"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

miércoles, 17 de julio de 2013

¿Qué países crecieron y aumentaron más su riqueza en los últimos cincuenta años?

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Por Jesús González Fonseca
 
¿Qué países y regiones del planeta han tenido mayores progresos en su renta per cápita comparados con el promedio mundial en los últimos cincuenta años?, ¿cuáles en cambio han tenido mayores retrocesos o estancamientos?. Si bien la mayoría de países ricos en 1960 siguen siéndolo en la actualidad se pueden observar cambios importantes que merece la pena destacar.

Explorando los datos históricos de evolución de la renta per cápita mundial y estableciendo una comparativa respecto al percentil de riqueza sobre la economía mundial vemos como ha habido una serie de países que no formaban parte del primer mundo en 1960 que en cambio hoy sí ostentan ese rango. Como podemos ver en el siguiente gráfico resumen los casos más destacables serían los de Corea del Sur, Japón, Irlanda, España y Portugal. También tenemos otros casos como los de China o Brasil, que pese a estar todavía bastante lejos de poder considerarse países ricos sí que están haciendo considerables progresos y están logrando que millones de personas abandonen la pobreza. En el plano negativo los países de relevancia económica mundial que más han variado de forma negativa su percentil de riqueza respecto al promedio serían Argentina, Venezuela, Sudáfrica y Turquía.

Países con mayor variación en su percentil de riqueza respecto al promedio mundial (1960 - 2010)

El crecimiento asiático
Pero veamos los datos con mayor precisión aportando gráficos comparativos y detallando algunos de los casos más notables. En ese sentido es obligatorio pararse a explicar el caso de Corea del Sur, el mayor milagro económico de la última mitad de siglo. Es el ejemplo de cómo un país que en 1960 se equiparaba en términos de nivel de vida a Marruecos, Bolivia o Zambia ha pasado a formar parte con pleno derecho del primer mundo y a ser una referencia mundial a nivel tecnológico y de innovación. 



Corea del Sur es un territorio con muy escasos recursos naturales y materias primas. Hasta la década de 1960 tuvo una economía básica de subsistencia, principalmente agricultura y pesca. Era un país muy diferente del actual, uno de los más pobres del mundo, con una base agrícola muy fuerte y un mercado interior pequeño y poco activo. El 40% de la población era analfabeta y el 80% de la población activa se dedicaba al sector primario. 

Durante los años 70 el país se enfocó en mejorar la competitividad de los productos coreanos en el exterior, principalmente a través de productos intensivos en mano de obra (competitiva en relación con los países del entorno). El enfoque de innovación se orientó a la copia de bajo coste, pero también de bajo valor añadido. 

El país se dio cuenta de la importancia de impulsar la educación (actualmente su sistema educativo está considerado como uno de los mejores del mundo) y de formar personal especializado. El desarrollo científico-tecnológico fue la base sobre la que se cimentó el progreso coreano y los resultados pronto comenzaron a dar sus frutos.

                        
Es a partir de los 80 cuando se comienza a desarrollar una infraestructura científica, que sería acompañada de importantes estímulos fiscales a los grandes conglomerados de empresas como Hyundai, LG o Samsung, a las que el Estado subvencionó mediante la eliminación de determinados impuestos. Desde los años 90 el sistema coreano está evolucionando desde un modelo controlado por el estado y planificado de forma centralizada a uno más orientado en el mercado. A raíz de la crisis asiática del año 1997 se plantearon profundas reformas que incentivaron a que las empresas privadas cogieran el testigo de la innovación (en 2003 representaban algo más del 76% del esfuerzo innovador).

El país se ha centrado en potenciar sectores considerados como estratégicos: tecnologías de la información y telecomunicación, biotecnología, ciencias de la vida, nanotecnología, tecnología medioambiental y nuevos materiales. Corea del Sur es hoy el mayor fabricante de tablets, teléfonos móviles, pantallas de cristal líquido y barcos, ocupa el tercer lugar en semiconductores -ordenadores- y el quinto en automóviles. 

Evolución de la riqueza relativa de naciones relevantes no europeas o latinoamericanas

Variación de los percentiles de riqueza de otras naciones relevantes no europeas o latinoamericanas entre 1960 y 2010

Otro ejemplo digno de mención en Asia lo tenemos en Japón. En los años sesenta el nivel de vida de Japón era la mitad del de Europa del Norte y la quinta parte del de Estados Unidos. En tan solo tres décadas la economía nipona logró expandirse hasta llegar a ser la segunda potencia económica mundial. Entre 1950 y 1970 los índices de producción manufacturera e industrial se duplicaron cada cinco años, mientras que la economía se expandió 55 veces. Durante la década del 60 las tasas anuales de crecimiento económico de Japón fueron del 10-14%. En poco más de dos décadas Japón se convirtió en una potencia industrial, siendo el primer país del mundo en construcción naval, producción de motos, aparatos fotográficos y televisores y el segundo en automóviles, acero y fibras sintéticas. La agricultura que ocupaba a la mitad de la población en los años cincuenta tan sólo llegaba al 14% en 1972. 

El crecimiento redujo su marcha notablemente a finales de los ochenta y durante la década de los noventa, en lo que se ha conocido como la década perdida. Pero incluso pese a que actualmente se podría decir que Japón lleva ya 20 años en crisis sigue manteniendo altos sus estándares de vida. Se trata de un país en el que la riqueza está muy bien repartida (Japón es un país con pocos ricos y pocos pobres, casi todos pertenecen a la clase media), su tasa de desempleo no ha superado el 6% desde hace más de 50 años, es además el tercer país con mayor porcentaje de población con estudios universitarios finalizados y está entre los cinco países del mundo con mayor inversión en I+D per cápita . 

En las dos últimas décadas China está también comenzando a crecer con gran fuerza (ver imagen) y logrando que muchos millones de personas salgan de la pobreza. Igualmente todavía le queda lo más complejo, China sigue siendo un país pobre con un nivel de riqueza per cápita inferior a la media mundial (un factor a menudo olvidado cuando solo se dan datos absolutos). Además también deberá afrontar pronto la llamada trampa de la renta media, es decir, estaría llegando a un nivel de desarrollo que le impediría competir a la vez con los países de alto nivel tecnológico (como Alemania) y con los de bajos salarios (como Bangladesh).

América latina, el desarrollo inestable

Al contrario de lo sucedido en Asia, en el polo opuesto vemos países que en cambio no han seguido una senda equilibrada ni estable de desarrollo económico, el caso de Sudamérica es el más paradójico, a excepción de Brasil (que está creciendo por encima del promedio) la mayoría de los países del subcontinente no han evolucionado positivamente en los últimos 50 años. 

Evolución desde 1960 de la riqueza relativa en América Latina

Variación de los percentiles de riqueza en América Latina respecto al promedio mundial entre 1960 y 2010

Destaca especialmente lo acontecido en Venezuela y Argentina. De Argentina podría decirse que ostenta el dudoso honor de ser el único país que ha dejado la élite económica del planeta en el último siglo. A comienzos del Siglo XX Argentina y EEUU competían por ser potencias mundiales. En 1950 y se codeaba con los países más ricos del planeta, superando en renta per cápita a Francia, Noruega o Alemania. Sesenta años después ha visto como su crecimiento se ha visto muy ralentizado perdiendo el tren respecto a otras regiones ricas del planeta. Por ejemplo España no pudo superar en PIB per cápita a Argentina hasta 1970, pero actualmente lo dobla.



Europa: el ingreso de Irlanda, España y Portugal en el primer mundo

En Europa las mayores variaciones en el plano positivo las encontramos en Irlanda y en la Península Ibérica. Paradójicamente los tres países europeos citados (Irlanda, España y Portugal) están sufriendo de forma bastante severa la última crisis económica mundial, pero incluso con ese frenazo en su tasa de crecimiento estamos ante los tres países europeos que han tenido mayor incremento relativo de renta per cápita en la última mitad de siglo.

