden pensar en el cálculo del coste por familia que hace la cámara: 200 dólares al año. Dado que la familia estadounidense media tiene unos ingresos de más de 70.000 dólares anuales, y que esta cifra va a crecer con el tiempo, estamos nuevamente hablando de unos costes que no representan más que una pequeña fracción de un 1%.

Una comparación más útil: el Pentágono ha advertido de que el calentamiento de la Tierra y sus consecuencias representan una amenaza importante para la seguridad. (Los republicanos de la Cámara de Representantes han respondido con una enmienda legislativa que prohibiría a los militares pensar siquiera en este asunto). Actualmente, gastamos 600.000 millones de dólares al año en defensa. ¿De verdad es un despilfarro gastar otro 8% de ese presupuesto en reducir una amenaza grave?


Lo que es bueno para Estados Unidos no es bueno para los hermanos Koch, y viceversa

Y todo esto se basa en las cifras de los propios antiecologistas. Los costes reales serían más bajos casi con seguridad, por tres motivos.

Primero, el estudio de la Cámara de Comercio da por sentado que el crecimiento económico, y el correspondiente aumento de las emisiones, seguirá la norma histórica y se mantendrá en el 2,5% anual. Pero deberíamos esperar un crecimiento más lento en el futuro, a medida que la generación de la explosión demográfica se jubile, lo que hará más fácil alcanzar los objetivos de emisiones.

Segundo, en el análisis de la cámara, el grueso de la reducción de las emisiones se debe a la sustitución del carbón por gas natural. Esto no tiene en cuenta el espectacular avance tecnológico que está produciéndose en las energías renovables, especialmente la energía solar, y que debería facilitar aún más la reducción de las emisiones de carbono.

Tercero, la economía de Estados Unidos sigue deprimida; y en una economía deprimida, muchos de los supuestos costes que hay que afrontar para cumplir la normativa energética no son costes en absoluto. En concreto, la construcción de nuevas centrales eléctricas que emitan poco carbono daría empleo a unos trabajadores y un capital que, de otro modo, estarían parados y, en todo caso, serviría para impulsar la economía estadounidense.

Puede que se pregunten por qué la Cámara de Comercio se opone tan ferozmente a las medidas contra el calentamiento del planeta, cuando el coste es tan pequeño. La respuesta, por supuesto, es que la cámara está al servicio de intereses específicos, particularmente los de la industria del carbón —lo que es bueno para Estados Unidos no es bueno para los hermanos Koch, y viceversa— y también debe prestar atención a las aún más poderosas opiniones anticientíficas del Partido Republicano.

Finalmente, permítanme arremeter contra la última línea de defensa de los antiecologistas, la afirmación de que da igual lo que hagamos porque otros países, China en concreto, seguirán quemando cada vez más carbón. Esto es una tergiversación de los hechos. Sí, nos hace falta un acuerdo internacional para reducir las emisiones, lo que incluye sanciones contra los países que no lo firmen. Pero la falta de disposición de Estados Unidos a actuar ha sido el mayor obstáculo con el que se ha topado ese acuerdo. Si empezamos a tomar medidas serias contra el calentamiento del planeta, sentaremos las bases para que Europa y Japón hagan lo mismo, y para que exista una presión orquestada sobre el resto del mundo también.

Ahora bien, todavía no hemos visto los detalles de la nueva propuesta de acción climática y habrá que esperar a un análisis pormenorizado (tanto económico como medioambiental). Sin embargo, podemos estar razonablemente seguros de que el coste económico de la propuesta será pequeño, porque eso es lo que nos dicen los estudios, incluso los estudios pagados por los antiecologistas, que obviamente querían descubrir lo contrario. Salvar el planeta nos saldría extraordinariamente barato.

Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel de 2008

© New York Times Service 2014

Traducción de News Clips
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