"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

lunes, 13 de julio de 2015

Analizará el Papa críticas en EEUU contra su anticapitalismo



AFP / AP - A bordo del avión papal, Italia. El papa Francisco dijo que analizará las críticas que han surgido en Estados Unidos por su postura anticapitalista y solicitó un diálogo constructivo antes de su viaje al país en septiembre. También le restó importancia a su participación en la reconciliación entre Estados Unidos y Cuba.

Francisco pasó gran parte de la semana pasada en Sudamérica —y antes de eso en varios discursos y dos documentos educativos clave— lamentando las injusticas del sistema económico global “estructuralmente perverso” de la actualidad, diciendo que pone a las ganancias por encima de la gente.

Pidió además que “no se pare” el proceso de paz en Colombia, cuyas negociaciones en Cuba atraviesan una fase delicada con la guerrilla de las FARC, en declaciones a los periodistas a bordo del avión papal.

“A mí me preocupa en este momento que no se pare el proceso de paz en Colombia. Debo decirlo: espero que vaya adelante. Estamos siempre dispuestos a ayudar. En tantos modos. Sería feo que no pueda seguir adelante”, dijo en el vuelo que lo conducía a Roma tras una gira de ocho días por Ecuador, Bolivia y Paraguay.

“Deseo y debemos rezar por Colombia, para que no se pare este proceso. Después de 50 años y muchos muertos, es que he oído que fueron millones los muertos”, recalcó.

Las declaraciones del papa fueron hechas durante la tradicional charla con los cerca de 75 periodistas que lo acompañan, entre ellos una decena de latinoamericanos.

El gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC alcanzaron el domingo un histórico acuerdo para desescalar el conflicto armado, que había recrudecido poniendo en riesgo el proceso de paz.

Interrogado sobre el éxito de las mediaciones que el Vaticano ha emprendido, en particular sobre la histórica reactivación de relaciones diplomáticas entre Estados Unidos y Cuba para quebrar más de medio siglo de enemistad, Francisco se presentó humilde.

“Lo que pasó entre Cuba y Estados Unidos no tenía un carácter de mediación. Había el deseo en una parte y también en la otra. Digo la verdad”, contó.

“Fue sólo buena voluntad de los dos países. El mérito es de ellos que han logrado esto. Nosotros no hemos hecho casi nada. Solo pequeñas cosas”, resumió.

El papa reconoció también que en Venezuela la conferencia episcopal trabaja para fomentar “un poco de paz allí”, dijo.

El papa dice que el “crucifijo comunista” no lo ofendió

El papa Francisco dijo no estar ofendido por el “crucifijo comunista” que le entregó el presidente de Bolivia, Evo Morales, durante su reciente gira por Sudamérica.

Morales sorprendió al pontífice con el inusual presente, un crucifijo tallado y unido al símbolo comunista de la hoz y el martillo, cuando Francisco llegó a La Paz el miércoles.

El crucifijo es una réplica del diseñado por un sacerdote jesuita, el padre Luis Espinal, quien fue torturado y asesinado por escuadrones paramilitares bolivianos en 1980. Francisco oró en el sitio del asesinato de Espinal a su llegada a Bolivia.

El crucifijo modificado causó asombro en algunos, quienes se han preguntado si Morales, cuya retórica socialista y anticlerical es bien conocida, trataba de hacer un señalamiento político cuestionable y posiblemente sacrílego, en el que se mezclan la fe y la ideología.

Durante una conferencia de prensa en el viaje de vuelta a Roma el domingo, Francisco dijo que interpretó el regalo de Morales a través del prisma de la orientación marxista de Espinal y lo consideró una manifestación artística de protesta.

Tras tomar en cuenta la época en que el sacerdote vivió, Francisco dijo: “Comprendo su trabajo. Para mí no fue una ofensa”.

36 premios Nobel piden a los líderes actuar contra el cambio climático

13 julio 2015 | Categorías: Altermundismo, Internacional, Opinión | |

Norberto Ovando – Alainet


Según los científicos más reputados del planeta, el cambio climático es una realidad que pone en peligro el bienestar de la humanidad entera

Después de la encíclica del Papa Francisco, y del reciente contundente compromiso de China, 36 premios Nobel han expresado públicamente su preocupación sobre las consecuencias del cambio climático, y han pedido a los líderes de todo el mundo actuar para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). En una declaración firmada en la isla de Mainau, en el lago de Constanza (sur de Alemania), los galardonados con el máximo reconocimiento a la carrera científica recuerdan que hace 60 años en la misma isla se firmó una análoga declaración contra el uso de las armas nucleares, más conocida como Declaración de Mainau. Entonces fueron 18 los laureados que la redactaron –entre ellos los físicos Werner Heisenberg, Otto Hahn y Max Born– a los que se añadieron más tarde otros 52 premios Nobel.

Creemos que nuestro mundo afronta hoy, escriben en su declaración, “otra amenaza de una magnitud comparable [a la de hace 60 años]”. Según los científicos más reputados del planeta, el cambio climático es una realidad que pone en peligro el bienestar de la humanidad entera. “Generaciones sucesivas de científicos –añaden– han ayudado a crear un mundo cada vez más próspero. Esta prosperidad se ha conseguido a costa de un rápido aumento del consumo de los recursos del planeta. Si no se revisa, nuestra cada vez mayor demanda de alimentos, agua y energía acabará por sobrepasar la capacidad que tiene la Tierra para satisfacer las necesidades de la humanidad, y llevará a una tragedia humana a gran escala. Los científicos que estudian el clima en el planeta están observando ya el impacto de la actividad humana”.

“Aun sin ser en absoluto perfectos, creemos que los esfuerzos que han conducido al actual Quinto Informe de Evaluación del IPCC [Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés], representan la mejor fuente de información sobre el estado actual de los conocimientos sobre el cambio climático,” afirman.

Desde 1951, cada año otra isla del mismo lago, Lindau, reúne durante una semana decenas de premios Nobel y de jóvenes investigadores de todo el mundo en el Lindau Nobel Laureate Meeting. Este año se celebraba la edición número 65, que ha alcanzado el récord de asistentes, más de 700. Entre ellos, 65 premios Nobel (3 mujeres) en medicina, física y química y más de 650 jóvenes investigadores de 88 países. De las 57 charlas, dirigidas sobre todo a los jóvenes científicos, las que han tratado explícitamente el tema del cambio climático han sido dos. Una de Steven Chu, premio Nobel en Física en 1997 y secretario de estado de Energía bajo la primera Administración Obama entre 2008 y 2012, ha suscitado unánime admiración por parte del público por la calidad científica y humana de su intervención. La otra la ha impartido el noruego Ivar Giaever, otro físico galardonado en 1973. Su charla, en la que ha intentado negar la causalidad entre las actividades antrópicas y el cambio climático, ha sido posteriormente muy criticada por muchos de los científicos presentes por haber utilizado de forma imprecisa datos extraídos de Internet.

