"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

martes, 22 de marzo de 2011

Comer es verbo y no sustantivo.

Por Vicent Boix
Algo está manipulando y alterando los mercados y ese algo es la especulación que según el Parlamento Europeo es la culpable del 50% de los aumentos recientes. La propia FAO reconoce que sólo el 2% de los contratos de futuros termina con la entrega de la mercancía y la mayoría se negocian nuevamente, por eso “…este tipo de contratos -u obligaciones- atraen cada vez a un número creciente de especuladores financieros e inversores, ya que sus beneficios pueden ser más atractivos en relación a cómo se comportan los de acciones y bonos.” La agricultura y la alimentación como sustentos básicos desaparecen en favor de la visión mercantilista: el fin último no es garantizar comida ni trabajo, sino hacer un buen negocio caiga quién caiga.
¿Mercado o soberanía alimentaria?
“Entre 2010 y 2011, los precios de los alimentos han batido récords siete meses consecutivos (…) asimismo, los incrementos en los precios de los productos básicos se han convertido en un factor desestabilizador de la economía mundial, y que han provocado tensiones y disturbios en varios países en desarrollo y, más recientemente, en Argelia, Túnez y Egipto”. Así lo aseguraba el Parlamento Europeo en una resolución aprobada el 17 de febrero, añadiendo que “…los altos precios de los alimentos sumen a millones de personas en la inseguridad alimentaria y amenazan la seguridad alimentaria mundial a largo plazo”. (1)
Ante esta nueva y trágica crisis alimentaria, se repite una y otra vez que la causa principal del ascenso de los precios es un desequilibrio entre una menor oferta y una mayor demanda a nivel mundial, es decir, cada vez se requieren más cultivos y este año los rendimientos fueron peores. Pero, ya en un artículo anterior (2) indiqué que durante los años 2003-2004, la situación a nivel mundial en cuanto a la cantidad de alimentos básicos como los cereales había sido peor que desde 2007 hasta ahora. Contrariamente y tomando como referencia el “Índice para los Precios de los Alimentos” que calcula la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), los precios en 2003-2004 fueron un 50% inferiores en comparación con los de la crisis de 2008 y un 100% respecto a enero de 2011.
Por tanto, algo está manipulando y alterando los mercados y ese algo es la especulación que según el Parlamento Europeo es la culpable del 50% de los aumentos recientes. La propia FAO reconoce que sólo el 2% de los contratos de futuros termina con la entrega de la mercancía y la mayoría se negocian nuevamente, por eso “…este tipo de contratos -u obligaciones- atraen cada vez a un número creciente de especuladores financieros e inversores, ya que sus beneficios pueden ser más atractivos en relación a cómo se comportan los de acciones y bonos. (3)”
El problema no es de escasez o de una menor oferta de alimentos como se dice sin parar, sino de unos precios inflados por especuladores como constata la Eurocámara en una resolución anterior: “…en la actualidad el suministro total mundial de alimentos no es insuficiente (…) son más bien la inaccesibilidad de los mismos y sus elevados precios los factores que privan a muchas personas de la seguridad alimentaria. (4)”
Sin embargo la especulación, causante de los ascensos, no es propiamente la raíz del problema. Ésta se debería frenar, pero los precios de los alimentos seguirían sujetos a los vaivenes de la oferta y la demanda, en una época en la que crece el interés por los agrocombustibles y en la que grandes transnacionales controlan los diferentes eslabones de la cadena alimentaria. Es decir, mientras las naciones marginen su autosuficiencia y la panacea sea comprar alimentos básicos en el gran supermercado global, a la vez que se exportan a éste materias primas y cultivos exóticos (soja para forraje, algodón, plátanos, flores, piñas, café, maíz para bioetanol, etc.), la alimentación seguirá sujeta a la dinámica de un mercado manejado por ciertos pulpos que poco entienden de hambre.
No se dice con ello que se prescinda del mercado internacional, pero es vital su regularización y sobre todo que las naciones prioricen su soberanía alimentaria entendida como la facultad de los pueblos y los agricultores en decidir sus políticas agrarias para garantizar la seguridad alimentaria. En los tiempos que corren tal vez sea una herejía, pero curiosamente, en el mismo comunicado de prensa en el que la FAO hace poco anunciaba que los precios de los alimentos habían alcanzado un record histórico, un economista de dicha institución indicaba que “El único factor alentador hasta el momento proviene de un cierto número de países en los que -debido a las buenas cosechas- los precios domésticos de algunos alimentos básicos permanecen bajos comparados con los precios mundiales”(5).
Dicho se otra manera, estos países podrán abastecerse de comida barata porque la cultivan ellos mismos y no tienen que adquirirla en los “reinos” de las multinacionales y los fondos de inversión. Pero muy a pesar del dato, la tendencia es más bien la contraria. La liberalización alienta la inversión y la deslocalización de la producción hacia los países del sur, cuyas tierras dejan de parir alimentos para transformarse en fincas donde brotan los agrocombustibles, los forrajes y los postres de las naciones pudientes. Estas tierras se concentran en acaudalados terratenientes o incluso inversionistas mientras el campesino es expulsado del campo. El resto de eslabones de la cadena alimentaría (semillas, intermediación, manufactura, etc.) se concentran en pocas manos que dictan las condiciones, monopolizan los mercados, encarecen los alimentos del consumidor y ahogan al agricultor hasta su claudicación. La agricultura y la alimentación como sustentos básicos desaparecen en favor de la visión mercantilista: el fin último no es garantizar comida ni trabajo, sino hacer un buen negocio caiga quién caiga.
Este modelo basado en la exportación al mercado internacional donde todo es susceptible de ser cotizado, comprado y vendido, no sólo es incoherente porque crea dependencia alimentaria del mercado exterior y sus precios, sino que además crea dependencia del petróleo por el transporte y porque la agricultura industrial necesita abundantes agroquímicos. Con las revueltas actuales en países como Libia, nuevamente el petróleo se encarece lo que agudizará la crisis en los alimentos como en 2008. Y si se añade que “cambio climático” y “cénit del petróleo” son cuestiones de actualidad, todavía resulta más surrealista encomendar nuestras calorías al oro negro.
El analgésico milagroso.
A mediados de febrero, el Banco Mundial comunicaba que debido al incremento en los precios de la comida, el número de hambrientos se estaba acercando a los 1000 millones, cuando los últimos datos de la FAO los cifraba en 925. Además 44 millones de personas están franqueado el umbral de la extrema pobreza porque sus débiles economías familiares han sido desestabilizadas por los montos elevados de la comida. (6)
La situación es gravísima pero los precios siguen elevados y en una economía globalizada, los últimos fenómenos climáticos locales -tormentas en África, heladas en México, sequías en China, etc.- se convierten en un mundial quebradero de cabeza. Pero ojo, no se trata de un problema de escasez, y los rugidos de 1000 millones de estómagos vacíos no son suficientes para que se de el golpe de mesa definitivo que ponga en su sitio al mercado y a los especuladores. Se han disparado eso sí, muchos fuegos de artificio en forma de buenas intenciones. En la reciente reunión del G-20 por ejemplo, se hablaba de una mayor transparencia en los mercados, limitación de la especulación, mejor información sobre los cultivos… en resumen, nada que no se haya oído antes y nada que no se haya quedado en nada, a pesar de que el 17 de febrero el Parlamento Europeo pidió al G-20 “…que se combatan a escala internacional los abusos y manipulaciones de los precios agrícolas, dado que representan un peligro potencial para la seguridad alimentaria mundial…” aparte de reclamar “…la adopción de medidas dirigidas a abordar la excesiva volatilidad de precios…” (7).
Las propuestas a corto plazo puestas en marcha para atajar la situación están siendo tan injustas como infructuosas, porque se ha pretendido solucionar el desaguisado jugando en la cancha y acatando las reglas del juego del ente distorsionador (mercado) en lugar de enfrentando y frenando sus desvaríos. En esta dirección, por ejemplo la FAO ha reconocido que desde julio su principal objetivo ha sido “calmar a los mercados”. (8) Para ello el analgésico estrella empleado por este organismo ha consistido en engatusar a ciertos países que habían restringido sus exportaciones -de cereales sobre todo- para que las reanudaran rápidamente y así recuperar el flujo de la oferta que amansara los precios en el mercado internacional.
Hay que indicar que estos países exportadores cerraron sus fronteras, supuestamente para garantizar comida a sus ciudadanías, primero porque las cosechas no fueron buenas, segundo porque la mejor manera de no caer en la crisis de precios internacionales es con producciones nacionales. Pues bien, algo que como mínimo es normal y hasta legítimo, ha sido considerado por muchos como la principal causa de la crisis de precios de los alimentos, porque bajo la lógica del libre mercado se estaba manipulando la oferta mundial de esa mercancía llamada comida.
Pero mientras a estas naciones se les presiona para que retomen las exportaciones y no almacenen comida para sus poblaciones, nadie se atreve a poner en tela de juicio la barbaridad de millones de toneladas de maíz estadounidense que se destinan a bioetanol (el 14% del maíz mundial). (9) Y esto es así porque bajo el intocable prisma neoliberal que impera, los alimentos no tienen porque alimentar estómagos, sino que son mercancías que inexorablemente deben ser cotizadas en el mercado, en donde los pujadores condicionarán los precios porque el fin último es agrandar las ganancias y si éstas crecen con los coches, pues que sigan rugiendo los estómagos.
Pan para hoy y hambre para mañana.
Desde julio se pretende “calmar a los mercados” y el fracaso ha sido estrepitoso. La restauración de las exportaciones de alimentos no apagó el fuego que siguió expandiéndose ante las noticias de cosechas menores y ante fenómenos meteorológicos que añadían zozobra a la situación.
Se pidieron concesiones a los países exportadores que no aplacaron la crisis, y el 26 de enero, a la desesperada, la FAO lanzaba un informe (10) con recomendaciones para que se apretaran el cinturón en este caso las naciones importadoras, entre las que se encuentran mayoritariamente las pobres. El paquete de medidas se centraba fundamentalmente en un único punto: que los estados apliquen medidas económicas y comerciales para reducir el precio de los alimentos, como por ejemplo subvenciones directas, préstamos para la financiación de las importaciones, incentivos fiscales, reducción de impuestos como el IVA, reducción de los aranceles e impuestos a las importaciones de comida, insumos, maquinaría agrícola, etc. Algunas de estas recomendaciones -más cercanas a la filosofía del FMI o del Banco Mundial- fueron adoptadas durante la crisis de 2008 y algunos países las están aplicando ya. Guatemala por ejemplo, a inicios de febrero anunció la importación de maíz con arancel cero para hacer frente al alza de precios. (11)
Lógicamente estas medidas debilitarán las arcas de las naciones que dejarán de ingresar impuestos o directamente subvencionarán alimentos con fondos de los presupuestos, lo que afectará a medio y largo plazo la financiación de otros programas y servicios públicos. Para las naciones que puedan tener problemas con los presupuestos y la balanza de pagos, la FAO recomienda, lea bien, que recurran a los programas del Banco Mundial y el FMI, o lo que es lo mismo, que se endeuden más para sufragar las brutales ganancias que el mercado y sus especuladores están acumulando con el alza de precios.
Como se observa y como se ha repetido hasta la saciedad en este artículo, nadie le toca un pelo al ente distorsionador situado justamente entre los países que producen y compran comida, que son a los que se les pide sacrificio y que se adapten a los caprichos del mercado, incluso comprometiendo sus cuentas. Y las clases políticas de estos países, viendo las imágenes de Egipto o Libia, no se arriesgan a que la comida sea inaccesible y están bailando claqué al son que se les indica.
Mientras se esperan nuevos datos sobre los precios de la comida, la situación empieza a ser sumamente asfixiante y podría derivar en una crisis peor que la de 2008. Por eso sobra ya la verborrea grandilocuente y urgen soluciones reales y efectivas, porque para la humanidad comer es verbo y no un sustantivo pomposo y demagógico.

