"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

martes, 9 de septiembre de 2014

El tiempo, "una ilusión óptica": ¿Ocurrió ya nuestro futuro?

¿Cuál es la diferencia entre el martes que viene y una estación de tren, por ejemplo, en Ámsterdam? ¿Qué ambos existen? ¿No será entonces que el martes que viene ya existe de la misma manera que existe dicha estación?, sugiere el físico Adam Frank.

La mayoría de las personas cree, siguiendo las ideas de Isaac Newton, que el espacio y el tiempo son magnitudes separadas. El espacio es tridimensional y el tiempo es una duración o un flujo que discurre por todos los puntos del espacio a un ritmo que no cambia. Este modelo probablemente es perfectamente lógico para la mayoría de personas en el mundo. El único problema es que este modelo es incorrecto, sostiene el físico Adam Frank de la Universidad de Rochester en la cadena NPR.

En realidad, como han demostrado las teorías de Albert Einstein, el espacio y el tiempo no están desvinculados. Es decir, que "el próximo martes existe de la misma forma que la Estación Central en Ámsterdam", explica el científico. La realidad que vivimos está compuesta de tiempo-espacio cuatridimensional: un espacio tridimensional y el tiempo cuya única dimensión es pasado/futuro. En este modelo tiempo-espacio, todos los objetos en el espacio están presentes de la misma manera que están presentes todos los eventos, tanto pasados como futuros.

Desde este punto de vista, el flujo de tiempo tal y como lo entendemos, no sería más que una ilusión óptica, afirma el físico. En realidad, no es que nosotros nos estemos moviendo desde nuestro pasado hacia nuestro futuro, sino que toda la línea de nuestra vida ya existe, desde el momento del nacimiento hasta el momento de la muerte. Es decir, todos los acontecimientos de nuestra vida, pasados, presentes o futuros, ya tienen lugar y siempre existían en el universo cuatridimensional del tiempo-espacio.

No obstante, este modelo ha desatado mucha polémica entre filósofos, a lo que se une el hecho de que nuestros conocimientos de física no son absolutos. Es probable que en el futuro sea descubierto otro modelo de tiempo y de espacio que reemplace a la teoría de relatividad de Einstein, cambiando de esa forma la perspectiva sobre una cuestión básica que, sin embargo, -escribe el físico- sigue siendo la misma: ¿Será que el martes que viene ya ha sucedido o que el día de nuestra muerte ya está determinado?

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/ciencias/view/139776-tiempo-ilusion-optica-ocurrio-futuro

Lo mejor del capitalismo se ha acabado para los países ricos… y lo mismo pasará con los pobres hacia 2050

Paul Mason, Sin Permiso

Una de las ventajas de tener una élite global es que ellos al menos saben lo que está pasando. Nosotros, las masas engañadas, puede que tengamos que esperar decenas de años hasta saber quiénes son los pedófilos en puestos de poder, y que banqueros son delincuentes o están en quiebra. Pero se supone que las élites lo saben en tiempo real, y que sobre esa base han de hacer predicciones precisas.

Hasta qué punto se ha vuelto esto difícil quedó demostrado la semana pasada cuando la OCDE publicó sus previsiones para la economía mundial hasta 2060. Según las mismas, ese crecimiento se ralentizará en unos dos tercios de su ritmo actual, la desigualdad aumentará de modo masivo y existe un gran riesgo de que el cambio climático empeore las cosas. Pese a todo esto, afirma la OCDE, el mundo será cuatro veces más rico, más productivo, más globalizado y tendrá mejor formación. Si uno es de los que se debaten tratando de racionalizar las dos mitades de esa previsión, no hay en ese caso que preocuparse: lo mismo le pasa a algunos de los economistas más capacitados del planeta.

El crecimiento mundial se ralentizará hasta un 2.7%, afirma este organismo de expertos con sede en París, porque el efecto derivado de alcanzar igual nivel que ha impulsado el crecimiento en el mundo en vías de desarrollo– crecimiento de la población, educación, urbanización – se irá agotando. Antes incluso de que eso pase, el semiestancamiento de las economías avanzadas significa una media global a largo plazo en los próximos 50 años de un crecimiento de sólo el 3%, lo que es poco. El crecimiento de los empleos de alta cualificación y la automatización de los empleos significa, en la proyección principal, que la desigualdad crecerá en un 30%. Hacia 2060, países como Suecia tendrán niveles de desigualdad como los que se ven actualmente en los EE. UU.: pensemos en Gary, Indiana, en el extrarradio de Estocolmo.

El conjunto de la proyección se completa con el riesgo de que los efectos económicos del cambio climático empiecen a destruir el capital, el litoral y la agricultura en la primera mitad de siglo, recortando el crecimiento del PIB mundial hasta en un 2,5% y el 6% en el sudeste asiático.

La parte más desolada del informe de la OECD no se encuentra en lo que proyecta sino en lo que da por sentado. Da por sentado, en primer lugar, un rápido aumento de la productividad, gracias a la tecnología de la información. Tres cuartos de todo el crecimiento esperado provienen de esto. Sin embargo, esa presunción es, tal como dice con un eufemismo el informe, "elevada cuando se compara con la historia reciente".

No hay absolutamente ninguna certeza de que toda la revolución de la información de los últimos 20 años vaya a derramarse en cascada en sectores aun más productivos y que creen más valor. La OCDE declaró el año pasado que, si bien Internet probablemente había impulsado la economía norteamericana hasta en un 13%, los efectos económicos más generales eran probablemente más amplios, algo imposible de medir y no captado por el mercado. El veterano economista norteamericano Robert Gordon ha sugerido que el empuje de productividad de la tecnología de la información es real, pero está ya agotado. De cualquier modo, existe un riesgo bastante elevado de que ese escaso 3% de crecimiento previsto se acerque al 1%.

Y luego está problema de las migraciones. Para que funcione el supuesto principal, Europa y los EE.UU. han de absorber cada uno 50 millones de emigrantes de aquí a 2060, y el resto del mundo desarrollado ha de absorber otros 30 millones. Sin ellos, la mano de obra y la base fiscal se contraen de tal modo que los estados quiebran.

El riesgo principal que muestra la OECD es que los países en desarrollo progresen tan rápidamente que la gente deje de emigrar. Un riesgo más evidente – tal como lo señala el voto de un 27% al Frente Nacional en Francia y las alborotadas multitudes que insultan a los inmigrantes en la frontera de California – es que no acepten la emigración las poblaciones del mundo desarrollado. Eso, sin embargo, no se considera.

Y ahora imaginemos el mundo del supuesto principal: Los Angeles y Detroit se parecen a Manila: abyectos barrios de chabolas junto a rascacielos protegidos, la mano de obra del Reino Unido, una mezcla de ancianos blancos y jóvenes emigrantes recién llegados, los empleos de ingresos medios prácticamente desaparecidos. Si naces en 2014, entonces para 2060 serás un abogado de 45 años o un camarero de 45 años. No habrá mucho entremedias. El capitalismo entrará en su cuarta década de estancamiento y entonces – si no hemos hecho nada respecto a las emisiones de carbono – empezarán a sentirse las repercusiones verdaderamente graves del cambio climático.

La OCDE le envía al mundo un mensaje claro: en lo que respecta a los países ricos, se ha terminado lo mejor del capitalismo. Para los países pobres – que hoy experimentan el oropel y la neblina de la industrialización – se habrá acabado para 2060. Si queréis mayor crecimiento, dice la OCDE, tenéis que aceptar una mayor desigualdad. Y viceversa. Hasta para alcanzar una magra tasa media de crecimiento global del 3%, tenemos que hacer "más flexible" el trabajo, y la economía más globalizada. A esos inmigrantes en desbandada sobre las vallas de Melilla, junto a Marruecos, tenemos que darles la bienvenida, en masa, a un ritmo de dos o tres millones anuales en el mundo desarrollado durante los próximos 50 años. Y tenemos que conseguir esto sin que el orden global se fragmente.

Ah, y está el problema fiscal. El informe apunta que, con la polarización entre rentas altas y bajas, tendremos que pasar – como sugiere Thomas Piketty – a los impuestos sobre la riqueza. Aquí el problema, según señala la OCDE, estriba en que los activos – ya se trate de un caballo campeón de carreras, una cuenta bancaria secreta o el copyright del logotipo de una marca – tienden a ser intangibles y a mantenerse por tanto en jurisdicciones dedicadas a esquivar los impuestos a la riqueza.

La recomendación de la OCDE – más globalización, más privatización, más austeridad, más migraciones y una tasa a la riqueza, si es que podemos conseguirla– tendrá su importancia. Pero no para todo el mundo. La lección última del informe es que, más tarde o más temprano, surgirá una alternativa al "más de lo mismo". Porque las poblaciones armadas de teléfonos inteligentes y con un acrecentado sentido de los derechos humanos, no aceptarán un futuro de elevada desigualdad y reducido crecimiento.

Presenta Cuba informe sobre resolución 68/8 de Naciones Unidas sobre el bloqueo



CUBA, 9 de septiembre de 2014. El viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Abelardo Moreno, presentó hoy ante la prensa nacional y extranjera acreditada en la Habanael informe de Cuba sobre la Resolución 68/8 de las Naciones Unidas titulado “Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra Cuba”, evento efectuado en la escuela especial “Solidaridad con Panamá”.

“El bloqueo contra Cuba se mantiene en su totalidad, y el Presidente Obama, como sus antecesores, refuerza su aplicación, sin poder justificar su implementación”, explicó el Vicecanciller cubano.

Moreno expresó que “tras 55 años, el bloqueo todavía se rige por el memorando del ex-Subsecretario asistente de Estado para Asuntos Interamericanos, Lester Mallory, cuyo texto señala que el bloqueo está dirigido a provocar “el hambre, la desesperación y el derrocamiento del gobierno” cubano”.

El diplomático cubano citó ejemplos concretos de afectaciones en diferentes esferas de la sociedad cubana como la salud, la educación y la vida económica.

Explicó que a causa de esta genocida política, los niños cubanos que sufren de cáncer de retina no pueden beneficiarse del tratamiento de braquiterapia ocular, porque las placas de yodo radiactivo necesarias para este tratamiento solo son producidas por la empresa estadounidense 3M.

La política genocida de bloqueo no solo ahoga al pueblo de Cuba; su marcado carácter extraterritorial provoca afectaciones severas a instituciones de terceros países.

Muestra de la marcada persecución financiera contra Cuba es el hecho que, de acuerdo al informe, “solo desde enero de 2009 hasta el 2 de junio del presente año, la Administración Obama ha obligado a 36 entidades estadounidenses y extranjeras a pagar casi 2.6 miles de millones de dólares, por mantener vínculos con Cuba”.

Tal y como cita el informe, “el bloqueo, además de ilegal es moralmente insostenible” y “no existe un sistema de sanciones unilaterales similar que se lleve a cabo con ningún otro país del mundo por un periodo tan prolongado”. (CubavsBloqueo)

Cubano vinculado a inteligencia asesora a Obama contra EIIL

Un experto en guerra sucia de origen cubanoamericano, Alberto M. Fernández, ha sido encargado por Obama para articular una campaña mediática de EE UU contra el Estado Islámico (IE), según informó el diario español El País.

La campaña en ciernes se denomina 'Think again turn away' (Piénsalo de nuevo y date la vuelta) y está en vigor desde hace cerca de un año, pero alcanzó notoriedad en las redes sociales hace unos días cuando colocó

un video cuyo mensaje es: "Corre, no camines hacia la tierra del EI". Esta campaña ha creado perfiles en Twitter, Facebook y Tumblr.

Video de la campaña Think again, turn away (Advertencia: contiene imágenes violentas)

Este video es producto de un trabajo de edición y montaje de la sección de contraterrorismo del departamento de Estado, vendiendo una manipulada y bien urdida satanización del EIIL. Las imágenes, algunas veraces y obtenidas del propio EIIL, muestran una macabra sucesión de crímenes abominables.

La historia de Alberto M. Fernández, quien asumió su cargo el 26 de marzo de 2012, como coordinador del Departamento de Estado para el Centro de Comunicaciones Estratégicas Antiterroristas (CSCC), es sumamente larga. No solo se limitó a cargos diplomáticos en Guinea Ecuatorial y Sudán, entre otras actividades y funciones relacionadas con el Medio Oriente, que le sirvieron de tapadera para desarrollar actividades de espionaje y subversión.

Sobre este señor se sabe que abandonó Cuba en 1959, con un año de edad y en unión de su familia, ingresando al Army en 1976, con 27 años de edad, donde se mantuvo hasta 1981.

A partir de allí, por orientaciones de la CIA, realizó estudios sobre Medio Oriente en la Universidad de Arizona. Luego trabajaría en varios países como miembros de la USAID, tales como República Dominicana, Nicaragua y Guatemala, trasladándose posteriormente a Kuwait, Egipto, Yemen, Jordania, Siria, Afganistán, Sudán y Guinea Ecuatorial.

Tiene pleno dominio de tres idiomas: inglés, árabe y español.

Ha recibido por su trabajo varias condecoraciones, entre las que se destacan el Premio Presidencial al Servicio Meritorio del 2008; Premio Edward R. Murrow para la Excelencia en Diplomacia Pública del Departamento de Estado en 2006Ñ Premio de Honor Superior en 2003 por su trabajo en Afganistán; así como el premio de Lingüista del Año en 1996, entre otros.

