"De pensamiento es la guerra mayor que se nos hace: ganémosla a pensamiento" José Martí

jueves, 26 de enero de 2017

Declaración Especial sobre la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos de América contra Cuba

El más enérgico rechazo a las medidas económicas coercitivas no sustentadas en el Derecho Internacional, incluidas todas aquellas acciones unilaterales aplicadas por motivos políticos contra países soberanos, como el bloqueo económico y financiero que sufre Cuba, signó una Declaración Especial en la jornada oficial de la V Cumbre de la Celac

Juventud Rebelde 
26 de Enero del 2017 3:31:46 CDT

Las Jefas y los Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina y el Caribe, reunidos en Punta Cana, República Dominicana, en ocasión de la V Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el 25 de enero de 2017:

Reafirmando su más enérgico rechazo a las medidas económicas coercitivas no sustentadas en el Derecho Internacional, incluidas todas aquellas acciones unilaterales aplicadas por motivos políticos contra países soberanos, que afectan el bienestar de sus pueblos y están concebidas para impedirles que ejerzan su derecho a decidir, por su propia voluntad, sus propios sistemas políticos, económicos y sociales;

Reiterando su enérgico rechazo a la aplicación de leyes y medidas contrarias al Derecho Internacional como la Ley Helms-Burton, incluyendo sus efectos extraterritoriales y exhortando al Gobierno de los Estados Unidos de América a que ponga fin a su aplicación;

Recordando que desde 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha solicitado en 25 resoluciones la necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto a Cuba por el gobierno de los Estados Unidos de América y destacando el apoyo de 191 de los Estados Miembros de las Naciones Unidas a la más reciente Resolución A/RES/71/5, aprobada el 26 de octubre de 2016;

1. Saludan las iniciativas impulsadas para avanzar en los vínculos bilaterales entre Cuba y los Estados Unidos de América;

2. Instan al Presidente de los Estados Unidos de América, a adoptar todas las medidas que estén dentro de sus facultades ejecutivas para modificar sustancialmente la aplicación del bloqueo contra Cuba, y al Congreso de ese país a proceder a su eliminación;

3. Reiteran que dicho bloqueo es contrario a los principios de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional;

4. Reiteran, asimismo, su más profunda preocupación y su rechazo a la dimensión extraterritorial del bloqueo, así como a la persecución a las transacciones financieras internacionales de Cuba, lo que es contrario a la voluntad política de la comunidad internacional;

5. Solicitan al Gobierno de los Estados Unidos de América el cumplimiento de las sucesivas resoluciones aprobadas por la Asamblea General de las Naciones Unidas y que atienda a los reiterados llamados de la comunidad internacional para poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero que mantiene contra Cuba, que es contrario al Derecho Internacional, causa daños cuantiosos e injustificables al bienestar del pueblo cubano.

Punta Cana, 25 de enero de 2017

miércoles, 25 de enero de 2017

Foto oficial de presidentes en cumbre de Celac sin Raúl Castro

Con las bromas de Rafael Correa, la ausencia de Raúl Castro y más de una hora de retraso, los presidentes que asistieron a la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) quedó capturada la

25/01/2017 01:42 PM - Natalí Faxas

Con las bromas de Rafael Correa, la ausencia de Raúl Castro y más de una hora de retraso, los presidentes que asistieron a la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) quedó capturada la foto oficial del evento.

Daniel Ortega rompió el protocolo de chacabana blanca que vistieron los mandatarios. Y el presidente Correa rió y bromeó, en varias ocasiones, una de ellas con su homólogo bolivariano, Evo Morales, por la chacabana blanca que traía, y no la chaqueta con tejidos andinos que lo caracteriza.

En primera fila estaban los presidente Evo Morales, de Bolivia; David Granger, de Guyana; Salvador Sánchez Cerén, de El Salvador, Danilo Medina, de República Dominicana, Rafael Correa, de Ecuador y Gaston Browne, de Antigua y Barbuda.

La fotografía oficial estaba pautada para realizarse a las 11:30 de la mañana. Los periodistas fueron trasladados al salón donde se realizarían las imágenes antes de las 11:15 y fue después de las 12:30 que los mandatarios llegaron al salón. Se dijo que este retraso se produjo porque “había un tranque” en un tema relacionado con Venezuela y la reunión de presidentes y cancilleres se extendió más tiempo.

En esta V Cumbre que termina hoy con el traspaso de la presidencia Pro Tempore de CELAC de República Dominicana a El Salvador. En el evento asisten 10 presidentes de los 33 países que componen la Comunidad.

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Nunca ha sido más necesario marchar efectivamente por el camino de la unidad

Texto íntegro del discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la república de Cuba, en la V Cumbre de la CELAC



25 de enero de 2017 16:01:32

Foto: República Dominicana, Presidencia de la


Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la república de Cuba, en la V Cumbre de la CELAC, en Punta Cana, República Dominicana, el 25 de enero de 2017, “Año 59 de la Revolución”.

(Versiones Taquigráficas - Consejo de Estado)

Estimado presidente Medina;

Estimadas Jefas y Jefes de Estado o de Gobierno de América Latina y el Caribe;

Distinguidos Jefes de Delegaciones e invitados:

En la Cumbre que dio vida a esta Comunidad, en Caracas, en 2011, expresamos la convicción de que “la unidad e integración política, económica, social y cultural de América Latina y el Caribe constituye (…) una necesidad para enfrentar con éxito los desafíos que se nos presentan como región”.

Nunca ha sido más necesario marchar efectivamente por el camino de la unidad, reconociendo que tenemos numerosos intereses en común. Trabajar por la “unidad en la diversidad” es una necesidad impostergable.

Para alcanzarla, se requiere un estricto apego a la Proclama de la América Latina y el Caribe como Zona de Paz, firmada por los Jefes de Estado y Gobierno en La Habana en enero de 2014, en la que nos comprometimos “con el estricto cumplimiento de su obligación de no intervenir, directa o indirectamente, en los asuntos internos de cualquier otro Estado,” y a resolver las diferencias de forma pacífica, así como a “respetar plenamente el derecho inalienable de todo Estado a elegir su sistema político, económico, social y cultural”. 

Para ello, es indispensable que todos los miembros de la comunidad internacional respeten plenamente los postulados de la Proclama en sus relaciones con los países de la CELAC.

Sería deseable que el nuevo gobierno de Estados Unidos opte por el respeto a la región, aunque es preocupante que haya declarado intenciones que ponen en riesgo nuestros intereses en las esferas del comercio, el empleo, la migración y el medio ambiente, entre otras.

Por tanto, es imprescindible establecer cursos de acción comunes y hacer más efectiva la gestión de la CELAC.