En una rueda de prensa previa a la firma, Peter Doherty Nobel de Medicina en 1996, ha subrayado que, aún sin ser experto de cambio climático, rubrica la declaración porque, como médico, le interesan “las personas. Y si no hacemos nada, el cambio climático empeorará la calidad de la vida y de la salud de muchas de ellas”. En la misma rueda de prensa, Steven Chu ha comparado las medidas para frenar el aumento de la temperatura de la Tierra (que según algunos escenarios podría alcanzar los 2 grados antes del fin del siglo) con un seguro. “Puede que no podamos en este momento establecer con exactitud si hay un 30%, 40% o 50% de probabilidades que la temperatura suba,” ha dicho. “Pero si tuviéramos solo el 20% de probabilidad que nuestra casa fuera destrozada por un incendio, ¿nos aseguraríamos?”. Según Chu, lo mismo vale para las consecuencias del cambio climático. Como afirman en la declaración, “el mundo tiene que hacer unos progresos rápidos hacia la disminución de las emisiones de gas de efecto invernadero actuales y futuras”. Chu admite que cada día llegan nuevos datos y algunos fuerzan a modificar algunas predicciones anteriores: “Pero así funciona la ciencia,” ha dicho. Y ha añadido: “Cuantos más datos recibo, más preocupado estoy por el futuro”.

El también Nobel de Física Brian Schmidt reconoce que hay al menos un colega laureado que discrepa y otros que no han firmado todavía “porque consideran no tener el conocimiento suficiente para poder opinar”. Sin embargo, dice Schmidt, “la respetable opinión de un galardonado no quita el hecho que el consenso de la comunidad científica apunta hacia otra dirección”. De alguna forma, añade Doherty, “todos los que estamos aquí somos unos escépticos; por eso nos dieron un premio Nobel. Sin embargo, hay una diferencia entre un enfoque crítico y el negacionismo”, concluye.

En la declaración, los científicos animan a los gobiernos a no perder la próxima importante oportunidad de tomar decisiones concretas para empezar a cambiar de rumbo: la Cumbre del Clima de las Naciones Unidas que tendrá lugar a París a finales del año.

“No puede haber un desarrollo sostenible si no se tiene en cuenta al cambio climático” Michel Jarraud, Secretario General de la Organización Meteorológica Mundial

Prof. Norberto Ovando
Presidente / Asociación Amigos de los Parques Nacionales – AAPN
Experto Comisión Mundial de Áreas Protegidas – WCPA – de la IUCN
Red Latinoamericana de Áreas Protegidas – RELAP 

ATTAC España no se identifica necesariamente con los contenidos publicados, excepto cuando son firmados por la propia organización.

Derecha venezolana prepara plan para desconocer resultados de próximas elecciones



Lo aseguró el periodista José Vicente Rangel en su programa televisivo “José Vicente Hoy”.

El periodista venezolano José Vicente Rangel alertó este domingo que la derecha venezolana prepara un plan para desconocer los resultados de los comicios parlamentarios que se celebrarán en el país en diciembre próximo, y pretenden engañar al pueblo con un supuesto fraude electoral.

“Frente a esa oposición, debemos denunciar que la oposición no va reconocer un resultado que no sea su victoria en las parlamentarias -y ante ello- hay que alertar al país sobre el escenario que se perfila: la repetición de la oposición y su tradicional postura de cantar fraude para encubrir su derrotar”, expresó el periodista.

En su programa José Vicente Hoy, transmitido por Televén, Rangel exhortó a la oposición a actuar en apego a las normas establecidas por el Consejo Nacional Electoral, y a respetar la voluntad del pueblo.

AVN

Proyecto de ocio para familias anuncia novedades

En los últimos años, se mantiene la tendencia de participantes por encima de los 10.000.

CULTURA Redacción IPS Cuba 13 julio, 2015 


Rutas y Andares cumple este verano 15 años de vida.

Foto: Ofcina del Historiador de la Ciudad

La Habana, 13 jul.- Las propuestas más gustadas, un recorrido especial por las obras de restauración del Capitolio Nacional y otras novedades identificadas a partir de estudios socioculturales, incluye la edición 15 del programa de verano para las familias de la Oficina del Historiador de la Ciudad (OHC).

El proyecto Rutas y Andares es una experiencia para acercar a las personas al Centro Histórico de La Habana y mostrarles el patrimonio acumulado en los museos, interconectar las colecciones bajo ejes temáticos, así como darles a conocer la riqueza general y los detalles de la arquitectura colonial y la historia.

Incluso traspasa el espacio declarado en 1982 Patrimonio de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura.

“Mucho ha evolucionado este proyecto desde que en 2001 se trazaron los primeros itinerarios por los museos, completados luego con recorridos temáticos y más reciente, con los virtuales y los talleres de verano”, explicó Katia Cárdenas, directora de la Dirección de Gestión Cultural de la OHC.

Durante julio y agosto, historiadores, arquitectos y especialistas de los museos y los gabinetes de restauración, arqueología y de los talleres se convierten en guías para acompañar las visitas por las instituciones y los recorridos por la ciudad, que vuelven a ofrecer llamativas opciones.

Entre ellas, la Ruta del Café, a partir de las colecciones de diversos museos de la OHC, persigue evidenciar la impronta de esta bebida en disímiles territorios y la manera en que participa de las tradiciones y modos de vida de diversas culturas.

Otros abordarán temas como el arte en los museos etnográficos, el mundo animal, el arte barroco, el prócer cubano José Martí (1853-1895) en el camino de los libertadores de América y otro dedicado a Alicia Alonso, prima ballerina assoluta, un homenaje en el aniversario 95 de su natalicio, que incluye exposiciones, conferencias y visitas al Museo de la Danza.

Los Andares son recorridos diseñados a partir de las peticiones de los participantes de ediciones anteriores, las propuestas de museólogos y especialistas, y en el caso de la arquitectura, comprenden una selección de los más gustados en etapas precedentes.

Los andantes se acercarán a la barriada de Pogolotti, en el municipio de Marianao, propuesto por gestores de esa comunidad, a la gestión culinaria, los patios, vitrales, las portadas y los diseños de interiores de las edificaciones del Centro Histórico, el arte litográfico, la historieta, los murales habaneros de épocas republicanas y el arte contemporáneo.

Una propuesta especial, sugerida por Eusebio Leal, historiador de la ciudad, es el recorrido por las obras de restauración del Capitolio Nacional, que por sus características lleva medidas de seguridad y protección, pero pretende anticipar como quedará este inmueble que una vez concluido el proceso inversionistas será la sede del parlamento unicameral cubano.

“Esta ha sido una característica de Rutas y Andares en otras ediciones. Hemos visitado los lugares desde que se están haciendo las excavaciones arqueológicas, el proyecto, las obras y también una vez terminada la rehabilitación, como sucedió con el Teatro Martí, hoy incluido como gran premio del proyecto”, indicó.

Como parte de su evolución, desde hace cuatro años, Rutas y Andares creó los recorridos virtuales para personas de la tercera edad; así como el servicio de interpretación para personas sordas.

Surgieron también los andares infantiles Somos uno, dirigido a niños, niñas y adolescentes con necesidades educativas especiales, que en esta ocasión visitarán tres hospitales pediátricos de la capital, explicó Ingrid Fernández, especialista de programas infantiles.

Para adolescentes y jóvenes, la Dirección de Gestión Cultural conformó un andar especial por centros de educación superior, el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, la Universidad de La Habana, el Instituto Superior de Arte y el Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón.

Según Cárdenas, esta novedad tiene como finalidad brindar información vocacional y, a su vez, promover el patrimonio y el papel de las universidades en la historia social.