También se ha destacado como analista y periodista, apareciendo muchos de sus artículos en diversos medios de EE UU y otras naciones.

No cabe la menor de las dudas de que Obama escogió a un personaje adecuado para este cargo, con pleno conocimiento de la mentalidad musulmana, especializado en guerra mediática y con experiencia en espionaje, cuya finalidad es socavar la labor de reclutamiento del Estado Islámico entre norteamericanos, europeos y ciudadanos de otras naciones.

Percy Francisco Alvarado Godoy.- See more at: http://percy-francisco.blogspot.mx/2014/09/cubano-vinculado-inteligencia-asesora.html#sthash.8iPtKIDj.dpuf

Sucia alianza entre mercenarios sirios y cubanos de Miami.

No sorprende para nada que los mafiosos anticubanos de Miami, particularmente la Asamblea de la Resistencia Cubana, busque espacios para lograr protagonismo y tratar de engarzarse a campañas y grupúsculos de otras latitudes, en su afán de figurar como grupo de presión política.

Esta vez, el grupúsculo que agrupa a otros torcidos grupos que apoyan al terrorismo y la subversión contra Cuba, mantuvieron encuentros con la llamada Coalición por una Siria Democrática (CSD). Para ello, usaron la casa del Preso y buscaron a un nada conocido Mouaz Moustafa, representante de la CSD en Miami.

La manipulación descarada los hizo presentar como victimarios del pueblo sirio al gobierno de Al Assad y al ISIS, en una deliberada torcedura de la realidad en ese país.

El representante de este irrelevante grupúsculo sirio se valió de imágenes manipuladas, tratando de endilgar, mediante videos y fotos, supuestas culpas al gobierno legítimo de Siria, recientemente apoyado en elecciones por una mayoría aplastante de sus compatriotas.

El agente CIA declaró con desparpajo: “Castro y Assad son amigos, pero la resistencia de Cuba y la resistencia de Siria son familia”. (…) “Es muy importante ayudarse los unos a los otros frente a causas tan injustas como el genocidio actual de Siria, que viola los derechos humanos de las personas”.

Parece que este tonto desconoce que el pueblo cubano apoya al pueblo sirio y a su gobierno y ha condenado los atroces crímenes cometidos por el ISIS y otros grupos financiados y creados por EE UU. ¡Allá ellos, mercenarios todos, que se sienten familia! De todas formas, alimentan su falta de patriotismo y civismo con dinero sucio de USA, capaz de comprarles sus almas corrompidas.

El terrorista Horacio García, miembro del secretariado de la Asamblea de la Resistencia Cubana y vinculado a varios planes terroristas perpetrados contra Cuba –al que conozco como uno de mis jefes cuando infiltré la FNCA-, ha sido uno de los contactos con esta organización patrocinada por la CIA fuera de Siria.
Se conoce que la Asamblea de la Resistencia no solo ha enviado solo ayuda humanitaria a los grupos opositores, incluyendo algunos armados, sino también les ha ayudado como soporte mediático en las campañas anti sirias y les han facilitado otros tipos de ayuda para el desarrollo del terrorismo y la subversión.

Que el diablo junta a mercenarios, no me cabe la menor de las dudas y estos contactos entre terroristas disfrazados de ovejas, sirios y mafiosos de origen cubano-americano, reafirman esta certeza.




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Economía del conocimiento y fuerza de trabajo calificada en Cuba

(Transcripción de la intervención del Dr. Agustín Lage, Director del Centro de Inmunología Molecular, en el espacio Dialogar, dialogar de la AHS. Mayo de 2014) (1)

Yo vi la tesis de Yordanka (2) e incluso la he leído dos veces. Pero siempre hay cosas interesantes que a pesar de que uno se la leyó vuelve a reflexionar. Traten ustedes de ver hasta que punto puede ser complementario este enfoque que ella hace de la fuerza calificada en el país, con lo que yo les quiero explicar que es un experimento concreto en un sector particular y las conclusiones que sacamos de haber vivido eso. El origen del libro (3) este que Elier anunciaba es precisamente la percepción de que a nosotros nos había llegado el momento de describir el mundo que habíamos vivido, porque realmente el equipo de compañeros que trabajamos en el Polo Científico vivimos la experiencia del desarrollo del sector de la biotecnología y de ahí salió una experiencia práctica.

La biotecnología es un proceso de manufactura como otro cualquiera y como todo proceso de manufactura es un proceso de transformación. Toda manufactura trasforma materia prima en producto final. En la biotecnología lo que sucede es que esa transformación ocurre en el interior de la célula viva. La célula viva es la fábrica.

En Cuba comenzamosa inicios de los 80 el desarrollo de la biotecnología. 1981 es un año importante a recordar, pues fue cuando se fundó el primer centro de la biotecnología. Los que fundaron el centro de investigaciones biológicas que lo inauguró el Comandante en Jefe para hacer el interferón en aquel momento y es la primera cosa que se parece a una industria de la biotecnología, pero después vino otra y otra y esta historia acabó en el año 2012 en lo que es el Polo Científico, un conjunto de instituciones con diez mil trabajadores, 58 instalaciones productivas y después a finales del 2012 la formación de BIOCUBAFARMA. Se funde la industria farmacéutica con el Polo Científico de la biotecnología y nace esta organización, que es una organización poderosa desde el punto de vista de sus recursos, estamos hablando de 38 empresas y 22 000 trabajadores Eso es lo que es BIOCUBAFARMA hoy. 7000 científicos e ingenieros, 284 doctores en ciencias.

Junto con el nacimiento de BIOCUBAFARMA, nacen conceptos nuevos. No solamente es armar una unión de empresas que sea buena porque sea grande, sino que aquí hay conceptos nuevos. Eso es una organización de carácter empresarial y se dan facultades para la gestión económica y financiera y comienza a financiar la ciencia a partir de las utilidades de la gestión empresarial y de hecho esa gaceta oficial es el primer documento oficial de gobierno en la historia de los gobiernos de Cuba, que emplea la frase “empresa de alta tecnología”.

A mí el caso del Centro de Inmunología Molecular me gusta comentarlo especialmente, por coincidencias históricas, no porque nosotros seamos mejores o diferentes a los demás. El problema es que CIM se fundó en 1994, aquí hay compañeros demasiado jóvenes que quizás no se acuerdan de lo que fue 1994. 1994 fue el año del fondo del período especial, fue el año de los balseros, de los disturbios de agosto, el período más difícil. ¿Qué hubiera dicho yo si hubiera sido un profesional de un tanque pensante de los Estados Unidos? Bueno esta gente están fundando una empresa de alta tecnología, no tienen acceso a fuentes de financiamiento exterior, el país está bloqueado, el mercado que tenían con el campo socialista lo perdieron, esto no puede funcionar y de hecho en el plan que después escribió el gobierno de Bush contra Cuba una de los cosas que dice es que la industria biotecnológica cubana no debía existir.Y resulta que sin embargo existió con un desempeño económico ascendente. Entonces en el libro se habla un poco de eso. Nosotros comenzamos a preguntarnos y analizar por qué. Cuando hay una cosa que sale bien, que no debía haber salido bien por los parámetros convencionales de los que se dedican a estas cosas, hay que preguntarse por qué, qué fue lo que pasó.

Entonces cuando nosotros analizábamos la experiencia vivida, comenzamos a darnos cuenta que el Polo Científico no es una experiencia científica, quien quiera analizar el Polo Científico desde una experiencia científica se pierde lo fundamental, porque lo esencial de la experiencia del Polo Científico fue una experiencia de conexión de la ciencia con la economía. Ahí es donde está el pollo del arroz con pollo, para decirlo en frase muy poco intelectual. Es decir, el elemento esencial no esta en el proceso de hacer mucha ciencia, que por supuesto hay que hacer mucha ciencia y buena ciencia, sino en el hecho de conectar a la ciencia con la producción. Todo esto fueron conocimientos que fuimos vertiendo en diferentes artículos que, en la medida que se fueron llevando estos debates, publicamos la mayoría de ellos en la revista teórica del partido, Cuba Socialista, y después a alguien se le ocurrió recogerlos todos en un libro. Poco a poco comenzamos a extraer conclusiones de la experiencia que estábamos viviendo y este es un sector de la economía, pero no es cualquier sector de la economía, es un sector de la economía donde la ciencia se funde con la economía, pero con un tipo de economía que genera productos donde el conocimiento es el principal componente del costo y del precio. Si ustedes pregunta cuanto costó el Pabellón Cuba, aquí donde estamos, el costo sale de los materiales empleados, pero ustedes se preguntan cuánto costó esa computadora,el costo de los materiales que componen esa computadora es centavos, la computadora vale lo que vale por el conocimiento incorporado en la tecnología para hacerla y el caso ilustre de eso es la industria del software, son sectores así, son sectores donde se compite por diferenciación de productos, no por escala y costo. Es decir en la economía tradicional cuando piensa en competir piensa en producir más a menos costo, por esa razón los chinos son los únicos que venden tela en el mundo. Pero usted no puede competir en la industria del conocimiento por escala y costo, usted tiene que competir sacando productos mejores que el de antes y eso es lo que se llama competencia por diferenciación y como consecuencia de eso la empresa empieza a internalizar la investigación científica dentro de la empresa, que es un fenómeno nuevo. Hasta mediados del siglo XX para la ciencia y la técnica, para los empresarios del mundo era lo que los economistas llaman una externalidad económica. La empresa empieza a internalizar y ese es un fenómeno nuevo que no existía y donde el conocimiento es el insumo limitante y ese es otro concepto muy interesante. El insumo limitante es qué cosa no le deja a usted crecer o qué cosa le permite crecer, y un ejemplo clásico que siempre ponemos es que el insumo limitante para una industria petroquímica está en el petróleo. Si usted tiene petróleo lo tiene todo, si no tiene petróleo no tiene nada. Si usted quiere hacer una industria de papel usted tiene que ser un país que tenga grandes bosques, hay un insumo limitante. Ahora si nos preguntamos cuál es el insumo limitante de la industria software, no hay ningún insumo limitante. Es decir el insumo limitante es el conocimiento, entra a competir aquel que tiene, aquella sociedad que tiene los conocimientos acumulados. Esas cuatro características no se ven solo en la industria de la biotecnología, sino también en la industria del software, en la industria de los equipamientos de computación, en las telecomunicaciones, en los nuevos materiales incluyendo las nanotecnologías, en las energías renovables, etc, y es lo que se llama industria de alta tecnología. Hay algunos estudiosos que incluyen el turismo de naturaleza, que también depende del capital humano incorporado.

Eso son los sectores de la industria de alta tecnología y la experiencia que estábamos viviendo antes de ser contada, era la experiencia de hacer nacer en Cuba un sector de alta tecnología.¿Qué ha pasado con los sectores de alta tecnología? Con los sectores de alta tecnología lo que ha sucedido es que hay un lazo de retroalimentación entre tecnología y globalización.

En los años 60, si ustedes ven los textos de economía de la CEPAL, se hablaba de la sustitución de importaciones, industrialización sustitutiva. No vamos a importar, vamos a fabricar aquí. Y eso es lo que decía la CEPAL, los primeros economistas que vinieron a ayudar a la revolución en los años 60 Y esa era una buena tesis para los años 60, pero que pasó después, el mundo cambió. Después hay un desarrollo tecnológico que le permite a usted producir para el mundo, producir para exportar al mundo entero, por la economía de escala, pero al mismo tiempo exportar para el mundo es lo que le permite a usted sustentar los costos fijos del desarrollo tecnológico, inversión en ciencia, inversión en sistema de calidad y entonces aquí se crea un llamado lazo de retroalimentación positiva, los procesos de refuerzan mutuamente.

Los matemáticos saben que dondequiera que hay un lazo de retroalimentación positiva en un sistema se genera una bifurcación, hay quien coge arriba y hay quien coge abajo. Ese lazo de retroalimentación positiva funciona como un mecanismo de desarrollo o funciona como un mecanismo de perpetuación del subdesarrollo. Si uno no exporta al mundo, no tiene dinero para desarrollarse tecnológicamente y una de las consecuencias de esto es la pérdida de poder de los mercados domésticos pequeños y ese es uno de los temas que Cuba enfrenta.

Nosotros no podemos hacer lo que hace China que es desarrollar su economía con el poder atractor de la demanda doméstica, son mil millones de chinos, nosotros somos 11 millones de cubanos, es decir la demanda doméstica de nosotros sirve para desarrollar la producción de alimentos y punto. Fuera de la producción de alimentos, cualquier cosa que sean bienes manufacturados, bienes tecnológicos, si nosotros no exportamos llegamos a la conclusión que es más barato importar que producir, y eso nos ha pasado en varias cosas. Eso es una enseñanza desde el inicio y además es una enseñanza concreta porque nos ha pasado, no es teoría, nosotros tuvimos que renunciar a la idea de montar una fábrica de penicilina, porque la penicilina se produce en tanta cantidad y tan barato, que producir penicilina para 11 millones de habitantes no es rentable. Otra cosa son los proyectos de descubrimientos científicos nuestros, que están patentados por nosotros o que son productos de elite, con lo cual nosotros podemos hacer productos que tengan un alto contenido de conocimiento incorporado. Y por eso este tema es tan importante para Cuba.