Referencias:
(3) FAO: “Los mercados de futuros necesitan algún tipo de regulación” Roma, 23 de junio de 2010.
(5) FAO: “Los precios mundiales de los alimentos alcanzan un nuevo récord histórico” Roma, 3 de febrero de 2011.
(8) FAO: “Puntualización por el Director General de la FAO” Roma, 27 de enero de 2011.
 (11) http://www.agroinformacion.com/noticias/23/industria/34103/guatemala-importara-maiz-y-harina-con-arancel-0-para-hacer-frente-alza-precio.aspx

lunes, 21 de marzo de 2011

Paul Krugman: "Obama está fuera de la realidad"

Por Juana Libedinsky

NUEVA YORK.- Imagine un paciente que debió ser llevado en situación altamente crítica a la sala de emergencias. Sí, su vida puede haber sido salvada justo a tiempo, pero eso no quiere decir que esté listo para abandonar el hospital. Por el contrario, sigue muy enfermo y no tenemos idea de cuándo se recuperará.
Para Paul Krugman, reciente premio Nobel de Economía, célebre columnista de The New York Times y profesor estrella de la Universidad de Princeton, la metáfora del enfermo es la más adecuada para entender la situación económica actual.
"Creo que la economía global se está estabilizando, que no es lo mismo que decir que está mejorando, pero es un paso importante. La producción está creciendo, lo mismo que el PBI en las principales potencias."
-¿Vienen días más prósperos?
-Esta situación no debe interpretarse como que se está camino a la prosperidad, sino simplemente que se ha detenido la caída desde el precipicio. Miro las grandes economías hoy y encuentro que su futuro aparece como Japón en los 90, con una situación económica persistentemente deprimida, pero no catastrófica, explica a LNR el hombre que es autor de una treintena de libros (que van desde trabajos técnicos, como Trade Policy and Market Structure hasta best sellers, como The Great Unravelling).
De cualquier manera, para un analista que se ha definido a sí mismo como "pesimista por naturaleza" ésas ya son noticias para alegrarse cautelosamente -o, en términos más "krugmanianos"- al menos dejar de deprimirse. Y él, por lo pronto, adelantó a LNR que pensaba pasarse las siguientes dos semanas "más preocupado acerca de si podré subir la próxima colina en bicicleta que sobre el futuro del mundo".
Krugman no sólo fue la bestia negra de la administración republicana, sino que es considerado uno de los críticos más acérrimos que tiene el presidente norteamericano Barack Obama desde la centroizquierda americana.
-¿Qué opina de la actuación de los líderes mundiales con relación a la crisis?
-El presidente Obama no está haciendo lo suficiente, y en los países europeos las políticas también son inadecuadas. Hasta ahora no hemos visto demasiado movimiento para aumentar las regulaciones, así que temo que en unos cinco años el sistema no será demasiado diferente del que teníamos en 2007, con lo cual seremos vulnerables a una nueva crisis.
En su columna en The New York Times, a menudo Krugman ha ido más allá. Por ejemplo, el día en que se anunciaron los detalles del plan de salvamento, el experto escribió sobre su "desesperación" porque "Obama aparentemente aceptó un plan financiero que, en esencia, da por sentado que los bancos son fundamentalmente sólidos y que los banqueros saben lo que están haciendo. Es como si el presidente estuviera determinado a confirmar la creciente percepción de que tanto él como su equipo económico están fuera de contacto con la realidad, que su visión sobre la economía está nublada por sus lazos excesivamente cercanos con Wall Street".
Prueba evidente del poder de la palabra escrita de Krugman fue que el presidente, en una conferencia de prensa y con una ligera nota de irritación en la voz, lo invitó a ofrecer un mejor plan para arreglar el sistema bancario.
Sin embargo, Obama -que por entonces pronunció mal su apellido, como "Kragman", algo que el economista no olvidó- nunca hizo nada por conocer personalmente a Krugman, quien tampoco fue invitado a participar del equipo económico, como muchos esperaban.
"Soy por naturaleza inapropiado para tener un puesto en cualquier gobierno -aclara a LNR-. No me sale ser bien educado y tengo poca paciencia para las tonterías. Pero, además, gracias al hecho de trabajar en un diario nacional, tengo una plataforma muy pública desde la cual opinar sobre políticas. Me cuesta pensar que cualquier posición en el gobierno podría ser mejor en cuanto al servicio que le puedo dar al público."
-Pero, ¿no era que los diarios son cada vez menos importantes y están camino de desaparecer?
-El futuro nunca llega tan rápido como pensamos. Y aunque obviamente es una industria con problemas financieros, creo que, aun cuando diarios pequeños desaparezcan, no hay nada como ser un diario nacional como The New York Times. Así que soy cuidadosamente optimista respecto de casos como el de mi empleador.
Salvar la civilizacion galactica
En los últimos años, la fama de Krugman se ha vuelto exponencial, no sólo por el Nobel, sino porque se considera que predijo mucho de la crisis internacional que se venía.  
Sin embargo, asegura que hubiera preferido haberle errado esta vez.
-¿No tuvo nada de sorpresa?
-No esperaba ver durante mi tiempo nada que se asemejara a la crisis de 1930, y no creo que haya nada gratificante en tener que vivirla, naturalmente.
Las crisis no son para él un entretenimiento pasajero, sino uno de los principales temas en los que siempre ha enfocado su carrera.
-Digamos que me interesan más los problemas potenciales que los posibles beneficios. Soy un realista, pero con una inclinación pesimista respecto de lo que me interesa analizar.
Esto lo ha llevado en repetidas ocasiones a estudiar la Argentina, aunque, esta vez, a las preguntas concretas sobre el país pide no responder.
-Resulta que no he estado haciendo mis deberes sobre América latina, y haciéndolos poco sobre los países emergentes en general. Antes, para ver una crisis, tenía que tomarme un avión a Buenos Aires o a Yakarta. Ahora me es suficiente con tomarme el tren que va de mi casa a Manhattan –resume.
-Al menos teniendo en cuenta este contexto, ¿cómo ve a América latina?
-Dado lo terrible de la crisis internacional, creo que América latina no se ha movido particularmente mal en el asunto. Esto no quiere decir que allí las cosas anden bien, pero al menos los bonos de países emergentes se han mantenido y los gobiernos han desarrollado políticas más o menos moderadas respecto de las contracciones fiscales y monetarias. Así que si uno quiere ver algo parecido a la vieja América latina tiene que mirar al Este europeo. Argentina no es la nueva Argentina, Letonia es la nueva Argentina.
-¿Qué le recomendaría al ciudadano medio argentino que quiere cuidar el bolsillo?
-No hace falta poner el dinero bajo el colchón, pero sí hay que ser muy prudentes a la hora de comprar cualquier activo riesgoso, y controlar mucho los gastos.
-¿Y al Gobierno?
-Con relación a la crisis internacional, no hay mucho que una economía pequeña pueda hacer al tener una autonomía limitada, pero sí es importante dejar que el tipo de cambio se ajuste y evitar políticas de contracción del crédito. Los mercados emergentes están hoy menos dependientes de los flujos de fondos internacionales, así que veo menos problemas que en 1997 o 1998, o en la Argentina de 2002. Puede decirse que han hecho un digno trabajo de atravesar esta crisis internacional sin que ésta les inflija un daño catastrófico.
Descendiente de inmigrantes judíos pobres que llegaron a Estados Unidos desde Rusia, nació en 1956 y creció en una pequeña casa suburbana de Long Island. Muy tímido y retraído en la escuela, su interés por la economía nació de una fuente inesperada: los libros de Isaac Asimov, en los cuales los especialistas en ciencias sociales, los únicos que realmente comprenden la dinámica del mundo, salvan a la civilización galáctica. "Eso es lo que yo quería ser, y ser economista era lo más cercano", asegura.
De cualquier manera, tras su paso por la Universidad de Yale y con el doctorado en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), la idea que el  joven investigador tenía sobre su futuro era la de ser "un tranquilo académico del tipo que usa sacos de tweed con pitucones en los codos y se sienta con una pipa en un sillón (a pesar de no ser fumador)", confesó a poco de ganar el Nobel.
Gran admirador de John Maynard Keynes, y con una ideología que muchos han asemejado a la socialdemocracia europa, se dedicó a buscar su propia gran idea.
Krugman ya era uno de los economistas más importantes de su país antes de cumplir los 30 años, pero la Academia Sueca finalmente lo premió en 2008 por su análisis sobre los patrones comerciales y la localización de la actividad económica. Desde entonces, según él mismo sostiene, su vida no ha cambiado mucho: "Por supuesto que fue un honor. Pero antes de que me lo dieran ya era un personaje de la esfera pública acosado y sobreexigido, que es básicamente lo que soy hoy también".
Krugman, sin hijos y casado en segundas nupcias con Robin Wells, una economista que ha colaborado en algunos de sus libros, vive en las bucólicas cercanías de la Universidad de Princeton, en Nueva Jersey. Allí, tras el premio, ni siquiera pidió que le dieran un lugar más privilegiado para estacionar su auto, cuando, en Estados Unidos, la mejor cochera es el más claro símbolo de que uno se ha vuelto importante.
"Nada es seguro -concluye-, pero veo un futuro razonable para la región de América latina. No es tan riesgosa como antes para invertir y, aunque el riesgo continúa siendo alto, con la crisis internacional estamos viendo que ese riesgo está más equitativamente distribuido en el mundo."
Dice Krugman. Y se marcha raudo a pedalear

