"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

jueves, 21 de julio de 2016

DICEN MARXISTAS QUE CLINTON NO ES MAL MENOR

Por Manuel E. Yepe

"Rechazando que Hillary Clinton sea un mal menor y, lo más importante, estando resueltos a construir su independencia política, los activistas y partidarios de la campaña de Sanders pueden hacer de 2016 un año de genuina revolución política", dice un comentario de Marxismo Leninismo Hoy (MLT)” publicado el 12 de julio.

Con título “¿Qué deben hacer ahora los partidarios de Bernie Sanders?”, los editores de la publicación del Partido Comunista de Estados Unidos expresan el criterio de la dirección de su formación política acerca de la decisión del senador Sanders de sumarse a la campaña de Hillary Clinton, con quien contendía por la candidatura del partido demócrata, al tiempo que evalúan las elecciones de 2016 como un reflejo del agravamiento de la crisis del sistema capitalista en general y del sistema de partidos políticos de Estados Unidos en particular.

En la temporada de primarias de 2016, sucedió algo novedoso: las candidaturas de Trump y Sanders demostraron la existencia de un nuevo nivel de malquerencia en el sistema político vigente.

“Todos sabían que la ira de los votantes tendría que aparecer tarde o temprano. Cuarenta años de estancamiento o disminución de los salarios; de desindustrialización y exportación de puestos de trabajo, de crecientes desigualdades, de violencia policial contra jóvenes negros, encarcelaciones masivas y ataques contra los sindicatos obreros y los derechos laborales, de retrocesos en la red de seguridad social, de guerras interminables, de la Gran Recesión de 2008 y su vacilante recuperación; paralizaciones en el Congreso; creciente pobreza e inseguridad -todo lo cual concientiza a decenas de millones”, expone MLT.

En una reunión para la redacción de la plataforma del partido demócrata que se efectuó en Orlando, Florida, las posiciones de Sanders en temas como el acuerdo de Asociación Transpacífico, los derechos de los palestinos y el pagador único de salud fueron rechazados por los clintonitas, recuerda el texto de los comunistas estadounidenses.

El agravamiento del descontento social provocó insurgencias en ambos partidos mayoritarios. Con el estrechamiento de las diferencias entre las dos partes del monopolio, el "Voto por el mal menor" tiene cada vez menos sentido para los votantes comunes y corrientes, y mucho menos para los seguidores de Sanders.

La irritación de los votantes, finalmente, ha tenido expresión política en las urnas, pero ésta se ha expresado de manera asimétrica.

En el caso de los demócratas, Bernie Sanders ofreció una versión de la socialdemocracia escandinava de la que no era parte la independencia política de los dos grandes partidos. Desde el primer momento prometió apoyar al candidato demócrata vencedor en las primarias. Tuvo a su favor el haber movido hacia la izquierda la agenda demócrata en varias cuestiones importantes. Su campaña inspiró a muchos sectores de la base demócrata, especialmente a los jóvenes. Obtuvo 12 millones de votos en las primarias, que se comparan con 16 millones de Clinton.

Según el artículo de MLT, las insurgencias progresistas o liberales en el partido demócrata no son nuevas: Ted Kennedy contra Jimmy Carter en 1980; Jesse Jackson en 1984 y 1988; Howard Dean en 2004; Dennis Kucinich en 2004 y 2008. La mayoría terminaron votando por el candidato demócrata, aparentemente porque eran un "mal menor" que el candidato republicano declaradamente reaccionario.

La dirigencia del partido demócrata sabe cómo hacer volver al redil de la oveja perdida.

En el caso de Clinton, por ejemplo, lo ha hecho aludiendo al "fascismo" o el "macartismo" de Trump, o al horror indecible de "perder" la Corte Suprema de los Estados Unidos.

El argumento del mal menor nunca ha sido más débil que ahora, asegura MLT. “Los dos grandes partidos son igualmente malos, corresponde por ello a los progresistas comenzar un trabajo político sistemático por su independencia del sistema de dos partidos. Trump y Clinton son igualmente malos. En asuntos internos (excepto comercio), Trump es evidentemente peor que Clinton, pero en política exterior Clinton se muestra más peligrosa que Trump, afirma MLT.

Trump representa una larga tradición estadounidense de populismo de derecha que mezcla racismo, xenofobia, nacionalismo y aislacionismo con nostalgia de un pasado dorado. Combina ataques a grupos socialmente oprimidos con formas distorsionadas de anti elitismo basado en la búsqueda de chivos expiatorios.

En el caso de los demócratas, Bernie Sanders ofreció una versión de la socialdemocracia escandinava sin que fuera parte de su plan la independencia política. Prometió siempre apoyar al candidato demócrata vencedor en las primarias. En su favor está haber movido hacia la izquierda la agenda demócrata en una serie de cuestiones importantes.

La Habana, Julio 19 de 2016

Exclusivo para el diario POR ESTO! de Mérida, México.

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