Hay tres maneras de desarrollarse. China se desarrolla por su demanda interna, con una demanda interna de más de mil millones de habitantes, todo el mundo quiere invertir allí, y además allá adentro es rentable cualquier cosa, son mil millones de consumidores. La demanda interna funciona como un elemento de atracción. Nuestros hermanos venezolanos y bolivianos, y ecuatorianos, tienen como palancas de desarrollo sus recursos naturales, petróleo, etc. Bueno compañeros nosotros no tenemos ninguna de las dos cosas, ni tenemos una demanda interna grande ni tenemos recursos naturales. Por lo tanto, nuestra palanca de desarrollo es la ciencia y la tecnología o no es ninguna. Es así de simple, no es un problema de teorizar.

Ahora nosotros hablamos de desarrollo y empezamos a discutir qué cosa es el desarrollo económico y ese es un término sobre el que cualquiera da muchas interpretaciones. Compañeros el desarrollo económico es el valor agregado a las producciones. Ese es el desarrollo económico, porque el valor añadido de las producciones es donde sale el salario de la gente y es donde sale el nivel de vida. Es decir, desarrollar un país, es desarrollar el valor agregado de las producciones. Pero, por supuesto, la vida siempre es más compleja y más rica que esto, pero uno para sembrar un concepto tiene que simplificar a veces. Nosotros en Yaguajay le dijimos al gobierno, el desarrollo económico son tres cosas: valor agregado de las producciones, estructura de calificación de los recursos humanos e indicadores sociales. Si tenemos esas tres cosas tenemos desarrollo. Y el valor agregado de nosotros no sale de la dicha del que tiene petróleo, tiene que salir de la ciencia y la técnica. Por eso esto es algo que tiene que ser un componente esencial de nuestro modelo económico. Entre otras cosas por la estructura etaria de la población cubana. Porque no vamos a tener cortadores de caña para el 2030, tiene que ser una economía que extraiga el valor agregado de las producciones y servicios, de trabajadores de experiencia y alta calificación. Nosotros aplaudimos los éxitos de algunos países de América Latina, pero cuidado con el modelo económico pues vemos como estas economías han crecido pero el porciento de exportación de manufacturas ha disminuido. Por tanto han crecido con productos primarios: petróleo, gas, minerales, agricultura y eso es lo que algunos economistas llaman la reprimarización de la economía en América Latina, nosotros no podemos recorrer ese camino.

Para enfrentar este problema y lograr valor agregado con la ciencia y la técnica, lo primero que hay que tener es capital humano. El que no tiene capital humano no tiene nada y Yordanka lo explicó muy bien. Nosotros lo tenemos, pero hay que ver si están bien utilizados. Uno puede rehacer políticas para un mejor aprovechamiento del capital humano, lo que uno no puede es dejar de tener capital humano. El capital humano es condición necesaria, pero no es condición suficiente. De hecho teniendo el capital humano hay que construir la organización productiva de base de la economía del conocimiento.¿Cuál es la organización productiva que transforma ese capital humano en productos de alto valor añadido?

Y esa fue la experiencia que vivimos en el Polo Científico, empezaron a surgir organizaciones que eran organizaciones de investigación-producción en la misma organización con capacidad exportadora y de gestión exportadora directa. ¿Cómo lograr que las empresas se conecten con la economía externa? Ese es otro tema. Y estas empresas nacieron con esa potestad, sin intermediarios. Que cierran el ciclo, que tienen productos innovadores, productos que se sustituyen porque duran poco en el mercado cuando sale uno mejor, con una fuerza de trabajo de alta calificación. Y de ahí fue saliendo el retrato de qué cosa es una empresa de alta tecnología y ahora podemos conceptualizar. Una empresa de alta tecnología es una empresa que tiene un ciclo completo de investigación-producción-comercialización; es una empresa rentable, es una empresa que tiene una parte significativa de la facturación en las exportaciones, lo cual ala el estándar de calidad y mucho más cuando eliminemos la dualidad monetaria, porque cuando eliminemos la dualidad monetaria el que importe en divisas para vender en el mercado nacional está enredado; con un costo en divisas bajo; con una alta productividad del trabajo; con una línea de productos novedosa. ¿Cuántas empresas tenemos así? En Cuba hay 2700 empresas, con todas las exigencias que tiene una empresa de estas características tendremos 7 u 8 empresas de alta tecnología. Siendo un poco más flexibles quizás tengamos 20 o 30 de las 2700 empresas que tenemos en el país. Porque esas empresas de alta tecnología son el extremo del aparato empresarial cubano.Y eso es lo que intenta capturar el lineamiento 132, ahí se resume prácticamente todo. Dice que tenemos que “perfeccionar las condiciones organizativas, jurídicas e institucionales para establecer tipos de organización económica que garanticen la combinación de investigación científica e innovación tecnológica, desarrollo rápido y eficaz de nuevos productos y servicios, su producción eficiente con estándares de calidad apropiados y la gestión comercializadora interna y exportadora”.

Ese lineamiento no se podía haber escrito en 1962, ese lineamiento contiene la experiencia de estas organizaciones. Entonces,¿cómo se regula y cómo se gestiona este tipo de empresa? La respuesta no la sé. Aunque está claro que no puede ser igual como se regula y gestiona cualquier otra empresa. La pregunta es cómo hacer crecer este sector de alta tecnología y cómo podemos no equivocarnos porque las regulaciones pueden estimular o pueden asfixiar. Entonces revisando un poco la literatura encontramos una carta del Che a Fidel de 1965, a partir de una de las visitas que hizo a la Unión Soviética. Dice el Che: “La técnica ha quedado relativamente estancada en la inmensa mayoría de los sectores económicos soviéticos…..En la Academia de Ciencias de ese país hay acumulados centenares de proyectos de automática que no pueden ser puestos en práctica porque los directores de las fábricas no se pueden permitir el lujo de que su plan se caiga durante un año”.

Y ahí ustedes tienen el ejemplo de cómo el sistema regulador puede inhibir el desarrollo del sector de alta tecnología. Diagnosticado por el Che en 1965.

En 1830 Simón Rodríguez, preceptor de Bolívar expresó esta idea que sigue siendo hoy válida y apropiada: “¿Dónde iremos a buscar modelos? La América Española es original. Original han de ser sus Instituciones y su Gobierno. Y originales los medios de fundar unas y otro. O inventamos o erramos.”

Intervención durante el debate

La experiencia de la economía del conocimiento no empezó por la industria de la biotecnología. En la década del 70 nuestro país avanzó bastante en la esfera de la construcción de computadoras y en la cibernética y casi llegamos a armar un polo científico allí. Después otros factores nos hicieron perder la posición de vanguardia que una vez tuvimos.

Después la Biotecnología, ya había desaparecido el campo socialista europeo, la tragedia del período especial que nos dejó solos, pero quizás por lo solo que nos dejo nos estimuló a cerrar el ciclo completo investigación-producción-comercialización y se armó una estrategia. La primera organización de la biotecnología que fundó el Comandante en Jefe aquí que fue el centro de investigaciones biológicas -no fue el CIM, el CIM fue en 1994- en 1981 y la primera industria biotecnológica que existió en el mundo que fue la empresa Genentech en California, se inauguró en 1977. Y la empresa que es hoy la empresa biotecnológica más grande del mundo se inauguró en 1983 y el CIGB se inauguró en 1986. Es decir que la industria biotecnológica nuestra nació al mismo tiempo que eso estaba siendo inventado en el mundo. Y en eso la visión estratégica de Fidel tuvo un papel trascendental. Eso es una verdad histórica. El que quiera negar eso no sabe lo que está hablando o tiene alguna razón política para negarlo. O es bruto o es un perverso, pero la realidad es esa. La visión de Fidel tuvo un papel trascendental en eso, en una anticipación de dos décadas, al momento actual en que todos los presidentes y los vicepresidentes hablan de la industria de la biotecnología, pero eso es ahora en el año 80 no se sabía lo que esa palabra quería decir, cuando se empezaron a fundar los primeros centros.

Ahora me desvié del comentario, pues quería decir algunas cosas polémicas. ¿Qué cosa es desarrollo científico? Cuando tu le preguntas a un representante de cualquier país por ahí que te visitan o tú visitas, la gente te habla de volumen de la actividad científica, te hablan de la cantidad de científicos, cantidad de centros, cantidad de publicaciones, cantidad de patentes. Bueno, eso está bien, pero no es suficiente. El desarrollo científico es una ecuación que tiene dos términos, uno es el volumen de la ciencia y otro es las conexiones de la ciencia. ¿Cómo nosotros conectamos la ciencia con la producción, con la economía, con la educación, con la cultura?

El desarrollo es una actividad de construcción de conexiones y una de las cosas que ha sido insuficiente en nuestro desarrollo empresarial ha sido cómo nosotros conectamos a las empresas con la demanda y cómo conectamos a la empresa con la inversión, y nuestra empresa estatal socialista ha estado insuficientemente conectada con la demanda y con la inversión. La conexión con la demanda hay que tener cuidado también en como utilizarla. Porque para el desarrollo científico y tecnológico hay dos tesis o dos estrategias, hay gente que te habla del poder atractor de la demanda o el poder impulsor de la tecnología y realmente hacen falta las dos cosas. De hecho, en el Polo Científico una de las ideas que catapultó el desarrollo del Polo Científico fue conectarlo con la demanda y conectarlo con la demanda fue crear ese sistema de ciclo cerrado. En Cuba teníamos ciencia y teníamos una industria productora de medicamentos y era otra cosa, y teníamos una empresa circuladora de medicamentos y era otra cosa y estaban desconectadas entre sí. Cuando se fundaron los centros del Polo Científico, la indicación que a nosotros se nos dio es: todo este problema es tuyo, investiga, produce, vende y exporta. Entonces la actividad científica fue de golpe conectada con la demanda y eso hizo un montón de transformaciones, yo lo digo ahora por la experiencia vivida de 20 años. Les confieso que en el momento en que eso se estaba construyendo yo mismo no lo veía. Nosotros tuvimos al Comandante en Jefe sentado en una banqueta de laboratorio preguntándonos cuáles eran las industrias biotecnológicas que más anticuerpos producían en el mundo. Yo le mencioné varias y Fidel respondió: ¿y tú no vas a competir con esa gente? Entonces quiere decir que nosotros no teníamos la visión de que la ciencia que hacíamos tenía que conectar con la industria. Esencialmente el problema de conectar con la demanda hacia delante y conectar con la inversión hacia atrás es trascendental. Donde quiera que conectamos directamente con la demanda, porque si tú conectas la empresa con la demanda a través de no se cuantos interlocutores, ahí se pierde la información, con la demanda nacional y con la demanda fuera. Ese es otro problema. Nosotros somos una economía abierta. O sea nuestro problema es lograr las conexiones con la economía mundial. Nosotros no podemos producir computadoras en Cuba para venderlas en Ciego de Ávila. Si nosotros nos vamos a meter en una industria de telecomunicaciones o de informática es para competir en el mundo. Y ese fenómeno de conexión del aparato empresarial cubano con la demanda es uno de los retos fundamentales que tenemos que resolver, que todavía no se le ven claros los contornos. Y es una de las razones por las cuales se engavetan muchos de los resultados científicos. Se engavetan o porque no tenemos conexión con el que demande el resultado o porque el resultado no es tan bueno como los científicos dicen, porque de eso también hay. Pero cuando tú estas conectado directamente con la demanda, la dicotomía entre el que tiene resultado y el que no lo tiene se ve enseguida. Entonces ese fenómeno de construcción de conexiones con la demanda y con el poder inversionista es uno de los grandes problemas que tenemos que resolver. Ese es un tema.

Ahora sobre el mismo tema, de si la estrategia es una estrategia del poder atractor de la demanda o el poder impulsor de la tecnología conecta con el problema que algunos compañeros hablaban de la formación de profesionales. Y ahora voy a decir una cosa que es polémica, que en otros lugares en que lo dicho compañeros que yo respeto mucho me han dicho que estoy completamente equivocado, pero bueno, es válida la polémica. Yo recuerdo a tres cuadras de aquí en la escalinata universitaria en uno de los actos del 13 de marzo de los años 60, debe haber sido antes del 66, al Comandante en Jefe hablando del esfuerzo que se estaba haciendo en el país en formar técnicos azucareros, etc. Que era esa estrategia de Fidel, una estrategia polémica. Había mucha gente que no la entendía aquí. Y recuerdo a Fidel diciendo en aquel discurso: “y si a mí me preguntan si todo el mundo es técnico quien va a cortar la caña y yo digo la cortaran los técnicos con sus manos”. ¿Qué estrategia estaba comunicando Fidel ahí? Fidel estaba desacoplando la formación del personal calificado de la demanda de la industria del momento. Después la volvimos a acoplar. Y vino entonces un enfoque administrativo que no fue la estrategia de Fidel. Ni fue la estrategia de Fidel cuando fundó la UCI, porque la cantidad de ingenieros informáticos esos no la estaba pidiendo ningún territorio, ni cuando creó la escuela de medicina en todas las universidades porque esos miles de médicos no los estaba pidiendo ni el Ministerio de Salud Pública. Quiere decir que ahí hay una tesis de que la formación de personal calificado no tiene que hacerse dependiente de la demanda laboral del momento, sino de la estrategia. Y ahí vamos a otro fenómeno, al concepto de economía del conocimiento, cuando tú lo llevas a la microeconomía no se trata de perfeccionar el modelo que tenemos sino de hacer otro modelo, porque la economía del conocimiento es crear una discontinuidad económica y las discontinuidades en la economía y en la historia no se forman por la extrapolación …Las discontinuidades se generan …Ahí con la UCI, con el Polo Científico, con el programa del médico de la familia, lo que se hizo fue construir una discontinuidad, no una extrapolación. Entonces la extrapolación nos ha traído muchos problemas. Si la cantidad de ingenieros que necesitamos este año es la cantidad del año pasado más el 10%, bueno así no es el desarrollo económico acelerado. Yo sé que ese es un tema polémico, pero es la apreciación que podemos dar. Inclusive con el tema de los servicios profesionales. Ese fue uno de los componentes principales de la estrategia de desarrollo de Singapur. Singapur es una islita de 5 millones de habitantes, que no tiene petróleo y tiene el PIB más alto de Asia y uno de los elementos fue los servicios profesionales. De esas experiencias siempre hay cosas que aprender, pero también no nos podemos nosotros olvidar de que todo lo que hemos hecho y haremos es en el contexto de la guerra económica de los Estados Unidos contra Cuba. Porque también está de moda discutir de economía sin hablar del bloqueo. No se puede hacer abstracción de eso. El bloqueo precisamente lo que ha buscado es desconectar a la economía cubana de los flujos tecnológicos y financieros mundiales. Estos países llamados tigres asiáticos levantaron con el concurso de las multinacionales norteamericanas y en muchos casos beneficiándose de la guerra de VietNam. No es tan fácil cuando se dice “bueno porque nosotros no hacemos lo que hizo Taiwan y Sudcorea”. Las condiciones son completamente diferentes. Tenemos que buscar las conexiones pero con nuestra propia estrategia, sabiendo que un enemigo poderoso está ahí para cortarnos esas conexiones.