sábado, 19 de marzo de 2011

Pequeñas empresas de EE.UU. encuentran efectivo en China

Por Angus Loten
[Sbchina]Hace dos años, Brad Williams detuvo la producción de su compañía de vehículos recreativos y se vio obligado a despedir a más de 200 trabajadores de un total de 250, incapaz de encontrar efectivo para mantener su fábrica funcionando cuando las ventas se desaceleraron.
"Durante la crisis, fuimos a la caza de capital, pero después de 44 presentaciones nos quedamos cortos", dice Williams, de 56 años.
Hoy, MVP RV Inc. está a punto de contratar a 1.200 trabajadores y de aumentar la producción en 30.000 casas rodantes a 40.000. La diferencia es una inversión de US$310 millones de un empresario chino que ve a Asia como un mercado no explotado para vehículos recreativos de fabricación estadounidense.
"Es algo casi salido de un cuento de hadas", dice Williams.
La compañía de Riverside, California, forma parte de un creciente número de empresas pequeñas de Estados Unidos que se está beneficiando del aumento de la inversión extranjera directa de China.
La inversión china en el extranjero, que una vez estuvo dominada por las compras de bonos del tesoro estadounidense, se está desplazando a las fusiones y adquisiciones, las empresas conjuntas y a la compra de participaciones en nuevos negocios.
El año pasado, empresas e inversionistas chinos inyectaron cerca de US$5.000 millones en negocios estadounidenses de todos los tamaños, duplicando la cantidad de 2009, según Rhodium Group, una firma de investigación de Nueva York. Esa es una pequeña fracción de los más de US$55.000 millones que han circulado desde EE.UU. a China, según el Departamento de Comercio estadounidense.
Pero se espera que el flujo de inversión del sector privado desde China hacia EE.UU. crezca sustancialmente, afirma el director de investigación de Rhodium, Thilo Hanemann.
No está claro cuánto de los fondos de inversión chinos va a las pequeñas empresas. Muchos de los acuerdos con los pequeños negocios son inferiores a US$10 millones e involucran a los inversionistas chinos en busca de socios estadounidenses que apenas comienzan como una forma de poner el primer pié en el mercado norteamericano y exportar bienes y servicios de regreso a China, sostiene Siva Yam, el presidente de la Cámara de Comercio china-estadounidense.
Los acuerdos recientes han implicado a las industrias de energía limpia, automotriz, tecnología de la información y la salud, comenta Yam.
George Haley, un profesor de marketing de la Universidad de New Haven, en Connecticut, dice que aunque los inversionistas chinos proporcionan capital a las empresas estadounidenses, le preocupa que el objetivo final sea parte de una iniciativa de Beijing de trasladar los negocios a China y llevarse los beneficios de la tecnología, los recursos y los empleos.
Sin embargo, Williams describe el acuerdo de MVP RV como una sociedad, no una adquisición. "No estamos exportando puestos de trabajo, estamos exportando productos. Somos una empresa local que da la casualidad que tiene un socio de China", dice.
Su salvavidas apareció casi por accidente. El año pasado, cuando las ventas estaban decayendo, Williams viajó con un equipo de ejecutivos de MVP RV a Shenzhen, China, como parte de un plan para transformar a la compañía en un fabricante de vehículos eléctricos. Las conversaciones con la empresa china colapsaron, pero Williams fue presentado a Winston Chung, cuya compañía, Winston Global Energy, fabrica baterías para automóviles eléctricos.
A lo largo de varios meses, Chung se convirtió en el accionista mayoritario de MVP RV a cambio de US$310 millones de inversión, y ahora Williams y él esperan desarrollar una casa rodante impulsada con batería para vender en EE.UU. y exportar a China.
Williams dice que si bien Chung es el accionista mayoritario, la empresa fue muy clara durante las negociaciones de que el equipo de MVP RV seguiría dirigiendo el negocio, y sostiene que lamenta ser percibido como alguien que vendió la empresa y desplazó puestos de trabajo. Williams añade: "Ese temor es infundado. Como empresas estadounidenses, no deberíamos tener miedo de asociarnos con inversionistas extranjeros. Esto es algo que necesitamos hacer".
 

jueves, 17 de marzo de 2011

Tres fuentes de energía poco convencionales

Por Michael Totty
[tech]
Lo sensacional acerca de la energía es que está por todas partes; lo difícil es darle un uso útil. A continuación damos un vistazo a tres tecnologías en desarrollo que buscan aprovechar recursos energéticos no convencionales para producir las que podrían convertirse en fuentes vastas de electricidad.
Pare y avance
Hacer que un auto avance requiere mucha energía, pero cuando el vehículo frena, la mayor parte de esa energía se disipa. Los ingenieros que diseñaron modelos híbridos a gasolina y electricidad desarrollaron una forma de recuperar parte de esa energía que se pierde y convertirla en electricidad para recargar las baterías.
Pero, ¿qué tal si esa energía fuera depositada en la red eléctrica?
Esa es la idea detrás de varios proyectos para aprovechar la energía cinética de un vehículo y convertir estacionamientos y calles en mini plantas eléctricas. Las técnicas varían pero la idea es la misma: a medida que un vehículo pasa sobre una porción de la vía, un dispositivo convierte la fuerza del auto en movimiento en electricidad.
Highway Energy Systems Ltd., una compañía británica, ha desarrollado un aparato que atrapa energía y lo ha instalado en varios lugares, incluyendo estacionamientos de aeropuertos y depósitos. El aparato usa placas movibles que cuando se hunden por los vehículos que frenan, usa imanes para activar un generador que produce electricidad.
El aparato genera entre 32 y 42 kilovatios por hora en tráfico continuo, señala Peter Hughes, el inventor del sistema y director gerente de la empresa, que espera instalar el dispositivo en 250 lugares para mitad de año.
Océanos calientes y fríos
Los océanos son vastos depósitos de energía y por años los científicos han estado desarrollando formas de aprovechar la energía de las olas, las corrientes y el viento que genera el mar. Ahora, otra fuente potencial está recobrando atención: la diferencia entre las temperaturas cálidas de la superficie y las frías de las profundidades del océano.
Conocida como "conservación de energía maremotérmica", el proceso usa las aguas cálidas del mar para calentar un fluido, como amoníaco, a un nivel de ebullición bajo, produciendo un vapor que activa una turbina que a su vez genera electricidad. El agua fría es extraída por ductos desde la profundidad del océano para condensar el vapor y mantener el ciclo en movimiento. Ya que los sistemas requieren grandes diferencias de temperatura —al menos 20 grados centígrados— la tecnología es más apropiada para zonas en los trópicos.
La idea de la conversión de energía maremotérmica data de los años 1880 y la primera planta experimental fue construida en Cuba en 1930, aunque necesitaba más energía para operar que la que producía. El desarrollo en la tecnología se disipó con la caída de los precios de la energía en las décadas de los 80 y 90, pero recientemente varios países se han interesado en el tema. Lockheed-Martin Corp., que en 1979 construyó una planta en Hawai, recibió en 2009 un contrato por US$8 millones por parte de la Marina de Estados Unidos para refinar su diseño.
El reto es el diseño, la construcción y la instalación del ducto de 305 metros de largo y gran diámetro que extrae el agua fría a la superficie. Lockheed apunta a construir una planta piloto para 2014.
Encuentro entre río y mar
Cuando el agua dulce y la salada se juntan, el proceso de ósmosis crea presión y libera una cantidad significativa de energía. Este evento natural crea los estuarios del mundo, donde los ríos se encuentran con el mar, una potencial fuente de energía.
Statkraft, una compañía de electricidad del gobierno de Noruega, abrió a fines de 2009 la primera planta eléctrica osmótica del mundo en las afueras de Oslo. La planta, cuyo propósito principal es probar el concepto, combina agua de mar con agua fresca, separadas por membranas. La presión del agua fresca que ingresa empuja el agua salada hacia una turbina, generando electricidad.
La empresa estima que la tecnología podría producir hasta 1.700 teravatios de electricidad en todo el mundo, casi la mitad de lo que genera toda la Unión Europea. Entre los retos que enfrenta: el pretratamiento del agua que se usa en las plantas exige energía, lo que reduce la eficiencia general y las membranas son muy costosas.
 

miércoles, 16 de marzo de 2011

Fetichismo del PIB.

Por: Joseph E. Stiglitz
Esforzarse por reavivar la economía mundial, al mismo tiempo que se responde a la crisis climática global, ha planteado un interrogante complejo: ¿las estadísticas nos están dando las "señales" correctas sobre qué hacer? En nuestro mundo orientado hacia el desempeño, las cuestiones de medición han cobrado mayor relevancia: lo que medimos afecta lo que hacemos.

Si tomamos malas decisiones, lo que intentamos hacer (digamos, aumentar el PIB) en realidad puede contribuir a empeorar los niveles de vida. También podemos enfrentarnos a falsas opciones y ver compensaciones entre producción y protección ambiental que no existen. Por el contrario, una mejor medición del desempeño económico podría demostrar que las medidas tomadas para mejorar el medio ambiente son buenas para la economía.