Por otra parte, un retorno del neoliberalismo incrementaría la pobreza y el desempleo, agravando así las condiciones sociales en la América Latina y el Caribe.

Señor Presidente:

Reiteramos nuestro apoyo al pueblo y gobierno venezolanos en la defensa de su soberanía y autodeterminación ante las acciones contra la Revolución Bolivariana.

Seguiremos contribuyendo en la medida de nuestras posibilidades a la implementación del Acuerdo Final de Paz entre el Gobierno de Colombia y las FARC-EP y apoyando las conversaciones de paz con el ELN.

Reafirmamos que el pueblo de Puerto Rico debe ser libre e independiente; continuaremos apoyando los reclamos de Ecuador ante la negativa de las trasnacionales a reparar los graves daños ambientales en la Amazonía; rechazamos la manipulación política contra el gobierno boliviano y los intentos de desestabilizar el país; felicitamos al presidente Daniel Ortega por su reciente reelección al frente de Nicaragua y también a la vicepresidenta Rosario Murillo.

Reiteramos nuestro rechazo al golpe de estado parlamentario-judicial perpetrado en Brasil contra la presidenta Dilma Rousseff, a la que expresamos nuestra solidaridad, al igual que al expresidente Luis Inácio Lula da Silva.

Confirmamos el apoyo de Cuba a las hermanas naciones caribeñas ante los intentos de privarles del acceso a recursos financieros, en el enfrentamiento al cambio climático, y en su reclamo legítimo de reparación por los daños del colonialismo y la esclavitud.

Reiteramos nuestro aliento a los esfuerzos de la República Argentina para recuperar las Islas Malvinas, las Georgias del Sur y las Sandwich del Sur.

Estimado Presidente:

Deseo expresar la voluntad de Cuba de continuar negociando los asuntos bilaterales pendientes con Estados Unidos, sobre la base de la igualdad, la reciprocidad y el respeto a la soberanía y la independencia de nuestro país, y de proseguir el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés común con el nuevo gobierno del presidente Donald Trump.

Cuba y Estados Unidos pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambos países y pueblos, pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia.

El bloqueo económico, comercial y financiero persiste, lo que provoca considerables privaciones y daños humanos que lesionan gravemente nuestra economía y dificulta el desarrollo.

Pese a ello, continuamos enfrascados en la actualización de nuestro modelo económico y social y seguiremos luchando por construir una Nación soberana, independiente, socialista, democrática, próspera y sostenible.

Quisiera expresar mi profundo agradecimiento al presidente Danilo Medina por su sentido homenaje de recordación al Comandante en Jefe de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, en el acto inaugural de esta Cumbre, así como a todos aquellos que nos enviaron sus condolencias y mensajes de solidaridad.

Permítame, para concluir, agradecerle a usted y al pueblo dominicano por la hospitalidad y cálida acogida y felicitarlos por la labor desempeñada al frente de la Presidencia Pro Témpore de la CELAC; y al mismo tiempo manifestar nuestro compromiso de apoyo y solidaridad a El Salvador y a su presidente Salvador Sánchez Cerén, en su gestión al frente de la Comunidad durante el 2017.

Muchas gracias (Aplausos).

JOEL BOTÓN DORADO GOT TALENT ESPAÑA 24-1-2017 (MAGIA NUNCA VISTA)

Semillas son claves para mejorar producción de frijoles en Cuba


El Ministerio de la Agricultura busca incrementar las producciones de frijol con el propósito de cubrir las demandas de la población y bajar los altos precios del alimento en los mercados de oferta y demanda.



La productora Iraida Semino recolecta habichuelas (Phaseolus vulgaris) en la finca La Maravilla perteneciente a la Cooperativa de Créditos y Servicios Fortalecida Roberto Negrín González, en Punta Brava, en el municipio de La Lisa, en la periferia de la capital de Cuba. Foto: Jorge Luis Baños/IPS

LA HABANA, (IPS) – “Hay que tener buenas y variadas semillas para probar cuál se adapta mejor en cada suelo”, asegura el productor Rubén Torres, que en su finca en el centro de Cuba obtiene de forma orgánica cada año alrededor de 1,6 toneladas de frijoles entre otros alimentos.

La importancia que atribuye el campesino, de 71 años, a la semilla para que el agro logre cubrir la demanda local de la legumbre coincide con la valoración de investigadores consultados por IPS, que proponen incentivar el mejoramiento genético y la explotación en los campos de otros tipos de leguminosas.

Después de dos décadas de selección, Torres cultiva para vender cuatro variedades de frijol negro, otras tantas de rojo y una de blanco. “Y tengo en varios surcos otros ocho cultivares (variedades) para el consumo familiar y la realización de investigaciones científicas”, detalló a IPS.

Enclavada en una zona ganadera en la periferia de la ciudad de Santa Clara, a 268 kilómetros al este de La Habana, la parcela de Torres resulta singular porque destina la mayoría de sus 17 hectáreas al cultivo de frijol y arroz, los dos rubros básicos en la dieta de los 11,2 millones de habitantes de esta nación del Caribe insular.

Baños de Marrero, como se llama la finca familiar, está cubierta además por aguacateros, cocoteros y sembradíos de maíz y tomates. Otros espacios son cubiertos por semilleros y algunos grandes repositorios urgidos de reparación, donde Torres produce 20 toneladas de fertilizante ecológico a partir del humus de lombriz.

“Los campesinos van a sembrar y muchas veces no tienen semilla. Por eso siempre regalo de las mías a quien las necesita. Sin una semilla de calidad, no se triunfa”, afirmó este participante en el Programa de Innovación Agropecuaria Local (PIAL), que desde 2000 promueve el empoderamiento campesino en 45 de los 168 municipios del país.

A su juicio, “existe una empresa estatal que vende semillas pero para obtener buenas de verdad debe garantizarlas el propio campesino”.

Con apoyo de la cooperación suiza y la coordinación del estatal Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas, el PIAL comenzó enseñándoles a familias campesinas del occidente cubano a obtener y seleccionar sus propias semillas y se expandió hasta promover hoy la participación femenina y juvenil en la rama agropecuaria.

“Realmente sin semillas de alta calidad, no se pueden lograr avances en la productividad”, indicó a IPS el agrónomo Tomás Shagarodsky, sobre un aspecto clave para elevar los rendimientos del frijol, el tipo de legumbre que más se cosecha en Cuba aunque existe potencial para producir muchas más.