Respondiendo a la pregunta de la joven sicóloga, recuerdo que Fidel dijo en los 90 que lo primero que había que salvar era la cultura. No vamos a desvalorizar la importancia de las humanidades. Ahí lo importante es determinar los contextos culturales que te dan un margen de maniobra. Porque ahora nosotros vamos a darle autonomía a las empresas. Entonces, la autonomía de las empresas te puede dar mucha flexibilidad y dinámica y te puede dar corrupción. ¿Entonces te va a dar más dinámica que corrupción o más corrupción que dinámica? El coeficiente de intermediación de esta cuestión es la cultura. Está también el tan criticado problema del igualitarismo. ¿Pero qué nivel de diferenciación salarial admite la cultura de nuestro país, para seguir manteniendo la cohesión social? Bueno eso es otra ecuación donde el coeficiente también está dado por la cultura. Lo que quiero decir es que la construcción de cultura tiene conexiones con las posibilidades de maniobra en la economía, a veces las conexiones no son trasparentes, no se ven, pero seguimos necesitando constructores de cultura, de valores. Ahí está la famosa comparación que hacía Martí entre la industria y la poesía, donde Martí decía algo asi según recuerdo, que la poesía es más importante que la industria, porque la industria le da al hombre los medios para vivir, pero la poesía le da las razones para vivir.

Y la última pregunta acerca de la polémica con Alvin Toffler. (4) Bueno en realidad yo nunca hablé con Toffler. Es un hombre del sistema capitalista con numerosos artículos y libros sobre el impacto social de las nuevas tecnologías. La polémica viene porque el defendía la tesis en el libro La tercera ola, en el capítulo que aborda los años 80, de la colisión del socialismo con el futuro, en el sentido de criticar la burocracia en el campo socialista europeo. Entonces en uno de mis artículos publicado en la Revista Cuba Socialista yo puse el título la colisión del capitalismo con el futuro, planteando que en la medida que esta economía basada en el conocimiento se haga más importante en la creación de riqueza lo que va a colisionar con el futuro es la economía de mercado, porque cuando el conocimiento es el determinante fundamental de la productividad el sistema capitalista reacciona como reacciona siempre, privatizando el conocimiento, privatizando el determinante fundamental, como en su momento privatizó la tierra. La tierra no siempre fue privada, hubo milenios en que la tierra fue un bien público, como hoy es el aire, bueno la tierra era así. Pero a medida que la industria textil se fue desarrollando y empezó a escasear la tierra y el factor determinante pasó a ser la tierra, la respuesta del capitalismo fue privatizar la tierra. Eso esta en el Capital de Carlos Marx en el capítulo sobre la acumulación originaria del capital. Lo que era un bien público se convirtió en un bien privado. Por eso nosotros utilizamos el título de “la colisión del capitalismo con el futuro”, porque así pasará con la economía del conocimiento.

(N.del E.)

(1)Revisada y corregida por su autor. Se mantiene el estilo coloquial. (2)Se trata de la Tesis de Doctorado de la economista Yordanka Cribeiro Díaz, Contribución de la fuerza de trabajo calificada al crecimiento económico en Cuba. Principales determinantes, La Habana, noviembre de 2011. Universidad de La Habana. (3)Véase Agustín Lage Dávila, La economía del conocimiento y el Socialismo, Editorial Academia, La Habana, 2013. (4)Alvin Toffler es un escritor y futurista estadounidense doctorado en Letras, Leyes y Ciencia, conocido por sus discusiones acerca de la revolución digital, la revolución de las comunicaciones y la singularidad tecnológica.
 
http://dialogardialogar.wordpress.com/2014/09/08/economia-del-conocimiento-y-fuerza-de-trabajo-calificada-en-cuba/

¿Por qué Apple no es un líder en seguridad?

Por CHRISTOPHER MIMS

Le creo al presidente ejecutivo de Apple Tim Cook cuando dice que realmente quiere proteger a los dueños de sus iPhones. Gran parte del acceso que tuvieron recientemente hackers a fotos de celebridades desnudas a través de copias de seguridad en la nube, copias que quizás no sabían que existían, sugiere que este ataque funcionó en parte porque nunca se le ocurrió a nadie en Apple que esas fotos serían tan comunes como para atraer a los hackers.

Pero estoy siendo caritativo. También es igualmente posible que el liderazgo de Apple o sus equipos de seguridad decidieron hace mucho tiempo que era mejor ahorrarle a la empresa el gasto y el esfuerzo de crear un perímetro de seguridad más sólido alrededor de iCloud, con la esperanza de que nunca se convirtiera en un problema.

Me siento cómodo escribiendo algo tan cínico porque casi todos los expertos en seguridad con los que hablé mientras investigué para esta columna estaban sorprendidos de que Apple haya dejado por tanto tiempo que los usuarios de su servicio de respaldo en iCloud para iPhone sean tan vulnerables.

Y antes de que alguien desestime esto como un tema que afecta sólo a los famosos, recuerde que evidencia reunida por especialistas en seguridad que se infiltraron en los muros de mensajes de los hackers donde se intercambiaban estas fotos de desnudos descubrieron que no sólo estaban vulnerando la privacidad de celebridades, sino también de personas comunes y corrientes. A menudo, la gente era señalada por alguien cercano, alguien sin destrezas técnicas que simplemente quería invadir su privacidad, y que luego se asociaba con un hacker.

No sabemos cuán a menudo pasaba eso; podrían ser unas pocas decenas de personas o podrían ser miles. Pero cuando cada vez más de nuestras vidas es almacenado en nuestros teléfonos inteligentes y respaldado en la nube —incluyendo, potencialmente, datos financieros y médicos— todas esas copias de seguridad de los contenidos de nuestros smartphones en la nube se volverán exponencialmente más atractivos para los hackers. Se convertirán en conductos para fraude financiero, robo de identidad, venganza y locura en general. Deberían ser al menos tan seguras como nuestras cuentas bancarias y direcciones de email primarias, y hasta ahora los ajustes que hizo Apple en iCloud no están a la altura de las medidas que seguridad que protegen esas otras cuentas.

Para entender por qué, a continuación, una explicación de una de las formas en que el respaldo de los iPhones en iCloud —aunque no se activa por default— sigue siendo vulnerable. Hay muchas rutas para acceder a una cuenta en línea, pero a menudo la mejor forma es ignorar la "puerta delantera" —la página que pide la contraseña— e intentar con una "puerta trasera". La más común es el proceso de recuperación de contraseña.

Para renovar una contraseña perdida de iCloud, los usuarios deben contestar "preguntas de seguridad" que contestaron antes. Todos las hemos creado alguna vez, y suelen tener respuestas como el nombre de su primer novio o novia, o el nombre de soltera de su madre. El problema es que con los medios sociales, mucha de esta información es pública o se consigue con un pedido de amistad, y estas preguntas son muy inseguras y una ruta favorita de los hackers para penetrar cuentas.

Algunas firmas envían un enlace para reestablecer la contraseña al email del usuario. Pero algunos, como Apple, simplemente permiten que los usuarios reestablezcan sus contraseñas directamente, sin recibir un email.

Es aún peor, claro, si usted es una figura pública. Y no es que esta vulnerabilidad sea nueva. Un ex hacker que participó en el ataque al teléfono de Paris Hilton en 2005 me dijo que el equipo ingresó a través de las preguntas de seguridad. "Una vez que conseguimos el nombre de su perro, conseguimos todo", dijo.

Apple, y muchos otros, no deberían permitir recuperar la contraseña a través de preguntas de seguridad, dice Chris Gaun, director de marketing de Apprenda, que ayuda a bancos y empresas en la lista de Fortune 100 a conectarse de forma segura a sus actuales sistemas de tecnología de la información en la nube. Una alternativa podría ser crear un "turno de asesoramiento" que conecte al usuario con un equipo de apoyo al cliente, como en las cuentas de Google, GOOGL -0.91% por ejemplo.

En respuesta a los ataques a iCloud, Tim Cook anunció el viernes dos cambios en la seguridad de iCloud. El primero es que los usuarios ahora recibirán alertas cuando alguien intente conectarse a su cuenta de iCloud o cambiar su contraseña, o cuando se conecte un aparato nuevo. Pero como afirmó el investigador de seguridad Ashkan Soltani, alertar a los usuarios no los protegerá del ataque. El motivo es simple: un atacante puede descargar el contenido de una cuenta de iCloud en sólo minutos.

Apple también protegerá las cuentas de iCloud con seguridad de "dos factores", que ya estaba disponible para proteger las cuentas de iTunes, asociadas con tarjetas de crédito. Eso es bueno para quienes se toman en serio su cyberseguridad, pero la mayoría de la gente no se molestará en activarlo. Además, la seguridad de dos factores no protegerá de un ataque para reestablecer la contraseña hasta que los usuarios actualicen al sistema operativo iOS 8, que será lanzado esta semana.

Así llegamos a la pregunta más fundamental del ataque a iCloud: prevemos que Apple sea la mejor en cuanto a hardware y software. ¿Pero está lista para igualar esa calidad en términos de seguridad? Anteriormente, los servicios en la web no fueron la especialidad de Apple y es difícil no ver este ataque como un producto de esa debilidad histórica.

¿Cómo puede Apple justificar una seguridad por debajo del estándar y a la vez posicionarse como una marca de lujo, como se rumorea con el lanzamiento de teléfonos más grandes y costosos, más un reloj iWatch que casi con seguridad será respaldado en la nube?

Los bancos funcionan de forma rutinaria con la asunción de que los usuarios son ingenuos y merecen protección. Lo mismo suele ser verdad en Google. Tener en cuenta el lugar desde donde se ingresa a la cuenta, la hora, el tipo de aparato y otros factores les permite a estas empresas presentar obstáculos extra para posibles intrusos, o incluso bloquear cuentas con comportamiento sospechoso.

Lo que queda en evidencia con iCloud es que los contenidos de nuestros smartphones ahora no son menos sensibles que los contenidos de nuestras cuentas bancarias. Si Apple no puede establecer un nivel alto de seguridad para todos sus usuarios, la empresa no merece acceso a las categorías cada vez más amplias de datos importantes que ahora ingieren los teléfonos inteligentes y que, por automáticamente envían a la nube.

Caso de los Cinco es único, afirma abogado estadounidense


Por Deisy Francis Mexidor

La Habana, 9 sep (PL) El abogado estadounidense Phillip Horowitz afirmó que hasta hoy el caso de los cinco antiterroristas cubanos condenados en Estados Unidos no puede compararse con ninguno de los que ha tenido en sus 29 años de práctica profesional.Este es un caso único, expresó el jurista en breves declaraciones vía correo electrónico a Prensa Latina, a propósito de cumplirse 16 años del arresto de Gerardo Hernández, Ramón Labañino, Antonio Guerrero, Fernando González y René González, el próximo 12 de septiembre.

Para Horowitz ha sido un honor ser parte del equipo de la defensa de los Cinco (como son identificados), desde el mismo año 1998 en que fueron arrestados.

Sus consideraciones ocurren en medio de una jornada internacional de solidaridad, activa desde el 4 de septiembre y hasta el 6 de octubre, para exigir la liberación de Gerardo Hernández, Ramón Labañino y Antonio Guerrero, aún confinados en cárceles federales.

Los otros dos integrantes del grupo, Fernando y René, quien fuera defendido por Horowitz, abandonaron la prisión en 2011 y 2014, respectivamente, solo después de cumplir la totalidad de sus condenas en prisión.

Varios observadores coinciden en que este es un caso político y ante los ojos del mundo es evidente la injusticia contra ellos.

El 9 de agosto de 2005, un panel de tres jueces del Oceno Circuito de Apelaciones de Atlanta, concluyó, en un detallado análisis de 93 páginas, la revocación de las condenas sobre la base de que los Cinco no recibieron un juicio justo en Miami y se ordenó uno nuevo fuera de esa ciudad.

