"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

jueves, 26 de enero de 2012

Una nueva forma de tercerizar un trabajo en Internet .

Por Rachel Silverman

[crowdsourcing]El año pasado, el proveedor de acceso a Internet AOL Inc. trató de determinar si estaba usando su videoteca del modo más eficiente. La tarea requería un inventario para saber cuáles de las miles de páginas que publica al día contienen videos.
Daniel Maloney, el ejecutivo de AOL a cargo del proyecto, consideró la creación de un software que detectara videos, pero concluyó que ello llevaría demasiado tiempo y no cumpliría con el plazo del proyecto. También pensó en contratar trabajadores temporales pero se dio cuenta de que eso también dilataría la tarea. Así que optó por una alternativa que está ganando adeptos entre las grandes empresas: el crowdsourcing, una especie de tercerización masiva.
Se trata de proyectos que habitualmente se dividen en tareas pequeñas que son publicitadas en un sitio web y asignadas al que éste interesado en realizarlas. Muchas empresas que han recurrido al crowdsourcing pagan centavos por microtareas para completar proyectos como verificar datos, digitalizar formularios escritos a mano e ingresar información a una base de datos. Decenas de servicios, como Mechanical Turk y CrowdFlower, de Amazon.com, han surgido en los últimos años para ayudar a las empresas a llevar a cabo estas tareas a muy bajos costos.
Los ingresos de las empresas orientadas al crowdsourcing crecieron 74% entre 2010 y 2011, según datos preliminares recopilados por la firma de mercado Crowdsourcing.org.
Las empresas que han utilizado estos servicios señalan que, en general, son más baratos y veloces que contratar empleados temporales o recurrir a firmas tradicionales de tercerización. Este tipo de trabajo puede costar hasta la mitad de una tercerización convencional, indica Panagiotis Ipeirotis, profesor asociado de la Escuela de Negocios Stern de la Universidad de Nueva York.
Algunas microtareas pueden demorar unos pocos segundos y costar algunos centavos de dólar. Otras tareas más complejas que involucran la redacción o transcripción de textos pueden pagar en Estados Unidos entre US$10 o US$20 por trabajo. Labores más especializadas como escribir código, por ejemplo, son mejor remuneradas.
Para su proyecto de video, AOL acudió a Mechanical Turk, que cuenta con cerca de 500.000 trabajadores inscritos provenientes de 190 países. Amazon dice que empresas como Microsoft Corp. y LinkedIn Corp. han usado sus servicios, por los cuales Amazon cobra a los clientes 10% del total del costo de la mano de obra.
AOL le preguntó a los empleados que participaron en la iniciativa de crowdsourcing que identificaran las páginas que contenían videos y determinaran su fuente y ubicación en la página.
Al cabo de una semana, la iniciativa ya estaba en marcha y se completó en un par de meses, cuenta Maloney, un plazo mucho menor de lo que hubiera demorado la compañía en contratar empleados temporales o crear un programa de software específico. AOL no quiso revelar cuánto invirtió, pero Maloney dice que todo el proyecto costó lo mismo que lo que hubieran pagado a dos empleados temporales durante el mismo lapso de tiempo.
La práctica del crowdsourcing, no obstante, genera algunas preocupaciones. Un estudio realizado en 2010 por Ipeirotis, el catedrático de NYU, halló que 40% de las solicitudes de microtareas que apareció en Mechanical Turk durante un período de dos meses correspondió a la elaboración de correo basura. Amazon cuestiona los resultados de la investigación y asegura contar con severas medidas para prevenir el correo basura.
Ipeirotis reconoce que desde que salió el estudio, Amazon ha mejorado la supervisión de Mechanical Turk para impedir el spam.

miércoles, 25 de enero de 2012

La ciudad start-up

Por Javier Navarro

¿Cuál es el mejor modo de gestionar una ciudad? ¿Y si tuviera que ser una start-up llena de energía, dispuesta a reinventarse, a cambiarlo todo de una vez. Incluso se ha hablado de un país start-up. Esto viene por una noticia según la cual Nueva York está intentando convertirse en un nuevo Sillicon Valley, y robarle la innovación a la bahía de San Francisco. Para ello, no contentos con las excelentes Columbia y NYU, van a abrir un campus tecnológico. Se lo han adjudicado a una oferta conjunta del Tecnológico de Israel (Technion) y de Cornell University. Además quieren que otras universidades que acudieron a la oferta proporcionen educación tecnológica de alta calidad en la ciudad.
Leo en las noticias que Esperanza Aguirre propone una isla legislativa para el proyecto de EuroVegas en Madrid, de modo que muchas de las peticiones del inversor sean atendidas. Me pregunto si no podrían hacer algo parecido a la solución neoyorquina y atraer un campus de una universidad de élite mundial que sirva como incubadora tecnológica. De hecho me gustaría que hicieran el mismo o más esfuerzo que están haciendo para atraer al casino. Es cierto que Aguirre ha conseguido que venga un centro de postgrado de la LSE a las afueras de Madrid, pero no es lo mismo.
Recientemente ha salido un ranking con las ciudades con más emprendedores de Europa. En primer lugar está Londres, en segundo lugar París, en tercero Francfort, en cuarto Amsterdam, en quinto Berlín (muy de cerca), en sexto Barcelona y en séptimo Madrid.
Las ciudades españolas lo hacen bastante bien, teniendo en cuenta que España no es el mejor país para hacer negocios de Europa y que la situación económica no es propicia para nada. España es junto con Alemania el único país que tiene más de una ciudad en el top ten. Además, según un estudio prácticamente toda la creación de empleo viene de empresas que fueron fundadas hace cinco años o menos.
Quizás, es hora de que tengamos alcaldes que sean CEOs, que se dedique a reclutar a lo mejor del mundo para que emprendan en sus ciudades, en vez de construir edificios que se quedan vacíos. Por tanto la pregunta es: señora Botella, señor Trias ¿están dispuestos a ser los CEOs que necesitamos?

martes, 24 de enero de 2012

¿Fomenta la austeridad el desarrollo económico?


Robert Shiller, Project Syndicate

En su clásica Fábula de las abejas o A vicios privados beneficios públicos (1724), Bernard Mandeville, el filósofo y satírico británico de origen holandés, describió –en verso– una sociedad próspera (de abejas) que de repente optó por hacer de la austeridad una virtud y abandonó todo el exceso de gasto y el consumo derrochador. Entonces, ¿qué ocurrió?

¡La propiedad despreciada,
abandonadas las glebas,
la maravilla cual Tebas
con música edificada!
La más suntuosa morada,
lujo de sus moradores,
con carteles delatores
se ofrece al mejor postor.
Sobran artista y pintor,
poderosos y constructores.
Los escasos habitantes,
devotos de la templanza,
hoy luchan por la pitanza,
si por el dispendio antes (…)


(Traducción de Alfonso Reyes)


Se parece mucho a la situación en la que se han encontrado muchos países avanzados, después de que se lanzaran planes de austeridad provocados por la crisis, ¿verdad? ¿Será Mandeville un profeta válido para nuestros tiempos?

La Fábula de las abejas tuvo muchos lectores y suscitó grandes polémicas, que han continuado hasta hoy. Los planes de austeridad adoptados por los gobiernos en gran parte de Europa y en otras partes del mundo y la reducción del gasto en consumo también por los particulares amenazan con producir una recesión mundial.

Pero, ¿cómo podemos saber si Mandeville está en lo cierto en relación con la austeridad? Su método de investigación –un largo poema sobre su teoría– no resulta convincente precisamente para nuestros oídos modernos.