Tomás Shagarodsky, investigador del Instituto de Investigaciones en Agricultura Tropical “Alejandro de Humboldt”, subraya que Cuba puede y requiere producir más variedades de legumbres además de frijoles y garbanzos.Foto: Jorge Luis Baños/IPS

Como parte de las reformas en la agricultura, el sector incentivó en 2008 el cultivo del frijol en busca de incrementar la superficie dedicada a su explotación en las diversas formas productivas, que son granjas estatales, cooperativas y pequeños productores privados.

Entre 2009 y 2014, el país sembró como promedio 126.650 hectáreas anuales de la leguminosa, en las que obtuvo un promedio de 118.830 toneladas. En el pasado reciente como 1996, los campos frijoleros cubrían apenas 38.000 hectáreas y rendían 9.000 toneladas al año.

América Latina, la potencia frijolera

Cultivados en todo el planeta, los países de América Latina cubren más de 45 por ciento de la producción mundial, según datos de la FAO.
El azote de la sequía en los últimos años afecta los rendimientos de las cosechas frijoleras, que son un productos básico de la economía y dieta campesina en la región.
Estudios arqueológicos revelan que el fríjol es originario del continente americano, con evidencias que datan de 5000 a 8000 años. México y Perú se disputan ser el lugar de origen de esta legumbre.

Ahora, el Grupo Agroindustrial de Granos, perteneciente al Ministerio de la Agricultura, persigue incrementar anualmente entre 15 y 20 por ciento las producciones de frijol, en busca de cubrir las demandas de la población y bajar los altos precios del alimento en los mercados de oferta y demanda.

“Cuba tiene hoy cultivos extensivos de frijol pero no alcanza sus potenciales de rendimiento”, explicó Shagarodsky.

Para lograr mejores cosechas, precisó que el rubro debe solucionar “problemas estructurales” como escasez de recursos, mano de obra, equipamiento y trabas a las fuerzas productivas, y otros más complejos relacionados con el cambio climático y la poca disponibilidad de agua.

En ese sentido, el agrónomo e investigador del estatal Instituto de Investigaciones en Agricultura Tropical “Alejandro de Humboldt” (Inifat), que continúa la labor de la primera institución científica de la agricultura cubana, remarcó una debilidad sobre la que se habla poco.

“Hacen falta profesionales jóvenes dedicados al mejoramiento”, apuntó, en la sede patrimonial del Inifat, ubicada en el asentamiento de la periferia capitalina de Santiago de las Vegas.

“Se ha reducido la base de mejora porque los mejoradores que hacían estos trabajos se han jubilado, otros han muerto o se han ido”, lamentó Shagarodsky, entre las paredes despintadas y bajo los techos deteriorados del centro. “Hay que cambiar eso y brindar salarios más atractivos”, propuso.

En colecciones vivas y cámaras refrigeradas, el Inifat conserva la mayor cantidad de los recursos genéticos de Cuba. En su banco de germoplasma guarda 3.250 accesiones de las 18.433 custodiadas en toda la red nacional de instituciones con esta misión. Las leguminosas constituyen 46 por ciento de los recursos preservados por el Inifat.


Semillas de diferentes variedades de frijol son conservadas en el banco de germoplasma del Instituto de Investigaciones de Agricultura Tropical, en Cuba, al igual que de otras leguminosas. Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La entidad resguarda 1.465 variedades de leguminosas, entre otras de frijol, gandul (Cajanus cajan), maní, garbanzo, soya, lenteja, guisantes y habichuelas (Phaseolus vulgaris), conocidas también como vainitas o chauchas.

Por la relevancia de su trabajo, el Inifat fue la sede escogida en diciembre para cerrar en este país caribeño las actividades por el Año Internacional de las Legumbres, como fue declarado 2016 por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Theodor Friedrich, el representante en Cuba de la FAO, remarcó en ese encuentro que las legumbres tributan en dos sentidos a la seguridad alimentaria: tienen alto valor proteico y abonan de manera natural los suelos con nitrógeno.

Recordó, además, que “la siembra de leguminosas es la única forma de darle este elemento al suelo (nitrógeno) sin acudir al abono. Y tienen importantes propiedades nutricionales”, como cero colesterol y gluten, alto contenido de hierro, cinc y de nutrientes.

Por esas y otras razones, la FAO apoya su cultivo en las provincias occidentales de Pinar del Río y Artemisa, en un proyecto que hasta 2018 pretende fortalecer las capacidades locales para producir de forma sostenible granos básicos biofortificados y adaptados al cambio climático, entre ellos varios tipos de legumbres.

“Nosotros comemos todos los tipos, desde frijoles hasta garbanzos y lentejas. Para el niño son muy importantes porque pertenecen a las llamadas proteínas vegetales”, contó a IPS la trabajadora por cuenta propia Misalis Cobo, que vive sola con su hijo de seis años, en el municipio capitalino de Cerro.

“Consumimos los frijoles de la cuota (cartilla de racionamiento) y las otras las compro en los mercados y las tiendas”, detalló la mujer de 37 años. “Yo puedo afrontar esas compras aunque son caras porque me rinden mucho. Somos solo el niño y yo. Pero para las familias grandes y con bajos recursos resultan caros”, valoró.

Cada persona recibe una pequeña cuota mensual del grano a precios subsidiados por la cartilla de racionamiento, pero para poner la mesa durante todo el mes las familias deben comprar más frijoles y otras legumbres en los mercados agropecuarios estatales, privados y tiendas de alimentos importados.

Los precios oscilan entre 0,50 centavos de dólar hasta 1,20 dólares por medio kilogramo de legumbres, en un país donde el salario promedio equivale a 23 dólares mensuales en el sector estatal, el gran empleador cubano.

Minuto a Minuto: Detalles de la V Cumbre de la Celac

25 enero 2017 


Sesiona V Cumbre de la Celac. Foto: @MIREXRD/ Twitter.

La recién inaugurada V Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) tiene hoy un intenso programa, que Cubadebate informa minuto a minuto.

En República Dominicana, país que acoge este evento de concertación y diálogo político, se encuentra varios jefes de Estado como el presidente de Cuba, Raúl Castro Ruz, el venezolano Nicolás Maduro, el boliviano Evo Morales, el ecuatoriano Rafael Correa, el nicaragüense Daniel Ortega, el colombiano Juan Manuel Santos y el líder de la nación sede, Danilo Medina, entre otros. Además, participan varios vicepresidentes y los cancilleres de los países miembros.

En el día se debate sobre temas como emigración, comercio, empleo, integración, desarme nuclear, economía, narcotráfico y seguridad mundial. La posición del bloque al respecto de dichos asuntos se emite en la Declaración de Punta Cana. También se presentan 19 declaraciones especiales, entre ellas dos de Cuba: una sobre el bloqueo que impone Estados Unidos a la Isla y otra sobre la devolución de la Base Naval de Guantánamo, territorio que ocupa de manera ilegal el gobierno de ese país norteamericano.