Los letrados evaluaron entonces que era imposible un proceso imparcial en esa ciudad del sur de la Florida debido a los prejuicios y animosidad existentes contra Cuba en esa comunidad.

Pero en particular reconocieron la abundante evidencia presentada por la defensa, en la que salió a flote el historial de acciones terroristas planificadas en contra de la isla caribeña por grupos violentos radicados en Florida.

Antes, en mayo del propio año, grupo de expertos de Naciones Unidas concluyó sobre la arbitrariedad del arresto de los Cinco y pidió al gobierno estadounidense remediar esta situación.

Sin embargo 16 años después de la detención siguen en cautiverio Hernández, Labañino y Guerrero purgando una sanción que en su conjunto incluye dos cadenas perpetuas y 66 años de cárcel.

Más de 10 premios Nobel, parlamentarios, artistas, activistas, defensores de los derechos humanos, estudiantes, sindicalistas, líderes religiosos, entre otras personas han solicitado al presidente de Estados Unidos, Barack Obama (también Nobel), que use sus poderes ejecutivos y los envíe de regreso a su patria.

lunes, 8 de septiembre de 2014

La entrada en vigor de la Convención de Naciones Unidas sobre Cursos de Agua Internacionales de 1997


Por Nicolás Boeglin

El pasado 17 de agosto del 2014, entró oficialmente en vigor la "Convención sobre el derecho de los usos de los cursos de agua internacionales para fines distintos de la navegación" adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1997 (ver texto completo:http://www.solidaritat.ub.edu/observatori/general/docugral/N9777296.pdf ). Ello obedece al hecho que en esa fecha se cumplieron los 90 días posteriores a la ratificación número 35 (la de Vietnam, obtenida el 17 de mayo del 2014), tal y como lo establece el texto de este tratado internacional, en su artículo 36.

Han sido muchos años de espera para los que pretendieron lograr,pocos años después de la adopción de la Declaración de Río sobre Ambiente y Desarrollo de 1992 (http://www.un.org/spanish/esa/sustdev/agenda21/riodeclaration.htm ), que los miembros de la comunidad internacional aceptaran, en un instrumento a vocación universal, un mínimo de reglas (incluyendo las de carácter ambiental) para permitir una gestión y aprovechamiento conjuntos y armoniosos entre Estados de cuerpos de agua compartidos. Un instrumento novedoso:

Se trata de un instrumento internacional que, como viene siendo la práctica cuando se intenta explorar un ámbito nuevo del derecho internacional, recurre a la técnica de la convención marco (“convention-cadre” en francés o “framework convention” según la denominación en inglés): esta expresión refiere a un tipo de convención, usualmente utilizada en materia de salud, energía, transporte y protección del ambiente, que sistematiza un conjunto de principios generales que puedan servir de base para establecer una cooperación entre Estados. Se les reconoce a estos últimos un margen de maniobra para detallar y finiquitar en acuerdos posteriores más específicos, y con reglas mucho más precisas, el contenido de esta cooperación. “The character of an agreement as a framewok is mainly established by the decision of the contracting parties to delegate questions that are relevant for achieving the agreement´s objective to additional regulations” (Nota 1).

En el caso de la Convención de 1997, el conjunto de reglas ofrecido pretende servir de base para facilitar la cooperación entre Estados en todo lo relacionado a la gestión, aprovechamiento, uso y protección de los cursos de agua internacionales. Uno de los primeros artículos (el artículo 3) refiere precisamente (y de manera sumamente detallada) a los acuerdos bilaterales o regionales preexistentes o a los que los Estados quisieran adoptar con posterioridad a esta Convención: el artículo 3 es uno de los artículos más extensos de la Convención, con 6 incisos. Además de evidenciar la preocupación de los Estados con relación a los efectos de esta Convención sobre acuerdos previos, este artículo 3 también confirma el carácter de “acuerdo marco” antes mencionado de la misma.

El conjunto de reglas generales recogido parte de una noción mucho más integral que la clásicamente usada de "rio internacional" o de "río fronterizo" al definir su artículo 2 la noción de "curso de agua internacional" de la siguiente manera: "A los efectos de la presente Convención: a) Por "curso de agua" se entenderá un sistema de aguas de superficie y subterráneas que, en virtud de su relación física, constituyen un conjunto unitario y normalmente fluyen a una desembocadura común; b) Por "curso de agua internacional" se entenderá un curso de agua algunas de cuyas partes se encuentran en Estados distintos;". Como se puede apreciar, esta definición va más allá que la de un caudal de agua contenido en el cauce de un río (o la de la superficie lacustre en el caso de un lago), y se extiende tanto a las aguas superficiales como a las aguas subterráneas. En consonancia con este esfuerzo, podemos citar, a modo de ejemplo las recientes iniciativas en España para delimitar oficialmente “la parte española de las demarcaciones hidrográficas correspondientes a las cuencas hidrográficas compartidas con otros países” (ver artículo 3 del Real Decreto 125/2007 - 2 de febrero del 2007-, por el que se fija el ámbito territorial de las demarcaciones hidrográficas en territorio español https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-2007-2296 ).

La convención establece una serie de principios generales (los artículos 5 a 10) que deben guiar a los Estados de un curso de agua internacional en la gestión y en el aprovechamiento de este, varios de ellos muy similares a los adoptados en la Convención de Helsinki de marzo de 1992 (Nota 2). Por ejemplo, el artículo 7 sobre la obligación de no causar daños sensibles indica: “1. Los Estados del curso de agua, al utilizar un curso de agua internacional en sus territorios, adoptarán todas las medidas apropiadas para impedir que se causen daños sensibles a otros Estados del curso de agua. 2. Cuando a pesar de ello se causen daños sensibles a otro Estado del curso de agua, el Estado cuyo uso los cause deberá, a falta de acuerdo con respecto a ese uso, adoptar todas las medidas apropiadas, teniendo debidamente en cuenta lo dispuesto en los artículos 5 y 6 y en consulta con el Estado afectado, para eliminar o mitigar esos daños y, cuando proceda, examinar la cuestión de la indemnización”.

La lectura (y relectura) del artículo 7 y de algunos otros artículos posiblemente llame a la memoria un sin fin de controversias acaecidas en los últimos años entre Estados ribereños de un río internacional, o que comparten una cuenca hidrográfica en diversas partes del mundo. Muchos de estos conflictos no encuentran solución satisfactoria debido al uso de nociones jurídicas que limitan un enfoque necesariamente integral, que conlleva cualquier intento de regular un recurso como el agua: a este enfoque precisamente recurre la técnica jurídica en materia de protección del ambiente.

Un instrumento casi ignorado en América Latina:

Al consultar el estado de firmas y ratificaciones según la tabla oficial de Naciones Unidas (disponible aquí:https://treaties.un.org/Pages/ViewDetails.aspx?src=IND&mtdsg_no=XXVII-12&cha pter=27&lang=en ), resulta llamativo que el continente que concentra mayores recursos hídricos, que cuenta con una interesante práctica en materia de acuerdos bilaterales o regionales en la materia (Nota 3) y en el que se contabilizan una gran cantidad de fronteras internacionales localizadas en ríos fronterizos (o cuencas hídricas compartidas) esté prácticamente ausente de dicha tabla: nos referimos a América Latina. Una firma de Venezuela (1997) y una de Paraguay (1998) parecieran ser los únicos "logros" obtenidos durante 17 años de diversas campañas a favor de su ratificación promovidas por diversas organizaciones regionales y ONG en un (también sin fin …) número de foros y reuniones en la región. A la fecha, ningún Estado de América Latina es parte a este instrumento, ya que, como bien se sabe, además de firmar un tratado, hay que ratificarlo. Una evaluación rigurosa (y ojalá crítica) de las distintas campañas de ratificación realizadas por algunas organizaciones se impone, ya que raramente se ha observado un impacto tan limitado de una campaña en favor de la ratificación de un instrumento a vocación universal. Independientemente de su entrada en vigor, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) ha hecho referencias expresas en su jurisprudencia a los principios contenidos en esta Convención adoptada en 1997: lo hizo incluso en el mismo año de 1997, con ocasión del asunto de la represa Gabcikovo Nagymaros (Hungría c. Eslovaquia, sentencia del 25 de septiembre de 1997) (Nota 4). Cabe recordar que el texto de la Convención es el resultado de más de más de 20 años de arduas discusiones en el seno de la Comisión de Derecho Internacional (CDI), órgano técnico encargado de codificar las reglas del derecho internacional público según el organigrama de las Naciones Unidas: los inicios de los trabajos sobre este tema en el seno de la CDI datan de 1974, y el anteproyecto de Convención fue aprobado por este órgano tan solo en 1994. Durante esos 20 años, la CDI tuvo siempre la ocasión de contraponer los avances de su proyecto con las posiciones oficiales defendidas por los Estados, en las valoraciones de estos al texto propuesto, expuestas anualmente en el seno de la VI Comisión de la Asamblea General de Naciones Unidas. Después de 1994, año en que fue aprobado el anteproyecto por parte de la CDI, los Estados miembros de Naciones Unidas conformaron, en el seno de la VI Comisión antes mencionada, un grupo de trabajo inter-estatal. Lograron adecuar el texto para garantizarle una adopción final mediante la resolución A/RES/517229 (http://www.un.org/Docs/asp/ws.asp?m=A/RES/51/229 ) de la Asamblea General de Naciones Unidas. Esta última resolución fue adoptada en 1997 por 103 votos a favor, 3 en contra (Burundi, China y Turquía) y 27 abstenciones. Por parte de América Latina votaron a favor: Brasil, Chile, Costa Rica, Haití, Honduras, México, Uruguay y Venezuela. Se abstuvieron los siguientes Estados de la región: Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, Honduras, Guatemala, Panamá, Paraguay y Perú. Por su parte, Belice, El Salvador, Nicaragua y República Dominicana aparecen entre los "No shows" que sumaron en total 52 Estados: se trata de un número extremadamente elevado para la práctica usual en materia de votaciones en el seno del órgano plenario de las Naciones Unidas (ver detalle del voto:

http://unbisnet.un.org:8080/ipac20/ipac.jsp?session=1409E61I15975.15930&menu=search&aspect=power&npp=50&ipp=20&spp=20&profile=voting&ri=&index=.VM&term= A%2FRES%2F51%2F229&matchoptbox=0%7C0&oper=AND&x=14&y=9&aspect=power&index=.V W&term=&matchoptbox=0%7C0&oper=AND&index=.AD&term=&matchoptbox=0%7C0&oper=AN D&index=BIB&term=&matchoptbox=0%7C0&ultype=&uloper=%3D&ullimit=&ultype=&ulop er=%3D&ullimit=&sort= ).

La protección de un curso de agua internacional:

La Parte IV de esta convención (reglas aplicables a cursos de agua internacionales en materia de protección del ambiente) constituye una útil herramienta para Estados partes a una cuenca hidrográfica compartida. Varias de esas reglas pueden ser interpretadas como un eco cercano a lo dispuesto en la Declaración de Río de 1992. La formulación de estas reglas puede ser contrastada con las reglas enunciadas por la CIJ en el caso de las Plantas de Celulosa (Argentina c. Uruguay, sentencia de abril del 2010): este caso, resuelto de manera sumamente cuestionable - y cuestionada - por parte de los jueces de la CIJ, recientemente dio lugar a tensiones entre Argentina y Uruguay que tuvimos la oportunidad de analizar brevemente en este artículo (http://maestriaderechoambientalucr.wordpress.com/2014/06/22/publicacion29/ ). De la misma manera el contenido de la Parte IV de la Convención deberá ser comparado con las reglas que sean enunciadas por parte de la CIJ con ocasión de los dos casos que enfrentan a Costa Rica y Nicaragua con relación al Río San Juan: el asunto del dragado del río, con la demanda interpuesta por Costa Rica en el 2010 contra Nicaragua; y la denominada "trocha fronteriza" construida por Costa Rica, objeto de la demanda interpuesta por Nicaragua en el 2011 contra Costa Rica. Ambos contenciosos fueron objeto de una inusual – e inédita - “unión” por parte de los jueces de la CIJ en el 2013 (Nota 5) a solicitud de Nicaragua. Tuvimos de igual manera la posibilidad de analizar en su momento el proyecto minero ubicado en la localidad de Las Crucitas en Costa Rica desde la perspectiva de las implicaciones (para Costa Rica) de las regulaciones internacionales sobre recursos hidrográficos compartidos (Nota 6).