El economista de Harvard Alberto Asesina ha resumido recientemente la documentación sobre si la reducción de los déficits estatales –es decir, los recortes de gastos o los aumentos de los impuestos o las dos cosas– siempre provoca semejantes efectos negativos: “La respuesta a esa pregunta es un rotundo ‘no’ ”. A veces, incluso con frecuencia, las economías prosperan en gran medida después de que se reduzca profundamente el déficit del Estado. A veces –tan sólo tal vez–, el programa de austeridad aumenta la confianza de tal modo, que desencadena una recuperación.

Debemos examinar este asunto con detenimiento, teniendo en cuenta que la cuestión planteada por Mandeville es, en realidad, estadística: el resultado de la reducción del déficit estatal nunca es del todo previsible, por lo que sólo podemos preguntarnos qué probabilidad hay de que semejante plan logre restablecer la prosperidad económica, y el problema mayor al respecto es el de explicar la posible causalidad inversa.

Por ejemplo, si las pruebas de una futura fortaleza económica hacen preocuparse a un gobierno por el recalentamiento económico y la inflación, podría intentar enfriar la demanda interna aumentando los impuestos y reduciendo el gasto estatal. Si sólo logra evitar en parte el recalentamiento económico, podría parecer a los observadores casuales que la austeridad ha fortalecido, en realidad, la economía.

Asimismo, el déficit estatal podría disminuir no por la austeridad, sino porque la anticipación por parte del mercado de valores del crecimiento económico propicie unos mayores ingresos por el impuesto sobre las plusvalías. Una vez más, parecería, al examinar el déficit estatal, que se trataba de un caso de prosperidad propiciada por la austeridad.

Jaime Guajardo, Daniel Leigh y Andrea Pescatori, del Fondo Monetario Internacional, han estudiado recientemente planes de austeridad aplicados por gobiernos de diecisiete países en los treinta últimos años, pero su planteamiento difirió del de investigadores anteriores. Se centraron en el propósito del gobierno y examinaron lo que los funcionarios habían dicho en realidad, no simplemente la tónica de la deuda pública. Leyeron los discursos sobre el presupuesto, examinaron los programas de estabilidad e incluso estudiaron las entrevistas hechas a figuras gubernamentales en los noticieros televisivos. Consideraron planes de austeridad sólo aquellos casos en que los gobiernos aplicaron subidas de impuestos o recortes de gastos porque les pareció que ésa era una política que podía rendir beneficios a largo plazo y no como reacción a las perspectivas económicas a corto plazo y porque pretendieran reducir el riesgo de recalentamiento.

Con su análisis descubrieron una clara tendencia por parte de los programas de austeridad a reducir el gasto en consumo y debilitar la economía. Esa conclusión, de ser válida, constituye una severa advertencia a las autoridades actuales.

Pero los críticos, como, por ejemplo, Valerie Ramey, de la Universidad de California en San Diego, creen que Guajardo, Leigh y Pescatori no han demostrado exhaustivamente su tesis. Según Ramey, es posible que sus resultados reflejaran una clase diferente de causalidad inversa, si los gobiernos tienen más tendencia a reaccionar ante niveles elevados de deuda pública con programas de austeridad cuando tienen razones para creer que las condiciones económicas podrían hacer que la carga de la deuda resultara particularmente preocupante.

Puede que eso no parezca probable: lo lógico sería que unas perspectivas económicas malas inclinaran a los gobiernos a aplazar –en lugar de acelerar– las medidas de austeridad y, en respuesta a sus observaciones, los autores sí que intentaron tener en cuenta la gravedad del problema de la deuda estatal tal como la interpretaban los mercados en el momento en que se ejecutaron los planes y obtuvieron resultados muy similares. Ahora bien, Ramey podría estar en lo cierto. En ese caso, nos parecería que a los recortes de gastos estatales o a los aumentos de impuestos suelen seguir malos tiempos económicos, aun cuando la causalidad sea la inversa.

En última instancia, el problema que plantea la evaluación de los programas de austeridad es el de que los economistas no pueden hacer experimentos enteramente controlados. Cuando los investigadores ensayaron el Prozac en pacientes deprimidos, dividieron sus sujetos al azar en grupos de control y experimentales e hicieron muchos ensayos. Eso es algo que no podemos hacer con la deuda nacional.

Así, pues, ¿hemos de concluir que el análisis histórico no nos brinda enseñanzas útiles? ¿Debemos volver al razonamiento abstracto de Mandeville y algunos de sus sucesores, incluido John Maynard Keynes, quien pensaba que había razones para esperar que la austeridad produjera depresiones?

No hay una teoría abstracta que pueda predecir cómo reaccionarán las personas ante un programa de austeridad. No tenemos otra opción que la de examinar la documentación histórica y la estudiada por Guajardo y sus coautores sí que revela que a las decisiones gubernamentales deliberadas de adoptar programas de austeridad han solido seguir épocas duras.

Las autoridades no pueden permitirse el lujo de esperar durante decenios a que los economistas conciban una respuesta definitiva, que podría no encontrarse nunca, pero, a juzgar por la documentación de que disponemos, parece probable que los programas de austeridad en Europa y en otras partes den resultados decepcionantes.

lunes, 23 de enero de 2012

La revuelta de la burguesía asalariada


Por Slavoj Žižek, Tlaxcala

¿Cómo se convirtió Bill Gates en el hombre más rico de Estados Unidos? Su riqueza no tiene nada que ver con los costos de producción de lo que Microsoft vende: por ejemplo, no es un resultado de que su compañía elabore buenos productos a precios más bajos que la competencia, o que 'explote' a los trabajadores con mayor éxito (Microsoft paga a los trabajadores intelectuales un salario relativamente alto). Si ese hubiera sido el caso, Microsoft ya hubiera quebrado hace mucho tiempo: y la gente elegiría sistemas no comerciales como Linux que son tan buenos como los productos de Microsoft, e incluso mejores. Millones de personas siguen comprando el software de Microsoft porque este se impuso como si fuera un estándar universal, prácticamente monopolizando el campo, como una encarnación de lo que Marx llamó 'el intelecto general' para referirse al conocimiento colectivo en todas sus formas, desde la ciencia al saber-hacer práctico. Gates privatizó efectivamente parte del intelecto general y se enriqueció apropiándose de la renta resultante.

La posibilidad de que el intelecto general sea privatizado fue algo que Marx nunca previó en sus textos sobre el capitalismo (en gran parte porque pasó por alto su dimensión social). Sin embargo, este es el núcleo de las luchas actuales sobre la propiedad intelectual: como el rol del intelecto general -basado en el conocimiento colectivo y la cooperación social- ha aumentado en la era del capitalismo post-industrial, entonces la riqueza puede ser acumulada fuera de toda proporción con el trabajo involucrado en su producción. El resultado no es, como Marx pareciera haber previsto, la auto-disolución del capitalismo, sino la transformación gradual de la ganancia generada por la explotación del trabajo en la renta apropiada mediante la privatización del conocimiento.