Cuando la víctima no es la víctima.

Por Iroel Sánchez 25 ENERO, 2017 

“Soy la víctima”, dice el victimario de tanta verdad. “Una jauría con hambre atrasada” persigue, según él mismo, al muchas veces lobo de quienes no abandonan la institucionalidad. “Fuerzas oscurantistas” lo quieren eliminar, afirma el autor de frases como: “Es importante ir marcando a cada uno de los escribas para no dejarnos engañar. Ya conocemos a uno pero vendrán otros, recordemoslos.” (sic)

“Me hacen guerra sucia”, grita el promotor de entrevistas apócrifas suscritas por anónimos autores. Sin embargo, a la víctima nunca le han hecho un clon de su blog, le han hackeado sus correos electrónicos, o le han duplicado sus cuentas en en Twitter y Facebook, ni le han cerrado su perfil en una red social, tampoco “ciberguerreros” lo han amenazado con llevarlo a un tribunal. Esa es la “guerra limpia” que nos toca enfrentar. 

Pero veamos de esta extraña víctima algo de su trayectoria limpia y también ejemplar, si no son actos de “guerra sucia”, no sé qué serán:

  • La víctima miente sobre el Presidente del país, Comandante en Jefe Fidel Castro, quien respondió y le llamó “el más mentiroso“. Pero la víctima ahí siguió, mintiendo. 
  • La víctima miente sobre la revista Temas y su director, Rafel Hernández, le responde, llamando su trabajo “intento de desnaturalización y tergiversación”. Pero la víctima ahí siguió, mintiendo. 
  • La víctima miente sobre el director de la revista La Calle del medio, Enrique Ubieta, y este le responde que “o no leyó nada o no sabe leer, o manipula a su antojo lo leído”. Pero la víctima ahí siguió, mintiendo. 
  • La víctima miente sobre una huelga de hambre que nunca existió y terminó siendo conocida como “la huelga del aguacate”, la televisión cubana lo desmintió. Pero la víctima ahí siguió, mintiendo. 
  • La víctima miente sobre un joven que según él “no entendía que se le prohibiera visitar el lugar donde cayó el Che en Bolivia”: La realidad lo desmintió: el joven de marras ha dado la vuelta al mundo pagado por potencias extranjeras aunque aún no ha puesto un pie en el altiplano de los quechuas y los aymaras. Pero la víctima ahí siguió, mintiendo. 
  • La víctima mintió sobre la delegación de la sociedad civil cubana que fue a la Cumbre de las Américas en Panamá, varios de sus integrantes lo desmintieron, incluyendo líderes de importantes organizaciones cubanas como el entonces Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, Yosvani Montano. Hubo un rico debate en que la víctima se hizo la víctima y ahí siguió, mintiendo. 
  • La víctima mintió sobre el coordinador de la organización de solidaridad Cuba Sí, Justo Cruz, y este lo desmintió a través de una enérgica “Carta abierta“. Pero la víctima ahí siguió, mintiendo.
  • La víctima mintió sobre la asistencia del Vicepresidente cubano, Miguel Díaz Canel a una reunión de la Unión de Periodistas y otros temas relacionados con esa organización, la Vicepresidenta de ese gremio, Aixa Hevia, lo desmintió,una vez más la víctima se hizo la víctima y ahí siguió, mintiendo. 
  • La víctima anunció el regreso de 35 000 delincuentes deportados desde Estados Unidos a raíz de los nuevos acuerdos migratorios entre ese país y Cuba. El subdirector de América del Norte de la cancillería cubana, Gustavo Machín, lo desmintió en la televisión. Es la más reciente, no la última, de las mentiras de la víctima. 
Hay mucho más, se trata solo de una pequeña selección de las ocasiones en que la víctima ha victimizado la verdad, muy lejos del periodismo de “argumentos y propuestas” que dice defender. 

La víctima denuncia que un “ejército de ciberguerreros no puede alcanzarnos así que presiona a las autoridades para que nos eliminen” pero lo que se observa a simple vista es lo contrario: “el ejército de ciberguerreros” ataca a “las autoridades” que señalan sus mentiras. Quien no lo crea puede acudir a los ataques recibidos en espacios de Internet por varias de las autoridades mencionadas en la relación anterior cuando han desmentido a la víctima.

Lejos de su patética puesta en escena de un martirio la víctima ahí seguirá, mintiendo, porque en el amarillismo la verdad es algo absolutamente secundario y puede sacrificarse si hacerlo atrae lectores, aplausos y todo eso que la víctima atribuye a sus adversarios -“dinero, excelente conexión ADSL a internet, oficinas, automóviles, gasolina, dólares para viajes al extranjero…”-, revelando torpemente, no los atributos de quienes lo denuncian, sino las motivaciones que le son propias a quien no puede concebir se actúe solo por convicción y apego a la verdad.

martes, 24 de enero de 2017

Donald Trump y el nuevo orden mundial que se avecina



Gabriela Simon, Sin Permiso

Con su orientación nacionalista, Trump abandona las estrategias hegemonialistas de la política estadounidense y deja el camino expedito a quienes estén dispuestos a cargar con responsabilidades globales. Este texto versa sobre las oportunidades y los riesgos que ofrece el cambio que se avecina en la política mundial.

Como muy tarde después de la desaparición de la Unión Soviética, quedó en el aire la cuestión sobre el modo en que los EEUU, la superpotencia sobreviviente, abdicaría y saldría de escena. Había al respecto diversas teorías. La mayoría se inclinaban por los desbordantes déficits económicos de los EEUU, el déficit comercial y el endeudamiento público. Podría ocurrir, según una tesis particularmente estimada, que un buen día esos déficits llevaran a un desplome, en el transcurso del cual el dólar perdería su función de moneda de reserva mundial y los EEUU, su supremacía política planetaria.

O bien, esta otra tesis: en caso de conflicto, Rusia y China podrían lanzar al mercado sus considerables reservas de títulos del Tesoro norteamericano y desencadenar un desplome de los bonos estadounidenses y del dólar.

Nada de todo eso ocurrió. Ni siquiera la grave crisis financiera de 2008 logró afectar a la hegemonía estadounidense. A despecho de una deuda pública rayana en los 20 billones de dólares, los inversores siguieron considerando los bonos del Tesoro norteamericano y el dólar inversiones seguras, particularmente apetecibles en tiempos de crisis.