Conclusión:

Como suele a veces suceder en algunos campos de la ciencia jurídica, el derecho internacional tiende a modernizar de manera mucho más ágil que el derecho nacional un marco jurídico existente, ofreciendo a los Estados una útil herramienta para guiarlos en álgidos campos donde deben encontrar soluciones de manera conjunta y consensuada. Es el caso de la Convención de 1997 sobre cursos de agua internacionales. Por ejemplo, dos Estados partes a esta Convención, España y Portugal, han entendido de manera muy clara la invitación a la cooperación que les extiende la Convención de 1997: han logrado encontrar en ella una valiosa guía para el aprovechamiento, gestión y protección comunes de las numerosas cuencas hidrográficas que comparten, sean estas superficiales o subterráneas: la Convención de 1997 ha servido de motor para articular una impresionante lista de acuerdos técnicos de aprovechamiento y de cooperación de las aguas superficiales y subterráneas que ambos Estados comparten. Leemos incluso que el primero de ellos, el convenio de Albufeira de 1998 titulado “Convenio sobre Cooperación para la Protección y el Aprovechamiento Sostenible de las Aguas de las Cuencas Hidrográficas Hispano-Portuguesas” resulta de la influencia directa del texto de 1997 al precisar el autor de un artículo reciente que: “…Finalmente tras cinco años de intensas negociaciones técnicas y diplomáticas, el Convenio sobre Cooperación para la Protección y el Aprovechamiento Sostenible de las Aguas de las Cuencas Hidrográficas Hispano-Portuguesas, se firmó en la ciudad portuguesa de Albufeira en noviembre de 1998, y entró en vigor en el ordenamiento jurídico de Portugal y España el 17 de enero de 2000. No hay dudas de que ha sido claramente influenciada por la Convención de las Naciones Unidas, firmada en Nueva York, en 1997, sobre el Derecho de los usos de los cursos de agua internacionales para fines distintos de la navegación” (Nota 7).

Es de esperar que esta entrada en vigor reciente sirva también para inspirar a muchos Estados y los incite a ratificar este instrumento internacional. Ello en aras de facilitar, en acuerdos posteriores, la gestión conjunta de muchos cursos de agua internacionales, en particular en América Latina.


Nota 1: Véase MATZ-LUCK N., “Framework conventions as a regulatory tool”, Goettingen Journal of International Law, 2009, Vol. 3, pp. 439-458, p. 441. Disponible aquí: http://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=1535892 . Nota 2: Véase artículo publicado en el Anuario de Derecho Internacional (ADI), en el año 2000, sobre el Convenio de Helsinki: TORRES CAZORLA M.I., "Otra vuelta de tuerca del derecho internacional para regular los cursos de agua internacionales: el convenio de Helsinki de 17 de marzo de 1992", disponible aquí:http://dspace.si.unav.es/dspace/bitstream/10171/22104/1/ADI_XVI_2000_07.pdf . Nota 3: Véase estudio publicado por la CEPAL de QUEROL M., “Estudio sobre los convenios y acuerdos de cooperación entre los países de América Latina y el Caribe, en relación con sistemas hídricos y cuerpos de agua transfronterizos”, CEPAL, 2003. Disponible aquí: http://www.cepal.org/publicaciones/xml/2/13672/lcl2002e.pdf . Nota 4: Véase por ejemplo: RODRIGUEZ HERNANDEZ J.I., “La aportación del asunto Gabcikovo-Nagymaros al derecho internacional del medioambiente”, disponible aquí: http://dspace.si.unav.es/dspace/bitstream/10171/21686/1/ADI_XIV_1998_18.pdf . Nota 5: Véase nuestro modesto análisis, BOEGLIN N., “Costa Rica /Nicaragua et CIJ, Une procédure incidente revisitée: la jonction d´instances”, Publicado en el Boletín Sentinelle de la Société Francaise pour le Droit International (SFDI), Mayo 2013. Disponible aquí: http://www.sentinelle-droit-international.fr/bulletins/a2013/20130505_bull_3 47/bulletin_sentinelle_347.php#510 . Lo inaudito se mantuvo unos meses después con el rechazo por parte de la CIJ de solicitudes de ambas partes de modificar la medida provisional ordenada el 8 de marzo del 2011, rechazo que tuvimos la oportunidad de analizar brevemente en esta pequeña nota en Elpais.cr http://www.elpais.cr/frontend/noticia_detalle/3/84423(edición del 10/08/2013). Nota 6: Véase nuestro artículo BOEGLIN N., "Minería química a cielo abierto en el trópico húmedo fronterizo entre Costa Rica y Nicaragua: el proyecto minero Crucitas y sus implicaciones internacionales", Sociedad Latinoamericana para el Derecho Internacional, Perspectivas, Julio 2009 disponible aquí: http://lasil-sladi.org/files/live/sites/lasil-sladi/files/shared/Perspectiva s/perspectivas21.pdf . Con posterioridad al histórico fallo del Tribunal Contencioso Administrativo de noviembre del 2010, se analizó el tema desde la perspectiva de los acuíferos transfronterizos en un breve artículo, titulado “Acuíferos transfronterizos: respuestas desde el derecho internacional y vacíos en Centroamérica”, Boletín Geológico y Minero (España), 2012, disponible aquí: http://www.igme.es/internet/boletin/2012/123_3/7_ARTICULO3.pdf . Nota 7: Véase OLIVEIRA DO PRADO R.C., “La obligación de cooperar en la gestión de cuencas hidrográficas internacionales. El caso del convenio de Albufeira analizado a la luz del derecho internacional del medio ambiente”, Revista Monfragüe (España), 2012. Disponible aquí:http://monfragueresiliente.com/Documentos/numero1/inv.oliveira.pdf . (*) Nicolás Boeglin, Profesor de Derecho Internacional Público en la Facultad de Derecho de la Universidad de Costa Rica (UCR).

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Conozca el secreto de los hunza, un pueblo que no conoce ni las enfermedades ni la vejez

El valle del río Hunza, en la frontera de la India y Pakistán, es llamado 'oasis de la juventud', y no es en vano: los habitantes de la zona viven hasta 110-120 años, casi nunca se enferman y tienen una apariencia muy joven.

Los habitantes de Hunza destacan en muchos aspectos entre las naciones vecinas: físicamente se parecen mucho a los europeos, hablan su propio idioma -el burushaski- que no se parece a ningún otro en el mundo, y profesan un islam especial, el ismaelita, informa Marketium.



© vk.com/Dmitry Rozhkov

Sin embargo, lo más sorprendente de esta pequeña nación escondida entre los macizos montañosos de la región es su capacidad extraordinaria de mantener su juventud y salud: los hunza se bañan en agua helada incluso a 15 grados bajo cero, juegan a juegos deportivos incluso hasta los 100 años, las mujeres de 40 años parecen adolescentes y a los 65 años dan a luz. En verano comen frutas y verduras crudas; en invierno, albaricoques secos, granos germinados y queso de oveja.

El médico escocés Robert McCarrison, que describió por primera vez el 'valle feliz', hizo hincapié en que los hunza casi no consumen proteínas. Al día comen en promedio 1.933 calorías, en las que se incluyen 50 gramos de proteínas, 36 gramos de grasa y 365 gramos de carbohidratos.

Según las conclusiones de McCarrison, precisamente la dieta es el factor principal de la longevidad de esta nación, subraya el medio. Por ejemplo las naciones vecinas, que viven en las mismas condiciones climáticas pero no comen adecuadamente, padecen una variedad de enfermedades y tienen una esperanza de vida 2 veces más corta.



© REUTERS Abrar Tanoli

Otro especialista, R. Bircher, destacó las siguientes ventajas del modelo de alimentación de esta asombrosa nación: es vegetariano, tiene una gran cantidad de alimentos crudos, las frutas y verduras predominan en la dieta, los productos son completamente naturales y tienen periodos regulares de ayuno.

Sobre el secreto de su longevidad, los habitantes de Hunza recomiendan mantener una dieta vegetariana, trabajar y moverse constantemente. Entre otros beneficios de este modo de vida figuran la alegría –los hunza siempre están de buen humor– y el control de los nervios, no conocen el estrés.

Texto completo en: http://actualidad.rt.com/sociedad/view/139666-hunza-enfermedades-longevidad

Oscar Loyola In Memoriam


Por: Rafael Hernández.

Hace casi veinte años, recién salido el primer número de Temas, me crucé con Oscar Loyola en la Plaza Agramonte. Con una sonrisa, y sin darme tiempo a contestar su saludo, me empezó a “increpar” (en ese estilo suyo, peleón y cariñoso a la vez) por haber publicado un artículo sobre historia de Cuba cuyas ideas él no compartía (sus palabras no fueron exactamente esas, pero ese era su sentido). Divertido y dejándome provocar, como siempre que me topaba con él, desde nuestros lejanos días como estudiantes, cuando Letras e Historia compartían el Edificio Dihigo, en Zapata y G, le contesté que escribiera una refutación, y le aseguré “que se la íbamos a publicar.” Con su peculiar modo criollo y caballeresco, recogió el guante, y poco tiempo después, nos mandó “Reflexiones sobre la escritura de la historia en la Cuba actual”. Otras veces colaboró con Temas, como jurado del Premio de Ensayo, o autor de ensayos sobre historia o panelista de Último Jueves. Pero este primer texto, que quizás muchos lectores no conozcan, publicado en Temas # 6 (abril-junio, 1996) reúne como ningún otro sus virtudes excepcionales como intelectual y maestro. Así, con su agudeza y gracia inmitables, llegue de nuevo a nuestros lectores.




Reflexiones sobre la escritura de la historia en la Cuba actual


Oscar Loyola Vega
Profesor. Universidad de La Habana.


Ante todo, considero necesario hacer esta profesión de fe inicial:

1. No me concibo —o, como está tan de moda decir, no me pienso— a mí mismo fuera de los quehaceres del historiar, después de veinticinco años de vida profesional.

2. Las reflexiones que a continuación propongo no tienen, de manera previa, a ningún colega in mente; no me interesan las individualidades ni aludo a casos específicos. Mi intención se centra en la escritura, no en los escritores.

La historia tiene una muy larga tradición en Cuba: más de doscientos años de haber dado sus primeros vagidos, al decir de los estudiosos. Pocas disciplinas del saber disfrutan en nuestro medio de tal ancianidad. Desde la segunda mitad del siglo XVIII, hombres cultos y sapientes han probado sus armas en trabajos históricos, de los cuales no pocos constituyen obras de recia envergadura. El decursar histórico ha estado siempre presente en la problemática intelectual del país. Con toda justeza puede decirse que el gusto por la historia (mejor expresado, por leer sobre historia) es un componente capital de la psicología del cubano.1

En esto no nos diferenciamos demasiado de otros pueblos latinoamericanos. Sin embargo, debe tenerse presente que el elevado índice de alfabetización existente en nuestro país, a escala continental, no solo en las décadas anteriores a 1959 sino también bajo el colonialismo español, ha ampliado el universo de los lectores de historia, estimulados por la calidad de la producción insular y el precio aceptable de libros, folletos y revistas. El incuestionable movimiento educativo y cultural que desató la Revolución del Primero de Enero, y la necesidad de esta de asumir y utilizar el pasado histórico nacional, con sus mitos y sus tradiciones, sus éxitos y sus fracasos, provocó una eclosión afortunada de los estudios históricos, que se escaparon del marco habitual republicano —estrechez económica, casi ningún apoyo gubernamental, poca estimación y reconocimiento sociales del papel del historiador— y permearon todos los estratos de la sociedad cubana, volcada así a una lógica reinterpretación de su pasado —cada generación reescribe la/su historia— en función de un cambio social radical, imprescindible para reafirmar la actuación cotidiana y, siguiendo pautas habituales en la utilización estatal de la historia, justificar y proyectar el porvenir.

A estas alturas de la exposición seguramente ha quedado puesto de manifiesto que el análisis se centra en la historia escrita desde Cuba, por autores que producen en Cuba, ya sea sobre problemas relacionados con la historia nacional, o con aspectos concernientes al decursar histórico universal o continental. Resulta necesario aclarar, además, que una reflexión sobre la escritura de la historia en el siglo XIX cubano implicaría sumergirse en no pocas disquisiciones sobre el desarrollo de las llamadas ciencias sociales, y su constitución en la pasada centuria, en áreas del conocimiento independientes, en particular la sociología; lo que desbordaría (y transformaría) los objetivos de este trabajo. De ahí que el análisis se enmarque en la escritura de la historia en la contemporaneidad insular. Dicho de otra manera, no se pretende hacer la historia de la escritura decimonónica de la historia; ni muchísimo menos la historia de las obras sobre historia en la propia etapa; se pretenderá pensar sobre la escritura de la historia en la actualidad nacional.

¿Dato vs. interpretación?