Lo mismo se aplica a los recursos naturales, la explotación de los cuales es una de las fuentes principales de renta en el mundo. Lo que viene después, es una lucha permanente por quién recibe la renta: los ciudadanos del Tercer Mundo o las corporaciones occidentales. Es irónico que al explicar la diferencia entre trabajo (el cual en su uso produce excedente y otros commodities (cuyo valor se consume al ser usados), Marx utiliza el petróleo como ejemplo de un commodity 'ordinario'. Ahora, cualquier intento de conectar el alza y la caída del precio del petróleo con el alza y la caída de los costos de producción o con el precio de la explotación del trabajo no tendría sentido: los costos de producción son insignificantes como proporción del precio que se paga por el petróleo, un precio que es realmente la renta que los dueños de los recursos pueden exigir gracias a una oferta limitada.
Damien Hirst, Templo, detalle (2010)


Una consecuencia del alza en la productividad generada por el impacto del crecimiento exponencial del conocimiento colectivo es un cambio en el rol del desempleo. Es el éxito mismo del capitalismo (mayor eficiencia, aumento de la productividad, etc.) lo que produce desempleo, haciendo que más y más trabajadores sean innecesarios: lo que debería ser una bendición -que se necesite menos trabajo duro- se vuelve una maldición. O, para decirlo de otra manera, la posibilidad de ser explotado en un trabajo de largo plazo se considera ahora como un privilegio. El mercado mundial, como lo dijo Fredric Jameson, es ahora 'un espacio en el que todos han sido alguna vez trabajadores productivos, y en el que el trabajo en todas partes ha comenzado a ser valuado fuera del sistema'. En el proceso en desarrollo de la globalización capitalista, la categoría de desempleado ha dejado de estar limitada al 'ejército de reserva de mano de obra' definido por Marx; también incluye lo que Jameson describe como 'aquella masiva población alrededor del mundo que ha sido, como si estuviera "fuera de la historia", deliberadamente excluida de los proyectos modernos del capitalismo del Primer Mundo y descartada como un caso terminal o sin esperanzas': los llamados estados fracasados (R.D. del Congo, Somalia), víctimas del hambre o de los desastres ecológicos, atrapados por seudo-arcaicos 'odios étnicos', recipientes de filantropía y ONGs o blancos de la 'lucha contra el terrorismo'. La categoría de los desempleados, por lo tanto, ha sido expandida para abarcar a un vasto rango de personas, desde los desempleados temporales, hasta los que han perdido toda posibilidad de ser empleados y los desempleados permanentes, hasta los habitantes de ghettos y villas miserias o favelas (todos estos con frecuencia dejados de lado por el mismo Marx como 'lumpen-proletarios'), y finalmente, las poblaciones enteras o estados excluidos del proceso capitalista global, como espacios en blanco en los mapas antiguos.

Algunos dicen que esta nueva forma de capitalismo provee nuevas posibilidades de emancipación. Esta es justamente la tesis enunciada en Multitude (Multitud) por Hardt y Negri, que trata de radicalizar a Marx, quien planteó que si se corta la cabeza del capitalismo, se obtiene el socialismo. Marx, según ellos, estuvo restringido por la noción del trabajo industrial mecánico organizado de manera centralizada, automatizada y jerárquica, lo que hizo que percibiera el 'intelecto general' como algo similar a una agencia central de planificación; es solamente hoy, con el auge del 'trabajo inmaterial' , que se vuelve 'objetivamente posible' un cambio revolucionario. Este trabajo inmaterial abarca dos polos: va desde el trabajo intelectual (producción de ideas, textos, programas, etc.) al trabajo afectivo (llevado a cabo por doctores, personas que cuidan niños, asistentes de vuelo). Hoy, el trabajo inmaterial es 'hegemónico' en el sentido en que lo proclamó Marx que, en el capitalismo del siglo XIX, la producción industrial masiva era hegemónica: se impuso no por la fuerza de los números sino por una razón clave, el emblemático rol estructural. Lo que surge es un nuevo y vasto dominio llamado el conocimiento compartido 'común" y nuevas formas de comunicación y cooperación. Los productos de la producción inmaterial no son objetos sino nuevas relaciones sociales o interpersonales; la producción inmaterial es bio-política, la producción de vida social.

Hardt y Negri describen en este libro el proceso que los ideólogos del capitalismo 'posmoderno' de hoy celebran como el pasaje de la producción material a la simbólica, de la lógica centralista-jerárquica a la lógica de la auto-organización y cooperación con múltiples centros. La diferencia es que Hardt y Negri son eficazmente fieles a Marx: tratan de probar que Marx tenía razón, que el avance del intelecto general es, en el largo plazo, incompatible con el capitalismo. Los ideólogos del capitalismo posmoderno sostienen una posición diametralmente opuesta: dicen que la teoría marxista (y la práctica) permanece dentro de los límites de la lógica jerárquica del control del estado centralizado y por lo tanto, no puede hacer frente a los efectos sociales de la revolución informática. Existen buenas razones empíricas para esta postura: lo que efectivamente arruinó a los regímenes comunistas fue su incapacidad para adaptarse a la nueva lógica social provista por la revolución informática: trataron de conducir la revolución dándole la forma de otro proyecto a gran escala planificado por el estado centralizado. La paradoja es que lo que Hardt y Negri halagan como la única chance de superar el capitalismo es también un factor positivo para los ideólogos de la revolución informática como el avance de un nuevo capitalismo 'sin fricciones'.

El análisis de Hardt y Negri tiene algunos puntos débiles en la explicación de por qué el capitalismo ha sido capaz de sobrevivir lo que debería haber sido (en términos marxistas clásicos) una nueva organización de la producción que lo volviera obsoleto. Ellos subestiman el grado en el cual el capitalismo actual ha logrado (al menos en el corto plazo) privatizar el intelecto general, al igual que el grado en el cual, además de la burguesía, los mismos trabajadores se están volviendo prescindibles (con una cantidad cada vez mayor no solo temporalmente desempleada sino estructuralmente sin empleo).

Si el viejo capitalismo idealmente involucraba un empresario que invertía su dinero (propio o prestado) en la producción que él se encargaba de organizar y administrar, y luego obtenía ganancias, hoy aparece un nuevo tipo ideal: ya no es el empresario que tiene su propia compañía, sino un experto manager (o un consejo gerencial presidido por un ejecutivo) que maneja una compañía que pertenece a un banco (también manejado por managers que no son los dueños del banco) o por inversores dispersos. En este nuevo tipo de capitalismo ideal, la vieja burguesía no tiene una función, por lo que se le ha asignado una nueva función como managers asalariados: la nueva burguesía recibe salario, e incluso si son dueños de una parte de la compañía, pueden ganar acciones como remuneración adicional ('bonos' por su 'éxito').

Esta nueva burguesía sigue apropiándose del excedente pero de una manera (mistificada) de lo que se ha llamado 'salario excedente': reciben mucho más que el 'salario mínimo' del proletariado (un punto de referencia a menudo mítico cuyo único ejemplo real en la economía global de hoy es el salario de los obreros de las maquiladoras o 'talleres del sudor' en China o Indonesia), y es esta distinción con los proletarios comunes lo que determina su estatus. La burguesía en el sentido clásico, por lo tanto, tiende a desaparecer: los capitalistas reaparecen como un subconjunto de trabajadores asalariados, como managers que están calificados para ganar más gracias a su capacitación (es por ello que las 'evaluaciones' seudo-científicas son de importancia crucial: dan legitimidad a las disparidades salariales). La categoría de trabajadores que ganan un salario excedente, lejos de estar limitada a los managers, abarca toda clase de expertos, administradores, funcionarios públicos, doctores, abogados, periodistas, intelectuales y artistas. El excedente que reciben tiene dos formas: más dinero (para managers, etc.) pero también menos trabajo y más tiempo libre (para algunos intelectuales pero también para administradores públicos, etc.).