Con la elección de Donald Trump como nuevo Presidente de los EEUU las cosas están ahora claras. Análogamente a como hizo su otrora contraparte a fines de los años 80, la superpotencia EEUU se despide con una suerte de implosión. Debilitada y dividida internamente como está, no puede ya seguir sus estrategias imperiales. Y como le ocurrió a la Unión Soviética, no hay desplome a la vista que precipite el fin, sino que se trata de un cambio político inesperado que, bien mirado, no resulta en absoluto tan sorprendente.

Decidiéndose por Trump, los electores norteamericanos han sacado el foco de la política estadounidense encumbrada en su papel de dirección global para bajarlo a las llanuras de la sociedad norteamericana, a las realidades menos lustrosas de la vida cotidiana en las regiones económicamente deprimidas y en las comunidades socialmente desarboladas.

Visto así, tiene cierta lógica que también hayan echado por la borda la fe en el progreso y las pretensiones de modernidad y liberalidad con que los EEUU habían fundamentado su papel dirigente y hayan hecho Presidente a un nacionalista reaccionario que promete dar marcha atrás a la rueda de la historia y que en campaña electoral se ciscó a calzón quitado en los valores de la nación norteamericana moderna y globalizada.

La hegemonía global se funda en la capacidad de integrar en el propio poder y en los propios intereses estratégicos a otros Estados de modo tal, que esos Estados vean también en ello ventajas para sí mismos y terminen, más o menos voluntariamente, cooperando. 

Los países industrializados occidentales necesitan mantener su posición hegemónica para asegurarse a escala planetaria el acceso a mercados comerciales, recursos minerales, empresas estatales, tierras fértiles y fuerza de trabajo barata. Por eso en su modelo de dominación las estrategias de libre comercio y permanente apertura de mercados y sociedades a los intereses de los negocios del capital mueble juegan un papel central.

Pero para que ese modelo de dominación funcione, los países industriales rectores tienen que pagar un precio. Los puestos de trabajo se marchan a países con salarios más bajos. Más y más desarraigados procedentes del Sur cruzan hacia el Norte las fronteras en busca de mejores oportunidades vitales. En la campaña electoral estadounidense, esos asuntos jugaron un papel importante, y no sólo para Trump. También el candidato de la izquierda, Bernie Sanders, criticó las estrategias de libre comercio de los EEUU y sus consecuencias para los trabajadores norteamericanos.

Así, por ejemplo, el tratado de libre comercio para América del Norte (NAFTA) suscrito por EEUU, Canadá y México habría costado cerca de 700.000 puestos de trabajo a los EEUU. Desde la incorporación de China a la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 2001, se han perdido más de 2 millones de empleos industriales. Mientras que las grandes empresas estadounidenses pudieron construir y afianzar su papel dirigente a escala planetaria, los trabajadores de su propio país perdieron puestos de trabajo estables y poder de negociación sindical.

A lo que hay que añadir otro efecto lateral indeseado. El conjunto de países en el umbral del desarrollo, señaladamente China, ha conseguido sacar provecho de los mercados mundiales, armar su fortaleza económica y poner en cuestión el dominio global de los países industriales occidentales.

Pronto será China –por su PIB— la mayor potencia económica del mundo. En algunos grandes países en vías de desarrollo los estratos medios han experimentado un auge sin precedentes, mientras que, en cambio, la situación de los trabajadores y de las capas medias bajas en los países industriales hasta ahora dirigentes no mejoró o empeoró. Mientras en los EEUU de la crisis financiera muchas personas de clase media se quedaron sin techo, en China un simple trabajador podía convertirse en multimillonario.

La agenda hegemonial de los EEUU se ve, pues, confrontada, por un lado, con la creciente insatisfacción de los trabajadores y los estratos medios desclasados y, por el otro, con el creciente poder de los países en vías de desarrollo robustecidos económicamente, los cuales pretenden ahora –sobre todo los BRICS: Brasil, Rusia, India, China, Suráfrica— codeterminar las reglas del juego de la economía mundial y sus instituciones.

En ese telón de fondo, la victoria electoral de un político nacionalista como Donald Trump representa un punto de inflexión. Trump ha anunciado en su campaña electoral que los EEUU no seguirán pagando el precio de sus estrategias hegemónicas. Ni pérdida de puestos de trabajo, ni inmigración procedente del Sur, ni transferencias de poder en desfavor de los EEUU.

Trump y el final de un proyecto antidemocrático“Podemos darle la vuelta a todo, y podemos hacerlo rápido”, prometió Trump con la vista puesta en la masiva perdida de puestos de trabajo en industrias tradicionales como el acero y la producción automovilística. Trump quiere “traer de vuelta” los puestos de trabajo y “hacer grande de nuevo a América”.

Para conseguir darle la vuelta a todo, Trump se propone, entre otras cosas, llevar a cabo un giro radical en la política comercial. Un giro que convertiría la actual arquitectura de la política estadounidense de libre comercio en una escombrera.

El Tratado de Asociación Transpacífica (TPP), ya firmado, es según Trump, “un desastre potencial para el país”, razón por la cual quiere rescindirlo desde el comienzo mismo de su mandato. El Tratado de Libre Comercio para América del Norte (NAFTA) –“el peor negocio de todos los tiempos”— deberá ser renegociado. El TTIP, el planeado tratado entre la UE y los EEUU, ha sido discretamente congelado por la UE desde el triunfo electoral de Trump. Contra China procederá Trump con aranceles punitivos y pleitos en la OMC.

Lo cierto es que en nada de lo que se propone puede estar más seguro Trump de que encontrará un amplio apoyo en la sociedad norteamericana. Hasta Hillary Clinton tuvo que distanciase –ya fuera retóricamente— del TPP en la campaña electoral. Dennis Williams, presidente del sindicato obrero automovilístico United Automobil Workers (UAW) –400.000 afiliados—, que apoyó a Clinton en la campaña electoral, ofreció a Trump inmediatamente después de su victoria colaboración en este punto. De modo parecido se manifestó Richard Trumka, jefe de la poderosa federación sindical AFL-CIO.

La perspectiva de un final abrupto del gran proyecto occidental de libre comercio propició desconcierto e inseguridad en el otro lado del Atlántico, no menos que en el otro lado del Pacífico. Porque el TPP y el TTIP eran mucho más que meros tratados de libre comercio. Con ellos quería defender Occidente su poder para determinar las reglas de la globalización.

Los países industriales dirigentes habían venido teniendo cada vez más problemas para imponerse en la OMC. Porque la situación había cambiado fundamentalmente gracias al robustecimiento de países en el umbral de desarrollo como India, China y Brasil. Los países del Sur global tenían ahora, en conjunto, más poder negociador. Les fue, por ejemplo, posible, disponiendo de suficiente personal calificado y de representantes en todas las comisiones de trabajo, observar y percatarse de los distintos riesgos que podían correr. En suma: la OMC se convirtió en una organización relativamente democrática.