Irlanda es un caso atípico de un país septentrional que consigue una tardía, aunque espectacular, expansión. Por ejemplo el promedio de ingresos personales en Irlanda pasó de estar un 40% debajo del promedio europeo en 1973, cuando el país se incorporó a la Unión Europea, al 36% por encima de la media europea en 2003. Pasó de ser un país agrícola empobrecido a ser uno de los mayores centros tecnológicos del mundo. Irlanda se ha convertido en la plataforma de exportación de la principales multinacionales de la industria informática y farmacéutica (es el mayor exportador de software del mundo, sobrepasando incluso a Estados Unidos), incluidas Intel, Microsoft, Oracle, Lotus, Pfizer, Merck, American Home Products e IBM. Unas mil cien empresas multinacionales se instalaron en el país en los últimos años. Las causas del “milagro celta” serían la combinación de ayuda europea, eliminación de obstáculos a la creación de nuevas empresas, la desregulación de la industria de telecomunicaciones, rebaja del impuesto a las sociedades de 40% a 12.5% (que otros países de la UE hoy califican como de “dumping fiscal”) y una fuerte inversión en educación produciendo capital humano con capacitación técnica, indispensable para los intereses del país.

Evolución desde 1960 de la riqueza relativa en Europa
 (Nota: puesto que la riqueza media en Europa se sitúa en rangos altos para facilitar  la visualización del gráfico el punto mínimo del eje de los percentiles se ha fijado en el 0.4 en vez de en 0.0)


Variación de los percentiles de riqueza en Europa respecto al promedio mundial entre 1960 y 2010
En relación al crecimiento de España hay que comentar que a mediados del siglo XX la renta per cápita española era la quinta parte de la sueca o la tercera parte de la francesa. Incluso Italia prácticamente duplicaba la riqueza española. La economía española arranca tardíamente, pero tras el Plan de Estabilización de 1958 y la posterior apertura de la economía crece con fuerza en el periodo 1960-74, permitiéndole así acortar distancias con los países más avanzados de Europa. En la década de los 60 España tuvo la segunda mayor tasa de crecimiento en el mundo, un poco por detrás de Japón. La recuperación se basó principalmente en la apertura al exterior, la inversión pública, el desarrollo de infraestructuras y en la apertura de España como destino turístico. La apertura de España al turismo masivo atrajo al país un gran número de divisas que se utilizaron para pagar las importaciones de capital (maquinaria, etc) necesarias para una rápida expansión de las infraestructuras y de la industria. Esta mano de obra intensiva de la industria también proporcionó mucho empleo. En el crecimiento económico se registraron mejoras notables en el nivel de vida y el desarrollo de las clases medias. España dejó poco a poco de ser un país agrario para transformarse en un país industrial y urbano, alcanzando los estándares de país desarrollado y próspero. En estos años, la industria gana importancia en España, así como el sector terciario, los ciudadanos de las zonas rurales emigran a las ciudades. Las principales producciones industriales se convirtieron en la fabricación de automóviles, maquinarias y la construcción naval. 

Evolución del litoral costero de la Manga del Mar Menor (Murcia)

La crisis del petróleo de 1973 y 1979, terminó este crecimiento "milagroso" y a partir de entonces, la economía siguió una trayectoria ascendente más leve. Al unirse a Europa en 1986 España se incorpora definitivamente en el mundo industrializado, la entrada requirió que el país abriera su economía, con un fuerte incremento de la inversión extranjera en España y un impulso modernizador de la empresa española ante la competencia exterior.

España se unió así a los países industrializados, dejando atrás la pobreza y el subdesarrollo endémico que había experimentado hasta la primera mitad del siglo XX, convirtiéndose en la quinta economía más grande de la UE y, en términos absolutos, la duodécima del mundo. Por otra parte los cambios sociales, económicos y culturales de los años 60 y 70, y el crecimiento en dichos años de la población escolarizada, harían por fin posible que el país alcanzara los porcentajes de alfabetización (en torno al 95 %) que los países europeos más avanzados ya habían alcanzado treinta o cuarenta años antes.


Fuentes: Wikipedia, World BankJavier Megias, www.mcabezas.com, Kirainet, Artehistoria, El País, economy.blogs.ie

El carnicero y el precio de la vida

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Por Lucía López Coll

Archivo IPS Cuba
A propósito de los salarios.
El carnicero y el precio de la vida
Sin percatarse de mi presencia, el dependiente agitaba en la mano varios billetes de cincuenta pesos y, bastante alterado, se quejaba a su compañero: "¿tú crees que con esto se puede vivir...? Mira chico, si lo que me dieron ganas es de tirárselos en la cara...". Entonces se volteó y, al verme, trató de componerse. Con visible esfuerzo me dio los buenos días y esbozó una sonrisa de disculpa. "¿Ya te desahogaste?", le pregunté para bajar la tensión y mientras guardaba los billetes en su cartera el hombre me dijo a modo de explicación: "Es que acabo de cobrar, figúrate...¿qué vas a llevar?"
 
Comprobé en la pizarra los precios escritos con tiza: carne deshuesada 35 pesos, lomo ahumado 30 pesos, jamón viking 30 pesos...Volví a mirar al hombre que a sus treinta años ya empezaba a perder el pelo y pensé que el salario recibido por su trabajo de todo un mes apenas le alcanzaría para adquirir unas libras de cualquiera de los productos que se vendían en el establecimiento donde trabajaba.
Finalmente me decidí por el lomo ahumado, lo guardé en la jaba que le compré al viejito (¿o debería decir persona de la tercera edad?), que siempre ofrece su mercancía por los alrededores, y me fui a hacer la cola de la papa, pensando todavía en el persistente desfasaje entre los salarios y el costo de la actual de la vida, un problema que, a pesar de las medidas dispuestas para la actualización del modelo económico cubano impulsada por el gobierno del presidente Raúl Castro, no se ha logrado solucionar.
Muchos cubanos con edad suficiente para haber vivido como adultos los últimos años de la década de 1980, recuerdan con cierta nostalgia esa época en la que escaseaban los bienes de consumo y pocos tenían acceso al confort de la vida moderna, pero al menos el salario permitía afrontar los gastos cotidianos. Pero la crisis de los años 1990 anuló esta posibilidad que desde entonces no ha vuelto a recuperarse.
En un discurso pronunciado en el ya lejano diciembre del 2007 el presidente cubano Raúl Castro se encargó de señalar este desajuste que seguía afectando a una buena parte de los trabajadores, especialmente a los vinculados al sector estatal y a las personas de más bajos ingresos, como es el caso de los pensionados. "Somos conscientes igualmente –expresaba entonces el gobernante-, de que en medio de las extremas dificultades objetivas que enfrentamos, el salario aún es claramente insuficiente para satisfacer todas las necesidades, por lo que prácticamente dejó de cumplir su papel de asegurar el principio socialista de que cada cual aporte según su capacidad y reciba según su trabajo".
En aquella ocasión el propio mandatario reconocía que esta difícil coyuntura había favorecido "manifestaciones de indisciplina social y tolerancia que una vez entronizadas resulta difícil erradicar, incluso cuando desaparecen las causas objetivas que las engendran". Las "causas objetivas" no eran más ni menos que las prolongadas carencias y necesidades derivadas de la crisis y que hasta cierto punto favorecieron la aparición de determinadas posturas y actitudes que trascendieron y empezaron a transformar al ámbito social.
Seis años después de aquella intervención la situación no ha variado demasiado. A pesar de las medidas tomadas desde entonces para incentivar la producción en sectores vitales como el agropecuario, aún no se han logrado rebajar de manera sensible el costo de la vida, lo que se refleja especialmente en los elevados precios en moneda nacional de los comestibles producidos en el país, por no hablar de los productos que se venden en pesos cubanos convertibles (CUC) en las tiendas recaudadoras de divisas, grabados con fortísimos impuestos. Tampoco los salarios se han elevado proporcionalmente, por lo que todavía resultan "claramente insuficientes para satisfacer todas las necesidades..." de la población.
No es extraño entonces que lejos de disminuir, las "manifestaciones de indisciplina social" se hayan incrementado, alimentadas por un caldo de cultivo favorable. No se trata de justificar de este modo simplificado la aparición de tales comportamientos, aunque en última instancia muchos de ellos pueden entenderse y explicarse como resultado de un contexto que no por gusto fue bautizado con el nombre de Período Especial, durante el cual se acudió a todas las alternativas posibles de subsistencia y que todavía hoy, con muchos de aquellos problemas pendientes de solución, nos está pasando factura.
¿Un ejemplo?: la cantidad de personas que trabajan para el Estado sólo por los beneficios "extras" que les reportan esas plazas y no por el salario que perciben, de modo que el robo y la corrupción en pequeña escala (y a veces no tan pequeña), hoy prácticamente son aceptados sin trauma aparente por una parte de la sociedad, que lo considera una de las formas posibles de ganarse la vida y ha constituido una vía bastante socorrida para enfrentar la carestía de la vida en Cuba.
Es imposible negar que las manifestaciones de soborno, corrupción y otras ilegalidades constituyen verdaderas lacras censurables en cualquier sociedad, pero cuando estas nacen, crecen y se reproducen (como es el caso), al calor de las carencias y necesidades de las personas, llegan a adquirir un cierto matiz de "normalidad" que las hace mucho más difíciles de erradicar sin que antes desaparezcan las condiciones favorables para su desarrollo.
El pasado 7 de julio, durante su intervención final en el Primer Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional, el presidente cubano Raúl Castro se refirió a la necesidad de crear "un clima permanente de orden, disciplina y exigencia en la sociedad cubana", indispensable para impulsar "el avance de la actualización del modelo económico". Entre otros aspectos relacionados con el tema, el mandatario se refirió a la necesidad de suprimir la dualidad monetaria, un requisito decisivo para "acometer transformaciones de mayor alcance y profundidad en materia de salarios y pensiones, precios y tarifas, subsidios y tributos". Según afirmó, ello incentivaría el trabajo legal y permitiría "restablecer la vigencia de la ley de distribución socialista, de cada cual según su capacidad, a cada cual según su trabajo".
En ese sentido resulta importante que el gobernante se haya referido a las dos partes de la ecuación: a la disciplina, al orden y a la exigencia, sin las cuales cualquier sociedad estaría abocada al caos, pero también a la profundización de aquellas medidas que permitan alcanzar un verdadero equilibrio entre el trabajo que se entrega a la sociedad y la remuneración que el trabajador recibe a cambio, lo cual no solo le permitiría a este cubrir sus necesidades y las de su familia, sino también hacerlo de una manera digna.
De otra manera casi sería impensable recuperar por decreto la disciplina, la integridad, el amor hacia el trabajo y otros valores perdidos o relegados por su aparente inutilidad en las complejas y difíciles circunstancias que han enfrentado los cubanos en su lucha cotidiana por el pan de cada día por más de veinte años.

