"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

martes, 6 de enero de 2015

"Cuban Americans for Engagement": La política de intercambio entre EEUU y Cuba

NUEVA YORK.- MARÍA ISABEL ALFONSO / CODIRECTORA DE CAFE

El restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU anunciada por el Presidente Barack Obama el pasado 17 de diciembre, a raíz de la liberación de Alan Gross y de los agentes cubanos presos en EEUU, tomó por sorpresa a muchos. Sin embargo, los hechos no derivaron de un vacío. Múltiples voces cubano-americanas venían ejerciendo presión desde el comienzo del mandato presidencial para que así sucediera.

Como co-fundadora de CAFE (Cuban Americans for Engagement), considero pertinente hacer un recuento de lo que nuestra organización aportó a la llegada de este momento, impensable años atrás.

Surgimos de la necesidad de crear una plataforma para aquellos que no se sienten representados por los congresistas y senadores cubano-americanos. Llegamos a las oficinas congresionales y al Departamento de Estado con un mensaje claro: la comunidad cubano-americana no es monolítica y favorece en su mayoría una política de intercambio con Cuba. Intentamos así facilitar una nueva dinámica entre los dos países, basada en los principios de normalización de relaciones comerciales y cooperación diplomática.

Visitamos Washington en abril del 2012, febrero del 2013 y junio del 2014. Contamos con la ayuda logística del Latin America Working Group y de Washington Office on Latin America. Los académicos Wayne Smith, Peter Kornbluh y William LeoGrande ofrecieron igualmente gran apoyo.

Nos reunimos con en el buró “Cuba” y la Subsecretaría de Democracia y Derechos Humanos del Departamento de Estado. Sostuvimos contacto con más de un centenar de miembros del congreso, tanto demócratas como republicanos, entre ellos, los senadores Rand Paul, Jeff Flake, Mike Enzi, Bill Nelson, Tom Udall, Mark Warner, Marco Rubio, y los congresistas Jim McGovern, Sam Farr, Debbie Stabenow, Patrick Leahy y Joe Garcia. De particular importancia fue nuestra colaboración con la oficina del congresista Jim McGovern, uno de los arquitectos y contribuyentes fundamentales al acuerdo logrado entre los dos países.

Nuestra agenda en Washington proponía el restablecimiento de relaciones diplomáticas entre Cuba y EEUU como paso previo al levantamiento del embargo; el fortalecimiento de las relaciones pueblo a pueblo por la simplificación del proceso de obtención de licencias; la exclusión de Cuba de la lista de países terroristas; y necesidad de una solución humanitaria al caso de Alan Gross y los 5 agentes cubanos.

Por lo general, en el Capitolio se recibió con agradecimiento y asertividad el mensaje de que la posición de congresistas y senadores cubano-americanos no tenía ya el respaldo de la mayoría de ciudadanos norteamericanos, ni siquiera de una mayoría de cubano-americana. Nuestros viajes tuvieron el efecto de cortina rompevientos.

Asimismo, visitamos en cada viaje la Sección de Intereses de Cuba en Washington, donde fuimos recibidos por personal diplomático cubano. Se habló de la necesidad de promover en Cuba una visión desprejuiciada hacia la emigración; de la posibilidad para los cubano-americanos y americanos (dado el potencial levantamiento del embargo), de invertir en Cuba y ser parte del proceso de reformas económicas en vigor; y de rebajar el precio de los trámites migratorios, incluyendo el excesivo costo de los pasaportes, entre otros temas. Tenemos la certeza de que el gobierno cubano no fue sordo a muchos de nuestros reclamos y que nuestra opinión fue escuchada en el proceso de gestación de la reforma migratoria de 2013.

En marzo del 2014 realizamos en Miami la conferencia “Las relaciones Cuba-EEUU en la segunda administración Obama: La comunidad cubano-americana y los cambios en Cuba- Construyendo puentes para mejores relaciones.” La agenda incluyó los temas tratados en los viajes a Washington. Cubierta ampliamente por la prensa local, nacional e internacional, cumplió con el objetivo de socavar el discurso que presentaba a un Miami monolítico y partidario de la política de acoso y aislamiento.

Contamos en ese entonces con la ayuda de las organizaciones ForNorm, Cuba Educational Travel y Generación Cambio Cubano. Participó un variado grupo de cubano-americanos, entre ellos, el ex combatiente de Bahía de Cochinos Tony Zamora, la ex Peter Pan Silvia Whilhem, y directores de prensa independiente en como Miami Álvaro Fernández. De Cuba, asistieron empresarios, blogueros y activistas de la sociedad civil. Por parte de la academia norteamericana, participaron Guillerno Grenier y el politólogo Arturo López-Levy, también de CAFE.

Hicimos una convocatoria amplia a múltiples organizaciones a favor de pasos hacia la normalización de relaciones. De las personas invitadas, sólo dos, ambos miembros del Cuba Study Group no pudieron compartir con nosotros. Carlos Saladrigas se disculpó amablemente por tener una conferencia en Boston, y Ricardo Herrero nos comunicó días antes del evento que no podría ser ponente, pues tal desarrollo perjudicaría a su organización, dado el perfil de nuestros objetivos y planteamientos favorables a la exclusión de Cuba en la lista de países terroristas e inclusivos del tema de una solución humanitaria para Alan Gross y los 5.

Curiosamente, cada uno de los puntos tratados en la conferencia y los viajes fueron parte de la agenda anunciada por el presidente Barack Obama.

Hablamos de temas difíciles, recogidos en numerosos artículos, comunicados y cartas, pero no andamos hoy con secretismos ni falsos estrellatos. Fue un logro de todos, de CAFE y de muchos cubanos anónimos que contribuyeron con fuerzas afines a las de la administración y el congreso, para que el presidente nos sintiera como muro de apoyo y a la vez de protección contra las voces en sordina de los congresistas cubano-americanos. Si fuéramos a pensar en protagonistas, habría que mencionar a aquellos que, en las primeras décadas, cuando intentaron diálogo les contestaron con bombas. A ellos y a nuestro amigo Wayne Smith les hemos rendido honores.

CAFE ha financiado su trabajo con recursos y el apoyo mínimo de una beca privada. Nunca hemos aceptado ni aceptaremos fondos de gobierno alguno. No se puede ser a la vez puente de acercamiento y becario de fondos para la hostilidad.

Por lo pronto, seguiremos aunando esfuerzos con todo aquel que esté dispuesto a trabajar por un futuro mejor para nuestra patria.

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