Fritz Kahn, El ser humano como palacio industrial (1926)


El procedimiento de evaluación que califica a algunos trabajadores para recibir un salario excedente es un mecanismo arbitrario de poder e ideología, que no tiene ninguna conexión seria con su capacidad real; este salario excedente existe no por razones económicas sino políticas: para mantener una 'clase media' con fines de estabilidad social. La arbitrariedad de la jerarquía social no es un error, sino justamente el objetivo, con la arbitrariedad de la evaluación adquiriendo un papel análogo al de la arbitrariedad del éxito de mercado. La violencia amenaza con explotar no cuando hay demasiada contingencia en el espacio social, sino cuando uno trata de eliminar la contingencia. En La marque du sacré, Jean-Pierre Dupuy concibe la jerarquía como uno de los cuatro mecanismos ('dispositifs symboliques') cuya función es lograr que la relación de superioridad no sea humillante: la misma jerarquía (un orden impuesto externamente que me permite experimentar mi estatus social más bajo como independiente de mi valor inherente); desmitificación (el mecanismo ideológico que prueba que la sociedad no es una meritocracia sino el producto de luchas sociales objetivas, que me ayuda a no llegar a la conclusión penosa de que la superioridad de otro es el resultado de sus méritos y logros); contingencia (un mecanismo similar, por el cual entendemos que nuestra posición en la escala social depende de una lotería natural y social; los que tienen suerte son los que nacieron con los genes correctos en familias ricas); y la complejidad (las fuerzas incontrolables tienen consecuencias impredecibles; como el caso de la mano invisible del mercado que puede conducir a mi fracaso y al éxito del vecino, incluso si yo trabajo más y soy mucho más inteligente). Al contrario de las apariencias, estos mecanismos no cuestionan ni amenazan la jerarquía, sino que la hacen más aceptable, dado que 'lo que desencadena la agitación de la envidia es la idea de que el otro merece su buena suerte y no la idea opuesta -que es la única que puede ser expresada abiertamente'. Dupuy extrae de esta premisa la conclusión de que es un gran error pensar que una sociedad razonablemente justa, que además se percibe a sí misma como justa, estará en consecuencia libre de todo resentimiento: al contrario, es precisamente en este tipo de sociedad que aquellos que ocupan posiciones inferiores hallarán una salida para su orgullo herido en expresiones violentas de resentimiento.

Conectada a esta idea, está la coyuntura a la que se enfrenta China hoy: el propósito ideal de las reformas de Deng fue el de introducir el capitalismo sin una burguesía (dado que esta sería la nueva clase dominante); ahora, sin embargo, los líderes chinos están haciendo el penoso descubrimiento que el capitalismo sin una jerarquía estable (otorgada por la existencia de una burguesía) genera una permanente inestabilidad. Entonces, ¿qué camino tomará China? Los antiguos comunistas, mientras tanto, emergen como los managers más eficientes del capitalismo debido a su enemistad histórica hacia la burguesía como clase, y esto encaja perfectamente con la tendencia del capitalismo actual de convertirse en un capitalismo de managers sin una burguesía -en ambos casos, como lo expresó Stalin hace mucho tiempo, 'los cuadros deciden todo'. (Una diferencia interesante entre China y Rusia en la actualidad: en Rusia, los profesores universitarios reciben salarios ridículamente bajos -son, de hecho, parte del proletariado- mientras que en China están bien recompensados con un salario excedente como una manera de garantizar su docilidad.)
Nam June Paik, Robot de Andy Warhol (1994)


La noción de salario excedente también abre una nueva perspectiva para analizar las actuales protestas 'anticapitalistas'. En épocas de crisis, los candidatos obvios para 'ajustarse el cinturón' son los niveles más bajos de la burguesía asalariada: las protestas políticas son su único recurso, si quieren evitar unirse al proletariado. Aunque sus protestas están nominalmente dirigidas contra la lógica brutal del mercado, están en efecto protestado contra la erosión gradual de su posición económica (políticamente) privilegiada. Ayn Rand expresa una fantasía en La rebelión de Atlas de una huelga de capitalistas 'creativos', una fantasía realizada perversamente en las huelgas actuales, que en su mayoría son llevadas a cabo por la 'burguesía asalariada' empujada por el miedo a perder sus privilegios (el excedente sobre el salario mínimo). Estas no son protestas proletarias, sino protestas contra la amenaza de ser reducidos a proletarios. ¿Quién se atreve a hacer huelga hoy, cuando el hecho de tener un trabajo permanente se ha vuelto un privilegio? No ciertamente los trabajadores con los salarios más bajos (lo que queda de ellos) de la industria textil u otras, sino los trabajadores privilegiados cuyos trabajos están garantizados (maestros/profesores, empleados del transporte público, policías). Esto también se aplica a la ola de protestas estudiantiles: su principal motivación es el miedo de que la educación superior deje de garantizarles un salario excedente más adelante.

Al mismo tiempo, es claro que el enorme resurgimiento de protestas durante el año pasado, desde la Primavera Árabe hasta Europa Occidental, desde Ocupar Wall Street hasta China, desde España hasta Grecia, no deben ser dejadas de lado como simples revueltas de la burguesía asalariada. Cada caso tiene que ser visto desde sus propios méritos. Las protestas estudiantiles en Gran Bretaña fueron claramente diferentes de las revueltas de agosto, que fue un carnaval consumista de destrucción, una verdadera explosión de los excluidos. Uno puede argumentar que las revueltas de Egipto comenzaron en parte como una revuelta de la burguesía asalariada (jóvenes educados protestando contra la falta de perspectivas) pero este fue solo un aspecto de una gran protesta contra un régimen opresivo. Por el otro lado, la protesta apenas movilizó a los trabajadores pobres o a los campesinos, y la victoria electoral de los musulmanes es un indicio de la estrecha base social de la protesta secular original. Grecia es un caso especial: en las últimas décadas, se creó una nueva burguesía asalariada (especialmente en la administración estatal sobredimensionada) gracias a la ayuda financiera y los préstamos de la UE, y las protestas estaban motivadas en gran parte por la amenaza de perder esos privilegios.

Mientras tanto, la proletarización de la burguesía con los salarios más bajos está acompañada en el extremo opuesto por la irracionalmente enorme remuneración de los managers y banqueros en los puestos más altos. Esta remuneración es económicamente irracional dado que, como lo han demostrado investigaciones en EE.UU., tiende a ser proporcionalmente inversa al éxito de la compañía. Más que hacer una crítica moralista de estas tendencias, deberíamos interpretarlas como signos de que el sistema capitalista ya no es capaz de alcanzar un nivel de estabilidad auto-regulada -en otras palabras, que amenaza con perder el control.

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[Texto agregado por Tlaxcala]

En años recientes, ha habido mucha gente reclamando por reformas y restricciones de los derechos intelectuales de la propiedad. A principio, fueron unos pocos pero ahora hay varios defensores que dicen: "Tenemos que considerar las patentes, tenemos que considerar los derechos de autor". ¿Cuál es el motor de esto, y piensa usted que las leyes de propiedad intelectual deben ser reformadas?

No, yo diría que esto se aplica a las economías del mundo, hoy hay más personas que creen en la propiedad intelectual que nunca. Hay menos comunistas en el mundo actual de lo que había antes. Hay algunos, una suerte de nuevos comunistas modernos, que quieren eliminar los incentivos para los músicos, cineastas y gente que trabaja con software bajo diferentes apariencias, Ellos creen que los incentivos no deberían existir.

Y este debate siempre va a estar presente. Yo sería el primero en decir que el sistema de patentes necesita actualizaciones -incluyendo el sistema de patentes en EE.UU. Hay algunos objetivos para circunscribir determinados elementos de reforma. Pero sobre la idea de que EE.UU. ha encabezado la creación de compañías y de trabajos, porque hemos tenido el mejor sistema de propiedad intelectual, sobre esa idea, yo no tengo ninguna duda; y cuando la gente dice que quiere tener la economía más competitiva, tiene que aceptar un sistema de incentivos. La propiedad intelectual es el sistema de incentivos para los productos del futuro.

