"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

miércoles, 11 de noviembre de 2015

28 de octubre de 1492: contrasentido de una fecha

Rescatar de las penumbras esa rica

historia aborigen que servirá para enriquecer

nuestra identidad como latinoamericanos

y nos acercará más a los pueblos originarios de la región.


En la nororiental provincia de Holguín sesionó, del 24 al 30 de octubre, la XXI edición de la Fiesta de la Cultura iberoamericana “proyecto integrador, en el cual confluyen eventos teóricos, artísticos, comunitarios y de animación cultural que propician el diálogo, el intercambio y la solidaridad”* …“Holguín deviene sitio apropiado para la celebración porque en Bariay se produjo el encuentro de las dos culturas el 28 de octubre de 1492;”

El propio 28 de octubre, alrededor de las 8 de la mañana, en el programa Haciendo Radio que transmite la emisora Radio Rebelde, el reporte de su corresponsal en Holguín refiere acerca de la celebración que tendría lugar esa mañana en Bariay, por el encuentro de dos culturas, y donde se tomaría vino y comería casabe.

Al parecer retrocedemos en el tiempo y volvemos a los debates sobre el medio milenio en 1992 cuando se pretendió, a través de una propuesta española respaldada por algunos gobiernos de nuestra región, que la Organización de Naciones Unidas declarara esa fecha como “Año Internacional del descubrimiento de América”. Según el colega Felipe de Jesús Pérez Cruz las protestas de los pueblos y movimientos indígenas lo refutaron con la demanda de de un “Año Internacional de los Pueblos Indígenas. El debate llevó al repliegue de esa idea por el de “encuentro de dos mundos” a la que se le añadió también la de “encuentro de culturas”

La resolución de Encuentro de dos Mundos presentada en la UNESCO en octubre de 1988 por la delegación mexicana fue aprobada por unanimidad, y llamaba a los estados miembros a compartir la conmemoración con el postulado “de que a partir del 12 de octubre de 1492, todos los habitantes del planeta comenzaron a entrar en contacto y a abrir las puertas a nuevas y fecundas formas de acercamiento multilateral.” Obviando, según Pérez Cruz, obviando el carácter mercantil de esa aventura y el verdadero holocausto que de ella se derivó.

En un comentario anterior escribí sobre lo que, personalmente considero, podemos justipreciar como positivo de la llegada de Colón a este hemisferio al establecer esta ruta que resultó en numerosos intercambios trasatlánticos, pero que en ambas orillas oceánicas las brutalidades cometidas por aquellos invasores ávidos de riquezas cercenaron los anhelos y las vidas de millones de personas.

Hace mucho tiempo que venimos clamando porqué en el contexto cubano se desarrolle extensiblemente el pensamiento de-constructor del benévolo mito colonizador del encuentro de civilizaciones, del encuentro de dos culturas. Mito que nos separa notablemente de nuestras raíces culturales milenarias y del resto de los pueblos originarios de nuestra región.

Principio del formulario

En octubre del año 1492 quedó materializado para la historia de la humanidad uno de los hechos históricos, culturales, económicos y científicos más significativo de todos los tiempos, por el choque de las culturas del Nuevo y Viejo Mundo. 

No podemos obviar que Colón viene guiado a Cuba por la grandeza y el oro y perlas que los nativos de Guanahaní le habían relatado, como escribió en su diario de navegación.

Así comienza a concretarse sobre el Caribe la sombra de la conquista y el preludio de destrucción de nuestro patrimonio cultural y ecológico pues el mismo Colón escribió a los Reyes Católicos, sobre su gran sorpresa ante las múltiples riquezas de la isla, y el número de las posibilidades económicas que entrañaría para la Corona el dominio y la cristalización de estos pueblos.

El mal llamado descubrimiento de América fue una empresa que derivó en la destrucción de las civilizaciones americanas, pues como el fraile Bartolomé de las Casas expresó: Iban con la cruz en la mano y una sed insaciable de oro en el corazón. 

Bariay no simboliza el inicio de nuestra historia, como muchos especialistas consideran. Bariay marca una nueva época de nuestra historia, pues desde miles de años atrás ya Cuba estaba habitada por seres humanos, marca el inicio de una larga historia caracterizada por la mezcla biocultural de aborígenes, españoles y africanos entre otros componentes étnicos que conformaron ese conocido ajiaco que expresa nuestra nacionalidad e identidad cultural. Bariay es el origen de la lucha y cultura de resistencia contra el usurpador.

Como destacaron Robaina Jaramillo, Celaya González y Pereira Pereira “…todavía en la actualidad no somos capaces de revelar en nuestras definiciones –o intentos de ellas- una propuesta de identidad en la que el patrimonio indígena cuente, más allá de cualquier subjetividad científica, como una realidad factual portadora de una percepción y de una autoconciencia propias en términos de continuidad y permanecía del proceso histórico.”…”En síntesis, lo acertado sería acercarnos a un nosotros actual desde el (re)conocimiento de un pasado remoto, para aportar al debate público lo que aún se mantiene incompleto.”



Antonio J. Martínez Fuentes
Lawton, La Habana.
8 de noviembre de 2015.


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