Demasiado democrática para el gusto de occidente. La “Ronda de Doha” puesta en marcha por la OMC en 2001 con gran alarde publicitario, y en la que tenía que negociarse un ambicioso programa global de libre comercio, fracasó porque no pudieron ponerse de acuerdo en torno a las propuestas de los países industrializados. Los EEUU pasaron entonces a formar coaliciones con sus partidarios promoviendo los proyectos TTIP y TPP, a fin de poner bajo presión al resto del mundo.

Complementariamente, la UE negoció con Canadá el Tratado CETA. Los Estados africanos y caribeños fueron forzados por la UE a firmar tratados de libre comercio bajo la amenaza de retirarles los beneficios aduaneros para sus exportaciones existentes desde hacía décadas. También con –hasta ahora— tres Estados de la Comunidad andina (Perú, Colombia y Ecuador) logró este tipo de tratado la UE.

Si todos esos tratados entraran en vigor, estaría ya una parte considerable del planeta sometida a un régimen de libre comercio que afecta a ámbitos vitales de prestación de servicios, seguridad alimentaria y acceso a medicamentos, lo que redundaría en el ulterior robustecimiento del poder de las empresas que actúan a escala global frente a los Estados y las sociedades.

El acceso a los mercados de los Estados que no participaran empeoraría notablemente. De modo que incluso Estados ya en el umbral del desarrollo, como India y China, pueden ser presionados para firmar tratados de este tipo o para sumarse a acuerdos ya existentes.

“Nosotros” deberíamos determinar las reglas de juego de la globalización, ha repetido también una y otra vez el gobierno alemán, y no deberíamos dejárselo a “los chinos”. Efectivamente, TPP, TTIP y compañía siguieron desde el comienzo un curso antidemocrático. Se proponían instalar un régimen global de libre comercio contra la voluntad de la mayoría de los miembros de la OMC.

Que ahora precisamente un magnate económico neoliberal como Donald Trump se proponga impedir ese proyecto antidemocrático, parece una ironía de la historia. Pero acaso se trate también de una astucia de la historia. Pues precisamente éste sería el papel que habría tenido que jugar el candidato de la izquierda, Bernie Sanders. Sanders ya había pronosticado acertadamente en 1993 los efectos desastrosos del Tratado NAFTA, y ha convertido la crítica al TPP en uno de los temas importantes de la precampaña electoral Demócrata. Pero fracasó como candidato a Presidente ante Hillary Clinton.

Sanders es sin la menor duda el crítico más solvente y más creíble de la política de libre comercio. Pero, como Presidente de los EEUU, ¿habría podido imponerse con una desviación tan radical de las estrategias hegemónicas de los EEUU? ¿No habría estado en una posición todavía más desventajosa que la de un Barak Obama que tenía tras de sí a todo su Partido?

No es difícil de imaginar la concertada cacería contra un Sanders Presidente a la que se habrían librado Wall Street, los medios de comunicación “respetables”, los Republicanos, el establishment de los Demócratas y el habitual séquito de economistas apoltronados. Se le habría reprochado un vétero-socialismo rancio y tan ajeno a la realidad como cabezonamente dispuesto a arruinar la economía y a poner en riesgo la creación de puestos de trabajo. En caso de que hubiera osado simplemente a rescindir el acuerdo TPP firmado por Obama, se lo habría declarado una peligrosísima amenaza para el conjunto de la economía mundial.

Por loco que ello pueda parecer, lo cierto es que el crudo nacionalista Donald Trump parece ser el hombre adecuado para esta tarea. Tiene con su Partido mayoría en ambas cámaras del Congreso. Con su obstinación, su rudeza, sus deliberados juegos de confusión y su consecuente desprecio por la corrección política, Trump ha demostrado tener una independencia y una fuerza que ya le permitieron imponerse electoralmente a los medios de comunicación y al conjunto del establishment.

Tal vez se necesite a alguien como Trump para sacar a los EEUU de su papel de superpotencia. A alguien que pueda transmitir creíblemente que así les irá mejor a los ciudadanos estadounidenses y que América recuperará su vieja grandeza.

Vuelta a la política clásica de la gran potenciaEn la mentalidad empresarial de Trump, los tratados multilaterales de libre comercio a largo plazo tienen la desventaja de que los EEUU no pueden hacer valer plenamente su poder económico y geoestratégico en cada momento y en cada país concreto, porque quedan atados por acuerdos engorrosamente generales.

Tampoco la política exterior instigadora de cambios de régimen político con la que Obama y sus precursores han intervenido a fuego en guerras civiles interminables ha tenido para las grandes empresas estadounidenses más que una utilidad muy limitada. La estrategia de confrontación con Rusia no fue, desde luego, un buen negocio. Putin no cayó, sino que intensificó su colaboración con China y los otros Estados BRICS, con el resultado final de que los cambios en las relaciones de fuerza global dieron un impulso adicional a los Estados BRICS. Para el mundo norteamericano de los negocios, Trump puede darles probablemente más consiguiendo el acceso a las inmensas riquezas rusas en materias primas a través de una política de acuerdos y cooperación. Para “recuperar la grandeza” de la economía estadounidenses y, con ella, de América, Trump se sitúa en un formato político-mundial más reducido. Se aparta de las estrategias de dirección global y configuración económica del mundo y regresa a la política clásica de gran potencia.

Qué aspecto concreto cobrará esto, está por ver. Lo claro es que Trump no actúa precisamente como alguien inclinado a rehuir los conflictos. Cuando no deja de proclamar que pasará la factura a México por la construcción de un muro fronterizo, eso suena a amenaza de un señor colonial que exige a sus tributarios que pasen por caja. Los países latinoamericanos fuertemente vinculados económicamente a los EEUU son quienes particularmente más razones tienen para temer la política de robustecimiento económico y militar de Trump.

Difícilmente podrá conseguir Trump por esta vía una reversión de las cambiadas relaciones de fuerza globales. Su ruido de sables frente a China, por ejemplo, la amenaza con aranceles punitivos y pleitos en la OMC, no es nada substancialmente nuevo.

Desde la entrada de China en la OMC, los EEUU y la UE han planteado más de 20 pleitos contra China. Nunca han dejado de utilizar el arancel punitivo: contra los neumáticos de automóvil chinos en 2009, contra los tubos de acero chinos en 2010, contra las células solares chinas en 2012: ¡y con tasas de hasta el 250%! Sólo el año pasado, 27 países llegaron a promover un total de 119 causas jurídicas contra las exportaciones chinas. Nada de eso pudo frenar el auge de China y el poderío exportador chino.