martes, 16 de julio de 2013

Cuba hasta pasado mañana con Juan Valdés Paz (1)

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Por Vicente Morín Aguado
 
 
HAVANA TIMES — Las palabras iniciales del profesor Juan Valdés Paz en su entrevista con HT fueron un ¡bombazo! “El actual liderazgo de la revolución cubana se habrá retirado de la escena histórica con un mínimo de gloria si logra promover un modelo económico viable y sustentable.”
HT: Profesor, acordamos hablar de la economía cubana, directamente hacia la política. Como dicen los ingleses, lo primero va primero: ¿Por qué existe la doble moneda que nos estrangula y traumatiza?
 
Juan Valdés Paz: Partimos de la crisis de los “Noventa”, cuando colapsa el socialismo en la URSS y Europa del Este. Cuba tenía una economía altamente centrada en los intercambios con los países del CAME, entre ellos muy especialmente  con la URSS. En este comercio exterior  las divisas internacionales jugaban un papel relativamente pequeño. El nuevo intercambio comercial que surge con la crisis precisa de divisas libremente convertibles. Había que promover medidas que facilitaran obtener moneda dura. Las medidas básicas fueron:
-          Eliminar la prohibición de poseer divisas a la población, estimulando las remesas familiares desde el exterior. Las remesas se reciben directamente por las personas y por tanto, demandan crear un mercado interno en divisas para captarlas parcialmente por el Estado, monopolizador del comercio interior. La consecuencia fue otro mercado y otra moneda.
-          Apertura al turismo- antes no deseada por sus inconvenientes políticos y sociales-  para obtener igualmente dinero duro directamente, además de inversiones extranjeras. Se imponía ofrecer precios similares a los de otros países donde la economía está dolarizada, es decir, la mayor parte del mundo. De nuevo se trata de un segundo mercado y de otra moneda.

HT: ¿Debemos creer en el turismo?

JVP: No obstante su acelerada expansión, el turismo es de enclave; el país no es turístico como tal. Siempre el turismo fue visto como algo contaminante, inconveniente. La apertura al turismo fue una medida emergente y precipitada, pero válida dada la situación y sus ventajas: el sol, las playas, la naturaleza, no cuestan; la tasa de inversión es más baja; estimula la inversión extranjera, menos riesgosa, con ganancias rápidas y en dinero constante y sonante. La pregunta es por qué esta estrategia de desarrollo no se realizó antes.
 
HT: En fin, entre las remesas y el turismo, nos mantenemos con la doble moneda: ¿Finalmente volveremos a la moneda única?
 
JVP: Hay un problema político con la actual tasa entre el CUC y el CUP.  El cambio oficial es de 24 CUP por 1 CUC; los salarios son en CUP, o sea todo lo contrario, 1/24  y los precios los impone el CUC; por tanto, la instauración de una moneda única tendrá que enfrentar la afectación de esa brecha, mediante una política de precios y de subsidios, cosa nada fácil en la actual situación de la economía cubana.
Portada del libro de Juan Valdés Paz
Portada del libro de Juan Valdés Paz
La expectativa de suprimir la doble moneda es un compromiso expreso del gobierno, además de obedecer a la lógica económica debido a las dificultades que genera. Para alcanzar la moneda única es necesaria una mayor recuperación de la economía pero como la supresión de la doble moneda es también condición de esa recuperación, nos encontramos en un escenario de ajuste y sus costos.
La economía actual, con crecimiento del PIB inferior al 4 %, salarios medios inferiores a 20 CUC, una creciente franja de pobreza, y bajo el impacto de la baja recuperación del sector agropecuario, no parece favorecer tal ajuste.
El Estado absorberá la mayor parte de ese ajuste y el Partido y el Gobierno buscarán el mayor consenso posible para la implantación de la moneda única, aún así son previsibles tensiones políticas alrededor de tal medida y el compás de espera por un escenario más favorable.
 
HT: Entonces seguiremos a paso de Jicotea: ¿Es un asunto de Fidel o de Raúl?
 
JVP: En nuestro socialismo creemos saber lo que tenemos que hacer, pero no siempre cómo hacerlo sin costos políticos. Esto explica el poco a poco, el gradualismo, estilo reiterado por Raúl. Quizás Fidel daba más relevancia a lo político y Raúl más a lo económico, pero después de la crisis de los noventa, la economía ha impuesto su prioridad.
 
HT: Mi pregunta vuelve a Fidel y Raúl. Yo creo que El Comandante, al final de su gobierno retrasó los cambios.
 
JVP: Cierto es decir que después de los noventa Fidel se muestra más tradicionalista, menos favorable a los cambios, admite los cambios a regañadientes. Busca o espera por una inserción internacional más favorable. Raúl es de tendencia más racional, orientado al orden y la organización, a la institucionalidad; el orden creado es el que debe dar las repuestas necesarias. Fidel improvisa, crea la maquinaria según la política que hace.
 
HT: Perdone la interrupción. Viene a mi mente el superministerio llamado Batalla de Ideas, desmantelado por Raúl al asumir la jefatura de estado:

JVP: Es el caso de un aparato paralelo, creado por la improvisación de Fidel.

HT: Yo insisto en que nos hable de las diferentes concepciones en cuanto a la economía, en especial el polémico asunto del mercado.

JVP: Cuba ha sido un caso extremo de estatización, de planificación total y de mínimo mercado. Fidel ha preferido y promovido un modelo económico con fuertes restricciones a las relaciones mercantiles, de mínimo mercado, y Raúl ha favorecido un mayor papel del mercado, pero ambos coinciden en el papel altamente regulador del Estado y en la planificación centralizada como componentes inseparables del modelo cubano. Es un asunto político definir que será mercantilizado, qué pasará por el mercado y que no pasará por el mercado.
Contrario a Fidel, Raúl ha favorecido un mayor papel del mercado, pero ambos coinciden en el papel altamente regulador del Estado y en la planificación centralizada como componentes inseparables del modelo cubano.
 