En su edición 15, el programa de verano inserta un total de 70 talleres para la infancia y la adolescencia relacionados con una amplia diversidad temáticas: cerámica, arquitectura, narrativa, danza, manualidades, arqueología, filatelia, acuarofilia, numismática, medio ambiente, música, títeres, flamenco, scrabble, alambrería y bonsái, entre otros.

“El proyecto depende de la creatividad de muchas personas. Es aglutinador e integrador de todas las entidades asociadas a la OHC, que se unen para en estos meses de verano servir al público, incluidas personas que se ofrecen a servir de guías durante estos dos meses”, continuó Cárdenas.

“Las familias han seguido esta iniciativa y crean junto con nosotros. Nos dan ideas de cómo ir renovando y no mantener las mismas propuestas. A su vez, sirvió para darle un cierre a proyectos sociales que desarrolla la OHC, para los adultos mayores y niños”, apuntó.

Los estudios de públicos de 2014 arrojaron que en esa temporada asistieron a esta propuesta cultural 13.697 visitantes. Del total, 6. 240 recorrieron los museos a través de las Rutas, mientras que 3.591 participaron en los Andares. Alrededor de 1.700 niños y adolescentes participaron en los talleres de verano. (2015)

domingo, 12 de julio de 2015

Tabla de Medallas Panamericanos 2015 ( 9 p.m). Cuba 6to lugar

Granma le ofrece el conteo de medallas de estos Juegos Panamericanos
Autor: Redacción Digital | internet@granma.cu

12 de julio de 2015 10:07:16

PaísesOROPLATABRONCE
CAN1086
USA757
COL653
MEX467
BRA445
CUB314
CHL202
ARG144
ECU133
DOM103
VEN031
BER001
ESA001
PUR001

Segunda fuga carcelaria del narcotraficante más buscado ( GRÁFICO)





Lo imposible ha ocurrido. Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, uno de los mayores narcotraficantes del planeta, se ha fugado. El líder del cártel de Sinaloa, de 58 años, se escapó a las nueve de la noche del sábado del penal de máxima seguridad de El Altiplano por un túnel de 1.500 metros. Un pasadizo, iluminado y ventilado, por el que se ha venido abajo el orgullo de las fuerzas de seguridad mexicanas. La magnitud de la obra, que tenía hasta rieles para sacar escombros; la peligrosidad del reo, que sólo necesitó ir a la ducha para desaparecer, y la impunidad que revela todo el increíble plan de huida sitúan al Gobierno mexicano ante el más grave de los retos y ponen en duda su capacidad para hacer frente a su enemigo público número uno. Su captura hace un año, considerada como un éxito sin precedentes en la lucha contra el narco, se enfrenta ahora a su reverso. Y lo que es peor, a la imparable sospecha de que recibió ayuda desde el interior del presidio. Todo el personal de la prisión, hasta ahora la más segura de México, ha sido retenido y 18 funcionarios están siendo interrogados en la capital.

La última grabación en la que se le ve quedó registrada a las 20.52. Tras tomar su medicación, El Chapo se dirigía en ese momento al área de duchas. Allí, fuera de la zona de videovigilancia, inició su fuga. Todo estaba milimétricamente preparado. Oculta bajo una trampilla, se había excavado una boca rectangular, de 2,5 metros cuadrados. Este orificio comunica con un conducto vertical de 10 metros de profundidad, en el que los delincuentes instalaron una escalera. Tras bajarla, Guzmán Loera no tuvo más que pasar al túnel final (1,7 metros de altura y 70 centímetros de ancho) y llegar, bajo luz eléctrica y buena ventilación, hasta un inmueble en obras de la Colonia Santa Juanita. Ahí, desapareció. Atrás sólo quedaron útiles de obra.


El comunicado de la Comisión Nacional de Seguridad


El túnel, fruto de meses de trabajo, desata todo tipo de preguntas. ¿Cómo es posible horadar una cárcel de máxima seguridad sin que nadie se dé cuenta? ¿Cuánto tiempo transcurrió hasta que se dio la voz de alarma? ¿Con qué apoyos internos y externos contó El Chapo? El Ejecutivo mexicano fue incapaz de aclarar ninguna de estas cuestiones. El titular de la Comisión Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, visiblemente afectado, se limitó a leer un comunicado con los datos básicos y recordar que se había puesto en marcha un protocolo de seguridad. Este plan incluyó el cierre del aeropuerto de Toluca, en el Estado de México, donde se ubica la cárcel, así como el despliegue de cientos de policías. Doce horas después de la fuga, el operativo no había dado ningún resultado.

La cárcel de El Altiplano, a una hora en coche del Distrito Federal, forma parte de las leyendas carcelarias mexicanas. En sus 27.000 metros cuadrados se mezclan desde el alcalde de Iguala, José Luis Abarca, hasta criminales como Servando Gómez Martínez, alias La Tuta, líder de los Caballeros Templarios; el despiadado Edgar Valdez Villarreal, La Barbie; Héctor Beltrán Leyva, El H, o Miguel Ángel Félix Gallardo, El Padrino, el padre de los grandes narcos, incluido El Chapo. De sus rejas jamás se había escapado ningún reo. Considerado inexpugnable, el penal está sometido a vigilancia excepcional y, al menos en apariencia, impone a los presos un intenso control. Este hecho ha motivado episodios tan ambivalentes como la carta firmada en febrero pasado por todos los grandes capos en la que se que se quejaban de sus “indignas e inhumanas” condiciones. 


La huida de El Chapo, cuya extradición a EEUU había sido denegada por no haber riesgo de fuga, derriba de cuajo este mito y vuelve a poner a las fuerzas de seguridad mexicanas en la situación previa al 22 de febrero de 2014. Ese día, los comandos de la Marina detuvieron al capo en el departamento 401 del Condominio Miramar, frente al malecón de Mazatlán, en Sinaloa. La captura puso fin a una larga e intensa búsqueda que se había acelerado una semana antes, cuando estuvieron a punto de atraparle en su casa de seguridad de Culiacán. Salvado por la puerta de blindaje hidráulico, que le dio unos minutos de oro, pudo huir a través de un pasadizo que desembocaba en las alcantarillas. Acompañado de su escolta, el teniente desertor Alejandro Aponte Gómez, El Bravo, decidió huir a los cerros de Sinaloa, el corazón de su imperio. Pero antes quiso ver a su esposa, Emma Coronel, y a sus hijas gemelas. Las pistas acumuladas y las intervenciones telefónicas (más de 100) permitieron a las fuerzas de seguridad localizarle. El Chapo entró en el hotel de Mazatlán en silla de ruedas, disfrazado de anciano. Cuando los comandos irrumpieron en la habitación, se había ocultado en el baño. Eran las 6.50. Sobre la cama quedaron una maleta rosa, un bote de champú y un montón de ropa desperdigada. Había sido arrestado sin un disparo.

La captura puso entre rejas a un narcotraficante que desde su rocambolesca fuga en 2001 era considerado prácticamente intocable. Guzmán Loera sólo había sido detenido anteriormente, en Guatemala en junio de 1993 en una operación bajo mando mexicano. En aquel entonces ya era un capo importante. Un hombre de orígenes paupérrimos y que escribía con dificultad, pero cuya sangre fría le había hecho prosperar a la sombra del líder del cártel de Guadalajara, Miguel Ángel Félix Gallardo, apresado en 1989 y que precisamente ocupa celda en El Altiplano. Tras esta primera detención en Guatemala, permaneció siete años en prisión, hasta que la noche del 18 de enero de 2001, ocultó en un carro de lavandería, se escapó de la cárcel de máxima seguridad de Puente Grande, en Jalisco. Al menos 71 personas, entre ellas numerosos funcionarios, participaron en la fuga.