Bill Gates, entrevistado por Michael Kanelos, enero de 2005 [agregado por Tlaxcala]

viernes, 20 de enero de 2012

Mensajes de Raúl Castro en 2011

Mensajes de Raúl Castro en 2011
Jorge Luis Baños - IPS
La necesidad de forjar un consenso nacional sobre la actualización del modelo cubano, la resistencia a los cambios y el ritmo de las reformas, la renovación generacional, la no discriminación por motivos de religión, raza o género, así como las amenazas que representan para el país fenómenos como el de la corrupción, estuvieron presentes en las escasas intervenciones del presidente de Cuba, Raúl Castro, durante 2011.
  En un intento por sistematizar esas intervenciones, IPS Cuba realiza la presente sistematización, con la idea de no necesariamente reproducir las frases textuales del mandatario, sino más bien de resumir las principales ideas expresadas por el presidente en el año del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba y en vísperas de la Conferencia Nacional partidista, prevista para enero de 2012.

Consenso nacional

El Partido Comunista del Cuba (Pcc) tiene capacidad para conducir un diálogo serio y transparente con la población sobre cualquier asunto, por sensible que éste fuera, máxime cuando se trata de ir forjando un consenso nacional acerca de los rasgos que deberán caracterizar al modelo económico y social del país.

Abastecimiento normado

La eliminación de la libreta de abastecimiento debe verse como una medida imprescindible para erradicar las profundas distorsiones existentes en el funcionamiento de la economía y la sociedad en su conjunto. Previamente, habrá que realizar otras transformaciones para incrementar la eficiencia y la productividad del trabajo, a fin de garantizar con estabilidad niveles de producción y oferta de los productos y servicios básicos a precios no subsidiados y a la vez accesibles a todos los ciudadanos.

Programas sociales

Para garantizar las conquistas del socialismo sin retroceder en su calidad y alcance, los programas sociales deben caracterizarse por una mayor racionalidad, de manera que con gastos menores se obtengan resultados superiores y sostenibles en el futuro y que, además, guarden una adecuada correlación con la situación económica general de la nación.

Subsidio a sectores vulnerables

En Cuba, bajo el socialismo, jamás habrá espacio para las “terapias de choque” en contra de las personas más necesitadas. Nadie quedará desamparado y se reorganiza el sistema de atención para asegurar el sostenimiento diferenciado y racional de aquellos que realmente lo requieran. En lugar de subsidiar masivamente productos, como hasta ahora, se pasará progresivamente al apoyo de personas sin otro sostén.

Trabajo por cuenta propia

El incremento del sector no estatal de la economía, lejos de significar una privatización de la propiedad social, “como afirman algunos teóricos”, está llamado a convertirse en un factor facilitador para la construcción del socialismo en Cuba, ya que permitirá al Estado concentrarse en la elevación de la eficiencia de los medios fundamentales de producción, propiedad de todo el pueblo y desprenderse de la administración de actividades no estratégicas para el país.

Organización según facultades y funciones

Para descentralizar y cambiar la mentalidad, es requisito obligado elaborar el marco regulatorio que defina con claridad las facultades y funciones de cada eslabón, acompañadas por los procedimientos de control contable, financiero y administrativo. En este sentido, se trabaja desde hace un par de años para perfeccionar el funcionamiento, la estructura y composición de los órganos de gobierno en los diferentes niveles de dirección: está en vigor el Reglamento del Consejo de Ministros, la reorganización del sistema de trabajo con los cuadros del Estado y el gobierno, la introducción de procedimientos de planificación de las actividades principales y el establecimiento de las bases organizativas para disponer de un sistema de información del cobierno.

Sin margen a la improvisación

No hay peor ley que aquella que no se cumple o no se hace cumplir. Los cuadros deben habituarse a trabajar con los documentos rectores que emiten los órganos facultados y abandonar el irresponsable vicio de engavetarlos. Los órganos superiores del partido y del poder estatal y gubernamental deben mantener una sistemática y estrecha vigilancia sobre el proceso de actualización del modelo cubano y ser capaces de introducir oportunamente los ajustes apropiados para corregir efectos negativos.
Del mismo modo, se debe cultivar y preservar la interrelación incesante con las masas, despojada de todo formalismo, para lograr una retroalimentación eficaz de sus preocupaciones e insatisfacciones y que sean precisamente ellas quienes indiquen el ritmo de los cambios que deban introducirse.

Seguimiento y control de los cambios

La Comisión Permanente del cobierno para la Implementación y Desarrollo de los lineamientos aprobados por el VI Cogreso del Pcc, subordinada al Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, tiene la responsabilidad de controlar, verificar y coordinar las acciones derivadas de los lineamientos aprobados en el congreso, así como proponer la incorporación de nuevos lineamientos, considerado imprescindible en el fupuro. El Comité Central del Pcc se reunirá no menos de dos veces al año e incluirá como primer punto, en todos sus plenos, un informe del Estado de la implementación de los acuerdos adoptados en el VI Congreso acerca de la actualización del modelo económico y el análisis de cumplimiento del plan de la economía.

Tránsito hacia la descentralización

El modelo excesivamente centralizado que caracteriza a la economía deberá transitar, “con orden y disciplina y con la participación de los trabajadores”, hacia un sistema descentralizado, en el que primará la planificación, como rasgo socialista de dirección, pero no ignorará las tendencias presentes en el mercado, lo que contribuirá a la flexibilidad y permanente actualización del plan.

Ambiente

Los efectos del cambio climático son ya devastadores y la falta de voluntad política de las naciones industrializadas impide adoptar las acciones urgentes e imprescindibles para prevenir la catástrofe.

Plantillas infladas

El reordenamiento de la fuerza laboral en el sector estatal continuará adelante, “sin prisas, pero sin pausa” y su ritmo estará determinado por la capacidad de ir creando las condiciones requeridas. A ello debe contribuir, entre otros factores, la ampliación y flexibilización del trabajo en el sector no estatal.

Papel de la prensa

Dejar atrás, definitivamente, el hábito del triunfalismo, la estridencia y el formalismo al abordar la actualidad nacional y generar materiales escritos y programas de televisión y radio, que por su contenido y estilo capturen la atención y estimulen el debate en la opinión pública.

Estados Unidos

Se reitera la disposición al diálogo y la voluntad cubana de asumir el desafío de sostener una relación normah con Estados Unidos, en la que se pueda convivir de manera civilizada con las diferencias existentes entre ambos países, pero sobre la base del respeto mutuo y la no injerencia en los asuntos internos.

Desatar las fuerzas productivas

Es una tarea estratégica desterrar definitivamente “la mentalidad de la inercia” entre funcionarios y dirigentes para desatar los nudos que atenazan al desarrollo de las fuerzas productivas.                                   

Defensa

En el escenario actual y previsible, conserva total vigencia la concepción estratégica de la “Guerra de Todo el Pueblo”, la cual se enriquece y perfecciona de modo constante. Su sistema de mando y dirección se ha visto fortalecido, incrementando las capacidades para reaccionar ante las diferentes situaciones excepcionales previstas.