Hace dieciocho meses, el presidente francés, Nicolas Sarkozy, creó una Comisión Internacional para la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social, debido a su insatisfacción -y la de muchos otros- con el estado actual de la información estadística sobre la economía y la sociedad. El 14 de septiembre, la Comisión dará a conocer su tan esperado informe.

El gran interrogante es si el PIB ofrece una buena medición de los niveles de vida. En muchos casos, las estadísticas del PIB parecen sugerir que a la economía le está yendo mucho mejor que las propias percepciones de la mayoría de los ciudadanos. Es más, el foco en el PIB crea conflictos: a los líderes políticos se les dice que lo maximicen, pero los ciudadanos también exigen que se preste atención a mejorar la seguridad, a reducir la contaminación del aire, del agua y el ruido, y demás -lo cual podría reducir el crecimiento del PIB.

El hecho de que el PIB pueda ser una medición deficiente del bienestar, o incluso de la actividad del mercado, obviamente es algo que se reconoce desde hace tiempo. Pero los cambios en la sociedad y la economía pueden haber agudizado los problemas, al mismo tiempo que los avances en la economía y las técnicas estadísticas pueden haber ofrecido oportunidades para mejorar nuestras mediciones.

Por ejemplo, si bien se supone que el PIB mide el valor de la producción de bienes y servicios, en un sector clave -el gobierno- normalmente no tenemos manera de hacerlo, de modo que solemos medir la producción simplemente por las inversiones. Si el gobierno gasta más -incluso de manera ineficiente- la producción aumenta. En los últimos 60 años, el porcentaje de la producción del gobierno en el PIB aumentó del 21,4% al 38,6% en Estados Unidos; del 27,6% al 52,7% en Francia; del 34,2% al 47,6% en el Reino Unido; y del 30,4% al 44% en Alemania. De manera que lo que era un problema relativamente menor se ha convertido en un problema importante.

De la misma manera, las mejoras de calidad -digamos, mejores autos en lugar de más autos- representan gran parte del aumento del PIB hoy en día. Pero evaluar las mejoras de calidad resulta difícil. La atención médica ejemplifica este problema: gran parte de la medicina se ofrece públicamente, y muchos de los avances son en calidad.

Los mismos problemas de hacer comparaciones en el tiempo se aplican a las comparaciones entre países. Estados Unidos gasta más en atención sanitaria que cualquier otro país (tanto per cápita como en porcentaje de los ingresos), pero obtiene peores resultados. Parte de la diferencia entre el PIB per cápita en Estados Unidos y algunos países europeos puede ser, en consecuencia, el resultado de la manera en que medimos las cosas.

Otro cambio pronunciado en la mayoría de las sociedades es un incremento de la desigualdad. Esto significa que existe una creciente disparidad entre el ingreso promedio (medio) y el ingreso mediano (el de la persona "típica", cuyo ingreso se ubica en el medio de la distribución de todos los ingresos). Si unos pocos banqueros se vuelven mucho más ricos, el ingreso promedio puede subir, a pesar de que los ingresos de la mayoría de la gente estén decayendo. De manera que las estadísticas sobre el PIB per cápita tal vez no reflejen lo que les sucede a la mayoría de los ciudadanos.

Utilizamos precios de mercado para valuar los bienes y servicios. Pero ahora, incluso los que tienen mucha fe en los mercados, cuestionan la dependencia de los precios de mercado, ya que están en contra de las valuaciones por ajuste al mercado. Las ganancias previas a la crisis de los bancos -una tercera parte de todas las ganancias corporativas- parecen haber sido un espejismo.

Entender esto arroja una nueva luz no sólo sobre nuestras mediciones del desempeño, sino también sobre las inferencias que hacemos. Antes de la crisis, cuando el crecimiento de Estados Unidos (utilizando mediciones estándar del PIB) parecía mucho más sólido que el de Europa, muchos europeos sostenían que Europa debía adoptar el capitalismo al estilo estadounidense. Por supuesto, todo aquel que hubiera querido podría haber visto un creciente endeudamiento de los hogares estadounidenses, lo que habría permitido corregir la falsa impresión de éxito ofrecida por la estadística del PIB.

Los recientes avances metodológicos nos han permitido evaluar mejor qué contribuye a la sensación de bienestar de los ciudadanos y reunir los datos necesarios para hacer ese tipo de evaluaciones de manera regular. Estos estudios, por caso, verifican y cuantifican lo que debería ser obvio: la pérdida de un empleo tiene un mayor impacto de lo que representa la pérdida del ingreso. También demuestran la importancia de la conectividad social.

Toda buena medición de lo bien que nos está yendo también debe tener en cuenta la sustentabilidad. De la misma manera que una empresa necesita medir la depreciación de su capital, también nuestras cuentas nacionales deben reflejar la sobreexplotación de los recursos naturales y la degradación de nuestro medio ambiente.

Los marcos estadísticos están destinados a resumir lo que está sucediendo en nuestra sociedad compleja en unos pocos números fácilmente interpretables. Debería haber sido obvio que no se podía reducir todo a un único número, el PIB. El informe de la Comisión para la Medición del Desempeño Económico y el Progreso Social, esperamos, conducirá a un mejor entendimiento de los usos, y abusos, de esa estadística.

El informe también debería servir de guía para crear un conjunto más amplio de indicadores que capturen de manera más precisa tanto el bienestar como la sustentabilidad, a la vez que debería dar impulso para mejorar la capacidad del PIB y las estadísticas relacionadas a la hora de evaluar el desempeño de la economía y la sociedad. Estas reformas nos ayudarán a dirigir nuestros esfuerzos (y recursos) de maneras que conduzcan al mejoramiento de ambos.

martes, 15 de marzo de 2011

Según la ONU la Ecoagricultura podría duplicar la producción de alimentos y combatir el cambio climático

En 10 años, la agricultura ecológica podrá duplicar la producción de alimentos en regiones enteras y además mitigar el cambio climático, según un informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) divulgado en Ginebra.
Un viraje urgente hacia la "ecoagricultura" es la única manera de poner fin al hambre y de enfrentar los desafios del cambio climático y la pobreza rural, dijo Olivier De Schutter, relator especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Alimentación, tras la presentación de su informe anual, el martes, ante el Consejo de Derechos Humanos.
"La agroecología imita a la naturaleza, no a los procesos industriales.
Reemplaza los insumos externos, como fertilizantes, con el conocimiento de cómo una combinación de plantas, árboles y animales pueden potenciar la productividad de la tierra", dijo De Schutter a IPS.
"Los rendimientos aumentaron 214 por ciento en 44 proyectos en 20 países de África subsahariana usando técnicas de agricultura ecológica durante un periodo de tres a 10 años, mucho más que lo que jamás logró ningún (cultivo) genéticamente modificado", agregó.
Otros estudios científicos han mostrado que pequeños agricultores en 57 países que usan técnicas agroecológicas obtuvieron aumentos promedio de 80 por ciento en sus rendimientos. El de los africanos fue de 116 por ciento.
"La evidencia científica actual demuestra que el desempeño de los métodos agroecológicos supera al del uso de fertilizantes químicos en el estímulo a la producción alimentaria en regiones donde viven los hambrientos", dijo De Schutter.
La agroecología aplica la ciencia ecológica al diseño de sistemas agrícolas. Potencia la productividad del suelo y protege los cultivos contra las pestes dependiendo de elementos naturales.
La ecoagricultura no requiere costosos pesticidas y fertilizantes elaborados en base a combustibles fósiles, así como tampoco maquinaria cara o semillas híbridas. Es ideal para pequeños agricultores pobres y criadores de ganado, que constituyen la mayor parte de los 1.000 millones de hambrientos del mundo.
Los esfuerzos de los gobiernos y los principales donantes, como la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA, por sus siglas en inglés), de 400 millones de dólares, por subsidiar fertilizantes y semillas híbridas, darán un rápido impulso a los rendimientos, pero no serán sustentables a largo plazo, dijo De Schutter.
La Fundación Gates y la Fundación Rockefeller, que aportan fondos, consideran que el caso de Malawi es exitoso entre los proyectos de AGRA.
Sin embargo, el país no puede darse el lujo de continuar con los subsidios a los fertilizantes, y se está pasando a la agroecología.
"El gobierno (de Malawi) ahora subsidia a los agricultores para que planten árboles que fijen el nitrógeno, a fin de garantizar un crecimiento sostenido en la producción de maíz", dijo De Schutter.
Según él, es de esperar que los países se muestren escépticos hacia las soluciones agroecológicas "porque no van en línea con el paradigma dominante".
Ese modelo agrícola dominante es el enfoque industrial, que busca maximizar la eficiencia y los rendimientos. Sin embargo, ese sistema depende totalmente de combustibles fósiles baratos y nunca rinde cuentas por la degradación ambiental y otros impactos que pueda causar.
Uno de esos impactos es en el cambio climático. "Es justo decir que entre 45 y 50 por ciento de todas las emisiones de gases (de efecto invernadero) se generan en la actual forma de producción alimentaria", dijo De Shutter.
Las emisiones perjudiciales para el clima originadas en la agricultura industrial son más que el dióxido de carbono que desprende la quema de combustibles fósiles. Incluyen enormes cantidades de gases invernadero, como el metano que emiten las heces de los animales y el óxido nitroso de los fertilizantes químicos.
Si se suma la deforestación, que se practica principalmente para aumentar las superficies destinadas a la agricultura, y las emisiones derivadas del procesamiento de alimentos y el transporte de larga distancia de los alimentos en todo el mundo, se llega a casi la mitad de todas las emisiones humanas.
La ecoagricultura puede producir más alimentos para los más pobres del mundo, al tiempo de emitir apenas una fracción de las emisiones, e incluso puede almacenar carbono en el suelo, señaló De Shutter.
El movimiento internacional La Vía Campesina intenta plantear esto desde por lo menos 2009. Sus miembros "pueden ayudar a enfriar el planeta", dijo a IPS el agricultor haitiano Chavannes Jean-Baptiste.
"La evidencia es irrefutable. Si podemos cambiar la manera como cultivamos, producimos y distribuimos los alimentos, tendremos una solución poderosa para combatir la crisis climática", señaló Henk Hobbelink, coordinador de Grain.
En 2009, esta organización no gubernamental internacional publicó un informe en el que mostró que la agricultura industrial era, por lejos, la mayor fuente de emisiones de gases invernadero.
"Para lograr estos resultados no hay obstáculos técnicos. Es solamente una cuestión de voluntad política", dijo Hobbelink.