HT: Hasta ahora en Cuba la política va siempre por encima de la lógica económica.

JVP: Coincidimos Vicente, el modelo institucional cubano, altamente centralizado y vertical,  fue  diseñado sobre bases esencialmente políticas:
-          Escenario defensivo contra las agresiones y presiones del exterior.
-          Liderazgo histórico instituido.
-          Partido único dirigente.
-          Modelo de organización militar.
-          Un funcionariismo enorme, propenso a la centralización.
En el discurso actual, de Raúl, se habla de que el estado no debe administrar, no debe gestionar la economía, esta debe ser empresarial, pero en la práctica no se cumple, no se llega a una adecuada autonomía empresarial.
 
HT: La agenda está cargada con preguntas sobre la agricultura, Cuba después de Chávez, el llamado bloqueo, la nueva clase media… Antes de cerrar, le pido una clave de reflexión:
JVP: Uno debe preguntarse cómo evaluó el liderazgo histórico de la Revolución el derrumbe del socialismo en Europa. Cuáles fueron sus conclusiones sobre el asunto.
Continuará….
(*) Profesor titular de la Universidad de La Habana y del Instituto de Relaciones Raúl Roa García. Profesor de Sociología Agraria en  FLACSO. Investigador del Centro de estudios sobre America (CEA). Docente en USA, Brasil, México y España entre otros países. Autor de libros sobre La Transición Socialista en Cuba y Los procesos agrarios en Cuba.
Vicente Morín Aguado:  morfamily@correodecuba.cu
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Ciencia para la equidad

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Al tomar decisiones en materia de conocimiento, ciencia, tecnología e innovación debe diferenciarse entre la “ciencia verdadera”, que conduce a la “equidad humana”, y la “ciencia superficial”, que lleva a “la justificación de la desigualdad”.
Por Francisco Figueredo                  
                        
La contemporaneidad ha marcado el devenir del conocimiento con una singular paradoja. Durante milenios los frutos del saber se generaron y utilizaron en función de la dinámica que imponía la necesidad de preservar la vida humana y mejorar las condiciones en que esta se desarrolló a lo largo de la historia. Hoy, muchos de sus resultados son privatizados, dado que los procesos de investigación se generan en instituciones académicas y científicas sujetas a las reglas del mercado, que determina también cómo este se reproduce, emplea y socializa.

Alimentarse, establecer comunicación, estar orientado, desplazarse en el medio, protegerse de otras especies y del clima, fueron los factores principales que condicionaron el conocimiento a través de todo nuestro devenir evolutivo. Se trataba entonces de un proceso de aprehensión cotidiana de saberes, nacida de la experiencia práctica de probar-errar-acertar, una y otra vez repetida, que respondía a necesidades vitales e involucraba a todos los que podían hacerlo, para juntos beneficiarse.

El hecho de que la especie Homo sapiens sobreviva y haya llegado a construir sofisticados artefactos y vencido enormes barreras, habla a favor del “rigor” de aquel conocimiento forjado por generaciones pretéritas y del modo colaborativo en que, en general, se obtuvo. Fue, sin lugar a dudas, “científico”, no por los criterios que impuso la denominada ciencia moderna occidental mucho tiempo después sino por las “virtudes resolutivas” que tuvo, y continúa teniendo en diversos contextos.

Varias enseñanzas pueden extraerse para nuestro país de la historia antigua de la cognición humana. Dos de ellas son de particular importancia en la actualidad. En primer lugar: los espacios donde pueden emerger ideas y conocimientos útiles para contribuir a la formulación y solución de problemas sociales son diversos. Las universidades e instituciones científicas se erigen como los “líderes”, sin discusión, pero hay otras fuentes generadoras de saber que no deben menospreciarse; por ejemplo, fábricas, escuelas, campos agrícolas, centros hospitalarios, incluso lugares circunstanciales o de traslación donde, de repente, puede emerger una idea para un artefacto dado y “cerrarse” el ciclo de comprensión de un determinado fenómeno en el que se ha venido pensando durante mucho tiempo.
Junto a ello, y es la segunda enseñanza, debe estimularse el trabajo transdisciplinario, ese en el que “todo el mundo cuenta”, no solo las disciplinas e interdisciplinas, por la contribución concreta en conocimiento a la solución de las metas y problemas actuales. Felizmente, nuestra historia avala ambas lecciones. Desde los orígenes del pensamiento revolucionario cubano Patria y ciencia están hermanadas. “Pensar es servir”. “Conocer es resolver. Conocer el país, y gobernarlo conforme al conocimiento es el único modo de librarlo de tiranías”, lo que solo es posible si se tiene en cuenta “la razón de todos en las cosas de todos, y no la razón universitaria de unos sobre la razón campestre de otros”, nos había enseñado José Martí.

Las oportunidades abiertas por el proceso de transformaciones que trajo consigo la Revolución cubana permitieron que millones de personas — y no únicamente las que obtuvieron una especialidad, una maestría o un doctorado—, aprendieran a pensar, de ahí que la toma de decisiones en materia de conocimiento, ciencia, tecnología e innovación debe ser muy razonada y tener en cuenta la diferencia que el propio Martí estableció, en uno de sus escritos, entre la “ciencia verdadera”, que conduce a la “equidad humana”, y la “ciencia superficial”, que lleva a “la justificación de la desigualdad”.

lunes, 15 de julio de 2013

La desaceleración amenaza a la economía cubana

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IPS Cuba
Contingencias externas sumadas a la persistencia de fallas internas en la planificación y la productividad obligaron a reducir la previsión de crecimiento económico del actual año.
Contingencias externas sumadas a la persistencia de fallas internas en la planificación y la productividad obligaron a reducir la previsión de crecimiento económico del actual año.
 
A la economía cubana le amenaza una desaceleración, a juzgar por declaraciones del ministro de Economía, Adel Yzquierdo, confirmadas en la reciente sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular. “Para el cierre del año se espera un crecimiento entre el 2,5 por ciento y el 3 por ciento”, reiteró ante los diputados, en una evaluación de causas internas y externas que frenan a la economía insular.
Esa magnitud de crecimiento del producto interno bruto (PIB), que había adelantado en una reunión del Consejo de Ministros divulgada el primero de julio, una semana antes de la reunión parlamentaria, queda por debajo del 3,6 por ciento de expansión previsto en el Plan Nacional aprobado en diciembre del 2012.
En las nuevas expectativas para el cierre del actual año, lo más significativo es que el PIB no conseguiría sobrepasar el alza del año pasado: en 2012 creció un 3 por ciento, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de Información (ONEI). Incluso, podría confirmar una desaceleración, si se sitúa por debajo de esa cifra, como parece posible por los propios vaticinios de Yzquierdo y la arrancada del año.
En el primer semestre, la economía cubana creció un tibio 2,3 por ciento.  Las autoridades no mostraron alarma ante esa cifra e Yzquierdo consideró “favorable” el desempeño porque sobrepasó en dos décimas ese indicador en igual etapa del año previo. El ministro de Economía achacó las afectaciones fundamentalmente a factores externos, aunque reconoció la influencia también de debilidades internas del país.
Los daños del huracán Sandy, estimados en 6.900 millones de pesos, todavía le están pasando la factura a la economía cubana.Los daños del huracán Sandy, estimados en 6.900 millones de pesos, todavía le están pasando la factura a la economía cubana.Citó en primer lugar los daños provocados por el huracán Sandy, que azotó al oriente cubano en octubre del 2012. “Al país le ha costado 6.900 millones de pesos las acciones de recuperación por el paso del huracán” a lo largo de 11 provincias, informó. Solo en la provincia oriental de Santiago de Cuba provocó afectaciones superiores a 4.000 millones, dijo. Con esos montos, el ciclón clasifica entre los más destructores que han recorrido Cuba en los últimos tiempos.
El Sandy sembró problemas graves en viviendas, almacenes, en la producción avícola, la agricultura y la agroindustria azucarera. El plan nacional de producción de azúcar crudo se incumplió en un 20 por ciento, aunque creció un 8 por ciento. Los incumplimientos sumados de la producción azucarera y de la venta de huevos (avicultura) son dos de los factores que lastraron un mayor despegue general del PIB en el primer semestre.
En una suerte de bálsamo forzado, el ministro de Economía refirió que el comportamiento nacional está en frecuencia con las tendencias anticipadas para la región por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), organismo que también ha reajustado a la baja sus previsiones económicas para el área.
Las economías latinoamericanas y caribeñas crecerán en 2013 un 3,5 por ciento, por debajo de una estimación previa de diciembre que situaba la expansión en 3,8 por ciento  pronosticó recientemente la CEPAL. Aunque esa institución señala las recuperaciones de las economías de Argentina y Brasil entre otros factores positivos, cita la incertidumbre internacional causada por la crisis en Europa, problema mencionado igualmente por el ministro cubano en el análisis presentado a los diputados.
Playa4Playa4El turismo, una de las fuentes principales de moneda dura en la economía insular, ha tenido en los primeros meses del 2013 un desempeño más pobre de lo esperado. La caída de 1,7 por ciento  en el arribo de turistas se torna más aguda desde países como España (-18,2% hasta mayo, según la ONEI), Italia (-16,1%) y otros de Europa occidental, que constituyen junto con Canadá los principales mercados emisores de turistas para Cuba.
Otra caída que genera tensión en las cuentas cubanas es en los precios del níquel en el mercado mundial. Ese mineral ocupa el primer lugar en la cartera de bienes de exportación cubanos.
Yzquierdo criticó con fuerza, una vez más en esta sesión parlamentaria, la inejecución de inversiones –un 9 por ciento por debajo del plan, aunque crecen un 16,6 por ciento -, por mala planificación, demoras en la adquisición de productos para la construcción o fallas en la conciliación entre las empresas implicadas en el proceso inversionista.
Igualmente manifestó insatisfacción con los incumplimientos en producciones de la agricultura, por deficiente contratación entre productores y empresas de acopio. Esto obligó a tomar parte de los 168 millones de dólares ahorrados por menores precios de importaciones, para comprar alimentos y cubrir la oferta planificada: 46 millones de dólares gastó el país en importación adicional.
Las deficiencias internas, visibles aún a pesar de la reforma económica conocida como Actualización del modelo económico cubano, combinadas con las tensiones externas, continúan lastrando un despegue más sólido de la economía cubana y la mantienen alejada del promedio de 4,4 por ciento de crecimiento anual que el propio ministro de Economía planteó en 2011 como necesidad o propósito de la economía hasta el 2016.