Eliminar prejuicios ante creencias religiosas

Se hace necesario continuar eliminando cualquier prejuicio que impida “hermanar en la virtud y en la defensa de nuestra Revolución” a todas y a todos los cubanos, creyentes o no, a los que forman parte de las iglesias cristianas, entre las que se incluyen la católica, las ortodoxas rusa y griega, las evangélicas y protestantes; al igual que de las religiones cubanas de origen africano, las comunidades espiritistas, judías, islámica, budista y las asociaciones fraternales, entre otras.
En consecuencia, hay que revisar toda visión estrecha y excluyente, de manera definitiva, y ajustarla a la realidad que emana de los acuerdos del VI Congreso del Pcc y también del IV encuentro partidista que, 1991, modificó la interpretación de los estatutos que limitaba el ingreso a la organización de los revolucionarios creyentes.

Conferencia Nacional del PCC

Previsto para el 28 de enero de 2012, el encuentro debe conducir a las modificaciones de los métodos y estilo de trabajo del Pcc con el objetivo de concretar en su actuar el contenido del artículo 5 de la Constitución de la República donde se establece que la organización partidista es la vanguardia organizada de la nación cubana y fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado.
Las modificaciones deben tender a separar las funciones del Pcc y el Estado, pues la confusión en estos conceptos conduce al debilitamiento del trabajo político de la organización política y al deterioro de la autoridad del Estado y el gobierno, pues los funcionarios dejan de sentirse responsables de sus decisiones.
El poder del partido descansa su autoridad moral, en la influencia que ejerce sobre las masas y en la confianza que el pueblo deposita en él. La acción del partido se fundamenta, ante todo, en el convencimiento que emana de sus actos y de la justeza de su línea política.
En tanto, el poder del Estado parte de su autoridad material, que consiste en la fuerza de las instituciones encargadas de exigir a todos cumplir las normas jurídicas que emite.

La política de cuadros

Salvo para las responsabilidades propias de las organizaciones políticas, la militancia no debe significar una condición vinculante al desempeño de puesto de dirección alguno en el gobierno o el Estado, sino la preparación para ejercerlos y la disposición de reconocer como suyos la política y el programa partidista. Los dirigentas no surgen de escuelas ni del amiguismo favorecedor, se hacen en la base, desempeñando la profesión que estudiaron, en contacto con los trabajadores y deben ascender gradualmente a fuerza del liderazgo que sólo otorga ser ejemplo en el sacrificio y los resultados.

Representatividad por género y raza

Ha sido insuficiente la sistematicidad y voluntad política para asegurar la promoción a cargos decisorios de mujeres, personas negras, mestizas y jóvenes, sobre la base del mérito y las condiciones personales. No haber resuelto este problema en más de medio siglo es una verdadera vergüenza. No se ha sido consecuente con las orientaciones que desde los primeros días del triunfo revolucionario impartió el líder de la Revolución, Fidel Castro, ni con los acuerdos adoptados por el I Congreso del Pcc y los cuatro que le sucedieron, sin que se asegurara su cumplimiento. Asuntos como estos, que definen el futuro, jamás deberán volverse a guiar por la espontaneidad, sino por la previsión y la más firme intencionalidad política de preservar y perfeccionar el socialismo en Cuba.

Renovación generacional

Por desaciertos en la promoción de jóvenes a cargos principales, no se cuenta con una reserva de sustitupos debidamente preparados, con suficiente experiencia y madurez para asumir las nuevas y complejas tareas de dirección en el partido, el Estado y el gobierno, cuestión que se debe solucionar paulatinamente, a lo largo del quinquenio, sin precipitaciones ni improvisaciones. Resulta recomendable limitar, a un máximo de dos períodos consecutivos de cinco años, el desempeño de los cargos políticos y estatales fundamentales. Ello es posible y necesario en las actuales circunstancias, bien distintas a las de las primeras décadas de la Revolución, aún no consolidada y por demás sometida a constantes amenazas y agresiones.

Institucionalidad como garantía del rumbo socialista

El reforzamiento sistemático de la institucionalidad, será a la vez condición y garantía imprescindible para que esta política de renovación de los cuadros jamás ponga en riesgo la continuidad del socialismo en Cuba.

Abandono de viejos hábitos

En cuanto a la vida interna del Pcc, la Conferencia Nacional debe propiciar el análisis de hábitos contraproducentes como superficialidad, formalismo, reuniones excesivamente extejsas, organización de trabajos voluntarios sin contenido real ni la debida preparación, generando gastos, disgusto y apatía en la militancia. El encuentro se centrará en potenciar el papel del Partido, como máximo exponente de la defensa de los intereses del pueblo cubano. Para alcanzar esta meta se hace imprescindible cambiar la mentalidad, dejar de lado el formalismo y la fanfarria en las ideas y las acciones, así como desterrar el inmovilismo fundamentado en dogmas y consignas vacías.

Resistencias a los cambios

El mayor obstáculo en el cumplimiento de los acuerdos del VI Congreso es la barrera sicológica formada por la inercia, el inmovilismo, la simulación o doble moral, la indiferencia e insensibilidad. Ante esta resistencia al cambio, sea consciente o inconsciente, habrá paciencia y perseverancia. Toda resistencia burocrática al estricto cumplimiento de los acuerdos del Congreso, respaldados masivamente por el pueblo, será inútil.

Imprescindible cambio de mentalidad

Sin cambiar la mentalidad será imposible acometer los cambios necesarios para garantizar la sostenibilidad, o lo que es lo mismo, la irrevocabilidad del carácter socialista y del sistema político y social consagrados en la Constitución de la República.

Ritmo de las reformas y unidad nacional

El principal enemigo que enfrenta y enfrentará Cuba son sus propias deficiencias internas. Una tarea de tamaña dimensión para el futuro de la nación como la actualización del modelo, no podrá admitir improvisaciones ni apresuramientos. No se renunciará a hacer los cambios que hagan falta, al ritmo que demanden las circunstancias objetivas y siempre con el apoyo y comprensión de la ciudadanía, sin poner nunca en riesgo la unidad de la nación en torno a la Revolución y sus programas.

Igualdad ante la ley

“Nunca he sido partidario del apresuramiento ni de los cambios bruscos, prefiero mil veces razonar, convencer, educar y sumar que sancionar”, pero ante las violaciones de la Constitución y de la legalidad establecida no queda otra alternativa que recurrir a la Fiscalía y los Tribunales para exigir responsabilidad a los infractores, sean quienes sean. Todos los cubanos, sin excepción, somos iguales ante la ley.

Corrupción

La corrupción es hoy uno de los principales enemigos de la Revolución, mucho más dañino que la actividad subversiva e injerencista del gobierno de Estados Unidos y sus aliados dentro y fuera del país. Este flagelo (se combatirá) con toda la severidad que permiten las leyes, como se enfrentó exitosamente el incipiente tráfico de drogas a partir de enero de 2003.

Política migratoria

Se trabaja en la actualización de la política migratoria vigente, incluida la reformulación y elaboración de un conjunto de normativas reguladoras en esta esfera, ajustándolas a las condiciones del presente y el futuro previsible. (1 de agosto, ante el parlamento). Existe la voluntad política de introducir paulatinamente los cambios requeridos en esta compleja temática, sin dejar de valorar en toda su integralidad los efectos favorables y desfavorables de cada paso que demos. (23 de diciembre, ante el parlamento).