Fue entonces cuando empezó su verdadero ascenso. Rompió con sus socios y desató la guerra contra otros cárteles. A sangre y fuego su poder fue creciendo. No hubo límite en esta expansión. Se enfrentó a los temibles zetas, libró una oscura batalla en Ciudad Juárez, doblegó sin compasión a los cárteles más débiles. Abrió nuevas rutas internacionales para la cocaína. Sus años dorados fueron el infierno de México. Era la guerra. Y el Estado respondió con la movilización del Ejército. El país entró en estado de choque. Mutilaciones, decapitaciones, asesinatos en masa se volvieron moneda corriente, mientras en la cúspide del dolor, El Chapo acumulaba una fortuna que, según Forbes, le situaba entre los hombres más ricos del país. El niño criado en las estribaciones de la Sierra Madre oriental, el agricultor de modales torpes, se había convertido en el señor oscuro de América.

Su poder era excesivo. El Departamento del Tesoro de EEUU estableció que controlaba a lo largo de 10 países una red criminal formada por 288 empresas y miles de operadores. Y su capacidad letal, cristalizada en un ejército de sicarios, ponía en cuestión al mismo Estado. Una inmensa maquinaria se puso en marcha para someterle a la ley. Por ello, cuando llegó su caída, fue vista no sólo como un triunfo del Estado de derecho, sino como el principio de fin de la vorágine y el ocaso de una era, la de los grandes señores de la droga.

Bajo estas coordenadas, el Gobierno de Enrique Peña Nieto ha conseguido en dos años y medio acabar con los principales capos que simbolizaban este reto. El primero en caer fue Miguel Ángel Treviño, el Z-40, el hombre que pobló México de decapitaciones y que en sus orgías de sangre aseguran que llegaba a morder los corazones de sus víctimas. Luego llegaron muchos más, como Nazario Moreno, El Chayo, cabecilla de la narcosecta de Los Caballeros Templarios; su sucesor La Tuta, y en marzo pasado Omar Treviño Morales, el Z-42. Estos éxitos han sido presentados como una seña de identidad del Ejecutivo y han hecho creíble un combate que durante años se movió entre el escepticismo general. La fuga del penal de El Altiplano y sus más que previsibles repercusiones políticas, van a zarandear de firme estos logros. El Chapo vuelve a estar libre. El Estado mexicano se enfrenta, de nuevo, a su mayor enemigo.

Rechazan vecinos a las Damas de Blanco

A los jóvenes, la verdad argumentada y no el dogma


José Ramón Machado Ventura, el dirigente partidista que más cerca ha estado de la obra de la UJC, aseguró a este diario que la organización, a punto de celebrar su X Congreso, tendrá mayor liderazgo en la medida en que se haga escuchar más y los jóvenes confíen en lo que dice

Yuniel Labacena Romero 

El hombre con fama de «fuerte», a quien el mismo Raúl le ha reconocido públicamente esa característica, llegó sonriente, jocoso, bromeando de lo desproporcionado de las tazas en que nos habían brindado el café, como si adivinara que, como todo principiante en el oficio, los nervios me aguijoneaban.

Indagó con el fotógrafo cuál sería el espacio más indicado para sentarse en la amplia mesa del salón de reuniones, pues se percató de que la iluminación era deficiente.

¿Cómo hacemos esto?, me interrogó en el mismo momento en que mi vista intentaba atrapar la solemne humildad del espacio, donde resaltaba una foto de Fidel, el líder al que admira y sigue desde los años juveniles.

«Voy a tratar de ser lo más concreto posible», dijo José Ramón Machado Ventura antes de iniciar una entrevista que terminó siendo una especie de conversación muy familiar, incluso por momentos paternal, en la que confesó que duerme unas cinco horas al día, «porque los viejos duermen poco», y que a veces se aburre de trabajar en la oficina y se lleva los papeles para la casa, donde «con un ojo leo los documentos y con el otro sigo la televisión».

Fueron dos horas de diálogo con el dirigente partidista que por casi 40 años ha estado más cerca de la labor de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), vanguardia de la juventud cubana a punto de celebrar su X Congreso.

—Acerca de las ideas socialistas ha habido un gran debate a lo largo de la Historia. ¿Cómo vivió en su juventud esos análisis? ¿Cómo llega a asumir este ideal?

—En la juventud nuestra se hablaba poco del socialismo. Eran los años 40 del pasado siglo; yo tenía 15 años y estaba en el bachillerato. En aquellos momentos lo que se hablaba y lo que podías conocer eran algunas cosas muy limitadas de la prensa. Los intelectuales eran fundamentalmente quienes hablaban del socialismo y, aunque no fueran de izquierda, hacían análisis.

«En aquella etapa comencé a conocer las ideas de Mella, de Villena, y cuando había ciertos aniversarios cerrados se realizaban actos. Lo que conocí fue también de antiguos militantes del Partido Comunista. Eran pocos donde vivía, pero ellos tenían dirigentes que les enviaban información. Había veces en que los muy pobres, que no poseían ni un nivel primario de educación, te hablaban de la explotación, de la plusvalía y de lo que era el socialismo, de una forma muy empírica.

«Mi familia me trasladó un sentimiento antiimperialista muy fuerte. Mi padre estaba bien claro del papel de los americanos, de cómo intervinieron en Cuba, y de cuando los mambises no pudieron entrar en Santiago. También en el pueblo había unos cuantos veteranos de la guerra. Hablando con ellos conocí de su frustración en aquellos años de lucha contra el colonialismo español.

«A esto contribuyó igualmente la Segunda Guerra Mundial, cuando se hablaba del fascismo y del nazifascismo. A la sazón ya sí leía los periódicos sobre la primera guerra en Vietnam. Muy pocos defendían la causa de ese pueblo; sin embargo, uno iba captando las impresiones de aquella contienda.

«Al llegar a la Universidad fui comprendiendo más y mejor lo que era el socialismo. Se analizaba lo que podía ser o no, todo ello matizado por muchos prejuicios, de los que no escapaba yo, porque los medios que había en Cuba, dominados por Estados Unidos y la gran burguesía, difundían otra realidad. Ya en la Universidad, en medio de las luchas contra los gobiernos corruptos, comencé a ver las cosas de otro modo, me daba cuenta de que había que hacer algo distinto si queríamos resolver el problema de nuestra verdadera independencia.

«En ese sitio, escuché a compañeros que tenían vínculos con algunos intelectuales como Alfredo Guevara, y después con Fidel —quien ha dicho en más de una ocasión por qué no se manifestaba entonces abiertamente como un socialista o un comunista—, y entendí lo que verdaderamente era luchar por el socialismo como sistema.

«Llegué a esas ideas por la vía del patriotismo, que es esencial, bebiendo de la historia de las guerras independentistas y de sus mambises, pues a muchos los conocí personalmente. Cuando iban a mi casa, muchacho al fin, me ponía a escuchar sus anécdotas. Otro elemento que me permitió asumir el ideal socialista fue el vínculo con el medio donde me desarrollaba, me refiero a los pobres que acudían a los hospitales; eso no puede faltar, porque hay que tener sensibilidad. También por trabajar con jefes que eran burgueses, y captaba casi a diario cómo menospreciaban a los que no pertenecían a su clase social.