Estoy seguro de que para muchos colegas un trabajo de tal naturaleza es un trabajo «raro». No pocos de los miembros del gremio preferirían verme laborar —investigar— en función de precisar, de manera inobjetable, cuántos clavos remacharon el casco de la «Santa María», o el exacto número de libertos que murieron a las órdenes de Donato Mármol —si lo logro desglosar en etnias, edad y propietarios, mi puesto en el Panteón sería indiscutido. Esto hace que mi primera reflexión gire en torno a la fetichización del dato en nuestra asunción del conocimiento histórico.2 No desconozco que en el ambiente histórico nacional han existido grandes enfrentamientos entre supuestos cultores del dato en sí y para sí, y connotados escritores de historia apasionados por una interpretación en gran medida desvinculada de los hechos históricos. Todo esto ha sucedido no en el pasado siglo, sino en fecha muy reciente, lo que ha dejado graves secuelas en las generaciones siguientes. Yo me preguntaría: ¿por qué tenemos que seguir reeditando tales enfrentamientos? Con independencia de las simpatías de cada cual —y simpatías aquí equivale a concepción de y sobre la historia— es innegable que las excelentes influencias de Langlois y Seignobos en el desarrollo de los estudios
históricos persisten fuertemente en la manera de historiar en Cuba, sin que esto implique negar el relevante lugar que ambos autores se ganaron entre los principales impulsores de los métodos del trabajo histórico. La absolutización del llamado «dato», y su abstracción y sobrevaloración, se reflejan en la densidad de la escritura histórica, lastrada comúnmente por una excesiva referencia a las fuentes utilizadas. Han sido publicados no pocos libros, cuyo determinante y casi único valor estriba en la enorme información que vuelcan sobre el lector. Lo preocupante del caso es que sus autores suelen ser alabados, y aun felicitados, por esconder sus opiniones —si es que las tienen—; vale decir, por negar su subjetividad profesional, característica de la expresión histórica, ampliamente conocida ya por los más connotados teóricos del positivismo europeo del siglo anterior. Entiéndaseme: no inicio una cruzada contra el hecho o el dato; abogo simplemente por retirarlos, lo máximo posible, de la escritura.3
Diversificar la geografía

Sería conveniente pensar con detenimiento en la distribución, por áreas geográficas, de la producción histórica nacional. No representaría una sorpresa constatar que las obras sobre la historia de Cuba constituyen enorme mayoría, lo cual es lógico. Los trabajos dedicados a la historia de América Latina siguen a estos, a mucha distancia. Algo —muy poco— se escribe sobre los Estados Unidos. Europa, Asia y Africa están casi por completo ausentes de la escritura histórica. Varias de las razones que explican lo expuesto puedo comprenderlas, y aun compartirlas: falta de información, escasa salida editorial, no acceso a archivos (¡ah, los socorridos archivos!), poca tradición, etc. Pero todo no puede justificarse tan sencillamente. Ha habido —hay— un abandono real y efectivo del quehacer histórico relacionado con lo «de afuera»; es inconcebible que España o Norteamérica no estén presentes de manera habitual en la producción nacional, por su ligazón directa con el acaecer histórico cubano. Las ausencias señaladas también hay que buscarlas en la concepción que sobre la historia —la disciplina historia— se sostenga. Buena parte de los profesionales dedicados a la exposición oral o al trabajo de asesoría vinculado a estas regiones, están altamente capacitados en su esfera; pero el temor a no ser considerados investigadores («historiadores») frena la plasmación por escrito de sus criterios. ¿Cómo competir con acuciosos colegas, que dedican miles de horas de su vida laboral a sumergirse en amarillos manuscritos que dormitan en ignotos y centenarios fondos? Romper con esto no es fácil: demasiadas décadas lo han condicionado. Sin embargo, hay que hacerlo, o al menos, intentarlo. La producción histórica desde Cuba, de cara al siglo XXI, tiene que diversificar su base geográfica.

La historia como interdisciplina
Lo anteriormente expuesto se da la mano con un elemento trascendental: por razones ampliamente conocidas, los que escriben en Cuba tienen un altísimo grado de desvinculación —involuntaria— con la producción histórica de avanzada de Europa y los Estados Unidos. Se desconocen las obras fundamentales, los principales autores, las corrientes en boga. Hemos seguido escribiendo como si la disciplina se hubiese detenido en el tiempo, muchos años atrás. Los portentosos avances de la sociología, la etnohistoria o la antropología, por solo utilizar tres ejemplos, no han existido entre nosotros.4 En gran parte por desconocimiento y, en no pequeña medida, por subestimación, la complejidad del trabajo interdisciplinario en la contemporaneidad, las múltiples relaciones actuales entre la historia y otras ramas del saber, son fenómenos que no existen para los historiadores del patio. En momentos en que todas las disciplinas que se ocupan del hombre se traspasan —en ósmosis vivificadora— sus resultados, da la impresión de que, en Cuba, los profesionales nos complacemos en aislarnos de los científicos sociales vecinos, negándolos, y renunciando a aprovechar sus logros.

¿Qué técnicas se emplean hoy en día en el trabajo histórico? ¿Cuáles son los límites y posibilidades de la oralidad? ¿Tienen fronteras precisas la historia y la literatura? ¿Puede aplicarse una encuesta a personalidades fallecidas hace doscientos años? Los ejemplos anteriores ponen sobre el tapete la imperiosa necesidad, para los historiadores cubanos, de actualizarse a la mayor brevedad, sobre todo en lo referente a técnicas. Creo que son utilísimos, no tengo nada personal contra ellos, pero, ¿hasta cuándo el fichaje, el clasificador, la guía temática, los rubricadores, etc., constituirán el centro —en algunos, el único— del arsenal de métodos y técnicas? Otras disciplinas pueden ayudar mucho a transformar tal concepción, que determina — ¡qué duda cabe!— la escritura de la historia.

La diferencia entre el trabajo histórico en los finales de este siglo y el de mediados de la propia centuria, es abismal. No se puede negar —peor aún, despreciar— los avances obtenidos. Y se constata con sorpresa y dolor que no pocos de los historiadores que viajan al extranjero se desesperan por realizar amplísimos trabajos de archivo, con absoluto desinterés por dedicar parte de su estancia a estudiar el desarrollo teórico-práctico de la disciplina. A su regreso, los sustanciosos «datos», localizados con encomiable esfuerzo, serán vertidos en una escritura tradicional, obsoleta en los derroteros de la narración histórica del texto contemporáneo.

De la teoría

De lo visto se deriva una característica notable de nuestra producción histórica: la falta de obras teóricas sobre el género. Si se revisan con cuidado los trabajos históricos, en un lapso abarcador, sorprende el poco interés mostrado por los historiadores cubanos en analizar los marcos teórico-investigativos y los presupuestos —o supuestos— metodológicos de la disciplina. En esto no se ha hecho más que seguir los derroteros de la historia a escala universal: es notorio que la rama de las «ciencias» sociales menos dada a la teorización introspectiva, a estudiarse a sí misma, ha sido la historia. Sin embargo, tal situación ha comenzado a revertirse en las últimas décadas; impulsados por otros especialistas, los escritores de historia, en las naciones más avanzadas dentro de la profesión, han aumentado considerablemente los estudios relativos a las concepciones, los métodos y técnicas a emplear, los referentes históricos, la asunción del texto en tanto artefacto, la relación hecho-sujeto, et al.5

A escala nacional, el vuelco apenas ha empezado. Las investigaciones histórico-concretas predominan de manera abrumadora. Siguiendo la tradición establecida desde el siglo XIX, es muy difícil, en nuestro caso, que un colega analice los métodos y los supuestos a través de los cuales ha llegado a resultados concretos, y mucho menos que se plantee los problemas globales de la investigación histórica, las realidades conceptuales, o la vinculación de su disciplina con otras afines. No se trata aquí de desarrollar mejor los estudios historiográficos, en su sentido habitual; obras de este corte, si bien poco abundantes, existen; se trata de interiorizar, de una vez por todas, que una materia que no elabora su corpus teórico se estanca, antes de comenzar a retroceder. Es imprescindible, para toda rama del saber, la reelaboración constante de sus presupuestos y de sus métodos; no solo para las llamadas ciencias exactas, o para las otras «ciencias sociales». La escritura de la historia en Cuba necesita con urgencia la ampliación de los trabajos teóricos.

Recuperar el ensayo histórico

Casi todas las investigaciones hechas en la Isla se plasman en forma de libros, folletos, artículos diversos, a no dudar, muy sólidos. Se echa de menos, sin embargo, un género trascendental en los estudios sobre la sociedad: el ensayo. Este, en su correcta acepción, casi brilla por su ausencia. Escoger un problema «histórico», desconstruirlo, analizarlo en sus posibles connotaciones,
relacionarlo con otros similares y llegar a conclusiones personales, es un fenómeno semidesconocido en la producción histórica nacional contemporánea, con honrosas excepciones.

Se desconocen las obras fundamentales, los principales autores, las corrientes en boga. Hemos seguido escribiendo como si la disciplina se hubiese detenido en el tiempo, muchos años atrás. Los portentosos avances de la sociología, la etnohistoria o la antropología, por solo utilizar tres ejemplos, no han existido entre nosotros.

La tradición cubana, en lo referente al ensayo, fue excelente desde los albores del XIX hasta hace relativamente poco. La calidad de los ensayistas insulares era altamente reconocida dentro de las letras hispanoamericanas. Varela, Saco, Luz, Martí, Varona y Emilio Roig —por solo recordar algunos—, queriéndolo o no, conscientes de ello o no, escribieron trabajos históricos que marcaron pautas en la ensayística nacional. La materia prima (información abundante) jamás faltó en ninguno; por el contrario, de su plenitud dependió su condición de prosistas. No se olvide, sin embargo, que si a muchos años de haber sido escritas, sus obras se leen hoy por hoy con admiración y provecho, esto se debe al análisis realizado y al compromiso personal establecido a través de sus juicios; vale decir, al yo del escritor devenido ensayista.

Actualmente el ensayo es poco cultivado. Las investigaciones «concretas», con su fárrago de datos y hechos —¡los nunca bien alabados hechos!—, lo han sepultado. Mientras más citas, más «objetividad», menos sujeto, menos yo. Trabajos hay que no contienen un solo juicio personal: son transcripciones de documentos de archivo, sin que siquiera el ordenamiento cronológico intente reflejar una problematización interpretativa. Esto es válido en ciertas investigaciones, cuyo objetivo fundamental puede ser establecer información o «demostrar» algo nuevo, sobre la base de fuentes no utilizadas. Pero la crónica, la descripción como objetivo final, o el presentar los sucesos «como realmente sucedieron», según la famosísima frase de Leopold von Ranke, no es escribir historia.6 Por otra parte, la pobreza del ensayo histórico-social en la actualidad —actualidad que ya se extiende demasiado— ha llevado, en no pocos premios creados para estimular los estudios sociales, a laurear como pertenecientes al género a simples investigaciones cronicoides, nada sospechosas de aspirar a una connotación ensayística. Tarea primordial para la escritura de la historia en Cuba es la de rehabilitar el ensayo, y reasumir el yo histórico del narrador.

Autóctono, común y preciso

La manera en que se escribe la historia en nuestros predios entraña una notable deficiencia, que está grandemente relacionada con la falta de obras de proyección teórica, y debe ser enmarcada en dos direcciones:

Primera: el caos existente en la aplicación de conceptos o, si se prefiere, la pobreza y confusión que reinan en la utilización del vocabulario histórico. Toda disciplina se asienta, se consolida y avanza cuando es capaz de presentar un corpus conceptual que la singulariza entre las materias afines. En el caso de la historia, es notable que las investigaciones concretas han desplazado, de manera abrumadora, la preocupación de sus cultores por establecer y desarrollar un vocabulario propio, instrumento de trabajo imprescindible; el léxico histórico se ha formado, en mucha medida, con la utilización renovada de palabras de arraigo popular, que pueden asumir diferentes significados en función de las «necesidades expresivas» de la escritura histórica. En Cuba, la confusión terminológica, el caos conceptual, llega a ser, en algunos profesionales, francamente lamentable. Muy lejos estoy de pretender resucitar el antidialéctico sistema de categorías foráneas, adaptable a todas las materias que estudian al Hombre (según sus defensores), y que se quiso aplicar en nuestro país; pero no se puede dudar de que toda disciplina exige un vocabulario específico. La historia lo tiene, aunque sea arcaico y poco flexible; empero, nuestros profesionales lo utilizan —a veces, lo destrozan— sin el rigor necesario. Y lo peor del caso es que, detrás de esa utilización caprichosa, no hay una fundamentación conceptual dinámica del porqué; solo una lamentable confusión anima, regularmente, la acepción empleada. Tampoco quiero que se uniformen todos los estilos —en algunos casos no vendría mal, sería una garantía de legibilidad—; creo, sin embargo, que hay que avanzar en la dirección de que los contenidos respondan a un aparato categorial autóctono, común y preciso.
 
Segunda: la escritura de la historia en Cuba está a una distancia infinita —sé que soy muy tajante; pido perdón— de aprovechar el vocabulario que ofrecen otras ramas similares. No se trata de copiar los conceptos ajenos; pero bien que pudiéramos interesarnos por ellos y aplicar, cuando fuere necesario, sus ventajas. El gran avance experimentado por las materias sociales ha traído como consecuencia una eficaz aplicación de sus léxicos, a menudo intercambiables. Rol, estructura, imaginario, mentalidades, icono, desconstruir, metarrelato, larga duración, referente, diacronía, tropo histórico o pre-texto, son conceptos muy actuales —aunque, por supuesto, pueden ser discutibles— que se emplean de manera constante por colegas de excepcional formación científica, en regiones de avanzada. ¿Cuántos en Cuba los utilizamos, o al menos, nos hemos interesado por ellos?7 Puedo recordar una investigación muy sólida, aparecida hace poco, en la que el concepto «imaginario popular» no era empleado, a pesar de ser punto menos que el objeto de trabajo del autor, con cuya utilización este se hubiese ahorrado no pocos rodeos lexicales que, por falta del vocabulario idóneo, se vio obligado a emplear. El terror que sentimos los historiadores por la asunción de nuevos conceptos, se da de bruces con la relación historia-ciencias sociales preconizada con ardor por tantos colegas en la contemporaneidad. Será cada día más difícil mantenernos aislados (puros) en un mundo en el que los problemas del hombre y de la sociedad, se tornan complejos de manera acelerada. La reactualización del vocabulario histórico, el estudio exhaustivo de otras disciplinas, y su aparato conceptual, solo pueden redundar en beneficio de la escritura de la historia desde Cuba. Sin lanzarnos a utilizar indiscriminadamente cuanta palabrita —o palabreja— salga al mercado, los conceptos que han demostrado su validez en otras ramas deben ser incorporados al arsenal del historiador cubano, en la medida en que sean convenientes para el trabajo de investigación. Con esto no introduciríamos una innovación peligrosa, cuyos alcances no hayan valorado, aceptado y superado, los colegas extranjeros. De no hacerlo corremos el riesgo de hablar, a las puertas del siglo XXI, una «lengua histórica» pre-renancentista. Con la agravante de ser los únicos historiadores del planeta en emplearla.