Integración regional

La constitución en la capital venezolana de Caracas, el pasado 2 de diciembre, de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), representa el hecho institucional de mayor trascendencia en el hemisferio durante los dos últimos siglos desde la Independencia.

jueves, 19 de enero de 2012

El economista Joseph Stiglitz considera que bajar los salarios agrava la crisis

 El reputado economista Joseph Stiglitz, Premio Nobel en esa disciplina en 2001, consideró recomendable que Europa mejore la flexibilidad laboral, pero alertó de sus efectos perniciosos si se utiliza para bajar salarios.
La liberalización del mercado de trabajo “se aprovecha a veces para recortar sueldos, y esta política sólo agrava el problema en un contexto de crisis, ya que las personas no hacen compras”, señaló el estadounidense durante su intervención en unas conferencias sobre el sector de la distribución celebradas hoy en Lisboa.
En opinión de Stiglitz -conocido por rechazar las políticas de austeridad implantadas tanto en EEUU como en Europa para combatir la crisis-, las reformas estructurales no resuelven los problemas de la zona Euro a corto plazo.
Este tipo de ajustes exigen tiempo para ser efectivos y se centran en la oferta, según explicó el economista norteamericano, que insistió en que el problema y EEUU viene del lado de la demanda.
Respecto a la flexibilidad laboral, Stiglitz puso como ejemplo a EEUU, que con un mercado de trabajo desregulado “no resolvió el problema de esta crisis” y, de hecho, funcionó “peor durante la recesión que Alemania y otros países con más protección social”.
Las declaraciones del premio nobel coincidieron hoy con la firma oficial del acuerdo alcanzado por el Gobierno portugués con la patronal y el sindicato UGT para reformar el mercado laboral, y que recoge el recorte de vacaciones y festivos, así como la reducción de las indemnizaciones por despido y del pago de horas extra.
Respecto a la hipótesis de que algún país europeo caiga en “default” (“incumplimiento”), Stiglitz consideró que “hay vida más allá” y que no sería el fin del mundo.
“Si Grecia u otro país de la UE entra en incumplimiento, ¿cuáles serían las perspectivas? Hay varios ejemplos de estados que dejaron de pagar sus deudas y no les fue tan mal”, recordó.
El economista norteamericano puso como ejemplo los casos de Argentina y Rusia, que cayeron en “default” en 2001 y 1999, respectivamente, y cuya economía volvió a crecer al poco tiempo.
“Es verdad que el proceso es muy duro, no lo recomendaría a nadie”, precisó Stiglitz, quien destacó el impacto positivo de utilizar “los fondos que antes se aplicaban al pago de la deuda a la economía nacional”. EFE

miércoles, 18 de enero de 2012

El hombre vs. la máquina, el dilema de EE.UU.

Por  Timothy Aeppel

SUNNYEn ninguna otra recuperación estadounidense desde la Segunda Guerra Mundial las empresas han sido tan rápidas en impulsar el gasto en maquinaria y software y, al mismo tiempo, más lentas a la hora de contratar empleados.
Parte de esto tiene que ver con la vieja historia de sustituir capital por mano de obra. Pero una combinación de exenciones tributarias temporales que en 2011 permitieron a las empresas en Estados Unidos reducir el valor contable de la totalidad de sus inversiones en el primer año y tasas de interés históricamente bajas a corto y largo plazo ha acelerado el proceso.

Sunny Delight está invirtiendo US$70 millones para actualizar los equipos en cinco plantas en EE.UU.
La contratación, en tanto, es demasiado lenta como para reducir rápidamente la tasa de desempleo. Las empresas han incorporado trabajadores a una tasa mensual de 142.000 durante los últimos seis meses, la mitad del ritmo necesario para reducir de manera significativa la desocupación, que en la actualidad se ubica en 8,5%.
Billy Cyr, presidente ejecutivo de Sunny Delight Beverage Co., una firma de bebidas de Cincinnati, Ohio, cuenta que está comprando nueva maquinaria en parte gracias a los precios de liquidación. "Cuando el costo del capital aumenta, es difícil justificar la compra de equipos y, en cambio, puede dar lugar a un mayor empleo a partir del uso de la maquinaria existente", opina, por ejemplo añadiendo turnos u horas extras. Hoy, ocurre lo contrario.
En lugar de contratar, empresas como Sunny Delight y el fabricante de motosierras Stihl Holding AG están invirtiendo en tecnología para realizar sus operaciones de manera más productiva. La historia sugiere que la inversión que aumenta la productividad a la larga crea puestos de trabajo y eleva los niveles de vida. La mecanización agrícola y la automatización de las fábricas desataron temores de desempleo permanente, pero la eficiencia en la producción de las materias primas creó puestos de trabajo en todo tipo de servicios.
La mayoría de los economistas dice que el aumento actual de la productividad surtirá el mismo efecto benéfico a largo plazo. En el corto plazo, sin embargo, la mayor eficiencia permite a las empresas demorar la contratación.
Y eso es lo que ha estado sucediendo en las últimas recuperaciones de la economía estadounidense. El gasto en equipo y la incorporación de empleados están, en general, sincronizados. Desde que EE.UU. comenzó a crecer de nuevo, en 2009, el gasto real en equipo y software se ha incrementado en 31%. En el período de posguerra, sólo después de las recesiones de 1970 y 1982 ese tipo de gasto experimentó una expansión más rápida. El empleo en el sector privado aumentó apenas 1,4% durante el mismo lapso. Sólo el repunte posterior a las recesiones de 1980 y 2001 mostró un crecimiento más lento del empleo.
Erik Brynjolfsson, economista del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT), afirma que las empresas comenzaron a priorizar la inversión en tecnología que ahorra mano de obra en la primera mitad de la década pasada. El punto de inflexión, señala, se produjo durante la recesión, cuando se dieron cuenta de que podían hacer mucho más de lo que esperaban con menos gente.
Las compañías han reaccionado al retroceso de la demanda invirtiendo en maquinaria que automatiza funciones.
"Es como si la economía tuviera un potencial reprimido de ahorro de mano de obra que no había manifestado hasta la recesión", sostiene Brynjolfsson, autor de un nuevo libro sobre la automatización.
Por supuesto, el aumento del gasto en capital no es el único impedimento para la creación de empleos. Algunos empleadores dicen que contratarían más si no hubiera tanta incertidumbre. Otros se quejan de que no pueden encontrar trabajadores calificados para cubrir sus vacantes.
El gobierno estadounidense dice que la situación del empleo sería peor si no fuera por el salto en la inversión empresarial.
Jason Furman, director adjunto del Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca, señala que el gasto en equipamiento y software ha creado puestos de trabajo en las empresas en expansión, así como en las que fabrican e instalan los equipos. La contratación, sin embargo, es impulsada principalmente por el crecimiento de la demanda y ese es el aspecto más problemático.