«Aunque no fui de esos jóvenes que pasaron hambre a pesar de que la vida de mi familia no era holgada desde el punto de vista económico, siempre me identifiqué con la causa de los más humildes. Vi a mucha gente morir de hambre, incluso amigos. Todas esas cosas las iba grabando en mi mente, y me fueron llevando a una manera de pensar distinta y a tener una preocupación por todo lo social.

«Siempre tuve por dentro el bichito de la justicia. Por eso nunca estuve conforme con la manera en que veía cómo se trataba a la gente pobre. Todos estos elementos llevaron a que mis ideas socialistas se consolidaran y luego se solidificaran con la etapa de la lucha revolucionaria. Ahí está la propia lucha en la Sierra Maestra donde, interactuando con esos jóvenes obreros y campesinos, entendimos más la grave situación del país. De toda esa etapa uno salió más fuerte, y estábamos más claros desde el punto de vista ideológico de lo que se tenía que hacer, no solo aquella idea de derrocar a la dictadura de Batista, sino de lograr la justicia social para todos con el triunfo revolucionario.

«Fundamental fue el ejemplo de Fidel. La mayoría de la gente no tenía mucho conocimiento teórico, pero por la solidaridad que generaban los problemas de la guerra y su situación de pobreza tenían un sentimiento patrio formado. En el orden práctico aspiraban a cambiar los años de politiquería, pues sabían que todo el que llegaba al poder era para hacerse rico y que no cumplían lo que prometían. En encausar esos sueños, nuestro Fidel desempeñó un papel fundamental, pues comprendió que la inmensa mayoría del pueblo tenía otra forma de ver las cosas.

«Fidel percibió eso, y una de sus virtudes extraordinarias es que unió al pueblo fuera de cualquier partido u organización política. Interpretó todo lo que había que hacer en este país. Así lo hizo y lo demostró incluso después del triunfo de la Revolución, cuando hubo que realizar un trabajo muy fuerte, pues se arrastraban tendencias del pasado. Fidel fue maestro en eso; buscó la manera de unir al pueblo cubano y llevarlo al camino donde estamos hoy».

—Entonces, ¿qué le diría a un joven a quien quisiera enamorar para esta causa?

—Lo primero que uno tiene que ser es patriota. Conocer sus orígenes y antepasados, saber de dónde y cómo salió; después tienes que ser sensible, rebelarte ante la injusticia. El joven debe tener preocupaciones sociales, las que pueda, las que tenga en su medio, conocer del resto del mundo, leer entre líneas para captar todo lo que está a su alrededor.

«El joven tiene que tener también criterios propios, discutirlos; tiene que pensar, además, que el socialismo es el futuro, porque el capitalismo se sabe lo que es y hasta dónde va a llegar. Sin embargo, del socialismo todavía están por descubrirse muchas cosas: no es perfecto, hay que modificarlo. La vida nos está demostrando que ha sufrido embates, quizá no en su doctrina, en los hombres sí, pero está en el camino de su perfección.

«Si uno quiere hablarle del socialismo a ese joven tiene que hablarle también de futuro, de sentimientos solidarios, darle ideas de lo que es el consumismo, de las verdaderas desigualdades. No todo el mundo puede tener lo mismo, aunque las desigualdades tampoco pueden ser extremas. El joven tiene que darse cuenta de hasta dónde se puede llegar, saber lo que está a su alcance y lo que no.

«Los jóvenes hoy en día tienen mucha más preparación de la que teníamos nosotros, no solo en el orden práctico, pues han nacido y vivido en una Revolución que uno no conoció. Además tienen abuelos que les pueden contar de sus años en el capitalismo, de lo que vivieron cuando Cuba era dominada por dictaduras sangrientas. Si quieres enamorar a un joven por este camino hay que hablarle de esa forma, que sepan que todavía tenemos dificultades, pero no son comparables con las de aquella época. A la juventud hay que hablarle además, de lo que viene ahora».

—Desde sus responsabilidades partidistas usted es el dirigente que más tiempo y más cerca ha estado del quehacer de la Juventud Comunista. ¿A qué nunca debería renunciar y de qué usted la despojaría para que ejerza un liderazgo auténtico en un país y un mundo donde se acrecientan las complejidades políticas, económicas, sociales, filosóficas...?

—En lo bueno y lo malo que haya pasado con la organización yo tengo responsabilidad. Debemos comenzar hablando de su participación en todas las tareas, incluso en las misiones de la guerra revolucionaria; en ningún momento nosotros hemos tenido algún tipo de confrontación con la juventud. Los llamados que le hicimos en los primeros años de la Revolución tuvieron una respuesta masiva, como ha sucedido ahora. La juventud siempre ha estado en la vanguardia.

«Ha habido problemas de hombres, de determinados compañeros que en distintas etapas no han llevado las cosas como deben ser, por distintos problemas: motivos personales, falta de fidelidad, egoísmo de tipo personal, pero ha sido en hombres; no ha existido problema con la organización en sí, pues la participación desde el inicio es con una visión comprometida y con mucha fidelidad revolucionaria.

«Donde han existido problemas con la Juventud la culpa es de nosotros, por el contenido que les hemos dado en distintos momentos a determinadas tareas; porque después no se les dio seguimiento, o se les dieron tareas que no las podían llevar hasta su etapa final, pero ellos han respondido y no han sido problemas propios. Tenemos que reconocer que nunca ha existido una negativa. No conozco un lugar de Cuba donde digan que aquí los jóvenes se negaron a tal tarea; no existe.

«Han existido dificultades de estructura, en los enfoques que se han dado para las orientaciones a la hora de realizar el crecimiento; no eran lo más objetivos posible y había ciertos facilismos, y también en las edades de ingreso a la UJC. En ocasiones han existido problemas de composición de la juventud, poco vínculo con los jóvenes trabajadores y se fue fuerte con las sanciones, con las que se le exigió al militante como si fuera un hombre muy maduro, como si tuviera 60 años de edad, sin pensar que con 16 o 17 años estaban en la organización.

«De todos esos excesos hubo años atrás, y eso duele. Por suerte se ha venido rectificando en esta época. En ello influyeron también algunas direcciones, personas que se desviaron, otros que tenían otro punto de vista, basando todo en las cuestiones de entretenimiento y las diversiones para lograr las cosas, sin pensar que todo tiene un límite y hay que tener presente el aspecto económico.

«Para que la organización y su juventud ejerzan un liderazgo auténtico tienen que despojarse del individualismo, y estudiar y tener conocimiento hasta donde sea posible; no quiere decir que todo el mundo tenga una carrera o sea universitario. Si quieres realmente llegar a tener determinada personalidad tienes que hacerte escuchar, que los demás confíen en lo que dices, y a eso tienes que unirle también el vínculo con la sociedad».

—Se ha hablado en los debates del Congreso de la falta de carisma entre algunos dirigentes juveniles. ¿Qué es para usted ser un líder juvenil en la Cuba de hoy? ¿Cómo puede influir el carisma para llegar a las responsabilidades de la organización? ¿Favorece la actual política de cuadros el ascenso a las principales responsabilidades de la UJC a aquellos que puedan ejercer mejor el liderazgo?