domingo, 14 de julio de 2013

Economía del Bien Común: Un modelo de economía con futuro

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Por Marc Masmiquel               
El capitalismo moderno ha generado en sus cuatro últimas décadas una situación desesperada, pero no en abstracto, sino aquí en la calle, en la realidad cotidiana, la realidad para muchas personas. Para reducir la pobreza, que no es otra cosa que “repartir injustamente el pastel” necesitamos reglas que nivelen y equilibren.
La economía parece haberse encaminado hacia un único horizonte posible. Un camino que estratifica la sociedad y blinda el interés y privilegio de unos pocos. Hay mucha filosofía política que define el porqué de esta situación. Del mismo modo hay mucha observación cotidiana que lo hace irrefutable. Otra cantinela es lo que los medios o los sarcasmos cuentan, pues la realidad abofetea sin tregua a los más débiles. El sistema político actual defiende la irresponsabilidad, mediante clientelismos, y otras estratagema impositivas e incluso amnistías frente a la vergonzosa práctica de los paraísos fiscales. Economistas como Vicenç Navarro y Arcadi Oliveres nos alfabetizan frente a tanta cacofonía mediática. Por eso necesitamos entender y modificar el orden de prioridades. Esta crisis prefabricada obedece a una plusvalía permitida y promovida para mantener un modelo productivo y especulativo concreto. La troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) ha ido apretando tuercas para mantener las cuotas de surplus que los inversores precisan. Pero todo esto aleja al ciudadano de los derechos que las constituciones amparan.  
Quizá sea necesario repetir lo que ya hemos oído o leído. La sociedad de consumo en la que vivimos nos marea a diario con noticias funestas de los límites inherentes del propio desarrollo y el drama asociado. No sólo sobre poblaciones y regiones, sino sobre ecosistemas globales. Si observamos en conjunto la interacción sistémica de los problemas mayoritarios podemos ver crisis alimentarias, guerras crónicas, creciente pobreza, diáspora constante, colapsos financieros regulares, un tráfico non stop de armas, sustracción de materias primas por “grandes empresas”, extracción de hidrocarburos más allá del peak oil… ingredientes de una sopa tóxica global y compleja. No importa lo que digan los cínicos, pero supuestamente la economía debía ayudar a “poder alcanzar los medios necesarios para vivir, con dignidad, y protegiendo el bien común”. Pero la inestabilidad laboral, los desastres ambientales, y la depredación de los recursos energéticos, nos dibujan un diagnóstico y un horizonte muy diferente. Noam Chomsky explicita el porqué de estos movimientos. De modo sintético: hay mucha producción y poca distribución, hay mucha concentración y poca clemencia por los efectos de tales políticas neoliberales. Tanta producción para preservar unos intereses concretos es inadmisible, y ahora hablo de lo que el sentido común dicta sobre ética frente a los otros. Los otros, las personas, los demás, mis congéneres, ellos y nosotros, la misma cosa, somos lo mismo. Por ende, para muchos no es admisible, por inanición, miseria o desempleo. Sea al nivel que sea, las injusticias del lucro son una realidad del mismo modos que sus efectos colaterales.
¿Hay otro modo de organizarse?
Es posible que si nos enfocamos en todo lo execrablemente que se han hecho algunas cosas no podamos ver muchas salidas, a este callejón, o herencia del siglo XX. El capitalismo moderno ha generado en sus cuatro últimas décadas una situación desesperada, pero no en abstracto, sino aquí en la calle, en la realidad cotidiana, la realidad para muchas personas. Podemos ver de modo patente los efectos en la balanza de pagos de los mal llamados países pobres, pues objetivamente han sido empobrecidos por planes de ajuste estructural, que han ido desprotegiendo lo local frente a lo exterior. Estas tácticas han erosionado los ya de por si graves precedentes coloniales en la mayoría de economías del mundo, un dumping permanente y depredador. Así, el neoliberalismo se ha extendido a velocidad exponencial desde la creación de las instituciones de Bretton Woods, metamorfoseándose con nuevos rostros, en las autopistas del “free trade”, tanto en la UE como allende los mares.
Las externalidades de las operaciones comerciales han sido las responsables de este presunto “libre comercio” donde las partes que “compiten” no lo hacen en igualdad de condiciones. No se tiene en consideración el aporte al bien común, al bienestar real de las poblaciones, ni de productores, ni de consumidores. El enfoque economicista se centra en ponderar el éxito por la mera ganancia. Utilizando este rasero, y estableciendo una manipulación cultural mantenida y dirigida es posible el actual estado. Es cierto que muchas cosas han mejorado, pero muchas otras han incrementado la pobreza y miseria de tres cuartas partes de la población. Algo inadmisible para el que valore la vida y tenga escrúpulos.
Emparentemos causas y efectos.
Los sistemas que sustentan los subsistemas económicos y los estados de bienestar y coberturas sociales van de la mano de la propia evolución de los modelos democráticos. La polarización de las elecciones en democracia nos han hecho olvidar muchas veces el propio sentido de las constituciones que los estados poseen. Estas constituciones han sido fruto de lucha social y reivindicaciones de y hacia la colectividad. Tengamos por respeto y decencia la memoria presente, somos herederos de experiencias, ideas, sufrimientos y esperanza.
¿Es el PIB el medidor adecuado de temas tan cruciales para todos? Es patente que no, pero a pesar de ello se sigue computando el éxito de modo sesgado, parcial y para muchos intencionadamente interesado. El actual sistema de medición de la excelencia empresarial omite las externalidades, y si bien es cierto que desde hace unos años hay informes de “responsabilidad social”, es un hecho tangible que estos parámetros no son vinculantes y por tanto al no obligar de facto a nada se quedan muchas veces en meras operaciones cosméticas de lavado de imagen o “green washing”. Los sistemas de RSE pueden ser instrumentalizados para cubrir consecuencias no deseadas. No siempre son excusas, pero en muchos casos son utilizados como elementos de marketing e imagen social. Eso es maquillaje, y el contexto es el de un mercado capitalista competitivo y agresivo. Sería ingenuo omitir la deriva semántica de muchos conceptos. La sostenibilidad ambiental es un buen ejemplo… desde la crisis energética de los ’70 su significado profundo ha ido mutando. Ahora hasta las grandes corporaciones trasnacionales son “sostenibles”. No podemos basarnos sólo en palabras, o en declaraciones, o en informes emitidos por empresas privadas, o certificaciones ad hoc, es metodológicamente una distorsión, cruel si sopesamos los efectos de los últimos decenios en el conjunto del globo. Las corporaciones y las políticas que han patrocinado su expansión han tenido un comportamiento funesto para todos los biosistemas, hipotecando el propio futuro de las generaciones venideras. Si pudiésemos entre todos escoger cómo nos gustaría que la economía se regulase ¿cómo lo podríamos hacer? Nuestras propias constituciones a grosso modo ya nos lo manifiestan. El objetivo es el bien común, no “el bien individual de unos frente al sufrimiento de otros”. Si analizamos cómo se mide el éxito de las empresas e instituciones veremos la magnitud de la distorsión… el fetiche del PIB y sus malogradas metas. Tanto esfuerzo, tanto academicismo para sencillamente no poder llamar a las cosas por su nombre. Midamos el aporte real al bien común, no usemos raseros distorsionantes que diariamente fluctúan. ¿Cómo podría usarse una cinta métrica que cada día fuese diferente? No se puede. Pero con el “valor de las cosas” lo admitimos. Hay métodos que enmascaran el crimen. Es como si a un pirata, le “subimos de categoría” y le aceptamos como contrabandista, y tras los intercambios “adecuados” lo denominamos “empresario”, y luego “financiero”, después “banquero”, finalmente “filántropo”. Si sólo medimos el éxito económico por el dinero omitimos el juicio ético, obviamos la base principal, el cogollo del asunto. Así se ha hecho sistemáticamente desde hace tiempo. Esta deriva semántica es la que se ha usado para enmascarar grandes fortunas, hace siglos y en la actualidad… estos “grandes robos” diría Pierre-Joseph Proudhon (el ideólogo del apoyo mutuo). Da lo mismo si hablamos de un contrabandista de Santa Margarita o de un Al Capone de Brooklyn, la esencia es afín. El sistema económico actual permite este enmascaramiento y esta deriva semántica y ética de lo que mueve a las empresas. Las más externalizadoras, monopolistas y agresivas se ven premiadas y ayudadas.
No es nada nuevo, es un tema recurrentemente analizado por la filosofía política. Para Aristóteles una democracia debería ser plenamente participativa y su meta debería ser buscar el bien común. Aristóteles planteó dos soluciones: reducir la pobreza o reducir la democracia. Reducir más la democracia es inaceptable. La ética que busca el bien común en la realidad quiere ampliar los límites de nuestras democracias, y reducir la brecha entre las personas.
Necesitamos reglas que nivelen y equilibren