lunes, 14 de marzo de 2011

Los cinco impactos globales de McKinsey

En un discurso de Peter Bisson, director de la consultora, McKinsey, nos analiza los movimientos globales que ya nos están impactando y que nos influirán en el futuro.
La historia está sembrada de ejemplos de empresas que ignoraron los cambios del futuro, muchos de los cuales se podían ver venir, como ejemplo de una de estas, Sr. Bisson nos da la digitalización y su impacto sobre la industria discográfica. Por otra parte, menciona al gigante de distribución, Wal-Mart, y su aplicación de la tecnología para automatizar la gestión de los inventarios, llevando a una reducción drástico de sus gastos y la revolución de su sector, para ellos y para sus suministradores.
Sr. Bisson ha identificado cinco grandes impactos globales, que explica en el artículo vinculado, y que resumo a continuación:
  1. El gran reequilibrio, donde los países emergentes toman parte más importante de la economía mundial.
  2. El imperativo de la productividad, donde los países más desarrollados necesitan reestablecerlo para mantenerse.
  3. La red global, donde el mundo está cada vez más conectado.
  4. Fijando precio al planeta, donde la explotación sin fin y sin coste del planeta ha terminado.
  5. La estatización del mercado, no sólo lo que hemos visto desde que estalló la crisis con el protagonismo de los Estados, pero estos siguen con la necesidad de encontrar su papel correcto del Estado en la economía moderna.
También pregunta y comenta varias cuestiones:
  • ¿Debe una empresa tener en cuenta en su estrategia estas grandes tendencias?
  • ¿Cómo debe una empresa actuar sobre estos?
  • ¿Cuál de las cinco tendencias trae el reto más importante?
  • ¿Cuál de las cinco tendencias trae el peligro más importante?
  • ¿Cómo se puede integrar estos planteamientos de largo plazo dentro del proceso de elaboración de estrategia?
Muchos directivos suponen que no pueden influir en estos grandes movimientos globales y estratégicos y que, como consecuencia, para qué preocuparse de ellos. La verdad es que los influimos cada uno de nosotros, eso si, sólo en conjunto notamos la diferencia. No obstante, si podemos influir o no, es aconsejable para todos tener estos en cuenta y asegurarse que nuestro entorno, en la vida personal y profesional, esté adecuado a estos cambios para que no nos despertemos un día y nos encontremos en el lado equivocado de la historia.
En estas páginas he hablado de que es responsabilidad de cada uno de nosotros posicionarnos lo mejor posible en un mercado laboral y profesional que tenga en cuenta el futuro de nuestro entorno y para poder aprovechar y no sufrir los cambios que se avecinan.

viernes, 11 de marzo de 2011

El ascenso de China trastoca al resto de las economías del mundo

Por David Wessel y Paulo Prada
Hace una década, China no era el principal socio comercial ni siquiera de uno de los integrantes del Grupo de los 20 (G20), integrado por las principales economías desarrolladas y emergentes. Hoy es el principal socio comercial de seis de ellas (Australia, Japón, Corea del Sur, India, Rusia y Sudáfrica), ha sustituido a Estados Unidos como el principal destino para las exportaciones de un séptimo (Brasil), y se ha vuelto en un socio cada vez más significativo para el resto.
"Cuando alguien escriba la historia de nuestra época dentro de 50 o 100 años es poco probable que haga hincapié en la Gran Recesión de 2008 o el problema fiscal que Estados Unidos enfrentó en la segunda década del siglo XXI", afirma Lawrence Summers, el economista de la Universidad de Harvard y ex secretario del Tesoro de Estados Unidos. "Tratará de cómo el resto del mundo se ajustó al movimiento del eje de la historia hacia China", remató.
El crecimiento de China se siente hasta en los rincones más recónditos del mundo y de maneras que no siempre son bienvenidas. Su ascenso como una potencia comercial está cambiando los modelos de desarrollo de muchas economías desde las manufacturas a las materias primas, empujando el tipo de cambio en direcciones a veces indeseadas y generando preocupación sobre los salarios en Estados Unidos.
Komatsu Ltd., el mayor fabricante japonés de maquinaria para la construcción, obtenía 2,3% de sus ingresos de China hace una década. Hoy ese porcentaje asciende a 19%. China, asimismo, provee la mitad de la ropa importada y más de dos tercios de los juguetes que se venden en Sudáfrica. A cambio, los consumidores chinos consumen naranjas de Egipto, cacao de Ghana y vino sudafricano.
En Brasil, el insaciable apetito de China por materias primas está cambiando, literalmente, el paisaje. Eike Batista, el hombre más rico del país, está construyendo un superpuerto que costará US$2.600 millones al norte de Río de Janeiro para los gigantescos buques cisterna que navegan hacia China. Brasil y Perú están cerca de terminar una carretera que trasladará productos agrícolas brasileños a los puertos peruanos del Océano Pacífico.
En el caso de los mercados emergentes, sin embargo, los mayores ingresos provenientes del alza de las exportaciones a China genera efectos secundarios que preocupan a algunos.
Brasil y sus vecinos trataron durante años de reducir la dependencia con respecto a Estados Unidos, fortaleciendo a la industria local y estimulando el desarrollo de un mercado regional que proveyera desde energía hasta máquinas lavadoras. Ahora, el auge de las exportaciones a China está alejando a Brasil y otros países latinoamericanos de las manufacturas de mayor valor agregado y haciéndolos volver a los commodities. En 2000, China absorbió menos de 2% de las exportaciones de Brasil. En 2009, la cifra había llegado a 12,5%, de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
Según datos del gobierno brasileño, alrededor de 80% de las exportaciones brasileñas a China son materias primas agrícolas o minerales, mientras que alrededor de 90% de las importaciones desde China son bienes manufacturados, muchos de los cuales Brasil no puede fabricar igual de baratos que China. "China es un mercado importante, pero Brasil no debería colocar todos sus huevos en una canasta", dice Rubens Ricupero, ex ministro brasileño de Hacienda y ex director de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo.
En Sudáfrica, bajo presión de los sindicatos, el gobierno pidió el año pasado a China que voluntariamente limitara sus exportaciones textiles a ese país. China se negó. "Si las firmas chinas no le venden a Sudáfrica, le van a vender a otros países que pasarán a ocupar ese lugar", dijo Zhong Jianhua, embajador de China en Sudáfrica.
Alrededor de 30% del comercio chino se realiza con países en desarrollo, por encima del 20% correspondiente a l año 2000, dice el FMI. Pero el grueso del intercambio chino tiene lugar con las economías desarrolladas. China, por ejemplo, representa 25% de las exportaciones de Australia, un salto frente al 4% de hace una década. La demanda de materias primas y el consiguiente superávit comercial, la apreciación del dólar australiano y el alza en las tasas de interés están trastornando la economía, fortaleciendo a las regiones mineras de occidente en desmedro del turismo y de las industrias no mineras.
El ascenso de China, en todo caso, también presenta desafíos a los países desarrollados.
Un tema espinoso es si el auge chino está deprimiendo los salarios en Estados Unidos. Los textos de economía dicen que el comercio favorece a algunos trabajadores y perjudica a otros pero constituye un beneficio neto.
Algunos, no obstante, creen que el creciente peso de China e India y su movimiento hacia productos más sofisticados pueden contribuir a una desaceleración de las alzas salariales en EE.UU. y al ensanchamiento de la brecha entre quienes tienen éxito en el mercado de trabajo y quienes no.
"La economía estadounidense se ha vuelto tan especializada que sus trabajadores menos capacitados ya no pueden competir con los de los países emergentes", dice Robert Lawrence, profesor de Harvard que está escribiendo un libro sobre el asunto

jueves, 10 de marzo de 2011

En la actualización del modelo económico cubano, prima la planificación y no el mercado

La globalización neoliberal pretende convertir cada vez más a la fuerza de trabajo en un costo variable para el capital, lanzando a la calle miles de trabajadores en las fases de contracción económica; en estas condiciones el empleo formal se reduce y se ofrece como alternativa el empleo informal.

Esta situación no ocurre en Cuba, como lo ha querido presentar la prensa internacional al señalar que se han lanzado 500 mil personas a la calle, afirma el exministro de de Economía y Planificación de Cuba y actualmente miembro del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, José Luis Rodríguez García, quien participó en Bogotá en el VII Seminario Internacional Marx Vive, América Latina en disputa.

“Cuando Cuba tuvo que enfrentarse a la contracción del empleo en los años 90, las primeras medidas fueron para garantizar la adecuada protección de los trabajadores y no la llamada flexibilización del empleo”, señala.

“La reestructuración que necesariamente hubo que abordar se realizó gradual y ordenadamente, asegurando una reubicación de los trabajadores en la medida en que reactivó la economía y creció la demanda de trabajo. Con relación a la política laboral, se aplicaron conceptos que parten de que es posible encontrar un empleo útil para cada ciudadano y que es razonable y socialmente conveniente poner a estudiar a los jóvenes desvinculados del estudio y el trabajo, como una forma alternativa de empleo”.

En este tipo de cursos de superación integral estudian en Cuba más de 80 mil jóvenes, al tiempo que se generan nuevos empleos en la agricultura ecológica urbana y en los servicios sociales básicos.

El problema fundamental de Cuba está en el desbalance financiero externo, señala Rodríguez García: “El país ha debido enfrentar enormes dificultades y gastos, debido al bloqueo; el último cálculo arrojaba más de 70 mil millones de dólares desde principios de la década de los 60 hasta finales de los 90, y ese es un factor que constantemente está añadiendo desembolsos e impidiendo ingresos en nuestras relaciones económicas con el exterior”.