—La persona con carisma es la que tiene autoridad, que expone las cosas con argumentos y lo demuestra. No es el que dice las cosas muy bonitas y no hace nada. Ese puede tener «carisma» de dirigente, porque se mete en todo, pero a la larga se va descaracterizando, estos son líderes momentáneos; por eso tenemos que saber seleccionar a los líderes.

«Para conseguir ese liderazgo, tiene que ser una persona que tenga disciplina, que sea consciente de lo que implica el deber, el compromiso; tiene que vivir en su tiempo, pero con objetividad. El líder no es esa persona que habla una y otra vez; puede ser que un líder no hable tanto, pero lo que dice es concreto y después lo cumple.

«Si encontramos a un líder que exponga las cosas bien, que sabe concretar, es mejor, porque mientras uno da 40 vueltas hablando, él lo dice en medio minuto y también lo hace. Tenemos que tener en cuenta el resultado del líder carismático, por dónde avanza, por qué camino va, de dónde proviene, qué fines persigue... Eso es beneficio. Una persona que cumple, que hace lo que dice, que lo que plantea tiene objetividad, se convierte en líder.

«Las virtudes verdaderas y de carácter personal influyen mucho en que se ejerza un liderazgo auténtico; uno tiene que representar lo que es y que la gente le tenga confianza. Por suerte, con los métodos de trabajo y las formas que estamos empleando existe una cultura de esto, y la masa ya sabe escudriñar de dónde viene lo verdaderamente cierto y de dónde la palabrería esa.

«Hay otros líderes por recursos: mientras tienes y repartes y repartes; pero cuando no tienes nada, nadie te sigue; entonces no eres líder. Ahí es cuando hay que demostrar y decir tenemos que hacer esto y lo otro, y lo estás haciendo. En este aspecto ha existido de todo, en las llamadas vacas gordas, es fácil hallar líderes, pero cuando llegan determinados momentos se opacan o comienzan a criticar y todo lo encuentran mal. Eso hay que identificarlo, y nuestros jóvenes lo saben hacer; no creo que estemos hablando de una juventud de los años 50 del pasado siglo, cuando los guajiros por ser analfabetos creían todo lo que les prometían los politiqueros.

«En cuanto a la actual política, la forma de trabajar obliga a que los cuadros, además de ser carismáticos, tengan otras características. Conseguirlo no es fácil. Se trata de no aceptar las responsabilidades para salir de eso y ya. Si sucede así perdemos el tiempo y no resolvemos ningún problema; después, a la larga, hay que buscar a otra persona y perdemos un año o dos con ella.

«A la hora de seleccionar el cuadro, influye la trayectoria. Los más nuevos tienen una trayectoria muy rápida, y es preciso seguírsela. Aquí influye mucho también el trabajo previo, la evaluación, el seguimiento donde está el joven; que no aparezca de la nada porque no haya a quién poner, sino por lo que hemos apuntado y también por una buena preparación, y no solo la de la escuela.

«Hay quienes ven esto como una cosa esquemática, y dicen: “Pasó la escuela y ya puede ser cuadro”. Eso no es así, porque el cuadro puede pasar la escuela y todavía presentar deficiencias. La escuela te da determinadas habilidades, perspectivas, te fortalece hasta ideológicamente, pero si no tienes otras particularidades como firmeza y valentía política, y condiciones para cumplir el deber, sentirte comprometido, puedes ir a todas las escuelas que quieras, que sales igual».

—¿Cree que, como parte del proceso de institucionalización, se requiera de un ministerio que promueva y controle la política para el sector, o la UJC está en capacidad de asumir esa función?


Visita de Machado Ventura al Palacio de Pioneros, en el año 1974. Foto: Archivo JR.

—No es nuestro caso. Si eso llegara a pasar, la UJC sale perdiendo, pues dependería de ese ministerio para todo, y cuando vienes a ver el ministro es el que está dirigiendo la organización. En los países capitalistas es así porque no tienen un movimiento de vanguardia como lo tenemos nosotros. A veces esos planteamientos se hacen basados en deficiencias que podamos tener.

«Como estamos organizados, todos nuestros ministerios y el país entero tienen que ayudar y proporcionar soluciones a la UJC. Otras naciones no pueden tener una Juventud fuerte como la nuestra, que es una organización selectiva de los jóvenes del Partido; pero las cosas hay que hacerlas bien, porque si se abusa de la autoridad y se limita esa autonomía ya no estamos funcionando bien.

«Algo sí está claro: tenemos que concientizar más a los ministerios de su responsabilidad hacia la Juventud Comunista, pues muchas veces la ven como algo del Partido; si pide algo le dan la queja al Partido, porque hubo que dar esto o aquello, y la Constitución de la República, en su artículo VI, dice que la UJC cuenta con el reconocimiento y el estímulo del Estado, por lo tanto eso hay que respetarlo.

«Deben comprender el vínculo que tienen con la organización desde las distintas estructuras, con los jóvenes que están en su ámbito, en todas las empresas y ministerios. El Estado tiene que preocuparse de eso y atender a los jóvenes. La atención no es aumentarles el salario, sino que comprendan sus necesidades como jóvenes que son, diferentes al del resto de los trabajadores, y lo entiendan como un deber.

«No todas las quejas pueden ir para el Partido y que este empuje como lo está haciendo ahora, pues este tiene límites también. La juventud tiene que ser atendida de una forma más integral por todas las estructuras de nuestro Gobierno y Estado».

—El tema de la participación y el de la autonomía de las instituciones alcanza mayor relevancia en el debate actual del país. ¿Hasta qué punto la UJC y sus organizaciones estudiantiles y movimientos juveniles disfrutan de la autonomía que defendieron en el proceso de análisis que condujo a la Conferencia del Partido, para que ellos asuman las misiones que les corresponden e incrementen el necesario reconocimiento de los jóvenes? ¿Cómo es la relación de la Juventud Comunista con el Partido?

—Ser autónomo no es que tú hagas todo lo que quieras. La independencia consiste en que cada organización tenga sus características propias, y su espacio donde desarrollarse. Es malo querer controlar al extremo, como también que las organizaciones estudiantiles y movimientos juveniles quieran desentenderse del todo y perder su vínculo con la organización juvenil; por eso la UJC tiene que tener métodos adecuados para respetarles su autonomía.

«En el caso de algunas organizaciones estudiantiles, en su relación con la UJC se han sentido que no han sido autónomas, y no es que no hayan tenido independencia, sino que querían separarse de su vanguardia política y ser otra cosa, poseer una personalidad propia, y dentro de ello se enmascaran muchas cosas, pero la culpa de eso la tiene la misma Juventud Comunista.

«Ello es una señal de que faltó intercambio, vínculo, contacto, orientación, análisis y evaluación en determinados momentos y a la hora de seleccionar a los dirigentes; aunque uno puede seleccionar bien a un dirigente y equivocarse, porque se desvía, y no podemos convivir con eso. Hubo dirigentes con los cuales no se hizo una buena selección y tenían un exceso de protagonismo y no solidez en sus principios.

«Hubo otros dirigentes que tuvieron méritos en su trayectoria juvenil, pero fallaron, y otros que tuvieron más de lo que se merecían. De todo eso hemos tenido en nuestras relaciones con la UJC, y de esta con las organizaciones estudiantiles y los movimientos juveniles. Ahora hay otra concepción; en eso hemos avanzado.