martes, 17 de enero de 2012

A propósito de propuestas sobre la incorporación de Cuba al FMI

Dra. Tania García Lorenzo Economista. anialuis@cubarte.cult.cu


Ninguna sociedad puede ser analizada fuera de los contextos espacio-temporales en que se ha desenvuelto, los requerimientos de sus sociedades y las externalidades que la condicionan. Cuba no es una excepción. Los objetivos de la llamada actualización del modelo económico trascienden con creces la economía y su modernidad. Para muchos, el objetivo es el desarrollo y el bienestar de toda la sociedad y no solo una parte de ella, lo que, partiendo desde el subdesarrollo, lo convierte en un propósito sumamente complejo. Lo que está en juego hoy no es solo el modelo económico cubano, sino la sociedad que debe  emerger de la crisis que atraviesa la nación y que esta imprescindible introspección la haga emerger más saludable.
El diagnóstico de lo que debe ser jerarquizado en la estrategia de desarrollo es un componente fundamental del análisis. La evolución de un pueblo depende de él mismo y de sus capacidades para lograr su  desarrollo, por lo que en ausencia de autosustentabilidad económica, los equilibrios han dependido del ahorro externo. A decir de estudiosos de la economía nacional, en el caso cubano se demostró que, si bien la ayuda externa resulta decisiva en el proceso de desarrollo, el logro de una dinámica endógena que permita transformar y disminuir la dependencia resulta más que indispensable. Los expertos cubanos comprometidos con el proyecto nacional han reiterado en múltiples ocasiones que en el proceso de reconstrucción de la economía, hay que asumir y desarrollar los sectores dinámicos y establecer los encadenamientos productivos necesarios para alcanzar un desarrollo autosostenido. Esto es ineludible si de independencia estamos hablando.1
El multilateralismo es un instrumento de las políticas domésticas a escala internacional y son los  Estados Nacionales los que determinan su membresía y después su participación. Su sistema institucional ha servido para catalizar las correlaciones de fuerza del poder mundial y como resultado del estado actual de desorden, en la actualidad esta deslegitimado. El sistema de Instituciones Financieras no escapa a esa realidad. Como respuesta, se ha ido estableciendo un sistema multilateral internacional paralelo con un carácter cada vez más corporativo.
Han sido varias las propuestas que han incluido la reincorporación de Cuba al sistema de instituciones financieras de Bretton Woods, FMI y BM. No pretendo juzgar aquí a estas dos instituciones y sus desempeños a lo largo de sus más de sesenta años. La bibliografía que da cuenta de su gestión es sumamente amplia, diversa y polarizada. Desde el lado del análisis de esta ecuación solo quisiera dejar sentado un criterio de partida. El FMI/BM es un mecanismo institucional, instrumento de los intereses vencedores en la correlación mundial de fuerzas en cada etapa. Y le han sido asignados su perfil y el papel a desempeñar en cada uno de los países, así como los grados de libertad y las flexibilidades aceptables que aplicar. Los desmanes que han provocado constituyen el resultado de las políticas que propugnan las fuerzas que asumen su conducción, pero, sobre todo, de los gobiernos de los países que aceptan condicionamientos y políticas que no se corresponden con sus necesidades verdaderas.


Existen múltiples aristas del análisis de la reincorporación de Cuba al sistema multilateral de financiamiento internacional que no podrían faltar, tales como la actitud de los Estados Unidos y otras potencias  mundiales en su accionar en el FMI, y la actitud para con Cuba. También la tradicional política de interferencia en los diseños nacionales que son invariables y reconocidas, lo que no resulta negociable para los conceptos de independencia que tenemos la mayoría de los cubanos, mas allá de su disposición a escuchar con simpatías las preferencias domésticas. Por otra parte, la vida ha demostrado la inconveniencia de homologar experiencias de distinta naturaleza. El fracaso del llamado Consenso de Washington dio múltiples lecciones y una de ellas es que cada país tiene que analizarse de forma independiente. Cuba también tiene una larga experiencia en la inconveniencia de copiar modelos y políticas que no se ajustan a sus necesidades internas. Con todo el amor que nos profesamos, de forma recíproca, no es lo mismo Cuba que Nicaragua o Viet Nam. Al evaluar cada país es necesario tener en cuenta sus características específicas, sus diferentes puntos de partida, compromisos internacionales aceptados y sus sociedades.
No hay debate de políticas económicas que no esté compelido a empezar por definir la economía política que la regirá. Estamos hablando de un reordenamiento para producir y reproducir la vida de la sociedad tanto material como espiritual a través de un proyecto ético dignificador del ser humano. En ese contexto, se trata de restablecer la funcionalidad armónica de la economía donde coexistan distintas formas sociales de propiedad, estatal, cooperativa e individual, diferentes categorías de trabajo productivo y todo ello con una participación social activa y permanente que corrija las distorsiones. Una mirada que exceda los equilibrios macroeconómicos fundamentales pudiera apreciar que los cambios internos que deben producirse constituyen cambios profundos en el patrón de acumulación que sustente la estrategia nacional de desarrollo.
La proyección exterior de la Revolución cubana ha tenido diferentes etapas, donde ha influido en su definición la voluntad política de mantener un proyecto independiente; una concepción del «deber ser» del  orden mundial y una acción internacional consecuente con esa interpretación del deber ser; la permanente  contradicción entre las conveniencias económicas y las políticas así como las posibilidades de ambas. Por ello se aprecia que la inserción internacional política del proyecto cubano ha influido de forma determinante en el tipo y modelo socio económico doméstico y no a la inversa y ha determinado su evolución económica y social, actuando en ocasiones como complemento y en otras como condicionante de las decisiones estratégicas.
En las condiciones actuales y los ordenamientos internos necesarios establecidos, la inserción internacional juega un papel fundamental y forma parte de ese ordenamiento, pero debiera ser en una función subordinada. Disponer de fuentes de financiamiento estables para el proceso de inversión y de gastos corrientes en términos aceptables para el ciclo de reproducción puede contribuir de forma relevante a alcanzar los objetivos y, seguramente, deberán considerarse todas las opciones para asumir aquellas que no contradigan los encadenamientos productivos internos y las estrategias internas que se definan.
En la década de los 2000, Cuba reestructura por tercera vez su sistema de relaciones económicas internacionales con una importante reorientación hacia el continente y, cuando se comparan los datos por regiones, pareciera que se alcanza una mayor diversificación de sus vínculos comerciales. Sin embargo, al estudiar la estructura geográfica del comercio internacional se aprecia que siete países sonel destino de 70% de las exportaciones cubanas; ocho son los proveedores de 73% de las importaciones del país y en cinco se concentra 59% del comercio exterior.2   Transformar esa situación y diversificar los vínculos externos debiera constituir un objetivo priorizado de la política económica en la esfera internacional. Además de lo dicho por José Martí hace más de 150 años, cualquier cambio en los cinco países que hoy concentran los flujos de comercio e inversión tendría un severo impacto en la economía y la sociedad cubanas, de tal grado que, con mayor o menor exactitud, algunos analistas lo comparan con el shock externo que le provocó el derrumbe al “socialismo real europeo”.
En las transformaciones en marcha debiera tenerse el desarrollo como objetivo, el crecimiento económico como una de las vías y la inserción internacional y la cooperación como un expediente funcional al proyecto y al modelo y no a la inversa. Y para ello, fortalecer e impulsar la transformación de la totalidad de las capacidades productivas cubanas tanto en el sector estatal como en el no estatal y sin exclusiones, se constituye en requisito indispensable para alcanzar una inserción no dependiente en la economía mundial.
El discurso de integración con el continente se ha reflejado siempre vinculado al ejercicio de la solidaridad, la cooperación desde y a través de los acuerdos intergubernamentales, pero aún se evidencia poca o nula incidencia en las relaciones ínterempresariales en los bloques o estructuras internacionales en los que se participa y en los resultados totales del comercio internacional. Al menos, eso indica las estadísticas públicas. Un cambio cualitativo en ese esquema pudiera potenciar la economía nacional.
Cuba necesita una inserción económica internacional en general y financiera en particular que respalde los esfuerzos que se realizan y contribuya a acortar los tiempos necesarios para la recuperación de la economía nacional y de eso no debiéramos tener dudas. Pero no es cualquier inserción, no es a partir de patrones envejecidos que han probado su ineficacia, ni en esquemas que propendan a condicionamientos intolerables. Al menos, si de economía y sociedad estamos hablando.



Notas


1. Los trabajos de Juan Triana, Omar Everleny, Armando Nova y las reflexiones contenidas en el libro Cincuenta años de economía cubana (Omar Everleny, comp., Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2010), son de obligada referencia en este orden para el debate actual.

2. Cálculos de la autora a partir de datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) y TRADEMAP.
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