Para reducir la pobreza, que no es otra cosa que “repartir injustamente el pastel” necesitamos reglas que nivelen y equilibren. Y no puede ser con los aportes de PIB, de hecho el PIB aumenta cuando alguien muere, no habla de distribución, no indica el bienestar de las personas, estadísticamente es un herramienta burda y grosera. Muy por delante se encuentran otros multi-indicadores más precisos y menos conocidos por los administradores. La prensa salmón lo deja claro: la economía real actual mide el éxito económico, para ello utiliza valores o indicadores monetarios como el producto interior bruto y los beneficios, instrumentalizan esta medición para sus propios intereses. Estos indicadores no nos dicen nada sobre si hay guerra, se vive en una dictadura, si sobreexplotamos el medio, si se respetan los derechos humanos… De la misma manera una empresa que tenga beneficios no nos indica nada sobre las condiciones de sus trabajadores ni sobre lo que produce ni cómo lo produce. No dice nada de si ha destruido trabajo local, si gracias a su externalización de la producción ha contaminado y esquilmado biosfera. Veamos equivalencias: un sistema que oculta el crimen es criminal. Un método que oculta la falta es manipulador y cómplice. Por tanto ante la histeria actual de vaivén bursátil cabe poner en duda de qué crisis nos están hablando los medios…
Se precisan indicadores adecuados, pero no sólo para medir, sino para modificar las casuísticas que han inducido tales condiciones. Indicadores mejor orientados hay muchos, desde el IDH (Índice de Desarrollo Humano), al coeficiente de Gini, o el reciente IWI (Inclusive Wealth Index o Índice de Enriquecimiento Inclusivo), pasando por el índice de Felicidad Bruta Interna de Bhután, o el preciso (y no tan conocido) Índice de Progreso Genuino (GPI). Este artículo pretende introducirnos otro, el Balance del Bien Común, que aglutina una medición precisa de indicadores concretos en 5 bloques: Dignidad humana, Solidaridad, Sostenibilidad ecológica, Justicia social, Participación democrática y transparencia. Para operativizarlo usamos lo que denominamos la Matriz del Bien Común 4.0.
Absurdo sería ser ingenuos
Si esperamos que las empresas por si solas nos conduzcan hacia estos nuevos derroteros es difícil que los cambios vengan solos. Cuando grupos de poder defienden privilegios concretos las cosas no cambian. Cuando las personas recuperan su capacidad de decisión y se utilizan las herramientas adecuadas hay esperanza.
No podemos olvidar la tendencia de las corporaciones, como muy bien explica el documental The Corporation, la empresa multinacional moderna amparada por el estatus de persona jurídica, ha ido adquiriendo derechos propios de los seres humanos como personas físicas. Esto ha llegado hasta un grado de paroxismo tal que si evaluásemos la conducta social de las empresas utilizando los criterios psiquiátricos con los que un psiquiatra evaluaría la salud mental de un individuo cualquiera (a partir de los criterios del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-IV) las prácticas corporativas examinadas encajarían con los síntomas que el DSM-IV considera definitorios de la psicopatía. En suma: no es de la mano de psicópatas que podremos modificar el estado actual.
La Economía del Bien Común es una alternativa real al capitalismo de mercado y a la economía planificada. Más de 850 empresas, en más de una decena de países ha decidido actuar de otro modo. Medir de otra manera el éxito. La Economía del Bien Común es un proyecto económico abierto a las empresas y promovido por el joven economista austríaco Christian Felber (cofundador de ATTAC en Austria) que pretende implantar y desarrollar una verdadera economía sostenible y alternativa a los mercados financieros en la que necesariamente tienen que participar las empresas.
En 2010 junto a un grupo de empresarios se inició el desarrollo práctico del modelo de Economía del Bien Común como una alternativa al capitalismo de mercado. Los principios legales de la Economía del Bien Común ya están presentes según Felber en muchas constituciones y normas legales, que recogen el principio según el cual la actividad económica debe servir a los intereses generales y al bien común o bien público. La implantación de la economía del bien común busca adaptar la economía real capitalista (en la que priman valores como el afán de lucro y la competencia) a los principios constitucionales. La economía del bien común debe regirse por una serie de principios básicos que representan valores humanos: confianza, honestidad, responsabilidad, cooperación, solidaridad, generosidad y compasión, entre otros. Un giro copernicano a lo que aturulla a la mayoría de la población. Un cambio realizable y en plena sintonía con los movimientos sociales efervescentes desde hace mucho y de modo más patente los años recientes. La indignación de muchos puede manifestar una acción práctica y real ahora mismo, este proyecto reúne procedimientos e inspiración. Si hubiese un referéndum mañana lo veríamos claro, no nos engañemos, la mayoría de las personas espera un nuevo orden económico, algo diferente a lo que conocemos. La Economía del Bien Común cubre los elementos básicos de un sistema de orden económico alternativo y está abierto a la sinergia con sistemas similares. El objetivo concreto es el de crear un marco legal vinculante para la creación de valores de orientación empresarial y particular hacia el Bien Común, que dé incentivos a sus participantes. Para ello se usa un poli-indicador que mide el aporte al bien común, por medio de una matriz, y de este modo de realiza un Balance del Bien Común (BBC), obteniendo un valor que anualmente debe verificarse. Por este motivo el municipio es el núcleo territorial y local donde el BBC puede implementarse. Es un proyecto tangible, realizable y mensurable.
La iniciativa de la Economía del Bien Común, es joven, pero está apoyada por muchas organizaciones, simpatizantes y empresas adscritas, comenzó en octubre del 2010, y en apenas dos años ha generado un incipiente avance lleno de energía y esperanza. Desde entonces el movimiento ha aumentado constantemente. Más de cien empresas pioneras realizaron voluntariamente en el 2011 por primera vez el “Balance del Bien Común”. Ya hay municipios, universidades, escuelas, asociaciones, empresas de todo tipo y en conjuntos unos 4000 simpatizantes (851 Empresas, 58 Políticos, 147 Organizaciones, y 2854 Particulares). Para lo contundente de sus principios es todo un éxito, tanto en propagación internacional como en el sistema interno de retro-alimentación. No se sigue un manual cerrado, cada una de las etapas del proceso está abierta a opiniones e implicaciones. Hay un comité científico, hay asesores de muchos países, hay profesionales entregados a propagar la idea, porque al margen de todo, el “argumento de esta película” es urgente y necesario. La injusticia y el oportunismo no son caminos adecuados. Usemos criterios serios, usemos un balance serio y profundo, con indicadores que midan la inclusión de las personas en la sociedad. No palabras, analicemos resultados, un sistema de medición que nos sirva de brújula, no de justificación. Si hay ideas, la puerta está abierta. La novedad de este proyecto es que adolece de burocracia, avanza a fuerza de razonamientos y está abierto a colaboración permanente.
Y todas las aproximaciones al proyecto son consideradas. Para los defensores de la economía del bien común aquellas empresas que les guíen esos principios y valores deben obtener ventajas legales que les permitan sobrevivir a los valores del lucro y la competencia actuales. El balance del bien común mide como una empresa “vive”: la dignidad humana, la solidaridad, la justicia social, la sostenibilidad ecológica, la democracia con todos sus proveedores y clientes. Finalmente, la evaluación de esos valores podrá permitir al consumidor escoger los productos. Y a los municipios adscritos a este proyecto premiar o no a las empresas que aporten más o menos al bien común. Modificando el panorama actual, que hace que las corporaciones y empresas que priorizan la producción barata tengan el monopolio. Si el sistema favorece empresas irresponsables el comercio y el consumo son irresponsables. Si el sistema empieza a empoderar a los que aporten al bien común iremos modificando paso a paso las propias causas de la pobreza estructural. Son cambios sustanciales.
De este modo es un movimiento abierto a los resultados, y se puede desarrollar un proceso en crecimiento local con consecuencias globales. Teniendo como objetivo sinergias con principios similares. En este sentido, todos sois invitados cordialmente a participar en el proceso de desarrollo de una Economía del Bien Común.
El procedimiento se basa en equipo locales regionales, llamados “campos de energía” que propagan la idea entre empresas, asociaciones y municipios. En las Islas Baleares hay un grupo de trabajo específico coordinado con el resto del movimiento de la economía del bien común.
En síntesis la propuesta de la economía del bien común nos invita a tripular la vida desde otro lugar, en realidad, desde otra velocidad, desde otra rima. Es cierto, no son cosas nuevas, son más bien antiguas, pues la vida es antigua, y el equilibrio es lo que mantiene la integridad celular, y a otra escala la biosfera estable. El movimiento se demuestra andando, y la economía del bien común nos puede hacer bailar a un nuevo son. La reciprocidad y el apoyo mutuo pueden darse, pero para ello hay que dar pasos conscientes, este proyecto es una sana invitación a ello.EcoPortal.net
Mayor información
www.economia-del-bien-comun.org