Se abre un espacio políticoEn vez de eso, lo que parece anunciarse es un efecto muy distinto e imprevisto de la orientación de Trump hacia una política de gran potencia tradicional. Con su nacionalismo y su rechazo de las estrategias de hegemonía global, Donald Trump abre un espacio político para la configuración de un nuevo orden internacional. Deja la vía libre para quien quiera asumir la responsabilidad global.

Por paradójico que ello pueda sonar, un giro nacionalista inducido por Trump en la política estadounidense ofrece al resto del mundo una oportunidad para configurar más democráticamente el mundo multipolar y enfrentarse conjuntamente a los grandes problemas globales: la regulación de la globalización económica, la defensa global del medio ambiente, la mejora de la situación y de las perspectivas de los 60 millones de refugiados que hay en el planeta, un procedimiento internacionalmente acordado contra el terrorismo islámico radical.

Una anticipación de eso se dio ya antes de la toma de posesión del Presidente electo. En la cumbre climática de Marrakech del pasado noviembre imperaba al comienzo un gran desconcierto tras las elecciones estadounidenses y el anuncio de Trump de que se descolgaría del Acuerdo de París. Hasta que el representante de Pekín anunció que China seguirá colaborando. India, Brasil y Rusia se sumaron, salvando así el encuentro de alto nivel. Erik Solheim, el jefe del programa medioambiental de NNUU, habló entonces de un "nuevo orden mundial general". China y otros países en el umbral de desarrollo habrían “tomado la dirección de la política climática”. 

Qué aportarán China y los otros Estados BRICS a la configuración de las relaciones económicas globales, está por ver. En cualquier caso, hasta ahora, el estilo de los chinos no ha sido el de extorsionar económicamente a otros países y forzarlos a desmantelar aranceles u otros sectores de prestación de servicios básicos para abrirlos a la concurrencia exterior, como, en cambio, sí hizo la “democrática” UE con los Estados africanos. 

China siempre ha apoyado en las organizaciones internacionales las inquietudes del grupo de los 77 en que se han coaligado los países del Sur global. Cuando Argentina fue atacada hace un par de años por los fondos buitres norteamericanos quedando insolvente, fueron los chinos quienes la ayudaron a llegar a fin de mes con generosos créditos y permutas de divisas, mientras que el ministerio estadounidense de finanzas intervino a favor de los fondos buitres.

Los Estados BRICS vienen exigiendo desde hace mucho tiempo una modernización de los organismos de NNUU y –por ejemplo en el caso del FMI y del Banco Mundial— su democratización. Son, una vez más paradójicamente, países gobernados no democráticamente como China y Rusia los que quieren regular democráticamente la globalización, mientras que los representantes de Occidente, que siempre presumen de “valores occidentales”, se aferran a escala global a estructuras antidemocráticas.

Un nuevo comienzo democrático de la política mundial no sólo desequilibraría la balanza del poder a favor de los países ya en el umbral del desarrollo. También los países del Sur dispondrían de mejores oportunidades para hacer que pesaran más sus inquietudes –seguridad alimenticia, protección medioambiental, asistencia sanitaria básica— que la libertad del comercio y de los inversores. Se discutiría abiertamente en los organismos internacionales sobre la configuración de la globalización, lejos de esas negociaciones secretas del TTIP, del TPP o del CETA, en las que los intereses de las grandes empresas globalizadas pueden ser discretamente atendidos y servidos.

Aquí hay sobre todo un problema: todo esto sólo es posible, si Europa colabora. Y hasta ahora no parece que la UE haya reconocido los signos del tiempo. Aquí estamos aferrados a la idea de que sólo los países industriales occidentales pueden definir las reglas de la globalización. En una mezcla de cabezonería y delirio de grandeza, los europeos se empeñan en seguir como si nada los pasos de Obama. “La UE es una superpotencia”, declaró Frederica Mogherini pocos días después de las elecciones en EEUU. Y el ministro luxemburgués de exteriores, Jean Asselborn, la secundó: “Somos una superpotencia”.

Así que la UE se ve ahora como el motor principal del régimen de libre comercio global. La mayoría de los “Tratados de asociación económica” con la UE a que fueron forzados los Estados africanos se hallan todavía en proceso de ratificación. En América Latina, la UE aspira a negociar nuevos tratados. Luego de que en Brasil y en Argentina las viejas elites reaccionarias hayan logrado recuperar el poder, hay buenas posibilidades de llegar a un acuerdo de libre comercio con la alianza económica que es el Mercosur. Las negociaciones comenzarán inmediatamente, a comienzos de este año. Y para facilitar las cosas, ya se ha excluido a la recalcitrante Venezuela del Mercosur.

Quiere hacerse ahora del CETA la regla de oro de todos los futuros tratados de libre comercio. Porque, igual que estaba previsto para el TTIP, el CETA ofrece una jurisdicción particular para los inversores extranjeros, así como una “cooperación reguladora” que permite a los lobistas económicos bloquear de antemano nuevas iniciativas legislativas.

El CETA tiene, además, una peculiar ventaja. Puesto que todas las grandes empresas estadounidenses tienen filiales en Canadá, también ellas podrían aprovecharse del tratado. Las empresas estadounidenses lograrían a través del CETA mejor acceso a los mercados europeos, a los sectores de servicios, a las licitaciones públicas, y todo eso con las correspondientes posibilidades de litigar y pleitear, sin que las empresas europeas tuvieran, en contraprestación, los mismos derechos en los EEUU. Una acuerdo perfecto para Donald Trump.

lunes, 23 de enero de 2017

Intensas penetraciones del mar en el litoral norte occidental (+Fotos)


En zonas del malecón habanero se reportan grandes olas y la evacuación de decenas de personas


23 de enero de 2017 19:01:29



Inundaciones costeras por penetraciòn del mar en zonas bajas del litoral habanero Foto: Jose M. Correa

Desde horas de la tarde de este lunes 23 de enero se reportan intensas penetraciones del mar en el litoral norte occidental, y fuertes rachas de viento que han provocado inundaciones en zonas costeras de esa región del país. 

De acuerdo con las primeras imágenes a las que Granma tuvo acceso, las fuertes marejadas han provocado la entrada de agua en varias zonas de lugares bajos del malecón habanero, así como la evacuación de familias que se encuentan en peligro de ser afectadas. 



Las principales autoridades del Partido y el gobierno en la capital acudieron inmediatamente a las zonas inundadas y evaluaron las medidas tomadas para la protección de los bienes de la población y del Estado. 