"Una segunda problemática es que la propia crisis financiera internacional provoca fluctuaciones, muchas veces contrarias a los intereses cubanos. Durante 2010 los precios de los combustibles aumentaron notablemente y los del azúcar han bajado de manera considerable. Eso es negativo para la economía, pues lo vendido es muy barato y lo comprado, más caro”.

Prima más la planificación que el mercado

Rodríguez García afirma que en la nueva etapa económica de Cuba “se corresponderá con el principio de que sólo el socialismo es capaz de vencer las dificultades y preservar las conquistas de la Revolución, y que en la actualización del modelo económico, primará la planificación y no el mercado”.

“En la política económica que se propone –agrega- está presente que el socialismo es igualdad de derechos e igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos, no igualitarismo. El trabajo es a la vez un derecho y un deber, motivo de realización personal para cada ciudadano, y deberá ser remunerado conforme a su cantidad y calidad”.

A partir de las actuales condiciones y del escenario internacional previsible, la política económica cubana está dirigida a eliminar el déficit de la balanza de pagos, que potencien la generación de ingresos externos y la sustitución de importaciones y, a su vez, den respuesta a los problemas de mayor impacto inmediato en la eficiencia económica, la motivación por el trabajo y la distribución del ingreso, y creen las necesarias condiciones infraestructurales y productivas que permitan el tránsito a una etapa superior del desarrollo.

En el más largo plazo se trabajará por una autosuficiencia alimentaria y energética altas, un uso eficiente del potencial humano, una elevada competitividad en las producciones tradicionales, así como, el desarrollo de nuevas producciones de bienes y servicios de alto valor agregado.

Proceso de ajuste en la política de empleo

El exministro de Economía y Planificación de la isla socialista dialogó con el Observatorio Sociopolítico Latinoamericano www.cronicon.net

- ¿Las reformas económicas en Cuba que han generado la salida de 500 mil empleados estatales, apuntan a una reforma del aparato productivo de su país?

- En primer lugar, es un proceso de ajuste de la política de empleo del país para que a través de los recursos de organización fundamentalmente, dado que no tenemos un fondo de inversiones significativo para incrementar la productividad, lograr un mejor aprovechamiento de la fuerza de trabajo. Eso implica movilizar recursos fuera del sector estatal hacia el sector cooperativo, en el cual hay espacios para ubicar una parte importante de esa fuerza de trabajo. Está la variante del trabajo privado: la pequeña empresa, el pequeño productor que debe absorber otra parte del subempleo que tenemos y también está la posibilidad de que tengan ubicación en otras áreas del propio sector estatal mediante un reacomodo. También existe la posibilidad de exportar especialistas en distintas áreas al exterior, como se hace hoy con la fuerza médica calificada. Ese proceso forma parte de un cambio que se quiere hacer de la capacidad productiva del país, manteniendo la protección social. Es decir, esas personas no quedan desamparadas, tienen un seguro de desempleo por un lapso de cinco o seis meses, además no se eliminan los servicios sociales gratuitos como la salud pública, la educación, la recreación. No es como se ha dicho en la prensa internacional que se han lanzado 500 mil personas a la calle o abrirse al capitalismo, no hay tal en ese sentido.

- ¿Si hoy Cuba tiene relaciones comerciales con buena parte de Europa, Asia y América Latina, porque sigue afectando para el proceso productivo de la isla el bloqueo económico norteamericano?

- Porque si bien esas relaciones se pueden mantener con muchos países, no podemos tenerlas con nadie que tenga intereses norteamericanos en sus empresas. Basta con que sea una empresa radicada en cualquier país que tenga intereses norteamericanos para que no se nos permita tener relación con ella. Además, no podemos usar el dólar como moneda, eso se desconoce. Cuba no puede operar con un dólar en ningún mercado del mundo, para exportar e importar tenemos que cambiar a una tercera moneda: un euro, un yen, un franco, y eso encarece notablemente.

- ¿Y en ese sentido, cómo es la política monetaria de Cuba?

- Bueno, es una política defensiva en ese sentido porque por ejemplo, el níquel se cotiza en dólares, pero no podemos cobrar un embarque de este producto en dólares sino en francos, entonces a donde vayamos a comprar no podemos comercializar en francos sino que tenemos que conseguir euros. Imagínese que usted tenga que trabajar eludiendo en todos los pasos los procesos de importación y exportación el dólar norteamericano y verá el problema que es, siendo una divisa mundial todavía.

- ¿Lo que se viene para Cuba es una refinación del modelo socialista?

- Sí, es un perfeccionamiento del modelo socialista como lo hemos denominado. No se trata de una reforma totalmente concluida porque se requieren todavía dar muchos pasos del orden jurídico y organizacional. Pero indudablemente estos primeros pasos de reacomodo de la política de empleo es un avance muy grande.

- ¿Podríamos decir que la economía cubana está en crisis?

- No. Nosotros estamos siendo afectados por la crisis económica internacional y sufrimos una crisis por el derrumbe del campo socialista hace veinte años, pero no es que el modelo en sí tenga una crisis. Que nos quiten el bloqueo norteamericano y se va a ver enseguida, o que no existiera la crisis y no tuviéramos la escasez de crédito que sufrimos hoy, por ejemplo. Es decir, esencialmente, el modelo se puede sostener, la prueba es que la economía ha seguido creciendo, desde el año 1994 Cuba no decrece. Es verdad que la tasa de crecimiento en 2009 fue de 1.4% y en 2010 llegó a 2.0%, pero el hecho es que no hay un retroceso a pesar de todos estos problemas

miércoles, 9 de marzo de 2011

Las lecciones que la carta anual de Warren Buffett puede dejarle a usted

[Buffett]Por Brett Arends
¿Qué significa para usted y su dinero el mensaje de Warren Buffett a sus inversionistas?
Todos los años, Warren Buffett, el tercer hombre más rico del mundo y podría decirse que el inversionista bursátil más exitoso en la historia, les escribe una carta a los inversionistas de su empresa de inversiones Berkshire Hathaway. La más reciente se difundió el fin de semana pasado. Usualmente hay algunos consejos para quienes no invirtieron en Berkshire, y este año no fue la excepción. Aquí hay cinco de ellos:
1. Tenga cuidado con sus valoraciones del mercado bursátil
La compañía de Buffett dispone de una reserva de efectivo de US$38.000 millones. "Está entre los niveles más altos que jamás haya visto", dice el analista Meyer Shields, de Stifel Nicolas. Aunque Buffett dice que está buscando una gran adquisición y tiene el "rifle cargado", la elevada cantidad de efectivo también sugiere que está resultando un desafío encontrar ofertas realmente buenas. Si Buffett es cauto, los inversionistas quizás deseen tomar nota, puesto que es otra señal de que muchas de las valoraciones del mercado bursátil pueden verse un poco extendidas.
2. Es Coca-Cola
Buffett rara vez hace predicciones, pero en el caso de Coca-Cola —una inversión que mantiene desde hace mucho tiempo— emite una extraordinaria: los dividendos probablemente "se duplicarán... dentro de diez años", escribe. Esto los llevaría desde US$1,76 por acción el año pasado a US$3,52 por acción. Si los títulos de Coca-Cola no registraran cambios durante ese período, la rentabilidad del dividendo aumentaría del 2,5% actual a más de 5%. Berkshire posee 8,6% de las acciones de Coca-Cola.
3. Algunas de sus acciones favoritas todavía están baratas
Mientras que el mercado de valores, en general, se ha disparado, y es difícil encontrar valores baratos, una cosa se destaca: muchas de las acciones favoritas de Warren Buffett se mantienen en, o cerca de, los precios que pagó por ellas. Como al multimillonario sólo le gusta comprar acciones por mucho menos de lo que él piensa que valen, esto sugiere que usted puede conseguir alguna ganga, aunque, como siempre, no existen garantías.
Las posibles gangas incluyen a la farmacéutica francesa Sanofi-Aventis, de la que Berkshire Hathaway ha acumulado US$1.800 millones en acciones. El precio de los títulos de Sanofi ha estado bajo presión últimamente como consecuencia de haber adquirido el gigante biotecnológico Genzyme. A US$35, sus ADR ahora están un 12% por debajo del precio promedio pagado por Buffett.
O mire a Kraft Foods, de la que Buffett posee 97 millones de acciones, un considerable 5,6% de la compañía, por las que pagó un promedio de US$33 cada una. Hoy en día están a US$32. El valor ha sido frenado, en parte, por los costos de la adquisición de la británica Cadbury. Sin embargo, el valor rinde un aceptable 3,7%. Es un razonable pronóstico de ganancias de 14 veces, y poco más de 1,1 veces de ingresos anuales.
El inversionista también tiene 45 millones de acciones en el gigante de la salud Johnson & Johnson, una participación valorada en unos US$2.700 millones. Buffett pagó cerca de US$61 por acción y ahora está a US$60, 12 veces la proyección de ganancias, un rendimiento de 3,6%. Una acción barata.
¿Y qué hay de Wal-Mart Stores? En las últimas semanas la acción cayó a US$52, lo que es sólo 12 veces su pronóstico de ganancias. Y la rentabilidad del dividendo, un 2,3%, puede no ser enorme, pero es el máximo de su historia. El precio actual es de sólo unos pocos dólares más de lo que Buffett pagó: Berkshire Hathaway acumuló una participación de US$2.000 millones a un precio promedio de US$48,50.
4. Las acciones de Berkshire no son caras, según los cálculos de Buffett
Nadie sabe exactamente el valor de un título de Berkshire Hathaway. El propio Buffett les dijo a los inversionistas durante el fin de semana que si le piden a él y a su veterano director adjunto, Charlie Munger, que calculen el valor intrínseco de las acciones "obtendrán dos respuestas diferentes. La precisión simplemente no es posible".
Sin embargo, dice, el valor neto de los activos es su " representación subestimada del valor intrínseco" preferida. Escribe Buffett: "Sin duda, algunas de nuestras empresas valen mucho más que el valor que tienen en nuestros libros…Pero como esa prima rara vez cambia mucho de un año a otro, el valor contable puede servir como un mecanismo razonable para hacer un seguimiento de cómo nos está yendo".
Así pues, es interesante que las acciones de Berkshire Hathaway hoy coticen a US$128.000, o sólo 1,3 veces ese valor contable. Shields, el analista de Stifel, dice que la media histórica es unas 1,6 veces. Si el "extra" entre el valor contable y el valor intrínseco no cambia mucho de un año a otro, uno podría concluir que las acciones de Berkshire se ven un poco baratas.
Naturalmente, como gran empresa que es, tiene un crecimiento mucho menor por delante, y como Buffett tiene 80 años, su temporada de producir espectaculares retornos de inversión está más cerca del fin que del principio. Sin embargo, en un mercado donde tantas inversiones parecen estar cotizando a valoraciones altas, es significativo que Berkshire está por debajo de su promedio.
Para aquellos que desean invertir, y que no tienen US$128.000 de sobra en efectivo, las acciones de clase económica "B" cotizan a US$85.
5. Prepárese para un aumento del dividendo de Wells Fargo
El banco favorito de Buffett, el Wells Fargo, con sede en San Francisco, observó cómo sus niveles de dividendos fueron controlados por la Reserva Federal, junto con otros bancos, durante la crisis financiera. "En algún momento, probablemente pronto, las restricciones de la Reserva Federal cesarán", sostiene Buffett. "Wells Fargo puede entonces reinstalar la política de dividendos racional que merecen sus propietarios. En ese momento, preveríamos que nuestros dividendos anuales de sólo esta inversión se incrementen en varios cientos de millones de dólares por año".
Berkshire Hathaway posee cerca de US$11.000 millones en acciones de Wells Fargo, y añadió una pequeña cantidad en el cuarto trimestre. A US$32 por acción, Wells Fargo está a sólo 11 veces su pronóstico de ganancias, y a menos de 1,5 veces su valor contable, en comparación con casi tres veces su valor en los libros hace cinco años. La rentabilidad por dividendo bajo el sistema actual es un mísero 0,6%. Hace cinco años estaba alrededor de 3%.