«Muchas veces nos hemos equivocado y han existido excesivos controles. La UJC es una organización del Partido, y este tiene que entender que la Juventud Comunista tiene sus características, tareas, formas y métodos de actuar y no puede regirla totalmente. En el seno del Partido han existido críticas en cuanto a estas cosas y todos hemos sido responsables muchas veces de ello.

«En cuanto a la relación del Partido con la UJC debemos destacar que siempre ha sido buena, pese a que a veces pudiera tener sus “cositas”, aunque es normal. Nunca ha existido ningún tipo de problemas y siempre ha habido un respeto a las orientaciones del Partido, y de Fidel y Raúl, quienes han atendido, además, mucho a la juventud. Han sido relaciones óptimas y de verdadera comprensión; así se ha expresado a lo largo de las tareas que la Revolución le dio a la juventud».

—En los últimos años, y así se ha afirmado en el debate de las asambleas del X Congreso, algunos jóvenes se desactivan de la UJC, y otros se muestran apáticos para integrarse a las organizaciones políticas. ¿Cómo enfrentar esta situación?

—Es cierto. Muchos jóvenes se nos perdieron por el mal funcionamiento y el desorden. Así quienes se desvinculaban del estudio o el trabajo, pidieron la desactivación de la UJC y otros se fueron sancionados, por ejemplo, por no asistir a determinada reunión de su organización de base. Habría que saber si alguien se preguntó por qué no vino. Hubo separaciones y hasta militantes que se fueron de baja y nadie se preocupó por buscarlos para que retornaran. En esos hechos hubo extremismo y hasta cierto punto pereza y admisión.

«Desde el punto de vista estructural también pasaron cosas, pues al reducirse las plantillas infladas en los centros de trabajo, algunos jóvenes se quedaron sin su organización de base y se ubicaron en núcleos mixtos en su zona de residencia, donde parecía que estorbaban y entonces dejaron de militar. Todo esto contribuyó a que unos jóvenes se desactivaran, se mostraran apáticos y se desencantaran.

«También se han creado comités de base con militantes de centros de trabajo diferentes, algo que no da mucho resultado, pues aunque los jóvenes puedan tener intereses comunes no tiene que ver con su radio de acción, y los tenemos ahí para que paguen la cotización o realicen su reunión. Se ha dado el caso de militantes que trabajan, viven y hacen todo por determinado lugar y tienen que hacer su vida de militantes en un sitio diferente.

«Hay que reconocer que se descuidaron un poco esas tareas propias, así como mantener funcionando correctamente las estructuras y la organización. Todo merece ser actualizado, pues puede que determinada estructura funcione dentro de varios años y luego haya que cambiarla. No puede ser una cosa estática, sino que funcione y se actualice cada vez que sea necesario.

«¿Cómo enfrentar esa situación? Pues reflexionando con todos y buscándolos donde estén. En este sentido se han logrado cosas, aun cuando no hemos llegado al ciento por ciento de los jóvenes. Se ha ido al que se desactivó, al que tuvo alguna sanción; se ha conversado con ellos, y no solo ha habido reincorporación, sino lo más importante es que ha existido un método de cómo trabajar para evitar que esas cosas vuelvan a suceder.

«Ahora cuando un militante se desvincula del estudio o el trabajo tiene mayor atención, y en la medida de nuestras posibilidades se vincula adonde realmente pueda desarrollarse. Ahora tenemos que llegar a los jóvenes con otra tónica, no puede ser con la misma cantaleta de siempre, de consignas.

«Tienes que explicarle las ventajas de pertenecer a la UJC, hacerle saber que con ella tiene un medio, una forma de participar, de plantear las cosas, pese a que no todo lo que digas se va a resolver, pero aquí te van a orientar y vas a poder participar. Estas cosas son las que logran incorporar al joven, y no llevarle una planilla para que la llene y ya.

«En otra época todo el mundo quería ser de la UJC, pero hoy no sucede así y hay que darles argumentos a los más nuevos. Ello obliga a mayor preparación del cuadro y no ir a decirle al joven: ¿Quieres ser o no de la UJC? Eso lo puede hacer cualquiera. Estas cosas están cambiando y ello se apreció en las asambleas, en las que sus participantes hablaron con un lenguaje distinto; antes era esperar que tú llegaras a ver qué pedían y soplar para afuera, como se dice en buen cubano».

—Llevamos casi cinco años de actualización de nuestro modelo económico y social. ¿En qué magnitud usted cree que este proceso ha beneficiado o ha afectado a los jóvenes?

—Los jóvenes están a favor de la actualización de nuestro modelo económico y social, aunque ahora algunos pudieran pensar que se han perjudicado; su futuro no, pues todo se está haciendo pensando en ellos. Lo que estamos haciendo es para consolidar nuestra economía, lograr nuevas formas de vida, esas aspiraciones que todo el mundo sanamente tiene.

«Puede que alguno se haya sentido perjudicado por la reducción de plantillas en los centros laborales, con los ajustes, para que exista una correspondencia entre la formación de la fuerza de trabajo calificada y las necesidades del desarrollo económico y social, o la eliminación de algunas gratuidades; pero si seguíamos así ¿qué futuro iban a tener nuestros jóvenes? Por ello nos estamos ajustando, para salir sólidamente adelante, y que nuestra juventud tenga su porvenir más garantizado.

«Ya algunos jóvenes han optado por el trabajo por cuenta propia, y ello no es una solución mala, cuando se hace con el rigor y la ética que debe caracterizarnos. Muchos están resolviendo en esta nueva forma de gestión no estatal, e incluso tienen mejores salarios que otros, y no se han corrompido. Hay quienes piensan que todos los cuentapropistas son malos, y no se puede ser así.

«No podemos olvidar en todo esto el problema económico; no estamos en bancarrota, pues nuestra economía mejora, pero nos puede pasar algo que sucede en el capitalismo, que crece el Producto Interno Bruto (PIB) y no llegan sus resultados a la “gente de abajo”. Aunque muchos pudieran pensar que pasa aquí y que aunque crece nuestro PIB les están pagando lo mismo, eso es temporal, pues el país trabaja para que esto no ocurra.

«No estamos en retroceso; nuestras estructuras se están preparando, aunque no están rindiendo todo lo necesario, y en el orden internacional estamos mejorando por nuestro prestigio, nuestras inversiones deben ser bien pensadas y bien dirigidas. Esas decisiones hay que entenderlas, como también pensar lo que sufrió este país cuando la etapa más cruel del período especial y la brecha que en el orden económico representó.

«Es difícil lograr hacer todas las cosas en la actualización y que nadie experimente cambios desde lo individual. Todo eso lo estamos rectificando y tenemos que hacer proyectos, unos con más prioridades que otros, pero los beneficios tienen que llegarle a todo el mundo, pues estamos trabajando para la sociedad y el país, y estamos seguros de que saldremos adelante; pero también hay que cuidar lo que estamos haciendo; ya sabemos la intención de nuestro principal enemigo».

—¿Qué desafío le plantea a los jóvenes, y a la sociedad cubana en general, el proceso en marcha de restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos?

—El primer reto es no dejarse deslumbrar por el consumismo y las cosas bonitas, que llaman la atención de los jóvenes. No olvidar nuestras raíces, la historia, el tipo de confrontación de fondo que hemos tenido con el imperialismo norteamericano, y defender el socialismo próspero y sostenible que nos estamos planteando.