Historia y lenguaje

Es conveniente reflexionar sobre un aspecto valorado como secundario por los historiadores contemporáneos en Cuba. Me refiero a la calidad de la prosa utilizada, que es, francamente, deficiente. Cuando se revisa la producción histórica del siglo pasado y mucha de la del actual, llama poderosamente la atención el elevado grado de perfección alcanzado por los historiadores en un instrumento de trabajo fundamental como es el lenguaje. No pocas de las páginas escritas en libros y ensayos de historia clasifican entre las mejores y más enjundiosas cuartillas de nuestra literatura. Prosistas como los mencionados en un párrafo precedente elevaron al más alto rango la escritura histórica; sus continuadores, en la actual centuria, hicieron honor a esta tradición: de Fernando Ortiz a Julio Le Riverend la disciplina ha tenido excelentes escritores.

Muy diferente resulta el panorama en los últimos años. Preocupados enormemente por los datos, por la veracidad informativa, o por la posible interpretación; con una formación escolar muy deficiente sobre las reglas y preceptos constituyentes de la gramática española, los historiadores cubanos destrozan el idioma, con la agravante de aniquilar así la exposición del propio objeto de estudio. Una revisión, hecha muy por encima, de los escritos históricos contemporáneos revela un gran desconocimiento de la concordancia entre sujeto y verbo; un —a veces, feliz— olvido del lugar adecuado para el adjetivo —¡que vivan los adjetivos!— en la oración; una inconcebible despreocupación por el uso del diccionario, que lleva a emplear palabras «que suenen bien» en detrimento de las correctas; una pasión desmedida por el uso de calificativos, que se escapan del escritor a manos llenas, y, de la misma manera, una eclosión de demostrativos que alcanzó —en cierta cuartilla cuyo autor no quiero recordar— la cifra de diecisiete; una ignorancia supina en relación con la función del adverbio, cuya utilización aplasta al lector; una inconsecuencia total en el empleo de los tiempos verbales propios de la escritura histórica, los que, lejos de ser utilizados para enfatizar —en particular el presente—, acentúan la impresión errática de la redacción. ¿Para qué continuar ejemplificando? Afortunadamente, el caos no es aún absoluto. No hemos descubierto las interjecciones.

Se hace evidente que los errores señalados en la utilización adecuada del idioma español van acompañados del empleo arbitrario de los signos de puntuación. Ha sido un recurso socorrido culpar a las mecanógrafas de las faltas de ortografía o, en su momento, achacarlas a erratas de edición. Con el desarrollo de la tecnología es harto probable que se pretenda endilgar a las computadoras las carencias que solo pertenecen al autor. En todos los casos, sin embargo, siempre ha sido más difícil la autoexoneración en relación con los signos de puntuación. Escritos hay en que coma, punto y coma y punto y seguido se intercambian festinadamente; en otros, por el contrario, el «creador» solo conoce el punto y aparte, asociando, en deliciosa simbiosis, redacción histórica con telegramas. La conjunción de una puntuación muy deficiente con graves errores gramaticales lleva, si se trata del lector, al delirium tremens; si del analista, a constatar un nuevo problema.

Esto tiene que ver con la oscuridad de la redacción, o lo que viene a ser lo mismo, con la incomprensión generada por —y en— el texto histórico. Errores de la magnitud de los señalados, aunque a no pocos puedan parecer intrascendentes, tienen la misma importancia que se le daría a un objeto material mal elaborado, no acabado; vale decir, chapucero y, por tanto, limitado en sus funciones. Un texto histórico mal puntuado, gramaticalmente deficiente, trasluce un escrito poco comprensible, con un mensaje que se hace más oscuro en la medida justa en que aumenten sus errores; su asunción se dificulta, se empaña. La incomprensión del contenido, que genera un acabado incompleto, está presente en buena parte de la escritura de la historia desde Cuba, agravado por el hecho de que muchos autores superponen expresiones, confunden oraciones principales con subordinadas, alteran el orden lógico
gramatical en la estructura interna de la frase, y hacen, en suma, el mayor esfuerzo —conscientes o no— por enrevesar el sentido de la exposición. Existe una incuestionable reticencia —tanto entre los escritores de obra reconocida como entre los jóvenes aspirantes a historiadores— a considerar el estudio de la gramática como un instrumento imprescindible del trabajo cotidiano, al mismo nivel que la «técnica» del fichaje.8 Y así la escritura de la historia sigue presentando notables imprecisiones que limitan grandemente su alcance definitivo.

Sorprende el poco interés mostrado por los historiadores cubanos en analizar los marcos teórico-investigativos y los presupuestos —o supuestos— metodológicos de la disciplina. [...] Las investigaciones histórico-concretas predominan de manera abrumadora.

El valor del texto

El recorrido efectuado a través de algunas de las características que presenta la escritura de la historia en la actualidad nacional quedaría muy incompleto si no se hiciese hincapié, finalmente, en un hecho relevante dentro de las discusiones teóricas sobre la disciplina, desarrolladas en los últimos años: el texto en sí mismo. La importancia del tema nunca será suficientemente destacada; no hace falta ser un gran analista de la historia para entender la trascendencia de la exposición. Todo escritor histórico —si se respeta— ha experimentado el peso que sobre sí tiene el valor de la redacción, es decir, el acto de iniciar la comunicación de ideas a los otros, que incluso pueden, inicialmente, no compartirlas. El binomio redacción-texto en los avatares históricos, era ya conocido desde la Antigüedad, y está en la génesis misma de la rama del saber a la que se aplica el nombre de historia. Las enormes posibilidades del texto, sus funciones y connotaciones —léase, su carácter literario— amplifican o minimizan los resultados de la investigación histórica.

Personalmente, siempre he creído en el valor del texto. Obsérvese que aquí no se habla de su corrección gramatical, lo que ya ha sido analizado, sino de sus potencialidades intrínsecas como transmisor —¿el único, quizás?— del decursar pasado-presente. Una cosa es la discusión sobre si es preferible la exposición lineal de datos y hechos, por un lado, o la utilización de estos en aras de una constante interpretación histórica, por otro; y otra cosa bien distinta es que ambas opciones pueden aprovechar mucho mejor la forma expositiva. Los historiadores cubanos estamos muy lejos de comprender esta realidad, nada nueva, si bien hacía mucho tiempo que no emergía con suficiente intensidad en los trabajos teóricos.9 Los creadores literarios, por razones evidentes, siempre han estado muy al tanto de cuándo y cómo la escritura se les «escapa», tratando de convertirse en autónoma, y de imponerse y sojuzgar al autor. ¿Quién puede, definitivamente, negar los elementos y el poder literario de la historia? En gran medida, esta se expresa a través de un texto —de un artefacto, como algunos teóricos actuales prefieren llamarlo, sin que se desmienta así el carácter investigativo, «científico», de las conclusiones históricas alcanzadas.

Hay que aprender a explotar tales posibilidades. Hay que entender de una vez por todas que la emotividad, el ardor creativo, la utilización de símiles y metáforas, no están reñidos con la redacción histórica; antes bien, pueden constituirse en valiosos recursos comunicativos. Muy buenas investigaciones, correctamente redactadas, dejan la impresión en el lector de que su autor equivocó el tono narrativo. No se trata de organizar la exposición histórica como si se estuviese en presencia de una novela, un cuento, o un poema; pero no puede ignorarse que muchos escritos históricos ganarían en eficacia, elevarían su poder trasmisor, tendrían una mayor capacidad de convencimiento —no solo dentro del gremio, sino en el lector común—, de aprovechar adecuadamente los recursos propios de la literatura; entiéndase, no para hacer literatura, sino para hacer —escribir— mejor historia.

Podrá objetarse que el texto va surgiendo en la medida en que se redacta, lo que no es por completo desacertado. Pero piénsese también que el escritor histórico, en diferentes etapas de su trabajo, diseña la investigación, la lleva a vías de hecho, la discute con múltiples colegas —no en todos los casos, por supuesto—, organiza su redacción y, ya inmerso en esta, distribuye información-interpretación en capítulos, acápites, párrafos y oraciones. ¿Por qué entonces no dedicar el tiempo conveniente a la estructura literaria —quiero decir, a la escritura— que asumirá el resultado final? A poco que se piense, puede uno darse cuenta de que el paso señalado sería determinante. Cada acontecimiento o proceso histórico puede expresarse, narrarse, de varias maneras. No exige la misma escritura —para ejemplificar de manera sencilla— el análisis de la crisis de la plantación esclavista que la muerte de Carlos Manuel de Céspedes. El texto actúa como un elemento comunicador de tanta importancia como el contenido y el mensaje históricos. Los historiadores y los literatos del patio tenemos un texto paradigmático en la historia y la literatura nacionales: Nuestra América, de José Martí. ¿Puede alguien imaginar el contenido histórico concreto de este maravilloso ensayo en otro continente? ¿Surtiría el mismo efecto su lectura si el autor hubiese seleccionado como forma expositiva un texto que describiese linealmente las razones y argumentos que allí se leen? No, seguramente. En este caso la escritura histórica, el texto, multiplicó los efectos del mensaje, haciéndolo imperecedero.

No abogo porque la forma desplace al contenido en la escritura de la historia; argumento en favor de que ambos recuperen, como en tiempos no tan lejanos tuvieron, su complementariedad. No oponerlos, hacerlos fraternizar. Entender la autonomía del texto en ciertas circunstancias no significa someterse a él indiscriminadamente, sino aprovecharlo en función del mensaje histórico. En este, como en otros aspectos ya analizados, los historiadores cubanos no podemos seguir ignorando las discusiones y los aportes de los centros capitales de elaboración de la teoría histórica contemporánea. Saber qué se discute en torno a la especialidad propia es un requisito imprescindible para validar a un estudioso; conocer el debate sobre la existencia en sí, los métodos y técnicas, el objeto de trabajo, de la rama a que se dedica cada cual es determinante para los resultados que se obtengan. La disciplina historia —agobiada por el peso de los siglos, renegada por algunos, con ese fardo encima de sus cultores, halada por otras ramas que también estudian al Hombre—, lenta, inexorablemente, avanza, cambia sus métodos, se dinamiza, para esperar con nuevas energías el siglo XXI.10 La «forma espiritual en que una cultura se rinde cuentas de su pasado», para llamarla de la manera poética en que Johann Huizinga lo hizo hace ya bastante tiempo, transforma su escritura. Desde Cuba, ayudémosla.

Profesión de fe al acabar

Lo haremos. Tengo absoluta confianza en que lo haremos. Con mayor o menor éxito, pero lo haremos. La escritura de la historia es nuestra. ¡Adelante, Herodotos!

Notas

1. Son ampliamente conocidas las confusiones terminológicas que el vocablo historia presenta. Lo utilizo no en su sentido de «hechos transcurridos en el pasado», sino en el de rama del saber que estudia tales hechos y los procesos concatenados por ellos o sus rupturas.

2. Los conceptos dato y hecho van a repetirse, mucho más de lo que yo quisiera, en este trabajo, prueba fehaciente del altísimo grado con que han marcado el quehacer del historiador.

3. Casi estoy convencido (aunque espante a mis colegas) de que terminaré mi vida profesional sin saber con certeza qué es un hecho histórico.

4. El desglose y la subdivisión de las llamadas ciencias sociales es, hoy en día, fascinante. De continuar, hará falta una rama especializada, de entre ellas, que se ocupe de seguirle los pasos a tal atomización.

5. Lo expuesto se refleja en el espacio, cada vez mayor, alcanzado por la discusión teórica en los congresos internacionales de historia, a juzgar por las diferentes memorias editadas.

6. La expresión de Ranke «wie is eigentlich gewesen», en tanto concepción sobre la historia, tenía plena validez ciento cincuenta años atrás; hoy es francamente inconcebible. Sin embargo, aunque lo nieguen, para no pocos autores mantiene plena vigencia.

7.No solo apenas se utilizan, sino que despierta suspicacias, por «falta de seriedad histórica», el trabajo donde aparezcan. Mientras más arcaico el vocabulario técnico, mejor, más «histórico». Tal parece ser la tónica imperante.

8. Es común hablar de dicha técnica; no creo haber conocido a dos historiadores que fichen igual, lo que me hace sustentar el criterio de que la técnica del fichaje consiste precisamente en la ausencia de técnica.

9. De Michel de Certeau a Hayden White, sin olvidar a Paul Veyne, el problema del texto como narración es bastante analizado por los especialistas contemporáneos; haciendo justicia, ya se había aproximado a él R.G. Collingwood. Y si se sigue retrocediendo, Jules Michelet lo conocía, aun cuando no considerase necesario —o no pudiese— planteárselo teóricamente. Y debieron trabajarlo muchísimo Homero, Herodoto y Tucídides, cuyos lectores —o sea, cuyo auditorio— conocían perfectamente bien el argumento histórico. El acercamiento a la historia se producía entonces a través de la literatura, del texto; no del contenido.


10. Por ahora, y para decepción de Francis Fukuyama, todos sabemos que la historia no termina.

© , 1996.


















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