"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

jueves, 31 de marzo de 2016

Intelectuales y cibernautas critican racismo en semanario habanero

Especialistas alertan sobre la emergencia en Cuba de nuevas formas de racismo, discriminación y prejuicios contra personas afrodescendientes.



En Cuba aún subsisten manifestaciones racistas que reclaman atención en las políticas públicas y un amplio debate social.Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 31 mar.- De “vergüenza del periodismo contemporáneo”, “ejemplo de bajeza moral” y “rampantemente racista”, intelectuales y cibernautas califican un artículo publicado en las versiones impresa y digital del semanario Tribuna de La Habana.

El texto ¡Pero Negro, ¿tú eres sueco?!, firmado por el periodista Elías Argudín, apareció el 27 de marzo en la edición impresa del órgano oficial del Partido Comunista en la capital cubana.

Retirado poco después de la edición digital, el trabajo valora la histórica visita del presidente estadounidense Barack Obama y su familia a la capital cubana, realizada los pasados 20, 21 y 22 de marzo.


Desde las edades más tempranas en la familia, la escuela y otros espacios de socialización es preciso conocer del tronco común del que partimos las y los cubanos para entender el tema racial. Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

El autor alude además a la persistencia del racismo en la nación norteña y analiza si el modelo de democracia y libertad de ese país es “¿el que disfrutan los (policías) blancos para masacrar a mansalva a cualquier afrodescendiente?”.

Uno de los primeros en reaccionar fue el médico y activista por los derechos sexuales Alberto Roque, quien confesó sentirse alarmando de que el artículo “fuese escrito por una persona de piel negra y que se publicase en un diario controlado por el Departamento Ideológico del Partido Comunista de Cuba”.

En su blog ProQueer, el 29 de marzo, Roque recordó que el periodista parafrasea al humorista cubano Alejandro García (Virulo), “bien conocido por ese estilo de la década de 1980 que no ponía reparos en hacer chistes sobre homosexuales, negros, pinareños”, —para nada superado en la actualidad— y demás otredades”.

Argumentó que, “si en nuestro país se aplicase con rigor el peso de la Ley penal en relación a las discriminaciones, estos hechos no quedarían impunes y tendrían un marcado efecto educativo”.

La bloguera Sandra Abd’Allah-Álvarez analizó en su bitácora NegraCubana que, en el discurso político del gobierno cubano contra los distintos presidentes de Estados Unidos, nunca ningún slogan o frase “hizo mención de condición racial, solo a Obama se le ha recordado la cantidad de melanina que tiene en su piel”.

Asimismo, el ensayista Víctor Fowler remarcó que esta “es una de las peores muestras que ha sido posible encontrar para que el mundo vea la ausencia de racismo en Cuba”.

“Casi parece que hayan estado horas calculando la manera más denigrante de referirse a un líder político al que sea le considera enemigo y que, además, es negro”, lamentó.

Por ello, “ante esta formidable metedura de pata, y en este exacto momento, lo menos que debiesen hacer los involucrados es pedir excusas –para no decir un humilde perdón – al público que los sigue”, reclamó Fowler.

Incluso, las críticas provinieron de ciberlectores como Omar, para quien resultó “completamente inapropiado el título”, mientras otro que mantuvo el anonimato calificó el comentario de “ofensivo” e “inadecuado”.

El discurso oficial del gobierno cubano, de orientación socialista, insiste en que el racismo es un fenómeno abolido tras la revolución de 1959.

Sin embargo, intelectuales y organizaciones de la sociedad civil señalan la persistencia de la discriminación racial e incluso la emergencia de nuevas formas de racismo en Cuba.

Para el crítico literario Roberto Zurbano, las causas de esta situación radican en la “ceguera ideológica” de la política oficial, que ha impuesto “un largo silencio sobre el tema y, finalmente, no asumiendo, explícita o implícitamente, alguna política racial o estrategias, directas o indirectas, con qué enfrentar la supervivencia y renovación del fenómeno”.

También ha advertido que “carecemos de debate social, herramientas adecuadas y política o estrategias raciales con qué destruir aquellas estructuras racistas –presentes en cualquier sistema político-, que no siempre son políticas y económicas, sino también ideológicas y culturales”. (2016)

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