sábado, 13 de julio de 2013

Acciones para reequilibrar la economía

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Illustration by Paul Lachine


Así pues, los gobiernos rescataron a los bancos y las economías, lo que produjo una crisis soberana de deuda. Como todos están concentrados en el desapalancamiento, las economías no se han recuperado. Gran parte del mundo, sobre todo Europa, pero también los Estados Unidos, aunque menos seriamente, sigue estancado en prácticamente un bache.
Entonces, ¿cómo salimos de este bache? El debate conocido trata de austeridad y estímulo. Los partidarios de la austeridad piensan que solo el equilibrio de los presupuestos públicos y la reducción de las deudas nacionales restablecerán la confianza de los inversionistas. Los keynesianos piensan que sin un programa grande de estímulo fiscal  –un aumento deliberado pero temporal del déficit– las economías europeas y estadounidenses seguirán sumidas en la recesión en los siguientes años.
Yo soy de los que piensa que es necesario un estímulo fiscal para recuperarse de la crisis. No creo que la política monetaria, ni aunque sea poco ortodoxa, sea suficiente. Es poca la confianza para que los bancos comerciales creen crédito indispensable a fin de regresar al pleno empleo y al patrón de crecimiento previo a la crisis; por muchos cientos de miles de millones de la moneda que sea que los bancos centrales les proporcionen. Estamos volviendo a aprender que los bancos centrales no pueden crear el nivel de crédito que deseen.
Así pues, como Paul Krugman, Martin Wolf y otros, yo ampliaría los déficits fiscales, en lugar de reducirlos. Soy partidario de esta idea por la vieja razón keynesiana de que estamos padeciendo una carencia de demanda agregada, que el efecto multiplicador es positivo y que la manera más efectiva de reducir la deuda privada y pública en uno o dos años es mediante medidas que estimulen ahora el crecimiento del ingreso nacional.
Sin embargo, el argumento entre los partidarios de la austeridad y los keynesianos sobre cómo estimular la recuperación sostenida se cruza con otro debate. Llanamente, ¿qué tipo de economía posterior a la recuperación queremos? Es ahí donde la economía se convierte en política económica.
Aquellos que piensan que  todo estaba bien en la economía antes de la crisis salvo los créditos irracionales que ofrecían los bancos, están convencidos de que evitar crisis en el futuro demanda solamente una reforma de la actividad bancaria. La nueva ortodoxia reformada es la “regulación macroprudencial” de los bancos comerciales por parte del banco central. Algunos irían más lejos y nacionalizarían los bancos o los dividirían. Pero su horizonte de reforma está igualmente limitado al sector bancario, y pocas veces preguntan qué fue lo que provocó el tan mal desempeño de los bancos.
De hecho, es posible considerar el crédito excesivo bancario como un síntoma de fallas económicas más profundas. El economista Thomas Palley lo percibe como una manera de contrarrestar el crecimiento de la desigualdad de ingresos, en donde el acceso al crédito asequible sustituye la garantía fallida de bienestar de la democracia social. Así pues, las reformas demandan una redistribución de ingresos y riqueza.
Las políticas redistributivas y las orientadas al estímulo se combinan bien porque se esperaría que aumentaran la demanda agregada en el corto plazo (debido a una menor tendencia de las familias de bajos ingresos al consumo) y minimizaría la dependencia de la economía en el endeudamiento financiero en el largo plazo. El perjuicio inicial de la confianza del sector empresarial provocado por impuestos más altos sobre la riqueza se equilibraría con la perspectiva de un consumo global mayor.
Otros argumentan que deberíamos tratar de reequilibrar la economía no solo entre riqueza y pobreza, sino entre consumo de energía y ahorro de energía. La premisa de la agenda ambiental económica es que hemos llegado a los límites ecológicos de nuestro actual modelo de crecimiento, y que necesitamos encontrar maneras de vivir con un menor uso de fuentes de energía no renovable.
Por ello, las políticas de estímulo deberían estar orientadas a fomentar no solo la demanda per se, sino también a impulsarla, pero de forma respetuosa con el medio ambiente. Por ejemplo, los ecologistas son partidarios de un transporte municipal gratis en las ciudades más importantes. En general, señalan que necesitamos más empeño no más autos, por lo que los fondos de los programas de estímulo deberían destinarse a la salud, educación y la protección del medio ambiente.
La verdad es que cualquier política de recuperación impulsada por aspectos fiscales está destinada a tener implicaciones reformistas. Por esta razón, los partidarios de la austeridad están en contra de ella y porque incluso aquellos que aceptan el supuesto teórico de un programa de estímulo insisten en ponerla en  aplicación únicamente mediante la política monetaria.
Reequilibrar la economía mediante un menor consumo de gas y un mayor ahorro de energía –y de menor consumo privado a más de tipo público– acabará finalmente por alterar los fines de la política económica. Maximizar el crecimiento del PIB dejará de ser la prioridad número uno, en cambio, será algo que podríamos llamar “felicidad” o “bienestar” o “buena vida”.
El supuesto radical es que la economía previa a la crisis estalló no por errores evitables en el sector bancario, sino porque el dinero se había convertido en el único árbitro de valor. Así pues, debemos ser decisivos en la búsqueda de la recuperación, pero no de una manera en la que solamente se reproduzcan las fallas estructurales del pasado.
Como lo ha señalado acertadamente Dani Rodrik: “si la economía consistiera meramente en la maximización de los beneficios, sería solo otra forma de llamar a la administración de empresas. Es una disciplina social y la sociedad tiene otras formas de contabilizar los costos además de los precios del mercado.”
Traducción de Kena Nequiz




¿Y si el mundo fuera operado como una aerolínea?

