"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

lunes, 4 de julio de 2011

Grecia y la cleptocracia financiera inician la caída del dominó europeo

Por Marco Antonio Moreno

La crisis crediticia que comenzó en agosto de 2007, cuando los mercados de crédito se congelaron y desaparecieron, no ha terminado, ni mucho menos. La quiebra de Lehman del 15 de septiembre de 2008 fue sólo la segunda fase de esta crisis del sistema financiero global que en esta tercera etapa amenaza con hundir a países completos como Grecia, que ya ha caído, Irlanda, Portugal y otros… Es sólo cuestión de tiempo. Y para todos los efectos cosméticos que hacen pensar que la situación está bajo control, hay que decir, Sí, es verdad: bajo el control del sistema financiero. Porque la cleptocracia financiera busca y consigue su reacomodo con la continua sobredosis que le inyectan sus aliados de los gobiernos, del FMI y del BCE. Una sobredosis que, linea tras linea, exprime como un gigantesco calamar, la sangre del 99% de nosotros, sean incautos, feligreses o simples contribuyentes.
Más allá de la crisis del euro y la crisis de Grecia, lo que hay que constatar es que no es ni Grecia ni el euro lo que se está derrumbando, sino que es el sistema financiero global el que se cae a pedazos por sus abusos y su apalancamiento excesivo que creó la burbuja. Es la creación fantasiosa de dinero fiduciario y de una banca demasiado grande para quebrar, pero también demasiado pesada para mantenerse a flote, la que creó la crisis. Una banca enroscada por las ambiciones políticas de quienes destruyeron la idea del Estado-nación. Por eso, si primero fue Irlanda y después Grecia, mañana les tocará a Portugal e Italia. La onda expansiva de este choque también llegará a Francia y Alemania… y al Reino Unido. Como nos comenta Alejandro, Estados Unidos también ha entrado en esta cuenta regresiva que desde enero viene haciendo sonar las alarmas.

La retroalimentación de la crisis


Aunque el horizonte temporal para que la inevitable cesación de pagos se haga manifiesta, no se puede determinar (depende de lo que tarde el contribuyente en despertar del letargo en que lo sumerge la confusión mediática), el default ya está en proceso de detonación. Como he señalado en este post, el derrumbe del esquema ponzi introducido en la deuda pública contribuye a retroalimentar la crisis en una reacción en cadena. Esto es lo que obliga a los Estados a transferir el dinero de los contribuyentes al sistema financiero para evitar que el contagio se haga efectivo en cada país en forma simultánea. Pero los niveles de deuda han alcanzado el punto de no retorno, y así como la solución para Grecia busca esclavizar a su pueblo durante un mínimo de 30 años, países como Estados Unidos o el Reino Unido, tendrían que disponer de una esclavitud de 50 o 70 años para el pago de sus deudas. Para los EEUU, sólo la deuda de las jubilaciones llega a los 100 billones de dólares, siete veces el PIB del país, cifra correspondiente a los ahorros previsionales para las jubilaciones de los trabajadores, y que ha desaparecido como por obra del mago Houdini. Por eso que todo intento de pago en momentos en que la economía se derrumba, no es más que una promesa ilusoria. ¿Puede alguien pretender que Grecia sea un pagador fiel si el FMI será quien administrará sus recursos?
La Unión Europea está luchando desesperadamente por equilibrar los riesgos sistémicos de estas finanzas globales abiertamente desordenadas y corruptas, que amenazan con el desplome del sistema financiero global. Al parecer, nadie se había percatado que los mecanismos de transgresión financiera eran plenamente vulnerables y que quedaron al descubierto con la desregulación financiera que nos describe este impecable artículo de J. Jacks para Cotizalia, la más contundente estocada que el modelo impuesto por Margareth Thatcher y Ronald Reagan le infligieron al mundo a comienzos de los años 80. Ahí está el origen de los actuales descalabros, como señalé en La lenta agonía de la era Thatcher, y en la deuda de Ronald Reagan. El actual descalabro tiene un nombre clave: el neoliberalismo de Milton Friedman.

Bancarrotas diferidas

No debe pensarse bajo ninguna circunstancia que el impago de la deuda se ha interrumpido con el “rescate” a Grecia. Los impagos sólo se han diferido por el tiempo necesario para que billetes, papeles y propiedades cambien de mano. Los bancos del núcleo requieren más sangre de la periferia y hasta que ésta siga teniendo la temperatura adecuada seguirá nutriendo a los zombies del sistema. Sin embargo, como los sucesos están ocurriendo a una velocidad vertiginosa, podemos advertir que en cosa de semanas o meses vendrá la nueva pandemia que puede desatarse en Portugal, Italia o España, y que luego (2013-14) se extenderá a Francia, Alemania y el Reino Unido, si es que antes no ha sido Estados Unidos el que hace noticia con su desplome final. La caída de las fichas del dominó (ver gráfica) es inevitable por las magnitudes del problema y porque las finanzas modernas fueron construídas como un castillo de naipes.
La bancarrota del sistema financiero responde a un elemento central: fue diseñada para servir a la economía y no para servirse a sí misma. ¿Qué crea el sistema financiero? Sólo dinero fiduciario que tiene sentido en economías sanas y vigorosas. El sistema financiero fue diseñado para ser un aliado de la economía real, pero se apropió de las ventajas de crear dinero para su propio beneficio, sin comprender que si se hunde la economía real, se hunde aún más el fraudulento sistema financiero. Y el hundimiento del sistema financiero arrastra, por la vía de los engaños y abusos, a toda la economía sana que estaba en pie. Esta es la etapa que estamos viviendo ahora.

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