Igualmente, se reportan inundaciones en la zona de los bajos de Santa Ana, en la localidad de Santa Fe, municipio de Playa, así como en otros lugares donde tradicionalmente el mar penetra debido a las fuertes marejadas, anunciadas por nuestro diario el pasado sábado. 


De acuerdo con el Instituto de Meteorología de Cuba una fuerte y extensa baja extra tropical sobre Carolina del Sur, Estados Unidos, abarca con su amplia circulación todo el territorio cubano, impuso sobre la región occidental vientos fuertes de región Noroeste entre 25 a 40 kilómetros por hora, con rachas superiores a los 60 kilómetros por hora y fuertes marejadas en el litoral norte occidental. 

La persistencia de los vientos está provocando inundación costera moderada en zonas bajas del litoral norte occidental, incluyendo el malecón habanero. Esta situación meteorológica comenzará a disminuir gradualmente desde la mañana del martes, cuando los vientos giren al norte y disminuyan su intensidad.

EN CUBA TAMBIÉN SE RECUERDA EL 23 DE ENERO

Por Pedro Martínez Pírez

Este lunes se recuerda en Cuba la llegada a Caracas el 23 de enero de 1959 del Comandante Fidel Castro, invitado a participar en los actos por el primer aniversario del derrocamiento del dictador venezolano Marcos Pérez Jiménez.

Fue el primer viaje al exterior de Fidel Castro luego del triunfo de la Revolución Cubana, para agradecer al pueblo venezolano la ayuda extraordinaria que había brindado a los combatientes que lucharon en Cuba contra la dictadura de Fulgencio Batista.

La Junta Patriótica que asumió el poder en Venezuela tras el derrocamiento de Pérez Jiménez fue la primera que reconoció el 5 de enero de 1959 al Gobierno Provisional de la Revolución Cubana, y uno de los integrantes de la Junta, el contralmirante Wolfgang Larrazábal, estuvo en el aeropuerto de Maiquetía a recibir al líder cubano.

Cuando Venezuela reconoce al Gobierno Provisional de la Revolución Cubana Fidel Castro estaba en la central ciudad de Santa Clara, camino a La Habana, a donde llegaría el 8 de enero de 1959 al frente de la Caravana de la Libertad que había salido el día primero de la oriental ciudad de Santiago de Cuba.

Multitudinaria y muy cálida fue la acogida popular a Fidel Castro durante su estancia en la capital venezolana, donde permaneció hasta el 26 de enero de 1959, y plena vigencia tienen sus discursos llamando a la unidad de los pueblos de Nuestra América y exhortando a los venezolanos a hacer realidad los sueños del Libertador Simón Bolívar.

Basta ya de levantarle estatuas a Simón Bolívar con olvido de sus ideas –dijo Fidel Castro en el ya lejano enero de 1959--, y enfatizó que “lo que hay que hacer es cumplir con las ideas de Bolívar”, y no tener vergüenza de hablar de las ideas de Martí y de los grandes hombres de América.

Y a partir de aquella visita de Fidel a Caracas cada 23 de enero es una fecha venezolana que también se celebra en Cuba, este año por primera vez sin la presencia física del líder de la revolución cubana, cuyas cenizas fueron llevadas desde La Habana hasta la ciudad de Santiago de Cuba y en el cementerio de Santa Ifigenia reposan muy cerca de los restos del Apóstol de la independencia cubana José Martí.

A DIOS LO QUE ES DE DIOS Y A TRUMP...

Por Jorge Gómez Barata

Al tomar posesión como presidente de los Estados Unidos, Donald Trump prometió “Trabajar para hacer a América grande otra vez…” La pregunta es ¿Cuándo dejó de serlo? ¿En qué aspectos? y ¿Por qué?

Estados Unidos es la primera economía mundial con un PIB de casi 18 billones de dólares, más que China, Rusia y Gran Bretaña juntas. Un poderío militar, respaldado con un presupuesto de más de 600 000 millones, 13 000 aviones y 400 buques entre ellos 11 portaviones y 61 submarinos, de propulsión nuclear y más de cinco mil ojivas atómicas. Esta fuerza, excepto por la cohetería y la flota de submarinos nucleares rusos, no puede ser retada por ningún país.

En materia de ciencia, tecnología e innovación, con una inversión de más de 400 000 millones de dólares, unos 200 000 millones más que China, no hay modo de emular sus registros. En ese ámbito el futuro se asegura por casi ocho mil universidades y centros de educación superior, donde estudian más de 15 millones de jóvenes, alrededor del cinco por ciento de la población total.

En materia de empleos y salarios, aunque existen problemas, la situación no es desesperada. El potencial laboral del país es de unos 159 millones de trabajadores, de ellos 152 millones están empleados. El dato no registra la actividad informal. La preponderancia, en muchos sentidos hegemonía en la producción cultural, el entretenimiento y la circulación de noticias, lo cual le confiera una sólida posición estratégica. 

El sistema político, sin ser el dechado de virtudes que sus admiradores promueven, no es un desastre. El país y sus instituciones funcionan razonablemente bien, excepto por la desmesurada influencia del dinero en su operación, de lo cual el propio Trump y su gabinete son expresión.

EN QUE FALLAN LOS ESTADOS UNIDOS

A la vez que el país más rico, Estados Unidos es el más desigual, violento y racista de las naciones desarrolladas. No existen argumentos para justificar los más de cuarenta millones de pobres, entre ellos veinte millones de niños. La población carcelaria es un dato obsceno. Los niveles de racismo, la humillación y el abuso que lo acompaña, son una gigantesca mácula que la Norteamérica opulenta y un riesgo latente de explosión social.

Obviamente, como ha denunciado el nuevo presidente, el neoliberalismo y la desregulación que se aplicó de un modo irresponsable, condujo a la aplicación de políticas económicas erradas y probablemente sea cierto que el establishment empoderado en Washington fue insensible y dio la espalda a los sectores más vulnerables.

No obstante, los graves problemas sociales del país tienen poco o nada que ver con el exceso de importaciones y la relocalización de ciertas capacidades industriales. Hace bien la nueva administración en buscar a los culpables, pero seguramente no están en México ni en China y no se relacionan con la emigración. Ningún muro acabará con la pobreza, el racismo, la exclusión y la injusticia.

Hay capítulos que Trump no aludió en su breve discurso inaugural y que se relacionan con otros desempeños, pasados y presentes, de los Estados Unidos, algunos asociados a la política, a los ambientes internacionales y a comportamientos imperialistas. Luego veremos cómo los enfoca. Entonces les cuento. Allá nos vemos.

La Habana, 22 de enero de 2017

*Este artículo fue escrito para el diario mexicano ¡Por Esto! Al reproducirlo o citarlo, indicar esa fuente
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