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Por SCOTT MCCARTNEY


Imagine que las aerolíneas también operaran restaurantes. Viviríamos en un mundo en que medio sándwich, el equivalente a un boleto de ida, podría costar el doble que uno entero.
La forma de hacer negocios de las aerolíneas es muy peculiar. Pocos sectores tienen tantas reglas y restricciones, impuestos y tarifas, frustraciones y interrupciones. Tampoco es fácil encontrar otras industrias donde los precios varíen tan a menudo. Y es raro hallar una empresa que cobre a sus clientes multas de cientos de dólares.
¿Por qué hay tantas diferencias? Las aerolíneas afrontan desafíos únicos, como la facilidad de comparar precios a nivel mundial, altos costos de equipamiento, complicados contratos laborales, la vulnerabilidad a los precios del petróleo y estrictas regulaciones gubernamentales. Y casi todo sucede a la intemperie, sin importar cómo está el clima.
Además, el negocio se ha vuelto mucho más complejo en los últimos años. Se han ensayado estrategias simplificadas de precios, pero han fracasado, mientras que las tarifas y multas que generan ingresos han ido en aumento. "Es un negocio realmente complicado", dijo R. John Hansman, director del Centro Internacional para el Transporte Aéreo del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT). "Hay tanto que depende de tantas cosas más allá de su control", explica.
La operación está tan interconectada que un vuelo retrasado puede atrasar a otros tres o cuatro. "Alguien se equivoca con un sándwich, pero eso arruina a otros 40 sándwiches", indicó Hansman.
La estrategia de precios de las aerolíneas enerva a los pasajeros, pero genera envidia en otros sectores. A muchas empresas les gustaría segmentar a sus clientes y ofrecer precios distintos en función de su capacidad de pago, sostiene Jan Brueckner, economista de la Universidad de California en Irvine. Las tiendas de alimentos utilizan cupones de descuento, pero las aerolíneas han llevado este modelo a un extremo. "Es como si los precios de los cereales cambiaran hora por hora en los estantes de la tienda", puntualizó Brueckner.
¿Y si así fuera? Decidimos como experimento crear un universo alternativo gestionado por las aerolíneas.
Tienda de sándwiches Alas
Los precios suben cerca del mediodía, cuando se acerca la hora de almuerzo y aumenta la demanda. Puede costar más producir un sándwich de carne que de atún, pero si los ejecutivos del banco de enfrente prefieren el atún, será el más caro del menú.
Alas sigue de cerca a la competencia. Si la tienda de al lado dejó de ofrecer mortadela, entonces su precio subirá al doble rápidamente.
Sitio de compras en línea Airmazon.com
El minorista de Internet emplea una flotilla de computadoras para fijar el precio de un par de jeans. Los que se compraron y se usaron un martes y miércoles en febrero suelen ser los más baratos. Los que se compraron como un regalo en diciembre cuestan más. Si quiere usar los jeans enseguida, su precio puede ser 10 veces mayor que si los compra con 30 días de antelación. Cualquier ítem adquirido con un descuento no podrá devolverse, a no ser que pague una tarifa de US$200.
Airmazon tiene un programa de fidelidad de clientes donde los puntos se pueden canjear por mercadería, pero le conviene más hacerlo durante los meses de menores ventas.
Si Airmazon se retrasa en la entrega de su pedido, la empresa no se hará responsable si fue culpa del tiempo o el tránsito. Si sus jeans no llegan debido a un problema dentro del control de Airmazon, la compañía le prestará pantalones de ejercicio.
Hotel L'Aire
Usted reserva una habitación de hotel y recibe cuatro paredes por una noche.
En este hotel, todas las comodidades son a la carta, de modo que los huéspedes sólo pagan por lo que usan. ¿Quiere una cama en su habitación? Cuesta US$50 adicionales por noche. ¿Planea darse una ducha? Hay un recargo por agua caliente de US$15 por una ducha de 10 minutos. Hay un televisor, pero si quiere usarlo puede traer su propio control remoto o alquilar uno por US$3 la noche.
En el hotel L´Aire, reservar una habitación en particular con anticipación le costará US$10. Puede pagar US$10 más por registrarse antes de tiempo. ¿Quiere usar los ascensores prioritarios? Son otros US$10. Hacer el trámite de salida en línea es gratuito, pero si lo atiende un empleado de recepción hay que abonar una tarifa de US$25 por hablar con una persona de carne y hueso.
Equipo de béisbol Los Pilotos
En los partidos de Los Pilotos, el comprador debe asociar un nombre al boleto y no puede cambiarlo. El objetivo es impedir que una persona o empresa compre entradas para toda la temporada —algo que está prohibido— y luego permita que mucha gente distinta las use.
La política de no permitir los cambios de nombre impide que los grupos que hinchas más asiduos al béisbol, o emprendedores con recursos que podrían tratar de controlar el inventario de boletos, compren muchos asientos con descuento por adelantado y luego se los entreguen a otros. (No es una regla inviolable: Los Pilotos, al igual que algunas aerolíneas, cambian los nombres de los boletos, previo pago de una tarifa).
La reventa de entradas para ir a ver a Los Pilotos está estrictamente prohibida. Tampoco se las puede dar a un amigo si no puede usarlos. La boletería de Los Pilotos tampoco permite cambios, a no ser que quiera pagar una tarifa de US$250 por entrada.
De vez en cuando, los jugadores de Los Pilotos llegan tarde a algunos partidos o la lluvia obliga a retrasarlos. No se preocupe: Los Pilotos prometen mantenerlo al tanto, aunque probablemente puede obtener mejor información a través de su smartphone.
Supermercado Precio Completo
Con el fin de atender a más clientes, precio completo, que se especializa en alimentos de primera calidad, acaba de reducir el tamaño de los pasillos entre las estanterías. Eso creó más pasillos y más ingresos por tienda.
Los compradores se quejan de la falta de espacio y Precio Completo recientemente habilitó pasillos más amplios para los clientes que están dispuestos a pagar precios más altos. Los llaman "Turista extra", aunque los pasillos tienen el mismo espacio que cuando la tienda empezó a operar.
La empresa también lanzó una línea de Mercados Precio Completo regionales, locales más pequeños administrados por contratistas. Precio Completo afirma que estas tiendas le permiten a la empresa ofrecer alimentos a comunidades más pequeñas que no son lo suficientemente grandes para instalar toda una tienda Precio Completo. Pero sus clientes se quejan de que los precios son más altos, los pasillos son incluso más estrechos y las bolsas de compras se pierden.
Escuela primaria los Hermanos Wright
Todas las mochilas deben caber en el pequeño casillero provisto por la escuela y deben pesar menos de 11 kilos.
En el caso de que una mochila pese más, se cobrará una tarifa de exceso de peso por la mochila. Si no hay lugar para la mochila, se guardará por separado hasta la última clase del día. Las bolsas de gimnasia pueden guardarse en los casilleros del gimnasio a un precio de US$25 por bolsa, un pago del que el equipo que representa al colegio en torneos interescolares y los estudiantes que tienen un pase de autobús de nivel platino están exentos.
A propósito, a partir del próximo ciclo lectivo, también se empezará a cobrar una tarifa por las mochilas que se guarden en el pequeño casillero.

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