«Eso conlleva firmeza y no dejarnos confundir, pues las ideas del imperialismo siguen siendo las mismas. Tenemos que adquirir mayores conocimientos y una fuerte preparación; saber que, como mismo han planteado las autoridades de Estados Unidos, ellos por ahora solo cambian los métodos para intentar, mediante otras formas, destruir el sistema político de Cuba.

«Hay que plantearles a los jóvenes que con su nueva política ellos buscan llevarnos a la Cuba del capitalismo, y que a eso no podemos volver. No pueden pensar que seguiremos adelante solo por las inversiones que haga aquí Estados Unidos, pues primero hemos sido víctima de un bloqueo económico que no termina, que ellos nos han impuesto por más de medio siglo, y que nos ha obligado a buscarnos nuevas formas y otros países para intercambiar.

«Tenemos que cuidarnos más de esa idea de los “amigos”, de que vienen aquí a favorecernos para que el pueblo no tenga tantas vicisitudes, porque buena parte de las que hemos vivido en estos años y de las que todavía nos faltan por padecer, se las debemos a su empecinamiento con respecto a Cuba.

«Ante ello los jóvenes tienen que estar más preparados y saber moverse entre bambalinas; conocer lo que está pasando para no dejarse conquistar por la sociedad de consumo. Que comprendan que el sueño americano es como la lotería: hay que ver quién se la saca y el resto a esperar, y que ya el mundo no es el de 50 años atrás y mucho más la América Latina, que fue el traspatio de Estados Unidos».

—Los teóricos hablan de una época de cambio; otros, como el intelectual Armando Hart, se refieren a la urgencia de rescatar una cultura de hacer política, y por supuesto una manera de hacer política adaptada a esta época… ¿En qué medida la forma en que hacen política el Partido y la Juventud Comunista es desafiada por esta nueva circunstancia?

—El planteamiento es muy lógico. Uno debe tener una correcta interpretación de lo que es la época actual y tiene que adaptar la política a ella, porque si no, estás fuera de fase. Para eso tienes que estar muy preparado, porque no es creer que lo moderno es moderno y ya. El moderno no es solo el que haga las cosas como lo exigen los tiempos, sino que tiene que tener base para eso, conocer el entorno y sus dominios. Se trata de una manera adaptada a la época.

—Buena parte de nuestros jóvenes se alejan de los medios tradicionales y se acercan a las nuevas tecnologías. ¿Cómo usarlas mejor para influir más en ellos? ¿Cree que el acceso a Internet puede «reblandecerlos» ideológicamente?

—Esto supone una gran oportunidad, a la vez que un gran reto, porque las nuevas tecnologías resultan novedosas y vitales, no solo para la comunicación entre las personas, sino además para el desarrollo. Todo el mundo sabe por qué en Cuba no hay más Internet, porque ello tiene un alto costo. Existen algunos que nos la quieren dar gratis, pero no lo hacen con el fin de que el pueblo cubano se comunique, sino con el propósito de penetrarnos y hacer trabajo ideológico para lograr una nueva conquista. Tenemos que poseer Internet, pero a nuestra forma, sabiendo que es una intención del imperialismo manejarla como una vía más de destruir a la Revolución.

«Debemos utilizar las tecnologías para influir más en los jóvenes y aprovecharlas para que defiendan lo que hemos construido en estos años de Revolución. El acceso a las tecnologías forma parte de su preparación, les facilita el acceso al conocimiento y a la cultura, y eso no lo puedes frenar, lo que debe hacerse en la medida de nuestras posibilidades. No es un problema de sí o no, hay que hacerlo, para que los jóvenes no estén alejados del mundo de hoy, pero hay que explicarles por qué no se hace con más rapidez; hay que llegarles con la verdad argumentada, no con la verdad como dogma.

«Claro está que pretenden reblandecer ideológicamente a los jóvenes, pues muchas veces estas plataformas tecnológicas pueden ser también mecanismos de subversión potenciadas por los grandes capitales y sus medios de comunicación. Por ello hay que saber de dónde viene esa interconexión y qué hacemos para que eso tenga un proceso diferente. Tenemos que darle forma para que el mayor dominio y los conocimientos estén de nuestro lado.

«Todas estas cosas hay que hablárselas a los jóvenes, pues la generación de hoy no vivió lo que era Cuba antes de 1959; lo saben por lo que les hemos contado y entonces tienen sus interrogantes: ¿Será verdad? ¿Será así? Esas dudas tenemos que suplirlas con informaciones, con el conocimiento y con un trabajo ideológico de mayor calidad y más fino, sobre todo adentrándonos en el conocimiento de la historia.

«Tenemos que celebrar nuestras actividades en los lugares históricos, en los monumentos, sitios y tarjas; que nuestros jóvenes acampen, por ejemplo, en el sitio histórico Potreros de Jimaguayú, lugar de la caída de Ignacio Agramonte, y que no solo sea pasar por allí; que como jóvenes que son bailen, se diviertan y caminen, pero vivan y conozcan nuestra historia. Esto no quiere decir que tienen que ir por obligación, ni que todo el mundo tiene que venir a los lugares nacionales, pues también tenemos que rescatar la historia local, que está llena de hechos y personajes históricos innumerables. Tenemos que lograr que la nueva generación sienta esta Cuba y su historia como suya, porque es así».

—En el X Pleno del Comité Nacional de la UJC usted llamó a «ponerse las pilas» para enfrentar lo natural e inevitable del destino, que es la desaparición física de la generación histórica de la Revolución. ¿Qué preocupaciones tiene sobre el relevo generacional en Cuba?

—Si hacemos las cosas como están pensadas y planteadas, no debemos tener ningún tipo de preocupación, o que los jóvenes se puedan desviar. Es verdad que parte de la dirección nacional tenemos una edad avanzada y somos los más conocidos, pero también los hay mucho más jóvenes en todas las estructuras de dirección, tanto del Partido como del Gobierno; eso lo conocemos nosotros.

«Tenemos que seguir preparando a los jóvenes y tener presente el envejecimiento poblacional, pues cada vez van a tener más responsabilidades y tareas cada vez más grandes. Tengo plena confianza en la juventud, pues está muy preparada y lista para preservar este Socialismo, eso es algo que no hay que estar discutiendo mucho».

—Cuando participa en los plenos del Comité Nacional de la UJC o intercambia en otros espacios con los jóvenes se muestra como una persona muy jovial y hasta jaranea con los muchachos, sin embargo usted tiene «fama» de ser muy fuerte. ¿Cómo ve Machado Ventura a Machado Ventura?

Lo inesperado de la pregunta no lo perturba. Me mira sonriente y contesta:

—Depende. Algunos incluso hasta me «acusan» de tacaño. Con lo mío no lo soy, ni sé lo que tengo. Lo soy con lo que no es mío. Mi carácter es un poquito fuerte, eso no lo puedo negar. Siempre he sido un poquito duro e impulsivo, pero no creo que sea tan, tan... porque he llegado hasta aquí; si no, me hubiese quedado por el camino.

«Desde muchacho soy hiperquinético, siempre estaba haciendo algo, y cuando no había qué hacer lo inventaba. Eso uno lo va trasladando y luego redunda muchas veces en la exigencia y el compromiso, que son características que yo las poseo, pero trato de navegar con suerte cuando tengo que enfrentar las cosas. En el fondo sí soy fuerte».
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