martes, 8 de marzo de 2011

Otra crisis alimentaria y al “Dios mercado” no hay quién le tosa

Sólo en USA, durante 2010, se destinó el 35% de maíz al consumo nacional de bioetanol como agrocombustible. El dato es importante porque dicha potencia cosecha el 40% de la producción mundial, lo que significa que sólo con datos de USA, el 14% del maíz mundial se dedicó a la alimentación de coches. Con ello, lógicamente, podrían tener problemas los países que dependan de las importaciones estadounidenses de maíz. Que se resalte que la crisis actual no es de escasez, no significa que este artículo justifique el despilfarro de recursos agroalimentarios, más bien lo contrario. Se pretende ante todo denunciar la especulación en los mercados de futuros, cuestionar el mercado como centro del universo y debatir el papel de la alimentación como una mercancía globalizada, sujeta a cotizaciones que suben y bajan según ofertas y demandas.
3 de febrero. Comunicado de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO): El “Índice para los Precios de los Alimentos” batió un nuevo record histórico en enero de 2011. Por primera vez se situó en los 231 puntos de promedio (1) cuando antes de 2007 nunca rebasó los 120.(2)
Estos datos, como es lógico, han encendido las alarmas ante otra posible crisis alimentaria, aunque conviene resaltar y subrayar que no se trata de una crisis por escasez de alimentos porque incluso en los años de déficit se cubre la demanda con las reservas, que luego, en épocas de buenas cosechas se recuperan para afrontar nuevamente los periodos de vacas flacas. El problema real es que, llenar los estómagos se ha dejado en manos del mercado y de su “lógica”, y en una de sus piruetas, se ha originado una nueva subida vertiginosa de los precios de los alimentos que dificulta el acceso a ellos. El motivo del ascenso, mayoritariamente se achaca a la volatilidad de los precios y a un desequilibrio por una mayor demanda y una menor oferta.
La reducción puntual de la oferta estalló en Rusia por las malas cosechas de trigo debido a las sequías y propiciaron el cese de sus exportaciones. Otros estados como Ucrania y Canadá también sufrieron disminuciones y restricciones, por eso, ya durante el verano de 2010, en la bolsa de futuros de Chicago el trigo sufría un incremento de precio del 60-80%. Desde entonces la tendencia alcista en los mercados se ha disparado y propagado a otros alimentos. El informe “Perspectivas Alimentarias” que elabora semestralmente la FAO, en su última edición (noviembre de 2010) auguraba para este año una disminución del 2% en la producción de alimentos. Luego, Estados Unidos, Europa, Argentina y Australia anunciaron cosechas menores a las previstas. Otros hechos recientes como el ciclón en Australia, el temor de que la inestabilidad en ciertos países árabes propicie alzas en los combustibles, los cultivos arrasados por las recientes tormentas e inundaciones en varias naciones de la África austral o la alerta por sequía en el norte de China -emitida por la FAO mientras se escribe este artículo, echan más leña al fuego generando temor en los mercados y en la sociedad.
Cada vez parece más claro que algunos de estos sucesos podrían tener su epicentro en la endémica crisis ecológica. Lester Brown, fundador del “Worldwatch Institute”, escribía un artículo en la revista “Foreign Policy” en el que vinculaba una menor productividad a la erosión del suelo, el agotamiento de los acuíferos, la pérdida de tierras agrícolas, el desvío de agua de riego a las ciudades, el estancamiento de los rendimientos de los cultivos en países avanzados y a eventos relacionados con el cambio climático como las olas de calor y las sequías.(3)
Todo ello redunda en una menor oferta mientras la demanda crece, al parecer, por un mayor consumo de alimentos a nivel mundial y por un incremento en el uso de los agrocombustibles. Por lo tanto y aplicando la “lógica” del mercado, los precios están ascendiendo rápidamente amenazando la seguridad alimentaria de millones de personas. Pero aún así, la contradicción es clara, porque si no existe un peligro real de escasez ¿cómo es posible que los mercados actúen desesperadamente como si existiese?
Tal vez el meollo de la cuestión estribe en que la “lógica” del mercado es bastante peculiar y más cuando manos ocultas mecen la cuna de la alimentación. Alguna x se puede despejar al ver la siguiente tabla, que proporciona datos sobre los cereales por constituir nuestra base dietética y porque propiciaron la escalada de precios actual.
 Como se observa, no ha existido riesgo de escasez en la última década y las reservas existentes para 2011 garantizan comida incluso con un déficit 13 veces mayor al actual, cuantificado en 37,4 millones de toneladas. No obstante, la conclusión más llamativa y sorprendente es la inexistente relación aparente entre la cantidad real de cereales y los precios según el índice de la FAO. El periodo 2003-2004 fue el que tuvo un mayor déficit y unas reservas menores, pero los precios fueron más bajos que desde 2007. Incluso en 2008-2009 (no aparece en la tabla) que la producción fue mucho mayor que la utilización permitiendo que ascendieran las reservas, el índice de precio de los alimentos de la FAO estuvo por encima de periodos de mayor “escasez” como en 2000-2004. Otra conclusión es que la desnutrición, proporcionalmente guarda más relación con los precios que con los volúmenes de cereales. Hay más hambre por la crisis de precios de 2007-2009 que en 2003-2004 cuando hay disponibles menos cereales.
Rarezas similares acaecen también con el azúcar, que ha sido el alimento más golpeado por la subida de precios provocando racionamientos en Portugal y protestas en países como Bolivia o Argelia. Una vez más se habla de cosechas mermadas, pero la FAO estima para 2011 un aumento de un 7,75% en la producción, lo que permitirá superar la demanda por primera vez en tres años.(5) Otros relacionan el alza de precios con la reducción, respecto a la campaña anterior, del contingente de azúcar destinado a la exportación. Sin embargo esa reducción -de 2,7 millones de toneladas- supone el 1,6% de la producción total mundial, por tanto ¿Puede explicar los espectaculares y prohibitivos incrementos de los precios del azúcar?
 No hay duda de que los recovecos del “Dios mercado” son insondables, pero aún así, estos embrollos mercantiles tienen explicaciones más profanas como se vislumbra en ciertos párrafos de una Resolución aprobada por el Parlamento Europeo el pasado 18 de enero: “…estos acontecimientos están sólo en parte provocados por principios básicos del mercado como la oferta y la demanda y que en buena medida son consecuencia de la especulación (…) los movimientos especulativos son responsables de casi el 50% de los recientes aumentos de precios…”. En la misma resolución la Eurocámara también respaldaba “…las conclusiones del Relator Especial de las Naciones Unidas para el Derecho a la Alimentación en relación con el papel que juegan los grandes inversores institucionales, como por ejemplo los fondos de alto riesgo, los fondos de pensiones y los bancos de inversiones -todos ellos por lo general sin interés alguno en los mercados agrícolas-, influyendo en los índices de precios de las materias primas con sus movimientos en los mercados de derivados”(6).
En un tema determinante como el agroalimentario, el Parlamento Europeo, aparte de repudiar la especulación, también remarcaba aspectos tan urgentes como el de la equidad en la cadena de suministro y la incorporación de jóvenes a la agricultura. Es curioso, por tanto, que se desvíe la atención de los problemas principales, aunque no extraño si se tienen en cuenta los intereses creados. Incluso la FAO, antes de la escalada de precios actual, veía con buenos ojos a los especuladores y decía que intervenir el mercado “… podría alejar a los especuladores y esto disminuiría la liquidez disponible en el mercado para garantizar su cobertura”(7). El tiempo dejó en mal sitio a este organismo porque la volatilidad provocada por maniobras especulativas ha obligado a los países pobres a gastar entre un 11-20% más de capital para importar alimentos y la factura mundial podría superar el billón de dólares.(8)
Aunque la oscilación entre oferta y demanda no es el principal motivo en esta crisis de precios, sí que incide para cubrir la dotación de algunos estados que dependen de ciertas importaciones. En esa dirección se afirma una y otra vez, que cosechas peores contrajeron la oferta y la demanda subió porque creció el consumo humano de alimento y el consumo vehicular de combustible. Generalmente, se tiende a equiparar ambos aumentos aunque injustamente. Se dice, por ejemplo, que trepó el consumo de carne per cápita. Y es cierto, porque entre 2005-2010 ascendió en 2,3 kg/año por persona. Teniendo en cuenta una población de 7.000 millones de habitantes, dicho crecimiento del consumo resultaría ser de 16,1 millones de toneladas, pero también la producción en ese periodo aumentó en 16,5 millones de toneladas.(9) Por tanto la demanda fue equilibrada con la producción, como también sucedió con los cereales:

Mientras el incremento del consumo humano y pienso asciende armónicamente con el aumento de la producción, resulta muy pronunciado el de “otros” (sobre todo maíz para la producción de bioetanol). Sólo en USA, durante 2010, se destinó el 35% de maíz al consumo nacional de bioetanol como agrocombustible. El dato es importante porque dicha potencia cosecha el 40% de la producción mundial,(11) lo que significa que sólo con datos de USA, el 14% del maíz mundial se dedicó a la alimentación de coches.
Con ello, lógicamente, podrían tener problemas los países que dependan de las importaciones estadounidenses de maíz. México por ejemplo, es un caso paradigmático sobre todo tras la firma en 1994 del Tratado de Libre Comercio con USA. Fruto del mismo se desmantelaron los aranceles y se toleró la entrada de maíz estadounidense, que al estar subsidiado era más barato que el nacional lo que desplazó a los campesinos locales y fomentó la dependencia.(12) Pero, con la irrupción y promoción del bioetanol en USA aumentó la demanda en dicho país, aflorando los problemas de abastecimiento y precios en México hasta desembocar, en diciembre de 2006, en la denominada “Crisis de las Tortillas” que sería la antesala de la crisis mundial de precios de 2008. Es así como USA, primero creó la subordinación alimentaria y luego abandonó a México a la suerte de un mercado agrícola abducido por los depósitos de coches.
Este tipo de cultivos pueden influir de esta manera y lo peor es que la amenaza no es exclusiva del bioetanol, sino que se extiende también al otro agrocombustible: el biodiesel. La FAO vaticina en “Perspectivas Alimentarias” que la producción de éste representará al menos la mitad del aumento del consumo de aceite vegetal y “…es probable que los objetivos cada vez más ambiciosos de producción y consumo de biodiesel afecten considerablemente a la disponibilidad y el comercio de los aceites vegetales destinados al consumo humano y a otros usos tradicionales.(13)”
Por lo tanto, podrían tener más problemas los países que dependan de ciertas importaciones concretas, pero en general los tendrán aquellos que con el tiempo han descuidado su autosuficiencia en detrimento de un mercado internacional que no entiende ni de ética ni de inanición. Muchas fueron las naciones que dejaron de lado su soberanía alimentaria para fomentar a bombo y platillo cultivos exóticos y materias primas destinadas al supermercado global. Con palmaditas en la espalda les dijeron que los alimentos los podrían comprar en ese mismo supermercado, que está groseramente oligopolizado por intermediarios, especuladores, transnacionales, etc. Y así nos va.
Para finalizar, no hay duda de que el planeta tiene un reto con el actual crecimiento demográfico y la capacidad futura de proporcionar alimentos y recursos a toda la raza humana. Que se haya resaltado que la crisis actual no es de escasez, no significa que este artículo justifique el despilfarro de recursos agroalimentarios, más bien lo contrario. Se pretende ante todo denunciar la especulación en los mercados de futuros, cuestionar el mercado como centro del universo y debatir el papel de la alimentación como una mercancía globalizada, sujeta a cotizaciones que suben y bajan según ofertas y demandas. En un mundo incapaz de toser al “Dios mercado”, tal vez no quepa otra “lógica”… salvo la lógica aplastante del estómago vacío, de la barriga hinchada y de una ciudadanía cabreada de encajar una crisis tras otra. VicentBoix.

Escritor, autor del libro El parque de las hamacas y responsable de Ecología Social de Belianís. Artículo de la serie “Crisis Agroalimentaria”, ver más en http://www.elparquedelashamacas.org/
Referencias:
(1) FAO: “Los precios mundiales de los alimentos alcanzan un nuevo récord histórico” Roma, 3 de febrero de 2011.
(2) FAO: “Los precios de los alimentos vuelven a subir” Roma, 9 de diciembre de 2009.
(7) FAO: “Los mercados de futuros necesitan algún tipo de regulación” Roma, 23 de junio de 2010.
(8) FAO: “La factura por la importación de alimentos alcanza el billón de dólares” Roma, 17 de noviembre de 2010.

lunes, 7 de marzo de 2011

Wal-Mart trata de recuperar la fórmula que la catapultó al éxito

[Wal-Mart]Por Miguel Bustillo
Wal-Mart Stores Inc. atraviesa el peor bajón en sus ventas en Estados Unidos en toda su historia.
Los resultados de la empresa, anunciados el martes por la mañana muestran que Wal-Mart depende cada vez más para su crecimiento de los mercados internacionales, mientras que las ventas en su feudo siguen cayendo. En el último trimestre, las ventas internacionales de Wal-Mart crecieron un 8,9% mientras que la ganancia aumentó un 7,1%. Las ventas en Estados Unidos cedieron un 0,5%, mientras que la ganancia ascendió un 4,8%. Sobre una base de tiendas comparables, sin incluir combustibles, las ventas en Estados Unidos cayeron un 1,8% en las tiendas del mismo nombre y aumentaron un 2,7% en las tiendas Sam's Club.
Los problemas de Wal-Mart son producto de un paso el falso: para darle un impulso al crecimiento aletargado y contrarrestar el ascenso de rivales, los ejecutivos se alejaron de la fórmula ganadora de su difunto fundador, Sam Walton, que consiste en ofrecer "precios bajos todos los días" para la clase obrera estadounidense. Wal-Mart, el mayor minorista mundial por ventas, subió los precios de algunos artículos mientras promovía ofertas para otros productos.
Ejecutivos de la empresa reconocen su error y están ajustando su estrategia. La gran pregunta, sin embargo, es cuánto demorará la gigantesca cadena en enmendar el rumbo. Algunos analistas creen que el proceso podría llevar años.
El cambio de curso de Wal-Mart se manifestó de múltiples formas. Una incursión en la comida orgánica no prosperó entre los compradores que buscaban descuentos. Un intento de reducir el desorden en las tiendas para atraer a clientes de mayor poder adquisitivo terminó por socavar el atractivo de Wal-Mart ante su público tradicional. La ofensiva para vender ropa más a la moda, como jeans ultra-ajustados, fue un rotundo fracaso.
El intento por conquistar a los clientes de mayores recursos tuvo un éxito parcial, pero a un costo muy alto. Wal-Mart perdió su dominio sobre los hogares estadounidenses que ganan menos de US$70.000 al año, que representaban 68% de sus ventas en el país. "El cliente base de Wal-Mart no se alejó de Wal-Mart. Lo que sucedió es que Wal-Mart abandonó al cliente", afirma Jimmy Wright, quien supervisó las redes de distribución de Wal-Mart entre 1992 y 1998 antes de formar la consultora Diversified Retail Solutions.
Wal-Mart realizó cambios en su plantilla de ejecutivos en los últimos nueve meses y está volviendo a lo básico —al dejar de lado prendas a la moda para priorizar calcetines por ejemplo— en un intento por recuperar participación de mercado.
La empresa, asimismo, sigue siendo una fuerza sin parangón en el rubro minorista. Sus ventas totales continúan expandiéndose, en buena medida gracias a su división internacional que representa alrededor de un cuarto de sus ingresos. Wal-Mart sigue reportando ganancias estables a pesar de sus problemas en EE.UU. y disfruta de enormes economías de escala que podrían ayudarla a recuperarse más rápido de lo que anticipan sus críticos.
La compañía, sin embargo, ha perdido algo de su aura de invencibilidad a medida que las cadenas de descuento y los sitios de Internet le han restado participación de mercado.
No es lo único. Su influencia sobre los proveedores, que en su momento era incuestionable, también ha disminuido.
Wal-Mart se negó a facilitar a sus ejecutivos para que comentaran para este artículo.
El director gerente Bill Simon señaló recientemente ante un grupo de inversionistas que muchos proveedores hallaron otras tiendas en las cuales colocar sus productos después de que Wal-Mart redujera su espacio en las estanterías para disminuir el desorden. "Si usted es un proveedor y le dicen que su principal producto" será recortado 15%, indicó Simon, "¿adivine qué? Va a tomar sus cosas y marcharse a otro lugar".
Algunos analistas creen que Wal-Mart podría tardar años en recuperarse, a no ser que inaugure con rapidez locales más pequeños para contrarrestar la explosión de las tiendas de descuento.
El gigante intenta ingresar a Nueva York y otros mercados urbanos pero inicialmente planea abrir sólo entre 30 y 40 tiendas de menos de 12.000 metros en todo EE.UU. Las supertiendas de Wal-Mart tienen un promedio de unos 56.000 metros cuadrados.
"Los consumidores deben estar recibiendo un latigazo", afirma el analista de UBS Neil Currie, que rebajó la recomendación de Wal-Mart a "neutral" este mes. "Quieren ser todo para todos y posiblemente puedan, pero el supercentro quizás no sea la forma de hacerlo. Deben avanzar con alternativas".
Las acciones de Wal-Mart, que el viernes cerraron a US$55,38, apenas han subido 5,8% en la última década, lo que palidece frente a rivales como Target, cuya acción se ha apreciado 53%.
"Wal-Mart simplemente lo estropeó", dice Mike Craig, un mecánico de 41 años que se queja de que ahora le cuesta encontrar la miel, que después de un rediseño quedó al lado de la mantequilla de maní en lugar de los aderezos de ensaladas. "No me gusta lo que hicieron", aseveró.
Wal-Mart ha vuelto a poner vino en cajas por US$8 y los CD de Justin Bieber para recrear la desordenada procesión de productos a precios de descuento en sus pasillos.
Ahora, a los analistas les preocupa que este nuevo cambio de dirección aleje a los compradores más pudientes que la cadena había conquistado.

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